sábado, 11 de octubre de 2008

El reto pendiente

Rodrigo Ávila tenia dos grandes problemas a atacar y resolver para establecer credibilidad a su candidatura a la presidencia: Uno, efectuar la apertura, o sea abrir de hecho las puertas hacia el centro, hacía la izquierda democrática, hacia una estrategia que ataque de raíz a la pobreza y la inequidad. Dos, mostrar su independencia y su liderazgo, mostrando que no es candidato del continuismo, sin de un cambio real.

Con el nombramiento de Arturo Zablah como candidato a la vicepresidencia, Rodrigo Ávila tal vez no resolvió, pero indudablemente atacó, certeramente, el primer problema. Con Arturo Zablah a su par, adquiere credibilidad y solidez el planteamiento de la apertura, del ‘gobierno ciudadano’ y no partidario, de un ‘país justo’.

Falta que el candidato, para convencernos, enfrente con valentía, decisión y liderazgo el segundo reto: su independencia. La manera cómo al final se decidió sobre la candidatura a la vicepresidencia, no disipó en nada las dudas sobre quién manda en ARENA, quién controla la campaña y quién dirigirá los destinos del país si ARENA logre mantenerse en Casa Presidencial.

Lo ideal hubiera sido aprovechar la decisión sobre la fórmula para enfrentar los dos retos de un solo golpe que elimine, de una sola vez, todas las dudas: las que hubo sobre continuismo versus apertura y contenido social de la propuesta; y las que sigue habiendo sobre continuismo versus alternancia interna.

Al final, Rodrigo Ávila no logró usar la selección de su vicepresidente para establecer su liderazgo y su independencia. Más bien dejó que otros poderes le arreglaran la casa. Es como un matrimonio que arranca mal, porque la suegra está metida hasta en escoger los muebles. O peor, que los tatas te escogen la novia. Bueno, quién quita que la novia te gusta, pero entonces, no vas a dejar que tus tatas te amueblan el dormitorio...

Tal vez Rodrigo Ávila no tenía otra opción. O porque no lo dejaron, tal vez porque no había logrado amarrar con otro candidato, de su propia elección libre y soberana, que igualmente o mejor llenara el perfil de un garante de cambio, de apertura, de compromiso social.

De todos modos, queda pendiente el segundo reto: Antes de poder conquistar apoyo propios –no prestados y condicionados- y antes de conquistar los votos de los indecisos, este candidato tiene que conquistar su autonomía. No puede seguir dependiendo de los poderes que lo lanzaron. Para convencer a la opinión pública que de veras quieren hacer las reformas que el actual gobierno no ha querido o podido empujar, Rodrigo Ávila tiene que poner al mando del partido y Rodrigo Ávila y Arturo Zablah tienen que poner al mando de su campaña a personas que no estén comprometidos el manoseo a las instituciones y el bloqueo a reformas.

Si Ávila y Zablah no dan este paso de manera pronta, audaz y transparente, el ‘efecto Zablah’ se perderá antes de convertirse en una tendencia inequívoca de apertura y viraje.

El ‘efecto Zablah’ puede ser el impulso fuerte y en la dirección correcta para la campaña de Rodrigo Ávila, siempre y cuando este tome las decisiones correctas, crea los equilibrios necesarios, y logre incluir a todos los que quieren apostar a apertura y reforma. Los candidatos deben convertirse en los garantes de la pluralidad y del carácter inclusivo de este esfuerzo, contra las presiones y manipulaciones que sean y de donde provengan.

Con estas expectativas, todo el mundo está esperando las decisiones sobre las candidaturas a diputados, sobre la recomposición del COENA y sobre la construcción de un comando de campaña.

(Publicado en El Diario de Hoy, Observador Electoral)

martes, 7 de octubre de 2008

MEJOR ABURRIR REPITIENDO QUE OTORGAR CALLANDO

Un amigo me reclamó que algunos argumentos en nuestras columnas ya rayaban.
-¿Por qué repiten los mismos argumentos?
-¿Y qué culpa tenemos los observadores críticos si los partidos siguen cometiendo los mismos errores y omisiones?, es mi respuesta.

