viernes, 31 de diciembre de 2010

Carta a los lectores de MÁS


Mis queridos lectores:

Quieren una carta de fin de año. Está bien, pero hagámoslo al estilo MÁS. O sea, al grano, sin tanta paja.

Los buenos propósitos para el 2011:

  • de Freddy Cristiani: llevarme a toda la vieja guardia, cuando me vaya del COENA.
  • de Tony Saca: dejar de joder y retirarme de la política.
  • de Mauricio Funes: como yo soy presidente, tengo dos. No pelear con mi esposa y nunca jamás llegar tarde.
  • de la primera dama: entonces, yo tengo tres, aunque más bien son deseos. Un desfile del 15 de septiembre sin chachiporristas; que me invite Michel Obama; ir shopping con Carla Bruni.
  • de Jorge Hernández de TCS: voy a asumir la política editorial de Francisco Valencia del CoLatino: En mi canal nadie criticará al presidente.
  • de La Prensa Gráfica: ¡me uno!
  • de Nacho Castillo del Canal 33: como siempre, quedar bien con todos.
  • de Sigfrido Reyes: prometo que, al sólo llegar a la presidencia de la Asamblea, cambio al asesor de moda.
  • de Enrique Altamirano: Prometo abstenerme a poner apodos a la reina de la basura.
  • de Nikki Salume padre: Ya no voy a cobrarle al presidente los 3 millones, se los voy a cobrar a mi hijo.
  • de Nikki Salume hijo: Voy a renunciar a la CEL antes de que me cobren la cagada del Chapparal.
  • del general David Mungía Payez: Bueno, si me dejan combatir al crimen en serio, dejo de joder con los aviones.
  • de Paolo Lüers: Seguir jodiendo, pero en serio.

¡Feliz Año! les desea Paolo Lüers

(Más!)

jueves, 30 de diciembre de 2010

Carta a la ex-jefa del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer

Estimada Julia Evelyn Martínez:

No puedo decir que lamento que la hayan despedido. Para mi, usted representaba una pésima política.

Leí una columna de su amigo Álvaro Rivera Larios, quien compara su caso con el despido de Brenny Cuenca. Pero Brenny fue despedida como secretaria de Cultura, porque no era suficiente sumisa a las órdenes de la primera dama. En el caso suyo, tengo la sospecha que la cosa es al revés: Usted cumplió e incluso defendió las ideas mas insensatas de la primera dama, como la prohibición de los desfiles de cachiporras en las escuelas.

Usted fue el fiel instrumento de su jefa, hasta que cometieron el error de firmar un documento sobre el aborto que el presidente no había autorizado. En este momento le pasó lo que pasa a muchos fieles colaboradores: se convirtió en chivo expiatorio. El presidente no quería asumir el costo político, su esposa mucho - menos, así que le tocó a usted.

Me temo que su despido no resuelve nada. No habrá corrección de nada en las políticas erróneas del ISDEMU. Por la simple razón que allí sigue mandando la misma: la primera dama.

El ISDEMU, con o sin usted, va a seguir haciendo campañas que meten al Estado en la esfera privada de la gente. Cualquiera me puede decir, con toda razón, que los hombres deben asumir las tareas de la casa. Cualquiera, menos el Estado. El Estado crea condiciones favorables y seguridad jurídica a las mujeres, pero no sermonea, ni moraliza.

El ISDEMU va a seguir trabajando con la Secretaría de Cultura para promover ‘el cambio de la cultura’, porque esta es la idea de la primera dama que sigue siendo presidenta del ISDEMU, y ahora con más poderes y controles directos.

Es a nombre de este ‘cambio de cultura’ que la pareja presidencial se siente con el derecho de meterse en asuntos donde el Estado y sus instituciones nunca deberían tener derecho de intrometerse. Cualquiera tiene derecho de promover la ‘transformación cultural’ que quiera... menos el gobierno. En agosto de este año le escribí en una primera carta: “Si no paramos esto en seco, terminamos con una dictadura de los guardianes de lo ‘políticamente correcto’ “.

