jueves, 8 de octubre de 2009

Cartas debajo de la manga

Está sobre la mesa el presupuesto, pero solamente el ordinario. El presupuesto extraordinario, su complemento indispensable para entender las prioridades políticas y sociales del gobierno, se menciona frecuentemente, pero no ha sido entregado. Quiere decir que el gobierno Funes solicita a la Asamblea aprobar un presupuesto parcial sin conocer números confiables del complemento extraordinario. Propuesta indecente.

Hay otro documento que se menciona, del cual incluso a veces se sueltan párrafos y números parciales, pero que nadie afuera del gobierno tiene en sus manos para analizarlo: la reforma fiscal. O, como el ministro de Hacienda lo llamó el otro día: la ‘revisión’ fiscal.

Entonces, la cosa es más grave: El gobierna además solicita a la Asamblea a aprobar un presupuesto ordinario (que por ley tiene que ser financiado), reservándose debajo de la manga los mecanismos de cómo realmente financiarlo. Solicitud perversa.

Sólo conociendo, analizando y debatiendo los tres documentos juntos (presupuesto ordinario, presupuesto extraordinario, y la reforma fiscal completa), la Asamblea puede aprobar el presupuesto – y la empresa privada, los inversionistas, los ciudadanos podemos (o no) tener confianza en la política tributaria y fiscal del nuevo gobierno.

Los diputados deberían negarse a debatir el presupuesto hasta que el gobierno no haya puesto sobre la mesa todas las cartas. Todas las cartas: el presupuesto regular, el presupuesto extraordinario, los préstamos, los impuestos, la base tributaria. Donde piensan aumentar el gasto social, pero también donde van a reducirlo.

Sobre la mesa también los paquetazos: Todas las condiciones que imponen los señores del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, del Banco Interamericano, para seguir prestando.

¿Se recuerdan de los gritos de la izquierda contra los ‘paquetazos’ de Duarte y luego contra los ‘paquetazos neoliberales’ de Cristiani? Hoy que la izquierda es gobierno, ya no los llama ‘paquetazos’, pero siguen siendo lo mismo. Y paquetazos vienen, esté quién esté en el gobierno...

Entonces, queremos sobre la mesa todo el paquete fiscal – lo que afecta a los ricos, lo que afecta a los pobres, todo... No sólo lo que llaman ‘revisión’ y ‘lucha contra la evasión’, sino también el impuesto predial y el impuesto sobre los ahorros. Y también, de una sola vez, los planes que tienen de aumentar en tres puntos el IVA en el 2010. O sea, la revisión y la reforma.

También habrá que discutir los vacíos, lo que no aparece en el paquete. Hablan de ‘ampliar la base tributaria’, pero esto es un término tan técnico que asusta a nadie. Urge hablar abiertamente de cómo cobrar IVA y renta al sector informal, que incluye no sólo negocios precarios de pobres, sino también negocios florecientes que mueven millones de dólares. Pero todas la medidas fiscales que hasta ahora se han mencionado, se concentran en cómo cobrarle más a los negocios que son contribuyentes, y no en los negocios que nunca han pagado. Hay que cobrarle a todos, incluyendo todo el sector informal. A los que venden poco, poco. A los que venden mucho, mucho.

¿O simplemente no quieren decir a los buseros que en vez de cobrar subsidios les tocará pagar impuestos? ¿O a los mayoristas detrás de las ventas callejeras, que ya no podrán hacer competencia desleal al comercio formal que paga impuestos?

Nada de cartas debajo de la manga para sacarlas después, o sea una vez aprobado el presupuesto ordinario. Una vez que todas las cartas –todas las propuestas, todos los impuestos, todas la medidas, todos los planes de ampliación de la base tributaria al sector informal, todos los planes de ahorro- estén sobre la mesa, se puede iniciar un debate nacional y llegar a acuerdos sólidos. Un debate donde todo el mundo sabe qué está en juego y qué viene después.

Eso se llama construir confianza. De todos modos, si en el proceso no se construye confianza entre gobierno, oposición, consumidores, empresarios e inversionistas, de nada sirve un presupuesto ni una ‘revisión’ fiscal. Sin esta confianza, de todos modos no arrancará la economía.

