martes, 27 de mayo de 2008

Hagan su trabajo, colegas, déjense de lamentos

No se me ocurre qué tiene que pasar –qué cosa grave, de emergencia nacional o poniendo en juego el futuro de la humanidad- que obligue al gremio de los medios de comunicación a pronunciarse mediante un campo pagado. Campos pagados los compra quien de otra manera no tiene canal de expresión. Alguien que tiene que pagar para que lo escuchen. Alguien que no tiene medio propio.

Los propietarios de los medios organizados en la Asociación de Medios Publicitarios Salvadoreños AMPS tienen periódicos, radios y canales de televisión para expresarse. Si tienen una crítica a un candidato o a un partido, les sobran oportunidades de expresarla. De hecho, lo hacen todos los días, sobre todo cuando los objetos de la crítica son Mauricio Funes y el FMLN. Y de especial manera cuando sienten amenazada la libertad de prensa.

No entiendo la razón por la cual los medios se expresan mediante el campo pagado que salió el día de martes 27 de mayo en los principales periódicos del país. Menos aun entiendo el tono llorón de parte de nos señores que constituyen el cuarto poder (que en El Salvador, ante la debilidad de los poderes legislativo y judicial, a lo mejor es el segundo...).

Los medios de comunicación, mediante el comunicado de la AMPS, condenan que Funes los haya declarado “adversarios” y lamentan que este candidato se reserva el derecho de decidir a qué medio atender y qué preguntas contestar.

No puedo creer que los más poderosos medios del país publiquen lamentos. Mucho menos que se sientan tan débiles que se ven obligados a “llamar a los salvadoreños” a defenderlos. Perdón, a “defender y fortalecer la libertad de expresión y de información”.

¿No pueden los grandes medios defenderse ellos mismos, mediante el ejercicio del periodismo, haciendo uso de su poder de generar opinión?

No hay ley ninguna que obligue a un candidato a atender a las preguntas que no le gustan. Si no lo hace, paga un precio político que a la larga es mucho más alto que el costo de contestar las preguntas incomodas.

Tampoco hay una ley que obligue a un medio a cubrir las actividades, las declaraciones, las propuestas de una candidato, mucho menos cubrirlas como él lo quiere. Pero también el medio, al no cubrir eventos y propuestas que son del interés público, paga un alto precio político, porque pierde credibilidad.

Los candidatos tienen que aprender a aguantar que los medios los interrogan, cuestionan, incomodan, critican. Y los medios tienen que aguantar que los candidatos les paguen con la misma manera. No están encima de la contienda, son parte.

Con otras palabras: Es normal y no tiene nada de malo que los periodistas y los candidatos, los medios y los partidos, se enfrentan, se critican, incluso se desautorizan mutuamente. No es que los candidatos sean actores en este deporte político y los periodistas árbitros que haya que respetar. Ambos son actores y competidores en el mundo de la opinión pública, y el único árbitro es el público (lectores, para unos, y votantes, para los otros).

Un jugador de fútbol no puede agarrar pleito con el árbitro. Lo sanciona o incluso lo saca del juego. No es así entre políticos y medios. Cualquier candidato puede armar berrinche con los medios. Y al revés. Sólo que los berrinches, si no se comunican bien al público, tienen un alto costo – para candidatos y partidos igual que para periodistas y medios.

Si Mauricio Funes declara los medios adversarios a vencer, no está atentando contra la libertad de prensa, está atentando contra sus propios intereses, contra toda lógica de campañas electorales. Son declaraciones torpes, pero no son peligrosas, a menos para él mismo. De todas formas no merecen que los medios, mediante su gremial empresarial, publiquen un comunicado irresponsablemente llorón pidiendo a sus lectores que por favor les defiendan de los enemigos de la libertad de expresión...