Ahora resulta que la pararon a usted, pero no la política autoritaria disfrazada de feminista. Pobrecita. Que mal le pagaron su fidelidad...

Paolo Lüers

(Más!)

Columna transversal: Macho sin dueño


Se supone que la última columna del año será un balance del 2010. Me niego. Tengo que cuidar mi reputación de no escribir lo que se supone que escriba. Voy a dedicar la última "columna transversal" a mi amigo Horacio Castellanos Moya. Ya le dediqué una de mis cartas en Más!, pero también tengo que pensar en los lectores que no leen Más! No hay que discriminar a nadie, ni siquiera a los que se sienten superiores a la gente de la calle que compra este periódico de la calle.

Horacio Castellanos Moya, autor de las únicas novelas salvadoreñas de la postguerra que valen la pena, es chero mío. Digo esto para que sea claro que lo que escribo sobre él no es ni imparcial ni incoloro. Hemos compartido, aparte de innumerables botellas de diferentes bebidas embriagantes, la aventura de dirigir un proyecto mediático (llamado "Primera Plana"), que según nosotros iba a modernizar, profesionalizar y elevar éticamente al periodismo salvadoreño. Lo suspendimos cuando nos dimos cuenta, un año más tarde, que los periódicos, para que además de buenos sean exitosos, no pueden ser concebidos como un regalo que algunos iluminados quieren dar al pueblo, sino que tienen que surgir de una demanda real. Una demanda tan sentida y urgente para que lectores, periodistas, anunciantes, e inversionistas estén dispuestos a compartir el riesgo de construir un periódico tan independiente que lo odiaba el FMLN igual que ARENA.

Para explicar quién es este escritor salvadoreño que tiene décadas de andar ganándose la vida en Canadá, México, Guatemala, Alemania, Japón, Estados Unidos, pero nunca dejó de escribir sobre El Salvador, mejor reproduzco aquí la carta que le mandé vía Más!:

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Horacio:

En este país, en especial entre la gente que se considera de izquierda, hay una tendencia rara: Hay tantos que reclaman haber sido héroes y protagonistas en tiempos de la guerra, que uno se pregunta: ¿Si han sido tantos los insurrectos, los rebeldes, los que en secreto apoyaron la causa, cómo es que no ganamos?

Pero lo perverso es que los que no logran presentarse como héroes, se presentan como víctimas. El nuestro parece un país habitado de luchadores y mártires. Pareciera que lo que menos hubo son ciudadanos comunes y corrientes que han vivido la historia observando y sobreviviendo...

No estoy diciendo que no hubo héroes. Los hubo de sobra. Mucho menos estoy diciendo que no hubo víctimas: hubo decenas de miles.

Lo que quiero decir es: También hay que reivindicar a los ciudadanos comunes que simplemente lucharon para sobrevivir.

Y ahí entrás vos, Horacio, que tuviste el valor de romper esta perversa percepción que en la historia nuestra uno o fue héroe o fue víctima. En medio de esta moda insoportable de la "memoria histórica" que sólo conoce luchas y sufrimientos, vos publicás un librito con el título: "Breves palabras impúdicas". Y sin pudor escribís: "A finales de 1978, no me cabía la menor duda de que mis compañeros de generación, poetas o no, iban con ritmo precipitado hacia la militancia revolucionaria; comprendí también que no había más opciones: tomar partido o largarse. Yo decidí largarme".

Esto es lo más honesto y lo más valiente que he leído en años sobre nuestra historia, donde todos quieren asumir los papeles clásicos: o héroe o víctima. Los izquierdosos románticos sólo pueden verse en estos papeles. Como el cupo para héroes es limitado, crean toda una cultura espantosa de víctimas. Gracias por poner en duda esta cultura, Horacio. Sos de los pocos escritores que entendieron que su oficio no es crear mitos y leyendas, sino romperlos.

Hasta el próximo whisky, Paolo Lüers.

