sábado, 30 de enero de 2010

Carta a Florentín Meléndez y Sidney Blanco, magistrados de la Corte Suprema

Estimados amigos:

Cuando estábamos en el pleito interminable por la renovación de la Corte Suprema, a todos que querían escuchar (y aun más a los que no querían escuchar) les estuve predicando que dejaran de vetar a ustedes dos por el sólo hecho de ser hombres de izquierda.

No chinguen, le dije a la derecha, si realmente quieren un antídoto contra el autoritarismo de la izquierda ortodoxa, metan a estos dos: Son de izquierda, pero tienen suficiente cerebro y huevos para ser independientes, críticos y vigilantes de la Constitución.

Sigo creyendo esto. Estoy seguro que ustedes dos, en la Cámara Constitucional, van a defender la libertad de expresión, la libertad de prensa, la libertad de la crítica pública.

Hay un empresario y que quiere que ustedes -la Cámara de los Constitucional- declaren inconstitucional un artículo de nuestros código penal, con el cual la Asamblea quitó a los periodistas el peligro de terminar en la cárcel por las críticas que haga o por la información que desvele.

Este empresario quiere que El Salvador regrese a los tiempos de la censura y de la persecución a los periodistas. Su iniciativa tiene el apoyo del FMLN, que por cierto no votó por la reforma que ahora quieren revertir.

Los que hemos luchado contra la censura toda la vida, los que hemos ejercido la crítica pública incluso cuando nos podía costar la vida, no vamos a aceptar ningún retroceso en la libertad de expresión conquistada. Por eso me da confianza que ustedes dos estén en la Corte Suprema, precisamente para no permitir que esto pase.

Estoy seguro que tienen el valor de hacer lo correcto, sean cuales sean las presiones.

Paolo Lüers

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jueves, 28 de enero de 2010

Columna transversal: Abrazo de oso

En una columna sobre la reforma fiscal del presidente Funes escribí: “Si Funes quiere seducir a la empresa privada para que le tenga confianza para negociar un pacto fiscal, o sea un compromiso que significa sacrificios y compromisos a largo plazo, entonces que se olvide de imponerles antes una reforma fiscal no consensuada. O es por la fuerza o es por consenso. O es necesidad inmediata o es la necesidad de llegar a un acuerdo de largo plazo. O la violas, o la seduces. No puede ser primero por la fuerza y luego la conquista. A menos que uno tenga un concepto de la conquista que no tiene nada que ver con el arte del enamoramiento, sino con el sometimiento...”

Esto fue en diciembre 2009. Funes se decidió no por la concertación de un pacto, como la ofreció ANEP, sino por la imposición. La violación se consumió.

Seis semanas después, en la gran gala de ENADE ( el anual Encuentro Nacional de la Empresa Privada organizada por ANEP), la violación pareció olvidada - o por lo menos la memoria reprimida.

La víctima, sometida por la fuerza en diciembre, en enero se presta a la seducción del hombre que acaba de imponerle su voluntad.

El aplauso frenético con el cual el discurso de presidente Funes fue premiado por cientos de empresarios y ejecutivos, y el abrazo que recibió del presidente de ANEP, me dieron pena ajena. Lo siento mucho, mis muy queridos amigos empresarios y dirigentes de ANEP, pero tengo que jugar mi papel de aguafiestas. Esta fiesta de unión entre gobierno y empresa privada celebrada ayer en el ENADE es una farsa.

Me remito nuevamente a lo que escribí en diciembre: “Lo más indigno que puede hacer la empresa privada es, en vez de oponerse a la reforma fiscal como tal, regatear porcentajes y montos. Para regresar a la imagen usada al principio: Cuando una mujer está siendo violada, no va a decir “Procedan, pero por favor no me rompan el vestido...”

Esto es -duele decirlo nuevamente- precisamente lo que hizo la empresa privada. En diciembre se dejó meter por la fuerza la reforma fiscal, con tal que el gobierno se dejó bajar algunos porcentajes. ¿O acaso diputados comprados y partidos chantajeados no constituyen violencia e imposición? Y como el hombre no le rompió el vestido y la novia pudo mantener su cara y reputación, el mes siguiente se deja seducir...

