lunes, 21 de febrero de 2005

Nadie es imprescindible

Para llegar al grano de un solo: era tiempo de sustituir a Mauricio Funes. Dirigía un noticiero mal hecho, poco profesional, sin dirección periodística, sin planificación. Como entrevistador era aburrido, prepotente, hablaba demasiado, operaba con prejuicios políticos.

Precisamente para preservar y fortalecer un espacio noticioso crítico, profesional, independiente, el Canal 12 tenía que sustituir a Mauricio Funes. Tengo la percepción que los nuevos dueños y directivos mexicanos del Canal 12 están lejos de querer alinear la línea editorial al esquema derechista de TCS y de los dos periódicos grandes. Tengo entendido que quieren mantener el papel histórico del Canal 12 como contrapeso crítico e incluso como medio opositor. Depende de la definición de "opositor": para unos significa siempre estar en contra del gobierno de ARENA, para otros el periodismo crítico es opositor por definición, porque pone al medio en oposición al poder político, independiente de su signo partidario. Los nuevos dueños de Canal 12 dejaron ver desde el principio que no estaban dispuestos a continuar con una línea editorial de oposición partidaria y además definida y cautelosamente protegida por una sola persona: el director Mauricio Funes.

Cuando los mexicanos de TV Azteca compran el 12 a Don Jorge Zedán, el canal no andaba muy bien financieramente, ni en el rating ni en sus costos. Además se encontraron con una herencia muy particular: con el rol que el Canal 12 había asumido, bajo la dirección de Don Jorge Zedán, como medio opositor. En los últimos años de la guerra, el Canal 12 rompió el control que militares y gobiernos ejercieron sobre los medios y abrió espacios a la oposición, a las reivindicaciones del movimiento popular e incluso a la dirigencia guerrillera. Esta apertura hacía un periodismo crítico e independiente le costó caro a Don Jorge, pero jugó un papel importante en el proceso de paz y en la transformación democrática del país. El gran respeto y hasta cariño que mucha gente de izquierda guarda por el Canal 12, se deriva de los riesgos que Don Jorge y los periodistas del Canal 12 estaban dispuestos a correr durante la guerra y en los años de transición cuando el ejercicio crítico del periodismo provocaba riesgos económicos para los dueños y riesgos de seguridad para los periodistas.

Lo que el Canal 12 nunca resolvió es: ¿cómo mantener y desarrollar el papel de medio crítico e independiente en una situación de post-guerra y en la construcción de la democracia, cuando los esquemas de blanco-negro, enemigo-amigo, malo-bueno ya no funcionan para interpretar las contradicciones de la sociedad? ¿Y cómo mantener al mismo tiempo al canal económicamente viable? Tratando de dar respuestas a estas dos preguntas, el Canal 12 transitó por una historia complicada y accidentada: campañas de boicot del gobierno y sus aliados en la empresa privada contra el 12; la salida de Nacho Castillo y casi todo el staff del noticiero; la entrada de Mauricio Funes como sustituto. (De paso sea dicho: ahora parece que nadie se quiere acordar que Mauricio Funes entró al despacho de dirección del 12 aliándose con los malos de la película de aquel entonces, los dueños del canal que acaban de despedir al director del noticiero de entonces, Nacho Castillo. Con la diferencia significante que en aquel entonces casi todo el equipo periodístico del 12 se fue en solidaridad con su director, cosa que hoy no se vislumbra...).
Con o detrás de Mauricio Funes, de alguna manera entraron al Canal 12, para llenar el vacío y adueñarse del espacio noticioso, el FMLN y algunos personeros relacionados con la UCA. Con Funes entró personal periodístico y de producción que anteriormente laboraba con él en el Centro de Video de la UCA. (Parte de este "personal histórico" de Mauricio Funes salió ahora en la lista de los despidos que llevó a la actual crisis y a la salida de Mauricio Funes del Canal 12.)
Lo que durante la guerra se había creado, a grandes riesgos y sacrificios, como un espacio periodístico crítico e independiente, se transformó bajo la dirección de Mauricio Funes en un noticiero con tendencia partidista. Esto tiene que ver con las influencias directas e indirectas que el FMLN (o sectores del FMLN) ejerció sobre Funes y sus programas de noticias, de opinión y de debate (influencias que durante un tiempo se institucionalizaron, con un prominente miembro del FMLN despachando en el canal administrando los vasos comunicantes entre Canal 12, FMLN y UCA; la UCA por suerte se separó pronto del operador de influencias y del proyecto de Mauricio Funes.)

Pero más allá de la conspiración, la decadencia periodística y ética-profesional del Canal 12 bajo el mando de Funes tiene que ver con otro fenómeno. En una situación de guerra, censura y represión que imperaba cuando el Canal 12 se convirtió en medio opositor, no se requiere de grandes esfuerzos profesionales para cumplir el papel de medio crítico. La buena voluntad y la disposición de correr riesgos son casi suficientes.

No así cuando la guerra termina, la censura y la represión ceden y se abren espacios para el periodismo. No así cuando el medio crítico tiene que desarrollar la capacidad de aportar a la democratización del país. El diletantismo técnico que durante la guerra fue casi inevitable, hoy se convierte en pecado. Maurico Funes, en todos sus años como director del noticiero del 12 estrella del país, no hizo nada para transformar el periodismo de denuncia en periodismo profesional. Después de años de dirección de Funes, el noticiero del 12 sigue siendo un desastre, desde el punto de vista del profesionalismo periodístico y de producción (e incluso desde el punto de vista de la ética periodística). El diletantismo técnico-profesional, combinado con una clara posición en favor de un partido, no produce periodismo crítico ni independiente sino lo contrario: periodismo de denuncia, periodismo partidario, periodismo supeditado a intereses políticos.

