martes, 10 de mayo de 2011

Dejen de promover las inversiones en Honduras


Paolo Lüers
Es ilógico invitar al capital internacional a invertir en El Salvador - y al mismo tiempo censurar al capital salvadoreño por invertir fuera del país.

O se cree en la globalización, o no. De todos modos, es un hecho. Si apostamos a la globalización, apostamos a que el capital -no importando de donde provenga- va a invertir en los países que mejores condiciones de negocio ofrezcan: seguridad jurídica, certidumbre política, solidez del sistema político, libertades económicas, políticas fiscales racionales, estado y burocracia eficientes, oferta laboral bien formada...

Si se apuesta a la globalización -y el gobierno salvadoreño lo hace, por lo menos en su discurso, cuando invita al capital internacional a invertir en El Salvador -, se tiene que apostar a ser unos de estos países atractivos para la inversión.

No se le ocurriría a la jefa del gobierno alemán Angela Merkel a criticar a la Siemens, (la Volkswagen, la BMW, la Bayer, la Mercedes Benz...) por las multimillonarias inversiones que han hecho en las últimas décadas en China, Brasil, México, Rusia e innumerables países más. Ni a ella ni a otros gobernantes europeos se les ocurriría a censurar o sermonear a los capitalistas de sus países por haber convertido sus empresas en corporaciones multinacionales.

Ellos saben lo que Mauricio Funes no es capaz de entender: Las empresas nacionales y los puestos de trabajo que han creado a nivel nacional, dependen de su capacidad de consolidarse en el mercado global. La Volkswagen no sería la número dos de los fabricantes de automóviles del mundo si no hubiera construido fábricas en Rusia, China, Brasil, Estados Unidos, Sudáfrica, y México y si no hubiera adquirido la Seat española y la Skoda checa. Y los miles de puestos de trabajo en las fábricas en Alemania no estarían seguros, si la Volkswagen no hubiera invertido en el exterior.

En vez de censurarlos, el presidente debería apoyar a las pocas empresas salvadoreñas que con su política de expansión a nivel centroamericano (y más allá) han logrado fortalecer sus negocios y asegurar los puestos de trabajo en sus casas matrices en El Salvador. ¿Quién sabe cómo les hubiera ido a empresas como Almacenes Simán, Constructora Simán, Grupo Roble, Agrisal, Grupo Q, TACA si no hubieran diversificado sus inversiones en varios países? ¿Quién sabe cuántos puestos de trabajo salvadoreños no se han salvado haciendo parte de sus inversiones en el exterior? La empresa de mantenimiento de aviones Aeroman, hoy una importante fuente de trabajo altamente calificado en El Salvador, ni siquiera se hubiera creado si TACA hubiera decidido limitarse a sus operaciones en y desde El Salvador, en vez de invertir fuertemente en toda América Latina. Y tampoco existiera hoy TACA...

Un presidente que permanentemente sermonea a los empresarios que dejen de invertir a nivel regional y global, obviamente no entiende nada de las dinámicas y del carácter del capital. Cuanto capital se invierte en El Salvador, no depende del grado de patriotismo de los empresarios e inversionistas nacionales; tampoco del grado de solidaridad de los inversionistas extranjeros. Patriotismo, amistad y solidaridad no tienen nada que ver con inversiones. Dependen de la eficiencia del gobierno y de su voluntad y capacidad de crear en El Salvador condiciones favorables para las inversiones.

El capital es como el agua: fluye donde menos resistencia hay. Al agua se le ponen obstáculos, y va por otra lado. Así el capital. El Estado le pone obstáculos, costos adicionales, restricciones burocráticas, dificultades y atrasos en concesión de permisos, inseguridad jurídica, miedo que luego de las próximas elecciones cambien las reglas del juego entre Estado y mercado - y busca otros caminos con menos resistencias y trabas, en otros países.

En este sentido, el gobierno FMLN-Funes parece una agencia de promoción de inversiones en Honduras y no en su propio país. Cada día que el gobierno salvadoreño regaña a los inversionistas, en vez de crear reglas claras, trámites ágiles, y un clima propicio para negocios en El Salvador, más capital va a los vecinos en Honduras que tienen un gobierno enfocado en la promoción de nuevas inversiones.

