viernes, 16 de mayo de 2008

Contadores y archivistas del terror

Cuando me incorporé a la guerrilla, la principal indicación era no andar con ningún papelito con nombres, direcciones, números de teléfono. No sólo en la clandestinidad de San Salvador uno no podía andar papeles, tampoco en las montañas de Morazán o en viajes al exterior. Nunca. Mucho menos andar coleccionando apuntes sobre reuniones, debates, contactos.

Me pregunto: ¿Qué guerrilleros más extraños los de las FARC que andan todo el expediente de su carrera conspirativa en sus laptops o memorias UPS? Bueno, son los mismos guerrilleros, sobre los cuales Teodoro Pettkov, veterano de la guerrilla venezolana de los años 70, se preguntaba, viendo las fotos del campamento destruido de Raúl Reyes: ¿Adonde se han visto guerrilleros que mueren en pijamas?

Bueno, son los mismos que andan celulares satelitales laptops con los secretos conspirativos. Los mismos que despachan en sus campamentos como si fueran oficinas de partido.

La cosa es que no son guerrilleros. La mentalidad que los hace llevar la contabilidad de todos sus contactos no es la mentalidad de un guerrillero, sino de los aparatos burocráticos comunistas.

Me recuerdo de las imágenes de los activistas del movimiento ciudadano opositor tomando control del cuartel general de la Seguridad de Estado (Stasi) de Alemania Oriental. Encontraron un edificio de seis pisos repleto de archivos, fólderes, informes. La contabilidad impecable de la autocracia, del control del Estado sobre sus ciudadanos. Cada detalle de cada observación de cada ciudadano - registrado, sellado, firmado, archivado para a saber qué uso.

Se tuvo que promulgar una ley que permitía a cada ciudadano ver “su” archivo. Yo ni siquiera era ciudadano de esta república de orejas, pero hubo un archivo mío donde encontré miles de datos, todos totalmente irrelevantes: con quién había ido al cine para ver qué película; los títulos de los libros que había sacado de la biblioteca universitaria; fotos de mis novias, conversaciones sobre teatro y deporte... Bueno, algunos datos muy relevantes: los nombres de mos amigos, colegas, compañeros que habían reportado toda esta basura a la Stasi...

Tan era el volumen de los archivos que, cuando cayó el régimen, no tenían capacidad de destruirlos. Y el régimen no cayó de la mañana a la noche. Tenían semanas enteras - y no lograron deshacerse de sus archivos. Cayeron en manos del “enemigo” –y de la opinión pública- los nombres de las orejas, de los espías, de los infiltrados en el gobierno de la otra Alemania, de las sumas pagadas por servir de orejas...

Si alguien me hubiera contado de estos archivos, yo hubiera dicho, con toda convicción, que era mentira, fabricación, campaña negra. Pero los fui a ver, así como lo hicieron millones de alemanes. Y todos nos convencimos que los tales archivos no eran producto de las fabricaciones imperialistas, sino producto de la enfermiza mentalidad burocrática de hombres y mujeres que se llamaron revolucionarios.

Los archivos de Raúl Reyes me dieron exactamente la misma sensación. Son auténticos. Es auténtica la mentalidad de los burócratas del terror de coleccionar datos, archivar cartas, dormir en pijamas, jugar ajedrez con las vidas de sus rehenes encadenados, documentar toda la información sobre enemigos y amigos y compañeros. Información sobre personas es poder. Todo esto parece una locura, pero es coherente. No con una guerrilla, ni con un movimiento revolucionario, pero sí con lo que son las FARC: una empresa política-mafiosa.

Esta empresa –por cierto multinacional- no es sujeto de solidaridad. La izquierda salvadoreña, que durante la guerra ha gozado de un enorme y merecido apoyo solidario de parte de las izquierdas de todo el mundo, no tiene porque repagar esta deuda a las FARC. Sería un grave error. Sobe todo cuando es sólo una minoría, aunque poderosa, en el FMLN que tiene coincidencias ideológicas y negocios con las FARC. El resto, la gran mayoría, no tiene nada que ver con las FARC. No les deben nada. Sobre todo los guerrilleros salvadoreños que nunca han caído en la tentación de usar actos terroristas y que han sabido hacer la paz con igual determinación que la guerra. No puede ser que la izquierda salvadoreña esté obligada de pagar los platos rotos de unos cuantos dirigentes aliados con las FARC. Ni de otros “dirigentes” que no se atreven a desmarcarse de las FARC y sus infiltrados.

