jueves, 12 de septiembre de 2019

Carta a los críticos de nuestra Asamblea: No tiremos al bebé con el agua sucia. De Paolo Luers



Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 12 septiembre 2019


No es demócrata quien, dándose cuenta que el parlamentarismo tiene una crisis de credibilidad, hace todo a su alcance para profundizarla, para sacar provecho político, partidario y personal.
Para los demócratas es obligatorio criticar los errores, negligencias, corrupciones de diputados o de fracciones partidarias, pero también es obligatorio defender a la Asamblea Legislativa como institución y como órgano de control al poder y al concepto del parlamento como representante plural del pueblo. 
En política pueden producirse vacíos, pero no se mantienen. Siempre hay quién los llene, quién los ocupe, quién se apodere de ellos. Si en una sociedad el parlamento pierde credibilidad -y por tanto poder-, el vacío resultante lo llenan los gobernantes. Un gobierno con menos control es un gobierno con más poder, más de lo que la Constitución le da. Se vuelve un gobierno peligroso.
Por esto es correcto ver el conflicto que el primer ministro británico Boris Johnson creó, queriendo eliminar el control parlamentario sobre su política del Brexit (o sea su propósito de sacar a su país de la Unión Europea, al costo que sea), como una crisis constitucional y de la democracia británica. Conociendo la tradición parlamentaria inglesa, Johnson va a perder esta batalla.
Aquí no tenemos esta tradición democrática y parlamentaria tan arraigada, y tampoco un sistema de gobierno parlamentario como Gran Bretaña. Tenemos un sistema presidencialista, que da más poder al presidente y menos a la Asamblea Legislativa. Y tenemos una cultura política donde se ha convertido en deporte nacional hablar mal de la Asamblea, de los diputados y de los partidos. Hablar mal no es lo mismo que criticar.
No me entiendan mal: hay mucho que criticar a los diputados, a las personas y los partidos que tienen diputaciones, pero no a costa del concepto republicano de un parlamento representativo de la diversidad y pluralidad política, social y cultural del pueblo.
El discurso que Bukele dio con motivo de los primeros 100 días de su gobierno, nuevamente estuvo lleno de menosprecio para la Asamblea. Ya conocemos su intención de movilizar al pueblo contra su parlamento y contra la idea del parlamento como instancia de control del gobierno. Para Bukele, el mandato mayoritario que ‘el pueblo’ le dio a él está encima de la voluntad parcial que representa cada diputado y cada partido.
Ante esta situación y el éxito que por el momento tienen los ataques del presidente contra el parlamentarismo, es necesario que la sociedad civil, sus organizaciones, voceros y creadores de opinión asuman la defensa del parlamento y del parlamentarismo.
No se trata de defender a los diputados, al presidente de la Asamblea, a sus comisiones, a sus decretos. Por lo contrario, para defender el concepto del parlamentarismo hay que pasar por la crítica racional, sostenida y solidaria a los diputados, las fracciones, las comisiones legislativas y sus actuaciones. Se trata de crear una cultura republicana donde se critica a los funcionarios para fortalecer la institución.
La parte de la sociedad civil que se articula políticamente, que genera opinión, que participa en iniciativas ciudadanas, tiene que entrar en un diálogo crítico con la Asamblea, sus miembros y liderazgos. Tenemos que contribuir a que la Asamblea pueda asumir su rol de contrapeso al Ejecutivo y de fuente de sabia legislación. Es la manera más eficiente de blindar nuestra democracia contra las tentaciones de una nueva clase de gobernantes populistas que está dispuesta a dañar la institucionalidad para fortalecer su poder.
La Asamblea necesita mucha ayuda porque no está haciendo bien su trabajo. Pero parte del desprestigio fatal que enfrenta en la población se debe a nuestro deporte nacional de hablar mal de ella. Sustituyamos este deporte infantil por una cultura que desarrolle la crítica y el diálogo con los diputados y sus partidos.
Saludos, 

