viernes, 13 de marzo de 2015

Columna transversal: Dilema y oportunidad. Columna Transversal de Paolo Luers

 EL DIARIO DE HOY, jueves 12 marzo 2015


Pasaron las elecciones. Aunque todavía (¡a 19 días!) no existe resultado oficial, ya sabemos qué pasó: El electorado estableció una nueva correlación de fuerza, dando más poder a la oposición y menos al gobierno. ARENA no solo recuperó los escaños que luego de las elecciones del 2012 perdió por la deserción de algunos diputados, sino entrará a la nueva Asamblea como primera fuerza con 35 diputados. Ganó también, aunque no por mucho, las elecciones al Parlamento Centroamericano. Y a pesar de la pérdida sensible de municipios claves como San Salvador, Mejicanos y Soyapango, creció en alcaldías y población gobernada por ellas.

Pero la oposición no sólo se fortaleció con el crecimiento de ARENA, sino ganó por la apertura de espacios políticos para forjar una nueva alianza opositora, incluyendo partidos que el quinquenio de Funes se habían aliado, gracias a Tony Saca, con el gobierno. El primer mandato para ARENA: construir esta alianza de manera sólida, pero también de manera transparente. No mediante pactos oscuros, sino como resultado de la apertura, del debate, de la construcción de un proyecto programático que para las elecciones del 2018 y 2019 se convierta en la alternativa para enrumbar al país en el camino del crecimiento.



El segundo mandato de ARENA es la renovación. Sus primeros pasos de democratización e institucionalización del partido, de relevo generacional y de apertura hacia la sociedad civil explican el resurgimiento electoral de ARENA. Sólo si este proceso se consolida y  profundiza, ARENA puede construir una nueva mayoría suficientemente amplia para convertirse en opción de poder en el 2019.  
Estos dos mandatos principales de ARENA --construir alianzas y consolidar su renovación interna-- pueden entrar en conflicto, si no son manejados con la visión correcta. Si la alianza se construye de la forma tradicional, como lo ha hecho tanto ARENA en el pasado y el FMLN en el presente, haciendo pactos oscuros para comprar voluntades y repartir instituciones, será incompatible con el proceso de renovación, que requiere transparencia y el abandono de las viejas prácticas de los pactos. Sólo cuando se entiende que la mejor manera de construir alianzas y una nueva mayoría es la apertura al debate, a la democratización interna, a la crítica y hacia la sociedad civil, los dos mandatos son compatibles. Sólo convirtiéndose en un partido abierto, plural y tolerante en permanente debate con la sociedad, ARENA puede asumir el liderazgo y la credibilidad que son fundamentales para  construir una nueva mayoría.

A corto plazo --y aquí está el dilema-- puede parecer que la manera más fácil de consolidar alianzas partidarias sería aprovechar cierta afinidad que puede existir entre el liderazgo tradicional (la vieja guardia) de ARENA y sus homólogos en el PCN, PDC y parte de GANA. Pero a largo plazo la aplicación de la simple aritmética legislativa no promete ninguna ganancia. El único camino es convertir el proceso de renovación consecuente en el motor de la construcción de la nueva mayoría. 
El liderazgo que ARENA tiene que asumir en la oposición, al solo salir del caos del escrutinio, tiene que ser basada en la consecuente profundización de renovación del partido, su institucionalidad, su ideario y su discurso. Hay que tomar en cuenta que los partidos PCN y PDC no son los mismos que antes pactaron con ARENA y luego con Funes, Tony Saca y el FMLN. Ellos han sobrevivido esta elección porque también se abrieron y se renovaron. Basta ver los candidatos provenientes de la sociedad civil en las listas de ambos partidos: Facundo y Josué Alvarado en el PDC, Cristina López y Hilda Jiménez en el PCN, para nombrar solamente los más conocidos. Que de ellos sólo una candidata haya resultado electa, no resta mérito a la apertura que ambos partidos han iniciado. 
El denominador común de la alianza a construir entre los partidos no es su pasado (no tan glorioso) de pactos y reparticiones de instituciones, sino la visión compartida de la renovación de la política. Este es el único punto de partida que hace sentido para construir una oposición amplia, plural, democrática y capaz de enrumbar al país.