(Publicado en El Diario de Hoy, Observatorio Electoral)

martes, 13 de mayo de 2008

Merkel vs. Chávez 2:0 por autogol

Nunca me imaginé una situación en la cual tuviera que apoyar a un jefe de gobierno alemán proveniente de la democracia cristiana. No que la señora Angela Merkel necesite que la defiendan, yo sólo tomo la palabra porque son tan raras veces que yo me siento orgulloso de un canciller alemán. Sólo acuerdo dos veces: La primera cuando Willy Brandt tuvo la valentía de arrodillarse frente a un monumento a las víctimas que el nazismo alemán causó en Polonia. Le segunda cuando Angela Merkel pone en su lugar a Hugo Chávez.

Ella se defiende solita y con gran dignidad, dejando nuevamente como bruto a Hugo Chávez, el teniente coronel venezolano convertido en “comandante de la revolución”. Hay que esperar la cumbre de Lima para ver si Angela Merkel logre lo que no pudo el rey Juan Carlos: callar a Hugo Chávez. Ya dijo, a raíz del intercambio con la jefa del gobierno alemán, que estaba considerando mejor no participar en la cumbre de Lima, para evitar decir algo que podría enojarla. Sería una lástima, porque realmente me gustaría ver a este macho vencido por las armas de una mujer como Angela Merkel: humildad, dignidad, humor y, sobre todo, su capacidad de trascender barreras ideológicas.

¿Que ha hecho Angela Merkel, una mujer muy poco confrontativa, más bien conciliadora, para enojar tanto al teniente coronel para que dijera, en su homilía dominical Aló Presidente, “Señora cancillera... vaya usted... como es una dama no digo más nada... pero vaya usted?”

Angela Merkel hizo dos cosas para encender la mecha corta de Chávez: Cuando este solicitó a los países de Europa de dejar de considerar y tratar a las FARC de Colombia como fuerza terrorista, ella públicamente vetó cualquier moción de este tipo. Y antes de viajar a Lima, dio una entrevista a la agencia alemana de noticias DPA diciendo que “Un único país no puede dañar por mucho tiempo las relaciones entre la Unión Europea y América Latina. El presidente Chávez no habla por Latinoamérica”.

Eso es grave para un hombre que se cree la reencarnación de Simón Bolívar y, por lo tanto, el vocero natural de América Latina.

Sólo así se explica que Chávez ni siquiera se contentó con mandar al diablo a su colega alemana, sino de compararla con Adolf Hitler, diciendo que la Democracia Cristiana alemana, el partido que preside Angela Merkel, es “la misma derecha que apoyó a Hitler, al fascismo".

Aunque ya estamos acostumbrados a los exabruptos de este militar con antecedentes golpistas, estas son palabras mayores entre jefes de Estado. Es admirable cómo la canciller alemana reacciona a este insulto que, de otra manera, podría convertirse en un problema diplomático serio y en un obstáculo pesado para la cumbre de Lima. Lo toma no como asunto entre Estados, sin como muestra de ignorancia, malacrianza y amargura de un hombre desesperado porque ya ha perdido el apoyo popular para sus aventuras del ‘Socialismo del Siglo 21’.

Angela Merkel toma todo esto con calma, precisamente porque sabe que Hugo Chávez quiere estropear la cumbre de Lima. Chávez no está interesado en buenas relaciones, ni mucho menos en estrategias compartidas, entre la Unión Europea y América Latina. Por lo contrario, esto sería una competencia fatal ara su liderazgo y para sus proyectos geopolíticos alternos de carácter anti-capitalista, anti-americano y anti-europeo.

O, como mejor lo resume un editorial del periódico alemán Ostsee-Zeitung: ”Europa y América Latina dependen una de la otra. Merkel lo sabe. Chávez no.”