Esta es la situación que los mexicanos encuentran al comprar el Canal 12. Don Jorge Zedán no pudo corregir las deficiencias periodísticas en su canal porque no quería romper con Mauricio Funes ni entrar en pleito con el FMLN. Por suerte, los nuevos dueños no tenían estos problemas de lealtades históricas. Desde el principio visualizaron con claridad que un montón de cosas tenían que cambiar en este canal para hacerlo competitivo. Después de hacer un exhaustivo estudio donde intervinieron varios consultores, presentaron a Mauricio Funes, su director del departamento de contenidos periodísticos, una larga y muy concreta lista de cambios que hacer. Esta lista incluía la sustitución de algunos periodistas y productores que consideraban ineficientes. Incluía sobre todo un rediseño del noticiero, manteniendo e incluso reforzando su carácter crítico y su papel de contrapeso a los medios progubernamentales. Cuando mes por mes nada de esta lista de cambios se puso en práctica por parte de Mauricio Funes, le plantearon que para operativizar los cambios necesarios en el Canal, mejor se separara la dirección del noticiero de la conducción de Entrevista al Día. Le dejaron a Mauricio Funes la opción que escogiera si quería dedicarse a la dirección y el rediseño del noticiero o a la dirección y el rediseño del espacio de los debates. La posición de Mauricio Funes fue: soy indispensable para ambos programas y los nuevos dueños no pueden prescindir de mí, por mi experiencia, por mi popularidad, mis conexiones políticas, mi prestigio, etc.

Mauricio Funes, el periodista más famoso y mejor pagado del país, conocido internacionalmente y además ícono de la izquierda, simplemente no se pudo imaginar que los mexicanos iban a asumir el costo político que significaría despedirle. Además Mauricio Funes (otra herencia histórica pero muy cuestionable de la administración Jorge Zedán) estaba personalmente involucrado en la venta de pautas publicitarias de los programas bajo su dirección. La venta era buena y garantizaba al canal excelentes ingresos y a Mauricio (aparte de excelentes ingresos) le generaba aun más la sensación de ser imprescindible y que podía darse el lujo de vetar o boicotear todos los planes de rediseño del canal.

Ahí es donde Funes calculó mal. Parte esencial del rediseño que los nuevos dueños querían dar al canal fue precisamente esto: no seguir permitiendo lo que ningún medio serio permite a sus ejecutivos editoriales: involucrarse y lucrarse de la venta de publicidad. Mucho menos con el gobierno. Y precisamente con el gobierno estaba Mauricio Funes haciendo tratos directos de venta de publicidad, muy en contra de la concepción de los nuevos dueños del canal de hacer una separación limpia entre dirección editorial y dirección comercial del medio.

Mauricio Funes jugó mal el juego de poder. Se pensó intocable. Se negó a ejecutar los cambios que los nuevos dueños del canal habían planteado. Se negó a ceder parte de su poder, considerándolo un feudo personal. Como siempre, la prepotencia, tarde o temprano lleva a la caída. Mauricio Funes fue despedido, porque se niega a colaborar con la dirección del canal en su proyecto de profesionalización. Mauricio Funes, al fin, fue sustituido por una administración nueva que ya no respeta las ataduras del canal a un partido o a los intereses económicos y políticas de un sector dentro de un partido. Mauricio Funes, en última instancia, fracasa porque se niega o no es capaz de desarrollar un noticiero verdaderamente independiente, libre de ataduras partidarias, producido profesionalmente. Los que tienen duda de esa verdad que vayan a platicar de fondo con los periodistas que han trabajado con Mauricio Funes.

¿Tienen los nuevos dueños de un medio de comunicación el derecho de decidir sobre un rediseño de sus programas periodísticos? ¿Tienen el derecho de cambiar la estructura de dirección?
Aunque a veces no guste, hay que reconocer que tienen derecho. El Canal 12 no es un proyecto del movimiento popular, sus programas no son conquistas de la lucha popular. Las organizaciones sociales y ONGs que ahora suscriben un comunicado denunciando como antidemocrática la decisión del Canal 12 de despedir a Mauricio Funes, tienen todo el derecho de opinar sobre el caso, de criticar al Canal 12 y de dejar de ver noticieros, como hoy anunciaron en la toma del arzobispado. Tienen todo el derecho a apoyar a Funes, pero se ven un poco ridículos exigiendo el derecho de negociar con el canal la permanencia de Funes y de los demás despedidos.

La manera como tanto Funes como el comunicado de las organizaciones sociales pintan el conflicto, simplemente es manipuladora. No es un conflicto entre periodistas democráticos y los dueños del medio que son derechistas y no respetan la libertad de expresión. Los directivos del Canal 12 no han dado ninguna muestra que quieren erradicar el carácter crítico e independiente del noticiero y de Entrevista al Día. Todo indica que los nombramientos que van a hacer y las líneas editoriales que van a aplicar, confirmarán que quieren mantener, profesionalizar, reforzar los espacios de expresión que históricamente han caracterizado al Canal 12.

De paso sea dicho: yo estaba inclinado a no escribir sobre la crisis en el Canal 12 antes de que todos los elementos estén sobre la mesa, antes de que todos los actores se hayan pronunciado. Pero de repente me mandaron por e-mail este comunicado firmado por organizaciones sociales y ONGs que beligerantemente toma partido en favor de Funes y contra el Canal 12. Este comunicado describe el conflicto en el 12 como "un hecho más en la escalada de regresión antidemocrática" que vive el país, citando como uno de los elementos de este contexto negro el asalto "al estilo de los escuadrones de la muerte" a la Universidad Luterana. Lo que definitivamente me "encachimba" de este panfleto es que lleva la firma de la Asociación de Periodistas de El Salvador APES. Pobre gremio…

Bueno, si así es el debate, hay que entrar y hay que hablar claro: era tiempo de sustituir a Mauricio Funes. No cumplió su trabajo de dirigir el noticiero. Dejó abandonado y huérfano al noticiero que ha puesto al Canal 12 en la vanguardia del periodismo salvadoreño, para dedicarse al estrellato como entrevistador, como interlocutor político, como hombre presidenciable. No hizo y tampoco dejó que otros hagan un noticiero profesional. Desaprovechó la oportunidad histórica de crear una alternativa profesional, creativa, atractiva al modelo de los noticieros amarillistas y progubernamentales de TCS. Y permitió que su espacio estelar, la Entrevista al Día, cayera en retórica, aburrimiento, auto-proyección y partidismo. Los manifestantes "populares" que piensan que defender la libertad de expresión y el periodismo crítico es defender a Mauricio Funes se encuentran muy equivocados y manipulados.

