domingo, 6 de septiembre de 2009

El gobernador Potemkin inaugurando pueblos

¿Es tan importante lo de los 100 días para el gobierno para que construyan ‘pueblos de Potemkin’? El gobernador ruso Potemkin se hizo tristemente famoso cuando, para quedar bien con la zarina Catalina II la Grande, hizo erigir pueblos fantasmas bien bonitos para disimular que no había hecho nada en su provincia.

A partir de ahí, se llaman Pueblos de Potemkin proyectos que a primera vista parecen bien acabados y nos dejan a todos impresionados, pero que son pura fachada. Pantalla con nada real detrás. Pura paja, diríamos en El Salvador.

El día jueves, el presidente de la República se armó de una pala para llenar de cemento la armazón para los cimientos del nuevo Hospital de Maternidad. La colocación de la proverbial ‘primera piedra’ de un proyecto sumamente importante que corresponde a una necesidad urgente de la población. Así presentado orgullosamente en televisión y prensa...

¡Wow, este gobierno realmente no está perdiendo tiempo! Apenas tres meses en el poder –y ya están comenzando una megaobra–. Normalmente, este proceso dura meses o años: negociaciones con organismos internacionales, financiamiento, licitaciones, elaboración de planos...

Bueno, en este caso también tardará meses, por lo menos un año, hasta que el gobierno Funes podrá iniciar la construcción real del Hospital de Maternidad. Por el momento, no hay financiamiento, no hay licitación, no hay diseño. Así lo confirma el que tiene que saberlo: el ministro de Hacienda. La columna que el presidente Funes ayudó a hacer el jueves es de marca Potemkin. La van a tener que quitar después, cuando realmente estén listos para construir porque ahora ni siquiera hay planos. Lo único que hay de diseño es el concepto general, graficado en dibujos de animación. No creo que los arquitectos que ganarán la futura licitación vayan a diseñar el hospital alrededor de la columna de Funes...

Es absolutamente normal que a esta altura el gobierno no esté en condiciones de colocar la verdadera primera piedra para Maternidad. Es más, a la ministra de Salud habría que felicitarla por el hecho de que en tan poco tiempo estén listos, no para construir, pero sí para iniciar el proceso de negociar los fondos. ¿Por qué, entonces, ahora arman un show de Potemkin poniendo al presidente a mover cemento a una columna ficticia? ¿Sólo por los 100 días? Es absurdo, porque como todos los presidentes, también éste sale bien evaluado a los 100 días. ¿A quién quieren engañar?, si de todos modos el 70% les da el beneficio de la duda?

Hay otro Pueblo Potemkin que nos presentaron con gran despliegue mediático: el Consejo Económico Social, presentado e inaugurado por el presidente Funes el día viernes, sólo un día después de colocar la primera piedra del hospital. El gobernador Potemkin tiene agenda apretada.
En España, donde el Consejo Económico Social tiene una enorme importancia para la gobernabilidad política y la estabilidad económica, se tardaron años en construir esta institución. Lo pusieron en su Constitución de 1978 y lo inauguraron en 1991. ¡Y en El Salvador lo logramos en 100 días!

Bueno, a cierto costo. Para poder mostrar a los 100 días que el gobierno del ‘cambio’ de verdad es de unidad y concertación tuvieron que recurrir a la improvisación y la imposición. Este Consejo, para poder cumplir una función real y no ficticia y mediática, tiene que estar construido sobre acuerdos sólidos sobre su composición, sobre la representatividad de sus integrantes, sobre su reglamento de trabajo, sobre sus metas y sobre el rol de gobierno en esta aventura. Nada de esto es factible debatir y consensuar en tres meses. La foto de grupo que salió en todos los medios retrata otro Pueblo de Potemkin.

El presidente inauguró su Consejo sin ni siquiera poder informar quiénes lo componen. No existe una lista de integrantes, sobre todo del sector que supuestamente representa el ‘movimiento social y popular’. Sólo para llegar a una definición clara, transparente y compartida de qué es y quiénes representan esta cosa que llaman de esta manera difusa (’movimientos sociales y populares’) se necesita un proceso más largo, más transparente - y más inclusivo.

Consecuencia de la manera mediática que construyeron el Consejo es que lo tuvieron que inaugurar sin que esté representado el sector que debería, para que el esfuerzo tenga sentido, ser la verdadera contraparte de ANEP y gobierno: el sector sindical. No estaba presente porque no existe un acuerdo sobre cómo lograr representatividad en este sector muy disperso y dividido. Ni sobre el peso que este sector tiene que tener dentro de la bancada del ‘movimiento social y popular.’