Quien sospecha o está convencido que detrás de las declaraciones de Mauricio Funes hay una tendencia autoritaria que, en caso de convertirse en política gubernamental, puede ser peligrosa para la libertad de prensa, que lo investigue, que lo argumente -- pero periodísticamente, no en campaña publicitaria. Para eso son los medios. Para eso se ejerce el periodismo. En vez de lamentarse en campos pagados, que manden a sus mejores entrevistadores a interrogar al candidato, que manden a sus más fogueados reporteros a cubrir sus actividades de campaña. Si no contesta, pierde. Si contesta, quien pierde o gana depende de qué buenos, profesionales, insistentes y preparados sean los periodistas. Y de qué recursos y apoyos les de su medio. Y depende de otra cosa: de la credibilidad del medio, o sea de la disposición y del valor del medio de hacer las preguntas incómodas a todos los candidatos, de buscar los peligros para la democracia y libertad en todos los partidos...

Entonces, estimados señores de los medios, ¡a trabajar en vez e llorar!

(Publicado en el blog siguientepagina.blogspot.com)

El cambio tiene que empezar en casa

“Rodrigo no levanta”, esa es la frase célebre del mes.
Una especie de acuerdo nacional. Lo dicen sus ad-
versarios en el FMLN, lo dicen los que en ARENA
querían otros candidatos, y lo dicen sus amigos, in-
cluyendo los mejores. Lo dicen incluso los que lo conven-
cieron de que se lanzara de precandidato, y tampoco son ex-
cepción los que lo impusieron como candidato. No hay otro
hecho político sobre el cual toda la nación esté de acuerdo.
Hoy lo reconfirma la más reciente encuesta publicada
por el prestigioso Instituto Universitario de Opinión Pú-
blica de la UCA. Según esta encuesta, el FMLN aventaja
a ARENA con 16 puntos en la intención de voto para pre-
sidente. 42 % votaría por el Frente, 26% por ARENA.
En vez de cerrarse, la brecha se hace más grande. Al
iniciar su campaña, Rodrigo Ávila estaba en una desven-
taja de unos 8%, ahora --con más de un mes de campaña
pública-- la desventaja se ha duplicado.
ARENA dirá que la UCA es de izquierda y que sus resul-
tados no son confiables. Pero en el fondo todos, sin excep-
ción, saben que el diagnóstico es acertado: Rodrigo no levan-
ta. Esto no significa necesariamente que Rodrigo Ávila
no puede ganar. Lo que significa es que así como se pre-
senta al elector, no provoca ninguna confianza. La gente
quiere cambio y rechaza a un candidato que percibe co-
mo garante de continuidad. Sólo hay dos maneras de
romper esta percepción: la menos radical es mantener al
candidato, pero cambiar todo lo demás; cambiar el Coe-
na, sustituyendo al Coena actual por uno de reunifica-
ción del partido; cambiar al mismo tiempo el equipo y la
estrategia de campaña; presentar un equipo de gobierno
de lujo y de inclusión, o sea las mejores mentes, indepen-
diente de su afiliación partidaria (e independiente de la
aprobación del actual presidente: por lo contrario, ten-
drían que incluirse algunos que han roto con Tony Saca).
La manera más radical de componer la situación sería
hacer todo lo anterior, pero también cambiar de candida-
to. Esto sólo es recomendable si existe un candidato que
cumple dos requisitos: tener el respaldo de toda la dere-
cha, y a que pueda enfrentar, con valentía y autoridad, a la
actual dirigencia arenera y al candidato opositor.
Las dos soluciones tienen un elemento en común, o
sea un requisito sin el cual ninguna de los dos puede fun-
cionar: un cambio limpio, radical y confiable en la direc-
ción de ARENA. No se trata que un sector desplace a otro
del poder. De nada serviría. Se trata de atreverse a insta-
lar una dirección plural, representativa, que restablezca
la unidad con un criterio muy claro: poner el interés del
país por sobre cualquier interés sectorial.
Lo que estoy diciendo no es invento mío. Lo dicen los mis-
mos areneros, en privado: fundadores, ministros, ex minis-
tros, empresarios. No logro entender por qué no se ponen
de acuerdo y actúan. No logro entender por qué ni siquiera
lo dicen en público. No puede ser que todos sean tan cobar-
des para no dar la batalla, primero dentro de la derecha, lue-
go contra el FMLN y sus candidatos Funes y Sánchez Ce-
rén. No puedo aceptar que las cosas incómodas las tenga-
mos que decir los observadores provenientes de la izquier-
da que estamos convencidos de que el país necesita una cam-
paña electoral de verdad, entre dos adversarios fuertes, que
obliga a cada uno de los electores a pensar, comparar, anali-
zar y al fin, tomar una decisión racional y responsable.
Igual como señalamos al FMLN que para convencer al
electorado de que estén listos para gobernar, produzcan
un viraje real y confiable en su partido, mediante el de-
bate abierto con resultados vinculantes que se reflejan en
su programa, sus estatutos, sus principios aprobados por
un congreso programático.
Repito: Estas elecciones las ganará quien logra trans-
formar a su propio partido. Lo voy a repetir hasta la sa-
ciedad, aunque caiga mal a los señores en el FMLN y en
ARENA, que perderían control y privilegios si estas
transformaciones se hacen con seriedad.