Aprovecho la oportunidad para hacerles una propuesta a los directores del Canal 12: está muy bien que quieren separar la conducción del noticiero de la conducción de la entrevistas. La televisión no necesita a un superman ni a un sabelotodo. No necesita gente que ni duerme ni descansa ni se divierte. La televisión no necesita la misma cara durante 20 horas en pantalla cuando hay elecciones o terremotos, locutando, opinando, analizando, entrevistando, reportando, moderando. Mejor apuesten a lo que obviamente Mauricio Funes no pude hacer: equipo. No pongan a ningún pobre diablo que tenga que levantarse todos los días a las 4 de la mañana para preparar su entrevista; no obliguen a nadie a hacerse pasar el lunes por economista, el martes por experto en cuestiones de seguridad, el miércoles por historiador o filósofo, etc., ¡y así por años!

Contraten a alguien que les puede armar un pool multidisciplinario y pluralista de entrevistadores creativos, frescos, cada uno experto en su tema. Y nombren director del noticiero a William Meléndez, buscando continuidad y cambio al mismo tiempo. Lo más probable es que William, sin un conductor omnipotente encima, haga un buen papel de director de noticia. Y de un solo se quitan encima los rumores y las denuncias sobre un gran viraje en la línea editorial. (Publicado en El Faro)

lunes, 7 de febrero de 2005

Es cosa de tontos...

Una nueva guerra se avecina en El Salvador. Después de la guerra de 100 horas contra Honduras y la guerra de los 12 años contra la amenaza subversiva, los verdaderos patriotas salvadoreños están movilizándose nuevamente. Sólo que esta vez los invasores a repeler no son tropas extranjeras o extremistas, sino camiones llenos de cerveza. Y la manera de derrotar al enemigo no es tan violenta como en las dos guerras pasadas. El llamado, por de pronto, no es a las armas sino a destapar Pilsener. También ha cambiado radicalmente la forma de organización de los contingentes patrióticos. El llamado, esta vez, no es a ingresar a las filas del ejército ni a formar defensas civiles ni escuadrones de la muerte, esta vez los nacionalistas salvadoreños están llamados a organizarse en "cheradas", reclutar el mayor número de "cheros" y convencerlos de la necesidad de defender la patria tomando heroicamente Pilsener, desafiando las diarreas y gomas que esto normalmente causa, para derrotar al enemigo invasor. O sea no permitir la entrada a El Salvador de cervezas extranjeras al precio de Pilsener...

La historia me ha enseñado que detrás de las campañas patrióticas o nacionalistas siempre hay un engaño. Más bien un interés oculto. Es cierto que en El Salvador está por estallar una guerra. La guerra de las cervezas. Sólo que el conflicto no es entre patriotas salvadoreños e invasores. Es entre dos de las transnacionales cerveceras más grandes del mundo. Pero siempre las guerras están siendo precedidas de campañas propagandísticas. Y siempre estas campañas tienen la función estratégica de engañar a la gente respecto a los verdaderos intereses detrás de la guerra que está por estallar. Nadie se moviliza y se alista a pelear e incluso morir para defender el interés de expansión comercial y financiero de las empresas salvadoreñas que quieren afianzar a Honduras como extensión natural de su mercado; para movilizar a la gente, había que convencerles que se trataba de defender a los compatriotas reprimidos en Honduras. Y al honor del fútbol nacional...

Igualmente, no mucha gente pobre hubiera ido a la guerra para revertir la reforma agraria o para prolongar la permanencia de los militares en casa presidencial; había que convencerlos que se trataba de pelear contra una subversión terrorista y un ataque de la internacional comunista contra los valores católicos del pueblo salvadoreño (aunque para eso había que matar un par de curas desviados...).

Entonces, ahora estamos presenciando la fase propagandística preparatoria a la guerra patriótica de la cerveza. Objetivo: convencer a los millones de "cheros" que seguir tomando Pilsener no es simplemente cuestión de gustos o de fidelidad a una marca, sino un acto patriótico; que la inminente entrada de una nueva cerveza al mercado salvadoreño no es simplemente el ejercicio de la competencia comercial, sino una invasión extranjera que atenta contra el interés nacional. Es más, contra la identidad nacional...

Todo esto ya sería muy cuestionable si la casa productora de la Pilsener fuera de verdad una empresa salvadoreña. Aun siendo así no habría ninguna razón de no recibir con los brazos abiertos a una nueva cervecería, con nuevos productos y que rompe el monopolio que ha ejercido La Constancia durante décadas. Este monopolio, como casi siempre pasa, ha tenido consecuencias muy negativas: mal producto, mal servicio, la dependencia de los distribuidores y revendedores de la casa productora que controla el mercado, obstáculos para los importadores de cerveza, etc. Siendo la única cervecera en el país, La Constancia pudo darse el lujo de comportarse como si fuera el Ministerio de Cerveza, no como una empresa que tiene que ganarse a sus clientes.

Todo esto se vuelve absurdo cuando la empresa monopolista nacional ya está siendo absorbida por una transnacional, como es el caso de La Constancia. La productora de la Pilsener tiene años de ser parte de la SabMiller, la empresa multinacional productora de cervezas más grande el mundo. Se podría entrar en una discusión si esta empresa es surafricana o norteamericana o más bien una de esas multinacionales que no tienen patria - pero una cosa es cierta y fuera de discusión: salvadoreña no es. La ILC, como se hace llamar ahora, ya no tiene que ver con aquella empresa que Don Bobby manejaba con cierta gentileza y bondad. La ILC está siendo manejada por ejecutivos cuya patria no tiene que ver con el país que emitió su pasaporte sino que se llama SabMiller. La invasión, la ocupación, el ataque al carácter nacional de la Pilsener, ya se consumió, silenciosamente, sin gritos de guerra, sin gritos patrióticos a defender la cerveza nacional. Una simple operación de bolsa.

Igual, la Cervecería Río que se prepara a invadir al mercado salvadoreño no es guatemalteca (aunque la planta productora se encuentra en Guatemala) ni brasileña, aunque la casa matriz Ambev tiene su sede corporativa en Brasil. La Ambev es la segunda productora de cerveza a nivel mundial y surgió de la fusión de la cervecera más grande de Brasil con la cervecera más grande de Europa, propietaria de marcas famosas en Bélgica y Alemania.