Sólo en los próximos meses, que el gobierno necesita la aprobación del presupuesto ordinario y de los préstamos (incluidos en el presupuesto extraordinario) tiene sentido hacer este debate y esta negociación entre todos. Una vez que los presupuestos están aprobados, ya no hay nada que negociar...

Por el momento, todos estamos confundidos. No porque seamos tontos, sino porque el gobierno juega con cartas debajo de la manga. Si nos dicen claramente lo que viene y qué es lo que todos tendremos que pagar para que el país salga a flote, a lo mejor lo entendemos y le hacemos huevos juntos.

(El Diario de Hoy/Observador)

Columna Transversal: Orgullo nacional, vergüenza nacional

Muchos en El Salvador no saben que el país tiene una Compañía Nacional de Danza de alto nivel artístico y profesional. No lo saben, porque esta compañía, surgida de la Escuela Nacional de Danza, es relativamente nueva y por falta de recursos (o sea de apoyo del Estado) sólo ha podido presentarse al público en pocas ocasiones. Los que han visto bailar a las muchachas y los muchachos de la Compañía se sienten orgullosos de ellos. Hay una sed insaciable de cosas de las cuales sentirnos orgullosos los salvadoreños. Queremos que estas la cosas buenas nuestras se vean en el exterior. Ya no queremos que en el mundo, cuando escuchen el nombre de nuestro país, piensen en la mara Salvatrucha y se acuerden de imágenes de decapitados. Exportemos arte en vez de violencia. Proyectemos al mundo creatividad en vez de nuestra ya probada capacidad de destrucción.

Afortunadamente, en el exterior ya se conoce y reconoce la extraordinaria calidad de la Compañía Nacional de Danza de El Salvador. Tan así que con sus últimas producciones fue invitada a una gira en España, México, Costa Rica, Argentina y Estados Unidos. Esta gira ha sido un éxito tan grande que ahora invitaron a la Compañía al Festival Internacional Cervantino Callejero en México, DF. No es el exclusivo Cervantino de Guanajuato, pero sí es un festival internacional de gran prestigio que se celebra paralelamente.

Resulta que el pasado martes los bailarines salvadoreños y su director, Francisco Centeno, salieron para México para representar a nuestro país, pero sin ningún apoyo de la Secretaría de Cultura, de la cual la Compañía Nacional de Danza depende. No es un grupo privado, es la compañía nacional -o sea estatal- de danza.

La Compañía sigue existiendo a pesar del gobierno. Sigue entrenándose, sigue armando obras, y sigue representando el arte salvadoreño en el exterior por pura terquedad. A las uñas. Ante la indiferencia e ineficacia del gobierno, los bailarines decidieron no suspender su participación en el festival internacional en México. Estarán allí, representando a El Salvador como país creativo, exclusivamente por la entrega y el sacrificio de unos artistas que no se rinden. En El Salvador, son más patriotas los artistas que los que administran la patria. El mundo al revés...

La Secretaría de Cultura de la Presidencia, como heredera de Concultura, debería haberse apropiado de estos nuevos embajadores que pueden cambiar la manera como el mundo ve a los salvadoreños. Parece que no le interesa. No les pagó los boletos – los consiguieron por su parte, porque afortunadamente fuera del gobierno hay quienes reconocen el duro trabajo y el nivel artístico alcanzado por nuestros bailarines. El Estado mandó a la Compañía de Danza del Estado a representarlo, pero sin un cinco de viáticos. Nuestros artistas van a México sin saber cómo mantenerse, cómo financiar sus gastos de producción - decididos a presentarse de cualquier manera. Por suerte, como artistas están acostumbrados a aguantar hambre.

Ya sabemos que los fondos son limitados. Perfecto. Pero la falta total de apoyo a la Compañía no se explica por falta de fondos, se explica por falta de interés. Un gobierno que no tiene fondos, puede invertir su trabajo, sus relaciones, su capacidad de gestión para hacer posible que un proyecto tan exitoso como la Compañía Nacional de Danza pueda desarrollarse, producir y proyectarse al país y al mundo. Y si todo esto no funciona, sus funcionarios por lo menos pueden expresar a los artistas apoyo moral, desearles éxitos, ir a despedirlos antes del viaje. Nada de eso. La frialdad, la indiferencia.