(Publicado en El Diario de Hoy, Observatorio Electoral)

viernes, 23 de mayo de 2008

Resistencia contra la contaminación electoral

Al ministro de Turismo, Rubén Rochi, se le acabó la paciencia. Tenía ratos de proponer a los partidos, empezando con el gobernante, que dejen de hacer el país más feo de lo que ya es. O sea, que dejen de ensuciar los postes, los puentes, las cunetas, las autopistas con mares de rojo y azul. Que suspendan la pinta y pega.

Como ministro de Turismo, él tiene la tarea de vender a El Salvador como destino turístico, a pesar de los obstáculos: delincuencia, suciedad de las carreteras, playas que parecen basureros. Tarea suficiente difícil sin que le agreguen la contaminación electoral. Entonces, el ministro, ejerciendo su responsabilidad sobre la imagen del país y tratando de aplicar la idea de un gobierno con sentido común, propone un pacto entre los partidos de suspender esta práctica primitiva --y además ineficiente-- de la propaganda política. Nadie le hace caso. Por lo contrario: Su propio partido, la gobernante Alianza Republicana Nacionalista, manda a pintar los postes en frente del ministerio.

El ministro manda a despintar los postes. El partido de gobierno vuelve a pintarlos de sus colores. Un mensaje al señor ministro: Aquí manda la calle. Aquí el partido marca terreno, así como lo hace la MS (o la 18, dependiendo a cuál mara contrataron esta vez para sus acciones nocturnas...).

Siguiente paso: El señor ministro contacta a un colegio y le plantea un proyecto de resistencia ciudadana: En vez de sólo despintar los postes, embellezcamos los postes con dibujos infantiles. Tal vez los vándalos respetan la expresión de los niños. Y para movilizar la opinión pública, convoca una conferencia de prensa para presentar sus postes liberados de la contaminación electoral y para volver a hacer el llamado a los partidos a suspender esta forma de vandalismo.
La sorpresa del ministro: silencio, cero eco. El tema no pega. Nadie le hace caso, ni en el gobierno, ni en su partido, ni en los demás partidos. Ni en la ciudadanía, porque ni siquiera se da cuenta...

Este observador electoral ofrece este espacio de opinión como caja de resonancia para la loable iniciativa del ministro. Convirtamos esto en una campaña de resistencia contra la contaminación electoral. ¿Cómo? Muy fácil: Sigamos el ejemplo del ministro. Que cada uno --cada ministerio, banco, negocio, fábrica, casa, alcaldía-- adopte los dos o tres postes que tiene en frente. Que cada poste envilecido de noche por los comandos urbanos de los partidos amanezca pintado de blanco o con dibujos infantiles o artísticos, dependiendo de las posibilidades de cada uno. ¿Cuánto nos cuesta? Una pizca de responsabilidad, otra de valentía ciudadana, y una cubeta de pintura... Nada se consigue de choto, mucho menos un país digno.