Entonces, ¿con qué contraparte va a concertar ANEP en este Consejo? ¿Con las organizaciones y ONG de feministas, gays y ecologistas, que sí están sentados en el Consejo?

Nuevamente: No se puede criticar al gobierno de no haber logrado, en 100 días, construir las bases y acuerdos indispensables para un Consejo Económico Social. Hay que criticar que, para quedar bien evaluados, posiblemente lanzaron al fracaso el proyecto del Consejo.

Porque ahora tenemos un Consejo Económico Social donde la contraparte de la empresa privada no tiene representatividad; donde no está claro el rol del gobierno (en España, por ejemplo, el gobierno no es parte del CES); donde el sector laboral no se siente representado. Bueno, todos sabemos que en El Salvador no se ha logrado crear una organización sindical representativa y autónoma. Pero, sabiendo esto habría que analizar cómo tendría que ser concebido el CES para poder servir de catalizador para la institucionalización de sindicatos fuertes, representativos e independientes. Cosa que es indispensable para llegar a una sólida estabilidad social...

Posiblemente, el gobernador Potemkin, para mostrar logros inmediatos, se llevó de encuentro este proyecto de largo plazo.

(El Diario de Hoy, Observador)

sábado, 5 de septiembre de 2009

Carta a los asesinos del fotógrafo Cristian Poveda


No se cómo se saludan ustedes. No importa. No es tiempo de cortesías.

Ustedes mordieron la mano amiga que Cristian les extendió. Él quiso mostrar al mundo el rostro humano de ustedes. Resulta que no lo tienen. Le mostraron su rostro verdadero, y no es humano: Cuatro plomazos en la cara no son manera de decir gracias.

Cristian quiso convencer al gobierno que les dé a ustedes una tregua, que negocie con las maras. Mala idea. Muchos le dijimos que esto no funciona, que él estaba jugando con fuego...

A ustedes tampoco les gustó la idea de abandonar la violencia y negociar la paz. No les gustó que alguien viene a tomarles fotos y después decirles qué tienen que hacer. Pero, ¿por eso lo tuvieron que matar? Le hubieran dicho que se vaya al carajo, que deje de hablar a nombre de ustedes... - ¿pero por qué ejecutarlo?

No me digan que ustedes, los meros meros machos, se sintieron amenazados de un tipo con una cámara que hablaba de paz. ¿Van a matar a todos los curas y pastores que hablan de paz y rehabilitación?

¿Qué mensaje querían mandar a todos nosotros? Ninguno, supongo. Sólo que matan porque les permitimos que maten.

Paolo Lüers

(Más!)

La hipocresía de Washington


Ayer nos alcanzaron dos noticias desde Washington: Obama anuncia reducción sanciones a Cuba. Y su secretaria de Estado, Hillary Clinton, anuncia nuevas y más severas sanciones a Honduras.

No creo que esta contradicción se explica por diferencias entre los antiguos rivales en la carrera por la Casa Blanca. ¿Estarán jugando a policía bueno – policía mala con América Latina? Más bien: gringo bueno y gringa fea. El afro-americano Obama que entiende a los pobres del tercer mundo, y la señora blanca manteniendo el orden imperial.

Algo de esto hay: Cuba está siendo tratada mejor, y Honduras está siendo maltratada por Washington, y ambos cambios de actitud corresponden a un mismo fin táctico y coyuntural: mostrar a América Latina que el anunciado cambio de la política norteamericana hacía el hemisferio es real; que Obama está abandonando las prácticas de intervención e imposición.

Lo irónico es que este intento de Washington de lavarse la cara resulta totalmente injusto y hipócrita: ni se levanta el embargo a los cubanos ni se respeta el derecho a la autodeterminación a los hondureños.

Hay que dejar clara una cosa: Si digo que el doble juego que Obama y Clinton están haciendo con Cuba y Honduras es injusto y cínico, no es porque esté en desacuerdo que Washington empiece, al fin, a levantar algunas de las sanciones económicas a Cuba. Debería levantarlas todas.

Eso sí sería un cambio real. Sobre todo si al mismo tiempo, para que nadie en América Latina se confunda, asumieran una posición responsable y sincera frente a la crisis hondureña, sin abandonar y traicionar a los hondureños que en su gran mayoría han marcado la raya a la expansión del modelo chavista.