Entonces, lo que realmente pasa es que El Salvador (como toda la región centroamericana) ha sido escogido como escenario de una guerra comercial entre los dos consorcios transnacionales de cerveza del mundo. Y una de las transnacionales ha optado por usar como defensa la trinchera patriótica, llamando a los tomadores de Pilsener a defender la patria contra una invasión guatemalteca-brasileña. "Pilsener es la única marca que en verdad sabe lo que es ser salvadoreño", se atreve a decir un ejecutivo de ILC a la hora de explicar a La Prensa Gráfica el lanzamiento de la campaña "Es cosa de cheros". Y nuestro matutino, como el día siguiente el otro, presta sus paginas editoriales a hacerle eco a esta campaña propagandística: "Los atributos principales de la campaña es 'el acercamiento entre mis cheros y yo', 'la pasión por el fútbol' y 'el orgullo por ser salvadoreños'."

Los salvadoreños, mientras tanto, esperan con ansiedad la nueva cerveza. A ellos no les importa si esta nueva cerveza sea guatemalteca o brasileña, con tal que sea buena y barata. Y tiene razón: incluso en caso que la nueva cerveza no sea tan buena como sus productores la quieren pintar, su llegada al país siempre será ganancia. Romper monopolios siempre trae ganancia para los consumidores. Si los demás importadores de cervezas aprovechan bien la situación de ruptura del monopolio, tal vez realmente tendremos libre competencia en el mercado de bebidas, evitando que al final, cuando la guerra termine, tengamos un mercado repartido entre dos empresas monopólicas. Un mercado realmente libre de bebidas nos traería mejor calidad, mejor servicio, más variedad, precios más bajos. Para que los salvadoreños no opten por esto, o sea por sus propios intereses, están pintando las cervezas de la ILC como si fueran parte de la identidad nacional de los salvadoreños. Por suerte, los salvadoreños no son tan tontos como algunos ejecutivos de empresas transnacionales piensan. Por suerte tienen una definición de su identidad nacional y un orgullo que no dependen de una marca de cerveza. (Publicado en El Faro)

lunes, 24 de enero de 2005

Doble crisis

Cuando comencé a escribir esta columna, se definió como campo preferencial la crítica a los medios de comunicación, al periodismo, reflexiones sobre la ética y el profesionalismo en el periodismo. Siempre cuando hubiese un tema de este campo, la columna enfocaría en él. Si no, la columna tiene campo abierto.

Esta semana me encuentro en un dilema. La renuncia de Lafitte Fernández al Diario de Hoy obviamente es el tipo de temas que yo y El Faro teníamos en mente cuando surgió la idea de la columna transversal.

El problema es que nadie -afuera de los personajes protagonistas de esta telenovela- sabe lo que realmente está pasando. Como muchos, tengo una idea bastante clara del trasfondo de este pleito, pero no hay manera de escribir una versión verificable. Esta situación me recuerda mucho a la crisis de La Prensa Gráfica, cuando varios editores renunciaron; cuando el miembro de la familia Dutriz al mando del periódico, después de haber llevado a la quiebra a una conocida institución financiera, fue relevado por su propia familia; y cuando metieron a Cecilia Gallardo de Cano para salvar la situación. En aquel entonces, yo escribí un artículo, aunque -igual que hoy en el caso de El Diario de Hoy- no hubo ninguna versión verificable sobre el trasfondo y la solución de la crisis. A pesar de eso, yo me atreví a sostener la tesis que la ex-ministra de educación Cecilia Gallardo de Cano era la persona que los bancos mandaron a La Prensa Gráfica para intervenirla y para salvar los intereses políticos y financieros del aglomerado político-financiero encabezado por Alfredo Cristiani.

Tuve que redactar el artículo en forma de un cuento, por falta de mecanismos de corroboración. Aun así, nadie me lo publicó. Ni siquiera Roberto Turcios en Tendencias. Retrospectivamente tengo que decir: tuvo razón Roberto.

Ahora se produce una situación similar. Nada me costaría escribir un cuento de intrigas sobre la lucha de poder dentro la familia Altamirano y su El Diario de Hoy, dentro del contexto del mismo problema que estuvo al fondo de la crisis de La Prensa Gráfica hace 8 unos años: el rol de los dos periódicos principales dentro de la derecha salvadoreña. Irónicamente, hace 8 años el periódico que jugaba el papel de vocero fiel del gobierno de ARENA fue La Prensa Gráfica, mientras que El Diario de Hoy asumía posiciones inacostumbradas de independencia, crítica y a veces hasta de oposición. Hoy es al revés: La Prensa Gráfica se ha ubicado en una posición de relativa distancia crítica al actual gobierno de ARENA, mientras que El Diario de Hoy se ha convertido en instrumento de campaña del gobierno y del partido.

No me parece casualidad: más bien tiene elementos de lógica (y talvez de justicia) que un medio, al abandonar su independencia crítica y asumir compromisos con el gobierno y el partido gobernante, tarde o temprano entre en crisis.

Estoy convencido que algo de esto se encuentra detrás de la renuncia de Lafitte y de las discusiones que en este momento deben estarse dando dentro de la familia Altamirano y dentro de la derecha sobre el papel del periódico.

No voy a cometer el mismo error dos veces. No voy a escribir una historia tan importante para el desarrollo del periodismo salvadoreño antes de poderlo hacer con pleno conocimiento de los hechos. Lo que significa que lo más probable es que nunca la podré escribir.
No poder contar una historia no necesariamente nos obliga a mantener silencio. Me sentí obligado a escribir lo que a esta altura se puede y debe decir sobre el asunto.
***
Como estas limitaciones no permiten llegar a una columna completa, aquí algunas consideraciones sobre el otro tema que poderosamente llama a una reflexión de tipo ético. Dos diputados del FMLN rompieron la disciplina partidaria y votaron con el resto de partidos para desentrampar la decisión sobre el presupuesto nacional. No sorprende, ni a ellos, que ahora los expulsen y los llamen traidores. Tampoco sorprende que los acusen de haber vendido sus principios y sus votos.

