miércoles, 9 de agosto de 2017

Venezuela: ¿Golpe o solución política?

El pasado fin de semana, pasaron dos cosas en Venezuela: el sábado 5 de agosto, un grupo de militares y civiles atacó la Brigada 41 de Blindados del Batallón Paramacay, de la ciudad de Valencia; y el domingo 6 de agosto, dirigentes opositores y disidentes se sentaron juntos en el Foro de Defensa de la Constitución, organizado por la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas.

El primer evento recibió la máximo atención en medios internacionales y redes sociales, el segundo pasó casi desapercibido. Pero el segundo evento, el hecho que opositores y disidentes chavistas dieron el primer paso para formar una alianza para defender la Constitución y restablecer la institucionalidad del país, es el más importante y posiblemente trascendental para el futuro de Venezuela. Lo que puede abrir el camino para salir de la caótica y peligrosa situación no es un golpe militar, tampoco una guerra civil, sino este intento de crear un frente común, amplio y plural entre todos que quieren que Venezuela regrese a la democracia y recupere su capacidad de definir su destino en elecciones libres.

Los dirigentes opositores que participaron en este foro (Henrique Capriles, ex candidato a la presidencia y gobernador de Miranda; Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional al punto de ser abolida por la “Constituyente” de Maduro; y Freddy Guevara, dirigente de Voluntad Popular y vocero de Leopoldo López), dejaron claro: No se trata de que los chavistas disidentes que se oponen a la “Constituyente” se pasen a la alianza opositora. Se trata de la posibilidad que unan esfuerzos para defender y hacer valer la Constitución, lo que equivale a producir la salida del poder de Maduro.

Aunque todavía parece muy difícil de implementarla, de repente se vislumbra una solución política a la crisis venezolana. El punto de partida: un acuerdo entre la oposición antichavista y la fracción de chavistas institucionales, que no aceptan la decisión de Maduro y su cúpula militar de resolver la crisis mediante la represión y la ruptura constitucional. No se trata de un acuerdo para gobernar juntos, demasiado los separa ideológicamente para poder pretender esto. Se trata de unirse sólo para restablecer la democracia, la independencia de los poderes y el pluralismo político – para luego medirse en elecciones. Los dos campos no pueden ser aliados, pero sí competir en elecciones y convivir en un país democrático.

Para los chavistas disidentes, sería el único camino para preservar su movimiento como fuerza política en la Venezuela post Maduro. Si el cambio se produce por un golpe de Estado o una insurrección popular, el chavismo se extingue de una vez por todas. Si los chavistas disidentes se convierten en parte de la solución, pueden aspirar a ser parte de una futura Venezuela pluralista y democrática.

Para la oposición, esta solución política posiblemente sería la única forma de derrocar al régimen militarista sin tener que pasar por un baño de sangre.

La conformación de este frente común en defensa de la Constitución y para producir una transición política pacífica (o más bien menos violenta, porque no hay forma de asumir que Maduro y sus militares van a irse voluntariamente) va a encontrar fuertes resistencias: dentro de la oposición hay muchos que verán como una traición negociar con cualquier chavista; y en el chavismo hay muchos que no dudarán de usar la aparato represivo contra los disidentes en sus filas. La fiscal general Luisa Ortega recién destituida por la “Constituyente”, chavista histórica, ya está sintiendo esta amenaza. Sin embargo, en el mencionado foro se sentó a la par de Henrique Capriles, Julio Borges y Freddy Guevara. Igual lo hizo Miguel Rodríguez Torres, ex general de división, ex ministro del Interior de Chávez y partícipe del 4F, el fallido golpe de Estado de Chávez de 1992. Ellos saben que con Maduro y su mafia narco militar en el poder no tienen ningún futuro, a menos en la cárcel haciéndoles compañía a los dirigentes opositores.

La oposición venezolana tiene un enorme reto adelante: en medio del caos y la convulsión encontrar estrategias racionales – pero sin suspender la presión en la calle. El debate real no es si seguir o no con la movilización en la calle, sino ¿Cuál es la solución política, una vez que la calle logre su objetivo de forzar la salida de Maduro y Cia?

