sábado, 25 de febrero de 2012

Carta a los diputados


Carta a los diputados

Estimados:

Luego de 9 años de discusión, aprobaron una ley de medicamentos. Todos cayeron en la trampa del populismo: los de izquierda, que promovieron esta ley; y los de derecha, que a pocos días de las elecciones no se atrevieron a negar sus votos a una versión populista y demagógica de esta. 

Que lástima que ustedes, los diputados de ARENA, Partido Esperanza y Concertación no tuvieron el valor de pelear por una ley que realmente resolvería el problema: una ley que garantiza la libre competencia en el mercado de medicinas, en vez de crear una nueva burocracia estatal para regular los precios. Dicen que ya tuvieron consenso sobre una versión decente del la ley, cuando a última hora el FMLN gobierno cambiaron el texto. Y como ellos ya tuvieron comprados los votos de Gana, el resto no quería quedar afuera de la jugada populista. La fábrica de leyes malas en acción.

El problema a resolver eran los privilegios de algunas empresas que no dejaban que funcionara el mercado y la competencia. Por esto los horrendos precios de las medicinas. Pero esta ley que acaban de aprobar no resuelve el problema del abuso, sólo lo regula. Van a seguir abusando del consumidor, o sea del enfermo, sólo un poco menos. Vamos a tener abuso regulado.

Para erradicar el abuso hubieran tenido que hacer algo radical: liberalizar el mercado, en vez ponerlo en manos de papá Estado. Con esta su ley será diez veces más difícil que alguien importe medicinas, sólo las empresas grandes podrán hacerlo. Si hubieran hecho lo contrario, quitando los obstáculos a la importación para empresas nuevas y pequeñas o incluso al consumidor final, rápido se hubieran reducido los precios.

En serio: ¿Por qué no me permiten pedir mi medicina por internet al precio más barato que algún distribuidor ofrezca en Estados Unidos? Siempre cuando el medicamento tenga la aprobación de las autoridades de salud competentes, ¿cuál sería el problema?

Esta su ley no va a dar el fruto deseado: los precios no van a bajar mucho, no habrá más oferta de más competidores, sino menos.

Y una pregunta, señores diputados: ¿Qué ley van aprobar ustedes para que el público tenga acceso a las consultas médicas de 3 ó 5 dólares que ustedes ahora prohibieron en las farmacias? Porque si no, la gente que hasta ahora ha pasado consulta en farmacias, tendrá que pagar consulta privada cara. Al fin les saldrá más caro el asunto que sin esta ley que supuestamente protege al bolsillo del consumidor...

Una vez que salgan de la goma de tanto celebrar su ley de medicamentos, nos deberán respuestas a estas interrogantes.

Paolo Lüers 
(Más!/EDH)

jueves, 23 de febrero de 2012

Carta a los jefes de campaña de los partidos

Estimados amigos:

Siempre antes de las elecciones salen algunos fantasmas: por ejemplo grupos armados de carácter político.

A ustedes quienes dirigen y diseñan las campañas electorales, les solicito: no lo conviertan en tema de campaña política. Son fantasmas. Esto quiere decir: no son reales. Querer asustar con ellos para ganar votos, sería irresponsable.

Acaba de saltar uno de estos fantasmas: la banda de Sesori, la “nueva guerrilla” en Oriente...

Por suerte, no fue un partido que detectó el fantasma. Fue la policía. Pero antes de que algún partido ceda ante la tentación de querer sacar raja electoral de esta extraña noticia de una “nueva guerrilla” en el norte de San Miguel, quiero advertir lo siguiente: por suerte en El Salvador no tenemos violencia política en el sentido de grupos que apuestan a la lucha armada o la represión armada como instrumento de su estrategia política. Definitivamente no lo tenemos. No porque no existan algunos locos tanto en la izquierda como en la derecha que sueñan con aventuras de este tipo, sino simplemente porque la sociedad no lo permite. Punto.

La banda de Sesori no es una guerrilla, sino una banda de delincuentes comunes que hay que desmantelar con toda la fuerza de la ley. Pero no hay que buscarle una quinta pata al chucho.

Por esto es importante que nadie lleve este asunto a la contienda electoral. La gente de todos modos no va comprar el cuento a ningún partido que en la recta final de la campaña electoral empieza a hablar de fantasmas.

