jueves, 29 de abril de 2010

Carta al director de Centros Penales


E
stimado licenciado Moreno:

Ahora, con los amotinamientos y muertos en las cárceles, queda evidente que su política de negociar con los dirigentes de la pandillas ha fracasado. Rotundamente.

Ahora hasta usted dice que “la ley no se negocia”. Al fin. Si desde el principio hubiera asumido esta posición, tal vez no estaríamos en esta crisis.

Pienso que era correcto abandonar el concepto de “mano dura”, como idea principal de Seguridad Pública. Pero abandonar la “mano dura” en las cárceles, era un error fatal.

Todas las concesiones que Usted les dio a los pandilleros, no han servido para nada: No han disminuido los asesinatos, ni tampoco las extorsiones. Por lo contrario. Sólo han servido a hacer las cárceles más inseguros.

Hoy los pandilleros presos quieren más concesiones: Más visitas íntimas y con menos controles, y un régimen que no permite hacer efectiva el aislamiento de los capos en la cárcel de máxima seguridad en Zacatecoluca. Ambas exigencias son claves para las pandillas para poder seguir operando desde las cárceles.

Una pregunta: ¿A quien quiere engañar cuando declara detrás de los amotinamientos no están las pandillas, sino reos ‘comunes’ y ‘ex-pandilleros’? Usted sabe perfectamente quienes mandan en el sistema carcelario. Y que no es usted.

Su política ha fracasado, licenciado, a un alto costo para la sociedad. Su única salida decente sería renunciar y dejar espacio para el presidente encargue la seguridad de los cárceles a la Fuerza Armada.

Saludos, Paolo Lüers

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¿Cómo recuperar el sex appeal?

Es tiempo para ARENA de poner las cartas sobre la mesa. Todas. Es tiempo que los que quieren hacer política, muestren sus caras y sus ideas y empiecen a trabajar.

Hubo una decisión que tuvo sentido en la crisis después de las elecciones y durante el proceso de divorcio con el ex-presidente Saca: no incorporar a la dirección partidaria a los que tienen ambiciones presidenciales.

Porque había que hacer el trabajo de limpiar la casa - y eso lo tuvo que hacer un grupo transitorio que no buscaba quedarse para las elecciones. Era correcto que Alfredo Cristiani asumiera esta tarea y sus costos políticos, y que las figuras históricas del partido le echaran el hombro.

Pero ahora la mesa está servida para que se sientan los que quieren y pueden dirigir ARENA hacia las elecciones. Ahora todos los que tienen ambiciones, que comiencen a trabajar y mostrar que tienen capacidad de unificar, carisma para convocar a los jóvenes, valor de romper moldes, ganas de pelear.

¿Que esto crearía competencia? Sí, ¿y qué tiene de mala la competencia, una vez que hay reglas claras? Entonces, hay que definir las reglas y empezar a trabajar.

Tienen que entrar a la jugada pública, sin amarres artificiales, los que quieren competir por la dirección del partido y por la presidencia de la República.

Claro que no todos cabrán en el COENA. De todos modos, ARENA necesita una reestructuración de sus órganos de dirección. Necesita construir partido. Porque ARENA nunca ha sido realmente partido político, sino un aparato (por cierto, muy eficiente) para hacer campañas electorales y después asegurar el poder al presidente. Eso no es partido, no es un organismo vivo, ni mucho menos democrático.

No sirve para la oposición y para la renovación.
Una de las cosas que ARENA tiene pendiente, impostergablemente, es crear encima del COENA -que es una especie de gerencia- una dirección política deliberante, plural y representativa.

El COENA seguirá siendo el ejecutivo del partido - pero falta una especie de senado, que discute y decida políticas y estrategias, y en el cual se expresan, miden y concilian las diferentes tendencias, sectores e intereses que existen en un partido una vez que se abre a la democracia interna.

En este órgano de decisión tienen que estar representados los dirigentes representativos, las figuras emblemáticas e históricos; pero sobre todo las figuras con potencial presidencial, los talentos jóvenes y hambrientos, los mejores alcaldes y diputados. Todos los que representan algo en el partido, sea bases, sea legado histórico, sea fuerza innovadora, sea potencial intelectual.

La juventud que está ante las puertas del partido queriendo convertirlo en un instrumento para nuevas ideas y alianzas, tiene que ser muchísimo más agresivo. Los espacios del poder político no se conceden, se conquistan - y hoy es cuando.

Hoy es cuando, porque nadie puede trazar una hoja de ruta para ARENA que pase por la innovación de contenidos y el relevo generacional. Nunca un partido grande como ARENA ha estado tan maduro para que una generación audaz lo agarre, le refunda y lo haga vehículo suyo y de las reformas que necesita el país.