Muchos en las filas de la alianza opositora MUD, como María Corina Machado, están cayendo en un romanticismo de resistencia que cae en posiciones de anti política. Se oponen a la participación en las elecciones de gobernadores (lo que llevaría a Maduro a poner 23 gobernadores, cuando ya no tiene fuerza electoral para poner ninguno) – y van a hacer todo que puedan para evitar el surgimiento de un frente común con los chavistas que abandonan a Maduro. Es la hora de la racionalidad y de la política, representada por dirigentes como Henrique Capriles. Hoy más que nunca es válido lo que siempre sostuve: Todo depende de la capacidad de Capriles y Leopoldo López a ponerse de acuerdo y asumir un liderazgo compartido.


Vea el discurso de Capriles en el Foro:




Lea también:
Oposición y chavismo disidente en un mismo foro: ¿qué dijeron?

(El Diario de Hoy/Observadores)

martes, 8 de agosto de 2017

Carta sobre el primer día de la vista pública del “caso tregua”: FGR 0-2 Defensa.


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Monseñor Fabio Colindres testificando en la vista pública del “caso tregua”

Al fin llega la hora de la verdad y la justicia. Luego de mucha campaña mediática y política sobre el tema, ayer comenzó ante el tribunal especializado la vista pública en el “caso tregua”.

La Fiscalía General de la República, encabezada por Luis Martínez (ahora preso por fraude procesal) construyó este caso como un juicio político, tratando de penalizar -y así erradicar de una vez por todo del instrumentario político- el diálogo y la mediación como método de enfrentar la violencia que sufre el país. Y el actual fiscal, por más que trató de desmarcarse del gansterismo de la fiscalía de Luis Martínez, en este caso opera exactamente igual: politizando la justicia, tratando de criminalizar una política pública – y como no logra definir como delito la tregua, la mediación y la decisión del Estado de facilitarlas, simplemente porque no son delitos, apuesta a una condena en el juicio mediático. Jurídicamente, ante el juez, sólo imputa a los acusados de delitos menores: principalmente de haber formado una asociación ilícita para introducir ilícitos a penales.

Arrancó con el desfile de testigos de la fiscalía. Los acusados: el mediador Raúl Mijango y 18 servidores públicos que ejecutaron la decisión del gobierno de Mauricio Funes de facilitar la mediación de monseñor Colindres y Raúl Mijango para hacer sostenible el cese de hostilidades entre las pandillas. Luis Martínez y Douglas Meléndez construyeron el caso contra ellos alrededor de 2 testigos principales: el ex director de la PNC, general Francisco Salinas; y monseñor Fabio Colindres (aparte de su estrella: “Nalo”, un dirigente de la pandilla Barrio 18 convertido en testigo criteriado).

Pero ya en el primer día, la fiscalía sufrió un serio revés: Resulta que el general Salinas y monseñor Colindres, ambos llamados por la fiscalía para testificar contra la tregua, la defendieron. Y no sólo la tregua y la mediación como concepto válido y exitoso, defendieron la actuación de Mijango y de Roberto Castillo, el oficial de inteligencia policial asignado por el ministro de Seguridad y el director de la PNC para acompañar y monitorear el proceso de mediación.

Lo más penoso que puede pasar a un fiscal es que sus testigos de cargo se conviertan en testigos a favor de los acusados. Colindres y Salinas testificaron que detrás de la mediación no hubo una asociación ilícita para favorecer a los delincuentes, sino una política oficial del gobierno de reducir la violencia y crear condiciones para la pacificación. Monseñor, citado por la fiscalía para confirmar que Mijango y Castillo introdujeron celulares a los penales, pero en casi dos horas los fiscales no lograron ninguna declaración que sostuviera esta acusación. El general Salinas, llamado para comprobar que el subinspector Castillo actuaba por cuenta propia y en asociación con Mjango, testificó que actuaba bajo el mando suyo y del ministro de Justicia, en una operación de inteligencia montada para monitorear el proceso de la mediación y de la tregua – y precisamente para asegurar que no se cometieran delitos en este contexto. 