Tal vez así los autoridades competentes --alcaldías, ministerios, Concultura, policía-- y los partidos se den cuenta que la población rechaza esta barbaridad. Tal vez así los partidos se convencen que, para ganar votos, mejor se dediquen a despintar los colores partidarios en vez de ponerlos. ¿Será tan utópica la idea que algún día, ojala en esta campaña, un partido inteligente ponga a sus activistas a limpiar las ciudades, puentes, carreteras en vez de ensuciarlos? A la luz del día y poniendo la cara... Muchos votarían por este partido.

jueves, 22 de mayo de 2008

El país necesita que sus veteranos de guerra caminen con la frente en alto

El domingo pasado se reunieron en Perquín unos 70 ex guerrilleros para iniciar una nueva batalla. “Los veteranos del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) nos organizamos para trabajar porque ningún hombre y ninguna mujer que ha participado de la guerra en nuestras filas viva avergonzado, marginado ni se conduzca con la cabeza baja, sino orgullosos de su aporte a la historia del país y participando del desarrollo político, social y económico que juntos hemos hecho posible,” reza en su declaración de principios.

El acta de constitución de la Asociación de Veteranos Rafael Arce Zablah lo firmaron campesinos de Morazán, cooperativistas de Usulután y profesionales de San Salvador, en representación de los miles de veteranos del ERP que participaron en distintos encuentros y asambleas preparatorias. Gente orgullosa de su participación en la organización guerrillera más combativa entre las cinco que formaron durante la guerra el FMLN. Gente que al firmar la paz regresó a la vida civil, reconstruyó sus familias, casas, fincas, negocios, carreras. Gente que ahora ejercen su liderazgo acumulado en todos los partidos políticos así como afuera de la política partidaria, en organizaciones sociales, en ONGs, en el sector empresarial, en la academia, en los medios de comunicación.

El ERP decidió disolverse casi inmediatamente después de firmar la paz, no sólo como estructura militar, sino también como organización política. Misión cumplida. Ya no necesitamos partido, ya nada de verticalismo, somos ciudadanos, somos independientes.

Después de 15 años de dispersión (y, en algunas ocasiones, de enfrentamientos, sospechas, acusaciones) los ex-integrantes del ERP (ex-guerrilleros, ex-cocineras, ex-activistas, ex-logísticos, ex-comandantes, ex-colaboradores, ex-propagandísticos...) reconvertidos en médicos, trabajadores, profesores, agricultores, contadores.... comenzaron a sentir un vacío. Un vacío emocional, una necesidad de volverse a encontrar, a volver a sentir la hermandad y la igualdad. Pero también un vacío político. ¿Qué se ha hecho este liderazgo político, esta iniciativa, esta creatividad, esta audacia, que convirtieron al ERP en una de las guerrillas más exitosas de América Latina? ¿Adónde está toda esta capacidad, que durante la guerra hizo la diferencia, ahora cuando el país más lo necesita para salir de la polarización estéril?

¿Y qué pasó qué en las versiones que tanto la derecha como el FMLN dan de la historia reciente del país los aportes del ERP quedan afuera o tergiversados?

Cientos de veteranos se comenzaron hacer estas preguntas. Y comenzaron a reencontrase. Volvieran a sentir que era mucho más lo que los unía que lo que los separaba. Que tenían una historia común – y también una responsabilidad compartida: cuidar este país, esta democracia, estas libertados que se lograron construir haciendo la guerra y haciendo la paz.

Todos coincidieron que ningún partido los representaba. Que necesitaban representarse ellos mismos.

Algunos propusieron refundar el ERP como partido. Pero la gran mayoría rechazaba esta idea. Eso sólo los iba a dividir. Cobró fuerza la idea de construir una asociación totalmente autónoma de veteranos sin fines partidarios, pero de un gran significado político. Una asociación donde la militancia política no es requisito, pero tampoco obstáculo, sea cual sea el partido. Donde la identidad compartida de haber participado, en la función que sea, de las luchas del ERP es más importante que nuestras actuales preferencias electorales.

Al primer encuentro nacional en Perquín en noviembre de 2006 llegaron más de tres mil veteranos del ERP, a pesar (o talvez a raíz) del boicot que había decretado la dirigencia del FMLN. Una fiesta de la unidad, de la independencia - y del compromiso con la paz. “Combatientes del ERP 1981-1991, contra la violencia del 2006” rezaban las camisetas que se pusieron los participantes.