Y seducir con tan poquito... La poderosa ANEP dejándose seducir por tan poquito. La única explicación posible: Están muy asustados de la arrogancia con que el FMLN reafirma su ortodoxia y sus malas intenciones. Buscan quien les proteja...

¿Cómo funcionó esta maniobra política? El FMLN lanza una iniciativa populista de ley, eliminando la cuota básica de la telefonía fija, sabiendo que el presidente la va a vetar. De paso se lleva a toda la oposición al encuentro, porque nadie quiere aparecer como defensor de las odiadas telefónicas. Entonces, el presidente de la República, el mismo que llevó al FMLN al gobierno, aparece como defensor de la libertad empresarial. “Mire, ahora ni ARENA los puede defender. Yo sí. Yo puedo protegerlos del FMLN...” Los empresarios, asustados por una ley que de un plumazo les quita a tres empresas ingresos de 120 millones al año, abrazan al hombre que les ofrece protección contra su propio partido.

Ambos ganaron: el FMLN, que necesita apoyo popular, porque tiene que pensar en futuras elecciones, se perfiló como el protector del hombre común. El presidente Funes, quien no tendrá que enfrentar ninguna elección más, pero necesita urgentemente gobernabilidad y apoyo de la empresa privada, los consigue perfilándose como protector de la seguridad jurídica y de la libertad empresarial. Y como un estadista que se atreve a tomar decisiones impopulares...

Pero, ¿qué gana ANEP? Hasta la fecha nada. A menos que se deje satisfacer a puro discurso. La amenaza de una segunda fase de la reforma fiscal sigue vigente. Funes no lo la retiró. La falta de una política de seguridad, uno de los puntos principales en el discurso del presidente de ANEP, sigue vigente. El presidente se trajo al ENADE a su gabinete de seguridad, pero en su discurso se limitó a seguir prometiendo un plan de combate a la delincuencia, sin dar ningún detalle. El reclamo fuerte que ANEP le hizo por la inseguridad se ahogó en el abrazo en que terminó el evento.

La noticia del ENADE tendría que haber sido: ANEP demanda a Funes plan de seguridad. Pero los titulares que sacó Funes del ENADE dicen: “Funes pide defender libertad económica”, “Un pacto”, “ENADE encontrará terreno fértil en este gobierno”, “Funes respaldo propuesta ANEP”, “Funes pide defender mercado”, “tranquiliza discurso de Funes”.

Parece que ante el nuevo amor entre los empresarios y el presidente protector, también los medios se fueron en la chicagüita.

(El Diario de Hoy)

Carta al alcalde de Zacatecoluca, Salvador Hirezi

Estimado alcalde:

Usted mandó a hacer un referéndum en Zacatecoluca, haciendo a los ciudadanos la trascendental pregunta: “¿Está de acuerdo en recuperar y ordenar los espacios públicos del Centro Histórico?”

Igual les podría preguntar mañana, en senda votación: “¿Están de acuerdo que el alcalde haga su trabajo y cumple con la ley? ¿Sí o no?”

Porque de todas formas -por ley, por ética, por lógica, por decencia- el alcalde y su concejo están obligados a “recuperar y ordenar los espacios públicos” de la ciudad. Hacer un referéndum sobre esto equivale a que el señor Funes proponga realizar un referéndum con la pregunta: “¿Está usted de acuerdo en someter a la justicia a los delincuentes y homicidas?”

Entonces, con esta idea su de introducir en Zacate la democracia popular, no solamente está atentando contra la ley, sino incluso contra la lógica. Gastar dinero para preguntar a los ciudadanos algo que usted por ley tiene que hacer, es el colmo de la demagógica.

Obviamente, los ciudadanos de Zacate también lo vieron así. Por eso, la gran mayoría no participó en esta farsa.

¿Y ahora qué va a hacer, señor alcalde? ¿Va a ordenar y recuperar el centro, aunque el pueblo no le aprobó su referéndum? ¿O va a obedecer la supuesta voluntad popular y dejar que el centro se siga pudriendo? Tamaño problema en el cual se metió. Y por gusto.

¿Sabe qué, alcalde? Incluso en caso que la mayoría de la población en un referéndum diga lo contrario, usted sigue tiene que recuperar los espacios públicos y ordenar su ciudad. Es su deber cumplir la ley, aunque signifique caer mal a la mayoría. Así funciona la democracia. Todo lo demás es paja y engaño.

