jueves, 4 de septiembre de 2008

Debate bizarro

¡Que debate más bizarro que ha provocado en Estados Unidos la candidata republicana a la vicepresidencia!

De repente hay ‘liberales’ y ‘progresistas’ que atacan a la candidata porque su hija adolescente está embarazada...

Toda la vida han luchado por los derechos de la mujer - y de repente cuestionan a la señora Palin por el pecado de tener una hija de 17 años que resultó embarazada. ¿O será que quieren criticar el hecho que la hija de la candidata no ha optado por abortar?

También hay voces de mujeres que de repente tienen duda si la madre de un niño pequeño con síndrome Down, que requiere de muchos cuidados, no debería mejor quedarse en casa en vez de optar por cargos políticos? Y no son solamente mujeres del campo conservador que expresan esta duda, sino más bien mujeres del movimiento pro aborto, luchadoras por los derechos de las mujeres.

¿El mundo al revés? ¿Qué está pasando en esta extraña carrera presidencial? Primero los demócratas ponen en escena unas elecciones primarias entre una mujer y el hijo de un inmigrante de Kenya, pensando que quien sea quien gana la candidatura demócrata, ya es presidente de Estados Unidos. Luego resulta que el candidato republicano tiene oportunidad de ganar, a pesar de la hipoteca que le deja George W. Bush.

Y ahora aparece una candidata a vicepresidente que no cabe en ningún molde y saca de quicios a sus adversarios: La gobernadora Palin está en contra de la exigencia de los liberales de legalizar el aborto, pero al mismo tiempo en contra de la exigencia de los conservadores y de la derecha cristiana que las madres con niños pequeños queden en casa.

Es una mujer que no acepta el dilema en el cual el interminable debate político encierra a las madres. Actúa fiel a sus convicciones religiosas, no aceptando el aborto como opción personal. Ni siquiera en el caso de su hijo que iba a nacer con Down. Tampoco presiona a su hija de buscar el aborto. Pero tampoco acepta pagar el precio y resignarse a un rol de madre y ama de casa. Ejerce el cargo de gobernadora y busca la vicepresidencia. A pesar de todo.

También es criticada por una parte muy radicalizada de la derecha fundamentalista. Pero el mensaje de ella es claro: La gran mayoría de las mujeres rechaza el fundamentalismo de ambos bandos en este eterno debate entre “pro choice” y “pro life”. La mayoría de mujeres se rebelan contra este dilema y toman decisiones muy personales. En este sentido, la decisión de John McCain de buscar como compañera de formula a esta mujer rompedora de moldes es audaz y visionaria.

¿Por qué publico estas reflexiones en la sección Observador Electoral? Porque pienso que puede tener importancia para las elecciones salvadoreñas. Siempre cuando Rodrigo Ávila en la selección de su fórmula --o los dos partidos en su selección de candidatos a diputados-- tengan el mismo grado de audacia: Romper el molde; no hacer lo obvio que todo el mundo espera; escoger a gente con capacidad de desmontar los dilemas, los estancamientos, las polarizaciones.

(El Diario de Hoy, Observador Electoral)

miércoles, 3 de septiembre de 2008

El programa bajo la lupa

“El país necesita una reforma del Estado en su doble dimensión: como sistema de instituciones y como sistema de organizaciones públicas...”

Así dice en página 80 el Programa de Gobierno del FMLN presentado al público por Mauricio Funes.

¿Qué son estas “organizaciones públicas”, que son parte del estado, pero que no son instituciones del Estado? ¿Qué significa esta paralelidad, dentro del Estado, de instituciones y “organizaciones públicas”?

¿Se refiere a organizaciones creadas o por crear para facilitar la “participación ciudadana”, organizaciones paralelas a las instituciones del Estado y que en una “reforma del Estado” adquieren rango legal?
¿Estamos hablando de organizaciones sociales, como sindicatos, asociaciones de mujeres, cooperativas, ONGs o fundaciones?
¿O estamos hablando de organizaciones como los conflictivos y divisivos “Consejos del Poder Ciudadano” de Daniel Ortega, o como los “Consejos Comunales”, con los cuales Hugo Chávez construye una estructura paralela a las instituciones estatales?

