miércoles, 7 de julio de 2010

Carta a TCS

Estimado Don Boris:

Me imagino que ustedes tienen un montón de argumentos, contratos, cláusulas para justificar porque estamos condenados a ver el mundial exclusivamente en canal 4.

El problema no es que sea canal 4. El problema es que hay canales internacionales que gastan millones de dólares para mandar a Sudáfrica a los reporteros y analistas de deporte más calificados – pero nosotros tenemos que escuchar a unos comentadores que ni siquiera están cerca de los estadios. Y además, permítame la ofensa, no son los mejores. Más bien, son mediocres, se les cae la baba por ciertos equipos, están llenos de prejuicios con otros. No saben pronunciar los nombres de los jugadores que no sean argentinos, brasileños y otros de

Está bien que usted compre la exclusividad para el mundial. Pero entonces tiene la responsabilidad de contratar a narradores excelentes – ¡y mandarlos al mundial!

Nosotros pagamos mensualmente para tener en cable canales internacionales con gran capacidad para cubrir mundiales. Pero gracias a usted, no podemos ver sus transmisiones. Están bloqueados los canales que lleven el mundial directamente desde Sudáfrica. Y nosotros tenemos que ver transmisiones en vivo desde las instalaciones de Canal 4...

La mala calidad de la cobertura de TCS tiene una explicación lógica: falta de competencia.

Saludos, Paolo Lüers

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Carta a Claro

Señores:

No uso estas cartas públicas para resolver problemas personales. Sin embargo, mis problemas con Claro no son personales, los comparten millones de salvadoreños.

Además, realmente no me queda otra opción. He hablado cantidad de veces por teléfono al “Servicio al Cliente”, y jamás me han comunicado con un supervisor. He visitado su central en Olímpica para que alguien me recibiera y resolviera mi reclamo. Sólo para darme cuenta que no existe ninguna ventanilla para recibir quejas de clientes. Tuvo que esperar 84 minutos en la fila de clientes que piden “modificaciones”. Al final me atendió una señora muy amable y me dijo que no había ningún problema en resolver mi problema. Ella lo iba a resolver en este momento. En dos horas se reestablecería mi servicio. Casi le doy besos. Sólo que era paja. Dos horas más tarde, en vez de recibir nota que ya estaba reestablecido mi servicio, recibí nota que tenía que pagar 204 dólares de adelanto a la próxima factura.

Tengo días sin servicio, porque, según Claro, he “sobrepasado el límite de consumo”. Tengo un contrato post pago. Me niego a pagar por adelantado una factura ni siquiera emitida, sin saber en qué consiste el alto consumo.

Me dicen que lo hacen para protegerme. Que galán. Cortándome el servicio de celular cuando estoy en carretera, realmente me protege...

Ya no voy a hacer llamadas inútiles y visitas a un “servicio al cliente” que no atiende al cliente. Que le miente. Que lo deje sin solución. No voy a seguir con una compañía que, en vez de premiar al cliente por alto consumo, la castiga.

Quiero suspender el contrato, porque Claro no lo cumple. Resuélvanme por lo menos esto.

Y pensando que yo los he defendido en público, cuando la Asamblea quería interferir sus tarifas. Esto le pasa a uno cuando defiende principios...

Paolo Lüers

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martes, 6 de julio de 2010

Carta al diputado Roberto Lorenzana

Estimado diputado:

Espero te encuentres bien en San Petersburgo, ciudad joya de Rusia. Para un cuadro comunista nostálgico como vos, me imagino, sigue siendo Leningrado, la cuna de la revolución roja...

Lastima que vos y tus compañeros de viaje, por estar arduamente trabajando por el bien de El Salvador, día y noche, casi no tendrán tiempo de gozar del vodka, del champán negro de la península Crimea, del caviar y de otros deleites excitantes que los rusos saben ofrecer a sus distinguidos huéspedes.