Es incomprensible que en Washington están pensando que, para mostrar que su política hemisférica ha cambiado, tienen que ser complacientes con el bloque del ALBA y su intento de asumir un rol hegemónico en Suramérica, Centroamérica y el Caribe.

Es irónico y cínico que, para desdibujar la imagen de los yanquis intervencionistas, recurren a intervenir en los asuntos internos de Honduras, precisamente en el momento en que este país tradicionalmente sumiso al liderazgo norteamericano está asumiendo enormes sacrificios humanos, sociales y económicos para evitar que en su país se establezca un régimen hostil a los Estados Unidos.

Si Washington en serio está decidido de abandonar el viejo y desgastado rol de gendarme continental, es obvio qué tiene que hacer: levantar el embargo a Cuba y dejar que los hondureños decidan libre y soberanamente, en elecciones, su destino. Nada de chantaje, nada de extorsión - ni sobre Cuba, ni sobre Honduras, ni sobre nadie. Punto.

No intervenir ni amenazar a los adversarios - y apoyar y nunca abandonar a los amigos. Esa sería una política clara y productiva. ¿O es demasiado simple esta regla para la sofisticada diplomacia imperial? La están aplicando a Venezuela y Colombia. Felicitaciones. No hay embargo contra Venezuela, y no hay retiro del apoyo a Colombia. Bien. ¿Por qué no se puede actuar así frente a Cuba y Honduras?

Negarles las visas a los estudiantes hondureños que se han ganado becas en universidades de Estados Unidos y retirarle a Honduras los fondos de la Cuenta del Milenio destinado al desarrollo, es una sinvergüenzada cínica y hipócrita de parte de una administración que ya no se atreve a asumir un liderazgo sano en el mundo.

(El Diario de Hoy, Observador)

viernes, 4 de septiembre de 2009

El sentido de la muerte

La muerte violenta de un periodista en el ejercicio de su profesión siempre es un golpe al gremio, a la profesión, a la libertad de expresión. Así como estamos en el país, cualquier asesinato más nos duele. Pero el de Cristian Poveda nos asusta aún más. Porque más allá de cegar una vida, este asesinato ciega una voz que insistía en enfrentar y debatir el fenómeno de la violencia. Este es el impacto demoledor del asesinato de Poveda.

Nunca estuve muy de acuerdo con la manera como Cristian Poveda enfocó el tema de la violencia y de las pandillas. Pero él fue uno de los pocos que nos obligó a no seguir evadiendo el tema.

No sé quienes mataron a Cristian Poveda. Pero tomando en cuenta el lugar donde murió y el trabajo que Poveda estaba haciendo durante años con la 18 en esta zona, todos pensamos lo mismo: mordieron la mano que Poveda les entendió.

Poveda pensaba -y promovía activamente su idea- que el gobierno debería buscar una tregua, una negociación, un acuerdo de paz con las maras. En todo el recorrido que en el país y en el mundo hizo con su película ‘La Vida Loca’, Poveda planteó que con esta obra y su difusión quería ‘rescatar el rostro humano’ de los pandilleros. Lo triste, lo horrible, lo demoledor es que parece que los pandilleros le mostraron su rostro inhumano. La manera más lógica de entender la muerte de Poveda es: Los pandilleros no quieren paz.

La idea de un ‘segundo acuerdo de paz’, esta vez con las maras, que Poveda planteó incluso directamente al entonces presidente electo Mauricio Funes, no sólo causó rechazo entre los que pensamos que hay que enfrentar la violencia juvenil y las pandillas criminales de otra manera, sin darles un estatus de parte beligerante – igualmente, o incluso más, causó rechazo en las filas de la pandillas.

La única vez que discutí con Cristian Poveda fue este tema – y divergimos diametralmente. Critiqué como irresponsable, oportunista y peligrosa su propuesta de una tregua y negociación. (Mantengo esta crítica, sobre todo viendo ciertas tendencias en el equipo de Seguridad y Justicia del nuevo gobierno.) Le dije incluso algo que inmediatamente después hubiera querido poder retirar, porque me parecía injusto hacer asunciones tan personales. Le dije que con el proyecto ‘La Vida Loca’ estaba cayendo en una doble trampa: la trampa de culpabilidad frente a unos jóvenes que “fueron rechazados desde que nacieron, y quienes, entonces, rechazan totalmente nuestro sistema” de valores. Y la trampa de jugar con la estética del mal.