La sociedad tiene que saber de qué tipo de “reforma del Estado” están hablando el FMLN y su candidato, esto no debe esconderse en un lenguaje seudo científico que deja todas las puertas abiertas a experimentos con la “democracia directa”.

La misma imprecisión --o vaguedad que deja abierta puertas peligrosas-- se expresa bajo el título “Reforma Administrativa” (siempre en el capítulo “Reforma Política”). Uno de los enumerados de la “Reforma Administrativa” del FMLN dice: “Coordinación estrecha con el sector civil que gestiona política pública”.

¿Qué es este “sector civil que gestiona política pública”?
No puede ser sector civil en oposición a sector militar?
¿O están hablando de “sector civil” igual a “sector privado”? Difícilmente, ya un sector privado que gestiona política pública suena a privatización de servicios públicos...
A menos que el FMLN esté preparando una nueva concepción de privatización?

¿Qué es, entonces, el “sector civil que gestiona políticas públicas”? ¿Será esta otra puerta escondida y camuflada para abrir el sistema político hacía organizaciones paralelas que ejercen democracia directa?

Para salir de esta incógnita, es clave leer bajo la lupa el capítulo “Política de Participación Ciudadana” (pag. 81/82).

La introducción de este capítulo plantea que al pueblo le asiste el “derecho de ejercer (...) formas y niveles de participación directa, representativas y también de auto representación, en el proceso de formación de la voluntad nacional, en el ejercicio de las decisiones....”

Lo que parece a primera vista un enredo de Gerson Martínez en su lenguaje seudo científico, en realidad sirve para abrir la puerta a una modificación seria de la democracia representativa a favor de mecanismos de democracia directa no previstas en nuestra Constitución.

Esto se confirma en el siguiente párrafo: “Con la alternancia democrática que se producirá en el 2009, se abrirán espacios que pertenecen al pueblo ... para que pueda realizar un superior ejercicio de soberanía y de ciudadanía integral y efectiva, así como ara auditar, vigilar y controlar la calidad de la gestión de sus gobernantes...”

Esta concepción sigue desarrollándose en la parte donde se definen los “objetivos” de la “Política de Participación Ciudadana”: “Contribuir desde el Nuevo Gobierno democrático a inaugurar una etapa inédita en la que el pueblo ... pueda ejercer en el marco de la Constitución, su condición soberana que le permita expresarse e incidir responsable y decisoriamente en el rumbo y el destino del país, en su vida pública, en la definición, formulación y ejecución, monitoreo y evaluación de las políticas públicas y asegurar que los mandatarios cumplan con las misiones encomendadas por la ciudadanía...”

No sé cómo el FMLN y Mauricio Funes piensan que todo esto cabe en la Constitución actual que dicen respetar y aplicar en su programa. Están abriendo la puerta a mecanismos ajenos a la democracia representativa, introduciendo el elemento del “mandato directo”, de mecanismos de participación ciudadana en la ejecución de la política, etc. Muchas de las reformas constitucionales planteadas por Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa están en esta línea. Es cierto lo que dice el programa del FMLN: Para El Salvador sería una “etapa inédita”, un cambio de sistema...

En los “lineamientos estratégicos” de la “Política de Participación Ciudadana” esta concepción se vuelve más explícita: “a) Potenciar el poder de decisión de la población.... Para ello se promoverán los cambios jurídicos y administrativos necesarios que faciliten la legalización y el respeto jurídico a las organizaciones ciudadanas...”

Esto plantea la institucionalización, como parte del Estado, de las organizaciones “sociales” , consejos y comités populares, de barrio, etc.

El lineamiento b) es aun más explícito en su intención política: “Apertura de espacios y mecanismos de participación. La participación necesita que el Estado se transforme y establezca vínculos y procedimientos que facilitan la participación ciudadana...”

Al fin hablan un poco más claro los autores del programa. Entre líneas se vislumbra el borrador de una transformación y erosión del Estado, siguiendo el guión chavista, como ya está siendo aplicado en Bolivia, Nicaragua y Ecuador. Con mecanismos de “democracia directa” que sirven para socavar la institucionalidad, creando estructuras paralelas, que son más fáciles de manipular, radicalizar, ideologizar e instrumentalizar que las instituciones estatales de una democracia representativa.