Arrancó mal el caso de la fiscalía. Tampoco a los otros tres testigos que presentó este primer día –un miembro del Centro de Inteligencia de la PNC y dos empleados administrativos de la Dirección de Centros Penales- lograron los fiscales arrancar declaraciones que sostienen sus acusaciones.

Un día negro para la fiscalía. Viendo como los tres fiscales interrogaron a sus propios testigos, uno se forma una idea de la reingeniería que el próximo fiscal general tendrá que dar a la Fiscalía General para volverla efectiva. 

El sábado les contaré de los testimonios de otros dos testigos claves: Carlos Eduardo Burgos Nuila alias ‘Nalo’, un jefe de la 18 convertido en testigo criteriado de la fiscalía; y el primer testigo de la Defensa: general David Munguía Payés.

Mientras tanto, no crean todo lo que publicarán los medios sobre el caso. Saludos,
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(MAS!/ El Diario de Hoy)

sábado, 5 de agosto de 2017

Carta a la Sala: Alguien tiene que aplicar la racionalidad

Blanco y negro es bellísimo en fotografía, pero en política es fatal. La fotografía en blanco y negro saca la belleza de las miles de variaciones de gris entre la luz y la sombra, pero en política el pensamiento reducido a blanco y negro niega la existencia de toda la gama de grises.

Un ejemplo de esto es el fatal debate que en el país se ha armado sobre la Ley de Extinción de Dominio, o más bien la ausencia de un verdadero debate.

La Ley de Extinción de Dominio tiene el propósito de permitir al Estado decomisarles a los criminales sus bienes ilegales, acumulados como resultado de actividades criminales. Es una herramienta necesaria para combatir el narcotráfico, la corrupción, el crimen de cuello blanco, la mafia, la extorsión, el enriquecimiento ilícito de funcionarios públicos. La idea es pegar a los criminales donde más les duele: en el fruto financiero de sus actos ilícitos.

En El Salvador esta ley fue introducida en 2013 por presión de Estados Unidos en el contexto de la aprobación del Fomilenio II. Se hizo mal y de mala gana.

Esta ley tuvo problemas de inconstitucionalidad. La Constitución prohíbe al Estado cualquier forma de confiscación a sus ciudadanos. Muchos juristas señalaron que esta ley, así como fue aprobada y aplicada en El Salvador, chocaba con esta garantía constitucional y con las reglas del debido proceso. Por tanto, voces calificadas entre abogados y constitucionalistas abrieron un debate sobre la necesidad de reformar esta ley, y algunos interpusieron demandas ante la Sala de lo Constitucional.

Su argumento principal fue que el Estado no puede confiscar bienes a sus ciudadanos antes de que estén vencidos en juicio. Y no puede ser que el Estado invierta el principio básico constitucional de la presunción de inocencia y aplique lo contrario, la presunción de culpabilidad. Resulta que en los juicios de Extinción de Dominio, el ciudadano tiene que comprobar el origen legal de sus bienes, cuando debería ser el Estado que comprueba su origen ilícito.

Comenzó un debate perverso. Los defensores de la Ley de Extinción de Dominio, encabezados por el fiscal general y la embajadora de Estados Unidos, rechazaron cualquier intento de reforma con el argumento que reformarla equivalía a proteger la corrupción y el crimen organizado.

Y por supuesto, aparte de los constitucionalistas que estaban preocupados por el Estado de Derecho y el debido proceso, también comenzaron a moverse los corruptos y sus protectores en la Asamblea. No perdiendo tiempo con análisis constitucional, armaron en la Asamblea su coalición de pícaros y dentro de un combo con otros intereses oscuros reformaron dicha ley, unos para protegerse a ellos mismos y sus bienes mal habidos y los otros para conseguir en este combo $500 millones de los fondos de pensiones.

El rechazo a esta manera de reformar una ley, sin debate y análisis profundos, no dejó de  esperarse. Pero los críticos a esta reforma ilegítima cayeron en el vicio del blanco y negro. En su indignación contra el madrugón de los pícaros desapareció el análisis diferenciado sobre la problemática de esta ley. Solo por el hecho que FMLN y GANA habían hecho una mala reforma, que de hecho protege a los corruptos, se descartó cualquier reforma. De repente, todos que articulan argumentos legítimos contra los vicios de inconstitucionalidad de la Ley de Extinción de Dominio están bajo sospecha de querer proteger la corrupción.