Esto ya no se puede discutir a nivel de quién entra al COENA y quién no. No se trata de definir quién termina siendo el director de actas o el director de transporte.

Se trata de asumir la tarea histórica de construir partido con todo lo que significa: la ruptura audaz con conceptos erróneos del pasado; una definición ideológica clara (que incluye una definición inequívoca de las ideologías adversarias a derrotar); y democracia interna con pluralismo y balances de poder.

Me imagino que todo esto está siendo discutido dentro de ARENA. Pero de nada sirve si no es un proceso transparente, un debate público - los únicos métodos de recuperar la confianza y la credibilidad.

Cuenta no sólo el resultado, también el proceso. Salga lo que salga del proceso interno de ARENA, si es percibido como producto de chanchullos y arreglos detrás del telón, no resuelvo su problema de falta de credibilidad y falta de sex appeal. La receta es: apertura, transparencia, audacia.

(El Diario de Hoy)

martes, 27 de abril de 2010

Carta a Hugo Barrera


Estimado Hugo:


Todos dicen que usted va a ingresar al COENA para dirigir ARENA. Te escribo esta carta para decirte: Deberías declinar esta oferta.

¿Qué clase de relevo generacional será la de ARENA si a esta altura regresan al COENA los veteranos como tú y Mario Acosta? Yo siempre pensaba que, cuando de relevo se hablaba, entraba la generación siguiente, no la anterior. La de los hijos, no la de los abuelos...

¿Qué clase de renovación política es la de ARENA si ahora recurren a los guerreros de la guerra fría para asumir el liderazgo? Yo siempre pensaba que renovación, para que sea creíble, tiene que incluir nuevas ideas, nuevas propuestas, y nuevas maneras de hacer política: más democráticas, menos ideológicas, más plurales, más reformistas, menos conservadoras...

Es cierto, ARENA tiene una crisis de liderazgo, como todo el país, incluyendo el FMLN. Hay vacíos de liderazgo que llenar.

El partido que salga de esta crisis con un liderazgo verdaderamente nuevo, audaz, democrático y abierto será la fuerza invencible para las próximas batallas electorales. En este sentido, aunque parezca absurdo, ARENA tiene una ventaja sobre su adversario, el FMLN: Por lo menos tiene conciencia de su vacío de liderazgo y de su necesidad de renovación ideológica. El FMLN está convencido que con su actual dirigencia, sus actuales amarres ideológicos, su actuales estructuras verticales y autoritarias se ha vuelto invencible.

Hugo, a usted y a toda la generación de fundadores de ARENA, les toca la decisión difícil: seguir empujando el carro, son toda su fuerza y experiencia, sin querer manejarlo.

Saludos, Paolo Lüers

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sábado, 24 de abril de 2010

Carta a los jueces


Estimados guardianes del estado de Derecho:


En una encuesta que se hizo al gremio de los jueces, se les preguntó por las principales amenazas a la independencia judicial. El 77% de ustedes señaló a los medios de comunicación, y sólo el 11.2% señaló al crimen organizado como principal amenaza para su independencia.

¡Qué raro es esto! Que yo sepa, lo que pueden hacer los medios es criticar a los jueces, acusarlos de corrupción o negligencia, denunciar fallos equivocados. Pero no sé de ningún caso donde los medios han comprado jueces, asesinado jueces, amenazado de muerte a jueces, como con cierta frecuencia hace el crimen organizado. También he escuchado de indebida influencia a los jueces, mediante presiones o sobornos, de parte de partidos políticos, empresarios, funcionarios o incluso presidentes de la República. Pero nunca de parte de medios.

Los medios, los periodistas, los columnistas, nos podemos equivocar o extralimitar en nuestras críticas. Y los jueces, en estos casos, tienen todo el derecho de defenderse públicamente. Crítica y contracrítica – esa es la esencia de la relación entre medios de comunicación y el Estado, trátese de presidentes, ministros, diputados, alcaldes o jueces.

¿De qué forma la crítica pública en los medios pone en peligro la independencia de los jueces? ¿Cómo con puras palabras, aunque sean equivocadas, podemos los periodistas atentar contra el principio constitucional de la independencia de los jueces?

¿O simplemente a algunos jueces no les gusta que en los medios los observan, los monitorean, los critican? ¿Estarán cerrando filas el 77% de los jueces con la jueza de menores que multó a La Prensa Gráfica porque publicó la foto y el nombre de un asesino? Si es así, si los jueces funcionan como gremio defendiéndose mutuamente, a lo mejor sí está en peligro la independencia judicial.

