sábado, 17 de enero de 2009

Carta a Salvador Sánchez Cerén, candidato a la vice-presidencia por el FMLN


Estimado comandante:

un conocido común me pidió mandarle este recado: ¿Porque no tiene los huevos de llegar a Tecoluca, departamento de San Vicente, a hablar sobre su candidatura? El recado viene de un viejo veterano guerrillero que tiene 20 años de estar esperando una respuesta a una pregunta sencilla: “¿Por qué ustedes mandaron a asesinar a mi hermano, que también era combatiente de las FPL que usted comandó?”

De veras, su “caravana de la esperanza” lo ha llevado a todos los rincones del país. ¿Por qué no a Tecoluca, a pesar de que ahí están al punto de perder la alcaldía?

¿Será porque en Tecoluca viven los familiares de los cientos de combatientes y colaboradores de las FPL que ustedes mandaron a ejecutar bajo la absurda acusación de ser infiltrados del enemigo?

No sé qué estuvo pensando cuando se lanzó de candidato. ¿Realmente pensó que nadie iba a brincar de los familiares de sus mil compañeros ejecutados?

Ya brincaron. Ya hablaron. Sus testimonios salieron en un libro, en televisión, en periódicos. No hay reunión de las bases del FMLN en Tecoluca donde no sale el tema.

No piden mucho. Nadie está interesado en que usted vaya a juicio, ni a la cárcel. Sólo exigen que usted les dé la cara, que no siga escondiéndose. Sólo exigen que usted les diga que sus hermanos o papás ejecutados no fueron traidores.

Con cuatro palabras puede devolverles su honor a las víctimas, y dar tranquilidad a los sobrevivientes: “El partido se equivocó.” Tirando al basurero de la historia aquel lema de los partidos comunistas que tanto daño ha hecho a la izquierda: “El partido nunca se equivoca.”

Atentamente, Paolo Lüers

(Publicado en Más)

Defender el pluralismo

Las elecciones de este domingo no son la primera ronda de las presidenciales, como muchos nos quieren contar.

Roberto Lorenzana, cerebro de la campaña del FMLN, preguntado sobre la importancia de la votación del 18 de enero, dijo en TCS: "Son el first round, y terminarán con un k.o. de Rodrigo Ávila."

Muy equivocado. Mañana los salvadoreños van a elegir alcaldes y diputados, y estas elecciones tienen sus propias características y leyes. Para empezar, no son un juego entre dos, sino entre todos los partidos.

La elección presidencial, en cambio, es una carrera entre dos. Los demás participantes no juegan a ganar sino solamente a complicarles la carrera a los dos contendientes, o para halar votos para sus candidatos a alcalde o diputados.

El mapa municipal y parlamentario es, por definición, plural. Hay bastiones de poder local que ni ARENA ni el FMLN pueden asaltar. Hay municipios que van a seguir gobernados por el PDC o el PCN. Y nadie va a sacar a René Canjura del FDR de la alcaldía de Nejapa. Las municipales son elecciones de personas, de líderes locales, más que de banderas partidarias o ideologías.

PCN y PDC, pero también ARENA, tienen una larga tradición de saber escoger y lanzar a líderes comunales natos, en vez de tratar de imponer a soldados del partido. En esto reside su éxito en las elecciones municipales.

En los municipios es más difícil engañar a la gente con discursos y promesas sin hablar de obras concretas. La gente vota por el liderazgo local y la capacidad personal.

Y en las elecciones parlamentarias, hay un porcentaje considerable de votantes que conscientemente apuestan a los chiquitos, al pluralismo, a los contrapesos, al equilibrio. Los votantes salvadoreños no quieren a un presidente con control sobre la Asamblea. A ningún presidente de la posguerra le han dado carta blanca, todas han tenido a concertar para poder legislar.

La reiterada exigencia de Mauricio Funes que le firmen una carta blanca en forma de 43 diputados del FMLN, es tal vez el primer error grave que ha cometido en su campaña (no contando el pecado original, aceptar a su compañero de fórmula, Salvador Sánchez Cerén). El hecho que Funes pide con insistencia lo que la gente no está dispuesta a darle -el poder absoluto-, pone a mucha gente en contradicción con el candidato del FMLN.

Es el mismo error que comete Hugo Chávez, quien tiene apoyo popular para gobernar, pero no para la reforma constitucional que le daría poder absoluto y eterno. Exigiendo más, pierde lo mucho que tiene...

Cada voto que le falta al FMLN para tener mayoría absoluta en la Asamblea, será interpretado como un voto contra Mauricio Funes y su aspiración de control.

