sábado, 19 de junio de 2010
Carta al Procurador General de Derechos Humanos
Yo sé que a usted le toca defender a quién esté vulnerado en sus derechos humanos. Este es su trabajo y normalmente lo hace muy bien.
Pero, ¿de dónde saca usted que existe un derecho humano de reclamar para su uso privado un pedazo de nuestras calles o aceras, para edificar ahí una tienda, una cocina, un comedor?
Incluso si asumimos que en los puestos callejeros no se esté vendiendo nada ilegal, nada de contrabando, nada de piratería, nada proveniente de furgones robados, nada de drogas (lo que los dos sabemos que es mentira), siempre son ilegales. Siempre estas ventas son un atentado contra la salud y la seguridad de la ciudadanía. Siempre hunde en el caos y la bancarrota al comercio formal.
¿Y los derechos de los comerciantes formales del centro que ven sus negocios hundirse en el caos de comercio informal en sus entradas? ¿Y los derechos de los peatones que no tienen aceras para caminar?
Señor procurador, usted condena al alcalde Quijano por el hecho que hace cumplir la ley. Una pregunta, procurador: ¿Se puede defender los derechos humanos sin defender la ley? Yo digo que no.
Usted no puede ser tan inocente para creer que el crimen organizado que se lucra del comercio ilegal, y las pandillas que lo usan como caldo de cultivo, hubieran permitido que los vendedores acepten un traslado voluntario.
Los vendedores no son victimas del alcalde, sino de estas mafias. Todos los días. En un régimen de violencia. Todos deberíamos de apoyar, y no boicotear, el intento del alcalde capitalino de secar esta pantano, limpiar la ciudad y crear condiciones que el comercio ilegal se formalice en condiciones de mejor seguridad y higiene.
Usted está cometiendo un error grave: En vez de quebrar el poder de las organizaciones que se lucran de las necesidades de los vendedores de sostener a sus familias, usted les otorga legitimidad. Porque usted insiste en que el alcalde negocie con estas mafias.
Espero que recapacite, señor procurador. Atentamente, Paolo Lüers
(MAS!)
viernes, 18 de junio de 2010
Es absurdo querer ordenar la ilegalidad
Otra vez, el mundo al revés: En vez de ofrecer al alcalde el apoyo parlamentario en su decisión de poner fin a años de inoperancia y tolerancia o complicidad con la ilegalidad por parte de los gobiernos metropolitanos, algunos legisladores lo quieren obligar a rendirse ante el chantaje de los vendedores y del crimen organizado que tiene su caldo cultivo en el caos urbano que generan.
La Asamblea, en vez de complicarle el trabajo a los alcaldes que sí quieren recuperar los espacios públicos y el tejido social gravemente dañado en los centros urbanos, deberían pedirles explicaciones a los alcaldes que no cumplen con su deber constitucional de aplicar la ley en las calles de las ciudades.
Por el simple hecho de hacer bien su trabajo y cumplir su deber, al alcalde Norman Quijano le montan emboscadas en la Asamblea y a los agentes del CAM les lanzan granadas. Difícil imaginar que el FMLN sólo está detrás de la emboscada en la Asamblea y que las emboscadas en la calle son ‘espontáneas’. El discurso del diputado Jorge Handal del FMLN no se distingue del discurso de los cabecillas de las manifestaciones violentas de los vendedores y de las amenazas emitidas por los pandilleros de la Tutunichapa contra el alcalde que se atreve a proceder contra lo que ellos reclaman como territorio controlado: las ventas callejeras alrededor de los hospitales. Los mismos argumentos (”el alcalde está robando el sustento diario a los pobres”), las mismas amenazas (”los desalojos provocarán violencia”).
¿Es tan difícil de entender que los pobres entre los vendedores son víctimas de inescrupulosos comerciantes, contrabandistas y mafiosos quienes se lucran (en grande) de su situación precaria? No son víctimas del alcalde que quiere romper el dominio de estas estructuras ilegales y ofrecerles a los vendedores alternativas más dignas y sin dependencia de la ‘protección’ de las mafias.