El Salvador no será un país de mayor inversión mientras los ministerios no tramiten con agilidad y eficiencia los permisos ambientales, mientras Hacienda no abra ventanas únicas para todos los trámites para crear empresas, mientras no se reforme la reforma agraria, mientras el ministerio de Trabajo rechaza todas las solicitudes de flexibilización de horarios, mientras los permisos de exportación e importación dependen de tantos trámites engorrosos, etc. Y mientras el FMLN no diga, de una vez por todas, cuál serían sus políticas económicas y sociales en caso que logren ganar las próximas elecciones presidenciales, esta vez sin depender de sus actuales aliados que consideran neoliberales...

Sermonear no sirve para atraer inversiones. Hace falta un Estado eficiente y políticas que remueven obstáculos e incertidumbres en vez de aumentarlos.

Es cierto que en gobiernos anteriores muchas de estas trabas se superaban mediante corrupción y tráfico de influencias. Otras simplemente debido a la buena relación entre gobierno y empresa privada. Algunas de estas vías se han cerrado, porque ya no existe esta relación simbiótica entre empresas y funcionarios, lo que en el fondo es positivo. El problema es que no se han abierto nuevas vías de solución mediante la modernización del Estado. Si no, la burocracia se convierte en obstáculo, sobre todo en manos de funcionarios ideológicamente prejuiciados contra la empresa privada.

(El Diario de Hoy)

Certifica.com

Carta a la Junta Directiva de la Lotería Nacional de Beneficencia

Estimados directores:

¿Cómo diablos se hace para quebrar la Lotería Nacional? ¡Si es una empresa estatal con monopolio, sin competencia; prácticamente un negocio con licencia de imprimir dinero!

Los tristes números indican que la Lotería Nacional está al punto de quebrar; que no vende más que la mitad de sus boletos. La gente ya no le tiene confianza a la Lotería...

¿Tendrá que ver algo con el hecho que la administración Funes en dos años no ha podido nombrar a un presidente de la Lotería profesional y honesto y que no sea cuestionado por cuestiones éticas?

Primero nombraron a Juan Pablo Durán, aquel personaje que fue expulsado primero del PDC por acusaciones de acoso sexual, luego del CD, y también fue despedido como presidente de la Lotería, sin que nunca se aclararon los rumores sobre manipulaciones de los premios...

Luego Funes nombró a un señor José Ernesto Mancía Salinas, pero a los meses la Fiscalía General de la República le abrió una investigación por acoso sexual a una empleada. Primero pidió dos meses de licencia sin goce de sueldo, para luego renunciar, en febrero del 2011...

Desde entonces, Mauricio Funes no ha nombrado al sucesor. La Lotería Nacional de Beneficencia, luego de tener durante año y medio a dos diferentes presidentes cuestionados por faltas graves a la ética gubernamental, tiene ya tres meses de acefalía, conducida por una presidente interina que tiene otro trabajo a tiempo completo en el Seguro Social.

Tal vez esta es la receta para lograr lo casi imposible: quebrar una lotería nacional, a pesar del monopolio que ejerce en el mercado.

Sería interesante escuchar de boca de ustedes, que tienen la responsabilidad institucional de supervisar este patrimonio del pueblo, cómo ven la caída de la Lotería y cómo piensan resolver el problema. ¿O simplemente están esperando que el presidente de la República les mande otro personaje dudoso para hacerse cargo de la Lotería...?

Saludos, Paolo Lüers

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sábado, 7 de mayo de 2011

Carta al director presidente de GANA

Estimado licenciado Andrés Rovira:

Sorpresa, sorpresa: Recibí una carta en papel membretado de GANA firmada por usted, pidiéndome que les aclare porqué me he referido a su partido con los siguientes términos: “mafioso”, “corrupto”, y “oportunista”, y “mercenario”.

Empecemos con la palabra más seria. El diccionario de la Real Academia Española, en el avance de su vigésima tercera edición, define la palabra “mafia” de esta manera:

1. f. Organización criminal y secreta de origen siciliano.
2. f. Cualquier organización clandestina de criminales.
3. f. despect. Grupo organizado que trata de defender sus intereses sin demasiados escrúpulos. Ejemplo: La mafia del petróleo.
4. f. P. Rico. Engaño, trampa, ardid.