Saludos, Paolo Lüers

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martes, 26 de enero de 2010

De complejos fatales y trampas cazabobos

El populismo marcha triunfante en El Salvador. Todos lo abrazan. El FMLN, por convicción y estrategia, el PCN y GANA por conveniencia y corrupción, y ahora también ARENA, por acomplejados.

Ya no aguantan que todo el mundo les diga que son un partido que corresponde a los intereses del gran capital. Es una cosa que lo diga el Frente, eso resbala. Pero ahora lo están diciendo - como si alguien hubiera escrito un guión - el ex presidente Tony Saca, el ex presidente del Coena, Antonio Salaverría; el alcalde Rafael Morán; el ex jefe de la bancada arenera, Guillermo Gallegos...

Pero no porque muchos repiten este mismo estribillo, un partido tiene que acomplejarse y acobardarse, cuando de verdad el sistema del libre mercado y la seguridad jurídica necesitan quién los defienda.

Le tendieron una emboscada a ARENA y cayó. El FMLN propuso en la Asamblea un decreto para eliminar la cuota base de los teléfonos fijos. Y los diputados de ARENA dijeron: Esta es la oportunidad de oro para mostrar que no somos lacayos del gran capital.

No vamos a permitir que el FMLN tome el crédito por una medida en favor de 1.1 millones de familias y en detrimento de las tan odiadas compañías telefónicas. No vamos a caer en esta trampa que nos hacen para volver a señalarnos como defensores de intereses especiales...

Esto se llama trampa cazabobos. Para evitar caer en una trampa fingida, ARENA cayó en la emboscada fatal: dieron sus votos por una maniobra populista del Frente. Para evitar que les griten: "puta", perdieron de hecho su virginidad, apoyando un decreto que a todas luces es contrario al orden económico, a la seguridad jurídica, a la libre competencia y a la responsabilidad del Estado de ejercer una regulación justa que crea un equilibrio entre la protección del consumidor y la competitividad de las empresas de servicio.

Es obvio que la Asamblea no puede, de la noche a la mañana, sin ningún análisis técnico previo, sin ninguna negociación con las empresas afectadas, sin ni siquiera consultar a la institución competente (la SIGET), intervenir en los precios de un servicio. Es una locura.

La verdadera emboscada cazabobos, en la cual los diputados de ARENA cayeron como si fueran novatos, es la siguiente: el presidente Funes va a vetar este decreto. Tiene que hacerlo, porque atenta contra los fundamentos de nuestro orden económico. No puede permitir que los diputados, sólo para quedar bien con la gente, le quiten a las telefónicas $120 millones de ingresos al año.

Y los diputados areneros van a quedar como pendejos y vacilantes, que ya no se atreven a defender el orden económico contra el populismo. Le dieron a Mauricio Funes la oportunidad de oro de poder presentarse como el "Superman" que protege al país y la empresa privada del populismo unido de izquierda y derecha: "Vean, no necesitan a ARENA para protegerlos de los peligros estatizantes y populistas del Frente; su Presidente los defenderá...". El Superman que ya desafió a su propio partido y que hoy desafía, incluso, a un decreto apoyado por todos los partidos.

El problema detrás de este error de ARENA es la confusión que tiene de su propio carácter como partido, de sus propias convicciones. Esto es sumamente grave. Sólo porque el Frente y la nueva "derecha popular" se han puesto de acuerdo para decir que ARENA corresponde a los intereses de la gran empresa, el partido no tiene el derecho de acomplejarse y paralizarse cuando de verdad hay que defender el libre mercado y rechazar intervenciones populistas del Estado
.
Cuando el FMLN lanzó en la Asamblea la iniciativa de hacer a más de 1.1 millones de familias un regalo mensual de entre 10 y 14 dólares, expropiando estos fondos de las compañías telefónicas, era el momento ideal para que ARENA saliera de su confusión y parálisis interna para asumir -con firmeza, pero también con mesura- la defensa de la seguridad jurídica y del sistema del mercado social. En este momento, en vez acobardarse y apoyar un decreto a todas luces populista e inviable, hubiera exigido una regulación justa y racional de la tarifa telefónica.