Por otra parte, uno de los personajes más importantes e inteligentes de ARENA me recomendó una medida muy simple pero drástica:
-¿Te recuerdas de aquel artículo que tiraste a Rodrigo casi escribiéndole el guión de qué debería hacer y cómo? ¿Por qué no lo vuelves a publicar cada lunes?, porque sigue siendo válido y actual punto por punto.
-Bueno, tampoco, no puedo aparecer loro hablando lo mismo.
-No jodás, ¿vos crees que al haberlo dicho bien, te captan la idea y te hacen caso? ¿Qué te crees?
-Bueno, pero yo no soy el guionista de nadie. Yo tiro ideas y ellos vean qué cachan.
-¿Y si no tienen guionista? ¿O si tienen demasiados guionistas y cada uno jala ara otro lado?

Reitero que no estoy en el negocio de escribir guiones, para nadie. Si escribo guiones, o discursos, o listas de gabinete, son recursos literarios, métodos para hacer un argumento. Habiendo dicho esto, doy la razón al amigo que me recomienda repetir hasta que se entienda. Mejor aburrir repitiendo que otorgar callando.

Repito, entonces, que estas elecciones las va a ganar el candidato que logre transformar a su propio partido. Sólo a este candidato vamos a creer que sepa cambiar al país.

Repito, entonces, que en el caso de ARENA, cualquier credibilidad del candidato pasa por mostrar primero, con hechos y decisiones, que no es marioneta del grupo que lo puso de candidato. Todos nacemos con pecados de nacimiento, pero nadie está condenado a dejarse condicionar toda la vida por sus pecados de nacimiento. Rodrigo Ávila llegó a la candidatura por un proceso de primarias poco transparentes. En última instancia, llegó porque el presidente de la República se impuso. Ya todo el mundo lo sabe. Pero esto no lo condena a ser el candidato del continuismo.

Por lo contrario: Hay suficientes apoyos, dentro y fuera del partido, políticos y económicos, que acompañarían a Rodrigo Ávila si decide a cortar el cordón umbilical con Casa Presidencial y a generar la apertura y el viraje que necesita ARENA para recuperar credibilidad como fuerza dinámica y reformadora.

La primera decisión que le toca a tomar en esta dirección a Rodrigo Ávila es el nombramiento de su compañera o compañero de fórmula. Decisión estratégica, no por la importancia del cargo, sino por la encrucijada entre continuismo y apertura ante la cual están el candidato y su partido.

Repito, entonces, que para asegurar la apertura, no se trata de buscar una persona lo más lejos del partido. Tan simple y mecánica no es la política. Se trata de buscar la persona capaz y dispuesta a ayudarle al candidato a abrir las puertas, mantenerlas abiertas contra presiones internas, y gestionar que otra gente, en su momento, entren con la cabeza en alto...

Repito, entonces, que Ávila necesita a alguien que le ayude cohesionar al partido con el objetivo de capacitarlo para el reto de la apertura y del cambio. Un partido no cohesionado no es apto ara aperturas, transformaciones, y retos audaces.

Repito, entonces, que lo más importante para el candidato su proyecto político es no permitir que el pecado de nacimiento de repita. Lo más fatal –fatal en el sentido de mortal- para Rodrigo Ávila sería aceptar a un candidato a la vicepresidencia impuesto, mucho menos por los mismos que lo impusieron a él. Con esto, definitivamente se condenaría a un papel indecoroso y perdedor de marioneta.

Tampoco se trata de ruptura, sino de apertura. Mantener el apoyo del grupo que lo lanzó, y generar equilibrios con otros sectores, sin ser rehén ni marioneta de nadie, esto es el desafío que enfrenta Rodrigo Ávila. Si no logra esto, de todas formas pierde las elecciones.

La decisión que tiene que tomar el candidato, no es fácil. A veces el empaque engaña. No sólo en marketing comercial, también en marketing político. Lo que viene empacado de cambio, puede resultar siendo continuismo. Y un candidato desde adentro del partido puede parecer, a primera vista, como muestra de continuismo, pero puede resultar el que facilite la apertura.

(Publicado en El Diario de Hoy, Observador Electoral)

sábado, 27 de septiembre de 2008

El mundo al revés


El IX Encuentro Nacional de la Empresa Privada llegaron los candidatos a la presidencia. Uno a decir que “en mi gobierno, los empresarios tendrán todo el apoyo para que puedan invertir y prosperar.” Otro para decirles a los empresarios ahí congregados que “el Estado jamás debe olvidar su rol subsidiario hacía los más humildes y los empresarios jamás deben olvidar su responsabilidad social.”