Cada voto que el electorado le niega al FMLN prefiriendo a alcaldes de otros partidos, por su mérito personal, será interpretado como un voto contra la aspiración de Funes y su partido de controlar todo para producir el cambio de modelo (cambio de sistema... de época...) que predican.

Esto es el riesgo de poner la meta tan alta y de sentirse envalentonado a querer a aspirar al poder total. Sólo que los votantes salvadoreños ya se convirtieron de 'base social' o 'pueblo' en ciudadanos. Y ciudadanos no tienen porqué delegar control a nadie. Ciudadanos construyen pluralismo. Y lo defienden tercamente.

(El Diario de Hoy, Observador Electoral)

jueves, 15 de enero de 2009

Carta a Rodrigo Ávila


Estimado Rodrigo:

Vos prometés crear 250 mil puestos de trabajo. Disculpáme, pero siempre he pensado que sos hombre serio. ¡Están despidiendo gente! Póngase serio, hable con la verdad. Ya suficiente paja le están dando a la gente.

¿Quién diablos te ha dicho que para ganar las elecciones tenés que prometer cosas imposibles? Como que bajo tu presidencia la economía va a crecer en 6%. en el 2009. ¿Quién te va a creer esto? La gente no es tonta. Los que no creen la paja del FMLN, no quieren escuchar otra paja. Quieren la verdad!.

Lo que necesitamos es que alguien presente un plan de cómo defender el empleo que está en peligro. Alguien con la capacidad de sentar a los empresarios y arrancarles el compromiso de mantener el empleo. Alguien con el valor de exigir sacrificios: a los empresarios que ganen menos. A los sindicatos que no exijan aumento. A los bancos que suelten préstamos. A todos que paguemos impuestos para que el estado pueda invertir. Gobernantes valientes que exigen sacrificios, pero parejos, esto quiere la gente, no promesas falsas.

Los del FMLN no pueden llegar a un pacto con la empresa privada. Detestan a los empresarios, los ven como enemigos, los tildan de ladrones.

Y vos prometiendo maravillas en vez de agarrar el toro por los cuernos y poner a todo el mundo a apretarse el cinturón...

Ponete claro, Rodrigo, no perdás tiempo. Los empleos hay que defenderlos desde ya. Y de paso: hablar con la verdad, aunque duela, te ayuda a ganar votos.

Atentamente, Paolo Lüers

(Publicado en Más)

Sobre traidores y héroes

El que para unos es traidor, para otros es héroe. El que aparece como el traidor de Santa Ana, el capitán del ejército que el 10 de enero del 1981 trató de tomar control del cuartel de Santa Ana, para los pobladores de la villa El Rosario, en Morazán, es un santo.

El verdadero acto de "traición", como lo llamarán sus detractores, o de insurrección, como lo llaman otros, del capitán Francisco Mena Sandoval, no es la acción en Santa Ana y su subsiguiente incorporación a la guerrilla del ERP, sino es su decisión, en octubre de 1980, de negarse a ejecutar la masacre en villa El Rosario.

Lo que otros oficiales con menos sentido humano después ejecutaron en el río Sumpul y El Mozote, ya estaba decidido por el Alto Mando a celebrarse en octubre de 1980 en Morazán: una masacre a la población civil para quitarle el agua al pez; eliminar por completo y con saña a un contingente de civiles para quitarle a los guerrilleros lo más vital: el apoyo de la población en logística, en inteligencia y, sobre todo, moral.

Para el operativo villa El Rosario, con el cual el Alto Mando pensaba erradicar la guerrilla en Morazán antes de que creciera, una de las misiones claves se le asignó al capitán Francisco Mena Sandoval, de la Segunda Brigada de Infantería con sede en Santa Ana: cercar herméticamente al casco de la villa del Rosario, no dejando salir a nadie. La Fuerza Aérea se iba a encargar de bombardear al pueblo, supuestamente lleno de guerrilleros y sus colaboradores. Al final, a otra fuerza le iba tocar entrar y rematar.

La masacra de villa El Rosario no se consumió, porque el capitán Mena Sandoval, al darse cuenta de las órdenes ya emitidas a la Fuerza Aérea y a la fuerza de remate, tomó la decisión de no cumplir sus órdenes, por considerarlas traición a lo que para él es la misión de la fuerza armada: servir al pueblo.

El capitán Francisco Mena Sandoval, en vez de cercar a la población para facilitar la matanza, se tomó el pueblo, abortando el plan de masacre.