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Un macho sin dueño como Horacio Castellanos Moya obviamente no estaba hecho para dirigir un periódico exitoso en El Salvador. Tampoco yo. Por eso, luego de cerrar Primera Plana en 1995, mejor me dediqué a vivir de otro medio de comunicación: la barra de La Ventana. Y Horacio volvió a salir del país para escribir libros que a la mayoría de los salvadoreños no les gustan porque no los retratan como quieren verse, sino como los ve Horacio: atrapados en traumas, fobias y violencias.

Pero como Horacio Castellanos Moya es disciplinado y obstinado, sigue rebuscándose para sobrevivir y para seguir escribiendo. Poco a poco está construyendo una obra que de repente lo convertirá en una voz que representa a América Latina. No tiene país que se siente representado por él, este es su problema. Pero también es su virtud que lo convierte en escritor universal.

(El Diario de Hoy)

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Venezuela no va al socialismo, va a un régimen militar


Cuando vi la cara que puso Hugo Chávez luego de enterarse (y tener que aceptar) que la mayoría de los venezolanos había votado contra él en las elecciones parlamentarias de septiembre, supe que no iba a aceptar esta derrota así no más.

Era la misma cara que le vi al teniente coronel luego del referéndum popular de 2008, en el cual los venezolanos rechazaron mayoritariamente la reforma constitucional propuesta por él, o sea el paso de Venezuela al socialismo. Una cara de papá decepcionado de sus hijos, una cara de "ya verán"...

El día siguiente mandó a colocar en todo el país vallas gigantescas con una sola frase: "¡Por ahora!".

Y en cadena nacional de televisión dijo a la oposición: "Sepan administrar su victoria. ¡Es una victoria de mierda!".

Y se dedicó a pasar por la Asamblea Nacional, en la cual controlaba el 95% de los votos, ley por ley, decreto por decreto todos los contenidos socialistas de la reforma constitucional no aprobada en la votación popular.

Esta vez, en su segunda derrota en las urnas, Chávez no mandó a colocar vallas. Simple y silenciosamente hizo lo necesario para seguir adelante con sus planes de "transformación socialista", a pesar de la pérdida del apoyo mayoritario de su pueblo y de una Asamblea a sus órdenes.

Para lograr esto, hizo funcionar al máximo a la Asamblea Nacional saliente y obediente, y la hizo aprobar, sin mayor discusión todas las leyes que jamás pasarían en la nueva Asamblea, en la cual la oposición tiene suficiente fuerza para bloquear legislaciones que requieren de mayoría calificada.

De esta manera, la Asamblea Nacional saliente, en los últimos días de su mandato que expira el 5 de enero 2011, suspendió las vacaciones de Navidad y fin de año para aprobar leyes de comunicación que limitan aún más la libertad de expresión, incluso en Internet; una ley que limita la autonomía universitaria y permite al gobierno a imponer sus "contenidos socialistas" en los currícula; leyes que establecen, bajo el nombre "poder popular", estructuras paralelas a los gobiernos municipales y regionales, directamente controladas por el partido y el gobierno central; leyes que penalizan a ONG y partidos que reciben fondos del exterior; leyes que simplifican los procedimientos de nacionalización de empresas y tierras...

Y, como premio mayor, la Asamblea saliente, dos semanas antes de terminar su mandato, regala al presidente la madre de las leyes: la llamada "ley habilitante" que otorga al teniente coronel, por un período de 18 meses, la facultad de legislar por decreto presidencial.

Esto tuvo en mente Chávez cuando perdió el referéndum y dijo "Por ahora". Esto tuvo en mente Chávez cuando perdió el apoyo popular mayoritario, hasta en los barrios pobres, y dijo: "Ya verán".

La democracia venezolana, una de las más tradicionales de América Latina, ha dejado de existir. Bajo el mando del militar golpista Hugo Chávez y "asesorado" en cada paso por los cubanos, Venezuela transitó a un Estado que no es de Derecho, que ya no tiene división de poderes, donde ya no funcionan los contrapesos, y donde las elecciones ya no definen la distribución del poder.