Todos conocemos los grupo armados que existen y que hay que desmantelar: las pandillas. Que algunos de ellas de repente usen un lenguaje “revolucionario”, no tiene nada que ver con la realidad. Siguen siendo maleantes.

El país, por suerte, ha superado la violencia como instrumento de alcanzar o defender el poder político. Las raras excepciones confirman la regla.

No creamos problemas donde no las hay.

Paolo Lüers
(Más!)

Columna transversal: Reflexiones de un viaje turístico

Cuando vine a Centro América para cubrir las guerras entre insurgencia y contrainsurgencia, mi hermano H. era escéptico.

Cuando decidí abandonar mi posición de observador periodístico para poner mi profesión al servicio de la insurgencia salvadoreña, mi hermano H. se mostró más escéptico.

Cuando al final de la guerra fui a Alemania y le comuniqué a mi familia que me iba a quedar en El Salvador para cosechar los frutos de la lucha y participar en la construcción de la democracia y de la paz, mi hermano H. se mostró más que escéptico. Me pronosticó que me iba a frustrar, que iba a fracasar...

Y así, sucesivamente, en cada estación de mi relación con El Salvador: cuando me separé del Frente, pero no del país; cuando comencé aventuras como La Ventana o mi incorporación al periodismo nacional. Siempre mi hermano se mostró escéptico, igual que casi todos mis familiares y amigos alemanes.

Al fin, ya con 72 años de edad, decidió que quería conocer El Salvador y mi vida en este país exótico, que sólo entra en las noticias internacionales por sus muertos.

Ayer se fue, luego de una semana de estar en El Salvador, con su esposa y con dos amigos. Sus palabras de despedida: "Un país con gente tan sonriente y generosa; un país con carreteras tan buenas; un país que te aguanta a vos luego de 30 años de andar jodiendo; un país con tanta gente que te quiere... es el lugar correcto para alguien como vos. No me convenciste vos, El Salvador me convenció..."

Voy a tratar de reconstruir qué es lo que vivió mi hermano en una semana de estar en El Salvador, para llegar a superar su escepticismo de décadas frente a la historia de amor entre su hermanito y este país.
Lo llevé a caminar en el centro de San Salvador, en el caos urbano que nosotros percibimos como amenazante. Pero su experiencia directa era con gente amable, con viejitos en la Plaza Libertad que saludaron a "don Paolo del MAS".

Como la Catedral estaba tomada por a saber quién y por tanto cerrada, lo llevé a la iglesia El Rosario, y quedó impresionado de la belleza del lugar, el juego de luces, y las pláticas con varios de los visitantes humildes que le contaron de la historia de este lugar, incluyendo la masacre. "Pero esta gente no estaba amargada, por nada, estaba orgullosa de que todo esto ya es pasado y superado...", me comentó mi hermano.

Lo llevé a comer en lugares exquisitos y caros, pero también en comedores populares, y en ambas categorías mis invitados tuvieron pláticas con los dueños y los empleados. Los dueños, por ejemplo, del hotel lujoso "Los Almendros de San Lorenzo", en Suchitoto, y la pupusera en el Barrio Concepción, les mostraron la misma apertura, y sobre todo, el mismo orgullo de recibirlos y satisfacerlos.

Los llevé al Boquerón, a Santa Tecla, a Suchitoto, al Lago de Coatepeque, Ataco y el Tunco, y en todos los lugares, humildes o de lujo, fueron tratados con cariño y amabilidad. Se trata de viajeros casi profesionales, que han recorrido los destinos turísticos del mundo, pero no estaban acostumbrados a este calor humano a la hora de recibir a los turistas.

Los llevé a la casa humilde de un ex-jefe guerrillero, para que conocieran a una leyenda, pero sobre todo para que se dieran cuenta que este hombre vive de manera normal, sin miedo, sin resentimientos.
Conocieron a hombres y mujeres de derecha y de izquierda, y observaron la manera cómo la pasaron jodiendo conmigo, a pesar de que me conocen como figura polémica, crítica y, como uno de ellos les dijo "un francotirador sin dueño".

Los llevé al Museo de Arte Moderno, vieron también La Ventana llena de arte, conocieron a algunos de mis amigos artistas, y llegaron a la reflexión: "Un país de estos colores y de tantos pintores no puede ser tan violento como dicen".

