viernes, 25 de marzo de 2022

Carta a Óscar Arnulfo Romero: Fallamos. De Paolo Luers

 



Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 26 marzo 2022

Estimado monseñor:

Desde hace 13 años ejerzo el oficio de redactar, tres veces cada semana, cartas a personajes de nuestra vida política, social, económica y cultural, para hacerles críticas, preguntas o propuestas. Cartas abiertas nunca realmente son para la persona a la cual está dirigida, sino al público. La gente se relaciona, mucho más que con conceptos teóricos, con personas. Hablando de personas conocidas, se comunica con todos...

 

En este contexto, me pregunto: ¿Qué tipo de carta escribiría a ti, la persona que tal más está relacionada con los conflictos existenciales y las aspiraciones de los salvadoreños; la figura nacional de la cual más esperan respuestas los salvadoreños? 

 

¿Qué te diría, entonces - hoy, 42 años después de tu asesinato? No te abordaría del lado espiritual, religioso, porque no es mi campo. Te abordaría desde el punto de vista político y ético.

 

Lo primero que te diría es: Te hemos fallado. Tú trazaste la ruta, de la manera más clara que un líder lo puede hacer. Entendimos el mensaje de paz, pero no lo supimos poner en práctica. Fuimos a una guerra, que tú nunca quisiste.

 

Aunque luego de tu muerte fuimos a la guerra, la gran mayoría (en cualquiera de los dos bandos), nunca olvidamos tu imperativo categórico: la paz. Nunca dejamos de anhelarla, aunque nos tardamos 12 años en ponernos de acuerdo y construirla. Así llegamos al 1992, año de la ruptura histórica con el militarismo, la violencia política, la exclusión. 

 

Pero luego te fallamos, nuevamente. Logramos la inclusión política, convirtiendo El Salvador en un país pluralista. Pero no hicimos lo necesario para lograr la inclusión social. No cumplimos con esta parte de la ruta que marcaste. Te diría hoy: Con tu ausencia (y la de otros como Ignacio Ellacuría o los líderes asesinados de los movimientos sociales) nos faltó el liderazgo fuerte, legítimo, creíble y al mismo tiempo visionario y pragmático que es indispensable para impulsar, entre todos, una transformación social. Luego de lo que El Salvador había vivido durante décadas, no era suficiente que tuviéramos un liderazgo capaz de administrar la transición política, necesitamos más...

 

No teniendo a alguien como tú para exigirnos más, nos conformamos con los éxitos visibles de la transición: del militarismo a la paz y de la dictadura a la democracia representativa. No lo digo para minimizar estos logros: eran necesarios y reales. No eran farsas como hoy nos quieren decir. Pero no fueron suficientes. Hubo quienes lo señalaron, reiteradamente. Pero no hubo quien tuviera la solvencia moral y la fuerza moral intelectual necesaria para obligar a los partidos, a los académicos, a los empresarios y a los creadores de opinión a unirse y poner en la agenda nacional la inclusión social, a elaborar soluciones y obligar a la clase política a realizarlas.

 

Esta deuda la estamos pagando ahora, y muy cara. Esta falencia dejó un vacío, el cual se llenó de los depredadores de la corrupción y del populismo barato. El hecho que gente sin principios y con desprecio por la institucionalidad democrática hayan podido llegar -en elecciones libres- al gobierno y al control absoluto del Estado, es casi inentendible en una sociedad que profesa haberte adoptado como santo y guía. No sólo los que están reviviendo el militarismo y la persecución política traicionan el legado tuyo, también quienes les hemos permitido llegar al poder y corromperlo.

 

En la gran crisis nacional del 1979/80, tú trazaste la ruta con claridad. Te fallamos entonces. Pero esta ruta es aplicable hoy para salir de la crisis nacional actual: hay que recuperar el diálogo; incluir a todos en la solución; buscar una solución que incluya la justicia social; y deshacerse de un gobierno antipopular y represivo. 

 

La gente que comienzan a protestar, muchos con fotos tuyas y frases de tus homilías, conocen cuál es la ruta - y lo gritan en las calles de San Salvador. Aunque lo expresan de forma diferente, están recuperando tu mensaje. 

 

Espero que no te fallemos otra vez. Saludos, Paolo Luers


martes, 22 de marzo de 2022

Carta a los reporteros en Ucrania: Gracias. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 22 marzo 2022

Estimados colegas:

Escribí en mu última Columna Transversal titulada “Sobre héroes y ciudadanos valientes” que “No tengo uso para héroes. Lo que hay en Ucrania son ciudadanos ordinarios que hacen frente a los desafíos que les pone la historia.” Esto también es válido para los reporteros que nos informan con fotos, videos y relatos sobre la guerra. Son profesionales que ejercen su oficio con responsabilidad y valentía. 