Lo que a primera vista parece un dilema --o priorizar la renovación o apostar a alianzas-- puede convertirse en una gran oportunidad histórica. Todo depende del liderazgo que genera ARENA como primera fuerza del país.
(El Diario de Hoy)

jueves, 12 de marzo de 2015

Carta a monseñor Vincenzo Paglia y los obispos salvadoreños

Excelentísimos monseñores:
Con entusiasmo hemos todos recibido la noticia de la inminente beatificación de monseñor Oscar Arnulfo Romero. Felicito a la Iglesia Católica por esta decisión. Felicito al arzobispo Vincenzo Paglia, quien durante años ha defendido en Roma la causa de la canonización de Romero. Si ustedes, la Iglesia, y todos nosotros sabemos aprovechar bien este evento, a celebrarse el 23 de mayo en San Salvador, el país entero ganaría un símbolo que nos puede unificar.
Dicho esto, les suplico, monseñor Paglia y obispos salvadoreños, que asuman la celebración oficial de la beatificación como un acto de la Iglesia. Yo estoy claro que este evento trasciende los límites confesionales de la Iglesia Católica. Bueno, la personalidad de Oscar Arnulfo Romero y su importancia histórica trascienden su Iglesia y desde hace años son patrimonio del pueblo salvadoreño en general.
Entonces, cuando digo que ustedes tienen que asumir este evento como Iglesia, por supuesto será la Iglesia en su diálogo con el pueblo, con toda la sociedad civil.
Lo que no pueden ustedes permitir es que el evento de la beatificación se convierta en un acto del Estado. Ustedes mejor que yo saben cuánto daño a la causa de la canonización de Romero ha hecho la extrema politización de su figura por parte de la izquierda salvadoreña y, desde que ascendió al poder, el gobierno de nuestro país.
El proceso de la canonización, así como usted monseñor lo ha descrito recientemente, es un proceso religioso-teológico. No tiene nada que ver con las relaciones de Estado entre el Vaticano y El Salvador. Es un proceso interno de la Iglesia Católica, donde el Vaticano como entidad religiosa se relaciona con la Iglesia Salvadoreña.
Yo sé que el gobierno tendrá que intervenir, como ya lo anunció, en la logística y la seguridad del evento, así como en la creación de condiciones migratorias para los feligreses de otros países y continentes que quieren participar. Pero esto es el límite aceptable de la participación del Estado. Espero que la foto, donde todos ustedes aparecen con el canciller Hugo Martínez se debe a esto – y nada más.
El Salvador es una república laica. El Estado no debe intervenir en asuntos internos de las iglesias, ni mucho menos apropiarse de ellos. El gobierno no debe tratar de capitalizar y hacer suyo un evento de carácter eminentemente religioso. Conociendo el oportunismo de nuestros gobernantes, y la manera sistemática como su partido ha querido reclamar a Oscar Arnulfo Romero como uno de los suyos, no le faltarán ganas de convertir el evento del 23 de mayo en un acto de Estado y, peor aun, de partido.
Ustedes, si realmente quieren que monseñor Romero se convierta en autoridad moral y espiritual de toda la sociedad salvadoreña, los jerarcas de la Iglesia, no pueden permitir esto.
Estoy seguro que usted, monseñor Paglia, y varios de los obispos salvadoreños tienen claro lo delicado de este asunto. Otros miembros de la Conferencia Episcopal, me temo, estarían felices de aprovechar este magno evento para volver a consolidar la alianza Iglesia-Estado, que durante décadas fue el eje central del poder en El Salvador. Irónicamente fue Oscar Arnulfo Romero quien marcó la ruptura de esta alianza, que por nada fue santa.
No me tomen mal este comentario, monseñores. De ninguna manera pretendo interferir en sus asuntos internos, pero sí en la relación política Iglesia-Gobierno, sobre todo cuando es inadecuada.
Con mucho respeto los saludo. Paolo Lüers
(Mas!/El Diario de Hoy)


martes, 10 de marzo de 2015

Carta al secretario general oscuro de un partido por alquiler



Estimado señor Rodolfo Armando Pérez Valladares:
Aunque usted firma como secretario general de uno de los partidos que compitieron en las últimas dos elecciones, es muy poco lo que se sabe de usted. Su pagina en facebook revela que es egresado de la Escuela Militar Capitán Gerardo Barrios y "oficial de comunicaciones", pero ni siquiera conocemos su rango militar. Sabemos que usted formó un partido llamado "Partido Salvadoreño Progresista", que dice representar a los militares del país; tiene por consigna "Orden, seguridad y disciplina"; y tiene en su organigrama un "Estado Mayor". Sabemos que su partido sacó el 0.42% de los votos en la primera ronda presidencial del 2014. Después de esto, ya no supimos nada, y el PSP y su persona volvieron a la oscuridad de la cual nacieron.


