Estimada Damiana:
Leí una noticia que estás formando una Asociación de Madres de Hijos del Presidente. No se si es cierto. Pero si no, la idea es tan buena que ustedes deberían ponerla en práctica.
Sos la tercera mujer que reclama que el presidente de Paraguay es padre de su hijo, y que hay otras seis mujeres en fila reclamando la paternidad del ex-obispo Lugo, convertido en presidente de la República y líder de ‘el cambio’ en Paraguay.
La idea de negociar con el papá presidente en colectivo, así como lo hacen los sindicatos en sus contratos colectivos, me parece genial.
Es más: La idea es tan buena que no sólo la deberían aplicar en Paraguay. Es cierto, no todos tenemos a un ex-obispo a quién, al llegar a la presidencia, le comienzan a salir hijos, pero presidentes que no son ángeles sobran en América Latina. A ver si te das una vuelta por El Salvador, a ver si hay condiciones para armar una sucursal de la Asociación de Madres de Hijos de Presidentes. Como aquí estamos a las puertas de un cambio supuestamente muy en favor de los derechos de las mujeres, no debería haber obstáculos ni represión ninguna por parte de las autoridades.
Si quiere, puedo ponerte en contacto con Las Dignas que saben apoyar este tipo de causas.
Broma aparte, ¡te felicito por tu valor!
Paolo Lüers
(Publicado en Más!)
jueves, 30 de abril de 2009
martes, 28 de abril de 2009
Carta a Fernando Lugo, ex-obispo y presidente de Paraguay
Señor presidente:
¡Felicidades! En un mes te salieron tres hijos. Nada mal para un obispo. Para un presidente que predica cambio, justicia y verdad, es incomparable. ¡Entraste al libro Guinness de records mundiales!
Lo que más me fascina es que nunca pierdes la compostura. Te sale un primer hijo y hablas de ‘la verdad’. Aparece el segundo, y hablás de ‘la justicia’. Te sacan al tercero y hablás de ‘el amor’...
Y nunca pierdes el profundo sentimiento por la dignidad de las mujeres. En todos tus discursos respetás la equidad de los géneros, hablando de “ministros y ministras”, “sucesor o sucesora”, etc. Incluso ahora, cuando comentás en público tus pecados carnales, te diriges a “los paraguayos y las paraguayas”. Siempre el correcto. Siempre respetando a las mujeres. Menos cuando tienen 17 años y admiran a los sacerdotes revolucionarios.
Aunque te dijeron ‘su excelencia’ y ahora te digan ‘señor presidente’, sos un mentiroso, camarada Lugo.
Paolo Lüers
(Publicado en Más!)
¡Felicidades! En un mes te salieron tres hijos. Nada mal para un obispo. Para un presidente que predica cambio, justicia y verdad, es incomparable. ¡Entraste al libro Guinness de records mundiales!
Lo que más me fascina es que nunca pierdes la compostura. Te sale un primer hijo y hablas de ‘la verdad’. Aparece el segundo, y hablás de ‘la justicia’. Te sacan al tercero y hablás de ‘el amor’...
Y nunca pierdes el profundo sentimiento por la dignidad de las mujeres. En todos tus discursos respetás la equidad de los géneros, hablando de “ministros y ministras”, “sucesor o sucesora”, etc. Incluso ahora, cuando comentás en público tus pecados carnales, te diriges a “los paraguayos y las paraguayas”. Siempre el correcto. Siempre respetando a las mujeres. Menos cuando tienen 17 años y admiran a los sacerdotes revolucionarios.
Aunque te dijeron ‘su excelencia’ y ahora te digan ‘señor presidente’, sos un mentiroso, camarada Lugo.
Paolo Lüers
(Publicado en Más!)
sábado, 25 de abril de 2009
Carta al presidente Barack Obama
(Esta carta no es mía. Infortunadamente, antes de poderla inventar yo, la escribió el columnista del periódico alemán BILD, Franz Josef Wagner. Me tomo la libertad de traducir y reproducirla. Saludos, Paolo Lüers)
Querido presidente Obama:
si en vez de presidente fuera participante en un concurso televisivo, ya lo hubieran eliminado. En su discurso ante el Congreso usted dijo que el automóvil era un invento norteamericano. Incorrecto. Queda usted eliminado de la competencia.