Candidato 1 hizo suyo una inquietud de la Empresa Privada, diciendo que “el costo de desdolarizar el país es mayor que el de mantener el dólar. Por eso insisto en cerrar este debate y no dejar ninguna duda.”

Candidato 2 criticó a los hombres de negocios diciendo: “Algunos de los que creen en la economía libre no hicieron bien su tarea. Prefirieron ganancias rápidas por encima de finanzas sólidas.”

Se podría decir: El mundo está en orden, cada uno con su rollo. Sin embargo, esta tarde, en esta asamblea general del empresariado, el mundo es al revés: Candidato 1 es del FMLN, candidato 2 de ARENA. El que vino a proyectarse como el salvador del libre mercado, ofreciéndoles estabilidad, es Mauricio Funes. El que vino a retar a los empresarios al cambio, exigiéndoles que asuman su responsabilidad social, es Rodrigo Ávila...

¿Están mintiendo? ¿Está Funes tratando de engañar a los empresarios, escogiendo detrás de este discurso moderado las verdaderas posiciones anticapitalistas que mantiene el FMLN?

¿Está Ávila engañando a los sectores pobres, disfrazando con este discurso social el hecho que ARENA sigue siendo el partido neoliberal de siempre?

Puede ser que estén mintiendo. Puede ser que no estén pecando de mentirosos sino de ingenuos, pensando que pueden cambiar las posiciones históricas de sus respectivos partidos.

En el caso del FMLN, alguien esté mintiendo, o el candidato o el coordinador general del partido. O miente Funes a los empresarios con su discurso radical, o miente Medardo González a sus bases, con su discurso radical. O van a mantener la dolarización, el TLC y la amnistía, como dice Funes, o van a abolir todo esto, como dice su partido. Uno no puede ir para adelante y para atrás al mismo tiempo... No es probable que el candidato no esté claro de esto. Así que podemos asumir que se trata de mentira, no de ingenuidad. El mero jefe del FMLN se ha encargado de dejar claro que el FMLN no está cambiando.

En el caso de ARENA, todavía es más confuso. Da la impresión que en ARENA hay quienes sieguen manejando el planteamiento del compromiso social como mercadeo electoral, y que hay otros que quieren aprovechar la debilidad en que se encuentra ARENA para al fin efectuar el viraje y confrontar en serio y con políticas estructurales la pobreza. Rodrigo Ávila tiene que dejar claro, de una vez por todo, de qué lado está en este debate interno. Dejarlo claro, ya no con discursos, sino con hechos. La sinceridad de su discurso y su compromiso social tiene que plasmarse en decisiones concretas: sobre la vicepresidencia, sobre las candidaturas a diputaciones, sobre la composición de su comando de campña. Sin estas pruebas prácticas claras, no habrá ninguna razón de creerle mas que a su adversario.

El presidente Tony Saca, con su discurso en el ENADE, no le hizo ningún favor al candidato de su partido. ¿Qué motiva a Saca a tratar de robarle el show a Rodrigo Ávila? ¿Su ego? ¿Estrategia electoral, queriendo él ganar las elecciones?

Igual como las intervenciones de Medardo González, líder máximo del FMLN, restan credibilidad a su candidato, intervenciones del presidente Saca como la ante el ENADE erosiona la credibilidad de su candidato.

El candidato Ávila sorprendió a todo el mundo con un discurso beligerante, desafiando a los empresarios a acompañarlos en la solución de los problemas sociales estructurales del país. Si Tony Saca se hubiera limitado a cobrar crédito por la prolongación del TPS y a presentar a su amigo Álvaro Uribe, este hubiera sido el día que Rodrigo Ávila comienza a establecer su crediblidad. Pero el señor presidente hecha un discurso sobre los logros de sus políticas, que siembran serias dudas si ARENA está entendiendo que el país necesita nuevas políticas.

(Publicado en El Diario de Hoy, Observador Electoral)

Se confirman las deficiencias de ambos: McCain y Obama

Ninguno de los dos candidatos parece calificado a gobernar Estados Unidos. En su primer debate, Obama y McCain hablaron 30 minutos de la crisis de Wall Street y del plan de rescate al sistema financiero que la administración Bush está negociando con el Congreso, pero ninguno de los dos candidatos supo dibujar una estrategia. Ni siquiera daban la impresión de entender la problemática ni los mecanismos del plan de rescate. Hasta George W. Bush, en sus llamados de aprobar el paquete financiero de 700 mil millones de dólares, parecía más competente.