(Publicado en Primera Página)

domingo, 11 de mayo de 2008

¡¿Por que no te callas, Toby?!

Las iglesias no deben meterse en política partidaria, mucho menos electoral. Esa es una regla sacrosanta del Estado laico. Es la otra medalla de la absoluta libertad de culto. El estado no se mete en asuntos religiosos, y las iglesias no se meten en las elecciones. Así de simple.

El pastor general del Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel. Edgar López Bertrand, conocido como “hermano Toby, está en campaña contra el FMLN, llamando a sus seguidores a no votar por Mauricio Funes. Es una intromisión inaceptable en asuntos electorales, no sólo de un clérigo, sino de una iglesia como institución. Porque todo el mundo sabe que el “hermano Toby” es la iglesia, es su líder espiritual, su director, su dueño.

No me extraña, por nada, que ARENA y el PCN aplauden al pastor Toby. Son los beneficiados de esta campaña. Aunque habría que preguntarles: ¿Tan mal andan ustedes que necesitan apoyo de este hombre que maneja su iglesia como si fuera su negocio privado?

Mi amiga Ana Guadalupe Martínez, ex-comandante de la guerrilla y ahora dirigente demócrata-cristiana, comentó con lamentable ambigüedad: Por una parte rechazó que el jefe eclesial “intente influir en las decisiones políticas de los feligreses.” Pero por otra parte dice que “todos los comunistas son ateos. Entones, la preocupación de los religiosos es legítima.”

No puedo creer que una mujer como Ana Guadalupe, que tan de cerca conoce al FMLN, esté preocupada por la libertad del culto bajo un gobierno del FMLN? La libertad religiosa y del culto, con toda seguridad, sería lo último que tocaría un gobierno del FMLN presidido por Mauricio Funes. Sus ganas de intervenir, regular, politizar al mercado puede ser un peligro para el funcionamiento de la economía. Su relación viciada con los medios de comunicación podría llevarlo a emular a la política de Hugo Chávez de querer privilegiar medios estatales, partidarios, comunitarios, ideologizados por encima de los medios de propiedad privada. Su revanchismo pronunciado podría abrir la puerta a una política de hostigamiento institucional contra partes de la empresa privada, contra disidentes de izquierda y otros que tienen el privilegio de estar en el la lista de enemigos de Funes y del FMLN.

Digo esto para evidenciar que hay suficientes razones de pensarlo mil veces antes de dar su voto de protesta al FMLN. No hace falta que un pastor traicione la confianza de sus seguidores.

No hace falta que desde los púlpitos nos digan por quien votar. Esto es igualmente válido otro pastor general que maneja otra versión de iglesia bautista y predica en favor de Mauricio Funes. Si los mismos feligreses no paran estos abusos, mañana la polarización partidaria va a dividir iglesias y comunidades.

La decisión por quién votar en el 2009 será, para mucha gente, suficientemente difícil. No hay ninguna razón de convertirla en un enfrentamiento religioso, de transformar las campañas en cruzadas y de pelear contra fantasmas.


(Publicado en El Diario de Hoy, Observatorio Electoral)

sábado, 10 de mayo de 2008

La milagrosa conversión de Mauricio Funes

Está muy bien que Mauricio Funes vaya a conocer de cerca la socialdemocracia europea, que platique con políticos y estadistas socialdemócratas. Que lo inviten a foros. Algo se le va a pegar.

Lo que no está bien es que el solo hecho de haber logrado tomarse la foto con personalidades de la socialdemocracia alemana, o de haber coincidido con ellos en un foro, lo presente como conversión. De repente Funes detecta que, en el fondo, es socialdemócrata. Siendo candidato de un partido del cual han tenido que salir todos que se declararon socialdemócratas, entre ellos tres de los cinco miembros de su Comandancia General (Fermán Cienfuegos, Joaquín Villalobos, Francisco Jovel), dos de sus principales negociadores de paz (Salvador Samayoa y Ana Guadalupe Martínez), y uno de sus candidatos a la presidencia (Facundo Guardado), entre miles de otros...