La esencia de este plan se ejecutó un año más tarde, en El Mozote, con un saldo de más de mil pobladores asesinados. El que tomó la decisión de poner en práctica la estrategia de las masacres como arma contrainsurgente, fue un amigo y mentor del capitán Mena Sandoval, el entonces teniente coronel Domingo Monterrosa. Sólo que en diciembre de 1981, cuando Domingo Monterrosa encabeza la operación en El Mozote, los dos oficiales ya no eran camaradas y cheros, sino combatientes y oficiales de dos bandos enfrentados en guerra.

El capitán Francisco Mena Sandoval, después de regresar de villa Rosario (viaje en el cual le pegaron varios tiros desde otro vehículo militar), decidió, junto con otros oficiales, insurreccionarse en enero. El plan era tomar control del cuartel de Santa Ana, convencer a otras brigadas a unirse al golpe, deponer al Alto Mando y entrar en negociaciones de paz.

Los oficiales involucrados en este plan, que fracasó en todos los sentidos, se incorporaron a la guerrilla. Este plan y sus protagonistas pecaron de mucha ingenuidad, mala planificación, falta de análisis..., pero no de traición. No actuaron de noche contra camaradas dormidos, sino a la luz del día.

La mayoría de los oficiales del cuartel estaban de su lado, pero cuando el segundo jefe de la brigada brindó resistencia armada y murió en la balacera que él mismo inició, la mayoría de los oficiales (con sano realismo) vieron frustrado el plan recomendaron a Mena Sandoval retirarse. La compañía bajo su mando, luego de una votación, acompañó a su comandante en esta travesía.

¿Quién es traidor, quién es héroe en esta historia?

Depende del punto de vista. Domingo Monterrosa sigue siendo héroe para unos y genocida para otros. Francisco Mena Sandoval sigue siendo traidor para unos y héroe para otros. Los dos son protagonistas en una historia que obligó a cada uno a escuchar a su conciencia y tomar decisiones difíciles, a veces imposibles. Decisiones que nadie debería estar obligado a tomar, y que pueden decidir si uno termina en la historia como héroe o como traidor.

(El Diario de Hoy)

miércoles, 14 de enero de 2009

Sobre guerra sucia

Es falacia o mala intención decir “los partidos políticos cometen violencia electoral”, o “los partidos tienen a pandilleros en sus columnas de propaganda, pinta y pega.”

Es doblemente falso. Primero, porque no son “los partidos” - sólo contra el FMLN pesan denuncias y evidencias de este tipo. Es el FMLN que ha tratado de marcar ‘territorios liberados’, donde no quieren dejar entrar libremente a los activistas de otros partidos. Donde los reciben a pedradas.

Segunda falsedad: El problema no es que de repente, sin que el partido lo pueda controlar, aparezcan pandilleros en sus brigadas de pinta y pega. El problema es mucho más grave: Hay municipios, donde la estructura local del FMLN y pandilla se traslapan. Donde la pandilla es parte del plan territorial del partido. Y al revés.

Por lo tanto, no es suficiente que el candidato a la presidencia por el FMLN exprese su rechazo al uso de la violencia en la campaña de su partido. Tiene que exigir e imponer medidas estructurales. Si no puede ni siquiera poner orden en su partido, ¿cómo gobernará?

Después de los ataques violentos de activistas del FMLN a una caravana arenera en Meanguera, Morazán, su candidato presidencial condenó los hechos y exigió una investigación. No sé si hubo investigación, pero que yo sepa, ningún funcionario local del FMLN ha sido relevado por los hechos violentos en Meangura. Ni por otros incidentes.

Así como el FMLN, a pesar de sus golpes de pecho, nunca sancionó a sus funcionarios que fungieron como enlaces y pagadores de la Brigada Limón de Mario Belloso, igual no se sabe nada de sanciones contra los alcaldes y dirigentes partidarios que trabajan con pandilleros.

En los medios allegados al FMLN se puede leer frases como: “¿Cuál es el problema que un pandillero haga pinta y pega a favor de un partido? ¿Es eso un crimen? ¿Viola la ley?” dice ContraPunto. Y cita al Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, Oscar Luna: “Por el hecho de pertenecer a una pandilla no se le puede negar la participación electoral o afiliarse a un partido político”. Tiene razón el procurador, el Estado no puede intervenir - mientras no se cometen delitos. Pero el partido, si no quiere pandilleros como militantes o activistas, no tiene porque esperar que cometan delitos. Puede (y debe) cerrarles las puertas, a menos que está interesado en el efecto de intimidación que tiene la presencia de pandilleros y encapuchados en sus brigadas de proselitismo.

