jueves, 14 de abril de 2022

Carta a quienes deberían detener los abusos masivos de poder. De Paolo Luers

 

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 14 abril 2022

“Sólo sabemos ke se los llevaron para izalco, por favor, se lo suplico ayudenme.”

 

Alguien, alguna institución de justicia, algún poder político, debería detener la locura de las redadas indiscriminadas, las detenciones arbitrarias, los abusos policiales y militares. ¿Pero, quién? No queda institución en nuestro Estado que puede velar por los derechos de las docenas de jóvenes detenidos sin otra causa que las cuotas de capturas que el presidente ha impuesto a la PNC y la Fuerza Armada. La fiscalía debería ser un filtro para no dejar pasar detenciones arbitrarias, pero es cómplice obediente del presidente en su guerra declarada. La Corte Suprema, igual. Los jueces, bajo amenaza de depuración, firman cualquier orden de detención ‘preventiva’. La Procuraduría General, aunque quisiera, no tiene capacidad de asumir la defensa de 800 detenidos diarios. La Procuraduría de DDHH, plegada al gobierno...

 

Así que la denuncia pública en las redes y los centros de asistencia legal de organizaciones como Cristosal y Fespad son los únicos instrumentos que quedan a las familias de los detenidos.  Diariamente leemos a ciudadanos pidiendo ayuda incluso al mismo presidente, quien es el culpable del abuso masivo de autoridad.

 

Aprovecho esta carta para dar a conocer un caso, en el cual la familia me pidió ayuda. Lo publico, porque es sintomático para una infinidad de otros casos. El ciudadano, que pidió reserva de su identidad, me escribió el siguiente mensaje, que reproduzco literalmente:

 

”Don Paolo necesito su ayuda, mi hermano estaba sentado afuera platicando con un amigo, paso la pnc de nueva concepción. los registraron consultaron al sistema y como no deben nada los dejaron ir. a los tres minutos pasaron los soldados y los volvieron a arrestrar. vieron a mi otro hermano adentro, lo llamaron y lo registraron y nada, y después dijeron ke se los van a llevar por agrupasiones ilícitas. ellos no tienen vicios ni nada. nunca an estado presos, no tienen tatuajes. ellos el único vicio es jugar fútbol. los soldados como son de otra parte no conocen a la gente. para ellos todos son de delincuentes. mi papá tiene 74 años, no come no duerme de tristeza se esta muriendo. no tienen vínculos con maras. se lo suplico investigue por favor. no es justo ke paguen justos por pecadores. no sabemos nada de ellos desde el 30. sólo sabemos ke se los llevaron para izalco, por favor, se lo suplico ayudenme. No publique mi nombre, por ke podemos podemos tener represalias del gobierno.” 

 

Así me escribió el ciudadano, pidiéndome ayuda. Por la forma de escribir, es un hombre humilde, como todos los familiares que han denunciado capturas arbitrarias. Lo que tiene el presidente es una guerra contra los pobres, en particular contra los jóvenes en las comunidades pobres. Y yo, ¿cómo le puedo ayudar? Lo único que puedo hacer es hacer público el caso. No es el primero y no será el último, pero no podemos cansarnos de hablar de los abusos.

 

Bueno, hay otra cosa que podemos -y debemos- hacer, una ruta que ya sabemos que es la única que podrá parar estos abusos de un presidente enloquecido por el poder total. ¿Cuál es la ruta? Ya lo sabemos todos. 

 

Como no hay instituciones que cumplen con su deber de proteger las garantías constitucionales y los derechos humanos, la defensa la tenemos que asumir los ciudadanos.

 

Saludos, 



martes, 12 de abril de 2022

Carta a los periodistas: NO A LA AUTOCENSURA. De Paolo Luers

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 12 abril 2022

Estimados colegas:

Como periodistas, no podemos dejar de investigar e informar. 

Como intelectuales, no podemos dejar de analizar la realidad. 

Como columnistas, no podemos dejar de interpretar, contextualizar, polemizar. Nuestra razón de ser es generar opinión pública y debate.

 

Estos son imperativos categóricos y no negociables. Y aplican aun más, cuando se trata de temas tan esenciales para el país como la violencia, las pandillas como fenómenos social y criminal, las políticas de seguridad...