(El Diario de Hoy, Observador Electoral)

lunes, 1 de septiembre de 2008

Una policía que refleje pluralidad, no polarización

La PNC tiene nuevo director general. Bueno, no tan nuevo. Alguien desde adentro de la cadena de mando: el comisionado José Luís Tobar Prieto, subdirector desde el 2004, subdirector general desde el 2006.

Hasta ahora, la experiencia con un director general que asciende a este cargo desde las filas de los oficiales de la PNC ha sido pésima. El comisionado Ricardo Meneses logró en tres años casi destruir la cohesión del cuerpo policial. Cuando en 2006 lo sustituyó Rodrigo Ávila, encontró la PNC dividida como nunca: entre evangélicos y no evangélicos, con privilegios inéditos para los oficiales evangélicos; entre derecha e izquierda, con los oficiales y agentes provenientes de la insurgencia marginados; entre hombres y mujeres, con las mujeres vetadas de mandos y ascensos. Además divisiones entre grupúsculos, círculos, cabecillas...

Rodrigo Ávila, a quien todo el mundo reconoce como alguien que había logrado darle cohesión a una masa de policías provenientes de tradiciones e ideologías no sólo diferentes sino al principio excluyentes y adversarias, se asustó del nivel de descomposición y división en que encontró la policía, cuando por segunda vez asumió su dirección. La PNC estaba en peligro, por una dirección que no supo ponerse encima de los intereses sectoriales a su interior. Por esto es que apartaron a Meneses y volvieron a llamar a Rodrigo Ávila, una de las decisiones más acertadas del gobierno de Tony Saca.

Hay muchos policías que manifiestan que a la PNC conviene tener un director meramente civil, un experto que proviene de afuera de la carrera policial. Alguien que esté encima de las competencias entre los distintos grupos dentro de la policía.

Hay que aclarar una cosa: Es positivo, es un logro que dentro de la policía haya pluralismo, que existan grupos con diferentes visiones ideológicas, religiosas, políticas, filosóficas. Negativo es cuando la dirección cae en manos de un grupo, en detrimento de los demás y del interés común.

El gobierno Saca estaba claro de esto. Es por eso que cuando Rodrigo Ávila renuncia a la PNC para buscar la candidatura presidencial, toman nuevamente la decisión de buscar a un director que no provenga de las filas de la PNC. El problema era que nadie quería asumir este cargo tan cerca de las elecciones. Varias personalidades calificadas rechazaron la oferta. Al fin escogieron al ingeniero Francisco Rovira, con los resultados desastrosos que conocemos.

Claro, el carácter civil del director general no es garantía de nada. Ya el período de Mauricio Sandoval había mostrado que un director no solo tiene que ser civil y capacitado (exigencias que cumplió el ex-director de inteligencia), sino además independiente de amarras partidarias, concertador, abierto al pluralismo, pero firme en exigir profesionalismo, disciplina, cohesión alrededor de la misión de la policía. Sandoval y Rovira, aunque vinieron desde afuera, crearon divisiones dentro de la PNC.

Hace falta una dirección fuerte que sepa crear equilibrios en la policía. Sobre todo que sepa poner a cada oficial en el lugar donde más puede aportar, sin discriminaciones ni privilegios, ni argollas. La PNC, a pesar de todos los altibajos en su dirección, ha logrado consolidar un cuerpo de oficiales con mucha capacidad, incluso mucho mística. La PNC, por supuesto, no es inmune a la corrupción, a la infiltración del crimen organizado, pero como institución ha logrado tener muchos anticuerpos, mucha capacidad de depuración.

Precisamente esto está en juego cuando los gobiernos se equivocan con los criterios para escoger directores de policía. No pueden se criterios partidarios, sino hay que buscar quien más entiende y cuide el pluralismo dentro de la policía. No pueden escogerse directores que representan grupos e intereses mezquinos dentro de la policía, tienen que ser personajes cuya autoridad no reside en “su grupo”, sino en la manera justa y firme de sobreponerse a grupos.

Ojala que el comisionado Tobar Prieto, como nuevo director general de la PNC, sorprenda por este tipo de autoridad y espíritu. Lo que menos necesita la PNC es arreglo de cuentas, exclusiones, marginaciones, revanchismo, depuraciones que correspondan a intereses sectoriales.