¿Es tan difícil de entender que los pobres que tratan de ganarse la vida en las ventas callejeras, están sometidos a un régimen de violencia diaria? La violencia en el centro no se inicia cuando la alcaldía comienza a enfrentarse a la ilegalidad, sino reina en las calles del centro por años.
Los opositores al alcalde Quijano, en la Asamblea y en la calle, tratan de confundir a la opinión pública con la consigna: “¡Ordenamiento sí, desalojo no!”.
Pero esto precisamente ha sido la política de los últimos alcaldes de San Salvador que no han resuelto el problema, sino más bien lo han profundizado y ampliado: Han “ordenado” las ventas en la aceras y calles, lo que era una eufemismo para la práctica de quitarlos de un lado y permitir que se instalen en otro.
Norman es el primer alcalde capitalino que ha entendido que no se trata de “ordenar” las ventas en las calles y aceras, sino de eliminarlos y sustituirlas por puestos de venta formales, legales, higiénicas, que no usurpan para uso privado el espacio de todos los capitalinos.
Es una falacia querer reducir y pervertir la gestión gubernamental en una labor de “ordenar” lo ilegal. Lo ilegal no se “ordena”. Los gobiernos tienen el deber constitucional de erradicar la ilegalidad. Para poder hacerlo, tienen que desarrollar alternativas formales y legales que ya no ponen en peligro la salud y la seguridad de los ciudadanos y su libre acceso y goce de los espacios públicos (plazas, aceras, calles).
En este sentido, es falsa la disyuntiva entre desalojo y ordenamiento. Sin desalojar al caos no hay orden. El alcalde tiene razón: Hay que seguir desalojando las ventas callejeras. Todas. Y crear puestos de venta y puestos de trabajo dignos. En mercados, en edificios, en terrenos con infraestructura adecuada. Hasta que no quede huella del cáncer que está comiendo nuestra ciudad y nuestra convivencia.
Es triste que funcionarios públicos se presten a interpretar que a los vendedores que se resisten a los traslados a los mercados les asiste un derecho a vender en la calle o en las aceras. Y que el alcalde está violando estos derechos. No existe un derecho de instalar su puesto de venta en la calle bloqueando el tráfico o en la acera bloqueando el acceso del público a los comercios formales. Existe un derecho de ganarse la vida, pero no a costa de todos los demás. No pasándose encima de las leyes y de los intereses de los demás ciudadanos.
A los funcionarios y diputados que no entienden esto, propongo que Norman Quijano, en un operativo de “ordenamiento”, les ponga una docena de puestos de venta y comida en frente de sus casas, en las zonas residenciales donde están acostumbrados a vivir tranquilamente.
(El Diario de Hoy)
jueves, 17 de junio de 2010
El 17 de junio
De ambas formas se conmemoraba el día miércoles 17 de junio de 1953, cuando en Berlin Oriental miles de obreros de la construcción, y luego en toda la República cientos de miles de obreros de todas las industrias, se declararon en huelga y salieron a las calles exigiendo libertad.
¿Una huelga general en un Estado que orgullosamente se llamaba del "Estado de los Obreros y Campesinos"? Impensable, pero pasó. ¿Más de un millón de trabajadores saliendo a la calle, tomando control de las oficinas de la Seguridad de Estado y de docenas de estaciones policiales, en un país comunista? Inimaginable, pero realidad histórica.
Los comunistas alemanes, patrocinados por las tropas soviéticas de ocupación, habían ya destruido todos los sindicatos independientes y socialdemócratas. Los únicos sindicatos existentes dependían directamente del partido y del Estado. Por eso, la ira de los trabajadores, encendida por un decreto del Comité Central de aumentar en 10% las horas de trabajo por el mismo sueldo, se dirigió a la poderosa Confederación Libre de Sindicatos que había aprobado este paquetazo. En todas las ciudades los obreros insurrectos se tomaron sus locales sindicales y expulsaron a los funcionarios comunistas.