La respuesta correcta era: Alemania. Carl Benz inventó en 1886 el primer automóvil con motor de gasolina.
¿De dónde vienen las lagunas de conocimiento de un presidente americano? De la soberbia gringa. Los norteamericanos piensan que ellos inventaron el carro, la computadora, la televisión. Falso. Tampoco la bomba atómica. Tampoco el vuelo a la luna.
Lo que sí inventaron en los Estados Unidos de América es el optimismo. Para mi, un invento mucho más importante que el carro.
Cordialmente, su Franz Josef Wagner
Querido presidente Obama:
si en vez de presidente fuera participante en un concurso televisivo, ya lo hubieran eliminado. En su discurso ante el Congreso usted dijo que el automóvil era un invento norteamericano. Incorrecto. Queda usted eliminado de la competencia.
La respuesta correcta era: Alemania. Carl Benz inventó en 1886 el primer automóvil con motor de gasolina.
¿De dónde vienen las lagunas de conocimiento de un presidente americano? De la soberbia gringa. Los norteamericanos piensan que ellos inventaron el carro, la computadora, la televisión. Falso. Tampoco la bomba atómica. Tampoco el vuelo a la luna.
Lo que sí inventaron en los Estados Unidos de América es el optimismo. Para mi, un invento mucho más importante que el carro.
Cordialmente, su Franz Josef Wagner
Balance de poder
El poder ejecutivo está al punto de cambiar a manos del FMLN. ¿Es realmente extraño que en esta coyuntura de alteración de la correlación de fuerzas a los partidos no les salga tan fácil negociar la presidencia de la Asamblea, la presidencia de la Corte, cinco nuevos magistrados de la Corte, la composición de la Cámara Constitucional, el fiscal general, el procurador general de la República, el futuro de la Corte de Cuentas y del Tribunal Electoral?
Están en movimiento muchas piezas. Está en juego el balance del poder.
Todos estamos exigiendo a la Asamblea Legislativa que esta vez elija a un fiscal general independiente que no corresponda al interés particular de ningún partido.
Pero hay que tomar en cuenta que en el balance existente de los poderes la fiscalía es una pieza. Removerla del esquema de balances y contra-balances cambia la correlación de fuerzas. Crear una Fiscalía independiente altera la correlación.
Quiere decir: La derecha no va a aceptar a un fiscal general independiente sin que simultáneamente se discutan y redefinan los criterios para la elección de los magistrados, la composición de la Cámara Constitucional y la presidencia de la Corte Suprema.
Esperar que ARENA, que está entregando el ejecutivo, al mismo tiempo esté entregando a la izquierda la fiscalía, es ingenuo. Igual sería ingenuo esperar que ARENA, al tiempo que cede su control de la Fiscalía a favor de un fiscal general realmente independiente, no exija la aplicación del mismo criterio para la Corte.
Es muy común la crítica a los ‘combos’ que arman en la Asamblea para interrelacionar todas estas decisiones. Pero de hecho no son, no pueden ser, decisiones aisladas. Cada decisión, cada elección de los funcionarios de segundo grado, cada reforma a una de las instituciones clave, afecta el equilibrio de poder. Por lo tanto, requiere negociaciones complejas que incluyan las demás instituciones. Porque cada una de esas decisiones altera el equilibrio de poderes. Criticar esto como expresión de una partidocracia, no sirve para nada. Es ingenuo o es cortina de humo quejarse que en una democracia los cargos claves para el equilibrio de poderes sean sujeto a negociaciones entre los partidos. Lo que hay que exigir es que las negociaciones sean transparentes.
El FMLN exige que para la elección del fiscal general se aplique el criterio de la independencia partidaria – pero que a la Corte se elijan magistrados que correspondan a su interés partidario. ¡O todos en la cama o todos en el suelo, camaradas!