Ojala que el presidente de la República que salga electo no cometa el error de poner a la cabeza de la PNC a quien más le convenga, sino a quien más le convenga a la PNC y al país. La PNC ya no refleja la polarización que vive la sociedad, sino ha logrado reflejar su pluralidad. Es uno de los logros más valiosos de los Acuerdos de Paz y de la posguerra. Hay que cuidarlo.


(Siguiente Página)

viernes, 29 de agosto de 2008

La transparencia comienza en casa propia

Han pasado dos semanas desde los despidos masivos en uno de los medios de comunicación más importantes del país, y todavía no hay un debate sobre este hecho.


Para los lectores que no saben de qué estoy hablando --que serán la gran mayoría, porque los medios principales lastimosamente han aplicado la regla “chucho no como chucho” y no han cumplido su deber de informar-- aquí un resumen de los hechos: El miércoles 13 de agosto fueron despedidos 170 empleados de La Prensa Gráfica, entre ellos unos 40 integrantes del aparato editorial, entre editores, reporteros, redactores, fotógrafos, diagramadores. Despedir un 20 por ciento del personal es despido masivo. Eliminar un 25% de una redacción, significa crisis en un medio de comunicación.

Las dos cosas son noticia de interés público. Merecen análisis. Los lectores y los anunciantes del periódico, así como la opinión pública en general merecen información y explicaciones. El mismo periódico que ejecute un plan de despidos de esta magnitud y con este impacto, si saliera en New York, Buenos Aires o México, se sentiría obligado a informar sobre el hecho, en sus propias páginas.

Los periodistas no podemos siempre exigir al Estado, a los bancos, a los partidos, a las grandes empresas transparencia de sus actuaciones – y callarnos cuando la noticia y la crisis se genera en casa. El hecho que una empresa líder de comunicación haya manejado tan mal su proceso de crecimiento, da pauta no sólo para información debida, sino para debate, análisis, crítica, reflexión profunda dentro del medio de los comunicadores sociales. Todo esto no se ha dado, porque se aplicó un filtro de silencio. El daño --para el periódico, para el periodismo, para el gremio de comunicadores, para la opinión pública, para el país-- no se hace más grande hablando del problema. Por lo contrario, es bajo el manto del silencio que se generan rumores, especulaciones, desconfianzas. Ahí reside el verdadero daño.

Tal vez la columna que sobre el tema escribí en este blog fue muy dura con los jefes editoriales que ejecutaron el plan de despidos. Era mi impresión que no hicieron lo posible, necesario y digno para defender a su gente y para convencer a la empresa a buscar otras soluciones. Platicando con ellos me doy cuenta que su actuación no fue de mala fe. Sin embargo, toda esta historia ejemplifica lo importante que es que en nuestros medios fortalezcan direcciones editoriales que no actúen simplemente como brazo prolongado de la patronal y sus lógicas financieras, sino que actúen como cabezas de sus cuerpos de periodistas, como garantes del profesionalismo y de la ética periodística.

Para que avancemos hacía este fortalecimiento del periodismo, para que juntos construyamos confianza en los medios, necesitamos aprender le las crisis. Por esto no hay que tapar los problemas, sino discutirlos.

(Siguiente Página)

La Comandancia General en Tegucigalpa

Habló el comandante. Por más que Mauricio Funes trata de dejar a Hugo Chávez fuera del debate electoral salvadoreño, este se mete. No es quien se deja callar, esto ya lo mostró hasta al rey de España. ¿Se quedará callado porque a Mauricio Funes le conviene? No.

El presidente venezolano monta su propio acto electoral, le guste o no a Mauricio Funes. Sabe que Mauricio Funes no lo quiere tener aquí. Entonces, monta su acto lo más cercano posible: en Tegucigalpa. El comandante de la revolución bolivariana latinoamericana obviamente piensa que el FMLN ganará de todas maneras. Entonces, e una sola vez deja claro que al ganar el FMLN habrá ganado Hugo Chávez, no Mauricio Funes...

Un acto de 50 mil personas en Tegucigalpa, Honduras. Los “comandantes del ALBA” (como el mismo Hugo Chávez los nombró orgullosamente) celebrando la adhesión del presidente hondureño, Manuel Zelaya, a la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), el bloque anti-norteamericano liderado por Venezuela y Cuba, al cual también se unieron Evo Morales y Daniel Ortega.