martes, 10 de septiembre de 2019

Carta sobre la CICIES: ¿parto prematuro o aborto? De Paolo Luers



Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 10 septiembre 2019


El presidente Bukele repitió varias veces que la Comisión Internacional contra la Impunidad iba a comenzar a investigar la corrupción antes de terminar los primeros 100 días de su gobierno. Incluso ahora, que ya venció este plazo (el domingo 8), sigue diciendo que cumplió su compromiso y que la CICIES ya está creada.
Es una mentira. Lo que el viernes 6 de septiembre firmaron la OEA y el gobierno Bukele en Casa Presidencial no fue el convenio de creación de la CICIES. Firmaron nada más una “Carta de Intención.“
Luego de un montón de considerandos, esta Carta dice:
Han convenido en suscribir la siguiente Carta de       Intención:
1.1. Las partes manifiestan su intención de establecer una CICIES y se comprometen a firmar un Convenio con este propósito dentro de los tres meses siguientes a la firma de esta Carta de Intención, el cual entrará en vigencia una vez se cumplan los procedimientos legales internos correspondientes.
1.1.1. No obstante su establecimiento definitivo conforme al artículo anterior,  con la suscripción de esta Carta de Intención, las partes instalarán la CICIES a efectos de avanzar la cooperación con las instituciones nacionales competentes…
Cito textualmente este párrafo, porque es una joya de lenguaje de engaño. Me parece increíble que el Secretario General de la OEA haya autorizado este párrafo, que tiene un solo propósito: salvarle la cara a Nayib Bukele y permitirle decir que cumplió su compromiso de los 100 días de “instalar“ la CICIES (según artículo 1.1.1.), aunque no esté “establecida” (vea artículo 1.1.). Así que nos instalaron un volado inexistente…
La CICIES no existirá hasta que exista un Convenio (en 3 meses), y hasta que este cobre vigencia “una vez se cumplan los procedimientos legales internos correspondientes”; o sea, hasta que lo haya ratificado la Asamblea Legislativa, previa negociación con los partidos representados en ella y con la Fiscalía.
Aquí no mencionan el punto clave: existe un requisito para que la CICIES pueda iniciar su misión de investigar la corrupción, la luz verde de la Fiscalía General de la República, que tiene el privilegio constitucional de la investigación y acción penal.
Y no es un simple aval que necesita una CICIES de la Fiscalía. Necesita que la Fiscalía le delegue transitoriamente parte de sus facultades. Pero como la Constitución dice que son facultades indelegables, la Fiscalía sólo puede autorizar a una CICIES que las ejerza conjuntamente con la ella. Quiere decir que la CICIES va a trabajar de la mano con los fiscales, o no va a poder trabajar, a menos que se quede a nivel de un organismo de propaganda como la difunta Secretaría de Transparencia de Funes y Sánchez Cerén.
Aquí la lista de las cosas esenciales que la CICIES, así como la concibe el gobierno Bukele (sin convenio con la Fiscalía General) NO podrá hacer, porque la Constitución no se lo permite:
-citar testigos 
-ordenar arrestos 
-allanar oficinas y casas 
-decomisar documentación o bienes 
-solicitar información bancaria 
-solicitar datos financieros a organismos extranjeros 
-dirigir investigaciones policiales
-acusar ante tribunales 

Todas estas son facultades y deberes exclusivos e indelegables de la Fiscalía. Una CICIES que no nace de un convenio con la Fiscalía no tendría esta facultades, lo que significa que no podrá dedicarse a investigación penal. Solo dispondría de los elementos, documentos, pruebas que el Gobierno les proporcione. Sería una Comisión Presidencial nada más. 

Otra vez nos hicieron fraude de etiqueta, esta vez con la complicidad Secretario General de la OEA, Luis Almagro. Firmaron una carta de intención y nos la vendieron como el lanzamiento de una CICIES. Pero esta, así como la conciben, nunca funcionaría como arma contra la corrupción.
Saludos, 





domingo, 8 de septiembre de 2019

EL DIARIO DE HOY exhibe repudio a censura de Casa Presidencial contra Factum y Faro




OEA y periodistas rechazan bloqueo de Bukele a medios


El relator de libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, Edison Lanza, condenó que se impidiera acceso de periodistas de El Faro y Factum a conferencia de prensa.