Saludos, Paolo Lüers

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jueves, 22 de abril de 2010

Carta a Don Ramón


Estimado Don Ramón:


ahora que te destapaste, ya sabemos lo que hay detrás de tu cara que tiene semanas de aparecer por todos lados: un montón de ciudadanos hartos de la violencia.

Yo me uno. Ustedes hicieron una gran bulla con las mantas que pusieron para que todos las veamos – y lo mínimo que podemos hacer los escritores y los medios es hacerles eco. Aumentar la bulla.

Los que tenemos peso en la opinión de la gente (los alcaldes, los religiosos, los artistas, los deportistas, los periodistas..), lo mínimo que podemos hacer es decir: Yo también soy Don Ramón.

Ustedes publicaron un manifiesto que tiene una frase linda: “Estamos dispuestos a retomar lo que nos pertenece: los barrios, las comunidades, los cantones, las escuelas y también nuestra voz para ser escuchados.”

Yo pongo mi firma debajo de esta frase. Todos deberíamos firmarla. Quiero citar otra frase del Manifiesto de Don Ramón: “Nuestro miedo, nuestro silencio, nuestra pasividad son cómplices del régimen de los delincuentes...”

Duele leer esta frase. Porque es la verdad, y a veces la verdad duele escucharla.

Admiro el valor de los jóvenes que a medianoche se subieron a una edificio en pleno centro para poner una manta que dice: “Yo no me deje rentear.”

No dejemos solos a estos jóvenes que rompieron el silencio. Hablemos. Con la frente en alto. Todos somos Don Ramón.

Un abrazo, Paolo Lüers

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Columna transversal: ¿La última ofensiva?

“15/03/09, La Última Ofensiva” , así se llama el documental de dos españoles (uno de ellos, mi amigo y colega José Luis Sanz, vive y en El Salvador) sobre la llegada del FMLN al poder. Hay que decirlo así, porque no es simplemente una película sobre las elecciones del 2009, ni tampoco sobre la llegada al poder de Mauricio Funes. La película busca las raíces del triunfo electoral de la izquierda en la guerra civil de los 80. Viéndolo así, el protagonista de la película (y de la ‘última ofensiva’ que al final de tantas luchas saca a la derecha del poder) no es Mauricio Funes. Es el FMLN. Funes es un personaje periférico de la historia que cuenta esta película. Funes, en esta película, es una cara en un afiche más que un personaje con propia personalidad política. No existe aparte del FMLN. Confeso que eso es lo que más me gusta de la película.

Desde la perspectiva del momento actual, cuando todo el mundo está tratando de entender las contradicciones entre el presidente Funes y el FMLN, eso parece extraño, parece una imagen mal enfocada. Pero ojo: Lo más probable es que desde una perspectiva más histórica, en unos cuantos años, este enfoque será el más acertado.

Esto es la mayor virtud de esta película: una vista desde la distancia.

Me encanta que estos dos observadores críticos, durante toda su película, logren mantenerse a una envidiable distancia fría de las pasiones que retratan. Pero lo que más aplaudo es que este documental, cuando todos (incluyendo la oposición y la masa crítica del país) están obsesionados con descifrar la figura del presidente, vuelve a enfocar bien la imagen borrosa - y vuelve a aparecer, en el fondo, el conflicto histórico entre el FMLN y el resto de la sociedad.

Yo estoy de acuerdo: Cuando se baje el polvo y desaparezca el juego fantasmagórico de los dos personajes que ahora distorsionan el debate político pretendiendo representar fuerzas nuevas (el ex-presidente Saca y su sucesor Funes), el país seguirá viviendo el conflicto entre un FMLN que quiere cambiar el sistema y una amalgama de fuerzas que quieren defenderlo.

En este sentido, el título ‘La última ofensiva’ parece correcto, en cuanto a ‘ofensiva’. En cuanto a ‘final’, no. Parecen tener razón los documentalistas, quienes en su web-site interpretan las elecciones del 15 de marzo de 2009 “como la última batalla, la gran batalla...” O en palabras aún más claras de Héctor Silva (hijo), en aquel entonces editor de La Prensa Gráfica, uno de los personajes que más cita la película: “Es la gran batalla electoral entre la derecha y la izquierda salvadoreña, representados por los dos partidos políticos que la guerra parió y que hoy van al enfrentamiento final” (cita del press-kit en la página Web de la película).

De acuerdo, es un logro de esta película documental poner en evidencia que la campaña electoral del 2009 fue una ofensiva más del FMLN, un batalla más, un enfrentamiento más entre FMLN y ARENA.