¿Cómo se produjo, entonces, esta milagrosa conversión? Las iglesias tienen las más increíbles leyendas de conversión repentina. Que a un fulano le apareció un ángel cantándole... O el mero mero... Que de repente otro fulano se curó de su enfermedad incurable... Que a otro le apareció la imagen de la virgen en medio del noticiero...

¿Algo parecido habrá pasado a Mauricio Funes en Alemania? ¿Le pareció, cerca del canal donde fue asesinada en Berlin, la leyendaria Rosa Luxemburg hablándole de los peligros del autoritarismo dentro de a izquierda?

¿O se encontró, en la Casa Willy Brandt, con algunos veteranos socialdemócratas de la guerra civil española, quienes le contaron que a veces el enemigo más peligroso no eran las tropas franquistas sino los comisarios políticos comunistas?

¿O con unos ancianos sindicalistas de la difunta RDA (Alemania Oriental) quienes le podrían haber contado de la cárcel de Bautzen, donde pasaron largos años porque trataron de mantener vivo el Partido Socialdemócrata luego de su fusión forzada con el Partido Comunista?

¿O será que nuestro candidato, sentado en el foro sobre el futuro de las relaciones entre Europa y América Latina, al cual fue invitado, escuchó hablar al dirigente socialdemócrata Kurt Beck y entendió el mensaje?

Mientras el argentino Carlos Álvarez, presidente del Consejo de Representantes Permanentes del Mercosur, hablaba en este foro en Berlin en defensa de los gobiernos latinoamericanos comprometidos con el la concepción del Socialismo del Siglo 21, el presidente del Partido Socialdemócrata Alemán, Kurt Beck, pintó otra idea muy diferente para el siglo 21. Reproduzco parte del comunicado del Partido Socialdemócrata Alemán sobre el foro:

“Kurt Beck dijo que el futuro del siglo 21 depende, en gran medida, de la fuerza de los partidos socialdemócratas: ‘Tenemos que luchar para que el siglo 21 sea el siglo socialdemócrata’."

La agencia de noticias española EFE recuenta este debate en Berlin de la siguiente manera:

Berlín, 5 may (EFE).- El presidente de la Comisión de Representantes del Mercosur, Carlos Álvarez, afirmó hoy en Berlín que criticar a los presidentes de Venezuela, Ecuador y Bolivia es "simplista" y refleja un "desconocimiento" de la historia de esos países y de la región latinoamericana.
"Es simplista criticar a Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales porque ellos no son causa de nada sino consecuencias de determinados regímenes políticos y económicos", dijo Álvarez en un acto sobre América Latina organizado por el Partido Socialdemócrata Alemán. (...)
El ministro alemán de Asuntos Exteriores, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, destacó los avances que se han registrado en América Latina en las últimas décadas, pero a diferencia de Álvarez consideró que la política de Chávez es populista. (...)
El candidato a la presidencia de El Salvador y líder del Frente Farabundo Marti de Liberación Nacional (FMLN), Mauricio Funes, suscribió la lectura política de Álvarez sobre Chávez, Morales y Correa, y pidió a la socialdemocracia alemana ser "evaluado" desde la perspectiva salvadoreña si logra el poder, en marzo de 2009.

Entonces, ¿”socialismo del siglo 21” o “luchar para que el siglo 21 sea el siglo socialdemócrata”? Una de dos.

(Publicado en El Diario de Hoy, Observatorio Electoral)

jueves, 8 de mayo de 2008

NO SIRVO DE TESTIGO

El costo de escribir en El Diario de Hoy es suficiente alto sin que su director y editorialista me llama como testigo en su juicio sumario contra Mauricio Funes y el FMLN.

Este precio --la permanente sospecha por parte de mis amigos y enemigos en la izquierda que me haya vendido -- lo asumo con gusto, por razones que ya expliqué en mi primera columna en este periódico: No me gusta predicar a los convencidos, primero; y segundo, los que siempre hemos luchado por ampliar los espacios de expresión y debate en el país, tenemos la responsabilidad de llenarlos cuando se abren. Esto estamos haciendo Joaquín Villalobos, Salvador Samayoa, Joaquín Samayoa y yo en El Diario de Hoy.