 

Entonces, ¿qué hacemos, cuando el Estado nos limita el derecho de informar y opinar sobre temas que no le conviene que se conozcan y discutan? ¿Cómo seguimos ejerciendo nuestro oficio con la Ley Mordaza recién aprobada?

 

Lo que esta nueva legislación prohíbe con claridad, son sólo dos cosas: Replicar y difundir los símbolos de las pandillas y publicar entrevistas o declaraciones de pandilleros. Por la primera prohibición, nuevamente habrá grafiteros a la cárcel. La segunda sí constituye un problema serio para nosotros, los periodistas. Si mañana un vocero de una pandilla busca a un periodista para revelar públicamente cuáles han sido los contenidos y modalidades de sus negociaciones secretas con el gobierno Bukele; cuales han sido los compromisos adquiridos por el gobierno; quiénes han sido los negociadores; y porqué se han roto los pactos alcanzados, provocando la reciente ola de violencia - entonces, ¿qué tiene que hacer este periodista? ¿Callarse, porque el gobierno se protege con una ley para evitar estas revelaciones - o informar al público? En el primer caso, violamos la ética profesional, en el segundo, la ley. Un dilema serio... 

 

No es nada improbable que las pandillas quieran romper el silencio, ahora que obviamente el pacto está roto. Si este silencio decretado sobre los pecados del mismo gobierno ya es grave, más peligroso aun son las zonas grises de la Ley Mordaza, que dejan a la interpretación de las autoridades lo que es delito y lo que es permitido y obligan a cada uno de nosotros a definir los límites de la libertad. Ya ahí está la trampa: la redacción confusa induce a la autocensura, al silencio preventivo. El peligro es que comencemos a censurarnos más allá de lo que realmente nos prohíben. 

 

Ejemplos de la zona gris en la Ley de Mordaza: “Cualquier tipo de manifestación escrita que haga alusión a la diferentes asociaciones o asociaciones terroristas de maras o pandillas, y las que tengan como finalidad a aludir al control territorial de dichos grupos o a transmitir amenazas a la población en general será sancionado con pena de prisión de 10 a 15 años.”

 

¿Y esto cómo se come? Si es delito “aludir al control territorial” de las maras, ¿qué significa? ¿Ya no se podrá hablar del control territorial que de hecho ejercen las pandillas? ¿Nos prohíben hablar de algo que obviamente existe, así como Putin prohíbe llamar guerra su invasión en Ucrania?

 

Y si las pandillas amenazan a la población, ¿no podremos informar sobre este hecho tan obviamente de interés público?

 

La ley incluye un término de hule: “mensajes que pudieran generar zozobra y pánico en la población.” Algunos de nosotros comienzan a interpretar que para protegerse ya no hay que publicar nada sobre el tema de las pandillas, de sus extorsiones y homicidios, porque podría crear zozobra y por tanto constituir un delito.

 

Esto es falso. La mencionada frase de la zozobra en esta ley está claramente vinculada a declaraciones de las pandillas que causen este efecto, no a noticias o columnas periodísticas que describen la realidad. Por supuesto vamos a seguir difundiendo hechos, comentarios y análisis sobre una realidad que, por su característica cruel, puede -y debe- generar preocupaciones en la ciudadanía. 

 

Si nos ponen límites a la libertad de prensa, no los vamos a interpretar de manera aun más restrictiva que la misma ley. Hay que hacer lo contrario: Siempre ir hasta el límite, siempre ocupar, defender y tratar de expandir el espacio de libertad que aún nos queda.

 

Es falsa la interpretación de la ley que dice que ya no se puede informar y opinar sobre la violencia, sobre sus causas, sobre las pandillas, sobre los errores de una política de guerra contra las pandillas. Es falso que ya no se puede investigar si funcionarios del gobierno cometieron delitos con sus pactos secretos con las pandillas, y si ahora cometen delitos en su guerra y sus detenciones masivas en los barrios. 

 

Ningún gobierno decreta una Ley Mordaza a los periodistas, los medios, las organizaciones de derechos humanos, si no tiene algo que esconder. Por tanto, hay mucho que investigar, de informar y de opinar sobre el tema de seguridad y violencia que el gobierno quiere cubrir en un manto de silencio y miedo. Hagámoslo con prudencia, pero no nos auto-limitemos más allá de lo que claramente define la ley.