El editor de ContraPunto, Juan José Dalton, da otro paso más en esta batalla por la percepción pública de la violencia electoral: de la defensa pasa a la ofensiva y denuncia que los militantes del FMLN están sufriendo atentados “al estilo de los escuadrones de la muerte.” En un artículo en el diario español El País, Dalton ‘reporta’ lo siguiente: “La actual campaña electoral en El Salvador atraviesa por momentos de tensión. El asesinato de dos activistas del ex guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) puede marcar el inicio del retorno a la guerra sucia que impusieron los escuadrones de la muerte y los comandos urbanos rebeldes antes y durante la guerra civil...”

Están hablando de un doble asesinato den Yamabal, Morazán. Palabras mayores para un caso trágico, en el cual no sólo la policía sino también los ex-guerrilleros de Morazán no ven ningún indicio de que se trate de violencia política. Más bien lo ven en el contexto del activar de pandilleros y del crimen organizado en la zona.

Quien escribe como Juan José Dalton del “inicio del retorno a la guerra sucia” entre escuadroneros y comandos urbanos está literalmente jugando con fuego. Quien habla, como Juan José Dalton en El País, de “hombres fuertemente armados y vestidos con ropas negras, similares a la de las fuerzas especiales de la policía”, está jugando además con la institucionalidad de la policía, sin que existe un sólo indicio (fuera de la maliciosa fantasía del autor de esta ‘noticia’) de que la PNC esté teniendo participación alguna en la violencia política y electoral.

Suerte que esta ‘noticia’ sólo salió en España. En su propio medio en El Salvador no se atrevió publicarla Dalton. En ContraPunto se limitan a citar una denuncia hecha por parte del FMLN sobre “la campaña de amenazas y atentados contra militantes de nuestro Partido y los sectores populares y democráticos de nuestro país, que constituye un severo retroceso al espíritu de los Acuerdos de Paz de 1992".

El colmo del cinismo es el siguiente párrafo en la nota de ContraPunto sobre la denuncia del FMLN: “De confirmarse un nexo político, estos serían los primeros muertos que deja la polarizante campaña electoral que atraviesa El Salvador.” No cuenta el activista del FDR asesinado en San Martín. Tampoco está comprobado el nexo partidario de los pandilleros acusados de este asesinato. Pero el activista e hijo de un candidato del FDR indudablemente fue asesinado mientras se dedicaba a proselitismo electoral. En el caso de Yamabal no hay ningún indicio de esto.

Así que cuando les hablen denunciando ‘guerra sucia’, no se fíen. Podrían ser guerreros sucios.

(El Diario de Hoy, Observador Electoral)

martes, 13 de enero de 2009

Carta a la alcaldesa de San Salvador


Estimada Violeta,


Anoche la escuché decir en un debate en la tele: “¡Vamos a remover todos los obstáculos de las aceras! Las aceras son para los peatones...”

¿Y no es su alcaldía que llenó nuestras aceras de champas, basura, y caca?

Un amigo mío tiene una mueblería en el centro. Fui a comprar una cama. Nos costó un huevo salir con la cama del negocio al pick-up, pasando por los puestos de venta en la acera, por el desmadre en la calle.

Usted habla de “ventas informales y ambulantes”. Pero luego de tres años de su gobierno, de informal y ambulante ya no tienen nada, son construcciones permanentes. Autorizadas por usted. Y bien cobradas...

Mi amigo me dice: “Cada año vendo menos, por el desorden afuera de la tienda, por el tufo, la basura, la inseguridad, la falta de espacio para carros y peatones... por el desmadre de la Violeta.”

No sé qué diría usted al dueño de esta mueblería, doctora, para explicarle porqué la alcaldía está privatizando el espacio que es de todos. El mantenimiento y la limpieza de la acera son servicios de la ciudad, usted nos cobra por ellos. ¿A título de qué usted privatiza la acera, alquilándola a comerciantes privados?

Atentamente, Paolo Lüers

PS: Mejor no siga...

(Publicado en Más)

lunes, 12 de enero de 2009

Soy plumífero, con orgullo

Según la Real Academia Española, un plumífero es una “persona que tiene por oficio escribir.” Todos somos plumíferos: los escritores, los poetas, los reporteros, los columnistas.