El peligro es que al regreso de México, independientemente del grado de éxito artístico en el festival, la Compañía Nacional de Danza se empiece a desintegrar, por falta de apoyo. A menos que haya un cambio y una clara definición en la política de la Secretaría. Si no, el director de la Compañía y creador de este exitoso proyecto, el coreógrafo costarricense Francisco Centeno, algún día se va a cansar de la indiferencia por parte de las autoridades (in)competentes e irse adónde aprecien y apoyen su trabajo.

(El Diario de Hoy)

Carta a Walter Araujo, magistrado electoral

Estimado Walter:

estás proponiendo, para sacar del lodo al camión ARENA, ponerle una yunta de bueyes, pero de tres: René Figueroa, Gerardo Suvillaga y vos.

No sé si hay yuntas de tres, pero asumamos que sí. De todos modos existe la troika, aunque es de caballos y jala un carruaje. A menos que hablemos de la troika soviética, compuesta por tres líderes que llenaron el vacío d poder en la Unión Soviética luego de la muerte de Stalin. Después se eliminaron mutuamente...

Historia aparte, lo que más me sorprende es que vos planteás tu troika como relevo generacional -- como si ustedes todavía fueran los jóvenes del partido que ahora quieren cambiar el rumbo.

No jodás, Walter: este mismo rollo ustedes tres me lo echaron en tiempos del mayor d’Aubuisson y del presidente Duarte, cuando yo les entrevisté en la Asamblea. De hecho, en aquel entonces ustedes eran los tres cachorros, las estrellas nacientes, el futuro del partido. Pero, Walter, este futuro ya pasó. Ya es historia. Ustedes tuvieron su chance. Ganaron y no supieron administrar la victoria y el poder. Lo perdieron. Punto. Out.

Ustedes pueden aportar mucho, pero de otras trincheras y distancias - pero no se hagan los ridículos presentándose como relevo generacional. No es cuestión de edad, es cuestión de actitud. Ustedes son la generación de los que entraron al poder jóvenes. Pero como no produjeron la ruptura, la renovación, ni mucho menos la rebeldía, rapidito se volvieron viejos.

Hoy les tocará a otros. ¡Denles chance, hombre!

Te saluda Paolo Lüers

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martes, 6 de octubre de 2009

Carta a monseñor José Luis Escobar Alas, arzobispo de San Salvador

Monseñor:

Está bien que un dirigente sepa reconocer públicamente cuando se haya metido la pata. Le da incluso más credibilidad.

Pero tampoco se trata de decir: “No estoy de acuerdo, tampoco en contra, sino todo lo contrario” – porque esto sí le resta credibilidad a la Iglesia.

Hace dos semanas usted pidió a la oposición que sólo le apruebe el presupuesto al gobierno Funes bajo la condición que el FMLN antes diera sus votos para la enmienda constitucional que prohíbe los matrimonios gay. Tremenda metida de pata. Era inadmisible querer condicionar el presupuesto, que es de interés de la nación, a un interés particular de la Iglesia.

Para sacar la pata, usted hubiera tenido que mostrar el valor de decir: “También la Iglesia se equivoca. Lo de los matrimonios gay es un asunto muy importante para nosotros, pero fue un error plantearlo como condición para aprobar el presupuesto de la nación. El presupuesto hay que negociarlo, e incluso condicionarlo, pero solamente a asuntos de interés nacional, no a asuntos de interés de la Iglesia.

Pero usted da marcha atrás y dice todo lo contrario. El domingo 3 de octubre dijo a los diputados que aprueban a tiempo el presupuesto, ‘sin revanchismo, sin ‘tratos indignos...’

¡Así tampoco, monseñor! El error suyo no fue que puso condiciones, sino que puso la condición equivocada. Es el deber de los diputados poner condiciones al presupuesto: todas la condiciones que emanan del interés económico y social del país.

Respetuosamente, Paolo Lüers

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sábado, 3 de octubre de 2009

Carta a Carlos Cáceres, ministro de Hacienda

Estimado ministro:

En los últimos días le he visto en televisión tratando de explicar el enredo de los dos presupuestos y de la ‘revisión fiscal’ que no es ‘reforma’, porque esta viene después, con otras medidas y nuevos impuestos... Misión imposible, ministro.