Los comandantes del ALBA no se conformaron con reunirse en un salón, suscribir un documento, y tomar champagne ruso. No, fueron a la laza pública para arremeter contra los “vendepatrias” y “lacayos del imperialismo yanqui” entre los hondureños, que se atreven a estar en contra de la decisión de Zelaya de aliarse con Hugo Chávez, Raúl Castro y Daniel Ortega. Subieron a la tribuna de honor a “la querida comandante Nidia Díaz”, quien vino a Tegucigalpa a representar al FMLN y a decir que al ganar ellos las elecciones, habrá también en San Salvador un acto de adhesión a la alianza anti-imperialista.

Aquí algunas pruebas de la retórica que emplearon los “comandantes del ALBA” en Tegucigalpa:

“Pido al pueblo hondureño a que apoyen al comandante Zelaya y no se dejen calentar la oreja por los yankees." (Hugo Chávez)

"Hondureño que se oponga al ingreso de Honduras a la ALBA es un vendepatria o un ignorante". (Hugo Chávez)

"Hay dos caminos que hay que definirlos, si estamos con los pueblos o con los imperios. Son dos caminos, no hay medias tintas." (Evo Morales)

“Los TLC son peligrosos porque dividen países y confunden a la población. El libre comercio sólo trae la privatización de los recursos naturales y los servicios básicos, mientras que con la Alternativa Bolivariana decidimos nacionalizar nuestros recursos naturales.” (Evo Morales)

"Sepan los hondureños que ahora están protegidos por un tratado de seguridad
energética, es decir, toda la energía que necesiten la tienen asegurados al menos por 100 años en lo adelante." (Hugo Chávez).

Entonces, el gancho es la chequera: Les voy a dar a los centroamericanos petróleo, tractores y dólares. Pero todo tiene su precio: Detrás del FMLN voy a mandar yo, el teniente coronel Hugo Chávez. No un señor Mauricio Funes.

Vale la pena leer, bajo esta luz, el párrafo correspondiente en el programa de gobierno del FMLN que presentó Mauricio Funes: “Recuperar las capacidades del Estado para importar combustibles, creando la infraestructura de depósito y almacenamiento necesaria. Fortalecer la capacidad de regulación del mercado de combustibles en las áreas de importación, refinación, transporte, comercialización y distribución."

(Diario de Hoy. Observador Electoral)

martes, 19 de agosto de 2008

¿Qué tan creíble es el viraje del Frente?

Los partidos de izquierda sinceros y democráticos no producen giros programáticos sin pasar por debates abiertas, públicas y fuertes. El Partido Socialista Obrero Español PSOE necesitó cuatro congresos (entre 1976 y 1981) para conseguir una clara redefinición programática, renunciando al marxismo y abrazando la economía social de mercado. En el transcurso de estos debates, en 1979, Felipe González renunció a la presidencia del partido, ya que este no estaba listo para renunciar a la visión autoritaria del socialismo estatal. Fue solamente cuando en el siguiente Congreso Extraordinario --que se celebró medio año más tarde-- el partido logró el viraje hacía la concepción socialdemócrata que Felipe González aceptó volver a la presidencia del partido y asumir la candidatura a presidente del gobierno español.

El pueblo español votó mayoritariamente por Felipe, porque el proceso de cambio del PSOE tenía credibilidad. El liderazgo de Felipe se había comprobado en las batallas frontales contra la inercia ideológica de su propio partido. Antes de poder gobernar, el dirigente tenía que probar que tenía capacidad de transformar su partido. El hecho que dentro del partido había un grupo que no renunció a su oposición a esta transformación, no le restó credibilidad al PSOE y su candidato. Por lo contrario, la ausencia de voces disidentes hubiera despertado sospechas...

Felipe no dudó de llevar adelante esta batalla por construir una izquierda democrática, lejos de ortodoxias, porque tenía un mentor extraordinario: Willy Brandt, en estos años jefe del primer gobierno socialdemócrata de la post guerra alemana. Los socialdemócratas alemanes, para poder aspirar a un apoyo electoral mayoritario, también habían pasado por un largo debate interno que los llevó en 1959 a abandonar las posiciones marxistas que propagaban el control estatal sobre los medios de producción. Estoy hablando del Programa de Godesberg, donde el eterno debate sobre el marxismo al final se definió a favor de los renovadores, cuando uno de los dirigentes históricos del partido, el ex-comunista Herbert Wehner, exclamó: “¡Haganle caso a alguien que ha estado donde asustan!”