Puede escoger libremente cuál definición refleja más la realidad. Espero que no escoja #2.

Veamos las otras palabras que yo usé para hablar de su partido, y que me piden aclarar. Dejemos que las aclare la Real Academia:

corrupto, ta. (Del lat. corruptus).

1. adj. Que se deja o ha dejado sobornar, pervertir o viciar. U. t. c. s.
2. adj. ant. Dañado, perverso, torcido.

oportunismo. (De oportuno).

1. m. Actitud o conducta sociopolítica, económica, etc., que prescinde en cierta medida de los principios fundamentales, tomando en cuenta las circunstancias de tiempo y lugar. U. t. en sent. peyor.
2. m. Actitud que consiste en aprovechar al máximo las circunstancias para obtener el mayor beneficio posible, sin tener en cuenta principios ni convicciones.

mercenario, ria. (Del lat. mercenarĭus).

1. adj. Dicho de una tropa: Que por estipendio sirve en la guerra a un poder extranjero.
2. adj. Que percibe un salario por su trabajo o una paga por sus servicios. U. t. c. s.
3. adj. mercedario1. U. t. c. s.
4. m. Hombre que desempeña por otro un empleo o servicio por el salario que le da.

Tal vez la palabra que con más libertad literaria usé para hablar de GANA es “mercenario”. No me tomen literal: Aclaro públicamente que nunca quise decir que ustedes son una organización militar o paramilitar. Quítenle a la palabra “mercenario” el contenido militar, y queda una expresión metafórica que quiere decir: No actúan por principios propios sino con ánimo de lucro, defendiendo intereses de otros.

Y esto sí lo sostengo. Espero haberle aclarado mis juicios críticos sobre su partido.

Atentamente, Paolo Lüers

Nota: Gracias por todas las propuestas que recibí en facebook de cómo explicarle a GANA porqué les dicen oportunistas...

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jueves, 5 de mayo de 2011

Carta a los que aspiran a la Corte de Cuentas

Estimados ciudadanos:

Ya está circulando una lista de abogados que aspiran a magistraturas en la próxima Corte de Cuentas. Hay algunos nombres que dan pena verlos en el contexto de una institución que tiene a su cargo cuidar la probidad de los funcionarios públicos.

Por ejemplo usted, Andrés Rovira, integrante del gobierno anterior y socio del presidente Saca, ¿cómo usted puede pretender examinar los manejos financiaros de la administración Saca? Ni hablar del hecho que usted es secretario general de un partido bajo sospecha de vivir de partidas secretas del gobierno...

Usted debería ser el primero que retire su candidatura, antes de que en esta Asamblea, donde gracias a ustedes todo se vale, pase otro desastre y lo eligen.

Cuando retire su candidatura, por favor hágalo en papel membretado de GANA y que lo firme de un sólo Silvia Aguilar, otra dirigente de GANA que se postuló al mismo tiempo para presidir la Lotería Nacional, para alcalde de San Salvador... ¡y para la Corte de Cuentas!

De todas formas, ustedes en GANA ya se hicieron de otra institución estatal muy codiciada por los partidarios de la consigna “No me den nada, pónganme donde hay...”

Como es muy poco probable que ustedes muestran la decencia de retirar sus candidaturas, le tocará a la Asamblea eliminar primero a todos los candidatos partidarios; segundo, a los que como funcionarios públicos han mostrado falta de independencia, como aquel integrante de la Corte Suprema conocido como magistrado del FMLN... y por supuesto incluyendo al actual presidente de la Corte de Cuentas.

Con suerte al final de este proceso de eliminación quede algún candidato honesto y capaz... Si no, le tocaría a la Asamblea buscar magistrados de la Corte de Cuentas entre quienes no se han apuntado. Suelen ser los mejores.

Paolo Lüers

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Columna transversal: Espejito, espejito

Los gobernantes se miran en el espejo todos los días: Espejito espejito, ¿quién es el más popular en el país?

El espejito es la encuesta. Por esto mandan a hacer sondeos de la opinión pública a cada rato.