También aparecieron en nuestras pantallas personajes del FMLN, enredando aun más las cosas.

Los ciudadanos, ya no entendemos nada. Los diputados, aparentemente, tampoco.

Le tiro una propuesta, ministro: ¿Por qué no ponen todas las cartas sobre la mesa – para que todos podamos entender qué es lo que este gobierno quiere hacer con las finanzas públicas?

Todas las cartas: el presupuesto regular, el presupuesto extra, los préstamos. Donde piensan aumentar el gasto social, pero también donde van a reducirlo.

Sobre la mesa también los paquetazos: Todas las condiciones que imponen los señores del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, del Banco Interamericano, para seguir prestando. Hoy que la izquierda es gobierno, ya no los llama paquetazos, pero siguen siendo lo mismo...

Sobre la mesa todo el paquetazo fiscal - duela a quien duela, ricos o pobres. No sólo lo que llaman ‘revisión’ y ‘lucha contra la evasión’, sino también el impuesto predial y el impuesto sobre los ahorros. Y también, de una sola vez, los planes que tienen de aumentar el IVA en el 2010.

Nada de cartas debajo de la manga para sacarlas después. O sea después de aprobarles el presupuesto. No, no: ¡todo el paquetazo! Y tener el valor de enfrentar la discusión...

Estamos confundidos, no porque seamos tontos, sino porque no están sobre la mesa todas las cartas. Si nos dicen claramente lo que viene y qué es lo que todos tendremos que pagar para que el país salga a flote, a lo mejor lo entendemos y le hacemos huevos juntos.

Atentamente, Paolo Lüers

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jueves, 1 de octubre de 2009

Carta al nuevo fiscal general

Estimado Romeo Barahona:

Todos estamos contentos que al fin hay fiscal. Aunque hubiéramos preferido a alguien que realmente se dedique a reformar la fiscalía. Alguien que le ponga dientes. Alguien con la fuerza suficiente para pararse al gobierno, a la Corte, a la PNC... y exigirles depuración y eficiencia en la batalla contra la delincuencia y la corrupción.

Usted está ahí porque no había acuerdo posible para llevar alguien que tenga esta capacidad y estas ganas de reforma. Usted está ahí porque ya estaba y ya conoce. Usted está ahí porque no da miedo a nadie, ni ARENA ni el FMLN.

Algunos dirían: Usted está ahí para que todo siga igual. Momento. Usted tal vez no va poner la fiscalía patas arriba, pero tampoco está condenado a no hacer nada. Obviamente no va a investigar la corrupción ni del gobierno anterior ni del entrante. Pero por lo menos puede mejorar la eficiencia en la batalla contra los delincuentes comunes.

Algunos dicen: Mucho pedo para cagar aguado... Yo no estoy de acuerdo. Yo diría: No tiene sentido pedirle peras al almo - ¡pero madera sí!

Olvidémoslos de las peras. Nada de reforma de fondo. Pero madera sólida de investigación.

Felicidades por su elección le manda Paolo Lüers

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Honduras: garantizar las elecciones

Honduras es sujeto de una intervención extranjera en sus asuntos internos – y nadie le ayuda. Normalmente las intervenciones de unos provocan solidaridad y apoyo de otros. Extrañamente, en el caso de Honduras no es el caso. Hasta sus amigos (y los enemigos de sus enemigos) lo dejan solo. Un país pequeño y pobre tiene que resistir un bloqueo político y financiero completo por parte de toda la comunidad internacional, sólo recurriendo a sus propios recursos.

Honduras nos está dando una lección. Traicionados por sus hermanos centroamericanos y por Estados Unidos, los hondureños insisten en seguir adelante con el proceso electoral, sabiendo que es la única salida de la crisis. Lo que une a la gran alianza hondureña contra Zelaya y su intento de imponer al país una Constitución diferente, no es el apoyo a Roberto Micheletti y su gobierno interino - es la defensa del sistema de democracia representativa, el rechazo a la interferencia de Hugo Chávez, y ahora -como reacción a actitud cerrada e incomprensiva de la comunidad internacional- por el derecho a la autodeterminación.