“Es una visita histórica de los diputados de El Salvador a sus homólogos de la Federación Rusa”, reza un comunicado de la agencia de viaje llamada Asamblea Legislativa. Lastima que el comunicado es tan escueto y no revela lo que realmente quisiéramos saber: ¿Qué diablos están haciendo visitando un parlamento ruso que es aun menos democrático y menos productivo que el nuestro? Y el otro detallito: ¿Cuánto nos cuesta este chiste?

Na zdorovje, tovarich! (¡a tu salud, camarada!), te desea Paolo Lüers


PS: Por favor haga mis saludos y todos los conceptos vertidos en esta carta extensivos a sus compañeros de viaje de la derecha: Mario Marroquín de ARENA, Francisco Merino del PCN y Rafael Paz de GANA. ¡Que disfruten!, nosotros pagamos...

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sábado, 3 de julio de 2010

Carta a los diputados

Estimados diputados:

¡Hagan una ley anti-pandillas que sirva! Y si la propuesta del gobierno queda floja, depende de ustedes redactarla como dios (o más bien, el pueblo) manda.

Ustedes son el primer órgano del estado. Ustedes tienen el poder (y el deber) de dictar una ley eficiente que permita desmontar las estructuras de las pandillas. Una ley que permita meter en la cárcel a cualquiera, adulto o menor, que pertenece a una pandilla o la apoya en sus actividades criminales, en el levado de sus ingresos ilegales, en su logística, en sus sistemas de comunicación.

Si esto choca con tratados internacionales, necesitamos que nuestra Asamblea, con unanimidad, declare que El Salvador no va a aplicar tratados internacionales que nos impiden un combate eficiente a las pandillas. Si para esto hay que declarar un estado de emergencia, ¡declárenlo!

Díganle al presidente que lo van a apoyar en todas estas medidas. Que cuando lo critiquen los fariseos de ciertas organizaciones religiosas o de derechos humanos, que ustedes lo van a defender. Que deje de tener tanto miedo que alguien le va a decir que no está en lo “políticamente correcto”.

Parece que hoy, por primera vez, tanto la derecha como el Frente están de acuerdo que hay que hacer una ley anti pandillas con dientes fuertes, no una versión miedosa. Hoy es cuando la Asamblea puede obligar al presidente Funes a actuar como hombre.

No dejen pasar esta oportunidad. Podría ser la última.

Paolo Lüers

PS: Y preparen ya una ley especial para depurar al órgano judicial. Lo vamos a necesitar.

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jueves, 1 de julio de 2010

Carta a Jeannette Aguilar, directora del Instituto Universitario de Opinión Pública de la UCA

Estimada licenciada:

En un periódico digital encontré la siguiente frase suya: “Las causas primigenias, las que originan y reproducen la violencia, siguen siendo casi las mismas: el orden social. Vemos a estos jóvenes viviendo en exclusión, marginados de todo tipo de reinserción laboral digna, de inserción educativa.”

¿De veras? Y los cientos de miles de jóvenes que también viven en barrios pobres y siguen estudiando y superándose, ¿qué son? ¿Excepciones? No, señora, ellos son la regla, la mayoría, y los que se hacen pandilleros son la excepción, la minoría. No nos pinte un mundo al revés.

¿Cómo es eso que los jóvenes están marginados de todo tipo de inserción laboral digna? Y los docenas de miles de jóvenes que trabajan en la industria textil, o en la atunera en La Unión, o en los call-centers en San Salvador? ¿Su trabajo acaso no es digno? ¡Que insulto!

Estamos cansados de la permanente prédica que la violencia es consecuencia de la pobreza. Es un insulto a los que siguen estudiando y trabajando. Cuando alguien se hace pandillero, ha tomado una decisión personal. Nadie está condenado a ser delincuente. Y si alguien se esfuerza trabajando, también ha tomado una decisión personal.

Como centro académico no pueden simplemente repetir, como loros, el discurso del presidente. “Mientras se profundizaba la pobreza y la exclusión, mientras crecía la emigración, se expandía la violencia. No olvidemos que el mapa de la migración y el de la violencia son casi coincidentes”, dijo Funes en su cadena nacional del 23 junio 2010.

