jueves, 3 de febrero de 2011

Carta al nuevo presidente de la Asamblea Legislativa

Excelentísimo presidente Sigfrido Reyes:

¡Qué lujo de país! Ahora tenemos dos presidentes. Por lo menos así parecía ayer cuando usted asumió el la presidencia de la Asamblea. Dos que pasan por la ciudad con sirena y caravana. Dos que andan con séquito de fotógrafos y camarógrafos del estado.

Una parte de la ceremonia me gustó: Cuando habló de la transparencia que la Asamblea tendrá bajo su mando. Felicidades. Entiendo que no sólo está hablando que usted va a terminar las prácticas de manejar como secreto del Estado el presupuesto de la Asamblea, y de aprobar plazas que nadie sabe para qué… Quiere entender que usted ayer estaba asumiendo un compromiso: bajo mi mando, la Asamblea pondrá en vigencia inmediata la Ley de Transparencia, haciendo caso omiso al otro presidente, el de la República, que quiere que se postergue un año más.

Si usted asumió en serio este compromiso con la transparencia, me quito el sombrero, y le perdono incluso el resto de su discurso pomposo de ayer. Por ejemplo, lo de tres veces evocar a Schafik Handal, como si fuera santo…

Me parece bien que al fin el FMLN haya llegado a presidir la Asamblea. Si quiere, desde este cargo puede promover que al fin la Asamblea asuma su rol de instancia de diálogo y concertación.

Pero no se olvide cómo llegó donde está. Mejor no hable tanto de “palabras de honor” que se cumplieron con su llegada a la presidencia de la Asamblea, porque el camino a este cargo fue hecho de traiciones, palabras rotas, diputados y partidos en venta…

No se olvide: Usted llegó donde está ahora rompiendo el protocolo anterior, facilitando que subieran a la Directiva los tránsfugas de Gana. Los mismos que pervirtieron la voluntad popular de poner una Asamblea con mayoría opositora.

Por esto insisto en lo de la transparencia.

Sin embargo, si usted en serio se vuelve garante que el presidente no logres postergar y ley de transparencia, al fin no es tan mala idea tener otro presidente que le corrija la plana…

Saludos, Paolo Lüers

Me quedaron dos preguntas: ¿Cómo es esto que anuncia que va a investigar las 458 plazas nuevas en la Asamblea? Porque usted formaba parte de la Junta Directiva anterior que creó estas plazas..

¿Y porque la primera decisión suya como presidente fue publicar su discurso sólo en algunos periódicos y en otros no? ¿Será la vieja práctica de castigar las posiciones críticas?

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martes, 1 de febrero de 2011

Carta a Ernesto López de Canal 21

Estimado colega:

Por segunda vez en pocos días: el presidente de la República en entrevista televisiva. Esta vez ‘dialogando’ con vos en Canal 21...

Hay que reconocer: Lo quisiste hacer mejor. No quisiste hacer el papel triste de tu colega Jorge Hernández, quien frente al presidente dejó de ser periodista, que pregunta, y se hizo maestro de ceremonia, que otorga la palabra...

Hiciste preguntas, e incluso algunas repreguntas incómodas. Pero de manera tan retorcida, pidiéndole disculpas al mandatario. Pidiéndole permiso y comprensión...

Una entrevista al presidente, para que tenga sentido periodístico, es un enfrentamiento con el poder. Para este reto hay que armarse bien: de información, análisis, datos. La pura voluntad no es suficiente.

Sobre todo hay que tener la convicción que cuestionar al poder es un ejercicio legítimo, necesario y digno de nuestra profesión. No le estoy pidiendo que se comporta como opositor - sólo que cuestione al presidente sin rodeos, sin complejos, con buena preparación.

No sé si es paja o si es cierto que vos estás coqueteando con la idea de que, si Mauricio Funes se pudo lanzar, desde la televisión, a la presidencia, ¿por qué vos no?

Si tenés esta ambición, te tengo que decir: con este tipo de entrevistas no llegás ni a alcalde de un pueblo fronterizo. Mauricio Funes, antes de lanzarse de candidato, construyó la leyenda del periodista superman que se enfrentaba a todos lo poderes por haber: con valentía, con preparación casi académica, con agresividad...