Sobre todo el segundo argumento hubiera querido retirar, porque era injusto en el caso de Poveda. No haber tenido la oportunidad -porque después de lo dicho ya nunca hablamos- me va a pesar siempre cuando piense en Cristian.

La muerte de este colega es trágica. Es un golpe a todos sus colegas. Acuérdense que los que describimos y, sobre todo, los que fotografiamos la guerra somos un gremio muy particular donde, para mi, poco pesan las divergencias políticas que indudablemente tuve con Cristian.

Lo de Cristian Poveda es la tragedia de un hombre que vio tanta violencia que se le impone el impulso de querer pararla. Y son los mismo pandilleros, los seres cuyo rostro humano quería mostrar y a quiénes él quería incluir en una paz social, que lo ejecutan a la orilla de una calle polvosa.

Para mi, su muerte es trágica por otra razón. Los fotógrafos de la guerra, cada uno en su misión, hemos tragado juntos el polvo de estas calles en todo el país tratando de hacer nuestro trabajo, evadiendo la muerte en emboscadas, bombazos, fuegos cruzados. Ahora, en tiempos de paz, los periodistas deberíamos morir de infartos, de sobrepeso, de exceso de trago – de toda babosada, menos de balas. Siento algo terrible: como que con la muerte absurda de Poveda en tiempos de ‘paz’ pierde sentido la muerte de reporteros como mi hermano John Hoagland, quien murió en fuego cruzado en la Calle Nueva a Suchitoto el 16 de marzo de 1984, que siempre hemos asumido como parte del costo de la paz y de la democracia en El Salvador.

Sé que no es así. Ninguna muerte violenta tiene sentido. Pero la de Cristian Poveda, un poco menos.

(El Diario de Hoy, Observador)

jueves, 3 de septiembre de 2009

Carta a al ex presidente Fredy Cristiani


Estimado Fredy:

Palabra fuerte la que escogió: “¡Si siguen los despidos, vamos a armar Troya!”

Pero, ¿qué significa ‘armar Troya’?

Preocupado por el país, me dediqué a indagar el significado de esta advertencia que el presidente de ARENA usó para anunciar que la oposición no va a estar de brazos cruzados si el gobierno del ‘cambio’ sigue con la ola de despidos a empleados públicos.

Obviamente, el dicho de ‘armar Troya’ se refiere a la guerra de Troya. Un príncipe de Troya (en lo que hoy es Turquía) había robado a los griegos a una de sus semidiosas, llamada Helena de Esparta. Los griegos asediaron la ciudad de Troya durante 10 años, y al final la tomaron. Troya ardió, murió casi toda la población.

Entonces, ¿cuál es la moral de esta historia? ¿A qué se refiero don Freddy cuando amenaza con ‘armar Troya’?

¿Que ARENA va a hacer un asedio sistemático contra el gobierno? O sea, estaríamos hablando de bloquearle los préstamos, el presupuesto. Que el FMLN se trague su propia medicina. Entonces, nos vamos a fregar todos...

¿O está diciendo que se van a tardar 10 años en tomar la fortaleza de Casa Presidencial? ¿Cristiani como promotor de la ‘guerra prolongada’ contra los que inventaron esta estrategia: las FPL, ahora en el gobierno? ¡Que horror! Con razón siempre he estado en favor más bien de la línea insurreccional...

¿O significa ‘armar Troya’ que será una guerra sin prisioneros, como sucedió en Troya? No puede ser, porque don Freddy es el presidente de la paz...

Conclusión: Tenga más cuidado con lo que desea y advierte, don Freddy. No queremos más despidos, pero tampoco que arda Troya. Mucho menos que el problema dure 10 años...

Saludos, Paolo Lüers


miércoles, 2 de septiembre de 2009

Oliver Stone: Buscando a héroes al sur de la frontera

Hay películas de Oliver Stone que simplemente son indispensables. Son películas que te cambian la manera de ver la historia: ‘Platoon’ y ‘Born on the 4th of July’, ambas con William Dafoe, ambas sobre la guerra en Vietnam.

Y hay películas de Oliver Stone que son basura: Por ejemplo, ‘El Salvador’, un melodrama insufrible sobre la guerra salvadoreña, curiosamente hecha en el mismo año que ‘Platoon’.

En 1987, un amigo común me llevó a la casa de Oliver Stone en Los Angeles. Yo representando al Sistema Radio Venceremos, consiguiendo en Hollywood fondos para nuestra producción de documentales en El Salvador.