No sé si no saben o si no quieren decir, porque no saben qué tan popular resultará esta inversión inmensa de dinero público al sector financiero. Puede ser que los dos sean incompetentes, puede ser que los dos no tienen el valor de proponer soluciones audaces. Sea como sea, este debate reveló que Estados Unidos tiene una crisis política mucho más grave que la mediocridad de su actual presidente, George W. Bush.

El otro problema central es la guerra. Más bien, las guerras. Ninguno de los dos candidatos da la impresión de tener un concepto de cómo llevar a buen término las guerras en Irak y en Afganistán. Para McCain parece un cosa de honor “ganar” en Irak. Pero no da ninguna respuesta a la interrogante ¿Qué significa ganar?

Obama quiere sacar las tropas de Irak para mandarlas a Afganistán --¡y probablemente a Pakistán!--, pero no define en qué situación hay que dejar a ambos países. Nadie define los conceptos de ‘éxito.’

Obama tiene razón en decir que fue un error haber invadido a Irak. Pero esto no lo califica a llevar a buen término esta guerra. McCain tiene razón a decir que abandonar a Irak y dejarlo a su suerte sería irresponsable, pero no dice nada que indique que tenga una idea de cómo crear una situación que permita salir.

Si esto fue el debate entre los dos hombres más calificados para gobernar la superpotencia Estados Unidos, estamos mal. Hablo en primera persona, porque las decisiones de cualquiera de estos dos hombres que se ocupe la Casa Blanca, van a afectar a todo el mundo.

¿Esto fue el grado de reflexión del liderazgo americano sobre la problemática de la inclusión a la OTAN de países que se desprendieron de la Unión Soviética? Ojala que los socios europeos tengan la sabiduría de compensar la falta de comprensión del próximo presidente de Estados Unidos, llámese Obama o McCain. Ojala que en el Congreso de Estados Unidos haya senadores y diputados suficiente poderosos para evitar que Obama se meta a Pakistán o McCain provoque una guerra en Ucrania...

El hecho que ninguno de los dos ni siquiera mencionó a China ni a América Latina en este debate sobre política exterior y seguridad, fue explicado por los comentaristas en Washington por la falta de tiempo, ya que se impuso el tema de Wall Street. Pero un hombre con una concepción integral del mundo no necesita que el moderador le pregunte sobre China o sobre América del Sur. El problema es que ninguno de los dos candidatos tiene una concepción integral del mundo que le permita definir estrategias y metas específicas. De ahí que no hay definición de ‘éxito’ o “gobernabilidad’ para Irak o Afganistán.

La pregunta principal --¿Cómo crear un mundo con equilibrios de poder, para que a futuro nadie espere que Estados Unidos actúe como superpotencia y gendarme global (y para que nadie les permita actuar así)?-- ni siquiera se formuló en el debate presidencial sobre política exterior.

(Publicado en Siguiente Página)

lunes, 22 de septiembre de 2008

Urge una apuesta legislativa (2)

Tradicionalmente la bancada de ARENA ha sido igual de mediocre y sumisa la del FMLN. Igualmente ha sido incapaz a asumir un rol protagónico en la búsqueda y construcción de soluciones y acuerdos nacionales.

Con un par de excepciones, como Gloria Salguero Gross y Paco Flores, cuando presidían la Asamblea, o como el mismo Rodrigo Ávila, cuando era un diputado incómodo para la dirección de sus fracción, por sus ataques de rebeldía e independencia de criterio.

Con una bancada de mediocres que esperan línea de arriba, ARENA definitivamente ya no puede gobernar. Ni mucho menos ejercer una efectiva oposición, en caso que pierdan la presidencia.
Hay un argumento absurdo que se maneja en los pasillos de ARENA, que va más o menos así: Si ARENA pierde el poder, de todos modos no hay nada que hacer. Y si gana, el presidente Ávila va a necesitar a una bancada fiel a él y al partido.

Dos afirmaciones erróneas. Es la lógica de quienes quieren defender sus cargos y privilegios. Con esta lógica, RodrigoÁ¡vila no llegaría a ninguna parte, ni en el gobierno ni mucho menos en la oposición.

Cualquiera que sea el rol que a ARENA le toque asumir --seguir gobernando o conducir la oposición--, requiere de una bancada de diputados escogida con el criterio de la capacidad de propuesta y de concertar. Diputados escogidos con el criterio de su fidelidad al COENA no les sirven para nada.