El comandante Chávez ahora comanda un Estado que ya no depende de mayorías electorales, de reglas parlamentarias, ni siquiera de la Constitución. Le es suficiente el control absoluto del sistema judicial, incluyendo el Tribunal Supremo de Justicia y su Sala de lo Constitucional que no va poner ningún freno a la inconstitucionalidad manifiesta de las Leyes Habilitantes que facultan a Chávez a seguir gobernando por decreto y sin control parlamentario.

Todos los constitucionalistas serios coinciden que un parlamento no puede delegar sus facultados al presidente más allá de su propio mandato. Lo que la Asamblea saliente, bajo control total chavista, está haciendo es delegar las facultades de la siguiente Asamblea.

Esto a todas luces es inconstitucional. Tan obviamente inconstitucional como la decisión de la Corte Suprema de Nicaragua de que el artículo de la Constitución que prohíbe la reelección presidencial no aplica a Daniel Ortega. Una vez que un gobierno tenga este tipo de control sobre el sistema judicial, las inconstitucionalidades ya no importan.

En Alemania, la dictadura de Adolf Hitler y su partido nazi se instaló con la aprobación de las famosas Leyes Habilitantes (Ermächtigunsgesetze) de 1933. El siguiente paso fue la suspensión de las garantías constitucionales, de las libertades de expresión y la organización...

Enrique ter Horst, el jurista venezolano que fungió como jefe de ONUSAL en nuestro país, dice al respecto: "En julio del 2012, cuando la Ley Habilitante de Chávez expira, Venezuela se habrá convertido en un estado totalitario al estilo cubano, siempre y cuando el régimen logre reprimir la fuerte oposición que este golpe a la democracia provocará en la población...".


Entonces, todo depende de esto: la capacidad de Chávez de reprimir, y de la oposición de cobrarle al gobierno el costo político de sus medidas antidemocráticas. En este contexto hay que entender las declaraciones del general Henry Rangel Silva, jefe del Comando Estratégico Operacional: "La Fuerza Armada Nacional no tiene lealtades a medias sino completas hacia un pueblo, un proyecto de vida y un comandante en jefe…

Nos casamos con este proyecto de país… Es difícil que la oposición a Chávez llegue al poder, sería vender el país, eso no lo va a aceptar la FAN". Inmediatamente el presidente lo ascendió a "general en jefe" de la Fuerza Armada, comentando sus declaraciones como "el sentimiento de un soldado revolucionario y bolivariano" que ha mostrado "su claridad estratégica".

Venezuela ha sido transformada en un régimen militar. La cuestión es si los venezolanos lo toleran. ¿Y la comunidad internacional?

(El Diario de Hoy)

martes, 28 de diciembre de 2010

Carta a los ministros que van a renunciar

Estimados dirigentes partidarios que ocupan cargos de gobierno:

Con satisfacción he recibido la buena noticia que ustedes van a renunciar de sus cargos en el gobierno. Desde los tiempos de ARENA, sobre todo de Tony Saca, me ha chocado la manera como en El Salvador usan al Estado para las campañas partidarias.

Ahora habló el presidente: “No voy a permitir que quienes deben ocuparse de trabajar para la gente, se dediquen a trabajar para un partido político.”

Perfecto. Lo aplaudo. Pero que sea consecuente.

Usted, excelentísimo señor vice-presidente de la República Salvador Sánchez Cerén, como miembro de la Comisión Política del FMLN estará a cargo de dirigir la campaña electoral y toda la estrategia del partido. Para que el anuncio del presidente no sea pura retórica, usted debe renunciar. Lo mismo aplica a usted, vice-ministra de Salud Violeta Menjívar, porque fue electa Secretaria General Adjunta del FMLN; a usted, Oscar Kattán, porque es director del Seguro Social y al mismo tiempo Secretario General del partido CD; y a vos, Jorge Meléndez, que sos director de Protección Civil, pero también dirigente de un partido en formación.