Llegando a Los Angeles, había visto las dos películas que Oliver Stone había hecho el año anterior: ‘Platoon’ y ‘El Salvador’. Gloria y miseria.

Después de años de pasar en un frente guerrillero, ver ‘Platoon’ en un cine de Los Angeles con pantalla ancha y Dolby Surround Sound es algo especial: la película, sus imágenes, su sonido, te obligan ver la guerra desde la perspectiva de los combatientes... Entendés lo que ya sabías: la guerra es una mierda. Pero ahora lo entendés mejor...

Por otra parte: venir de la guerra salvadoreña a Hollywood para ver la película ‘El Salvador’ de Oliver Stone, es no menos sorprendente. De repente transporta a lo que los gringos se imaginan que era la revolución mexicana. Una columna de guerrilleros entrando a Santa Ana en caballos. Todos los guerrilleros pareciendo a Pancho Villa... Un mayor Roberto D’aubuissón retratado como un monstruo sediento de sangre, con cara y voz descompuestas por locuras infrenables...

Estuve demasiado impactado para mantener la diplomacia que es esencial para el ‘fund raising’. Cuando me presentaron, Stone dice: “Oh, El Salvador, I did a film on El Salvador. Did you see it?”

En vez de decirle que la película es una maravilla, le digo: “That’s why we’re here: we need to change the way the world sees El Salvador, and wee need you to help us.”

Y le digo punto por punto las críticas a su película, y cómo nosotros vamos a hacer películas maravillosas que muestran la verdad.

Obviamente, Oliver Stone no me dio ningún cheque. Sólo un buen consejo: “You better hire professionals – both for fund raising and for film making.”

Un año después, vi. en México el estreno de ‘Nacido el 4 de Julio’, la nueva película de Oliver Stone, y me pregunté: ¿Cómo puede un tipo tan detestable y arrogante tener tanta sensibilidad como para hacer esta película sobre un lisiado de guerra (Tom Cruise)? ¿Cómo puede un tipo hacer películas tan malas y tan geniales?

Muchas años después, veo a Oliver Stone abrazando a Fidel y pienso: Bueno, el romanticismo gringo con las revoluciones – Pancho Villa y Fidel son los mitos que captan a Oliver Stone...

Luego vi las películas que nacen de esta historia de amor entre Hollywood y Cuba: ‘Comandante’ (2003) y ‘Looking for Fidel’.

En ‘Comandante’ Stone se rinde ante el poderoso. “Siempre admiré a la gente que tiene liderazgo. La voluntad indomable de un hombre de 75 años fue una lección para mí. Admiro su tenacidad, su voluntad de poder.” Esta admiración no le hizo hacer las preguntas que realmente había que hacer a un personaje como Fidel, las preguntas incómodas.

Por eso, un año después, cuando las periódicos se llenan con noticias sobre detenciones masivas, tortura y ejecuciones en Cuba, Oliver Stone tiene que regresar a Cuba para hacer las preguntas que no hizo la primera vez. Nace la película ‘Looking for Fidel’, mucho más crítica que la primera.

Hoy Oliver Stone presenta, en el festival de Venecia, su película documental ‘South of the Border’. Actor principal: el teniente coronel Hugo Chávez, con un reparto que incluye Evo Morales de Bolivia, Rafael Correa de Ecuador, Cristina Fernández de Kirchner Argentina, Fernando Lugo de Paraguay, Raúl Castro de Cuba y Lula de Brasil. ALBA productions...

“I think Chávez is an extremely dynamic and charismatic figure. He's open and warmhearted and big, and a fascinating character,” dice Oliver Stone al Los Angeles Times.

Bueno, aun no hemos visto esta película. Pero así como el mismo Oliver Stone la describe, pronto le tocará la siguiente llamada ‘Looking for Hugo’...

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Una mirada fresca a El Salvador


Después de dos semanas en Venezuela (y otras dos de procesar las impresiones e informaciones de este país), veo El Salvador desde otra perspectiva. Siempre pensamos que nuestro país es tan polarizado que, al estirar un poco más la pita, se rompe.

Pero en comparación con Venezuela, en El Salvador nunca ha habido esta total ausencia de diálogo entre las fuerzas políticas opuestas. En Venezuela, tienen años de suspensión absoluta de la comunicación entre gobierno y oposición. No hay canales abiertas para hablar, por tanto no hay manera de administrar las contradicciones y para resolver conflictos desactivar bombas de tiempo.