Por más que lo diga el muy presidente y lo repitan ustedes en la UCA, esta afirmación es falsa. En los últimos 20 años, la pobreza se ha disminuido y la delincuencia se ha disparado.

Y en toda la franja norte del país, donde hay mucha migración, casi no hay delincuencia. Ni en Chalatenango, ni en Morazán, ni en el norte de La Unión y San Miguel. Así que, señores académicos, no nos pinten el mundo de blanco y negro, en vez de investigar el fenómeno de la violencia.

Saludos, Paolo Lüers

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Columna transversal: Unidad y chantaje

Este día, 30 de junio, se eligió en Alemania al nuevo Presidente de la República. Lo elige la Asamblea Federal, compuesta por los diputados del parlamento federal (Bundestag) e igual número de asambleístas nombrados por los 16 parlamentos regionales. En Alemania, el Presidente no es el jefe del gobierno, sino el jefe del Estado con funciones básicamente ceremoniales y morales. El ejecutivo lo dirige el Canciller elegido por el Bundestag. Es un sistema parlamentario diferente al presidencialismo nuestro.

En tercera ronda fue electo, con mayoría simple, el candidato de la coalición de derechas que gobierna en Berlin, compuesta por los democratacristianos y los liberales, dirigida por la Canciller Angela Merkel. En las dos primeras votaciones, ningún candidato alcanzó la mayoría absoluta.

En esta elección, necesaria por la renuncia del Presidente Köhler, la oposición hubiera podido poner a un presidente independiente del ejecutivo. Si los tres partidos de oposición -socialdemócratas, verdes y post-comunista- hubieran logrado ponerse de acuerdo, hubieran podido elegir a un presidente progresista como contrapeso contra la mayoría de la derecha en el parlamento y su control sobre el ejecutivo, como señal de una nueva tendencia hacía la izquierda y la renovación en Alemania.

Sin embargo, esto no pasó. Los dos partidos democráticos de la izquierda alemana, los verdes y los socialdemócratas, conjuntamente, postularon a un personaje de alto prestigio: Joachim Gauck, figura emblemática del movimiento ciudadano que, en 1989, hizo caer al muro y al régimen comunista en Alemania Oriental. Un hombre con una trayectoria de independencia, de coraje civil, y de integridad moral. Un candidato tan atractivo para el cargo de presidente que la mayoría de alemanes lo apoyaron. Tanto así que un grupo significativo de disidentes en el campo de los liberales y de la Democracia Cristiana le iban a apoyar.

El gobierno de derecha de Angela Merkel estaba al punto de sufrir una derrota moral muy fuerte.

Sin embargo, el partido denominado "La Izquierda", que incluye a los herederos del histórico Partido Socialista Unificado que gobernó en la Alemania Oriental, se negó a apoyar a este candidato. Joachim Gauck fue el hombre que luego de la caída del muro fundó y presidió una institución que se dedicaba a abrir y hacer accesibles a los ciudadanos los inmensos archivos de la temible Stasi, la policía secreta del gobierno comunista. Los post-comunistas, que en esta elección tenían la llave en sus manos, prefirieron que ganara el candidato de la derecha, para evitar que ganara un hombre de izquierda democrática con trayectoria de resistencia contra la dictadura comunista.

Pasó lo que tenía que pasar: Los verdes y los socialdemócratas se negaron a aceptar el chantaje de los comunistas, quienes exigieron que se cambiara el candidato de la oposición, poniendo a alguien partidario de la vieja idea de la unidad de izquierda que abriera el camino a la inclusión de los comunistas en futuros gobiernos de coalición. La izquierda democrática no se dejo chantajear, sabiendo que si aceptaban las condiciones de los comunistas, perderían inmediatamente el apoyo popular que se había generado alrededor de la candidatura de Joachim Gauck.

En la primera votación, a Gauck le faltaron 124 votos para alcanzar la mayoría absoluta. El partido "La Izquierda" tenía 124 votos. Los dio a una candidata propia.

Así, en la segunda vuelta. Y, en la tercera, en la cual gana el que tenga más votos, los comunistas se abstuvieron, regalando la presidencia a Christian Wulff, el candidato de la derecha.