 

Prudencia no es cobardía. Quien dice “No a la censura”, tiene que agregar “auto-censura, jamás.” 

 

Saludos, 









sábado, 9 de abril de 2022

Carta al buró de censura: ¿Así está bien? De Paolo Luers

 

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 9 abril 2022

Estimados señores anónimos: 

Reciban un saludo fraterno y mis felicidades por la decisión del presidente de encargarles tan delicada e importante misión. No cualquiera sirve para la tarea de censurar las opiniones de sus conciudadanos.

 

Les mando un texto que voy a publicar, pero por la reciente reforma, que dio origen a su buró y que algunos irrespetuosos incorregibles llaman “Ley Mordaza”, no estoy seguro en qué términos la tengo que redactar para no tener consecuencias penales. Así que, les pido que me lo revisen, como ustedes son los únicos que se supone que entienden las implicaciones de esta reforma al Código Penal. Consulté a algunos diputados y nadie me supo explicar esta ley, aunque estuvieron presentes en la plenaria legislativa que la aprobó. Claro, sin debate es difícil que lo entiendan. Aquí la nota que preparé:

 

“El presidente de la República declaró la guerra. Muchos han opinado, unos en pro y otros en contra, pero nadie sabe qué piensan -y qué piensan hacer- los directamente afectados, la otra parte beligerante, los innombrables...

 

Para bailar tango y para hacer la guerra se necesitan dos. Nadie puede hacer una guerra solito. En el caso de la guerra de Rusia contra Ucrania, conocemos las versiones las dos partes. Cada uno puede decidir si da credibilidad a Putin o a Zelenskij. Pero para hacerlo, uno tiene que tener acceso a los datos, las opiniones y las propuestas de solución de ambos bandos. 

 

Estaba pensando cómo aplicar esta regla en la situación nuestra, tomando en cuenta las nuevas leyes, y pensando cómo escribir sobre la guerra de Bukele, cuando sonó el teléfono. “¿Hablo con Paolo?” - “Sí, ¿quién es?” - “Soy XYZ (no voy a decir el nombre, porque entiendo que ya no se puede).” Era un tipo que conocí hace unos 10 años, cuando hice entrevistas en el penal de Ciudad Barrios. Uno de los meros meros de aquello que para identificarse usan un número primo, el segundo de dos cifras.

 

“Te advierto que no debería ni siquiera hablar con vos”, le dije, “suficiente me han jodido con lo de la tregua y mi participación como mediador, y ahora hay una nueva ley...” 

 

Disculpen, señores censores, ‘la tregua’ es mala palabra, hoy se llama ‘mal intencionado pacto de los mismos de siempre’, que no hay que confundirlo con el pacto de los mismos de hoy...

 

Entonces, el tipo me dijo: “Este es tú problema, papito, yo tengo otros más serios.” - “---------“ - “Hemos hablado con los primitos... 

 

(se refiere a los miembros de las dos asociaciones comunales que usan para identificarse un número diferente, que tampoco quiero mencionar...)

 

“...y nos pusimos de acuerdo sobre nuestra posición ante la guerra que ha declarado el presidente. Te la voy a pasar... - “Esperáte, papito, me lo puedes decir, pero yo no lo puedo publicar. Tres años de bote, ¿me entendés?” - “Como sea, te lo voy a transmitir de todas  maneras, a ver si sos hombre o no.” - “--------“ - “Nuestra posición es que nosotros no hemos declarado y no vamos a hacer la guerra a nadie. Si nos quieren hacer la guerra, nos hacemos al lado.” 

 

En este punto yo colgué el teléfono. El innombrable quería decir más cosas, pero yo preferí no escucharlas. Que no corresponde a la ética profesional como periodista, es mi problema. O me trago el zapo y me callo, o voy a la cárcel. Es mi problema, porque no hice lo suficiente para que no llegáramos a una situación donde el presidente declara la guerra y aplica censura.

 

Nada más, estimados lectores. Ustedes se formarán su propia opinión.

 

Esta es la columna de opinión que quisiera publicar, si ustedes me lo permiten. He tratado de cumplir con la ley, en lo que se refiere a no difundir los nombres, símbolos y expresiones anticonstitucionales de organizaciones consideradas terroristas. Pero sepan que yo a veces uso el truco literario de la ficción para explicar algo a mis lectores. Como por ejemplo, cuando en mis cartas inventé ‘párrafos perdidos’ en los discursos de varios de los presidentes de turno. Cada uno entenderá lo que quiere entender... Así que tal vez esta conversación telefónica nunca existió, o sí existió - ¿quién sabe?