  
SEP 07, 2019- 20:45
 

Un grupo de periodistas a quienes la Presidencia les negó el ingreso a un evento donde Nayib Bukele anunció el lanzamiento de una comisión contra la impunidad y corrupción calificaron el hecho como un acto grave y preocupante contra la libertad de prensa que marca un retroceso en la búsqueda de la democracia en el país.
Los profesionales, junto a sus jefes de redacción, exigieron ayer al presidente una explicación sobre las restricciones que tuvieron para entrar a Casa Presidencial a un evento de carácter internacional.
Al llamado también se unió el Relator Especial para la Libertad de Expresión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Edison Lanza, quien comentó desde su cuenta de Twitter “que los gobiernos deberían ser neutrales frente a la línea editorial de los medios”.
“El día que el Presidente de El Salvador @nayibbukele presenta comisión para investigar corrupción con @OEA_oficial, Casa Presidencial impide acceso de @_ElFaro_, uno de los principales medios de investigación”, expresó el especialista en libertad de prensa.
El viernes por la tarde, militares del Batallón Presidencial y empleados de la Secretaría de Prensa de la Presidencia impidieron el ingreso a Gabriel Labrador y Víctor Peña, periodista y fotoperiodista de El Faro, respectivamente, y al periodista Fernando Romero de la Revista Factum.
Los periodistas detallaron que a las 3:25 de la tarde, cuando se ordenaron para hacer el ingreso al último portón, antes de llegar al salón donde el mandatario brindó la conferencia de prensa junto a una misión de la OEA para lanzar la CICIES y explicar sus detalles de funcionamiento, se les negó el acceso sin ninguna justificación.
Sin embargo, a las 9:57 de la noche, el presidente Bukele publicó un tuit donde escribió : “Los de Factum y El Faro se están haciendo las “vístimas”, pero esta es la realidad”. Junto al mensaje, Bukele envió un comunicado donde justificó la restricción a los periodistas aduciendo “un mal comportamiento”.
“Desafortunadamente en la última conferencia del gabinete de Salud, un periodista de El Faro irrumpió en el evento con gritos sin motivo alguno y sin control. Este mal comportamiento no ha sido el único, ya que en otra conferencia de prensa, también se tuvo un hecho similar con un periodista de la Revista Factum, quien se dirigió de manera irrespetuosa y petulante a personal de la Casa Presidencial”, reza el comunicado.
Agrega que “esta medida se mantendrá en firme hasta que no exista un compromiso serio por parte de los medios de comunicación restringidos este día“.
Para el jefe de redacción de la Revista Factum, César Fagoaga, la actitud del Ejecutivo se debe al malestar sobre preguntas incómodas que se le realizan a un gobierno que es alérgico a la crítica.
Fagoaga añadió que en varias ocasiones los periodistas de Factum han tenido que alzar la voz porque se les ha negado el derecho a preguntar a pesar de estar anotados en la lista y seguir protocolos establecidos.
“Nos preocupa mucho que se venda la idea en el comunicado que ese es un castigo por hacer nuestro trabajo. Alzar la voz para cuestionar no es una falta de respeto, lo vamos a seguir haciendo. Es lamentable que en un evento donde se persigue la transparencia, donde se busca echar luz donde hay oscuridad y corrupción, se limite a los periodistas a realizar nuestro trabajo”, expresó el jefe de redacción de Factum.
Fagoaga lamentó la actitud del presidente en ridiculizar el tema y la actitud infantil en publicar ese tuit junto al comunicado.
“Queremos que se rectifique y se nos diga cara a cara una explicación clara y precisa. Hoy fuimos nosotros, mañana serán otros colegas y eso no puede ocurrir para el periodismo libre. El presidente está mintiendo y eso es preocupante”, razonó.
Por su parte el director de El Faro, José Luis Sánz, declaró que es un precedente gravísimo, sobre todo si considerando que el Gobierno apenas está dando sus primeros pasos, además de que se trataba de un evento en el cual se iba a presentar una de las principales apuestas del presidente actual.
“Vamos a tomar las medidas a nuestro alcance para que esto no se repita y trataremos de hacer valer nuestros derechos y los de nuestros lectores. Y esperamos que el ejecutivo rectifique y además se disculpe en público por lo sucedido”, señaló Sánz.
La organización Acción Ciudadana difundió un comunicado donde calificó la decisión del gobierno como “una censura gubernamental a medios de comunicación que vulnera los derechos y principios constitucionales y que no promueve una sana convivencia democrática”.
“Exhortamos al presidente a que respete irrestrictamente la libertad de prensa, manteniendo un posicionamiento neutral ante la línea editorial de los medios, tanto como los que son afines como aquellos que no”, detalla el documento.