La gente lo hubiera entendido perfectamente. La gente no es pendeja, no pide regalos, pide tarifas justas supervisadas y reguladas por el Estado. La gente sabe que no hay almuerzo gratis. ¿Por qué lo ha olvidado ARENA?

(El Diario de Hoy)

Carta al diputado Donato Vaquerano de ARENA


E
stimado Donato:

Suena bonito: Eliminar la cuota base para los teléfonos fijos. Así lo habrán pensado ustedes, los diputados de oposición, cuando el FMLN propuso esta medida en favor de 1.1 millón de familias y en detrimento de las tan odiadas telefónicas.

No querían dejar al FMLN el mérito de cuidar el bolsillo de la gente. Cayeron en la emboscada. Dieron sus votos por una maniobra populista del Frente.

Pero la Asamblea no puede, de la noche a la mañana, sin ningún análisis técnico previo, sin ninguna negociación con las empresas afectadas, intervenir en los precios de un servicio. Es una locura.

¿Saben lo que va a pasar? El presidente veta este decreto. Tiene que hacerlo, porque atenta contra los fundamentos de nuestro orden económico. No puede permitir que los diputados, sólo para quedar bien con la gente, le quiten a las telefónicas 120 millones de ingresos al año.

Y los diputados areneros van a quedar como pendejos y vacilantes, que ya no se atreven a defender el orden económico contra el populismo. Van a dejar que Mauricio Funes se presente como el superman que protege al país y la empresa privada del populismo unido de izquierda y derecha: “Vean, no necesitan a ARENA para defenderlos de los peligros del Frente, su presidente los defenderá...”

Sólo porque el Frente, Saca, Gallegos, Salaverría y el alcalde Morán se han puesto de acuerdo para decir que ARENA es el partido empresarial, ustedes no tienen que acomplejarse y paralizarse cuando de verdad hay que defender el libre mercado y rechazar intervenciones populistas del Estado.

Además, la gente no es pendeja. La gente no pide regalos, pide una regulación racional y justa de tarifas.

Por favor, hagan sus tareas, don Donato.

Paolo Lüers

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sábado, 23 de enero de 2010

Cero tolerancia

Cuando el vicepresidente de la República Salvador Sánchez Cerén declaró que "las normas pétreas en materia constitucional son una aberración jurídica", muchos inmediatamente saltaron en defensa de nuestra democracia.

Que bueno, porque uno de los tres hombres que concentran el poder dentro del FMLN estaba clasificando de "aberración" el hecho que nuestra Constitución dicta que "no podrán reformarse en ningún caso los artículos de esta Constitución que se refieren a la forma y sistema de gobierno, al territorio de la República y a la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República".

Pero en el mismo discurso del 16 de enero, el vicepresidente dijo una frase que casi pasó desapercibida: "Al pueblo no se puede negar si por voluntad mayoritaria decide reformar la Constitución".

¡Equivocado, señor vicepresidente! ¡Reprobado, señor ministro de Educación! Se puede negar. Se debe negar. Es mandato de la Constitución.

No es la 'voluntad mayoritaria' que tiene derecho de cambiar la Constitución. Es precisamente el propósito de nuestra Constitución evitar que cualquiera que en dado momento disponga de una 'voluntad mayoritaria' pueda alterar la Constitución.

Por esto, la Constitución, en el artículo 248, dice: "La reforma de esta Constitución podrá acordarse por la Asamblea Legislativa, con el voto de la mitad más uno de los Diputados electos.

Para que tal reforma pueda decretarse deberá ser ratificada por la siguiente Asamblea Legislativa con el voto de los dos tercios de los diputados electos".

Es privilegio de los diputados, no del pueblo como tal en votación directa (por ejemplo, un referéndum), reformar la Constitución. Con el candado de la mayoría calificada de dos tercios de los diputados, o sea la reforma constitucional requiere de una concertación entre varios partidos. O sea, tiene que haber un amplio consenso que va mucho más allá de una mayoría coyuntural.