No sorprende, pero si merece reflexión. Yo me pregunto: ¿Quiénes son los hombres de principios en esta historia? Veamos: hubo innumerables reuniones para discutir cómo debería actuar el FMLN frente al problema del presupuesto; seguirlo bloqueando y pagar un altísimo precio político; o aprobarlo, negociando algunas mejoras. Se discutió en la fracción, en la dirección del partido, y obviamente también en el seno de los "reformistas". En la fracción y en los órganos de dirección del Frente, obviamente prevaleció la posición oficial del partido formulada por los ortodoxos: no dejar pasar al presupuesto, para poner en crisis al gobierno Saca. Punto. En cambio, entre los "reformistas" se llegó, luego de mucho análisis y mucho debate, a la posición contraria: que era un error seguir bloqueando el presupuesto, porque esto causará daño a la población y daño político al FMLN, y que lo correcto y responsable era aprobar el presupuesto.
Cuando llegó la hora de la votación, la dirigencia "reformista" dio marcha atrás. Lo que ellos mismos habían argumentado que era correcto, ahora era siempre correcto pero no oportuno. La consigna: cerrar filas con los ortodoxos y seguir bloqueando el presupuesto. ¿Son hombres de principio o vendidos?

Dos diputados votaron como habían quedado que era correcto, desbloqueando el camino hacia el presupuesto, aunque esto significaba romper la disciplina partidaria y la unidad del partido (que de todos modos es una ficción). ¿Son ellos hombres de principios o son vendidos?

El día siguiente salió, en una página de un periódico, una foto de Oscar Ortiz, dirigente de los "reformistas", junto a Medardo González, coordinador del FMLN. Ambos declararon que tenían absoluta coincidencia pidiendo la expulsión inmediata de los diputados rebeldes. En la siguiente página del mismo periódico sale la noticia que Medardo González respalda la candidatura de Oscar Ortiz a la reelección como alcalde de Santa Tecla.

Entonces, ya que tanta gente en el Frente se llena de boca de palabras mayores como traición, venta de principios, venta de votos, ¿Quiénes han mostrado que son hombres de principios? ¿Quiénes dan la impresión que son vendibles?

En las dirigencias políticas, independientemente de su signo ideológico, siempre existe un menosprecio hacía los cuadros de segunda y tercera fila. Cuesta convencerlos. Y una vez convencidos, van como burros, cuesta detenerlos…

Sólo que sin estos tercos que cuesta convencerlos pero que, una vez convencidos, no se detienen, no se llega a ninguna parte, ni en la guerra, ni en la política. (Publicado en El Faro)