Para muchos, la palabra ‘plumífero’ es negativa. La Real Academia Española anota que muchas veces es “usada en sentido despectivo.” Claro está, los plumíferos caemos mal a los poderes fácticos, a los burócratas, a los dogmáticos de derecha e izquierda. Lo que hace caer mal a los plumíferos es el uso de la crítica, la independencia, la terquedad de insistir en las contradicciones y en el derecho (o deber) a la disidencia.

La aceptación negativa es genérica. El desprecio es al oficio, no sólo a los escritores malos, a los escritores de izquierda o derecha, respectivamente. Es a todos, al gremio.

Por esto, no extraña escuchar la palabra ‘plumífero’ en la boca de políticos, empresarios, ministros, activistas políticos. Es normal. Nos tildan de ‘plumíferos’, de ‘sesudos’, de ‘intelectualoides’, de ‘escribanos’, porque los incomodamos.

Extraño, verdaderamente extraño, es que un periodista, un profesional de la pluma, exprese su desprecio a ciertos colegas con la palabra ‘plumífero’. En este sentido, sólo en este, vale la pena leer el editorial de Carlos Dada en El Faro.

Escribe Dada: “El clima social para este 2009 se ha tensado gracias a la gran cantidad de políticos, funcionarios, militantes, seguidores, analistas, plumíferos y voces irresponsables que tratan de ilustrar esta elección como si se tratase de competencias entre el bien y el mal.”

Y más adelante, otra mención al oficio que orgullosamente comparto con Carlos Dada: “La mayoría de líderes políticos, de funcionarios públicos, de analistas y de plumíferos (...) sólo amenazan, sólo tensan, sólo continúan tratando de impulsar su particular democracia basada en el miedo.”

No sé si Carlos Dada quiere expresar duda si ciertos columnistas realmente son escritores iluminados o tal vez propagandistas infiltrados en el medio periodístico. No sé si quiere establecer una distinción entre verdaderos escritores como él, que tienen la verdad de su lado, y ‘plumíferos’ que irresponsablemente siembran miedo, como yo. Porque yo sí tengo miedo de lo que puede pasar con El Salvador a partir del 1 de junio. Yo sí siento que la situación es tensa. Y lo expreso.

¿Y cuál es el problema con expresar el miedo que se genera en tiempos electorales? ¿Acaso no hay nada que temer? A los ciudadanos de Venezuela les hubiera convenido tener miedo al teniente coronel Hugo Chávez antes de votar por él. Si los alemanes hubieran tenido más miedo a Hitler, tal vez no hubieran votado por él y hubieran ahorrado al mundo la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto nazi.

Aquí en El Salvador, el miedo sano de los ciudadanos nos ha ahorrado las consecuencias de un presidente Roberto D’Aubuissón, así como de un presidente Schafick Handal.

Cualquier psicólogo nos explica que el miedo es un mecanismo necesario de protección. Sólo los tontos no tienen miedo.

¿Decir esto me convierte en ‘plumífero’ en las categorías de Carlos Dada? No. Somos ‘plumíferos’ todos y de todas maneras. Es nuestro oficio, tengamos la razón o no. Somos hombres de la pluma y de la crítica. Esto no significa, para nada, que siempre tengamos razón. Los plumíferos corremos riesgo de equivocarnos, va con el oficio.

Los escritores y críticos no tenemos ninguna razón de asumir el lenguaje de los poderes que nos detestan, tengamos razón o no, como ‘plumíferos’. No tenemos por qué avergonzarnos de nuestro oficio de usar la pluma y la crítica. No tenemos por qué aceptar y validar la distinción que los poderes hacen entre ‘plumíferos’ y ‘verdaderos’ periodistas. Somos plumíferos y tomamos el riesgo de hablar, que incluye el riesgo de equivocarse. Gente que prefiere callarse tenemos más que suficiente.

Aparte sea dicho, Carlos Dada, que ninguna de las voces irresponsables que usted menciona recomienda no reconocer el triunfo electoral de quien obtenga la mayoría. A lo mejor ni resultan tan irresponsables los plumíferos. Pelean duro para que gane el candidato de su preferencia, pero todos aceptarán el resultado electoral. Bueno, algunos más que otros, porque hablar de antemano de fraude en caso de no ganar, llega algo cerca a no reconocer los resultados...

El editorialista del honorable El Faro está preocupado porque “tratan de ilustrar esta elección como si se tratase de competencias entre el bien y el mal”. Ahí sí estoy de acuerdo: No se trata de una competencia entre el bien y el mal, sino entre males, donde hay que votar por el mal menor. Pero hay que escoger. Y para poder escoger, son necesarios los ‘plumíferos’ que hablan de las cosas que hay que temer.

(El Faro)