Así como la reina manda a hacer un espejo especial para verse más delgada (o más "hermosa", dependiendo del ideal de belleza vigente), los presidentes quieren ver reflejados en las encuestas su liderazgo, su eficiencia, su lucha contra la corrupción, su opción preferencial con los pobres --dependiendo de lo políticamente correcto del momento...).

A los días de haber recibido en San Salvador a Obama, a Funes le endulzan la dura vida de viajero frecuente con los resultados de la última encuesta. Y mire el milagro: El espejito refleja que el destacado visitante le dejó al anfitrión unos puntitos de popularidad.

Y Obama anunció un domingo la muerte de Osama, y el martes el New York Times publica el nuevo rating del presidente: "El apoyo a Obama ha aumentado significativamente luego de que fuerzas americanas mataran a Bin Laden. Cuenta ahora con una mayoría aprobando los resultados generales de su presidencia..."

Todo esto se entiende. Vanidades aparte, los gobernantes necesitan saber cuáles de sus acciones y posturas reciben rechazo en la población. De ahí que tomen las decisiones correctas --populares o impopulares-- es otra cosa.

Lo importante no es tanto hasta qué punto nuestros gobernantes se enredan en el jueguito de espejito espejito y se vuelven dependientes de la droga del rating. Lo importante es: ¿Entienden los ciudadanos el poder que les otorga esta alta dependencia que tienen los gobernantes de sus espejitos?

Por más informada la ciudadanía, por más crítica la opinión pública, más poder tiene el ciudadano para influenciar la política. Una de las armas del ciudadano es la encuesta. Cada rato nos preguntan si estamos de acuerdo con las políticas, cómo evaluamos en una escala de 0 a 10 a los funcionarios, qué pensamos del presidente, y por quién pensamos votar.

En El Salvador pasa algo realmente raro, casi inexplicable: En casi todas las encuestas salen mal evaluados los resultados de la gestión gubernamental, pero sale bien parado el principal responsable de esta gestión: el presidente. No es una declaración de amor a Mauricio Funes como persona, es más bien una exagerada confianza en el presidente como institución. Es el miedo de reconocer que estamos desprotegidos. Por esto los niños aman incluso al padre que los golpea, viola o abandona. Tony Saca se benefició igualmente de este fenómeno.

Entonces, en el espejito nos salen malos gobiernos conducidos por presidentes altamente populares. Algo está mal con este espejo.

Probablemente hay encuestas manipuladas, pero la mayoría son bien hechas. El problema principal no son las técnicas ni la honestidad de las encuestas. El problema reside en los ciudadanos, en la opinión pública. Reside en que la gente no tiene conciencia de que si no les dicen a los gobernantes que van mal, jamás van a cambiar sus políticas.

Aparte del voto cada dos años, el arma principal de la ciudadanía es la opinión pública. Si tuviéramos una opinión pública más crítica --en los medios de comunicación, en las redes sociales, en las universidades, en la calle, en los cafés-- las encuestas saldrían muy diferentes. Más críticas, más radicales, más sinceras. Y nuestros gobernantes se asustarían al desayunar con encuestas que les dicen peladamente lo que la gente piensa de ellos.

Si los medios, la opinión pública, y por consiguiente las encuestas se quitaran los guantes (o sea, este extraño beneficio de la duda a favor del presidente de turno), pronto se tomaría conciencia del poder que tiene una ciudadanía crítica. Más aún cuando los presidentes son mediáticos, como Mauricio Funes, y no tienen una sólida base social ni partido en el cual confiar.

Estamos ante el fenómeno de una población mayoritariamente descontenta (no sólo con el estado de las cosas, sino explícitamente con su gobierno y sus políticas), pero que se niega a perder la confianza en el presidente, en sus buenas intenciones, en "el cambio".

Me pregunto: ¿Y cuál es la responsabilidad que los medios, los informadores, los creadores de opinión tenemos en este dilema?

Hay un dicho bien feo: Cada pueblo tiene los gobernantes que merece. No me gusta. Tiene que decir: Cada pueblo tiene los gobernantes que tolera.