Esto no significa que no hay que emprender la tarea de despartidizar las instituciones. Claro que sí. Pero de verdad, bien negociado, tomando en cuenta los intereses y los miedos de todos.
Igual que hay que rechazar el intento de algunos de canjear la Fiscalía, para asegurar la impunidad propia, por el control de la Corte, hay que rechazar el intento de otros de neutralizar la fiscalía y al mismo tiempo aumentar la influencia propia en la Corte, en la directiva de la Asamblea y en el Tribunal Electoral.
Si el FMLN realmente quiere una Fiscalía independiente, quitando influencia indebida a ARENA, que digan claramente dónde van a ceder ellos. Sólo se puede tener Fiscalía independiente si al mismo tiempo todos los partidos renuncian a su ‘derecho acumulado’ de meter magistrados ‘de ellos’ en la Corte.
El FMLN tiene que entender que los demás partidos, sobre todo los de oposición, no están dispuestos a aceptar la consigna ‘winner takes all’ o ‘todo cambia’, pero a nuestro favor. La futura oposición no tiene porque cederle al futuro partido de gobierno el control de la presidencia de la Asamblea + mayor influencia partidaria en la Corte + el tercer magistrado en el Tribunal + mayor influencia o incluso control en la Procuraduría General de la República, al tiempo que se desmonte el control que históricamente han tenido los partidos de derecha sobre Fiscalía y Corte de Cuentas.
Para lograr esto, el FMLN tendría que haber ganado las elecciones de enero en grande, terminando con mayoría clara y facilitando alianzas que le aseguren mayoría calificada. Afortunadamente esto no fue el caso y seguimos en una democracia que mantiene equilibrios y contrapesos.
Y los equilibrios requieren negociaciones. Por más que algunos traten de tildar de ilegítimos las negociaciones, los vetos, los condicionamientos de ciertas decisiones a otras para mantener el equilibrio, seguirán siendo el mecanismo de calibrar los equilibrios.
Están en movimiento muchas piezas. Está en juego el balance del poder.
Todos estamos exigiendo a la Asamblea Legislativa que esta vez elija a un fiscal general independiente que no corresponda al interés particular de ningún partido.
Pero hay que tomar en cuenta que en el balance existente de los poderes la fiscalía es una pieza. Removerla del esquema de balances y contra-balances cambia la correlación de fuerzas. Crear una Fiscalía independiente altera la correlación.
Quiere decir: La derecha no va a aceptar a un fiscal general independiente sin que simultáneamente se discutan y redefinan los criterios para la elección de los magistrados, la composición de la Cámara Constitucional y la presidencia de la Corte Suprema.
Esperar que ARENA, que está entregando el ejecutivo, al mismo tiempo esté entregando a la izquierda la fiscalía, es ingenuo. Igual sería ingenuo esperar que ARENA, al tiempo que cede su control de la Fiscalía a favor de un fiscal general realmente independiente, no exija la aplicación del mismo criterio para la Corte.
Es muy común la crítica a los ‘combos’ que arman en la Asamblea para interrelacionar todas estas decisiones. Pero de hecho no son, no pueden ser, decisiones aisladas. Cada decisión, cada elección de los funcionarios de segundo grado, cada reforma a una de las instituciones clave, afecta el equilibrio de poder. Por lo tanto, requiere negociaciones complejas que incluyan las demás instituciones. Porque cada una de esas decisiones altera el equilibrio de poderes. Criticar esto como expresión de una partidocracia, no sirve para nada. Es ingenuo o es cortina de humo quejarse que en una democracia los cargos claves para el equilibrio de poderes sean sujeto a negociaciones entre los partidos. Lo que hay que exigir es que las negociaciones sean transparentes.
El FMLN exige que para la elección del fiscal general se aplique el criterio de la independencia partidaria – pero que a la Corte se elijan magistrados que correspondan a su interés partidario. ¡O todos en la cama o todos en el suelo, camaradas!