lunes, 3 de enero de 2005

Periódico e inteligencia

El 22 de diciembre del año recién concluido El Diario de Hoy prestó sus mejores páginas -las páginas 2, 3 y 4, usualmente reservadas a las principales noticias del día- al Ministerio de Gobernación para publicar una galería de fotos de supuestos "cabecillas" quienes, según Rodrigo Ávila y Ricardo Meneses, encabezan organizaciones "violentas y extremistas". Una galería de 43 fotos, con nombres y apellidos, algunas con su lugar de trabajo. ¿Acaso es considerado normal que un diario publique, sin filtro ninguno, sin investigación propia, datos entregados por la inteligencia del Estado? Aunque aquí existe esta práctica, sigue incompatible con la ética periodística. El periódico reporta que Ávila y Meneses declararon que "han identificado a los agitadores que han planificado cometer hechos vandálicos", que "las fotografías de los sospechosos de causar desórdenes y daños a la propiedad en protestas pasadas fueron mostrados a los medios de comunicación", y que "Ávila detalló que, por medio de la labor de la inteligencia del Estado, han determinado que los promotores de los disturbios son miembros de las BRES, el MPR-12, el BPJ y el Furd." Ante la crítica que el FMLN ha hecho a esta publicación, El Diario de Hoy se vio obligado a contestar en un editorial (el 28 de diciembre). Escribe Don Quique: "Cabecillas comunistas se presentaron ante la Procuraduría de Derechos Humanos a denunciar lo que llaman una campaña contra individuos involucrados en grupos semiclandestinos. La semana pasada la PNC hizo públicos los nombres y las fotografías de esas personas (...). ¡Vaya historia! Los denunciantes califican de -difamación- lo que la policía ha revelado sobre sus movimientos y actividades, que en gran parte consisten en librar una campaña de falsedades contra el TLC, el Poder Ejecutivo, el sistema económico del país, diversos sectores sociales y lo que han dado a llamar -la derecha-." ¡Vaya historia! Primero, con el permiso de Don Quique, dudo que los "cabecillas comunistas" hayan hablado de una "campaña contra individuos involucrados en organizaciones semiclandestinas". Segundo, me pregunto: en esta lista de horrendos "movimientos y actividades", sobre los cuales la PNC informó: ¿dónde están los delitos? Si librar "campañas de falsedades" fuera un delito, el citado editorialista talvez estaría escribiendo desde Mariona. ¿O se convierte en delito cuando la campaña de falsedades es contra el Poder Ejecutivo o incluso -¡qué atrevimiento!- contra la derecha? En serio: me pregunto en base de qué la inteligencia del Estado (que según Rodrigo Ávila, citado por El Diario de Hoy, es la fuente de las informaciones), y la PNC están investigando y publicando fotos y nombres de sospechosos si no hay delito. Si los denunciados son culpables de estar hablando mal del TLC, del gobierno y de la derecha, así como clasifica el editorialista del Diario de Hoy sus delitos, obviamente la PNC y la inteligencia del Estado actúan fuera de la legalidad investigándoles y publicando sus fotos. Si hubiera delito, la información tendría que entregarse, por oficio, a la Fiscalía y no a los medios. Pero el problema grave que quiero señalar no es la actuación de las autoridades, sino la actuación de El Diario de Hoy. Para no exponerse al señalamiento de publicar información cruda proveniente de la inteligencia del Estado, adornan su publicación del 22 de diciembre con agregados periodísticos que ponen en contexto la galería de fotos de los "extremistas". Por ejemplo, entrevistan a Roberto Hernández, ex coordinador municipal del FMLN de San Salvador. Título de la nota, entre camillas: "Ellos están capacitando en uso de armas". Pero esto el entrevistado jamás lo ha dicho. Lo que dijo es: "Sí he escuchado muchos comentarios que ellos están capacitando en manejo y uso de armas, pero, como te digo, no doy fe porque no tengo ninguna prueba de eso." Entonces, lo que dijo Hernández es más bien: Sobre esto hay rumores, pero no los creo. Invertir esto y poner un titular afirmativo ("Ellos están capacitando en uso de armas") es simplemente una mentira. O, para usar el lenguaje de El Diario de Hoy, una "campaña de falsedades". Para mí, las declaraciones y acciones de las organizaciones denunciadas representan la mayor estupidez dentro de la izquierda salvadoreña. Por suerte, son grupos muy pequeños y totalmente aislados de las masas cuyos intereses juran defender. Pero eso no justifica por nada el trato que les dan las autoridades y ciertos medios. Ya que Don Enrique, en su editorial, recurre a la historia, hagamos historia: La última vez que en este país un prominente dirigente de la derecha vinculado a la inteligencia del Estado encontró las páginas de los periódicos abiertos para publicar galerías de fotos y nombres de supuestos extremistas, a los días comenzaron a aparecer sus cadáveres en las calles, debajo de los puentes, en la Puerta del Diablo, en El Playón, en los parqueos de las fábricas en el Bulevar del Ejército, en las colonias populares. Ni siquiera hay que ir tan lejos en nuestra historia. Siempre cuando veo en nuestros periódicos las fotos de mareros, con nombre y apellido y colonia de residencia, primero como detenidos, al roto como liberados por falta de causa o de pruebas, tengo el feo presentimiento que muy pronto veré las fotos de los mismos pandilleros, pero esta vez como cadáveres, ultimados por desconocidos, botados en las calles, debajo de los puentes... etc. Ojalá que estas comparaciones no sean más que preocupaciones que salen de una mente paranoica. Pero lo que sí es cierto, sin lugar a duda, que aquí se está atentando contra normas éticas del periodismo. De normas éticas de la inteligencia del Estado no voy a hablar, porque dudo que existan. Datos filtrados a los medios por la inteligencia del Estado, sobre todo cuando se trata de expedientes personales con nombres y caras, para un periodista no es información que puede publicar así no más. El hecho que la inteligencia del Estado, sea directamente o (como en nuestro caso) mediante otras instituciones gubernamentales (como la policía o gobernación, en nuestro caso), procede a filtrar este tipo de datos a los medios de comunicación, esto en si se convierte en un hecho que merece investigación y reflexión periodística. Lo que hace un periódico serio en este caso no es publicar la galería de fotos y la información proveniente de fuentes de inteligencia, porque esto significa hacerse partícipe de un operativo de inteligencia. Más bien inicia una investigación sobre porque el gobierno, en este momento, en este contexto político, decide lanzar un operativo de inteligencia de este tipo. Muchos medios, hasta los más prestigiosos, y muchos periodistas, hasta los más ejemplares en cuanto a ética profesional, han sido utilizados y manipulados involuntariamente en el contexto de operaciones de inteligencia y desinformación. Pero en nuestro caso nadie ha sido engañado, sólo el lector. Rodrigo Ávila ha tenido la decencia de decir claramente que la información y las fotos que entregaba a los medios resultaban de "la labor de inteligencia del Estado". Hablando de inteligencia del Estado: Muy inteligente no es. Yo no sé nada de la estructura y dirigencia de las organizaciones señaladas por la inteligencia y El Diario de Hoy. Pero si "la labor de inteligencia del Estado" que menciona Rodrigo Ávila arrojó como resultado de su investigación de la extrema izquierda que el señor Luis Merino, conocido como Ramiro durante la guerra cuando era el jefe del brazo militar del Partido Comunista, hoy se dedica a la tarea de dirigir a un grupo minúsculo, políticamente insignificante y compuesto por unos cuantos bichos locos de romanticismo revolucionario, entonces la inteligencia del Estado hoy anda igualmente perdida como durante la guerra. (Publicado en El Faro)

lunes, 27 de diciembre de 2004

Cabos sueltos de una columna anterior

Después de escribir, en septiembre del 2004, sobre los megaproyectos que entonces estaban construyendo en lo que era la finca El Espino, tuve que ir a verlos, una vez inaugurados puntualmente para el negocio navideño. Dos veces la buena intención se frustró, ya que el tráfico me impidió llegar. La tercera vez aproveché que tuve que dejar a mi hijo en la cancha de la Escuela Militar. Entré a Multiplaza. La imponente arquitectura, el juego de luces que entran por tragaluces, y de colores fuertes, todo esto ya lo conocía del mismo arquitecto en la ciudad cultural Río Churubusco, en el Distrito Federal de México. Una arquitectura sumamente urbana. Funciona de maravilla en el corazón de la mega ciudad de México. Parece inadecuado en medio de una finca en las afueras de la ciudad provincial de San Salvador. Caminando por los pasillos de Multiplaza tuve la sensación que en cualquier momento iban a anunciar el próximo vuelo a Miami. Me sentí como en una enorme terminal aérea con cientos de duty free shops.
Este mismo día le conté mis impresiones a un amigo arquitecto. Le traté de explicar que la arquitectura de Multiplaza no me parece fea, sino simplemente inadecuada en el lugar donde está. Afuera una finca de café, pero no la ves porque no hay ventanas, sólo hay ventanas al cielo. Te sientes como si estás en Tokio o en el aeropuerto internacional de Chicago, pero no como en El Espino.

No seas tan ingenuo, hombre, me dijo mi amigo arquitecto. Olvídate de la finca, porque la finca va a desaparecer. El ambiente de Multiplaza no es la finca que vés ahora, sino la Gran Vía, HiperPaiz, el nuevo centro de gobierno y todo lo que van a construir ahí. No están construyendo unos malls en una finca fuera de la ciudad. Están construyendo lo que será el nuevo centro de la ciudad.