Nosotros, que venimos de la máxima expresión de la polarización que es la guerra,

hemos desarrollado canales y métodos de comunicación y concertación que en muchas ocasiones nos parecen insuficientes, pero que nunca hemos permitido que se corten del todo. En Venezuela, los dirigentes políticos no hablan con sus similares del otro bando. Palabras como negociación, pacto y acuerdo son malas palabras en el diccionario del chavismo, suenan a falta de principios y traición.

Es peor: Los gobernantes no hablan con periodistas o académicos que ‘no están con el proceso revolucionario’ - y los periodistas y académicos que están con el proceso nunca hablan con los dirigentes de la oposición. Silencio.

Explicar a los venezolanos que en El Salvador la ex-guerrilla ha asumido el gobierno hasta ahora sin mayores traumas, resulta imposible. El hecho que aquí el gobierno de izquierda está preparando la creación de un Consejo Económico Social, en el cual van a participar la empresa privada, el gobierno y las organizaciones sociales que se dedican a bloquear calles, a nosotros nos puede provocar dudas – a los venezolanos (de ambos bandos) les causa risa o pavor. A mi me hablan de este Consejo y dudo si va a funcionar como instrumento para definir políticas de nación. Cuéntale el proyecto a un venezolano y te declara loco o traidor, dependiendo si es opositor o chavista.

Siempre dicen que aquí somos ejemplo horroroso de una institucionalidad viciada. De la sistemática desinstitucionalización, como dicen en las misas de lo ‘políticamente correcto’. Aquí es visto como un pecado que el presidente de la República interviene de mediador en la elección de magistrados de la Corte Suprema o el fiscal general. Recomiendo que vayan a Venezuela, para ver lo que es institucionalidad viciada. En Venezuela sí se puede ver qué es desinstitucionalización: la suspensión total de la división de los poderes del estado, con la Asamblea Nacional, la Fiscalía, el Tribunal Suprema de Justicia, el Consejo Electoral, la Contraluría... recibiendo y cumpliendo instrucciones del presidente de la República. Volviendo la mirada a El Salvador, las fallas de institucionalidad existen, son obvias, pero hay un diálogo nacional y negociaciones (a veces desesperadamente lentas) entre los partidos para resolverlas.

Observando como en Venezuela funciona la Fiscalía General de la República, cuya titular dice abiertamente que su accionar está enmarcado en el proceso de transformación revolucionaria promovida por el presidente y su partido, llego a la conclusión que es una maravilla que aquí la fiscalía no está alineada con el gobierno y su filosofía del ‘cambio’, y que a pesar de esto, la colaboración institucional entre fiscalía y ejecutivo (PNC, Ministerio, centros penales) funciona. Debería de funcionar mucho mejor, pero no ha dejado a funcionar. Y tanto el presidente como el fiscal general dicen que van a mejorar la colaboración.

Aunque a veces no parece políticamente correcto decirlo: Aquí, a partir de los Acuerdos de Paz, funciona la división de poderes. Con deficiencias, sí. Pero como principio de la democracia funciona.

Hay que ir a Venezuela para valorar lo que aquí tenemos y para reconfirmar el compromiso de cuidar y defenderlo. Hay que ir a Venezuela para estar en alerta en cuánto aquí arremeten contra la democracia representativa y proponen mecanismos de democracia directa, como en estos días plantearon hacer enmiendas a la Constitución para introducir el plebiscito y el referéndum...

Hay que ir a Venezuela para dejar de ser tan papista en sus juicios sobre nuestra clase política y nuestro cultura política. Y para volverse inmune contra las tonterías que cada rato emanan de este gobierno (incluyendo su presidente y sus asesores) que confunden el cambio de gobierno en El Salvador con un ‘cambio de ‘época’ o con un proyecto de ‘refundar’ la democracia o incluso la República...

Hay que ir a Venezuela para abrir una mirada más objetiva sobre nuestro país y su democracia. Por eso me tomé la libertad de escribir tantas páginas sobre Venezuela.

Yo sé que aquí nadie está al punto de cerrar medios de comunicación ni a aniquilar la descentralización y la división de poderes. No es que no hay a quien le gustaría, pero no son dominantes en el gobierno y ni siquiera se atreven a plantearlo en público. No existen estos peligros aquí. Pero sí existe el peligro de no valorar la democracia y las instituciones que hemos construido a partir de los Acuerdos de Paz y que han permitido el tipo de alternancia y cambio que ahora estamos viviendo.

(El Diario de Hoy, Observador)