Lo racional sería revertir las reformas malintencionadas del bloque FMLN-GANA y volver a abrir el debate sobre cómo reformar esta ley para que el Estado tenga un instrumento legítimo, apegado a la Constitución, de combatir la corrupción y el crimen organizado. Pero esta racionalidad no existe, ni en la Fiscalía, ni en la Asamblea, ni en la Presidencia, ni en la embajada de Estados Unidos, porque todos insisten en el blanco y negro.

Ojala que la Sala, que todavía tiene que pronunciarse sobre la constitucionalidad tanto de la ley original como de su reforma precipitada, aplique esta racionalidad y defina cómo y en qué puntos hay que reformar esta ley. Porque ahora tenemos dos versiones de esta ley y ninguna de las dos sirve.

Saludos,



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(MAS! / El Diario de Hoy)

jueves, 3 de agosto de 2017

Carta a Leopoldo López: Tu hora llegará


Leopoldo:
Es la tercera vez que te dedico una carta. Publiqué una hace más de 3 años, cuando te entregaste a La Guardia, en la plaza pública, puño en alto. Llamo La Guardia a la Guardia Nacional Bolivariana, porque de nacional y de bolivariano no tiene nada. Y porque aquí, en El Salvador, La Guardia es símbolo de la maquinaria de represión de la dictadura militar, de la cual sólo nos deshicimos luego de 12 años de guerra civil. Ahora vemos en Venezuela las mismas escenas de La Guardia reprimiendo estudiantes en la calle para defender un régimen militar contra la ira de su pueblo. Espero que a ustedes no les toque una guerra civil para conquistar la libertad.

La segunda carta te la dediqué cuando estabas en huelga de hambre en la cárcel militar Ramo Verde, pidiéndote que no sacrificaras tu vida. Desde que te conocí, en el 2008, cuando todavía eras alcalde de Chacao, nunca he tenido duda que Venezuela necesita líderes como vos que la conduzcan para adelante y no para atrás.

Cuando luego de más de 3 años de cárcel te dieron arresto domiciliario, muchos decían: A este hombre ya lo compraron, canjeó su semi-libertad por la desmovilización del pueblo en la calle… Sólo gente que no te conoce podía pensar esto.

Y ahora te encarcelaron otra vez, llegaron a medianoche como suelen hacer los esbirros de dictaduras militares, para sacarte de tu casa, de tu familia. Igual pasó a Antonio Ledezma, que es otro que no se ha callado. Sabiendo el costo que esto iba a tener, ustedes aprovecharon su arresto domiciliario, no para desmovilizar la resistencia, sino para darles ánimo a los miles y miles de estudiantes, amas de casa y gente de los cerros que ya pasaron más de 100 días enfrentándose en las calles a la maquinaria represiva de Maduro. La verdad es que a Maduro no le quedaba otra opción: vos sos demasiado peligroso para no tenerte en la cárcel. Te sacó para bajar la presión que ya no aguantaba, en la calle y en el teatro internacional – pero la presión no bajó. Continúa la lucha de la gente en la calle –y la presión de los gobiernos democráticos del mundo, porque su objetivo y motivación no es liberar a Leopoldo o Antonio, sino liberar Venezuela.

Está jodido Maduro: Sos demasiado peligroso para él fuera de la cárcel, pero aun más peligroso encarcelado. El poder de los líderes opositores crece en la cárcel. Igual Maduro que no se atrevió a suspender su Constituyente, aunque está dividiendo sus propias filas chavistas, porque hubiera sido un triunfo para la oposición y de la calle – pero realizar su proyecto de imponer una constitución cubana también lo está acercando aun más al abismo. Maduro no tiene opciones. Vos sí: Sólo tenés que sobrevivir la cárcel, y tu hora llegará, tarde o temprano. Creo que temprano.