El Partido Socialista Unificado (que coincidencia que precisamente así se llama el partido de Hugo Chávez...) además había recientemente aprobado un nuevo plan de "entrada acelerada al socialismo", aumentando drásticamente el control político-policial sobre la población, y con medidas económicas que causaron graves problemas de desabastecimiento.
El partido con todo su aparto paramilitar, y el Estado todo y su temida "Stasi" (Seguridad del Estado) se vieron impotentes. No podían controlar la situación en las calles y las fábricas del país. Llamaron a la "Policía Popular", y los generales (todos leales comunistas) dijeron: "No vamos a reprimir a los trabajadores."
Temiendo que la insurrección les iba a quitar el poder, los dirigentes del partido pidieron a los "amigos soviéticos" que intervinieran militarmente. El Ejército Rojo de la Unión Soviética declaró el estado de excepción, tomó el control total del país, y movilizó, en la tarde del 17 de junio, 16 divisiones. Tanques soviéticos tomaron posición en todas las ciudades, enfrente de las fábricas y de las sedes sindicales ocupadas por los obreros insurrectos.
De niños incorporamos en nuestros juegos las imágenes de hombres desarmados retando tanquetas. Son inolvidables las fotos de soldados rusos con cara de susto y profunda confusión enfrentando a trabajadores desarmados.
Por supuesto, esta primera de una serie interminable de insurrecciones populares en los países comunistas de Europa Oriental fue reprimida exitosamente, pero a un altísimo costo político y moral. Años después, las mismas imágenes se repitieron en las calles de Varsovia, Budapest y Praga: tanquetas soviéticas contra estudiantes y obreros encachimbados, pero desarmados. Esta historia continuó hasta que llegó el momento en que el virus del cambio afectó a la misma Rusia. A finales de los años 80, de repente Moscú se negaba a seguir salvando, con sus tropas, a los regímenes insostenibles den Alemania Oriental, Polonia, Rumania, Hungría y Checoslovaquia.
El 17 de junio, en la memoria de los sindicalistas alemanes, sigue siendo el día en que recuerdan que la lucha por la justicia no tiene sentido ninguno si se restringe la libertad. Luego de la unificación de Alemania, ya no es día nacional, fue sustituido por el 3 de octubre, día de la unificación de las dos Alemanias. Hay quienes dicen que era tiempo de quitar esta "celebración anticomunista" del 17 de junio. Para mi, este día nunca fue el día del anticomunismo, sino el día de la libertad sindical, del derecho inalienable de organizarse libremente. Esta libertad hay que defender contra quien la quiere irrespetar, no importando si desde la derecha desde la izquierda.
(El Diario de Hoy)
Carta a Rodolfo Parker
al fin te deshiciste de los mafiosos que tuviste en el PDC. Ojala que con la salida del clan Salgado, de Franzi Zablah y de los impresentables de Santa Ana también se termine, ¡de una vez por todo!, el oportunismo en el PDC. Ojala que ustedes sepan aprovechar esta ocasión para hacer una limpieza total de su manera de hacer política.
Ya nada de agarrar en sus filas a cualquier tránsfuga de otros partidos. Ya nada de agarrar como candidatos a personajes oscuras con tal que tengan pisto para la campaña. Ya nada de pistoleros como alcaldes...
¿Sabes qué es lo irónico y al mismo tiempo maravilloso, Rodolfo? Mientras toda esta podredumbre se destapa en el PDC y ustedes están ejecutando las amputaciones para salvarse de la gangrena, ya se está acercando a su partido una generación de jóvenes con ganas de llenar el vacío. Ustedes ya no tienen necesidad de buscar figuras como Will Salgado, ya no tienen necesidad de hacer pactos oscuros con personajes oscuras. Sólo tienen que tener el valor de apoyarse en los jóvenes que han apostado al PDC y que sólo han esperado que usted mande al carajo a los caudillos y farsantes con que han llenado al partido.
La solución, Rodolfo, la tienes a la mano, casi en casa. Tienes la oportunidad maravillosa de aprovechar la crisis para dar paso a la renovación, a la juventud, a la recuperación ética de su partido.