Hasta las elecciones del 1 de marzo 2015, cuando el PSP tuvo un interesante renacimiento. Con un logo nuevo y un discurso izquierdista, totalmente contrario al militarista del 2014, el PSP firmó una coalición con el FMLN para respaldar la candidatura de Bukele para la alcaldía capitalina. Pero usted, su supuesto secretario general, ya sólo apareció dando las firmas necesarias para la transacción…
El día de las votaciones, el PSP sorprendió a los demás partidos (menos al FMLN, me imagino) con el despliegue de un ejército de vigilantes en cada centro de votación de la ciudad de San Salvador. Fuera de San Salvador, estaba invisible. Pero en el municipio de San Salvador el PSP tuvo una presencia mayor que la mayoría de los partidos minoritarios que sí tienen vida política real, como el CD, PSD y DS. La gran mayoría de estos vigilantes provenían de otros municipios, pero el Código Electoral les permitía emitir su voto en la elección del alcalde de San Salvador.

¿Quién organizó este ejército, usted como secretario general de un partido militarista de "orden y disciplina", o los nuevos patrones del partido? Porque los que vimos comandar a esta tropa el 1 de marzo no fueron militares, sino familiares y amigos cercanos del candidato Bukele.

Por razones que a primera vista parecían poco razonables, el PSP también presentó una lista de 20 candidatos para el Parlamento Centroamericano. En el escrutinio final del PARLACEN, actualmente en proceso, el PSP lleva apenas 0.40% de los votos. Años luz de ganar una curul.

La razón de participar como PSP en la elección del Parlacen, sin ni siquiera hacer una mínima campaña, hay que buscarla en el Código Electoral: Los partidos que solamente participan en la elección de los Concejos Municipales no tienen derecho de llevar vigilantes a las mesas de votación. Para cumplir la función del pacto con Bukele: aportar vigilantes -y por tanto votos adicionales- a su campaña, el PSP tuvo que participar en la elección del Parlacen o de la Asamblea Legislativa. Escogieron el Parlacen, porque solo tuvieron que presentar a 20 candidatos más sus 20 suplentes. En cambio, para la Asamblea hubiera sido un número mucho mayor.

Esto se llama "ingeniería electoral", y el FMLN obviamente maneja este arte mejor que ARENA. En elecciones muy apretadas -como entre Bukele y Zamora- esto puede ser decisivo. Mientras no se cambie el Código Electoral y regule que los vigilantes de urna de los partidos tengan que estar inscritos en el padrón electoral del municipio donde ejercen su cargo (como es el caso de los miembros de la Juntas Receptoras de Voto), esta ingeniería es legal, lamentablemente. Todos los partidos la utilizan, pero nunca en un operativo tan masivo y bien organizado como el aquí descrito, donde un partido cascarón, que en términos prácticos no tiene vida, es utilizado por otro partido (además de ideología contraria), para conseguir votos adicionales. O más bien por su candidato, quien de paso se hace de su propio partido. Por lo de las moscas…

Hay que cambiar el Código Electoral para evitar estas prácticas. Resulta ilógico que este vacío de ley permita a ciudadanos de otros municipios participar en (o incluso definir) la elección de un alcalde. Hay que investigar también si la manera como Bukele ha instrumentalizado el PSP no implica ninguna violación a la Ley de Partidos. Por lo menos hay que transparentar los fondos que el PSP ha recibido y gastado para esta operación de ingeniería electoral.

Usted, desde su oscuro papel de líder de un partido militarista por alquiler, obviamente no va a aportar a transparencia del "fenómeno PSP".

Saludos, Paolo Lüers
(Mas!/El Diario de Hoy

jueves, 5 de marzo de 2015

Carta a los “sabios”


Estimados rectores universitarios:
Siempre se dice que las encuestas pre-electorales tienen dos funciones: medir la opinión pública, y al mismo tiempo influir en ella. Las encuestas generan la percepción sobre perdedores y vencedores, y así se convierten en un poderoso instrumento de las campañas proselitistas.