(El Diario de Hoy)

martes, 3 de mayo de 2011

Carta a los cínicos

Estimados amigos:

Ya empiezan ustedes a salir en las redes sociales criticando a Obama por la muerte de Osama. Algunos con juegos de palabra que parecen inteligentes: “Obama sin Laden”; “Ya no existe Osama Bin Laden, y tal vez nunca haya existido...” ; “Los mismos periódicos que hoy dedicaron una portada entera a un beato mañana se la entregarán con jolgorio a una ejecución...”; “Nobel de paz mata a Osama”.

Nobel de paz y el operativo contra Osama. Parece contradicción, pero no lo es: Eliminar a uno de los peores enemigos de la paz puede ser un aporte a la paz. Lastimosamente, el mundo es así que no podemos dejar la paz sólo en manos de los pacifistas. Necesitamos a los Ghandi, pero también a los Mandela. Necesitamos tropas de paz, pero también tropas de guerra. Necesitamos curas que trabajen con pandilleros, pero también necesitamos fuerzas especiales de policía...

Si lo hubieran matado un par de horas antes, a lo mejor hubiéramos visto fotos de Osama bin Laden en las marchas del 1 de mayo, junto a los retratos de Gaddhafi que llevaron militantes del FMLN en las calles de San Salvador...

De paso sea dicho: a mi también me chocaron las imágenes de gente bailando de alegría enfrente de la Casa Blanca, festejando la muerte de un enemigo muerto. Estoy satisfecho que a este terrorista, que mandó a matar a miles en cientos de atentados contra civiles, lo pagaron con su propia moneda. Pero no voy a ir a bailar en frente de la embajada norteamericana.

Pero aun más me chocaron las imágenes de otra celebración. ¿O ya se olvidaron que en las calles de San Salvador hubo militantes festejando el atentado de Osama Bin Laden contra las torres gemelos en Nueva York? Incluyendo Salvador Sánchez Cerén, ahora vicepresidente de la República.

También hay gente festejando la muerte del general Emilio René Ponce, el jefe de la tristemente célebre Tandona. Durante la guerra con gusto hubiera participado en un operativo para eliminarlo. Hoy, en tiempos de paz, su muerte no puede alegrarme. Por nada. Aquí ya nadie tiene que morir por sus pecados durante la guerra, porque hicimos la paz y la hicimos en serio.

No sean tan cínicos criticando a los que festejan la muerte de Osama Bin Laden y al mismo tiempo sintiéndose feliz por la muerte de un general que cumplió los acuerdos de paz.

Paolo Lüers

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lunes, 2 de mayo de 2011

Erradicar a dos partidos no erradica la enfermedad


Paolo Lüers

Lo que pone en evidencia la última sentencia de la Sala de lo Constitucional es la necesidad de una Ley de Partidos Políticos. Hay quienes ahora están bailando de alegría ante la posibilidad que desaparezcan el PCN y el PDC.

Algunos porque ingenuamente creen que con estos dos partidos desaparecerán 'la partidocracia', la corrupción, la gobernabilidad comprada, los chanchullos entre los partidos. Otros festejan porque calculan que sin la competencia del PCN y del PDC su proyecto GANA vuelva a oxigenarse y sobrevivir las elecciones del 2012.

Aunque nunca he encontrado algo positivo que decir sobre el PCN y su forma sucia de hacer política, y aunque al PDC siempre he guardado una distancia crítica, no veo ninguna razón de festejar su posible desaparición. Es cierto que son partidos con mucha tendencia de oportunismo e incluso corrupción, pero estos males no desaparecerán del mapa político-partidario eliminando al PDC y al PCN.

No sólo porque el favorecido será GANA que es mucho más oportunista y mafioso que PCN y PDC juntos. En estos dos partidos ahora amenazados de desaparecer del mapa, aparte de oportunistas y corruptos, hay muchos ciudadanos que quieren participar en política sin someterse a los dos partidos grandes. Entre ellos, hay mucha gente honesta. En cambio, GANA -que se volvería la única opción fuera de la dinámica bipartidista y polarizante del FMLN y ARENA- esencialmente está hecho de oportunistas, mercenarios y corruptos.