Las izquierdas de Alemania y España nunca hubieran llegado a representar mayorías si hubieran producido estos virajes programáticos sin debate público. Nunca han tenido Congresos partidarios donde unánimemente --sin debate, sin confrontación ideológica, sin resistencia, sin votos en contra-- aprueban virajes programáticos. Primera, hubiera sido imposible, por el carácter democrático de estos partidos. Segundo, ¿qué credibilidad hubiera tenido un viraje sin resistencia, sin debate, sin disidencia?

La Convención del FMLN de este domingo, y la manera cómo unánimemente, sin debate, sin voces de disidencia, aprobaron el nuevo programa de gobierno, nada tienen que ver con la tradición conflictiva, pero profundamente democrática, de los socialistas españoles y de los socialdemócratas alemanes. Recordaba más a los congresos de los partidos comunistas donde la unanimidad no era resultado de discusiones sino expresión del autoritarismo. Los comunistas siempre han tenido una gran capacidad de producir virajes estratégicos, pero nunca fueron resultado de un proceso sincero de análisis crítico de su propia historia.

Un partido como el FMLN, que hasta ahora ha preferido expulsar o callar a sus mentes críticas en vez de promover el debate interno, necesita más que el ritual uniformado de esta Convención para convencer a la opinión pública que está cambiando en serio.

Mientras no escucho este debate público y sincero, los cambios programáticos promovidos por Salvador Sánchez Cerén y Mauricio Funes son tácticos.

De paso sea dicho: No espero de ARENA nada diferente, mucho menos un debate interno de altura para producir un programa nuevo. Pero ahí no estamos hablando de un partido deliberante, sino de una maquinaria electoral. ARENA, aunque a veces parece que quiere, no trata de presentarse como un partido socialdemócrata.

Un partido de izquierda democrática --pregunten a Felipe González o a Lula-- es democrático, transparente y deliberante, o es un fraude. El FMLN de Mauricio Funes, más parece un fraude.

Esto quiere decir que no sea positivo que el FMLN y Funes hayan aterrizado en posiciones más racionales frente al TLC, el rol de la empresa privada, la dolarización, etc. Es positivo para el país. Lo que no quitó la Convención es la duda si estas nuevas posiciones son sinceras y confiables.


(Diario de Hoy. Observador Electoral)

lunes, 18 de agosto de 2008

No way, José!

¿Qué pasa con los medios en El Salvador? ¿Por qué termina su cobertura cuando uno de los medios es noticia?

Si el Washington Post decide deshacerse del 20% de su personal, incluyendo el 20% de su staff editorial, esto sería noticia y sujeto de comentario en todos los medios. Incluyendo en el mismo Washington Post.

¿Por qué La Prensa Gráfica puede despedir 170 empleados, incluyendo más de 40 integrantes de la redacción, sin que esto se convierta en noticia? El Colatino lo reportó, yo lo comenté en una entrevista radial. Por lo demás, silencio. ¿Silencio de complicidad, por parte de los medios? ¿Silencio de terror, por parte de los periodistas? ¿O es simplemente, como me lo comentó un columnista de La Prensa Gráfica, un asunto interno de una empresa privada que no compete a nadie comentar, cuestionar, ni siquiera hacer pública?

No way, José (R.). Cualquier empresa grande e importante del país que se ve obligada a despedir a un 20% de su personal, hace noticia. Esta noticia debería reportarse, analizarse, contextualizarse, comentarse en los medios. Sin ganas de joder, pero también sin ganas de ocultar. Más cuando es una empresa emblemática, y mucho más aún cuando se trata de uno de los medios de comunicación más influyentes del país.

En esta caso, el despido masivo no sólo tiene que reflejarse como problema económico, laboral y social, como en el caso de una fábrica, un banco, una casa comercial importante. En el caso de un medio de comunicación el despido masivo --y la forma cómo las direcciones editoriales y empresariales lo manejan y ejecuten-- tiene implicaciones para la ética profesional del medio.