Broma aparte: No es por ambiciones políticas, es para hacer bien nuestro trabajo de periodistas que tenemos que mostrar más preparación, más análisis, más información. Sólo esto te puede dar la confianza que necesitás para enfrentarte al poder sin complejos. Sin pedir permiso.

Cuando publiqué la carta a nuestro colega Jorge, criticándolo por su servilismo en su entrevista al presidente, un lector comentó en facebook: “Pongamos a Funes (de antes) a entrevistar a Funes (de ahora)”. El problema es obvio: este Funes periodista ya no existe. Peor aún: cuando existía, ya era un proyecto político en construcción.

Saludos, Paolo Lüers

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lunes, 31 de enero de 2011

"No queremos odiar a Estados Unidos"



A un reportero americano, en las calles de El Cairo, un estudiante le gritó: “¡Obama, no apoye a Mubarak! No queremos odiar a Estados Unidos”.

Más claro no puede ser el mensaje a Estados Unidos: No nos empujen a odiarlos.

Entre los miles de jóvenes que están manifestándose en las calles de las ciudades de Egipto se ven muy pocos que llevan pancartas anti-americanas o anti-israelíes.

Los que han hecho temblar al régimen de Mubarak no son los militantes radicales de la Hermandad Islámica sino estudiantes, jóvenes de clase media, la generación Facebook.

Lo que estamos presenciando en El Cairo, Alejandría y Suez no es la revolución islámica. Es la revolución democrática. Las manifestaciones en Egipto se parecen mucho más a las manifestaciones de los estudiantes iraníes contra el fraude electoral del régimen islámico que a las manifestaciones de los islamistas contra la democracia laica en el Líbano.

El error más fatal que Estados Unidos puede cometer es tratar de salvar a Hosni Mubarak, para que luego de 30 años de ejercer el poder quede gobernando unos años más o pueda pasar el trono a su hijo o al jefe de la policía secreta (a quien acaba de nombrar vicepresidente). Si Washington sigue viendo a los Mubarak del mundo como “hijueputas, pero hijueputas nuestros” (así como lo hicieron con Somoza en Nicaragua, Marcos en Filipinas, Pinochet en Chile, Sukarno en Indonesia, el Sha de Irán y decenas de otro dictadores en el mundo), estarían empujando a los movimientos anti-autoritarios de los países árabes al islamismo radical, al odio a Estados Unidos, y a hacer alianzas con Irán. Y estarían poniendo en peligro la existencia de Israel...

Luego de Túnez, donde el movimiento democrático ya derrocó al dictador Ben Ali, y Egipto, donde difícilmente sobrevivirá Mubarak, este movimiento se va reproducir, en diferente forma y con diferente fuerza, en todo el mundo árabe. Apoyarlo es una oportunidad histórica de canalizar el descontento con los gobiernos despóticos (que igualmente existen en Yemen, Sudán, Argel, Siria y Saudi Arabia) hacia la democracia y no hacia el islamismo tipo Irán, Hezbolá, Hamás, Al-Qaeda...

Por esto sería importante que los gobiernos de Europa, Estados Unidos y del resto del mundo democrático se pongan, sin ambivalencia, del lado de la democratización de Egipto y del mundo árabe. Alemania, Francia e Inglaterra ya se pronunciaron, pero se quedaron cortos: no han expresado su voluntad de aislar a Mubarak y así acelerar su caída y evitar más víctimas de la represión.

Estados Unidos, hasta la fecha, ha guardado un silencio. Es peligroso, porque puede interpretarse como silencio de los cómplices. En este tipo de conflictos no hay neutralidad. No se vale esperar quien sobrevive y apoyar a quien resulta al final obteniendo el poder.

Todo el mundo no solamente está viendo a El Cairo, sino también observando a Washington. Si Obama no apuesta a la democracia en Egipto, el siguiente movimiento (en Siria, en Argel o en Saudi Arabia) de una sola vez nacerá anti-americano y anti-occidental.

Esto es lo quería decir el estudiante egipcio que gritó al reportero de CNN: “¡Obama, no apoye a Mubarak! No queremos odiar a Estados Unidos”.