Incluso si todo indicaría que Rodrigo Ávila gana la presidencia, este criterio para la selección de diputados queda igual y no pierde importancia estratégico: ARENA necesita convencer a las mejores y más prestigiosas personalidades (dentro de sus filas y en su contorno) que asuman la responsabilidad de cambiar de fondo el trabajo legislativo.

Rodrigo Ávila, quien como presidente del COENA tiene poder de decisión, debe imponer una regla simple: Nadie que se ofrece, nadie que busque los privilegios de una diputación. Sólo gente que cuesta convencerlos de la necesidad histórica de devolverle dignidad al primer Órgano del Estado. Sólo gente que tienen otra cosa que hacer, otra cosa de la cual vivir, pero que son idóneos para una Asamblea que tiene que recuperar su rol de debate, de concertación y de control del gobierno.

Una propuesta legislativa, con un programa legislativo y con personajes con el prestigio de tener capacidad crítica y el valor de aplicarla, ARENA asegura tres cosas en una: el elemento tal vez clave para ganar las elecciones; capacidad de construir gobernabilidad en caso que ganen la presidencia; y en el otro caso que pierdan el poder, aseguran su supervivencia como fuerza política, y la capacidad de ejercer exitosamente la labor de oposición y control del ejecutivo.

Que nadie me diga que no existen personajes para asumir este papel histórico. Es cierto, no están buscando diputaciones. Por lo contrario, costará convencerlos. Precisamente por esto hay que buscarlos.

Ya que este escribano se ha atrevido a proponer, en otra ocasión, un gabinete de gobierno, ¿ por qué no proponer una bancada legislativa? Con nombres y apellidos, porque si no, queda en lo abstracto: Ana Vilma de Escobar, Cecilia Gallardo, Luis Mario Rodríguez, David Escobar Galindo, Elena de Alfaro, René León, Luis Membreño, Gloria Salguero Gross, Evelin Yacir, Eduardo Zablah, Manuel Enrique Hinds, Francisco Bertrand Galindo, Rafael Castellanos, Yolanda de Gavidia, Rafael Barraza, Mirna Llevano, María Eugenia Brizuela, José Héctor Vidal, Guillermo López Suárez, Carlos Quintanilla Schmidt, Federico Hernández Aguilar... Estoy seguro que hay docenas de nombres más que posean la misma capacidad, el mismo prestigio y el mismo grado de independencia.

El hecho que varios de los nombres también salieron en mi lista de gabinete, sólo significa que hay personajes calificadas para ambas responsabilidades. Y que a estos personajes hay que convencerlos que asumen su rol.

Una planilla legislativa donde veamos 10 de estos nombres en los lugares más visibles, significaría que ARENA no es más de lo mismo sino que asume el reto de la apertura y de la gobernabilidad. Si no, pierde. No sólo el poder ejecutivo, sino de una sola vez su viabilidad como oposición.

(Publicado en El Diario de Hoy, Observador Electoral)

Certifica.com

domingo, 21 de septiembre de 2008

Urge una apuesta legislativa (1)

Hay que observar de cerca con qué criterio cada partido está escogiendo a los candidatos a diputados. Y qué influencia tienen los candidatos presidenciales en este proceso.

O sea hasta qué punto los candidatos a la presidencia pueden asegurar una bancada legislativa que corresponda a su programa de gobierno.

En el FMLN la cosa ya está clara: serán diputados los personajes que ofrecen más obediencia a la línea del partido, más lealtad a la dirección. Su candidato a la presidencia no tiene influencia ninguna. Por ende, los futuros diputados, en cualquiera de los conflictos que ya se están dibujando entre partido y presidente, en el caso que ganen, van a estar del lado de la dirección del partido y no del mandatario.

La dirección actual del FMLN todavía siente espanto al acordarse de los tiempos en que su bancada de diputados reflejaba el pluralismo interno del partido.

En varias ocasiones tuvieron que expulsar a grupos enteros de diputados que se negaron a subordinarse a la línea de la comisión política. Les causa horror pensar en diputados con cabeza propia que osaron tratar de resolver problemas nacionales buscando la concertación con los demás partidos.