Las impresiones de mi hermano pueden haber sido superficiales. Sólo pasó una semana de vacaciones. Pero era suficiente para que abandonara su escepticismo y me felicitó por mi vida en este país.
Quería compartir esto, porque necesitamos que a veces nos eleven la autoestima.
(El Diario de Hoy)

sábado, 18 de febrero de 2012

Carta a la Corte Suprema de Justicia

Carta a la Corte Suprema

Estimados magistrados:

No entiendo porqué en este país nunca dejan que funcionen las cosas según la ley. En vez de hacer que funcionen las instituciones según la ley, siempre hay alguien que busca y encuentra un atajo.

Lo más decepcionante: así actúa la misma Corte Suprema de Justicia. Así actúan ustedes, los magistrados.

Hablemos del “caso Lizama”, del juez que dejó libre a unos capturados por la policía alegando que el nombramiento del general Salinos como director general de la PNC era inconstitucional porque este señor era militar y no civil. Y que por esto las capturas efectuados por la policía no tenían legalidad.

Una decisión a todas luces errónea, porque la policía y la justicia no pueden quedar paralizadas por la situación del director de la PNC.

Viene la Corte Suprema de Justicia y discute qué hacer con el juez Lizama. Y 10 de los 15 magistrados deciden removerlo a otro juzgado, en Zaragoza. Pero ustedes ni siquiera analizaron el fondo del problema: No discutieron si es o no inconstitucional que el general Salinos dirige la PNC; y mucho menos si el juez Lizama tenía el derecho de dejar libre a unos maleantes por esta razón jalada de los pelos.

Ustedes decidieron hacerle una auditoría al juez Lizama. Bien. Pero en vez de esperar el resultado de esta investigación y en dado caso sacarlo del sistema judicial, ustedes se agarran de un problema administrativo y lo remueven - para que siga sentenciando en otro juzgado. ¿Qué sentido tiene esto?

La gente quiere que se resuelva el problema. Quiere que la instancia que le toca decida si es constitucional o no el nombramiento del director de la policía. Que la instancia que le toca decida si el señor Lizama puede o no seguir siendo juez. Que se agoten las instancias correspondientes. Que funcione la ley. Que ustedes, como principales guardianes, hagan funcionar las instituciones según la ley.

Nada de atajos. Nada de movidas políticas o administrativas. Que hagan funcionar la ley. Y punto.

Saludos, Paolo Lüers 
(Más!, EDH)

viernes, 17 de febrero de 2012

Los encerraron y botaron la llave

Estalló como bomba la noticia de los 370 reos que murieron en un incendio en la cárcel de Comayagua en Honduras.

Muchos inmediatamente expresaron su satisfacción: que bueno que se murieron 370 maleantes. Una posición inhumana e inaceptable. Algunos incluso dicen: Que bueno que los cartrachos los dejaron morir, así deberían hacerlo aquí. Colmo de cinismo.

Yo también tengo esta duda: ¿Cómo pueden morir en un incendio 375 reos, o sea la mitad de los internos de una cárcel, si las autoridades hacen el intento de evacuarlos? Todo parece indicar que para los custodios pesaba más el peligro de una fuga masiva que el peligro de una muerte masiva. Y ahora dicen que el tiempo que perdieron para salvar a los reos era “por protocolo” – quiere decir: el sistema es así, la muerte de 370 reos es un riesgo calculado.

En otra palabras: A los reos en Comayagua los encerraron y botaron la llave...

La pregunta que nos tenemos que hacer es la siguiente: Teniendo idéntico hacinamiento en nuestras cárceles, ¿tenemos el mismo “protocolo”, las mismas prioridades, el mismo sistema en El Salvador? ¿Estará programado un desastre parecido en Mariona o cualquier otra cárcel salvadoreña? ¿Tiene el sistema carcelario nuestra la capacidad -¡y la voluntad!- de evacuar a los reos en un caso de un incendio, en vez de arriesgar que se mueran todos?