(El Diario de Hoy)

sábado, 29 de enero de 2011

Carta al presidente Barack Obama

Dear Mr. President:

Encantado con la noticia de su visita a El Salvador.

Tengo entendido que las visitas de los presidentes son a países, no a presidentes o cheros. También que un presidente de Estados Unidos, cuando dice que va a hacer una gira “para forjar nuevas alianzas de progreso en las Américas”, habla de alianzas entre naciones, no entre gobiernos o partidos.

Bueno, aquí lo entendieron un poco diferente: “Yo tomo esta visita como un reconocimiento del Gobierno del presidente Obama a los esfuerzos que está realizando el Gobierno de El Salvador”, declaró el presidente Funes.

Tal vez usted, cuando hable con su colega, le puede explicar que las visitas presidenciales no se otorgan como los premios Nobel, no son reconocimientos a presidentes porque gobiernan bien, se porten bien o tengan coincidencia ideológica.

Un presidente viaja a países donde su país tiene intereses. Cuando el presidente de Estados Unidos visita Brasil, o China o Europa, es para negociar. Cuando va para países como Irak, Pakistán o El Salvador, es para poner la bandera y decir: ‘Aquí estamos para defender nuestros intereses...’ En ningún caso importa mucho si el presidente anfitrión le cae bien o mal, ni siquiera si gobierna bien o mal.

Los Estados Unidos, histórica y geopolíticamente, tienen interés en El Salvador. Por eso han venido a El Salvador los presidentes Nixon, Clinton y Bush hijo, y por esto tanto Reagan como Bush padre mandaron a sus vicepresidentes. No vinieron a dar ‘reconocimientos’ a los presidentes salvadoreños de turno.

Bueno, a usted no le tengo que explicar esto. Más bien es para que usted lo explique a su colega Funes. Si no queda claro que usted no viaje para endosar a gobiernos y partidos, todos los presidentes de los países que no visita, se sentirían desautorizados.

Entonces, una vez establecido que usted no viene por Funes sino por el país, independientemente del presidente que tenga, y que no es para dar notas, su visita ya agarra sentido: Usted viene para dejar claro que Estados Unidos quiere mantener a El Salvador como aliado, y no como miembro de una alianza ‘antiimperialista’. Mensaje entendido y compartido.

See you in March,

Paolo Lüers

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jueves, 27 de enero de 2011

Columna transversal: Un cuento de hadas


Cuando al fin --muchos años después del fin de la guerra civil entre izquierda y derecha-- llegó al poder en El Salvador el primer presidente de izquierda, todo el país tenía grandes expectativas de cambio. Algunos esperaban que al fin se realizara la revolución socialista; otros esperaban un poco más de justicia; algunos, aunque no esperaban nada bueno en los cambios económicos sociales, por lo menos esperaban un poco más de decencia, porque también ellos estaban cansados de la manera cómo la clase política había manejado el poder a su antojo y conveniencia.

En la ceremonia de la asunción del poder, el nuevo presidente, que había llevado a cabo una campaña política castigando los abusos del poder de los gobiernos anteriores, sorprendió a todos con un discurso conciliador que culminó con la frase: "Asumo la responsabilidad, pero la quiero compartir con todos. En mi gobierno no será pecado equivocarse, pero sí será pecado echarle la culpa de nuestros fracasos a otros".

Qué discurso más raro, dijeron sus opositores, sus seguidores y sus observadores. A lo mejor será pura retórica...

Pero lo que más raro les pareció a los fotógrafos y camarógrafos, que estaban pendientes de la llegada del presidente electo, era el hecho que arribó al lugar de la ceremonia en el mismo carro que había usado durante su campaña, un modesto Nissan Sentra de 10 años, vehículo preferido de vendedores de seguros, contadores y pensionados. Las imágenes del nuevo mandatario bajándose de este vehículo fueron vistas y comentadas en todos los noticieros.

El mismo día, en la primera sesión de su gabinete de gobierno, el presidente presentó los borradores para los primeros 5 anuncios de su gobierno, y pidió a sus ministros redactarlos. "Con este primer paquete de anuncios y decretos quiero dejar claro a qué me refiero cuando hablo del cambio".