No es democrático excluir a los medios que incomodan. De Salvador Samayoa


No está claro si excluir de la conferencia de prensa en casa presidencial a dos relevantes medios digitales, El Faro y Factum, fue una orden del presidente o de su secretario de prensa. En cualquier caso es inaceptable.
Si fue el presidente debe rectificar. Si fue el secretario, lo deben reprender. La exclusión completamente antojadiza vulnera en su esencia el derecho a la información y la libertad de expresión.
Es una conducta antidemocrática. Es un mensaje nefasto a través del cual se deja claro a todos los medios que si hacen reportajes incómodos para el poder serán castigados por el poder. Eso es censura. Es una conducta propia de los que rechazan el pluralismo, de los que quieren sepultar cualquier forma de oposición, de los que temen la crítica de los independientes y la rebeldía de los valientes, de los que saben que su posición se desmorona si se somete a una buena argumentación. Además es una señal de cobardía política y debilidad. Los gobiernos que así proceden, aquí o en cualquier parte, luego toman otras medidas para suprimir la prensa independiente.
Además, deben saber que esas conferencias de prensa a las que no dejan entrar no son fiestas privadas que dan en su residencia particular. Son actividades que pagan con nuestro dinero, el de todos, no solo el de sus amigos, cuyo único propósito legítimo es que la gente se informe a través de los medios que más le gusten, no a través de los medios que más le gusten al gobierno. Las puertas de la presidencia no deben tener matones de discoteca decidiendo a quién no dejan pasar.
El presidente Bukele no necesita estos enfrentamientos con los medios de comunicación. Ha arrancado con buena imagen nacional e internacional. Tiene todo para triunfar, pero la prepotencia de sus asesores lo puede perjudicar.

#YEstoApenasEmpieza. De Paolo Luers


Las tendencias autoritarias de los gobiernos prosperan hasta donde nosotros (los ciudadanos, los medios de comunicación, las organizaciones civiles, la oposición) estemos dispuestos a permitirlo.
La decisión de Casa Presidencial de negar el acceso a una conferencia de prensa conjunta de la presidencia con la OEA a dos medios (El Faro, Revista Factum) es una grave restricción a la libertad de prensa. La forma en la que Casa Presidencial luego justifica esta medida en un comunicado oficial y declara que la va a sostener en el futuro la vuelve aun más preocupante. El hecho que el presidente de la República reprodujo este comunicado con el comentario cínico “Los de Factum y el Faro se está haciendo las ‘vístimas’, pero esta es la realidad” convierte un error de su secretario de prensa en un escándalo de su presidencia.
Los periodistas de otros medios, a quienes hasta la fecha no se ha negado el acceso a la conferencia de prensa, podríamos decir que Revista Factum y El Faro son medios que han criticado fuertemente lo que llaman el ‘periodismo tradicional’ que ejercen nuestros medios, y por tanto que no tenemos porque defender sus derechos.
Esto sería una muestra de gran miopía. Si nos pronunciamos en contra de esta actitud autoritaria del gobierno, no lo hacemos en favor de El Faro o Factum, sino porque nosotros seríamos los siguientes blancos de este tipo de atropellos. Las diferencia de concepción editorial entre nuestros medios no tiene ninguna relevancia a la hora de pintarle la raya a un gobierno que está probando hasta dónde puede llegar con sus tendencias autoritarias.
Por esta razón, es nuestro deber como comunicadores enfrentarnos juntos, sin consideración de diferencias políticas o competencia editorial, a cualquier intento de restringir la libertad de prensa, como en el caso de la exclusión de dos medios de las conferencias en Casa Presidencial.



La democracia muere en la oscuridad. De Ricardo Avelar


En materia de libertad de prensa, al igual que en otras actitudes democráticas como la probidad o la honestidad, o se es respetuoso siempre o simplemente no se es. La apertura con los medios equivale a la disposición de transparentar la gestión pública y mostrar cómo se transforman las ideas en proyectos para la ciudadanía y el país. Esta apertura no admite peros o excusas y no debe ser circunstancial o utilitaria, dando la cara únicamente a quienes hacen coberturas amigables y cerrando las puertas a quienes incomodan con buenas preguntas en los momentos adecuados.
El rol del periodismo no es quedar bien con quienes gobiernan o ser caja de resonancia de las iniciativas presidenciales sin matices o contrastes. Por el contrario, su rol y contribución a un sistema democrático es el de llevar luz a la ciudadanía en temas esenciales, como la forma en que se ejecutan los fondos públicos, las prioridades del gobierno, cómo pretenden solucionar los principales problemas o quiénes proveen bienes y servicios al Estado, entre muchas otras áreas.
Un gobierno que bloquea a medios incómodos no está afectando a periodistas o editores, sino a una ciudadanía que tiene derecho a saber cómo se maneja la cosa pública. Además, al obstaculizar la luz que trae el periodismo, abre la puerta a abusos, excesos y contubernios. En resumen, como dicta el lema del Washington Post: “la democracia muere en la oscuridad”.