Por favor, no la deje pasar, Rodolfo. El país necesita partidos de oposición que apuesten al futuro.
Saludos, Paolo
(MAS!)
martes, 15 de junio de 2010
En El Salvador, el mundo al revés
Estimado Tony:
Pierda cuidado, señor ex-presidente, no es con usted. Es para un Tony que me dejó un mensaje en Facebook que decía así: “¿Qué es lo que va mal en Alemania? Una selección llena de extranjeros...”
¿Qué te pasa, Tony? Todos somos extranjeros. Menos los 'indígenas'. Según tu criterio, aquí los que tienen apellidos españoles (por ejemplo, Sánchez) o árabes (como Handal o Saca) o italianos (como Cristiani) son extranjeros... ¡No jodás, ni siquiera en Nahuizalco!
¿Te molesta que jugadores alemanes tengan nombres como Gómez, Miroslav o Khedira? Pues, no todos los gringos se llaman Johnson o Smith, cada día más se llaman Pérez o Martínez y comen pupusas o tacos...
Al fin los alemanes reconocen que son un país de inmigrantes. Una sociedad multi-étnica. En Alemania viven millones de familias cuyos padres o abuelos vinieron de Polonia, Turquía, Portugal y 100 otros países más...
¡Que bueno que esto ahora se refleje en la selección nacional! Claro, muchos alemanes todavía tienen problemas con el hecho que su nueva estrella de fútbol se llame Mesut Özil (que es un nombre turco). Pero este delantero con apellido turco es tan alemán como mi hijo es salvadoreño, a pesar de su apellido alemán...
Este nuevo fútbol alemán ayer que sorprendió al mundo ya no es sólo eficiencia, sino también elegancia, fantasía, inteligencia, baile, y ganas de joder. El nuevo equipo alemán es tan bueno, porque es multicultural. Tiene éxito, porque incorpora a todos los elementos que han transformado y enriquecido la cultura, la vida y el carácter de Alemania. ¡Gracias a los millones de inmigrantes!
Me siento mucho, Tony, pero vos como guanaco deberías entender lo que significa la migración. No sólo lo malo sino también lo maravilloso de la migración.
Saludos, Paolo Lüers
(Más!)En El Salvador, el mundo al revés
El gobierno de Francia anunció un plan de reducir el gasto público, en los próximos 3 años, 54 mil millones de dólares. 17 mil millones al año que el gobierno gastará menos de lo presupuestado.
Para el mismo lapso, el gobierno alemán aprobó un plan de reducción de sus gastos de 96 mil millones de dólares. 32 mil millones al año que el gobierno gastará menos.
En Italia, el gobierno decretó un ahorro de sus gastos de 29 mil millones de dólares, para los años 2011 y 2012. Al año 14.5 mil millones.
El gobierno socialista de España anunció un plan de reducir sus gastos, en un sólo año, en 18 mil millones de dólares.
Y así en toda Europa. Y todos los gobiernos europeos (de derecha y de izquierda) están dispuestos a asumir un costo político inmenso: huelgas, manifestaciones, hasta violencia callejera. Incluso en países con una paz social tan estable como Alemania y España los sindicatos han anunciado huelgas.
Las medidas de ajuste del gasto público (que incluye el gasto social) pueden costarle las elecciones a varios partidos que ahora gobiernan en Europa. Sin embargo, como no hay alternativa viable, todos los gobiernos europeos, no importando su signo ideológico, asumen su responsabilidad, bajan sus gastos - y asumen los costos políticos.
En El Salvador el gobierno de Funes presenta un Plan Quinquenal que no implica ningún recorte del gasto público. Para El Salvador, la receta es la contraria: aumentar el gasto del Estado y financiarlo aumentando los impuestos y el endeudamiento.
El gobierno francés también va a aumentar la recaudación tributaria, anulando ciertas exenciones al impuesto sobre la renta. Estas medidas ciertamente afectarán a todos los franceses, incluyendo obreros y empleados públicos. Por esto, la amenaza de huelgas.