 

Escribo esta carta a los colegas reporteros en Ucrania, luego de leer el testimonio de Mstyslaw Chernov, reportero de la AP, sobre las semanas que él, junto con su colega Evgeniy Maloletka, fotógrafo de AP, quedaron en la ciudad portuaria de Mariupol, cuando ya todos los demás periodistas se habían ido, para documentar el asedio y los bombardeos de los rusos y la manera como los habitantes resistieron, sobrevivieron o murieron.

 

Reproduzco este reportaje extraordinario en mi blog Siguiente Página, para que mis lectores lo pueden ver con sus propios ojos. Agregué la traducción al español.

 

El reportaje comienza con estas palabras: “Mariupol, Ucrania (AP) — “Los rusos nos están cazando. Tienen una lista de nombres, incluido el nuestro, y se acercan...” Parece novela, pero es la triste realidad de Ucrania y del periodismo.





Me evoca recuerdos de los grandes reporteros que durante la guerra salvadoreña me introdujeron al oficio del periodismo de guerra: John Hoagland, fotógrafo que pagó su valentía con la vida en 1984, en la Calle Nueva a Suchitoto; Susan Meisalas, fotógrafa que fue herida por una mina en la calle entre Aguilares y Suchitoto; Harry Mattisson, otro fotógrafo extraordinario, mi mentor principal, quien tuvo que salir del país cuando le talonearon los escuadrones de la muerte; Epigmenio Ibarra, el camarógrafo-reportero-narrador orquesta mexicano, quien se metía a zonas de combate con guerrilleros y comandos de los batallones de contrainsurgencia. Solo menciono a los que conocí de cerca y que me adoptaron en esta hermandad de reporteros. Ninguno de ellos se comportó como héroe, hablaron muy poco de sus hazañas, sus relatos eran atenuantes. Tomaron los riesgos, no para sentirse superiores, sino por un sentido de responsabilidad profesional. “Alguien tiene que documentar lo que pasa, y es nuestro trabajo.”





Verse “cazado” por los comandos rusos en misión de erradicar a una ciudad ucraniana y su resistencia es cosa sería. Como era cosa seria verse casado en San Salvador por escuadroneros o la Policía de Hacienda, o en Morazán por los comandos del Batallón Arce. Recuerdo bien el razonamiento que uno se hacía en este momento: ¿Es mi deber seguir tomando fotos y contar relatos de los que está pasando, aunque me pone en peligro? Había que aprender a dejar ir una foto y desplegarse. Y había que aprender a superar el miedo y seguir trabajando. Algunos pagaron con su vida, otros tuvimos más suerte.

 

Aunque muchos han denunciado con cierta ligereza que todos los periodistas que murieron en la guerra en El Salvador fueron víctimas de asesinato, en muchos casos no fue así. Fueron víctimas de la guerra, víctimas de la mala suerte, víctimas de un descuido, víctimas de su sentido de responsabilidad, víctimas de su curiosidad, y a veces de su machismo.

 

No fueron mártires. Si digo que no tengo uso para héroes, menos para mártires. Admiro lo que los dos reporteros de AP han hecho en Mariupol. Sí es importante que alguien se quedó ahí, a pesar de los peligros, para que la barbaridad del ataque ruso a esta ciudad no quede oculta y el mundo pueda reaccionar. Que los dos reporteros de Mariupol sean periodistas nacionales, ciudadanos ucranianos, que se sienten no solo observadores, sino parte de la resistencia de toda una nación, le da una importancia especial a su trabajo.

 

Mi respeto y admiración para ellos y todos los demás, nacionales y extranjeros, que reportan desde Ucrania. 

 

Saludos, Paolo Luers








sábado, 19 de marzo de 2022

A los payasos del circo en el cual Bukele ha convertido su gabinete. De Paolo Luers



Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 19 marzo 2022

Ilustres:

Tengo ratos de tratar de entender cómo funciona, visto desde adentro, el gabinete de gobierno de Nayib Bukele y no lo logro. Yo sé que es ingenuo suponer que el gabinete es las suma de los funcionarios más capaces y honestos que un presidente puede encontrar en el país. Siempre ha habido malos y buenos ministros.

Así que no tuve la ilusión de que alguien como Nayib Bukele tuviera la capacidad, la solvencia moral y la voluntad de romper con el pasado y componer un gabinete ideal, en el cual todos opinan, proponen, incluso critican, y en el cual el presidente es el primero entre iguales.

Pero viendo la manera en la que Bukele hace y desmonta ministros y otros funcionarios claves, sin transparencia y sin coherencia, realmente se me vuelve un misterio este gabinete. No sé cómo puede funcionar sin confianza, sin espacio de discusión, cuando lo único que prevalece es la incondicional subordinación a la figura presidencial.