Pero hay que hacerse otra pregunta que realmente es de fondo: ¿Existe un plan para una reforma del sistema carcelario que responda a las exigencias de seguridad de los ciudadanos, pero también al derecho a la vida de los internos? ¿Existe la voluntad de sacar de las cárceles a miles de gente que no son violentos, para hacer espacio ara los violentos que andan libres? ¿Qué pasó con la idea de crear Asocios Público Privados para construir y administrar nuevas cárceles? ¿Por qué no exigimos a los Estados Unidos a firmar un convenio de cumplimiento de penas de los deportados, asumiendo ellos los costos del internamiento en cárceles nuestras de personas condenadas en Estados Unidos y luego deportadas?

Pero no sólo hay que preguntar al gobierno a ver si tiene planes y capacidad para resolver todos estos problemas. También hay que preguntar a la sociedad si tiene la voluntad de invertir fondos públicos en la solución de la crisis carcelaria. Mientras las redes sociales estén llenos de ciudadanos que proponen como solución quemar a todos los reos, o permitir que se maten entre ellos, difícilmente un gobierno (de izquierda o de derecha) va a proponer gastos extraordinarios para resolver la crisis extraordinaria que tenemos en todo el sistema carcelario.

En este sentido, la llegada de Douglas Moreno al vice-ministerio de Justicia y Seguridad, puede ser una señal positiva. Desde su trabajo como director general de centros penales conoce bien la situación y las posibles soluciones. De una posición ingenua de casi complicidad con los pandilleros presos en su lucha de no perder el control dentro de las cárceles, Douglas Moreno se ha movido a posiciones sensatas y de equilibrio entre firmeza del Estado y respeto a los derechos humanos. Ojala que el gobierno le dé a este funcionario el espacio y el apoyo necesarios para promover una reforma carcelaria.

(EDH)

jueves, 16 de febrero de 2012

Lo absurdo del "caso Lizama"


Lo absurdo del “caso Lizama”

Mañana los alumnos que no pasaron PAES van a hacer demandas para desconocer los resultados, alegando que era inconstitucional el nombramiento del ministro de Educación, y que, por tanto, todo lo actuado de las autoridades educativos resulta nulo. Alguna razón les va a asistir a los alumnos rebeldes o sus abogados: por ejemplo la falta de “moralidad e instrucción notorias”, que demanda el artículo 160 de la Constitución de un ministro...

Y los jueces van a desconocer la legalidad de las capturas ejercidas por miembros de la policía, alegando que era inconstitucional el nombramiento del director de la PNC.

Por más absurdas que te parezcan estas fantasías o pesadillas, por lo menos la segunda ya se hizo realidad. Un juez llamado Samuel Lizama se negó a aceptar una demanda por resistencia a la captura, porque según su criterio el nombramiento del actual director de la PNC era inconstitucional. Argumento: se trata de un militar, que recibió la baja como general de la Fuerza Armada el mismo día de su nombramiento como director de una institución que por mandato constitucional tiene que estar bajo control civil.

Este juez partió de dos supuestos: uno, que el nombramiento del general Salinas como director de la PNC es inconstitucional. Y el otro, que esta situación del director general significa que son nulas todas las actuaciones de todos los agentes de la PNC.

A partir de la resolución del juez Lizama todo el país, incluyendo sus juristas y analistas, se pusieron a discutir la validez del primer supuesto: ¿Violó o no la Constitución el presidente de la República cuando juramentó como director general de la PNC a un señor que esta misma mañana todavía era militar activo? ¿Era un acto de desafío incluso a las Acuerdos de Paz que el señor Salinas llegara en su uniforme militar, fuera nombrado vestido de civil, y saliera en la tarde del Castillo de la PNC en el uniforme de la Policía Nacional CIVIL?

Lo raro es que nadie discute el segundo supuesto del juez Lizama. Cosa absurda, porque ahí sería mucho más fácil ponerse de acuerdo, mientras se tome todo el tiempo y los pasos necesarios para llegar a una decisión definitiva sobre la constitucionalidad del nombramiento del general Salinas.

Porque es a todas luces absurdo sostener que las capturas que efectúan en todo el territorio nacional los integrantes de la PNC sean ilegales y nulos a raíz de una inconstitucionalidad en el proceso del nombramiento del director general. Cuando los policías efectúan capturas no lo hacen por orden expreso y en representación directa del director general de la PNC. Lo hacen por orden debida de un juez o de un fiscal. Su actuación sería ilegal si actúan sin orden de captura o sin flagrancia, pero nunca por la situación de su director. Mañana puede morirse el director general y aunque el presidente se tarde varios días en nombrar un sustituto, esto no afecta en nada la legitimidad de las capturas y otras actuaciones de los agentes policiales.