Alemania, en vez de tener como presidente a un intelectual independiente de aparatos partidarios, con una enorme credibilidad frente a los ciudadanos, tendrá un presidente que será peón en el tablero partidario de la derecha. Un hombre del poder y no un hombre de contrapeso al poder.

Moral de la historia: No hay unidad de izquierdas posible, cuando una parte es alérgica a la crítica, a la independencia, a la pluralidad. Hay una izquierda que prefiere que siga gobernando la derecha antes de apoyar a lo que identifican como su real y más peligrosa competencia: la izquierda democrática, que no se deja chantajear con el imperativo de la unidad.

(El Diario de Hoy)

martes, 29 de junio de 2010

De contubernios y otras orgías

El viernes pasado, el Diario Colatino publicó un editorial titulado “Oportuno mensaje del Presidente Mauricio Funes”.

Con sorprendente y atrevida acrobacia, no sólo lingüística, sino también política. Escribe el editorialista de Colatino: “El contubernio o no de la derecha mediática con ciertos voceros de la derecha política y empresarial, han sembrado en el imaginario colectivo salvadoreño que la delincuencia común y organizada ha superado la capacidad del gobierno para afrontarla, lo cual por supuesto, no es cierto”.

Extravagancia estilística aparte, lo que el editorialista del Colatino está planteando es claro: No se preocupen, nuestro gobierno tiene plena capacidad de afrontar la delincuencia. Cualquiera que lo ponga en duda, difunde mentiras al servicio de la derecha.

En el mundo donde vive el editorialista oficial, el “contubernio” es cosa seria, es una verdadera orgía con múltiples participantes. Aparte de los medios y la empresa privada, “el crimen organizado y común se han unido para hacerle la vida imposible a este gobierno del cambio, y, esconder con ello, la efectividad de algunos planes en seguridad del gobierno.” Tono original Colatino.

“En este marco es que se da el repudiable y condenable hecho del domingo en Mejicanos”, concluye Francisco Valencia.

Entonces, tuvo razón el presidente de la República quien igualmente interpretó el atentado de Mejicanos como intento de “fuerzas oscuras” que quieren desestabilizar a su gobierno. El pobre gobierno se encuentra bajo ataques terroristas. Ergo, hay que solidarizarse con el gobierno.

¡Vaya lógica!

Mientras el gobierno y sus editorialistas perciban el atentado de Mejicanos como parte de un plan de desestabilización al gobierno, lógicamente van a percibir la cobertura periodística de los eventos y, sobre todo, cualquier crítica a sus políticas de seguridad, también como parte de una conspiración para desestabilizar al gobierno. De ahí se explica que al presidente Funes, siempre cuando se expresa sobre el tema, lo vemos en defensiva. Lamentablemente, en defensiva.

De ahí también se explica porqué el presidente, haciendo de la ofensiva la mejor defensa, ataca de manera tan visceral las propuestas de seguridad elaboradas por ARENA, antes de haberse molestado en conocerlas. Porque una reunión ya pactada para recibir estos insumos elaborados por la oposición el señor presidente la mandó a suspender, con la increíble explicación que no podía recibirlos “porque han invitado al golpista Micheletti”. “Ya no juego con vos, porque jugaste con fulano...”

Descalificar de antemano las propuestas o posibles críticas de la oposición, acusar a los medios de comunicación que no hagan eco a las “fuerzas oscuras que quieren desestabilizar al gobierno”, no parece un camino que lleva a crear los acuerdos nacionales que necesitamos para enfrentar los retos en el área de seguridad pública. El presidente, si realmente quiera unidad nacional para más que adorno en sus discursos, tendrá que dejar de imaginarse ataques desestabilizadores contra él y asumir la responsabilidad de enfrentar los ataques contra los ciudadanos.

Y al pobre que le toca escribir editoriales oficialistas habrá que decir: Cuidado que no escriba nada que contradiga la línea editorial que adoptó su master cuando a le tocó criticar las políticas de seguridad pública de anteriores gobiernos.

(El Diario de Hoy)