Veamos uno de los últimos ejemplos: la familia Hanania. La madre, Karla Hanania de Varela, fue ministra de Educación. Luego, su hijo, Juan Carlos Bidegain Hanania, fue nombrado ministro de Gobernación, con ninguna otra calificación para el cargo que ser chero del presidente e hijo de la ministra de Educación. Es más, fue nombrado a pesar de que Guatemala dos veces ha pedido su extradición por un juicio penal de violencia familiar, incluyendo abusos violentos contra una de sus hijas. Lo que ha resuelto la justicia salvadoreña en ambas ocasiones fue negar la extradición, dando impunidad al ministro. Y Bukele lo ha dejado sentado en su silla de ministro.

Esto ya fue algo raro: Dos carteras claves y con enorme poder en las manos de madre e hijo. Huele a nepotismo. A diferencia de su hijo, Karla Hanania cumplía los requisitos formales para su cargo, aunque muchos vieron frustrados sus expectativas de que esta mujer profesional y sin trayectoria política-partidaria implementara las necesarias reformas educativas. Pero de repente, el presidente despide a la madre, sin dar una razón para esta decisión y deja en su cargo al hijo. Y el hijo, con cara de ‘a mi no me pregunten, porque sólo soy un humilde ministro’ dijo: Mi madre presentó su renuncia por problemas personales y de salud…

Mentira. Días después sale publicado en el Diario Oficial el oficio de que el presidente de la República había pedido la renuncia a la ministra. Y adivinen quién firmó este oficio a la par del presidente de la República: el ministro de Gobernación e hijo de la ministra que recibió esta patada. Luego de esto, ninguna reacción pública del hijo. Sólo podemos imaginarnos qué habrá dicho a su madre…

Viendo todo esto, podemos imaginarnos cómo funciona este gabinete, cómo son las relaciones de desconfianza, miedo, engaño y competencia en esta mesa de ministros; cómo los trata su semidiós Bukele y cómo lo aguantan los ministros… Ningún hombre, ninguna mujer que tiene la dignidad necesaria para dirigir un ministerio y hacerse responsable de políticas públicas aguantaría quedar sentado en este gabinete. Y mucho menos un hijo viendo cómo tratan a su madre.

No me entiendan mal. Soy partidario de que un buen presidente tenga el deber de revisar el desempeño de sus ministros y funcionarios, y cuando encuentra que actúan con corrupción, negligencia o incapacidad, cambiarlos por otros más idóneos. Pero ni es bueno este presidente, ni tampoco es para combatir la corrupción que está cambiando cada rato a sus ministros. Porque si fuera por su documentada corrupción que removió de su cargo al exministro de Agricultura Pablo Anliker, entonces lo hubiera denunciado ante la Fiscalía, y hubiera nombrado como sustituto a alguien altamente calificado y de probada honorabilidad. Pero no hizo ninguna de las dos cosas. Pablo Anliker anda tranquilo en sus negocios extraños de inundar al mercado salvadoreño con productos lácteos de dudosa procedencia nicaragüense, y a su sucesor el presidente lo tuvo que cambiar a los pocos meses, nombrando nuevamente a alguien que sólo se destaca por su lealtad incondicional y obediencia ciega a Nayib Bukele.

Me quedo con estos dos ejemplos, todo el mundo se puede los otros cambios en el gabinete e imaginarse los trasfondos. El último es en la presidencia de Bandesal, que es el instrumento clave que necesita el presidente para sus malabares financieros y su compras ilegales de Bitcoin. Cualquiera puede imaginarse las razones de mandar al carajo a un hombre tan clave como Juan Pablo Durán…

Gocen de sus privilegios, su poder y de la benevolencia de su presidente mientras duren. No será para mucho, a menos que estén dispuestos a despojarse, de una vez por todas, de su dignidad y autoestima.

Saludos, Paolo Luers



jueves, 17 de marzo de 2022

Sobre héroes y civiles valientes. Columna Transversal de Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 17 marzo 2022

De repente, todo el mundo elevó a héroes a los ucranianos. En una guerra televisada en tiempo real, podemos ver sus caras, las despedidas de sus familias, sus casas destruidas, las armas que levantan para defenderse. Estudiantes, amas de casa, ingenieros, madres, soldados, enfermeras, milicianos, toda clase de ciudadanos. Nos impactan sus rostros serios y decididos. Los admiramos. Nos dan ánimo. Sus miradas nos obligan a tomar posición. Nos solidarizamos.