Esto no significa que no hay que emprender la tarea de despartidizar las instituciones. Claro que sí. Pero de verdad, bien negociado, tomando en cuenta los intereses y los miedos de todos.
Igual que hay que rechazar el intento de algunos de canjear la Fiscalía, para asegurar la impunidad propia, por el control de la Corte, hay que rechazar el intento de otros de neutralizar la fiscalía y al mismo tiempo aumentar la influencia propia en la Corte, en la directiva de la Asamblea y en el Tribunal Electoral.
Si el FMLN realmente quiere una Fiscalía independiente, quitando influencia indebida a ARENA, que digan claramente dónde van a ceder ellos. Sólo se puede tener Fiscalía independiente si al mismo tiempo todos los partidos renuncian a su ‘derecho acumulado’ de meter magistrados ‘de ellos’ en la Corte.
El FMLN tiene que entender que los demás partidos, sobre todo los de oposición, no están dispuestos a aceptar la consigna ‘winner takes all’ o ‘todo cambia’, pero a nuestro favor. La futura oposición no tiene porque cederle al futuro partido de gobierno el control de la presidencia de la Asamblea + mayor influencia partidaria en la Corte + el tercer magistrado en el Tribunal + mayor influencia o incluso control en la Procuraduría General de la República, al tiempo que se desmonte el control que históricamente han tenido los partidos de derecha sobre Fiscalía y Corte de Cuentas.
Para lograr esto, el FMLN tendría que haber ganado las elecciones de enero en grande, terminando con mayoría clara y facilitando alianzas que le aseguren mayoría calificada. Afortunadamente esto no fue el caso y seguimos en una democracia que mantiene equilibrios y contrapesos.
Y los equilibrios requieren negociaciones. Por más que algunos traten de tildar de ilegítimos las negociaciones, los vetos, los condicionamientos de ciertas decisiones a otras para mantener el equilibrio, seguirán siendo el mecanismo de calibrar los equilibrios.
(El Diario de Hoy, Observador)
jueves, 23 de abril de 2009
Carta a los diputados
Estimados amigos:
¡Pongan fiscal general ya! Están permitiendo un vacío legal que puede tener graves consecuencias. El fiscal general es el representante legal del pueblo. Por eso tiene que ser elegido por Ustedes, los representantes del pueblo. Cualquier otra cosa no vale.
Un país sin fiscal es como una familia sin nadie que defina reglas. Un partido de fútbol sin árbitro. Una ciudad sin bomberos. No puede ser.
¿No saben cómo elegir al nuevo fiscal general? Muy fácil: Primero, eliminen de la lista de candidatos a todos los que no tienen independencia de ARENA. Segundo, manden al carajo a todos los que son demasiado cercanos al FMLN. Tercero, del resto escojan al más capacitado y a quién tiene los huevos más grandes. A este pónganle de fiscal general, para que investigue lo que hay que investigar y que lleve a juicio a quién hay que llevar a juicio.
Y si en lo que queda de la lista no hay nadie que vale la pena, hagan otra lista y comiencen de nuevo.
Así de simple.
Les saluda su asesor sin goce de sueldo, Paolo Lüers
(Publicado en Más)
¡Pongan fiscal general ya! Están permitiendo un vacío legal que puede tener graves consecuencias. El fiscal general es el representante legal del pueblo. Por eso tiene que ser elegido por Ustedes, los representantes del pueblo. Cualquier otra cosa no vale.
Un país sin fiscal es como una familia sin nadie que defina reglas. Un partido de fútbol sin árbitro. Una ciudad sin bomberos. No puede ser.
¿No saben cómo elegir al nuevo fiscal general? Muy fácil: Primero, eliminen de la lista de candidatos a todos los que no tienen independencia de ARENA. Segundo, manden al carajo a todos los que son demasiado cercanos al FMLN. Tercero, del resto escojan al más capacitado y a quién tiene los huevos más grandes. A este pónganle de fiscal general, para que investigue lo que hay que investigar y que lleve a juicio a quién hay que llevar a juicio.