Los ministros casi se desmayaron cuando leyeron los borradores de los decretos. "Presidente", dijo uno de ellos, "yo estoy de acuerdo con un plan de austeridad, pero lo podemos hacer de otra manera. No es necesario que vendamos toda la flota de camionetas Prado. ¿Cómo va pensar que el presidente se movilice en un Nissan Sentra?"

El presidente contestó: "Te voy a decir tres cosas: Primero, el presidente se movilizará en un Sentra, porque este es el carro que tengo años de manejar y no veo ninguna razón de cambiarlo. Segundo: no es sólo un asunto de austeridad, es un asunto de decencia y credibilidad. Tercero: Estás despedido".

Una semana después se publicaron los 5 primeros anuncios del nuevo gobierno:

1) Se venderán todos los vehículos del gobierno que tengan un valor mayor de 25 mil dólares, con excepción de vehículos especiales para la Fuerza Armada, PNC, Bomberos, Protección Civil y hospitales. Se cambiarán por ve-hículos tipo sedán y pickups, cuyo valor no excede los 25 mil dólares.

2) La residencia presidencial en la colonia Escalón se convierte sede de la nueva Escuela de Administración Pública. El presidente mantiene su residencia de muchos años. El rancho presidencial en el lago de Coatepeque pasa a ser centro de recreo para los empleados públicos.

3) Los helicópteros asignados a Casa Presidencial serán concentrados a una unidad logística que dará servicio a Protección Civil, Fuerza Armada, PNC y Casa Presidencial. Se usarán exclusivamente para viajes de trabajo.

4) No habrá Primera Dama que asuma responsabilidades administrativas. La esposa del presidente continuará dedicándose a la profesión que viene ejerciendo con plena satisfacción. Las funciones administrativas que anteriormente han desempeñado las primeras damas, se asignan a los ministerios correspondientes.

5) Nadie en el Ejecutivo puede tener un salario que sobrepase los 500% del menor salario en su institución. O sea, si el menor salario en Casa Presidencial es de $600 dólares, el del presidente no puede ser más de 3 mil.

A una semana de la publicación de estos anuncios presidenciales, cinco de los miembros del gabinete habían renunciado por problemas de salud. Fueron sustituidos por cinco académicos y empresarios que anteriormente habían rechazado la oferta del presidente de incorporarse al primer gobierno de izquierda del país.

Como se habrá dado cuenta el lector, esta es un historia de ficción. Cualquier falta de similitud con personajes reales no es coincidencia. Cualquier similitud del personaje aquí retratado con el presidente de Uruguay, José "Pepe" Mujica, tampoco es coincidencia. Sólo que él maneja un Volkswagen Bocho...

(El Diario de Hoy)

Carta a Ernesto Torres Chico

Estimado Lic. Torres Chico:

Recién fue nombrado jefe de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana. Lo decente hubiera sido rechazar el cargo. No lo hizo. Pero nunca es tarde. Debería hacerlo, antes de que usted se convierta en el problema que paraliza el proceso de la integración centroamericana.

¿Necesita razones para renunciar? Le doy un par. Primero: ¿Cómo puede usted aceptar ser el sustituto de su paisana Yolanda Mayora, cuando ella fue desbancada por los presidentes de Guatemala y El Salvador por haber iniciado una auditoría a la administración anterior? ¿Cómo puede aceptar esto, cuando usted fue parte de esta dirección que Yolanda Mayora mandó a auditar?

Porque usted trabajó en SIECA con Haroldo Rodas, quien hoy, como canciller guatemalteco, promovió la sustitución de Yolanda Mayora. ¿Y usted acepta ser el sustituto? Huele feo.

Necesita otra razón para renunciar. Bueno, talvez por ser cuñado del canciller salvadoreño Hugo Martínez, quien también jugó un papel activo en la remoción de Yolanda Mayora.

¿Nos son suficientes estas dos razones? Aquí hay otra: Tanto Costa Rica como Panamá no están de acuerdo con su nombramiento – por las razones arriba mencionadas. Ni tampoco las gremiales empresariales de los cinco países de Centroamérica.

¿Realmente quiere ser usted la piedra donde se tropieza todo el proceso de integración económica?

Mejor pídale a su cuñado algún consulado y se aleja de Centroamérica, antes de que el daño sea irreparable.