Todos ustedes pueden y deben renunciar del gobierno para dedicarse a su tareas partidarias. Punto. El caso de usted, señor vicepresidente, es un poco más complicado: Puede renunciar de su cargo de ministro de Educación, pero no a la vice-presidencia. Lo que puede hacer es renunciar a la Comisión Política del FMLN. O simplemente asumir el rol decorativo de vicepresidente sin meterse en nada importante. Como su amigo Francisco Merino en tiempos de Cristiani...

Pero yo tengo una pregunta: Incluso si todos ustedes renuncian a sus cargos, ¿realmente resuelve el problema del conflicto de interés? Lo dudo. A menos que con la renuncia del ministro de Educación se suspendan también todas las políticas del ministerio que tienen fines electorales. Incluyendo el programa de los uniformes y zapatos. Y así en todos los ministerios. Esto sería la verdadera prueba de que el presidente va en serio con su anuncio que no permitirá que su gobierno se ponga en función de fines partidarios y electorales...

La renuncia de todos ustedes es sólo un primer paso. No significa mucho. Sobre todo tomando en cuenta que algunos de ustedes de todos modos deberían ser sustituidos al hacer una evaluación seria de su desempeño.

Feliz año, Paolo Lüers

(Más!)

jueves, 23 de diciembre de 2010

Carta a Santa

Querido Santa:

no te voy a robar mucho tiempo, ni muchos regalos. Te pido una sola cosa para nuestro paisito: ¡un gobierno que gobierne!

No nos regalés nada: ni empleos, ni carreteras sin baches, ni hospitales que tengan medicamentos, ni barrios seguros, ni escuelas saludables. Todo esto lo podemos crear nosotros mismos, con tal que nos quités la traba que es un gobierno que sermonea pero no actúa. Te pedimos un gobierno sin apellido, que simplemente haga su trabajo. El ejecutivo que ejecuta. El legislativo que haga leyes. El poder judicial que haga justicia. Sin tanta paja. Y, de paso sea dicho, la oposición que haga oposición en vez de darse paja hablando de gobernabilidad, pactos fiscales y planes de nación.

¿Muy simple esta visión? Sí. Prefiero que las cosas y los papeles sean simples y claros.

Estamos cansados de los gobiernos que se ponen apellidos, etiquetas y consignas. Primero el ‘gobierno con sentido humano’ – pero actuando sin sentido común, regando dinero des Estado para comprar votos y voluntades. Ahora el ‘gobierno del cambio’, que día y noche habla de ‘unidad nacional’ e ‘inclusión’, pero de hecho divide la sociedad en su permanente búsqueda de culpables para los males del país que no sabe enrentar...

Estamos cansados de dos gobiernos consecutivos que confunden la administración pública con campañas publicitarias. Que en vez de arreglar los baches hacen una campaña diciendo que están arreglando las calles. Que en vez de abastecer al sistema de salud con medicamentos, hablan de reformas de salud. Que en vez de cambiar las pésimas condiciones que encuentran los inversionistas en el país, sermonean de ‘el cambio’...

Así que, querido Santa, si querés hacer algo por nuestro paisito, no nos des nada regalado. Sólo pónganos un gobierno que gobierne, un ejecutivo que ejecute. El resto lo hacemos nosotros solitos. Con gusto.

¡Feliz navidad!

Paolo Lüers

(Más!)

martes, 21 de diciembre de 2010

Y las candidaturas independientes para alcaldes, ¿cuándo?

Todo el debate sobre los candidatos independientes (o sea que no dependen de un partido) se concentra en las candidaturas para diputados. O sea, donde menos importancia y alcance puede tener. Nadie habla de las alcaldías, donde abrir espacio para independientes realmente tendría mucha razón.