Pero no sólo es por el factor GANA que la desaparición del PCN y del PDC, sobre todo en esta coyuntura específica, no aportará nada a la renovación ética y moral de la política. La perversión de la política es estructural, no es característica de dos partidos. Para cambiarla, no sirve desaparecer partidos, sino hace falta una reforma del sistema partidario, mediante una reforma electoral consecuente y una ley de partidos que garantiza tres cosas: el pluralismo dentro del sistema político; la institucionalidad democrática dentro de cada partido; y un sistema transparente y democrático de financiar a los partidos.

Las reglas actuales son obsoletas y en parte contraproducentes. Favorecen a los partidos grandes; hacen casi imposible el surgimiento de partidos nuevos; y casi obligan a los partidos, sobre todo a los pequeños, al permanente chanchullo para sobrevivir.

Hasta el casi jesuita CD sucumbió ante esta lógica inherente al sistema. Es este sistema que está en crisis, y la sentencia de la Sala sólo evidencia y lleva al punto crítico un problema estructural, pero ni siquiera no visualiza ni mucho menos lo resuelve.

Tampoco es competencia de la Corte solucionar este problema, sino de la legislación, o sea de los mismos partidos. La actual crisis no se generó a raíz de la última sentencia de la Sala, sino a raíz de una mala legislación. La sentencia sólo trata de enfrentar los síntomas consecuencia de la incapacidad de los partidos y de la Asamblea de crear una legislación adecuada en materia de partidos. Ahora, sea cual sea la salida de los partidos y del Tribunal Supremo Electoral de esta crisis, no afecta en esencia la situación grave del sistema político-partidario.

No hay que tener esta ilusión. Si el TSE encuentra una forma de dejar vivos a los dos partidos, basándose en el amparo de la Sala de lo Constitucional que los dejó vivos luego de las elecciones del 2004, todo queda igual. No sería, como algunos interesados señalan, un desastre o un gran revés para la legitimidad del sistema. El daño ya está hecho y es histórico y estructural, vivan o no el PDC y el PCN. Y si el TSE ahora procede a anular al PDC y al PCN, con eso tampoco se compone el sistema. La enfermedad sólo se traslada a GANA.

En ambos casos no se toca el problema estructural que incluye a los dos partidos grandes. La verdad que hay que enfrenar es que la enfermedad que se quiere erradicar, afecta a todos los partidos, incluyendo FMLN y ARENA. O alguien me quiere decir en serio que dentro de los dos partidos grandes no existen las mismas prácticas de pactos oscuros, falta de transparencia, y cúpulas autoritarias que en los partidos que ahora quieren suspender...

Si la desaparición o la supervivencia de PCN y PDC de todas formas no marca una gran diferencia esencial, y si de todas formas (vivan o mueran PCN y PDC) el sistema no se compone ni reforma, entonces sí gana importancia la conveniencia política. Yo entiendo y admiro lo que la Sala dice: Nosotros no nos podemos regir por la conveniencia política, solo nos regimos por criterios jurídicos. Pero para el resto de la sociedad (los partidos, el TSE, la opinión pública) sí cuenta la conveniencia.

Si la desaparición de estos dos partidos sólo favorece electoralmente a GANA y políticamente al FMLN, y de esta manera altera las correlaciones de fuerzas en un momento preelectoral decisivo, entonces sí habría que agotar todas los recursos legalmente posibles para que PDC y PCN no sean eliminados de la contienda electoral. Suficientes alteraciones y perversiones ha sufrido el sistema partidario con la compra-venta de diputados en la actual legislatura... Estoy de acuerdo con la opinión del experto constitucional Francisco Bertrand Galindo que la sentencia no ordena al TSE que elimine a los dos partidos.

La Sala no puede ordenar esto. Le ordena iniciar el proceso de desinscripción. El resultado de este proceso sólo depende del TSE y de los argumentos jurídicos que pueden aportar los partidos afectados.

Políticamente sería más sano para la legitimidad del proceso electoral que participen todos los partidos. Si esto es jurídicamente posible, conviene más al país que sacar a dos jugadores a esta altura del juego. Pero repito: Lo importante no es qué pasará ahora con el PDC y el PCN, sino qué hacemos para erradicar al ganguerismo del sistema político-partidario y de todos los partidos. Esto sólo será posible con una reforma electoral profunda y una ley de partidos políticos.

Certifica.com