Una nueva racionalidad política. Columna Transversal de Paolo Luers



Publicado en EL DIARIO DE HOY, 8 septiembre 2019 


Hace poco parecía imparable la ola del populismo ultra nacionalista, con sus campañas contra los migrantes, que buscan trabajo, y los refugiados, que buscan asilo. Parecía que no había antídoto contra su capacidad de explotación de los resentimientos y de los miedos de mucha gente ante la globalización y la revolución digital. Se observaba resignación entre los politólogos, y los gurús comenzaron a hablar de retrocesos de la democracia.
Figuras como Mateo Salvini en Italia, Boris Johnson en Gran Bretaña y Donald Trump en Estados Unidos (para solamente hablar de los países de larga tradición democrática) parecían invencibles. (Podríamos también hablar de Brasil, México y El Salvador, siempre salvando las diferencias…)
De repente la tendencia cambió. Primero en Italia, luego en Gran Bretaña, en Estados Unidos y en Alemania.

Italia 
El líder de la derecha italiana y hombre fuerte de la coalición entre los populistas de derecha (’La Lega’) y los populistas de izquierda (’Movimento 5 Stelle’) dinamitó el precario equilibrio dentro de este gobierno con la intención de forzar nuevas elecciones y hacerse de todo el poder. Las encuestas le decían que ‘La Lega’, que hace un año entró a la coalición como el socio minoritario, iba a ganar o podrá encabezar un gobierno de unidad de la derecha que incluiría a los neo-fascistas. Pero la movida le salió por la culata: Ante el peligro desde la ultraderecha, se formó una nueva mayoría antes impensable de centroizquierda. Los socialdemócratas del PD ofrecieron a ‘5Stelle’ una alianza para parar a la derecha antieuropea y racista y para salvaguardar la democracia. Este sorprendente acercamiento es resultado de un extraordinario ejercicio de racionalidad y responsabilidad democrática (’Staatsräson’/razón de estado), no de cercanía personal, política o ideológica. Un año de jugar con el populismo y sus peligros llevó a la clase política italiana, y sorprendentemente una parte del espectro populista, a razonar, a buscar una solución antes descartada, y a reparar los daños antes de que destruyan el rol de Italia en la integración europea.
Mateo Salvini y su derecha nacionalista y antieuropea quedan afuera del juego, marginado del poder cuyo esplendor necesita para seguir seduciendo a la gente. Si el nuevo gobierno se mantiene en el poder por el resto de la legislatura, el globo del populismo redentor de Salvini se desinfla.
Gran Bretaña 
Boris Johnson, el nuevo líder de los Torys británicos, quien quiere convertir a los conservadores en un partido nacionalista y antieuropeo, todavía está en el poder, pero con las alas cortadas. Para un líder populista, esto es tal vez peor que perder el poder. La demagogia puede funcionar también desde la oposición, pero no desde un gobierno impotente, al cual el parlamento amarra las manos. Esto es lo que los diputados británicos han hecho a Johnson, recuperando el control del parlamento sobre el gobierno.
Es un proceso muy diferente al italiano, pero hay algunas coincidencias. La más importante es que se está imponiendo una nueva racionalidad que lleva a grupos ideológicamente muy distintos a unirse contra la amenaza populista y un Brexit sin ningún tipo de acuerdo con la Unión Europea. No puede haber una coalición sólida entre los partidarios de quedar en la Unión Europea y los partidarios de un Brexit, pero regulado, ordenado y consensuado con Bruselas. Son dos posiciones racionales, aunque divergentes, pera conjuntamente opuestas a la locura demagógica de Johnson de un Brexit a cualquier costo, pero en el fondo de debilitar al control parlamentario sobre el gobierno.
Estados Unidos 
Al mismo tiempo que estos dos procesos se dan en Europa, en Estados Unidos se publica la primera encuesta nacional seria que muestra a Trump en desventaja contra por lo menos 6 de los precandidatos demócratas, indistintamente si son moderados (como Joe Biden) o exponentes de izquierda (como Bernie Sanders), e incluso contra los candidatos relativamente poco conocidos. Esto significa que el exceso de polarización y de discursos y actitudes irracionales, con los cuales gobierna Trump, está entrando en crisis, aun cuando no existe un candidato con programa claro y liderazgo fuerte que lo rete. Imaginémonos la situación de Trump si los demócratas lograsen una convergencia racional y responsable entre sus ala moderado-centrista y su ala de izquierda con muchos ingredientes populistas…
Alemania 
Aunque los medios enfocan en el vaso un cuarto lleno de populismo y no en los 3 cuartos que se unen para vencerlo, las últimas elecciones regionales en dos estados del oriente de Alemania no son una historia para asustar con el petate de la ultraderecha sino lo contrario. Se paró el avance de la AfD, la nueva derecha alemana. En sus bastiones más fuertes, no pasaron del 25% de los votantes, y los partidos democráticos, en vez de derrumbarse, hicieron un frente común contra le racismo y el autoritarismo que predica esta nueva derecha. Regresó la racionalidad al debate político, y el espacio del populismo comienza a estrecharse.
En ninguno de los cuatro casos, el populismo con tendencias autoritarias se encuentra derrotado. Pero ya no parece, como hace poco, imposible detenerlo e incluso derrotarlo, siempre cuando sea retado por fuerzas plurales que converjan alrededor de una nueva racionalidad como alternativa a la anti-política.