Mi trato con El Diario de Hoy está basado en el mutuo respeto por la diferencia de nuestras opiniones. Lo hemos cumplido a cabalidad las dos partes. Pero este trato no incluye que me voy a convertir en partícipe ni en testigo en las cruzadas anticomunistas que le gustan a algunos en El Diario de Hoy, entre ellos su director. En su editorial del viernes 2 de mayo me cita frecuentemente para reforzar su rechazo al candidato Mauricio Funes. Apoyándose en citas de una columna mía, publicado en este diario, donde me expresé críticamente del mismo candidato, el editorialista quiere fundamentar unas tesis que no son mías. No es que yo me retracte de mis críticas a Funes o al FMLN, pero resulta que no coinciden con las del editorialista. Sería mejor, para los dos, que me deje afuera de su juicio contra la izquierda.

Hay una diferencia que quiero dejar bien clara: Mi oposición a los comunistas es para defender las posiciones de la izquierda democrática contra el autoritarismo. Eso es distinto al anticomunismo que piensa que hay que defender la civilización occidental contra la izquierda. Yo puede convivir en un periódico, en un debate, en un espacio democrático con esta posición anticomunista, pero no sirvo de testigo para sostenerla.

A diferencia de muchos que sostienen que estas diferencias deberían impedirme a escribir en El Diario de Hoy, a mí las contradicciones no me molestan y no me inhiben. Por lo contrario, es positivo que en un periódico pueden argumentarse, a la par, opiniones diferentes. Por esto, el intento del editorialista de El Diario de Hoy a usarme de testigo no me motiva a razonar mi participación en su diario. Me motiva a aclarar mi posición.

Regresemos al editorial en cuestión. Conozco demasiado bien al FMLN y a Mauricio Funes para que sea posible la frase con la cual arranca el editorial (“Apunta Lüers que al candidato comunista Funes raras veces se le ve sonreir…”). Yo sé que para el autor del editorial todo el FMLN y buena parte de la izquierda fuera del FMLN son comunistas. Obviamente, no es así. Mauricio Funes no es comunista. Y no lo digo porque ahora, siendo candidato, Funes está usando un discurso moderado. Lo digo porque Funes nunca ha sido comunista. Es parte de una izquierda radical cuyo motor es la mala conciencia generada en movimientos cercanos a la Iglesia Católica que se radicalizaron en el enfrentamiento a las élites políticas y económicas del país, caracterizados por una de alta y cínica inmoralidad. Su radicalidad no proviene de un análisis marxista, sino de un profundo resentimiento, que no es social sino moralista. Y que se vino agudizando, profundizando y radicalizando en la posguerra, porque en el fondo no entendieron ni aceptaron el pragmatismo (Realpolitik) de los Acuerdos de Paz. De paso sea dicho: Para mí criterio, este radicalismo es aun más dañino que el de los comunistas. El radicalismo de Funes es irracional y más resistente al debate, a los argumentos, que la teoría comunista que en el fondo es racional. Es por eso que yo tiltulé mi columna en cuestión “Extrañando a Schafick”.

Igualmente, lo que opina el editorialista sobre Stalin, Castro, Brezhnew, Drácula y la inquisición en España --sea cual sea el denominador común entre ellos-- lo puede sostener perfectamente sin tener que malinterpretar un comentario que yo hice sobre Schafick Handal. Incluso, si la intención era incluir al pobre Schafick en su galería de monstruos, yo sería el peor testigo, porque daría testimonio de lo contrario. Yo dije una cosa muy sencilla de Schafick: que a diferencia de Mauricio Funes, el viejo conspirador comunista tenía humor. No en el sentido que alude el editorialista que hasta los más perversos asesinos se ríen del mundo, sino en el sentido contrario: Schafick no sólo sabía reírse, sabía hacernos reír. Yo diferí mucho de Schafick, pero tengo mucho más miedo a los líderes que en el fuego de su “misión” se han olvidado cómo reírse y cómo hacernos reír. O --como lo dijo magistralmente Joaquín Samayoa sobre Mauricio Funes-- quienes “llegaron tarde a la repartición de la inteligencia emocional.”