Resistí, Leopoldo. Aunque te vuelvan a someter al más hermético aislamiento, nunca estarás solo. Un abrazo, tu amigo
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(MAS! / El Diario de Hoy)

martes, 1 de agosto de 2017

Carta a los periodistas: Zanahoria y garrote

Colegas:
Escribo estas líneas el Día del Periodista – el día que un montón de enemigos de la libertad de expresión nos felicitan con mensajes hipócritas. Con excepción del día de rendición de cuentas del gobierno ante la Asamblea, el 31 de julio es el día que más mentira se difunde. Hasta los funcionarios oficiales encargados de la mentira, como Marcos Rodríguez y Eugenio Chicas, nos felicitan, cuando el resto del año tratan de impedir, manipular, amedrentar -y a veces comprometer con dádivas- el ejercicio libre del periodismo.

No lo he visto todavía, pero estoy seguro que el empresario publicista encargado de comunicaciones de ARENA está preparando un comunicado cursi sobre la libertad de expresión, la misma que se dedica a limitar dentro de su partido.

Los dueños del poder siempre nos quieren amedrentar a los periodistas para que nos supeditemos a sus diseños. A veces tratando de comprarnos, a veces amenazándonos. Con zanahoria y garrote se domestica al burro.

Lamentablemente, en nuestra profesión sigue habiendo burros. Cada vez menos, por suerte. Oficialmente ha desaparecido la práctica de las mentas, los tradicionales sobresueldos que en Casa Presidencial y otras oficinas (no solo del gobierno) pagaban a periodistas, editores y entrevistadores. ¿Ha desaparecido de verdad esta práctica? ¿Y los que estaban en planilla de Tony Saca y Mauricio Funes, se auto purificaron?

Año con año, las universidades gradúan mucho más comunicadores que los medios profesionales pueden absorber. Entonces, aceptan trabajos en oficinas estatales, algunas abiertamente opuestas incluso a la más flexible interpretación de ética y profesionalismo del periodismo, como Transparencia Activa, Radio Nacional, TV de El Salvador, AvancES; otros en las docenas de equipos de fake news disfrazados de medios digitales, montados por partidos, por la Alcaldía de San Salvador, por Casa Presidencial y por algunos empresarios que quieren limpiar sus negocios y nombres…

Los que aceptan estos empleos, tienen que saber que su trabajo nada tiene que ver con periodismo. Por supuesto que la libertad de expresión es válida para ellos, incluso cuando la abusen para manipular, desinformar y difamar – pero que no traten de pasar por periodistas. No son nuestros colegas, son tóxicos para nuestra profesión.

Los periodistas tenemos un compromiso con la ética profesional. Como cualquier profesional, tenemos el derecho de equivocarnos, pero nunca de vendernos a intereses ajenos a nuestra profesión. Esto incluso nos obliga a luchar, dentro de los medios que nos emplean, por nuestra independencia y contra la censura.

¿Estamos seguros que dentro de nuestro gremio -entre los reporteros, editores, columnistas, directores de medios, entrevistadores- han desaparecido la corrupción, la censura, la autocensura, las lealtades falsas con poderes externos (y opuestos) al periodismo? Yo no estoy seguro.

¿Estamos seguros que en nuestros medios podemos ejercer el periodismo crítico e investigativo, sea quien sea el afectado, y sin que nos inhiban las relaciones económicas o políticas que tenga con el medio? Tampoco estoy tan seguro.

Podemos afirmar con orgullo que el periodismo salvadoreño ha avanzado. Hay más pluralismo, más periodismo investigativo, más espacio para crítica y debate que nunca.

Pero no hay razones para bajar la guardia. Todavía la frontera entre periodismo y comunicación oficial es difusa, y hay puertas giratorias entre ambos. Además, es fácil tener medios críticos teniendo gobiernos tan desastrosos como nos están tocando ahora, y que además no son socios naturales de los empresarios mediáticos. La prueba de profesionalidad, la ética, el coraje y la independencia la enfrentaremos con el cambio de gobierno en el 2019. Ahí veremos de qué estamos hechos los periodistas.

Con todos estos peros: ¡Feliz Día del Periodista!