sábado, 7 de septiembre de 2019

Carta sobre los 100 primeros días de otro gobierno de turno. De Paolo Luers



Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 7 septiembre 2019


Hace pocos días, cuando muchos se atrevieron a poner en duda que el presidente podía cumplir su compromiso de instalar en los primeros 100 días de su gestión su famosa CICIES, una Comisión Internacional contra la Corrupción y la Impunidad, Nayib Bukele reiteró su compromiso. Dijo que la CICIES iba a iniciar su trabajo de investigación antes del 9 de septiembre. Dijo que no hablaba de una comisión preparatoria, sino de la mera CICIES, lista para funcionar. Y que no necesitaba del visto bueno de la Asamblea Legislativa…
Obviamente nadie se le creyó, porque era imposible. Faltaban menos de tres semanas y ni si quiera habían hablado con las personas claves e indispensables: el Fiscal General, sin el cual ninguna comisión investigadora puede comenzar a trabajar en El Salvador, y los secretarios generales de la OEA de Naciones Unidas, quienes, según Bukele, tenían que dar el aval político y conseguir el financiamiento y el personal idóneo. Tampoco nadie le creyó que había encontrado una receta mágica para que la CICIES podía funcionar sin que existiera y sea aprobado por la Asamblea un convenio internacional. No hay forma.
Luego mandaron al vicepresidente Ulloa a Washington para reunirse con Luis Almagro, el secretario general de la OEA, y el señor dijo que sí, con gusto iba a apoyar una CICIES. Claro, el hombre está en campaña de reelección y no le va a decir no a ningún gobierno, sea lo que sea que le pida. También mandaron una carta al secretario general de la ONU, y este señor mandó a decir que la iba a estudiar.
Y hoy, viernes 6 de septiembre, el último día hábil antes de que terminen sus primeros 100 días, el presidente Bukele presenta una delegación de la OEA y firma con ella un documento de apoyo a una futura CICIES. Al Fiscal General ni siquiera lo invitaron, porque lo que quieren es implementar una Comisión Presidencial contra la Corrupción, y la quieren implementar contra la Fiscalía General de la República y, por tanto, contra la Constitución.
Les salió una Comisión Presidencial contra la Impunidad (CPCIES). En su presentación, Nayib Bukele ordenó la creación de una unidad especial anticorrupción de la PNC, que trabajaría para la CPCIES. Nuestra Constitución manda que todo el trabajo de investigación está al cargo de la Fiscalía y que la PNC participa bajo dirección de los fiscales.
A pesar de tanta pompa protocolaria en Casa Presidencial, es mentira que con este “lanzamiento” se haya instalado una Comisión Internacional. Es un fraude de etiqueta. Nos quieren vender un producto acabado, pero ni siquiera existe un dibujo de su diseño, solo un empaque bonito. Sólo para poder decir: cumplí mi meta para los 100 días.
De paso sea dicho: Bukele también prometió para los 100 días traer de vuelto al país a Mauricio Funes para que se ejecutan los cinco órdenes de captura y para que enfrente la justicia. Dada la protección que Funes recibe del gobierno de Ortega, esta promesa era tan realista como la de instalar una CICIES haciendo una reunión con Almagro y mandando una carta a Naciones Unidas. Demuestran un profundo desconocimiento y menosprecio de las reglas de la política internacional.
Otra meta no cumplida: para que nunca existiera ningún vacío en cuanto a la lucha contra la corrupción, la fórmula Bukele/Ulloa se comprometió a nombrar de inmediato a un Comisionado Anticorrupción, quien desde Casa Presidencial vigilaría las instituciones del Ejecutivo, y que sea un personaje de las filas de la oposición. Obviamente, era un chiste. Mal chiste, porque nadie se rio…
Otra de las grandes promesas, siempre en el tema anticorrupción: la erradicación de los fondos reservados en Casa Presidencial. Siempre han estado bajo el control del secretario privado de la Presidencia, sin tener que rendir cuentas a nadie, y en las investigaciones contra Saca y Funes esta famosa “partida secreta” jugó el papel estelar. Es a través de este mecanismo que se malversaron —y en buena parte se robaron— 300 millones en el mandato de Saca y 350 en el de Funes. Parecía lógico que en las últimas elecciones todos los candidatos presidenciales juraron que la primera cosa que iban a hacer es abolir la partida secreta y reservada y transparentar todos los gastos de Casa Presidencial.
Bueno, Bukele también juró acabar con los fondos reservados, que son 20 millones para junio a diciembre 2019. Bueno, se tomó muy literal lo de acabar: entre junio y julio de este año, en sus primeros 60 días, ya se gastó los primeros 2.1 millones del fondo reservado. Sin audiencia. Sin rendición de cuentas.
Así va el gobierno de turno con sus promesas de anticorrupción. 
Saludos, 