Es, a partir de estas experiencias traumáticas, que la actual dirigencia ha erradicado el pluralismo interno y que el FMLN, negando su propia historia, fue convertido en un partido monolítico, centralista, autoritario, sin tendencias, sin disidencia interna, sin debate abierto, sin primarias.

Les ha costado erradicar el pluralismo, el debate, la crítica, la disidencia y la democracia interna del partido: Perdieron a sus mejores dirigentes, a sus intelectuales, sacrificaron su relación histórica con la masa crítica de la sociedad.

Luego de pagar este enorme costo, la dirección del FMLN no va poner en riesgo este "logro" de la cohesión interna poniendo diputados con capacidad crítica. Por más que su candidato a la presidencia les pida incluir a algunos de sus "amigos", la dirección se cierra y escoge diputados con el único criterio de la sumisión.

En ARENA, la cosa todavía está abierta... (vea mañana la parte 2 de este artículo).

(Publicado en El Diario de Hoy, Observador Electoral)

viernes, 19 de septiembre de 2008

Obama, el mal menor y con más contrapesos

No aguanto la idea de que el patriotismo reaccionario e hipócrita de los republicanos salga triunfante y se convierta, por otros 8 años más, en el discurso oficial de Washington.

Por otra parte, no soporto que los políticos me sermoneen, como lo hace insistentemente Barack Obama. Es más, encuentro peligroso el tipo de liderazgo que ofrece: el misionario visionario. O el visionario en misión de salvar al mundo.

Sin embargo, si hay una especie que me inspira aun más desconfianza que los líderes en misión, como Obama, son los héroes. La manera cómo en Minnesota, ante los miles de rednecks en la convención republicana, presentaron a John McCain como el héroe que va a salvar la patria y la civilización, me aterra.

Y cuando Sara Palin, quien por su historia personal me parecía una selección genial por parte de McCain para desconcertar a sus adversarios demócratas, comenzó a hablar de política exterior y seguridad nacional, llegué a una doble conclusión horripilante: Primero que esta mujer es auténticamente reaccionaria, mucho más que John McCain, quien tenía muchas posiciones liberales antes de ser candidato; y segundo que esta pareja bien puede ganar las elecciones en un país tan profundamente conservador y confundido en sus valores como Estados Unidos.

Ambos, Obama y McCain, hablan demasiado de liderazgo. Los ejércitos, las empresas, los equipos de fútbol necesitan líderes fuertes, para cumplir su propósito específico. Las sociedades democráticas, que por definición son plurales, donde cada sector tiene propósitos propios, no necesitan líderes. La sociedad plural no necesita que alguien la lidere en ninguna dirección, sino necesita gobernantes que sepan administrar, concertar, buscar coincidencias y respetar divergencias. El Estado necesita personajes que sepan garantizar, no un rumbo común, sino que cada uno pueda buscar su propio rumbo.

Estados Unidos es un país en crisis. En tiempos de crisis, siempre existe la tentación de buscar líderes, autoridad, rumbo común. Obama y McCain --por esto los dos no me gustan-- ofrecen esto, cada uno de su manera. Detrás del sermón sobre el cambio, así como de la prédica patriótica, hay una concepción autoritaria de la política.

En esta situación, los norteamericanos van a tener que votar por los partidos, no por las personas. En contra de toda la manera como se proyecta esta carrera electoral como un enfrentamiento entre personalidades. Obama tiene detrás de si un partido con un gran potencial liberal y democrático, un partido mucho más plural, pensante, multicolor, multicultural que el Partido Republicano. Los demócratas –y su variedad de liderzazos-- se van a encargar de mantener a un presidente Obama con los pies en la tierra. El pragmatismo y pluralismo tienen mucho peso entre los Demócratas, tal vez suficiente para hacerle contrapeso a un presidente Obama con tendencias de sentirse dueño de la verdad y de la brújula...

En otras palabras, para las locuras y fallas de Obama, hay antidote. El Partido Demócrata no refuerza sino contrarresta las tendencias radicales, autoritarias y mesiánicas de su candidato.

En el caso de los republicanos, es al revés. Ahí el partido empujaría a John McCain, quien en el fondo no es tan radical y conservador como su actual discurso, hacía un patriotismo ciego. La beligerancia religiosa y reaccionaria de las bases republicanos, expresada fielmente en Sara Palin, empujaría a un presidente McCain hacía políticas peligrosas para el pluralismo democrático en Estados Unidos, y para la seguridad a nivel global.

(Publicado en Siguiente Página)