Y si en lo que queda de la lista no hay nadie que vale la pena, hagan otra lista y comiencen de nuevo.
Así de simple.
Les saluda su asesor sin goce de sueldo, Paolo Lüers
(Publicado en Más)
La credibilidad de ambos está en juego
Todo el mundo interpreta que el voto popular, en las elecciones de enero y marzo de este año, les dio a los dos partidos grandes el mandato de ponerse de acuerdo. Puede ser cierto, aunque en primer plano el votante dio al FMLN el mandato de gobernar y a ARENA el mandato de ejercer la función indispensable de oposición.
Otra cosa es el hecho que para ciertas decisiones, como la ratificación de reformas constitucionales y la elección de ciertos funcionarios claves- se necesita mayoría calificada. Esto si obliga los partidos a ponerse de acuerdo para reunir los 56 votos en la Asamblea.
Pero dejemos las cosas claras: Ponerse de acuerdo no significa repartirse los cargos., aunque hasta ahora esto ha sido el contenido de la concertación. El sentido de la mayoría calificada, que pone la Constitución como requisito para la elección del fiscal general y de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, no es la repartición equitativa del poder entre los partidos, sino lo contrario: es para evitar que a estas funciones lleguen representantes de los partidos.
Diferente es la presidencia de la Asamblea Legislativa, donde por naturaleza tiene que llegar un representante de un partido, no un profesional independiente. Por eso, la junta directiva de la Asamblea se elije con mayoría simple.
No así los magistrados de la Corte y del Tribunal Electoral o el fiscal general. En vez de buscar formas de repartir equitativamente entre los partidos el poder en estas instituciones, los diputados deberían optar por la otra vía: elegir a los menos comprometidos con partidos, a los más independientes.
En este sentido, es muy favorable para la democracia salvadoreña que por el caso Silva-Tórrez haya caído al suelo la negociación ya casi consumada entre FMLN y ARENA de canjear el control de la Fiscalía General contra el control de la Corte Suprema de Justicia.
Sería fatal que las actuales negociaciones entre los partidos trataran de buscar otra fórmula de repartición o canje de cargos e instituciones. Sería absurdo que un pacto de este tipo se justifique por un supuesto mandato emanado de las elecciones. Sería desastroso para la institucionalidad del país que a la fiscalía, para evitar posibles investigaciones de corrupción en el gobierno saliente, llegue una ficha de ARENA, con los votos del FMLN, y que en cambio ARENA de los votos para que el FMLN pueda asumir el control de la Corte Suprema.
Ambos partidos grandes están en una situación muy delicada, aunque el FMLN, a la hora de saborear su triunfo, tal vez no lo perciba. Pero ellos ganaron las elecciones con la promesa del ‘cambio’. Durante años en la oposición hablaron de la necesidad de cambiar la manera de hacer política.
Y ARENA se encuentra en un proceso de catarsis y de transformación. Si no logra salir de este proceso con credibilidad y con una verdadera renovación, no tiene ningún futuro político.
Quiere decir que ninguno de los partidos grandes se puede dar el lujo de seguir operando de la misma manera. Si continúan repartiéndose entre ellos las instituciones del Estado, pierde credibilidad tanto el ‘cambio’ que prometió el FMLN como la ‘renovación’ interna que anunció ARENA. Las consecuencias para el sistema político serían muy serias.
¿Cómo salir de este dilema? Muy fácil: armando para la Fiscalía General y la Corte Suprema de Justicia un ‘combo’ concertado entre los partidos, pero esta vez eligiendo a los candidatos más idóneos por su independencia partidaria, su capacidad profesional y su vocación de fortalecer la institucionalidad. Tiene que ser un combo, al elegir al fiscal general con el criterio de independencia tiene que asegurarse que este mismo criterio se aplique a las elección de los magistrados de la Corte, y luego a la elección de los magistrados del Tribunal Electoral y de la Corte de Cuentas.