Esa es la mera esencia de nuestro sistema político (el mismo que la Constitución no permite alterar): la democracia representativa que deja las decisiones trascendentales no en manos directamente del electorado, sino de representantes elegidos, las toman en base de su conciencia, del interés común, tomando en cuenta no sólo 'la voluntad mayoritaria' y coyuntural del pueblo, sino igualmente los intereses de las minorías y las necesidades del país a largo plazo.
¿Está funcionando bien este sistema de la democracia representativa? Obviamente que no.

Pero esto no es razón para desechar este sistema y sustituirlo por otro que pretende ser 'democracia directa' o 'democracia popular', pero que resulta tener mucho menos garantías contra el autoritarismo y el populismo demagógico.

Las evidentes deficiencias de nuestro sistema de democracia representativa son razón para una urgente reforma política. Urge mejorar la manera que funciona esta representación.

Urge una ley de partidos políticos que asegura el carácter democrático de los partidos así como regula y transparenta sus finanzas y campañas. Urge una reforma electoral que permita que el electorado pueda elegir libremente a cada uno de los diputados.

O sea con listas abiertas donde no depende de las cúpulas partidarias quién entre a la Asamblea, sino de los electores.

Si para lograr todo esto hay que hacer enmiendas constitucionales, hay que consensuarlas, aprobarlas y, en la Asamblea Legislativa siguiente, ratificarlas con mayoría calificada. Nada de buscar un atajo o un bypass.

Nada de trucos chucos. Nada de cambiar o pervertir con elementos plebiscitarios el sistema, sino agotar todas las medidas para reformar y perfeccionarlo. Nada de aventuras a la venezolana o nicaragüense...

Es grave que el partido de gobierno -así lo expresan no sólo las declaraciones de Sánchez Cerén, sino de casi todos sus dirigentes- tiene otra concepción de la democracia.

Siempre me ha asustado cuando partidos o líderes políticos de corte autoritaria, que además se sienten 'vanguardia' y expresión de los verdaderos intereses del pueblo, hablen de 'voluntad mayoritaria' o 'voluntad popular'.

No importa que sean de izquierda o de derecha o de esas nuevas mezclas de izquierda/derecha (como Hugo Chávez, Mel Zelaya o los peronistas de Argentina), hay que tenerles cuidado y no permitir que perviertan las constituciones.

Cero tolerancia con los que juegan fuera de la Constitución. Siempre cuando salgan a la luz declaraciones e intenciones como las de Sánchez Cerén (o Daniel Ortega o Mel Zelaya), todos los sectores democráticos tenemos que unirnos en defensa de nuestro sistema político. Y la mejor forma de defensa es la reforma.

(El Diario de Hoy)



Carta a David Munguía Payés, ministro de Defensa


E
stimado ministro:

Usted sabe que tuve mis dudas cuando le nombraron ministro. Hubiera preferido a un civil en Defensa. Hoy tengo que decir: ¡Mi respeto! No tomando en cuenta (por razones obvias) a una señora octogenaria, usted es el único con cojones en este gabinete...

Como muchos advertimos (incluyendo usted), el presidente decidió sacar al ejército a la calle, pero lastimosamente con las manos atadas. Sin plan. Sin control de las cárceles, donde funcionan los puestos de mando de las pandillas. Sin tener el valor de declarar un Estado de Emergencia...

Usted tiene razón: O hay emergencia - entonces hay que declararla, con todo lo que significa. O no hay emergencia - entonces no tiene sentido movilizar al ejército.

Todos sabemos que hay emergencia. Hace falta recuperar el control que las autoridades han perdido a las pandillas en varios municipios.

Usted ha mostrado paciencia. Después de tres meses de tener a sus tropas en el territorio, pero con las manos atadas, tiene el derecho (es más, ¡el deber!) de hablar fuerte y exigir al presidente que no les deje solos en la calle.

Tiene razón en exigir que declaren el Estado de Emergencia en los municipios donde quieren que el ejército entre a disputarle el control a las pandillas. Tiene razón de exigir que exista un plan integral de combate a la delincuencia. Tiene razón en demandar al presidente que asegure que PNC y Dirección de Cárceles hagan lo suyo.

Todo esto requiere valor. Y como nadie más en el gobierno lo está mostrando, usted habló fuerte. Ojala le escuchen.

¡Qué triste (y típico) que en un gobierno de izquierda el único que se atreve a hablar a calzón quitado de Seguridad sea un militar...!

Saludos, Paolo Lüers

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