Luego de estas elecciones, queda comprobado que todas (!) las encuestas emitidas por sus universidades (UCA, UTEC, UFG) exclusivamente cumplieron la segunda función: generar opinión, pero lamentablemente dibujaron imágenes falsos de la opinión pública y sirvieron como armas propagandísticas del FMLN. En cuanto a su función primordial de medir la opinión de los potenciales votantes, aportaron absolutamente nada. Por lo contrario.
Incluso la últimas encuestas universitarias, publicadas en febrero, pintaban al público un panorama falso, en el cual el candidato del FMLN para la alcaldía de San Salvador llevaba una ventaja de entre 13 y 25 puntos. De hecho, a esta altura la carrera estaba bien apretada, y Bukele terminó ganando con una mínima diferencia. Tan mínima que uno se pregunta: ¿Cómo hubiera sido el resultado sin encuestas tan engañosas?
El efecto distorsionador y manipulador de las encuestas universitarias aun se duplicó por la irresponsable manera como ustedes usaron su prestigio como académicos y rectores universitarias para presentar y propagarlas. Los canales de televisión han institucionalizado sus llamadas “rondas de rectores”, donde ustedes crean la ilusión que ahí habla la sabiduría, independencia y el sentido crítico de los académicos. La triste verdad es que ahí hablan, en el mejor de los casos, ciudadanos comunes, con mediocre criterio político y con los mismos prejuicios de ninguna manera filtrados por criterios científicos. En el peor de los casos, oportunistas que sacrifican el prestigio de sus casas universitarias para quedar bien con el gobierno de turno. De sabiduría, ni la huella. 
Uno se pregunta: ¿Qué pasó en este país, donde por la Universidad de El Salvador y la UCA han desfilado intelectuales, rectores y profesores de alto reconocimiento internacional, para que hoy las “rondas de rectores” sean tertulias mediocres como cualquier otra en cafetines y en el lamentable concierto de debates y entrevistas? Ver al rector de la UES, sucesor de intelectuales de respeto como don Fabio Castillo, Félix Ulloa y María Isabel Rodríguez, tartamudear en un estudio de televisión y hacer propaganda gratis al FMLN (tal vez pensando en las próximas negociaciones del presupuesto universitario con el Ejecutivo), da pena ajena. Ver al rector actual de la UCA, o a su antecesor inmediato Chema Tojeira, ambos herederos de Ignacio Ellacuría, hablar frívolas ocurrencias, pero siempre al favor del FMLN, resulta altamente frustrante.
No sólo vendieron las encuestas universitarias como imparciales y científicamente válidos, también se dedicaron, en unísono, a desprestigiar la única encuesta que al final de día resultó válida: la de New Link y El Diario de Hoy, que diagnosticó dos veces, en enero y otra vez en febrero, que Bukele y Zamora estaban empatados. En vez de reflexionar, como corresponde a académicos serios, sobre el reto que a todos ustedes lanzaba esta encuesta de New Link, con su enfoque metodológico diferente, no les ocurrió otra coas que burlarse: ¿Cómo se les ocurre hacer una encuesta en facebook?
Obviamente no saben, porque no lo han estudiado, que esta nueva metodología del “análisis predictivo”, apoyándose en complejas fórmulas matemáticas, en muchos países ha revolucionado la forma de hacer estudios de mercado y mediciones de la opinión pública. Entiendo que va contra su naturaleza reconocerlo, pero El Diario de Hoy, luego de mucha discusión con los matemáticos, sociólogos y informáticos de New Link, tomó la audaz decisión de apostar a esta nueva metodología. ¿Saben por qué? Porque la experiencia de los últimos años con las encuestas tradicionales, como ustedes las siguen haciendo, nos llevó a la conclusión que nunca se acercan a la realidad, y que son muy vulnerables a la contaminación ideológica de sus resultados. Prueba de esto: las encuestas que ustedes tanto defienden, aunque elección tras elección producen mediciones absurdamente erróneas.
Las universidades, si quieren recuperar su credibilidad, tienen que revisar de fondo la concepción de sus encuestas.
No me tomen mal mis palabras tan francas, señores, pero alguien les tiene que decir la verdad: Están haciendo un pésimo servicio a la academia salvadoreño y al país. Saludos, Paolo
(Mas!/El Diario de Hoy

Columna transversal: #FueraOlivo

El presidente del Tribunal Supremo Electoral, Julio Olivo, tiene que renunciar. Es inevitable, ya la ciudadanía lo exige en voz alta. No cumple el requisito de independencia establecido por la Sala de lo Constitucional, por su clara adhesión al FMLN. No cumple el requisito de competencia profesional, como evidenciado por el fiasco del escrutinio y de la transmisión de los resultados electorales. No cumple ni siquiera la ley: piensa que puede simplemente “suspender” la realización y divulgación del escrutinio preliminar que demanda el Código Electoral.