En una columna en El Faro escribí sobre este encuentro histórico: “La gran sorpresa del 11 de noviembre en Perquín: Por muy dispersos que estén los veteranos del ERP, siguen siendo organizadores, militantes de causas progresistas, activistas, soñadores. De guerrilleros se han convertido en ciudadanos. Lo que el FMLN no ha podido hacer --de ‘vanguardia revolucionaria’ convertirse en expresión de la sociedad civil-- los veteranos del ERP lo han hecho, cada uno o en pequeños grupos, obligados por las exigencias de la sobrevivencia, combinados con las exigencias de su conciencia. El gran potencial de esta militancia histórica del ERP reside precisamente en esto: Son ciudadanos, no funcionan con lógica de partido, sino con lógica de sociedad, con lógica de país. (...) Y parece que todos siguen compartiendo el mismo ideario que los unió en la guerra: justicia, libertad, creatividad, pluralidad. Y sobre todo el compromiso de ser eficientes, no quedarse en teorías, no darse pajas, sino trabajar, hacer, mover, transformar.”
Los amigos en el FMLN pueden estar tranquilos: Lo que empezó en el encuentro en Perquín en noviembre del 2006 y lo que se constituyó este domingo legalmente no es un partido que competirá con ellos. Es la libre asociación de los guerrilleros convertidos en ciudadanos. Un ex-combatiente de la Brigada Rafael Arce Zablah describió los fines de esta asociación así: “No vamos a poner alcaldes, no somos partido. Pero quien en el futuro quiere ser alcalde en Morazán, del partido que sea, va a tener que hablar con nosotros si quiere ganar...”

Tranquilitos, detrás de esto no está conspirando Joaquín Villalobos, sino unos campesinos necios de Morazán que convencieron al resto de ex-integrantes del ERP que la experiencia y convivencia compartidas en la guerra eran demasiado preciosas para darse el lujo de no darles continuidad y vida ahora en unción de la paz.

Surgió una asociación de veteranos de la guerrilla que ya está construyendo relaciones con los veteranos de las otras organizaciones que en la guerra integraban el FMLN, con los veteranos del ejército nacional, con veteranos de la guerra de Vietnam. Ya era tiempo que existiera. El país, para defender y hacer sólida la paz y la reconciliación, necesita que sus veteranos de guerra caminen con la frente en alto.

(Publicado en El Diario de Hoy)

miércoles, 21 de mayo de 2008

Gobierno con sentido, por favor

Ojala que después de este “gobierno con sentido humano” tendremos uno simplemente “con sentido”. Sentido sin adjetivos, a menos que sea “sentido común”.

Urge un gobierno con sentido. No es mucho que pedir. Un gobierno que responda al sentido común. El sentido común dictaría un manejo muy responsable de publicidad. Sólo gastar en información seca. No sólo desde un punto de vista de austeridad en un momento que todo el mundo habla de crisis, sino también desde el punto de vista de la conveniencia política, de la credibilidad. La gente exige del gobierno información – y al mismo tiempo rechaza rotundamente la campaña de publicidad para elevar la imagen del presidente. Campos pagados o spots del gobierno que informan y orientan sobre adónde comprar más económico, cómo conseguir medicamentos baratos, cómo ahorrar energía - esto sería un gobierno con sentido. Lo del “sentido humano”, si no se traduce a otra cosa que ponerle una cara humana al gobernante, no tiene sentido. Además, no hace otra cosa que revelar debilidad...

Lo único con sentido que puede hacer el gobierno de aquí a las elecciones es gobernar. Sin tanta paja. Tomar las medidas que hay que tomar para evitar una crisis de abastecimiento. Donde no se puede tomar medidas para evitar el encarecimiento, tomar otras compensatorias en favor de la economía familiar. Focalizar las subvenciones, para que lleguen a los necesitados y no a todo el mundo.

Y hacer lo que se puede hacer todavía en un año para fortalecer la institucionalidad. Para que al final, a la hora de entregar el gobierno a quien haya ganado las elecciones, exista el menor riesgo posible para la estabilidad, para la seguridad jurídica, para el estado de derecho. Con esta mayoría que la derecha tiene en la Asamblea, no hay excusa de no gobernar bien en este último año. De paso sea dicho, sería el requisito indispensable para poder competir exitosamente en las próximas elecciones.