Los jefes de redacción (o directores editoriales, o como sea el título que lleven) tienen otras funciones que los gerentes, directores financieros, o dueños de los medios. Tienen responsabilidades frente a su empresa, pero no son empresarios. Tienen responsabilidades frente al público lector, y tienen responsabilidades frente a sus reporteros, fotógrafos, diseñadores, editores, redactores.

Por esto, es casi mandato de ética profesional del periodismo separar las funciones del jefe de redacción y del gerente. El redactor jefe es el garante de la línea editorial y de la libertad de expresión de su personal periodístico, el gerente es el garante de la estabilidad financiera y de los intereses de los dueños accionistas. Todo mundo que ha laborado en medios sabe que estas dos funciones suelen entrar en contradicciones – mucho más y de otra manera que entre jefe de producción y jefe financiero en una empresa que produce zapatos o jabones.

Un jefe de redacción no tiene porque aceptar a la gerencia --at face value y sin haber evaluado otras soluciones-- la necesidad de despedir a 20% de su redacción, mucho menos aceptar hacerse cargo de la ejecución de esta medida. Puede ser que sea incuestionable la crisis financiera y la necesidad de bajar costos. Pero el director editorial no tiene porque aceptar y ejecutar la solución planteada (reducir 20% del personal) sin previa consulta con sus colaboradores. El director editorial es como un capitán de barco: Muere para salvar a su tripulación.

El director editorial y los demás jefes tienen que hacerse varias preguntas, que por definición no se va a hacer el gerente: ¿Hay otras formas, a lo mejor consensuadas con el personal editorial, de rebajar el valor de la planilla (retiro voluntario; medios tiempos; recorte voluntario de salarios...)?

¿Cómo hacer para que las medidas no afectan a la credibilidad de los jefes editoriales frente al personal? El trabajo dentro de una redacción requiere de mística, confianza, comunicación. Disciplina y jerarquía son necesarias, pero no sustituyen la confianza en las jefaturas. Confianza incluso que mi editor me va a proteger, incluso contra los intereses empresariales.

Y la otra pregunta que hay que hacerse: ¿Cómo asegurar que el medio siga jugando su papel en la sociedad y que no pierda credibilidad frente al lector y las fuentes? Con las elecciones el país está en una situación delicada que no permite un debilitamiento de la opinión pública. La Prensa Gráfica tiene un rol que requiere que internamente esté estable, cosa que a lo mejor no tiene porque entender un gerente financiero, pero sí un director editorial.

Ningún responsable editorial tiene que asumir la ejecución de un plan de despidos masivos sin transparencia, sin plan social, sin dar al cuerpo de la redacción la posibilidad de colaborar en la búsqueda de la solución que menos afecte al clima de paz y confianza dentro del periódico. Si actúan de otra manera, como simples ejecutores de las decisiones inconsultas de la parte patronal, pierden su capacidad de dirigir una redacción. Deberían mejor renunciar, porque de todos modos ya no van a poder hacer nada que valga la pena en periodismo.

Estoy seguro que La Prensa Gráfica no hubiera podido ejecutar su plan de despidos masivos de esta forma --sin plan social y sin consideraciones de ética periodística--si los cuatro integrantes el alto mando editorial se hubieran negado hacerlo sin antes agotar todas las posibilidades de buscar soluciones menos dañinas al periódico. Nuevamente se confirma lo que muchos en el ámbito medial hemos observado con preocupación: la falta de liderazgo en La Prensa Gráfica.

¿Cómo ha llegado La Prensa Gráfica a una crisis económica que la obliga a recortes masivos de personal? ¿Quienes han sido los responsables de un crecimiento tan desordenado de la empresa que ahora pone en riesgo el cumplimiento de su función social y política? ¿Hasta qué punto los jefes del área editorial han estado involucrado en las decisiones que han llevado a esta situación crítica? ¿Cómo es posible que incluso durante este año La Prensa Gráfica ha continuado contratando personal editorial, sin que nadie haya sabido que se acerca una crisis?

No tengo respuestas. Pero por lo menos puedo formular las preguntas. Si en La Prensa no buscan respuestas --y de una manera incluyente que repare los daños ya hechos y vuelva a establecer la mística y la confianza y el espíritu de cuerpo, sin los cuales no vale la pena hacer periodismo-- veo oscuro el futuro de este medio.

(Siguiente Página)