Pero no es suficiente que renuncie Olivo. Luego la Asamblea tiene la obligación de formar una Comisión Especial para investigar la inaceptable actuación del Tribunal. No solo para determinar responsabilidades y, si hay caso, destituir al resto de magistrados, sino sobre todo para tener elementos para una reforma al Código Electoral que garantice que las siguientes elecciones se realicen de mejor forma.
Respecto al colapso del escrutinio, ya está claro que la falla de origen es la negativa del TSE, sobre todo de Olivo, de volver a contratar a la empresa INDRA, que con transparencia y eficiencia ha manejado las últimas elecciones. El argumento que esta empresa española era demasiado cara y que el presupuesto asignado al TSE no permitía contratar sus servicios, es absurdo, por dos razones: Primero, como muchas veces, lo barato sale más caro. EL TSE decidió contratar, sin licitaciones y sin aplicar los mínimos filtros, a un sinfín de empresas – y cuando se dieron cuenta que esto no funcionaba, tuvieron que contratar, de emergencia, a otro montón de técnicos. Al fin esto saldrá más caro que haber enregado todo el paquete a INDRA.
La segunda razón: El TSE no tiene ninguna obligación de aceptar las limitaciones presupuestarias que quiere imponer el ministro de Hacienda. El Ejecutivo está constitucionalmente obligado a proveer los fondos necesarios para garantizar el debido desarrollo de las elecciones. Punto. Un presidente independiente del TSE no hubiera aceptado la imposición del Ejecutivo.
Por ahora, toda la crítica al TSE se concentra en el colapso del sistema informático que hizo imposible el escrutinio preliminar y que a esta altura todavía nos tiene sin datos oficiales sobre los resultados. Pero la negligencia del Tribunal comenzó mucho antes y es mucho más integral. Los magistrados y su institución TSE fallaron también en la organización y preparación de las elecciones. No realizaron a tiempo la campaña para orientar a los votantes de las nuevas modalidades de esta votación. No emitieron a tiempo los instructivos para los miembros de la Juntas Receptoras del Voto, que son los que realmente tienen que ejecutar la votación y el escrutinio en sus respectivas mesas. No capacitaron a los miembros y delegados de las Juntas Electorales Municipales. Había delegados que en vez de aclarar las dudas en las mesas, crearon más confusión. El TSE no creó las mínimas condiciones para que las JRV pudiesen con eficiencia cumplir sus funciones: En muchos locales, no hubo mesas para adecuar ordenadamente el montón de papeletas y actas a llenar. Las actas no servían: tuvieron 16 copias, y era imposible llenarlas de manera que todas las copias fueran legibles. El conjunto de estas fallas llevó a una situación caótica en el escrutinio de las mesas, o incluso en la misma votación. Muchas actas, por esta negligencia del TSE, fueron mal elaboradas, lo que complicará aun más el escrutinio final.
No es suficiente que renuncien o sean sustituidos el presidente y los magistrados del TSE. Desde ya hay que hacer cambios en el procedimiento. Hay que normar la acreditación de los vigilantes. No podemos seguir permitiendo que los partidos traigan miles de vigilantes de otros municipios. No puede ser que residentes de Soyapango voten por el alcalde de San Salvador. Los credenciales de los vigilantes deben ser emitidos, a solicitud de los partidos, por el TSE, así como se procede con los integrantes de las JRV. Es la única forma para evitar los fraudes masivos detectados, por ejemplo en la Concha Viuda de Escalón, donde se presentaron (y votaron fraudulentamente) “vigilantes” con credenciales falsos. Las JRV no tienen capacidad de comprobar la autenticidad de los credenciales emitidos por los partidos.
Las JRV hay que componerlos de otra manera, para garantizar que todos sus integrantes estén debidamente capacitados. Es indispensable tener en cada JRV un delegado neutral, capacitado por el TSE, que puede orientar la labor de la mesa y garantizar que las actas se llenen correctamente. Estos delgados deberían sacarse de listados presentados por los gremios profesionales.
Una vez se haya limpiado el caos creado por la incapacidad y negligencia del actual Tribunal, la Asamblea debe ponerse de acuerdo sobre cómo completar la reforma electoral impulsada hasta ahora por la Sala de lo Constitucional. Urge una depuración del padrón. Urge la constitución de un Instituto Electoral que organiza las elecciones, y de un Tribunal que funciona como una corte electoral. Y urge la creación de distritos electorales, donde tres o cuatro diputados representen una población determinada, comparable a los departamentos pequeños como Morazán o Cabañas. Es imposible ejercer con eficiencia el voto por cara y cruzado en planillas de 24 o 10 candidatos por partido, que para la mayoría de los votantes son desconocidos y a los cuales nunca pueden pedir rendición de cuentas.
(El Diario de Hoy)