A menos que se quiera provocar una situación en la cual la solución de esta crisis, en la cual la derecha se encuentra a partir de las primarias de ARENA, sea resuelta en oposición al gobierno, al presidente, al candidato de ARENA. En otras palabras: El hecho que ARENA esté perdiendo la capacidad de renovación, no condena a toda la derecha, mucho menos al país, a conformarse con más de lo mismo. Quienes han roto con la tradición de la alternancia interna, dan pauta a que otros actúen para restablecer la ley natural que el poder es prestado. Y no está escrito en piedra que este otro sea Mauricio Funes.

(Publicado en El Diario de Hoy, Observatorio Electoral)

lunes, 19 de mayo de 2008

Urge El Faro

Siempre me he cuidado de mantener muy buena amistad con mis ex-novias. No tiene sentido negar la atracción que una vez nos hizo amantes, sólo porque llegamos a sentir que nos era imposible compartir todos los días.

Hay amores que son eternos, pero no de todos los días y todo el día. Así es la cosa mía con El Faro.

Obviamente, es una declaración de amor, aunque ya no quiero escribir, semana por semana, en sus páginas. El problema con El Faro era que no logramos crear distancia. Demasiada identificación. Para mi, El Faro tenía que ser perfecto, y no lo era, obviamente. Tiene algo mucho mejor que perfección: el atrevimiento desenfadado y desinhibido de comenzar la construcción de un periodismo nuevo desde cero, sin ínfulas de perfección...

Para ellos, mis columnas tenían que ser expresión de su manera de concebir el periodismo - y yo los defraudé con mis polémicas a veces poco mesuradas, les toqué el nervio con mis críticas internas a veces demasiado exigentes y impacientes...

Hicimos bien tomar distancia. De todas formas, mi compromiso principal con El Faro ya lo había cumplido. No era mi columna, sino la ejecución, durante dos años, de los debates bajo el nombre “Encuentros-la cena política de El Faro”. Poner al Faro en el centro del debate nacional; poner el debate al centro del Faro...

Desde la nueva distancia, veo más claro el enorme aporte de El Faro a la cultura política salvadoreña: la independencia radical, sin restricciones. Cosa que los medios comerciales no pueden lograr por definición, y mucho menos los medios estatales, gubernistas, partidarios, sectoriales o comunitarios.

Con El Diario Hoy, donde hoy publico, no existen los problemas de esta exagerada identificación y falta de distancia. Más bien existen acuerdos claros que respetan las diferencias. El hecho que El Diario de Hoy me da --aparte de proporcionarme su enorme caja de resonancia-- un grado extremadamente alto de independencia como autor, no quita la necesidad que exista un medio que como tal sea verdaderamente independiente. Ese es El Faro, y por ello, lucharé por su existencia y su desarrollo, sea donde sea que yo escriba mis insignificantes opiniones.

No es un gesto de falsa humildad. La opinión, la columna, la independencia de cada uno de nosotros son insignificantes a la par de lo que está en juego con El Faro: la existencia de un medio que como tal es verdaderamente independiente.

Esto se traduce en el reto de cómo hacer este medio sostenible sin empeñar su independencia. Un medio que no es sostenible financieramente, tiene su independencia amenazada. O está condenado a estancarse en su proceso de crecimiento y profesionalización. Uno de los dos --o la independencia o el desarrollo-- está vetado, si El Faro no consigue sostenibilidad financiera. Sus directores tienen la responsabilidad de remover esta espada de Damocles que amenaza la independencia o el desarrollo del Faro, o ambos.

Me recuerdo del editorial que escribí para el último número de Primera Plana, periódico semanal que suspendimos en 1995, luego de un año de existencia, precisamente por falta de sostenibilidad. Este editorial no fue publicado, porque mis compañeros en la dirección del periódico lo consideraban demasiado amargo. Puede ser. Sin embargo, tuve razón. Escribí en el editorial de despedida que no publicamos:

“Cada sociedad tiene los periódicos que merece. La sociedad merece lo que realmente demanda. Si la sociedad salvadoreña realmente demandara un periódico independiente y crítico como Primera Plana, el periódico sería sostenible. El hecho que hay tan pocos empresarios dispuestos a invertir en este periódico; el hecho que hay tan pocos empresarios dispuestos a firmar contratos de publicidad con este periódico; y el hecho que sólo hay tres mil lectores salvadoreños dispuestos a invertir en una suscripción anual, son muestras irrefutables que no existe una demanda conciente de renovación del periodismo como la estamos tratando de hacer. No veo sentido que regalemos, con ayuda de fundaciones internacionales, a la sociedad salvadoreña un periódico que no está dispuesta a sostener. Por esto decidimos cerrar Primera Plana antes de mantenerla viva con donaciones.”