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(MAS! / El Diario de Hoy)

No es solidaridad con Maduro, es plena coincidencia

Lorena Peña, fiel vocera de lo que el FMLN realmente pretende, escribió un mensaje en Twitter que aparentemente nada tiene que ver con Venezuela, ni con la ruptura constitucional que efectúa Maduro con su Constituyente, ni con el apoyo solidario que el FMLN y el gobierno de El Salvador están dando a sus socios chavistas. El apoyo a Maduro ya lo había hecho público Lorena Peña, como todos los fieles funcionarios del partido y del gobierno. Pero luego publicó esta frase en Twitter: “Si la sala no se metiera de estorbo donde no le toca, el país caminaría mejor. Y sin arena mucho mejor.”

Esta frase explica porqué el FMLN y su gobierno están apoyando a Maduro. No es porque se sientan obligados a ser solidarios con un régimen que tanto les ha apoyado financieramente. No son tan románticos. El FMLN apoya la manera cómo Maduro quiere salir de la crisis de la pérdida definitiva del apoyo popular, por que se siente en una situación similar, aunque obviamente no tan dramática, que el chavismo. Habiendo perdido el apoyo mayoritario popular, debido a los efectos de sus malas políticas, el FMLN identifica dos obstáculos para seguir gobernando: una Sala independiente, que insiste en someter a control constitucional las actuaciones del gobierno – y la existencia de una oposición fuerte que a pesar de todos sus problemas puede llegar a construir mayoría electoral.

Maduro tenía la suerte que Hugo Chávez, antes de heredarle el poder, ya había removido el primero de estos obstáculos: la justicia independiente. El chavismo controla el Tribunal Supremo en su totalidad, incluyendo su Sala de lo Constitucional. Esto le permite a Maduro seguir gobernando, apesar de que en 2015 salió electa una Asamblea Nacional con mayoría calificada de la oposición. Simplemente puso al Tribunal Supremo de Justicia a asumir todas las competencias de la Asamblea. Pero no pudo eliminar el segundo obstáculo: la oposición. Por lo contrario: Maduro logró quitarle las competencias constitucionales a la Asamblea, pero no logró deshacerse de ella. La oposición se atrincheró en la Asamblea, y el golpe de estado contra el parlamento convirtió el movimiento opositor en movimiento de defensa de la Constitución.

Precisamente este último obstáculo pretende Maduro remover con su Asamblea Constituyente, electa el 30 de julio de manera inconstitucional y además fraudulenta. Lo primero que hará esta Constituyente será disolver la Asamblea Nacional, usurpar sus funciones, y dictar una Constitución al estilo cubano, donde ya no cabrán partidos políticos de oposición, elecciones libres ni instituciones independientes. Ahí también se terminará de rebelión de la Fiscal General Luis Ortega, vieja militante chavista, que había osado a declararse independiente del gobierno de Maduro y defensora del Estado de Derecho – y para colmo de traición declaró inconstitucional la composición y la actuación del Tribunal Supremo de Justicia y la convocatoria de la Constituyente.

Regresemos a la frase de Lorena Peña, identificando como obstáculos para el gobierno del FMLN la existencia de una Sala de lo Constitucional independiente y de una oposición que no se alinea. Ahí encontramos la explicación del hecho, de otra manera difícil de entender, de la alineación incondicional del FMLN y del gobierno de El Salvador con Maduro y su golpe contra la Constitución. Se ven en la misma situación, enfrentando los mismos obstáculos, incapaces de recuperar el apoyo popular, y ambos están decididos a remover los obstáculos constitucionales para mantenerse gobernando. La Venezuela de Maduro sigue siendo el faro que ilumina el camino del FMLN.
(El Diario de Hoy-Observador)

lunes, 31 de julio de 2017

Adiós a Chamba Ruano, un alcalde de calle

Alcalde que no te encontrás en la calle, no sirve. Alcalde que tenés que buscar en su despacho para hablarle de un problema, no sirve. Chamba Ruano fue uno de estos alcaldes que pateaba la calle. Su muerte deja un gran vacío en Ilopango. Sobre todo en las comunidades afectadas por marginación y violencia.