jueves, 5 de septiembre de 2019

Carta a los coyotes: Si son buenos, merecen monumentos. De Paolo Luers



Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 5 septiembre 2019


En cada profesión o negocio hay buenos y malos, cumplidos y tramposos. No solo en oficios tan legales e impecables como profesor, zapatero, médico, policía o agente de viaje, sino también para los que trabajan al margen de la ley o de los buenas modales, como prostitutas o coyotes.
Hablemos de los coyotes, porque de repente están en la mira de la Policía, la Fiscalía, los tribunales, los medios y todos los fariseos hipócritas.
Así como es el caso de las prostitutas, también los coyotes responden a una demanda social real que nadie más satisface. Sea por las razones que sea, diariamente hay cientos de ciudadanos que buscan llegar a Estados Unidos, sin visas o permisos de residencia y trabajo. Indocumentados los llaman unos y otros los clasifican como ‘ilegales‘, como si pudiera haber personas ilegales.
La gran mayoría de los migrantes requieren de los servicios de personas y organizaciones que se dedican a facilitar la travesía por las fronteras, por países hostiles y al fin, la entrada a Estados Unidos. Los famosos ‘coyotes‘. 
Por más que Estados Unidos invente para cerrarles el paso, y por más que para esto logren imponer a los gobiernos de los países de paso (para los salvadoreños, Guatemala y México) que los detengan, más indispensable (y por tanto más caro) se vuelve el servicio de los coyotes. Sin los coyotes, no existieran los millones de compatriotas que viven y trabajan en el país del norte y no recibieran remesas sus familiares en El Salvador. Así que no hablemos mal de los coyotes, por lo menos no de los que cumplen.
Para ofrecer su servicio, los coyotes obviamente tienen que moverse al margen de la ley: contratar guías para cruzar fronteras en puntos ciegos, sobornar a policías y oficiales de migración, pagar cuotas de protección a bandas que controlan territorios en Guatemala y México, conseguir papeles falsos, etc.
Repito lo que dije al inicio: hay coyotes profesionales y honestos que cobran caro, pero cumplen y hay coyotes estafadores que cobran caro, pero no cumplen. Los primeros garantizan que sus clientes lleguen seguros a su destino, los segundos los abandonan en el camino y los exponen a toda clase de peligros, incluyendo aquellos fatales.
Los primeros merecen todo el reconocimiento por su peligroso trabajo y en sus pueblos suelen gozar de especial admiración y cariño. Los segundos son odiados y muchas veces castigados por sus clientes defraudados o sus familiares. 
Mientras nuestro gobierno no tenga la capacidad (ni la voluntad) de ayudar a los migrantes a llegar a su destino, lo mínimo que debe hacer es no perseguir a los coyotes que le cumplen a sus clientes. Debe perseguir a los malos coyotes y dejar en paz a los buenos. 
Digo todo esto porque a petición (más bien por presión) del gobierno de Estados Unidos, las autoridades salvadoreñas están haciendo redadas contra lo que ellos llaman ‘traficantes de personas‘, organizaciones de ‘trata de personas‘, crimen organizado. Incluso el ministro de Seguridad los llamó “terroristas que van a la cárcel o al cementerio“.
Al presentar a los coyotes al tribunal, la Fiscalía se refiere a sus clientes como ‘víctimas‘, pero no hay clientes demandándolos. Ni siquiera la Fiscalía los acusa de estafa a sus clientes. Los acusa de incurrir en las ilegalidades inherentes al oficio de mover a sus clientes por tres países sin que dispongan de permisos migratorios. Ilegalidades cometidas fuera del país.
¿Quién ha definido que perseguir estas acciones ilícitos tenga prioridad en El Salvador, a pesar de que existe una demanda social fuerte por estos servicios? ¿Qué clamor de justicia se satisface echando a la cárcel a los coyotes y decomisándoles sus medios de trabajo, no por defraudar a sus clientes, sino por cometer ilegalidades en Guatemala, México y Estados Unidos?
Saludos, 
P.D.: Esta es la segunda vez que dedico una carta a los coyotes. La primera la publiqué en el MÁS!, en septiembre 2010: Carta a los coyotes guanacos

martes, 3 de septiembre de 2019

Carta al ’emisario’: Se reventó la burbuja de jabón que levantaste. De Paolo Luers



Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 3 septiembre 2019


Los salvadoreños reconocemos a un vivián cuando lo vemos. No nos pueden dar paja. Demasiados ejemplares de esta especie los hemos encontrado en todas las esferas del poder y alrededor de los poderosos. Algunos simplemente dan risa por el contraste tragicómico entre su ego inflado y la limitación de sus capacidades reales; otros dan rabia por su capacidad de joderle la vida a otros.
El denominador común entre todos los vivianes es su afán de andar cerca del poder y de usar el poder al que se arriman para avanzar en su propio fin: llevar una vida cómoda sin esforzarse mucho.  
Viajar por todo Europa como ‘emisario‘ de un líder emergente significa ser recibido por grupos de la ‘diáspora‘ entusiasmados por la promesa del cambio positivo, pero también por líderes extranjeros que quieren saber qué ondas con esta nueva estrella en el firmamento centroamericano; significa también que le busquen quienes sienten que deberían ser nombrados cónsules o ministros consejeros. Todos ellos quieren estar cerca y le ofrecen cualquier ayuda que necesite a un hombre que está cerca del nuevo centro del poder, del hombre que han visto en fotos con el presidente electo y la futura canciller. Algunos buscan huesos, otros simplemente quieren quedar bien con el emisario para sentirse parte de un proceso que promete ‘hacer historia‘.
Y así nuestro vivián va deambulando de España a Suecia, de Suecia a Italia, de repente a un viaje relámpago a El Salvador para reunirse con el nuevo presidente, para regresar luego investido con aun más autoridad, portador de secretos del Estado…
Así va surgiendo (o más bien construyéndose cuidadosamente) una personalidad de peso: importante en Europa por sus supuestas conexiones en palacio en San Salvador, importante en palacio por sus conexiones en toda Europa. Todo esto funciona, porque en el palacio no tienen idea lo que realmente está haciendo en Europa, y en Europa no pueden saber qué realmente está haciendo en El Salvador.  
Se puede dar paja a todo el mundo, pero solamente por un rato. 
En Milán, en Madrid, en Estocolmo y otras ciudades europeas hay gente que cree que el emisario, tan amigo del presidente y de la canciller, les va a dar chance en el consulado. Pero al rato se darán cuenta que así no funciona un gobierno…
Y de repente se dan cuenta que, mientras el emisario prometía puestos (y amenazaba a otros con despidos si no se portaban bien), él secretamente se había asegurado uno. Se filtró un memorándum de la embajada de Viena informando que el Señor Silvio Aquino, nombrado ‘ministro consejero‘ en esta misión diplomática, no había aparecido en Viena para asumir sus responsabilidades.
Su reventó la burbuja de jabón elevada por el emisario. Al fin, el misterioso amigo del presidente, resulta un aprovechado de siempre como se conocen desde siempre.
Pero aparte de la historia de un vivián es la triste historia de un partido nuevo, surgido con la promesa de ser inmune a la corrupción, pero que comete el mismo pecado de los mismos de siempre: confundir el Estado con el partido. Todo lo que hace el emisario en Europa, si no es en beneficio propio es trabajar para su partido. No es ‘emisario‘ del presidente, sino del líder de Nuevas Ideas. Su tarea es organizar apoyo para Nuevas Ideas, no para El Salvador. 
La defensa que hace el ‘emisario‘ luego de que se filtrara el memorándum de Viena es que él sí estátrabajando para la causa. No entiende la diferencia entre el servicio público que desempeña un miembro del servicio exterior y el trabajo partidario de un ‘emisario‘ de Nuevas Ideas. No comprende que asumir un cargo público para que con esta cobertura puede dedicarse a otra cosa (la personal de un vivián y la partidaria de Nuevas Ideas) es el primer paso a la corrupción. 
Es la práctica de ‘los mismos de siempre‘. Pongámosles atención a los otros ‘emisarios’. 
Saludos, P