Para que funcione nuestra extraña y productiva convivencia en un mismo periódico, en las mismas páginas de opinión, solicito que nadie me use de testigo para sostener tesis que no comparto. Tenemos coincidencias, tenemos contradicciones, y de los dos los lectores, con suerte, pueden sacar algo bueno.

(Publicado en El Diario de Hoy, jueves 8 de mayo 2008)

martes, 6 de mayo de 2008

Reflexiones sobre el 1 de mayo y la autonomía de los movimientos sociales

Para Medardo González, coordinador general del FMLN, la marcha del 1 de mayo 2008 “fue una muestra de fuerza del partido”. Me imagino que lo dijo por tres razones: por la cantidad considerable de manifestantes en la calle; por la predominancia de los colores, banderas, camisetas, cachuchas, consignas del FMLN en las marchas; y por el relativo éxito que ha tenido la dirección del partido en disciplinar las marchas. Hubo menos violencia, menos pintas, menos daños a propiedades privadas y públicas, y casi no hubo consignas que salieran del guacal, repitiendo las reivindicaciones y ataques que recientemente han sido eliminados del lenguaje del FMLN en campaña electoral. Masa disciplinada, el sueño de los dirigentes de partidos como el Frente...

Sin embargo, lo que el FMLN ve cómo muestra de fuerza, en realidad es una muestra de su más sensible debilidad. Si un partido de izquierda se toma los movimientos sociales --sindicatos, asociaciones campesinas, organizaciones estudiantiles, etc.--, cunado los viste con sus colores, cuando los maneja bajo su lógica partidista y electoral, cuando les impone su discurso, su moderación táctica, su lenguaje, está matando cualquier expresión auténtica de la sociedad civil. Es a la vez una muestra que no existen sindicatos ni otros movimientos reivindicativos independientes, representativos, democráticos.

El partido convoca a sus bases a llenar el vacío de un auténtico movimiento obrero. Y a las pocas y raquíticas organizaciones sindicales los obliga a formar parte de este desfile de disfraces, les quita su poca autenticidad, los convierte en “masas” del partido. Perdón, hoy son “bases”.

La represión y la permanente persecución de los años 60 y 70 obligaron a los movimientos sindicales y populares a ir a la clandestinidad. En los años de la guerra civil, ya no hubo espacio para sindicatos y movimientos reivindicativos. Fueron tratados como guerrilleros y tuvieron que asumir la lógica de la guerra. Se convirtieron --por necesidad, por sobrevivencia, y por la lógica de la guerra-- en entidades dirigidas por las organizaciones político-militares. Sólo podían sobrevivir junto al FMLN, porque el régimen les negaba los espacios necesarios para desarrollarse como movimientos reivindicativos independientes y representativos.

Los Acuerdos de Paz volvieron a abrir el espacio democrático, no sólo para que las organizaciones guerrilleras se convirtieran en partido político, sino sobre todo para que los sindicatos, las organizaciones estudiantiles, el movimiento cooperativista, y todos las formas de organización de la sociedad civil recuperaran la libertad de organización, de expresión, de ejercer oposición, de luchar por sus intereses.

Es irónico que el FMLN, que luchó y negoció con tanta consecuencia para que las organizaciones reivindicativas vuelvan a recuperar sus derechos y sus garantías, hizo nada para que también recuperaran su independencia, su pluralidad, su autonomía.

El debate interno, dentro de las organizaciones miembros del FMLN, sobre cómo transformarse en un movimiento democrático, civil, horizontal, participativo, se dio con intensidad en los años 1992-93, pero fue abortado a favor de construir un partido político que, aunque dejó de ser militar, mantenía la estructura vertical, autoritaria, paternalista, centralizada.

De la misma manera, nunca se dio un debate serio sobre cómo refundar los movimientos reivindicativos. Había algunos que dijeron que ahora, al terminar la guerra, había que revertir el proceso que había llevado a miles de dirigentes, activistas, organizadores sindicales, gremiales, estudiantiles, cooperativistas, campesinos a convertirse en guerrilleros, en militantes partidarios, en gente que dependían, incluso económicamente, de su partido. Algunos dijeron que no era sano mantener la fusión partido-movimiento social; que la democracia, para desarrollarse, necesitaba que vuelvieran a retomar su plena autonomía las organizaciones gremiales.