Estoy convencido que hoy, casi 15 años más tarde, la situación es diferente. En parte, porque la sociedad ha desarrollado demandas mucho más exigentes a sus medios. Y en parte, porque El Faro ha mostrado como se puede hacer mucho con pocos recursos. Deseo, de todo corazón, que la sociedad salvadoreña demanda y está dispuesta a sostener y hacer crecer un periódico como El Faro.

(Publicado en El Faro)

sábado, 17 de mayo de 2008

Disyuntiva para Funes: esconder el cáncer o erradicarlo

Cuando el 5 de julio de 2006 el activista del FMLN, Mario Belloso, aprovechó una manifestación de estudiantes para apostarse con un M-16 frente a la UES y asesinar a dos policías, participé en “Compromiso Ciudadano”, una iniciativa de intelectuales, religiosos, académicos, rectores, artistas, profesionales y dirigentes sociales que emplazó públicamente al FMLN desautorizar y condenar, de una vez por todo, el uso de la violencia política.

La primera reacción oficial del FMLN fue negativa y agresiva: Negaron enfáticamente cualquier vínculo entre la Brigada Limón de Belloso y el FMLN; por lo tanto, dijeron, no tenían porque asumir una posición autocrítica y de distanciamiento; más bien acusaron a los medios y a los firmantes del “Compromiso Ciudadano” a dirigir una campaña sucia contra su partido.

Pero hubo otros en el FMLN que nos dijeron, privadamente: Por favor, sigan presionando, eso nos ayuda a exigir un debate serio adentro del partido y aislar a los sectores que siguen jugando con la violencia política.

A las dos semanas, cuando ya eran evidentes e innegables los vínculos entre la Brigada Limón de Belloso con algunos dirigentes y alcaldes del FMLN, los promotores del debate y de un claro compromiso con la no-violencia su impusieron en el FMLN. El partido, al fin, hizo una declaración de principios, dejando cero espacio dentro de sus filas a grupos y tácticas violentas. Enhorabuena.

¿Les parece conocida esta historia? Correcto, es exactamente lo que está pasando ahora en el FMLN, ante las evidencias de la vinculación que dirigentes del partido mantienen con las FARC. Vinculación en serio, no como tratan decirnos “Nos conocemos, hemos platicado con las FARC, ¿y qué? ¿Todos los que han hablado con las FARC son terroristas?”

No, estamos hablando de vínculos entre gentes y proyectos políticos que comparten una visión y que se apoyan mutuamente.

Las reacciones oficiales del FMLN son las mismas que después del 5 de julio: negar o minimizar los vínculos; declararse victima de campañas sucias de la derecha, atacar a los medios y a los intelectuales de izquierda que exigen al FMLN una posición clara.

No extraña tanto que la dirigencia del FMLN tome esta posición. Es una dirigencia conservadora, a la cual le cuesta despedirse de conceptos y retóricas históricas, aunque ya sea hayan vuelto obsoletos y convertido en obstáculos para ellos mismos. Lo que sí extraña es que Mauricio Funes, el hombre que supuestamente quiere cambiar y moderar al FMLN y hacerlo apto a gobernar, tome la misma posición defensiva, vacilante, intransigente. Para Funes, las revelaciones sobre los vínculos con las FARC podrían ser la palanca que le faltaba para transformar al FMLN. En vez de defender a “Ramiro”, debería exigir su exclusión de la dirigencia.¿Tendrá las agallas para hacerlo? Esta es la pregunta de fondo.

(Publicado en El Diario de Hoy, Observatorio Electoral)