Así los partidos podrían ponerse de acuerdo de limpiar la mesa, y marcar el inicio de una nueva era de institucionalidad. Si no tienen el valor y la voluntad que esta revolución requiere, de antemano se convierten en engaño la promesa de ‘cambio’ del FMLN y la promesa de ‘renovación’ de ARENA. Hoy es cuando pueden, en la práctica, mostrar que todos estos cambios no son para que toda siga igual.
Otra cosa es el hecho que para ciertas decisiones, como la ratificación de reformas constitucionales y la elección de ciertos funcionarios claves- se necesita mayoría calificada. Esto si obliga los partidos a ponerse de acuerdo para reunir los 56 votos en la Asamblea.
Pero dejemos las cosas claras: Ponerse de acuerdo no significa repartirse los cargos., aunque hasta ahora esto ha sido el contenido de la concertación. El sentido de la mayoría calificada, que pone la Constitución como requisito para la elección del fiscal general y de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, no es la repartición equitativa del poder entre los partidos, sino lo contrario: es para evitar que a estas funciones lleguen representantes de los partidos.
Diferente es la presidencia de la Asamblea Legislativa, donde por naturaleza tiene que llegar un representante de un partido, no un profesional independiente. Por eso, la junta directiva de la Asamblea se elije con mayoría simple.
No así los magistrados de la Corte y del Tribunal Electoral o el fiscal general. En vez de buscar formas de repartir equitativamente entre los partidos el poder en estas instituciones, los diputados deberían optar por la otra vía: elegir a los menos comprometidos con partidos, a los más independientes.
En este sentido, es muy favorable para la democracia salvadoreña que por el caso Silva-Tórrez haya caído al suelo la negociación ya casi consumada entre FMLN y ARENA de canjear el control de la Fiscalía General contra el control de la Corte Suprema de Justicia.
Sería fatal que las actuales negociaciones entre los partidos trataran de buscar otra fórmula de repartición o canje de cargos e instituciones. Sería absurdo que un pacto de este tipo se justifique por un supuesto mandato emanado de las elecciones. Sería desastroso para la institucionalidad del país que a la fiscalía, para evitar posibles investigaciones de corrupción en el gobierno saliente, llegue una ficha de ARENA, con los votos del FMLN, y que en cambio ARENA de los votos para que el FMLN pueda asumir el control de la Corte Suprema.
Ambos partidos grandes están en una situación muy delicada, aunque el FMLN, a la hora de saborear su triunfo, tal vez no lo perciba. Pero ellos ganaron las elecciones con la promesa del ‘cambio’. Durante años en la oposición hablaron de la necesidad de cambiar la manera de hacer política.
Y ARENA se encuentra en un proceso de catarsis y de transformación. Si no logra salir de este proceso con credibilidad y con una verdadera renovación, no tiene ningún futuro político.
Quiere decir que ninguno de los partidos grandes se puede dar el lujo de seguir operando de la misma manera. Si continúan repartiéndose entre ellos las instituciones del Estado, pierde credibilidad tanto el ‘cambio’ que prometió el FMLN como la ‘renovación’ interna que anunció ARENA. Las consecuencias para el sistema político serían muy serias.
¿Cómo salir de este dilema? Muy fácil: armando para la Fiscalía General y la Corte Suprema de Justicia un ‘combo’ concertado entre los partidos, pero esta vez eligiendo a los candidatos más idóneos por su independencia partidaria, su capacidad profesional y su vocación de fortalecer la institucionalidad. Tiene que ser un combo, al elegir al fiscal general con el criterio de independencia tiene que asegurarse que este mismo criterio se aplique a las elección de los magistrados de la Corte, y luego a la elección de los magistrados del Tribunal Electoral y de la Corte de Cuentas.
Así los partidos podrían ponerse de acuerdo de limpiar la mesa, y marcar el inicio de una nueva era de institucionalidad. Si no tienen el valor y la voluntad que esta revolución requiere, de antemano se convierten en engaño la promesa de ‘cambio’ del FMLN y la promesa de ‘renovación’ de ARENA. Hoy es cuando pueden, en la práctica, mostrar que todos estos cambios no son para que toda siga igual.