Me di cuenta que cuando escribí sobre los centros comerciales en lo que era la finca El Espino, realmente me quedé corto. No pueden existir dos centros, sería geométricamente imposible. Es muy claro, una vez que uno cae en la cuenta: para construir un centro nuevo, hay que destruir el viejo centro. Eso es lo que están haciendo los grandes consorcios de "desarrollo" en nuestro país. Su pecado no es, como yo pensaba, que no tienen interés en recuperar el centro. Es más grave: tienen interés que no se recupere el centro de San Salvador. Mientras el centro es como es, destruido, inseguro, sucio, caótico, invadido por el comercio informal, la gente va a comprar en Metrocentro, Multiplaza, La Gran Vía. Es obvio que una obra como la recuperación física, comercial, anímica, cultural del centro urbano requiere de la acción decidida y concertada de la alcaldía, gobierno central y empresa privada. Que los grandes consorcios de "desarrollo" tengan suficiente influencia para evitar que a un gobierno de ARENA se le ocurra hacer lo suyo para la recuperación del centro, es evidente. Que además pueden contar con la ineficiencia e ineptitud de un gobierno municipal del FMLN, resulta irónico.

Mientras logren sabotear cualquier concepto de devolver a la ciudad su centro, van a progresar con su visión de crear un centro nuevo, sintético, artificial. El centro de la ciudad privatizado, con seguridad privada, leyes privadas. Brave new world, a la salvadoreña.

Es evidente que una ciudad, un centro urbano, significa mucha más que comprar. Bueno, dicen los diseñadores de Multiplaza y la Gran Vía: agreguemos bares, restaurantes, cafés, cines y conciertos al aire libre. No entienden que lo urbano es algo mucho más complejo que ésto. Es mucho más que la suma de comprar y divertirse. Posible que los Pomas y Dueñas digan: bueno, agreguemos iglesias, teatros, burdeles. ¿Qué más quieren? Bueno, queremos nuestra ciudad. Una ciudad con su propia historia, cultura e identidad. Una ciudad que sea inconfundiblemente diferente a otras ciudades y abismalmente diferente a un shopping mall.

¿Quieren saber qué otra idea se me cruzó por la cabeza caminando por el brave new world en El Espino? Que en este país, el próximo conflicto será totalmente diferente y la próxima insurgencia no será socialista ni ecológica sino algo inédito: una fusión de defensa del medio ambiente y defensa de lo urbano, contra la dictadura de lo suburbano y de los shopping malls. Un movimiento de defensa del hábitat. (Publicado en El Faro)

lunes, 20 de diciembre de 2004

Tarea no cumplida, señor Saca

Entramos al año nuevo sin presupuesto de la nación aprobado. Escuchando las declaraciones de los representantes del FMLN y de ARENA, el pleito y el retraso van para largo, con las consecuencias negativas para todos y todo lo que ya conocemos de los años anteriores. Y los culpables están a la vista: el FMLN que se niega a dar sus votos para aprobar los mecanismos de financiar el presupuesto, o sea los mecanismos de endeudamiento. Que conveniente tener a la mano a quien echar la culpa por la no ejecución de proyectos, por el entrampamiento de la economía, por todos los males que aquejan a la población, tengan o no relación con la no aprobación del presupuesto. Como siempre, el FMLN, con su discurso estéril, su actuación torpe y su arrogante menosprecio a las opiniones de la gente, se presta para el papel de chivo expiatorio. Que conveniente que abandonaron a tiempo las mesas de concertación. ¿Cómo iba a concertar el gobierno con una oposición que no quiere concertar?, reza el discurso de la derecha. Que conveniente.

Como siempre, a segunda vista las cosas se ven un poco diferentes. La constitución no establece ninguna mesa de concertación. La constitución no manda a los partidos a sentarse en mesas presidenciales a concertar. Lo que sí demanda la constitución es que ciertas decisiones del ejecutivo requieren de mayoría calificada. Y esto no es una formalidad, como nos quieren convencer los propagandistas del gobierno, sino tiene que ver con la esencia de la democracia.
Hay una razón muy fundamental detrás de la figura de la mayoría calificada: se aplica a decisiones de fondo que requieren de un consenso más amplio que una mayoría simple. Requieren, para funcionar y dar resultados, de una responsabilidad compartida entre partidos gubernamentales y opositores. Por más trascendental que sea una decisión, más amplio tiene que ser el consenso. Esta es la lógica constitucional. La misma lógica dicta que para la gran mayoría de decisiones legislativas basta la mayoría simple en el parlamento, lo que hace viable la tarea del gobierno de administrar al país. Pero, el presupuesto de nación no es un asunto administrativo. Es la definición de las prioridades para la nación.

Resulta que la constitución dicta que ciertas partes del gran paquete que se llama presupuesto de la nación, requieren de mayoría calificada. Es un hecho indiscutible que para la aprobación de los bonos con los cuales el gobierno quiere financiar el presupuesto, necesita 56 votos en la Asamblea Legislativa.

Un gobierno responsable tiene que tomar en cuenta -y en serio- este requerimiento constitucional, no desde el día que presenta el presupuesto al parlamento, sino desde el día que comienza a diseñar el presupuesto. No se vale armar y amarrar todo un paquete, ponerlo sobre la mesa de la Asamblea y decir: o me aprueba este paquete o no habrá presupuesto y ustedes cargan con la responsabilidad de las consecuencias.

La tarea constitucional del gobierno es diseñar y presentar un presupuesto que cuente con los consensos que demanda la constitución. Si la constitución dicta que una parte del paquete requiere de 56 votos para su aprobación, y si 56 votos no se pueden conseguir son ponerse de acuerdo con la oposición, entonces es irresponsable presentar un presupuesto no consensuado con la oposición. Así es la constitución, guste o no.

Tampoco puede decir el gobierno: yo ya instalé una mesa de concertación, pero ellos se levantaron, por lo tanto era imposible lograr consensos. Primero, porque la constitución no sabe de mesas de concertación, pero si de mayorías simples y mayorías calificadas, y sobre todo de una Asamblea Legislativa que tiene que aprobar el presupuesto. Segundo, para entrar en el plano político donde está ubicada la mesa de concertación: ¿de qué sirve si el gobierno utiliza la tal mesa de concertación para colocar encima de ella el paquete ya amarrado y pedir su aprobación? La mesa de concertación bien podría ser el mecanismo que usa el gobierno para construir el consenso que necesita para el presupuesto. Pero entonces, tienen que llegar a la mesa a la hora de diseñar el presupuesto, no a la hora que necesita los votos para ratificarlo.
En última instancia, todo el embrollo se reduce a una cosa que el gobierno no está dispuesto a aceptar y a poner en práctica: el presupuesto de la nación no puede ser reflejo solamente de la voluntad y de las concepciones políticas del gobierno y de los partidos que lo respaldan. Si fuera así, la constitución no hubiera puesto el obstáculo de la mayoría calificada.