Conocí a Chamba el 22 de enero del 2013, cuando me invitaron de testigo a la firma del “Pacto Municipal de No Violencia” enfrente de la alcaldía de Ilopango. Fue el primero de 11 actos de este tipo, en 11 municipios del país, gobernados por alcaldes de diferentes partidos. Chamba fue el primer alcalde que tuvo el valor de pararse en plaza pública para dar la mano, y luego el micrófono, a los líderes de la MS13 y del Barrio 18 en su municipio. La plaza estaba repleta de ciudadanos, reporteros, pandilleros, policías del CAM y de la PNC. También estaban presentes el ministro de Justicia y Seguridad, David Munguía Payés, monseñor Fabio Colindres, el pastor David Rivas, empresarios y líderes comunitarios. Entre todos ellos y los pandilleros se firmó el compromiso de erradicar en Ilopango la violencia y las extorsiones, pero también la exclusión social. Se firmó un pacto para construir la paz social y para abrir oportunidades para todos. El gobierno se comprometió a aportar los recursos para este reto que asumió Ilopango.

A pesar de que el gobierno nunca cumplió su palabra, Chamba sí cumplió la suya. Se convirtió en mediador, se metió en las comunidades para hacer realidad el compromiso con la no violencia. No se quedó solamente retando a los pandilleros de cumplir su palabra, sino que les ofreció sus buenos oficios para poder cumplir. Estuve con Chamba en discusiones con los pandilleros de las comunidades, hablando con ellos con firmeza, retándolos, regañándoles, pero también ayudándoles a buscar formas no violentas de resolver conflictos. Muchos veces lo amenazaron, pero comenzaron a respetar su valentía y su compromiso con las comunidades.

Ilopango comenzó a cambiar. El diálogo y la mediación comenzaron a desplazar el uso de la violencia para resolver conflictos entre pandillas rivales y las comunidades que controlaban, entre ellos y las autoridades municipales y policiales. El ejemplo más contundente es Apulo: las pandillas siguen existiendo, pero han dejado a aterrorizar y extorsionar a los vecinos y comerciantes – y el turismo volvió a reactivarse en el Lago de Ilopango.

Muchos de estos logros se han mantenido a pesar de la indiferencia del gobierno de Funes y de la hostilidad del gobierno de Salvador Sánchez Cerón, con su decisión de sustituir la guerra contra la violencia por una nueva guerra violenta contra las pandillas. Gracias a las confianzas que ha creado Chamba Ruano, se ha logrado evitar que la nueva ola de violencia, desencadenada en 2015/16 en todo el país, convirtiera Ilopango de nuevo en uno de los municipios más violentos del país.

Muchos, incluso en su propio partido ARENA, han criticado a Ruano por su papel protagónico en el intento de sustituir la violencia por caminos de diálogo, inclusión y mediación. Contrincantes fuera y dentro de su partido trataron de desbancarlo, pero la gente de Ilopango lo siguieron apoyando. Ganó con gran mayoría las elecciones primarias de ARENA por la candidatura a alcalde, y sin duda se hubiera reelegido en marzo del 2018. En múltiples visitas a varias comunidades de Ilopango, algunas con Chamba otras sin él, pude constatar que este alcalde de barrio, de calle, de permanente discusión con su gente era un líder casi sin competencia en su municipio. El hecho que armara pleitos con la cúpula de ARENA, obviamente le hizo daño en el partido, pero en Ilopango le ganó más apoyo y credibilidad.

Tuve discusiones conflictivas a acaloradas con Chamba, chocando con su terquedad, tratando de moldearlo, enojándome porque no se dejaba. Muchas veces resolvimos estas discusiones con unos tragos, abrazándonos al final. Nunca me tomó mal la crítica, ni yo a él sus ataques de locura.

Su repentina muerte me impactó mucho, porque las andanzas conjuntas y riesgosas forjan amistad. Fui al velorio en Ilopango. Docenas de personas desconocidas me agradecieron por haber sido amigo de Chamba Ruano cuando otros lo atacaron. Para ellos, Chamba ha sido un alcalde que se pudo equivocar, cometer errores, echarse demasiado tragos, armas demasiados pleitos – pero a quien respetan porque nunca los traicionó. Esta gente no quiere tener líderes impecables, políticos streamline, con discursos pulidos y políticamente correctos. Quieren líderes de carne y hueso que dicen lo que piensan y hacen lo que dicen.