Momento, no tan rápido: Aunque es cierto que se trató de una ofensiva y de una batalla más del FMLN (los militantes del Frente también lo entendieron y expresaron así, incluso en la misma película), ¿quién dice que era la ofensiva “final”? ¿Y es realmente esta batalla electoral del 2009 la prolongación de la guerra? ¿O incluso el desenlace final de la guerra?

Cuidado con estas asunciones. La película, por cierto, no saca estas conclusiones, pero de alguna manera las sugiere.

La historia de El Salvador no es tan lineal. La política, las divisiones, las polarizaciones de los 18 años de post-guerra tienen que ver con la guerra, pero no son su simple prolongación. Los actores tienen raíces en la guerra, pero no son los mismos. El FMLN de hoy no es el mismo Frente plural que firmó la paz. La derecha que se enfrentó al FMLN en el 2009 no es la derecha que fue parte beligerante en la guerra.

En ambos lados hubo continuidades y rupturas. Partes de la derecha de la guerra, hoy están con el Frente (por ejemplo, gran parte de la base social del PDC de Duarte). Buenas partes de lo que era la izquierda en la guerra, hoy están opuestas al FMLN.

Interpretar las elecciones del 2009 como la batalla retrospectivamente decisiva de la guerra, sería una falacia. La guerra terminó y nadie la ganó. Quererla ganar retrospectivamente va en contra de la lógica de la paz. Algunos lo quieren entender así, y por eso están proponiendo, por ejemplo, anular la amnistía, como si ahora, al fin, hubiera vencedor que pueda enjuiciar a los vencidos.

Esta es una de las maneras como puede malentenderse el título de esta película. La otra es la palabra ‘final’. No hay ofensivas ni batallas finales. Ni mucho menos triunfos finales. Habrá otras ofensivas del FMLN. Ya declaran que en el 2014 se trata de conquistar el poder para el proyecto revolucionario.

Y contra este proyecto habrán contraofensivas de la derecha, del centro, incluso de la izquierda democrática. Pero igual que en la campaña electoral del 2009, no se se tratará de la prolongación de la guerra. La guerra, eso hay que dejarlo más claro que la película lograra hacerlo, terminó en 1992. No en el 2009 con una victoria retrospectiva del Frente. Lo que estamos librando son batallas políticas en un país que ha conquistado la normalidad. Aunque parezca aburrido, desde el 1992 somos un país normal. Con oposición. Con división de poderes. Y a partir del 2009, con alternancia.

Que nadie me interprete mal. No estoy criticando la película. Sólo la agarro como insumo para una discusión importante. La película me gusta. Es un aporte importante a la racionalidad política. El título “La ofensiva final”, sin embargo, da para interpretaciones peligrosas.

Posdata: Hubiera sido bueno que la película hubiera dada crédito a las fuentes de las imágenes de guerra que se usaron, entre otros al Sistema Radio Venceremos.

(El Diario de Hoy)

martes, 20 de abril de 2010

Carta a Gaspar Portillo, diputado del FMLN

Estimado diputado:

Usted se tomó la molestia de explicar a la prensa que cualquier motorista será multado cuando lo agarran manejando mientras hable por teléfono, beba agua, si enciende un cigarro, coma pan dulce... A menos que logre hacer cualquiera de esas cosas sin quitar las manos del volante. Lo que no es tan fácil...

Por el caso que alguien tenga dudas, Usted señaló que también queda prohibido rasurarse mientras maneje. Me pregunto: ¿Qué van a hacer los miles de hombres que cada mañana, en el camino al trabajo, se rasuran o se arreglan la corbata?

Me entra la terrible duda: Si toda esta ley es para no usar las manos para ninguna cosa que no sea manejar, ¿me puedo rascar la espalda sin que me multen? ¿O sacarme el moco de la nariz? Es que no siempre tengo un copiloto/a que esté dispuesto/a de satisfacerme estas necesidades urgentes.

Ni hablar de otras necesidades...

Dígame, diputado, ¿estas disposiciones son parte de la Ley de Tránsito o de una nueva Reforma Fiscal para financiar el gasto público?

En serio, está bien prohibir el uso de celulares a los motoristas, pero me aterra un Estado que quiere controlar si fumo, bebo agua o le agarro la mano a mi esposa mientras manejo. Es una pesadilla imaginarse las discusiones con los policías que tendrán que multarnos por estas ‘infracciones’.

No nos chinguen la vida, diputado. No hagan leyes que nadie va a obedecer porque van contra la razón común. Hagan leyes que tengan sentido.

El motorista infractor Paolo Lüers

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