Nadie está pidiendo a los gobiernos del hemisferio que reconozcan o apoyen al gobierno interino que ellos llaman ‘de facto’. Ni siquiera Roberto Micheletti está pidiendo esto. Está claro de su papel: es el mal necesario, pero transitorio. Necesario para dar paso a un gobierno con solvencia y legitimidad para sacar a Honduras de la ingobernabilidad.

Lo único que hay que apoyar en Honduras es el proceso electoral. No tiene ningún sentido seguir insistiendo en el regreso de Zelaya al poder. No es salida. En vez de complicar la crisis, tratando de imponer a los hondureños una solución inviable que sólo aporta más división, más ingobernabilidad y revanchismo, la comunidad internacional debe concentrarse en un sólo objetivo: garantizar que las elecciones de noviembre sean limpias, transparentes y representativas. Esto es mucho más trascendental para el futuro de Honduras y la democracia que la pregunta quien gobierna el país en el ínterin hasta que asuma el nuevo gobernante electo. Sea quien sea quien gobierne Honduras hasta enero del 2010, el país de todos modos sigue básicamente ingobernable mientras no asuma un gobierno legitimado por nuevas elecciones. La única cosa importante que pasa en Honduras en este ínterin es el proceso electoral.

Toda la presión internacional sobre Honduras –pero presión sobre todos en Honduras: gobierno interino, partidos, Congreso, Zelaya, empresarios, movimientos sociales- debería estar en función de asegurar la validez de las elecciones de noviembre 2009.

En este sentido, es obvio que a Micheletti y su gobierno hay que exigirles que suspendan inmediatamente el estado de sitio y cualquier medida contra la libertad de prensa y expresión. Es inconcebible ir a elecciones con medios cerrados por el gobierno y con restricciones a las libertades de expresión y asamblea.

Igual es obvio que a Zelaya y sus organizaciones ‘de resistencia’ hay que exigirles que cesen las movilizaciones violentas y que abandonen la campaña por una Constituyente. Porque a esta altura ya es claro que el verdadero objetivo de la ‘resistencia’ promovida por Zelaya y financiada por Hugo Chávez no es le regreso de Zelaya para que pase tres meses en Casa Presidencial, sino la interrupción del proceso electoral a favor de una Constituyente.

Lo que no se vale -de parte de los gobiernos del hemisferio y de los organismos internacionales- es exigirle al gobierno interino de Honduras que deje de jugar fuera de las reglas democráticas, y al mismo tiempo condonar o incluso apoyar a Zelaya en su campaña contra las elecciones y en favor de una reforma constitucional fuera de los mecanismos constitucionales. Si la comunidad internacional sigue con esta línea ilógica e injusta, está obligando a los gobernantes de Honduras a defenderse, aunque sea con métodos antidemocráticos, como el estado de sitio y el cierre de medios opositoras. Y esto es precisamente lo que Manuel Zelaya y Hugo Chávez buscaban con el ingreso del presidente depuesto, no a Honduras, sino a una embajada extraterritorial en Honduras.

Por el momento todos -lamentablemente incluyendo Estados Unidos, España, Brasil y El Salvador- están colaborando activamente para crear una situación en la cual se vuelven imposibles las elecciones. O sea, están destruyendo el único instrumento posible para resolver la crisis hondureña de manera pacífica, democrática y transparente. La comunidad internacional está condenado a Honduras a una agonía prolongada y a enfrentamientos mucho más violentos en el futuro, una vez que se le está bloqueando la salida electoral.

No puede ser que estadistas como Obama, Zapatero y Lula -y en la cola de los poderosos todos los demás- no logren salir de este callejón sin salida. No puede ser que sigan actuando, no sólo en contra del derecho de autodeterminación de los hondureños, sino en contra de sus propios intereses.

La salida es muy simple: poner en el centro de la presión y de las gestiones el proceso electoral, en vez de seguir enfocando en la restitución de Zelaya. Con este cambio del enfoque, todos los problemas se vuelven manejables, incluyendo la situación de Manuel Zelaya. Y con este cambio de enfoque se justifica ejercer presión internacional, incluyendo -si fuera necesario y si hubiera acuerdo de las partes hondureñas- la presencia de tropas internacionales para garantizar que las elecciones se desarrollen en un clima de libertad y transparencia.

En cambio, cualquier intervención internacional para definir quien gobierne Honduras mientras tanto, es ilegítima e inútil.

(El Diario de Hoy)