 

Respecto al último párrafo, lo escribí sin ninguna autocensura. Porque hasta que yo sepa, las opiniones políticas todavía son libres. Y no aceptaremos censura.


Atentamente, 




martes, 5 de abril de 2022

CARTA A LOS TICOS: CUIDADITO. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 5 abril 2022

Estimados amigos costarricenses:

Acaban de elegir presidente. Felicidades: aunque con alta abstención, otra vez son ejemplo para el resto de la región. Celebraron nuevamente una elección limpia, pacífica, sin reclamos de fraude. 

 

Ojalá que su democracia siga siendo tan ejemplar. Veo algunas señales de alarma, que me causan cierta duda. Ojalá que su país quede exento de las enfermedades de populismo y anti-política del resto de sus vecinos al Norte. 

 

Según el New York Times, ustedes eligieron con Rodrigo Chaves a un hombre que “se presentó como un outsider ymaverick (disidente), quien explotó hábilmente el descontento popular con el establishment político.” Esto en sí no es un indicio que será un populista que va a atentar contra las instituciones democráticas. Puede ser un reformista que va a promover las cambios necesarios sin tocar las reglas republicanas de la división de poderes. 


¿Otro 'mesías' en Centroamérica?


Pero el reportero del NY Times señala además, y no es el único, que Chaves “ha prometido sacudir (shake up) el sistema político de la nación más estable de Centroamérica.” Bueno, conociendo la experiencia de El Salvador, esto suena algo peligroso. Sobre todo cuando además muchos han observado en Chaves un discurso amenazante: “Denunció a los partidos tradicionales del país, la empresa privada y los medios. Y juró que en los asuntos políticos importantes va a circunvalar (bypass) con plebiscitos al parlamento y otras instituciones democráticas.”

 

La esencia del juego democrático es que las decisiones, sobre todo las de importancia estratégica, se tomen como resultado de una concertación, tomando en cuenta los puntos de vista e intereses de los demás partidos y fuerzas sociales. Y un presidente, como es el caso de Rodrigo Chaves, tiene que gobernar sin mayoría legislativa, la tentación de ir por la vía populista (referéndum) y no por la institucional (concertación) es grande.

 

No tengo indicios de las reales intenciones del presidente que eligieron. No sé cómo va a gobernar. No sé cómo va a reaccionar cuando sus propuestas no encuentran mayoría en el Congreso. No sé si en este caso Chaves va a emplear un discurso incendiario y aprovechar las frustraciones de la población para promover actitudes anti-políticas - como ha pasado en El Salvador con Nayib Bukele. El problema es que ustedes tampoco lo saben. Se decidieron por un experimento con un outsider - y nadie conoce el desenlace...

 

Eso significa que tienen que tener mucho cuidado y ser muy vigilantes, tanto los partidos opositores como la sociedad civil y los medios. No pueden confiar en las palabras de Chaves, como cualquier presidente recién electo dice: “Voy a ser el presidente de todos. Voy a buscar la concertación con todos. Olvídense de lo que dije antes, las campañas son así”...

 

Uno no puede vivir en Centroamérica, con tan malos ejemplos de populismo autoritario en los países vecinos, y simplemente confiar que su propia democracia es inmune. Ninguna democracia es inmune, como todos aprendimos de Trump, Bolsonaro y Bukele. 

 

No escribo esto para atacar al recién electo presidente de Costa Rica. Sólo digo que tomen ventaja de la envidiable cultura democrática de su país para tener activada una ciudadanía despierta, vigilante y -cuando sea necesario- combativa. No esperen activarse hasta cuando sea tarde y las instituciones democráticas estén debilitadas. Si no, les va a pasar como a nosotros en El Salvador.

 

Saludos, 



sábado, 2 de abril de 2022

Carta a Rosa: El país patas arriba. De Paolo Luers

 


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 2 abril 2022 

 

Querida Rosa:

Como esta carta es pública, no puedo poner tu verdadero nombre, ni el de tu hijo, ni donde viven. Pero tú vas a entender para quién es. Y muchas otras madres, también.