Para cumplir con la constitución, hay que diseñar un presupuesto que refleje las voluntades y visiones de una mayoría más amplia. Esto es lo que un gobierno responsable hace. Presentar un presupuesto no consensuado y que refleja nada más la voluntad política del gobierno, es irresponsable.

En este sentido, Antonio Elías Saca no ha hecho su tarea. No digo que hubiera sido fácil diseñar un presupuesto, incluyendo los mecanismos de endeudamiento, que refleje la voluntad de una mayoría calificada. Pero, ¿quién ha dicho que gobernar responsablemente -y como la constitución manda- es tarea fácil? Siempre es más fácil ir por la vía del chantaje y de la demagogia, sobre todo teniendo a una oposición como el FMLN que se presta a jugar el papel de chivo expiatorio. Con una oposición más inteligente y menos cínica, el gobierno y ARENA nunca saldrían con la suya, es decir, nunca lograrían ganar políticamente del vacío de la crisis presupuestaria creada por ellos mismos. (Publicado en El Faro)

lunes, 13 de diciembre de 2004

Si no es visible, no sirve

Un amigo mío quien trabaja en el gobierno me contó que está escribiendo un artículo bajo el título “Trabajando para la foto”, sobre la experiencia frustrante de muchos funcionarios quienes quieren ser servidores públicos, pero ven supeditado su trabajo a un criterio ajeno a su misión: la eficiencia para la publicidad gubernamental o incluso partidaria.

Me gustaría mucho ver publicado este artículo, sabiendo que su autor tiene un trabajo clave en uno de los campos prioritarios de este gobierno. Es de su trabajo donde se deriva el apellido que puso Antonio Elías Saca a su proyecto: Un gobierno con sentido humano.

Lástima que sólo hay dos escenarios en los cuales sería posible que mi amigo publique su artículo: el día que lo echen de su trabajo o el día que se canse de trabajar para la foto y el anuncio y publique su artículo para que lo echen...

Puede ser que el día que cualquiera de estas dos cosas pase no sea tan lejos, pero mientras tanto no conoceremos los ejemplos y experiencias vividas de este servidor público frustrado de estar trabajando para la foto y no para el país. Sin embargo, ya podemos comenzar a hablar del tema. No hace falta estar trabajando adentro de la maquinaria gubernamental para darse cuenta que una gran parte de los recursos y proyectos gubernamentales están en función publicitaria. Basta ver televisión y leer los periódicos.

Qué otro sentido puede tener la millonaria campaña del Plan Hidro 2009 que no sea distraer la atención del caso no resuelto de ANDA. Digo no resuelto porque de lo que pasó en ANDA y en dos gobiernos responsables del fiasco de ANDA hasta ahora sólo se sabe una pequeña parte.
¿Cómo es posible que los planes Mano Dura y Mano Súperdura, de los presidentes Flores y Saca, siguen siendo aprobados por una mayoría de la población, a pesar de que los índices de homicidios han subido? Sólo se explica con un esfuerzo extraordinariamente exitoso de publicidad –en este caso mejor dicho, de desinformación- que el gobierno ha lanzado alrededor de los éxitos de la política de seguridad pública.

Pero la cosa es más grave. Casi todos los gobiernos tienen la mala costumbre de publicitar sus logros y de manipular los hechos para que las cosas se vean mejor. Pero otra cosa es diseñar toda la labor gubernamental desde un punto de vista de marketing. O incluso, para quedarnos con el tema de la seguridad pública, mover el aparato policial en función publicitaria y no en función del real combate a la delincuencia. Muchos de los operativos de la PNC, tanto contra las maras como contra el contrabando o el narcotráfico, son espectáculos montados para el consumo de los medios más que instrumentos eficientes contra la delincuencia.

Otro ejemplo que salta a la vista del televidente: la otra mano, la amiga, la extendida, la del sentido humano de este gobierno. Viendo los noticieros y la prensa uno puede llegar a conclusión que este gobierno está haciendo un esfuerzo sistemático, amplio, profundo y muy humano en la reinserción de pandilleros. Basta preguntar a los trabajadores sociales de las ONG’s que se dedican a este esfuerzo, y surge otra realidad: detrás de la gran pantalla de publicidad y desinformación, una miseria. La famosa granja San Andrés, no existe, es puro invento. El porcentaje real de pandilleros integrados en proyectos de reinserción, no llega al 5%.

Además, todo el esfuerzo publicitario del estado enfocado en las pandillas, mientras los responsables del otro 70% de los hechos violentos pasan fuera del rango de la atención del estado, tanto de su publicidad como de sus esfuerzos reales.

Hay un memorando que la Secretaría Técnica de la Presidencia mandó a todos los ministerios y dependencias gubernamentales con una instrucción muy clara: Todos los proyectos para el año 2005 tienen que cumplir con un requisito: visibilidad.

Quiere decir: no pierdan su tiempo y el pisto del contribuyente con cualquier proyecto, por más que corresponda a una necesidad. Si no es visible, no sirve. Si no es vendible, es mala inversión. Con esta visión están en estos días definiendo prioridades, líneas de trabajo y proyectos en todos los ministerios y dependencias del gobierno.

Será en este contexto que se explica lo que de otra forma me quedaría un enigma: que el presidente nombre, como nuevo jefe de la Inteligencia del Estado, a un publicista. Cosa que tiene trayectoria: Calderón Sol puso el aparato de Inteligencia en manos de un publicista (Mauricio Sandoval), Flores la puso en manos de un periodista (Flavio Villacorta) y cuando Saca elige a su jefe de inteligencia, explica que “ya tiene experiencia para esta tarea, ya que su campo es la mercadología”.

Esto sólo tiene sentido para un gobernante que define la política como el arte de vender imágenes al público y que confunde el gobierno con una agencia de publicidad.

Es cierto lo que muchos observadores dicen: comparado con el gobierno presidido por Paco Flores, este gobierno comunica mejor. Pero puede ser que esto sea peor. (Publicado en El Faro)