La relación director-agente en nada es comparable a la relación que tienen los fiscales con el fiscal general. Todos los fiscales actúan como auxiliares del fiscal general, en su representación directa como único autorizado de representar al Estado. Cuando no hay fiscal general, sí se puede alegar que no hay fiscalía. Pero es imposible alegar que no hay policía cuando no hay director general de la PNC (o cuando es cuestionada la constitucionalidad de su nombramiento).

En última instancia, la autoridad de los policías y la legalidad de sus actuaciones se deriva directamente de la autoridad del presidente de la República. Lo mismo es el caso con los oficiales y efectivos de La Fuerza Armada. Puede no haber jefe del Estado Mayor ni ministro de defensa, por esto no se suspenderá ninguna. No así en el caso de la fiscalía: la autoridad de todos los fiscales, incluyendo de su adjunto, se deriva únicamente del Fiscal General. Para los fiscales no existe otra autoridad que les dé legitimidad, mucho menos el presidente de la República.

Así que la resolución errática del juez Lizama se cae al suelo, sin este debate complejo y tardado sobre el control civil de la PNC y sobre cómo y en qué plazo un militar se convierte en civil. Este debate se ha complicado aún más por el caso de los militares retirados acusados en España, que se acuartelaron para evitar su captura, y luego por la manera arbitraria en que el presidente Funes trató de dar la alta al coronel Ochoa luego de 24 años de vida civil.

En el “caso Lizama”, todo esto no importa. Incluso si tuviera razón el juez su argumento de la inconstitucionalidad del nombramiento del general Salinas, esto por nada le da derecho a desconocer ninguna captura efectuada por la policía. Así me lo dicta la razón común. Que hablen los letrados.
(EDH)

Carta a Douglas Moreno, el nuevo viceministro de Justicia y Seguridad

Estimado Douglas:

No sé si felicitarte o expresarte condolencias por el nuevo cargo que te dieron. Es casi misión imposible. Pero sí te quiero expresar que si alguien le puede ayudar a David Mungía Payez a darle rumbo a la política de Seguridad, sos vos.

Iba a hablarte en esta carta del gran reto de impulsar las reformas legales necesarias para que los nuevos planes de la PNC pueden volverse eficientes.

Pero en esto cayó la noticia de los 370 reos que murieron en un incendio en la cárcel de Comayagua en Honduras.

Yo sé que muchos dirán: que buenos que se murieron 370 maleantes. Pero esto es una posición inhumana. Algunos incluso dicen: Que bueno que los dejaron morir... que es una posición aun más cínica,

Pero yo también tengo esta duda y por esto te hago la pregunta, ya que vos fuiste director general de centros penales y conocés bien las cárceles: ¿Cómo pueden morir 375, o sea la mitad de los internos de una cárcel, en un incendio si las autoridades hacen el intento de evacuarlos?

La triste impresión que tengo es que a los reos en Comayagua los encerraron y botaron la llave...

La pregunta para vos es la siguiente: Teniendo el mismo hacinamiento en nuestras cárceles, ¿puede pasar un desastre así en Mariona o cualquier otra cárcel salvadoreña? ¿Tiene el sistema carcelaria nuestra la capacidad -¡y la voluntad!- de evacuar a los reos en un caso de un incendio, en vez de arriesgar que se mueran todos?

Y la pregunta realmente de fondo: Ahora que de centros penales pasaste a viceministro, ¿vas a promover ahora tu plan para una reforma del sistema carcelario que responda a las exigencias de seguridad de los ciudadanos, pero también a los derechos humanos de los internos? ¿Vas a proponer sacar de las cárceles a miles de gente que no son violentos? ¿Vas a insistir en la idea de crear Asocios Público Privados para construir y administrar nuevas cárceles? ¿Vas a proponer que se les exija a los Estados Unidos a hacer convenios de cumplimiento de penas de los deportados, asumiendo ellos los costos del internamiento en cárceles nuestras de personas condenadas en Estados Unidos?

Ya muchas preguntas. Mejor te pido una entrevista. Saludos.

(Más!)
Paolo Lüers