martes, 3 de marzo de 2015

Carta a mis colegas de la JRV 438


Estimados colegas:
Al escribir esta carta, en la tarde de este lunes post-electoral, siento una horrible goma. Peor incluso que las gomas que le producen los placeres del licor. Es una de fatiga, luego de una jornada de 27 horas de trabajo como miembro de una junta receptora de voto. Pero también es goma producida por la rabia que te produce la manera como el Tribunal Supremo Electoral pone a trabajar a estos más de 300 mil ciudadanos que en cada elección se apuntan voluntariamente para integrar las juntas o servir de vigilantes electorales.
Quería conocer esta experiencia, y por esto me apunté, esta vez no como periodista o observador, sino como miembro de la JRV 438. A pesar de la goma, estoy feliz de haber vivido esta experiencia junto con todos ustedes.
Trabajar juntos hasta el punto del colapso es una excelente forma de conocer a los seres humanos. Conocí en ustedes, los colegas y vigilantes de la JRV 438, extraordinarios ciudadanos comprometidos, cada uno con sus causa política, pero de gran calidad humana y solidaria que deja olvidar las diferencias. Por mala suerte, tuvimos que establecer la mesa entre solo cinco integrantes, lo que significaba que nadie tenía suplente y nadie podía descansar en ningún momento de la jornada. La única manera de enfrentarse a la monstruosa tarea de facilitar, en medio del caos creado por la incompetencia y negligencia del Tribunal Electoral, el voto libre a los ciudadanos y luego terminar los conteos y llenar los docenas de actas era formar un verdadero team.
Conocí a Lorena, quien con orgullo lleva el chaleco rojo del FMLN, siempre cumpliendo su misión de proteger “su voto”, pero al mismo tiempo solidaria con la inexperiencia de otros, como yo, echándonos la mano – y tratando a los votantes vestidos de tricolor con la misma amabilidad que a los que venían forrados de rojo.
Conocí a Vicente, veterano de batallas electorales de ARENA, quien junto con Lorena hizo funcionar esta mesa, con su sentido de humor, su experiencia y su concentración.
Conocí a María Isabel, la representante del FMLN en esta la JRV 438, una mujer de extraordinaria dulzura y disposición de trabajo, sin la cual yo hubiera estado perdido en el caos, y que con suavidad ayudó a ordenar el caos. Durante la jornada se me olvidó por completo qué partido representaba, por que jamás se expresaba en su actuar.
Conocí a Roberto, con su chaleco amarillo, con el cual celebramos cada uno de los pocos votos por el CD, “el tío” Douglas y Roberto Cañas, y que se convirtió, sin que yo se lo pidiera, en mi subsecretario. Conocí a Erika del PCN, que me hizo masajes para aguantar el dolor de espalda, a Verónica y Gissela que representaban al PDC y al PSD, siempre sonrientes, siempre dispuestas a ayudar a quien necesitaba que le echara una mano. Conocí a doña Flor, que GANA había inscrito como presidenta de la JRV 438, sin experiencia ninguna, sin ninguna preparación. Sin discusión alguna, entre todos, sin distinción de colores, actuamos para que nunca se sintiera incómoda o humillada. Simplemente, Lorena y Vicente asumieron sus funciones en la mesa, con el apoyo de todos los demás vigilantes y vocales de todos los partidos. Y doña Flor nos agradeció esto siempre con una sonrisa.
Entre todos nos enfrentamos al caos y al hecho, que el Tribunal no procura, por nada, que este ejercito de voluntarios puedan hacer su trabajo en un ambiente adecuado. No tuvimos ni una sola mesa adecuada para ordenar los montones de papeles a llenar, revisar, y resguardar. No había ni siquiera sillas para cada uno del equipo, y los que había eran pupitres para niños que te quiebran la espalda. Ni hablar de la desorganización, a pesar del esfuerzo sobrehumano de algunos héroes como Erika Saldaña y Bea Gamero que corrian de una mesa a otra a contrarrestar el caos creado por un TSE cínicamente incompetente. Hay que decir: esta elección estaba pésimamente preparada, con un exceso de burocratismo inadecuado y ridículo.
Todo esto lo aguantamos porque decidimos olvidarnos de nuestras diferencias y comportarnos como ciuadadanos. Quiere dedicarles a todos ellos esta carta como agradecimiento. No merecen cumplir su deber ciudadano en estas condiciones infrahumanos. Ustedes merecen mi respeto y cariño.
Saludos, su amigo Paolo