Paolo Lüers

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miércoles, 26 de enero de 2011

Bienvenido al gobierno, señor presidente


En vez de aclarar las cosas, el presidente de la República está creando aún más confusión sobre el subsidio al gas.

En una larga entrevista en TCS transmitida el lunes 24 de enero, el presidente dedicó mucho espacio a este tema. Lo único que queda claro es: la implementación del nuevo esquema de subsidio al gas, anunciada por el ministro de Economía para febrero, queda postergada por dos meses más. Por decisión presidencial. Lo que no dijo es cuánto esta decisión le costará al Estado. Expertos estipulan que por lo menos 10 millones de dólares mensuales.

Todo lo demás queda más confuso y contradictorio luego de esta intervención personal del presidente en el asunto del gas propano, que supuestamente está al cargo del Ministerio de Economía. El Dr. Héctor Dada, titular de esta cartera, había dicho que el subsidio total sólo se mantendrá para los hogares que tienen un consumo de energía eléctrica hasta los 99 kilovatios hora. Subsidio total significa que el Estado paga a los beneficiados la diferencia entre el precio subvencionado actual y el precio de mercado. Estamos hablando de una diferencia de $8.50. Los que consumen entre 100 y 200 kilovatios hora, sólo iban a recibir el 50 de esta diferencia. Así estaba elaborado todo el plan logístico del ministerio.

Así el ministerio de Economía estaba haciendo las gestiones con las compañías de distribución eléctrica y los bancos.
Ahora intervino el presidente y la cosa cambia radicalmente: "Vamos a mantener, entonces, el subsidio, el 100% del subsidio para un poco más del 70% de los hogares salvadoreños, ¿quiénes son esos? Los que en su factura eléctrica consumen hasta 200 kilovatios hora".

Dicho por Mauricio Funes, nuevamente sin mencionar cuánto le costará al Estado mensualmente esta decisión presidencial. Le tocará al ministro de Economía darnos esta mala noticia.
Ya que estaba echando agua al plan del ministerio de reducir el subsidio y de esta manera ahorrarle dinero al Estado, el presidente anunció otro cambio radical al esquema elaborado por el ministerio de Economía: "Estoy seguro de que el señor Merino (diputado del PCN, quien había exigido que el subsidio al gas se mantenga así como está; P.L.) no tiene cocina de gas; sin embargo, es muy probable, es muy probable que consuma menos de 200 kilovatios hora; a él le vamos a regalar ocho dólares con 50 centavos para que vaya a comprar, no un tambo de gas, porque no tiene tambo de gas, sino que alguna otra cosa que quiera comprar.

Los ocho dólares con 50 centavos se le va a dar a la gente, inclusive a quienes no tienen tambo de gas, por el solo hecho de ir a pagar su servicio de luz, entonces, indirectamente hasta le estamos subsidiando el consumo de energía eléctrica, porque cuando pague su factura ahí le van a dar ocho dólares con 50 centavos, entonces, es como un descuento el que está recibiendo."

Nada de esto estaba previsto en el nuevo esquema de subsidio al gas, que durante meses elaboró el ministerio de Economía. Se trataba precisamente de pagar el subsidio exclusivamente a los que consumen gas y no pueden pagar el precio de mercado.

Escuchando las declaraciones del presidente, me entra una duda: ¿Realmente el señor Funes decidió cambiar las reglas del juego de la manera como anunció? ¿O simplemente no entendió bien el esquema de subsidio propuesto por Economía y se enredó en los detalles? Sea como sea, habló el presidente y le corrigió la plana a su ministro.

Lo bueno de todo es que el presidente de la República definitivamente declaró el problema del subsidio al gas asunto de autoridad y decisión presidencial. A partir de hoy, cualquier cosa que salga de este enredo entre los planes técnicos elaborados por el ministerio y las decisiones presidenciales, será responsabilidad exclusiva del presidente. Ya no podrá echar la culpa a su ministro. Todas las consecuencias (tanto para los consumidores como para las finanzas del estado) del plan de subsidio que al final se adopte las tendrá que explicar y asumir el presidente personalmente. Bienvenido al gobierno, señor presidente.

(El Diario de Hoy)