El tenso debate sobre las candidaturas independientes para la Asamblea Legislativa es una tormenta en un vaso de agua. Es muy poco probable que ciudadanos independientes lleguen a la Asamblea, a menos que sean lanzados por grupos de fachada del FMLN para meter de contrabando a unos diputados más. Es más un problema de potencial fraude, pero de ninguna manera pone en peligro el papel protagónico de los partidos, el sistema de la democracia representativa, como algunos lo quieren pintar. Y si algún día realmente llegue a la Asamblea un ciudadano independiente, ¿qué impacto puede tener? Ninguno. Ni el catastrófico para el sistema de partidos que algunos temen. Ni el positivo de hacer la democracia representativa más participativa que otros buscan. Por esto digo: Es una tormenta en un vaso de agua.

Sin embargo, para los gobiernos municipales tendría todo el sentido del mundo abrir la posibilidad que grupos y liderazgos locales puedan acceder al poder. No es nada inusual que en un municipio existan líderes natos que representan, de manera directa, intereses de su comunidad que no tienen nada que ver con las agendas e ideologías de los partidos políticos. Ahora estos líderes, para convertirse en concejales o alcaldes, tienen que supeditarse a la ideología, la agenda nacional, la disciplina de un partido que opera a nivel nacional. Los que no están dispuestos a hacer esto, o los que no son considerados manejables por las direcciones partidarias, no pueden acceder al gobierno municipal, aunque tal vez son precisamente ellos que tienen más arraigo en la comunidad y que ofrecen respuestas a los problemas específicos de su municipio.

En muchos países existen incluso partidos regionales o locales, que juegan un papel importante para la democracia y la resolución de problemas a nivel local, sin tener ambiciones de acceder al gobierno central o al parlamento nacional. En otros países los intereses comunitarios no llegan a traducirse en partidos locales, pero sí en iniciativas comunales sólidas con capacidad de organización, de elaborar propuestas e incluso de asumir el gobierno local. Muchas de estas iniciativas son fuertes precisamente porque logran trascender las divisiones ideológicas y partidarias en función de un interés común a nivel del municipio. Tendrían más capacidad de unir al municipio que los partidos.

Es por esto que a los partidos políticos tradicionales no les gustan estas iniciativas y no quieren que se les abre la posibilidad de asumir los gobiernos locales. Los ven como competencia. No deberían verlos así. Los partidos políticos tienen una función importante e indispensable para articular visiones integrales para resolver los problemas nacionales, pero a nivel local puede ser que sean más eficientes los liderazgos no partidarios que representan un consenso de la población alrededor de intereses muy específicos.

Obligar a todos los liderazgos locales a supeditarse a intereses partidarios -y en consecuencia, a las divisiones ideológicas que no necesariamente aplican a la problemática comunal- ni es democrático ni es garantiza buen gobierno y resolución de los problemas locales.

El fallo de la Sala de lo Constitucional sobre las candidaturas independientes no toca las candidaturas locales, por una simple razón: No eran sujeto de la demanda presentada. Pero esto no es ningún impedimento para la Asamblea Legislativa de discutir y aprobar una reforma electoral que incluya las candidaturas independientes para concejos municipales y alcaldes.

¿Por qué ningún partido promueve esta reforma? Muy sencillo. No quieren perder el control sobre los municipios. Quieren seguir usando sus liderazgos locales para llevar votos a sus campañas para diputados o presidentes. Cada partido debe tener en la cabeza una lista de gobiernos municipales que corren riesgo de perder, una vez que se abra el camino para que iniciativas locales no partidarias aspiren a las alcaldías. Y sabe que tienen muchos líderes locales que sólo están afiliados a su partido porque es la única manera de participar en política y gobierno a nivel comunal.

A nivel comunal las candidaturas independientes sí podrán marcar una diferencia y un salto de calidad para el desarrollo de nuestra democracia. No sólo generarían más democracia, sino también más gobernabilidad y mejor administración en muchos municipios. No así a nivel nacional. Por esto insisto: el debate que ahora llevan los partidos políticos sobre las candidaturas no partidarias es pura paja para distraer la atención de las verdaderas reformas que no quieren tocar.

(El Diario de Hoy