 

Luego de varios años que no platicamos, me hablaste anteayer, para contarme que en una redada se llevaron a Mario, tu hijo. No lo puedo creer. Todavía lo veo como el bichito que conocí hace 5 años, cuando él tenía 12. Todavía tengo fotos de él jugando fútbol en la cancha y andando en patines. Te recuerdas, yo había llegado a la colonia con una periodista alemana, que quería conocer una “colonia peligrosa”. Yo tomé las fotos para su reportaje. Vimos a Mario en la cancha y lo queríamos entrevistar. Me dijo: "Mejor hable antes con mi mamá", y nos llevó a tu casa.

 

Lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Nos hiciste café, mandaste al bicho a la tienda para comprar pan dulce, pero realmente querías que no escuchara la plática. Y me contaste que la pandilla estaba queriendo jalarse a tu hijo, que ya lo estaban amenazando. Y que también los policías andaban taloneándolo, porque lo habían visto jugando fútbol en la misma cancha donde juegan los pandilleros.

 

Vos no podías saber que yo tenía forma de hablar con el mero mero de la pandilla en tu colonia, porque lo había entrevistado unos días antes, para el mismo reportaje - y porque él me conocía como amigo de Raúl Mijango, el hombre de la tregua. Como esto era algo delicado, preferí decirte que no podía hacer nada. Tampoco quería despertar expectativas falsas. 

 

Logré contactar al pandillero. Me citó en un McDonald. Le expliqué la situación de tu hijo y le pedí dejarlo en paz. “¿Y vos qué tenés que ver?’, me preguntó. “Soy amigo de la familia. Es gente buena, dejen estudiar al bicho.” Me lo prometió.

 

Dejé pasar unas semanas antes de ir otra vez a tu casa para ver qué había pasado con Mario. No te conté nada sobre la plática con el cabecilla, sólo te pregunté si tu hijo había tenido problemas. Me contaste que no, que los pandilleros le habían dicho que “no hay pedo”, que no se preocupe. Me diste tu teléfono, para cualquier cosa... Y con una sonrisa pícara me dijiste: “¿Usted cree que no me iba a dar cuenta que fue usted quien habló con ‘los bichos’? Ellos mismos se lo contaron a Mario.”

 

Luego hablamos de vez en cuando, me diste reportes de Mario: que iba bien en la escuela, que ‘los bichos’ ya no le molestaban, que tenía novia y que ya no iba a la cancha, porque siempre le molestaban los policías. 
 

Luego ya no supe más de ustedes, hasta ayer, cuando me hablaste para contarme que los soldados se habían llevado a Mario y a varios más, que lo habían golpeado, y que ella no sabía dónde estaba. Me preguntaste si yo podía ayudar, siendo periodista, porque no conocía a nadie más a quién recurrir...

 

Vos no pudiste saber que yo soy el menos indicado para interceder ante las autoridades, más estaría hundiendo al bicho. Así de patas arriba está nuestro país, que uno tiene más posibilidades de razonar con un pandillero que con las autoridades encargadas de nuestra seguridad. Lo único que pude hacer fue pasar tu caso a un abogado que les podrá asesorar. El hombre ya se está moviendo, aunque por órdenes superiores no están soltando a nadie. No por órdenes de un juez, sino del presidente de la República. Y me recuerdo que vos me contaste que votaste por él...




 

Me siento igual de impotente que vos ante el viraje a la locura que nuevamente ha dado el país. Otra vez, muertos que no tenían que haber muerto. Otra vez, cientos de jóvenes, que tendrían que estar en sus escuelas, pero por órdenes del presidente están en a la cárcel, sean culpables o no. Otra vez, un paso más a militarizar la policía. Otra vez, el gobierno aprovechando la coyuntura para intimidar a los jueces y para suspender garantías constitucionales. Tal vez, con suerte, el estado de sitio y las redadas masivas van a pasar, pero el gobierno se quedará con los instrumentos para reprimir a cualquiera en el futuro.

 

Así que hoy tu hijo y vos son las víctimas directas, igual que las familias de los 80 homicidios y de no sé cuántos detenidos inocentes y sus madres. Pero pronto todos vamos a sentir las consecuencias.

 

Espero que pronto logres recuperar a tu hijo sano y cuerdo. Saludos,