Pero la relación entre el aumento de la carga tributaria y la reducción del gasto estatal es más o menos 1:9. O sea, los ciudadanos y empresas van a pagar 6 mil millones más al gobierno, pero este va a ahorrar 54 mil millones. ¡Así sí!
Aplicando esto a nuestro país: Si el ministro de Hacienda, con la reforma tributaria (o sea el aumento de impuestos) de diciembre de 2009, aumentó la recaudación en 250 millones (esa era su meta), tendría que reducir el gasto de su gobierno en unos dos mil 250 millones de dólares.
Y si en los próximos 4 años el gobierno quiere aumentar, vía pacto fiscal y el aumento gradual del IVA, en unos 1000 millones de dólares, tendría que reducir, en el mismo lapso, el gasto estatal, en unos 9,000 millones de dólares.
Esta sería aplicando la formula francesa de 1:9. Por cada dólar más de impuesto, 9 dólares de ahorro. Seguramente no se puede aplicar a El Salvador una fórmula europea.
Tal vez en un país con tanta deuda social, el ahorro del gasto público tiene que ser en menor proporción. Pero debe haber una relación racional entre querer cobrar más impuestos y estar dispuesto a reducir gastos.
Hay que crear una relación aceptable entre reducción de gastos y mayor recaudación, antes de exigirnos a los ciudadanos y las empresas sacrificios para sanear las finanzas públicas. Pero de esto no hay nada en el Plan Quinquenal.
Cuando comienza en serio la negociación del 'pacto fiscal', esta debería ser la posición de la empresa privada y de la oposición: aumento de la tributación sólo cuando el Estado reduce sustancialmente sus gastos.
¿Que esto puede afectar a sectores de la población? Sí. ¿Que esto puede causar protestas, tal vez incluso violentas y antigubernamentales? Sí. Precisamente por eso se hace un pacto fiscal, para conjuntamente todos (gobierno, partidos, oposición, empresa privada) compartir la carga y compartir el costo político. Pero sin compartir la carga nadie compartirá el costo político.
Si sólo de aumentar impuestos se trata, nadie va a firmar ningún pacto. En este caso quien asume la responsabilidad (y el costo) serán el gobierno y su partido.
(El Diario de Hoy)
sábado, 12 de junio de 2010
Carta al asesor que le escribe los discursos al presidente
Usted le puso a decir al presidente de la República, en su informe sobre el primer año de su gobierno: “Se realizaron 61 mil 586 detenciones, entre ellas, 2 mil 652 personas por homicidio y a 2 mil 562 por extorsión, de las cuales el 98% fueron condenadas.”
Un poco enredado. ¿98% de qué? ¿De las 61.586 detenciones? ¿De las 2.652 personas detenidas por homicidio? ¿O de los 2.562 personas detenidas por homicidio?
Me imagino que podemos eliminar la posibilidad que usted quiso decir que fueron condenados 98% de las 61.586 detenciones. Primero, porque usted como escritor sabe que no se puede condenar a detenciones, sólo a personas. Segundo, ¿adónde estarían reclusos los 60.354 condenados, o sea los 98% de los detenidos?
Quedan, entonces, tres posibilidades: 1) Fueron condenados el 98% de los 2.652 detenidos por homicidio; 2) Fueron condenados el 98% de los 2.562 detenidos por extorsión; 3) Fueron condenados el 98% de los 5.214 detenidos por homicidio y extorsiones. ¿Cuál de las tres? Obviamente ninguna...
Es raro que un presidente con tan larga trayectoria de comunicador pronuncie una frase tan enredada que nadie la puede entender. Más raro aún que de todas formas que se quiera entender la matemática presidencial, los números no cuadran. Es obvio que nunca en El Salvador han sido condenados el 98% de los detenidos.
Entonces, más allá del enredo de lenguaje y matemática, usted le metió una mentira al discurso presidencial.
Claro, no está prohibido mentir. Pero siempre deja mal sabor. Además, ¿a quién piensa que puede engañar?
Atentamente, Paolo Lüers
(Más!)