Igualmente, este debate se abortó muy rápido. Para la dirigencia del FMLN era más cómodo seguir instrumentalizando para sus fines partidarios a los sindicatos, el movimiento estudiantil, las ONGs, las iniciativas ecológicas y de mujeres...

Los que no compartieron esta concepción de un partido que conduce todo el tejido de organización social y cívica, salieron del FMLN, pero en muy pocos casos tenían la capacidad de construir organizaciones o movimientos autónomos.

Así se explica que en El Salvador no existe un movimiento sindical representativo que sea capaz y legitimado para sentarse a negociar con la empresa privada y el gobierno sus intereses y el rumbo del país. Así se explica que no existe organización representativa de los estudiantes. Dejó de existir AGEUS. Existen organizaciones políticas-partidarias de trabajadores, estudiantes, campesinos; existen además gremios corruptos que aprovechan el vacío en cuanto a organizaciones representativas y auténticas.

Todo esto se manifiesta en las marchas del 1 de mayo. Son marchas del FMLN, organizadas por organizaciones que han perdido su carácter gremial y funcionan, en la peor tradición comunista, como “correa de transmisión” del partido.

PD: Me recuerdo de las marchas del 1 de mayo en Berlin Oriental: la gran marcha organizada por el partido del Estado (Partido de la Unidad Socialista, como se llamaba el Partido Comunista de la República Democrática Alemana). Una marcha obligatoria para trabajadores, estudiantes, empleados públicos. Un mar de banderas rojas. Desfile militar del Ejército Popular junto con sus hermanos soviéticos con todo y sus cohetes nucleares...

Marchaba la clase obrera conducida por su vanguardia. Esta marcha todavía funcionó a perfección el 1 de mayo del año 1989. Sin embargo, pocos meses después el régimen comunista colapsó – y ni un sólo sindicalista lo defendió. Porque resultó que no existían sindicatos, sólo correas de transmisión de partido.

En Berlin Occidental, en la época de la guerra fría, los socialdemócratas tenían un control casi idéntico sobre los sindicatos. No por la vía de la represión, como en Alemania Oriental, más bien por la dominación política-ideológica. Marchas grandes, banderas del partido, demostraciones de la unidad partido-sindicato. Otros contenidos, otra ideología, pero el mismo error, la misma dominación partidaria sobre los sindicatos.

Que cosa más absurda: Cada 1 de mayo hubo en Berlin Oriental una enorme marcha comunista, y en Berlin Occidental una enorme marcha anticomunista. Una dirigida por el Partido Comunista, la otra dirigida por el Partido Socialdemócrata. Pero de repente, a partir del 1968, surgió --sólo en Berlin Occidental, porque al otro lado del muro hubieran echado preso a cualquier disidente-- un movimiento dentro de los sindicatos de recuperar su autonomía. En los primeros años fuimos unos pocos que marchamos en esta tercera marcha del 1 de mayo en Berlin. A los años, sólo quedaron dos marchas: siempre la oficial de los comunistas en Berlin Oriental, pero en Berlin Occidental los partidos --tanto los socialdemócratas como los comunistas—perdieron el control de los sindicatos. Guardaron sus banderas y observaron, con resentimiento, que el 1 de mayo volvía a ser la manifestación auténtica e independiente de todos los trabajadores, sin color de partido.

En este proceso, el obstáculo más grande fueron los diferentes partidos comunistas (pro-soviéticos y pro-chinos) que existían en Berlin Occidental, minoritarios y sectarios todos. Cuando los sindicatos se comenzaron a desprender de la dominación orgánica y política del Partido Socialdemócrata, los comunistas de todos los colores y sabores querían llenar el “vacío”. Pero resulta que lo que ellos sólo podían ver como “vacío”, era autonomía, independencia. No era debilidad, era fuerza.

Cuento esto para ilustrar que nunca es tarde para deshacerse de los intentos de los partidos de anexar a los movimientos sociales.