(Mas!/El Diario de Hoy

Carta al votante

Ciudadanos:
Mañana nos toca a nosotros. Los partidos y candidatos han hablado hasta la saciedad. Ahora nos toca a nosotros hablar. Hablar con el voto. Decidir con el voto.


Siempre dicen que “el poder emana del pueblo”. Bueno, aunque normalmente es paja, mañana es cierto.
Mañana tenemos el poder de juzgar al gobierno. No lo podemos cambiar, pero mañana tenemos el poder de dar más o menos poder al gobierno. Si le restamos poder, o sea si le restamos diputados dóciles al gobierno, este tendrá que corregir sus políticas. Ya no tendrá los votos en la Asamblea para subir impuestos, endeudarnos más, poner en riesgo nuestros empleos y nuestros fondos de pensiones.
Si ustedes le más poder al gobierno, votando por más diputados de GANA y FMLN, ellos no tendrán freno para seguir con sus políticas equivocadas. Después no se quejen.
Tenemos también el poder de premiar o castigar las campañas de los partidos. Podemos hacer caso a las promesas demagógicas y las fantasías, fabricadas por expertos en mercadeo político, o podemos rechazarlas y darles oportunidad a quienes nos hablan con sinceridad y realismo.
Pero tenemos aun más opciones. Ya no estamos restringidos a solo escoger entre partidos, podemos votar por personas con nombre, cara y trayectoria. Podemos decidir retirar el apoyo a los diputados que no han cumplido, sino más bien se han aprovechado de su cargo para buscar la buena vida. Podemos decidor sólo dar el voto a las personas que realmente nos inspiran confianza. El voto por cara nos permite seleccionar. Nadie nos obliga a votar por alguien, solamente porque está en el partido de nuestra preferencia. De esta manera podemos incidir en la renovación, democratización y limpieza que necesitan todos los partidos.
Y esta vez, gracias a la Sala de lo Constitucional, tenemos un poder adicional: salirnos de los carriles de los partidos y escoger libremente entre los mejores candidatos de todos los partidos. Esto abre la puerta a la renovación de la Asamblea, durante años bloqueda por las cúpulas partidarias. El hecho que ahora la posición en la lista no le da ninguna ventaja a los dirigentes que se pusieron en las primeras posiciones, es tal vez el factor más democratizador en estas elecciones. Los partidos que insisten en llamar al voto por bandera entregan la decisión final de quienes entran a la Asamblea a sus votantes más independientes y críticos. Si el 90% de los votantes del FMLN hace caso a su partido y votan por bandera, los restantes 10% tendrán el poder de desbancar a los jerarcas. Con razón, el FMLN y GANA son tan bravos con los magistrados de la Sala. ARENA, en cambio, se ha subido al tren de las reformas electorales y permitido que sus candidatos compitan libremente por las diputaciones.
La carrera por la alcaldía de San Salvador también abre una gran oportunidad a los ciudadanos de ejercer su poder de forma decisiva. Pueden avalar esta tendencia de poner candidatos de moda que se comportan como rock. O la pueden parar en seco antes de que se haga epidemia.
Nos vemos el domingo. Paolo Lüers
(Mas!/El Diario de Hoy