(El Diario de Hoy, Observador Electoral)
Columna transversal: Paciencia es la madre de la vajilla
Me alegra que Mauricio Funes, al participar como invitado en la Cumbre de las Américas, no se haya incorporado al club de presidentes bayuncos encabezado por los comandantes Hugo Chávez y Daniel Ortega. En Puerto de España lo vimos decente, sobrio, respetuoso, no buscando pleitos con nadie.
No se materializaron las pesadillas de muchos, a quienes nos atormentaba la imagen de un Mauricio Funes aplicando en cumbres presidenciales su estilo arrogante e intolerante de debatir, que conocemos de su carrera periodística y su campaña electoral. En Costa Rica y en Trinidad y Tobago vimos a un Mauricio Funes que en nada emulaba los discursos embarazosos de presidentes como Evo Morales y Rafael Correa anunciando el fin del capitalismo, ni los berrinches que varias cumbres han armado Daniel Ortega y Hugo Chávez.
Nada de eso. Por lo contrario, el presidente electo se mantuvo a distancias seguras de estos personajes. Y nada de soberbia. Más bien, casi pasó desapercibido.
Claro, todavía no estaba participando con plenos derechos de presidente constitucional, sino como invitado, como presidente electo. Habría que ver si esta actitud cambia a partir del 1 de junio. Hasta ahora todo parece indicar que Mauricio Funes habla en serio cuando dice que no adoptará, por preferencias ideológicas de su partido, políticas y alianzas internacionales que comprometan intereses nacionales, por ejemplo en las relaciones con Estados Unidos.
Si es así, nos evitamos escenas como el presidente Mel Zelaya aplaudiendo a Hugo Chávez, cuando en plaza pública hondureña tildaba de “vendepatrias” a los hondureños que se oponen a la entrada de su país al ALBA.
El nuevo gobierno debería desde el principio intercambiar embajadores con Cuba y con Venezuela, como una muestra de normalidad, no de una nueva alianza. Obama dejó claro en la cumbre que esto no constituirá obstáculo ninguno para las buenas relaciones con Estados Unidos.
Una vez que asuma la presidencia, sería útil que Funes -más allá de evitar codearse con colegas como Daniel Ortega, Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales- se distancie explícitamente de sus posiciones. Llegará el momento cuando sea necesario saber, de boca del presidente, que no comparte las posiciones de sus homólogos sobre la necesidad de abolir instancias multilaterales como la OEA, el Fondo Monetaria y el Banco Mundial, y que está dispuesto a colaborar en hacer más eficientes esas instituciones.
El único error que cometió Funes en Trinidad y Tobago fue referirse, en su discurso en la cumbre presidencial, a Tony Saca como “presidente en funciones”, así como ya lo había hecho aquí, incluso en su primera visita a Casa Presidencial. Le guste o no al presidente electo, Tony Saca será presidente constitucional hasta el último segundo de su mandato, con todos los derechos y deberes que esto implica. Un funcionario “en funciones” es otra cosa. Ahora tenemos a un fiscal general “en funciones” - y vean el vacío que esto está creando. En los regimenes parlamentarios europeos, cuando el primer ministro renuncia, se queda como jefe de gobierno “en funciones” hasta que el parlamento haya nombrado a quien asuma el cargo. El poder de un mandatario “en funciones” siempre es limitado.
Dado la manera amigable como se está dando hasta la fecha la transición del viejo gobierno al nuevo, el comentario de Mauricio Funes no parece un intento de cuestionar el poder del presidente saliente, sino más bien una confusión. Podríamos preguntarnos si se trata de un lapso freudiano, causado por algún deseo inconsciente. En este caso, totalmente hipotético, aplica perfectamente una moraleja alemana: Geduld ist die Mutter de Porzellankiste - paciencia es la madre de la vajilla de porcelana...
Aplica también a todos que queremos ver en hechos lo que trae el gobierno entrante.
(El Diario de Hoy/páginas editoriales)
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