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domingo, 4 de mayo de 2008

Voces del pasado

En estos días, la dirección de ARENA publicó un comunicado que comienza así: “ARENA, su Presidente y candidato a la presidencia de la República, Ingeniero Rodrigo Ávila, reconoce y respalda el liderazgo del Presidente Saca ante la grave crisis mundial generada por los altos precios del petróleo y los alimentos...”

Ya no hay que seguir leyendo para darse cuenta que andan perdidos. En algún momento, ARENA tiene que darse cuenta que el que tiene que ganar las próximas elecciones es Rodrigo Ávila, no Antonio Elías Saca. No sólo porque no hay reelección presidencial en El Salvador; no sólo porque en la papeleta aparecerá el nombre del candidato, no del presidente saliente; sino sobre todo porque Elías Antonio Saca, aunque tuviera la oportunidad de reelegirse, perdería. La gente ya ha decidido que quiere cambio. Y si no lo puede producir ARENA, lo producirá el FMLN.

Este es el hecho básico que tienen que aceptar. Este tiene que ser punto de partida para la elaboración de la estrategia, del programa de gobierno, de la campaña, pero también --y sobre todo—de la manera de terminar su tarea de gobernar en este año preelectoral.

Si tuvieran claro esto, el comunicado hubiera arrancada así: “El nuevo Consejo Ejecutivo Nacional de ARENA, bajo el liderazgo de nuestro candidato a la presidencia, Rodrigo Ávila, ante la grave crisis generada por los altos precios del petróleo y los alimentos, ha planteado al presidente de la República, Elías Antonio Saca, y su gobierno la necesidad de tomar medidas responsables y concretas para enfrentar esta crisis...”

La interrogante que todo el mundo se hace no es si el liderazgo del actual presidente goza del reconocimiento y respaldo de su partido y su candidato. El liderazgo que necesita respaldo y reconocimiento es el del candidato. Rodrigo Ávila tiene que mostrar que es él quien toma las iniciativas, quien introduce una manera nueva de hacer política, quien es capaz de construir consensos para formular políticas públicas. Tienen que hacer visible, detrás de iniciativas como la de formar la comisión de sabios para analizar las políticas sociales y económicas, la voluntad al cambio y la concertación de Rodrigo Ávila como nuevo presidente del partido.

Si esta voluntad no se proyecta con claridad y fuerza, es probable --e incluso necesario-- que ARENA pierda, aunque el Frente no está preparado para gobernar, aunque el país y sus instituciones no han sido suficientemente fortalecidos y democratizados para poder asegurar la institucionalidad gobierne quien gobierne.

Lo primero que tendrá que hacer Ávila, antes de proponerse a cambiar al gobierno y al país, es cambiar su propio partido. Asegurarse que en los comunicados oficiales de ARENA se expresen la visión y la voluntad de Rodrigo Ávila. Antes de querer conquistar el futuro, Rodrigo Ávila tiene que poner punto final a lo que desde el pasado hace estorbo al futuro. Si quiere ser arquitecto de un “país justo”, Ávila no puede permitir que ARENA siga diciendo frases como esta, tomado del mismo comunicado del COENA: “..los salvadoreños deberían elegir entre los que han construido y los que han destruido. Entre los que han sido el conflicto y los que han sido la paz. Esa es la elección.”

Suena como si aquí la guerra hubiera sido entre un movimiento pacifista y otro violento. Suena como si la paz hubiera sido un decreto de ARENA y no un acuerdo entre todos. Aquí la guerra ha sido entre dos bandos que tenían capacidad y voluntad de destruir. Y aquí la paz ha sido construida entre todos que han tenido voluntad de dejar las armas y construir la democracia. Ha habido resistencias a la paz, la democracia y la institucionalidad desde la izquierda y desde la derecha.

Mientras el COENA ve el mundo así como se expresa en este comunicado, no se ve real el cambio que promete Ávila. Interesante simetría con el FMLN que sigue hablando en términos de la confrontación, mientras Mauricio Funes trata de convencer al resto de la sociedad que la izquierda ha cambiado.

Por eso sostengo mi tesis: Estas elecciones va a ganar el candidato que produce la percepción que puede cambiar su propio partido.


(Publicado en El Diario de Hoy, Observatorio Electoral)