 

¿Ha nacido un nuevo culto a lo heroico, a los guerreros? No para mi. No tengo uso para héroes. Lo que hay en Ucrania son ciudadanos ordinarios que hacen frente a los desafíos que les pone la historia. No son supermen, tampoco  santos, sólo son mujeres y hombres decentes y responsables. No hay que idealizarlos, tienen defectos como todos nosotros. Pero en circunstancias demandantes se enfrentan a los retos que les tocan. En otras circunstancias, tal vez son débiles, egoístas o superficiales. Pero en el momento crítico, responden y luchan.


Y luego está Volodímir Zelensky. El joven presidente ucraniano, que en estos días es elevado a superhéroe, se convirtió en una figura de luz en la oscuridad de la guerra, en el antípoda de Vladimir Putin. ¿Cómo no admirar su temple, su liderazgo, su serenidad? ¿Cómo no resaltar su capacidad de unir a su gente y hablar al mundo? 

 

Pero, ¿es un héroe este hombre de 44 años, que se hizo popular como actor y comediante y en un momento de crisis se convirtió en presidente? Mejor dicho: ¿Tenemos nosotros que convertir en héroe a un hombre que cumple con su deber de manera decente y valiente? No nos engañemos con las imágenes de Zelensky despachando en camiseta verde militar. No es un héroe de guerra, es un ciudadano convertido en líder de un pueblo obligado a pelear una guerra. Es el más civil en todo este conflicto - y esta es su fuerza.

 

Zelensky siempre fue popular, pero hasta en el momento del máximo peligro para su país se convirtió en el líder carismático que admiramos ahora. Pero ojo: Cuando decimos que son las circunstancias que lo llevaron a ser un extraordinario líder, no estamos hablando de coincidencias. Putin mandó a invadir y bombardear Ucrania, precisamente porque no podía permitir que un país vecino, cuyo pueblo tiene muchas relaciones con el suyo, caminara hacía la democracia, el estado de derecho y la integración europea. Y este camino tiene mucho que ver con el liderazgo del presidente Volodímir Zelensky. Los ucranianos lo eligieron para consolidar la democracia y abrir el camino a Europa. El hombre lo hizo bien y Putin, quien sigue soñando con restablecer el dominio ruso sobre Europa Oriental, se vio obligado a reaccionar y atacar. Las circunstancias que convirtieron a Zelensky en el líder antípoda de Putin no son circunstanciales o accidentales, son resultado y punto crítico de un proceso histórico que Putin necesita parar. Gracias a la determinación de los ucranianos y el liderazgo de su presidente, todo el poderío militar de Rusia no podrá revertir el camino de los pueblos vecinos de Rusia hacía Europa y la democracia. 

 

Tiene razón la activista ucraniana de derechos civiles Oleksandra Matviichuk, que esta semana entrevistamos en este diario: Lo de Ucrania y Rusia “es una batalla entre autocracia y democracia.” Yo agregaría: también entre el militarismo y civilidad. Es por decisión de Putin que el conflicto ha tomado una forma militar, pero en el fondo la lucha de Ucrania es política y democrática y requiere de líderes que promueven los valores cívicos contra la amenaza de un vecino militarista. Requiere de ciudadanos dispuestos a defenderse, no de Rambos. Zelensky y los miles de hombres y mujeres de Ucrania, que vemos resistiendo la invasión, no son fanáticos de la guerra. Son ciudadanos ordinarios que responden a una responsabilidad histórica. 

 

No busquemos héroes - y mucho menos mártires. Hasta los pacifistas (como p.ej. los dirigentes del Partido Verde que forman parte del gobierno alemán como ministros de Relaciones Exteriores y de Economía) exigen que los países democráticos provean a Ucrania de las armas que necesita para resistir. Esto no los convierte en militaristas. No apoyan a héroes militares, sino a ciudadanos democráticos consecuentes y a sus dirigentes.


martes, 15 de marzo de 2022

Carta sobre el transporte público: El desmadre de siempre. De Paolo Luers



Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 15 marzo 2022

Estimados lectores:

Esta carta no sé a quiénes dirigirla. ¿Al presidente, quien ordenó la expropiación de unos 300 buses, sin ninguna ley que lo respalde? No tiene sentido, nunca escucha, nunca reflexiona, nunca recapacita. ¿A los millones de usuarios? Tal vez, aunque sé que están hartos de gente hablando de la crisis de transporte sin que nadie se preocupe por resolverla. ¿A los buseros? Supongo que algunas cosas que voy a decir les gustarán, pero por otras se van a encachimbar…

No voy a hablar de las falencias jurídicas que está cometiendo el gobierno. Enfrenta problemas administrativos que no sabe cómo resolver con represión: la captura ilegal del empresario de transporte Catalino Miranda; la confiscación de buses; la militarización del transporte público. Estas aberraciones ya han sido ampliamente señaladas por expertos en materia de legalidad e ilegalidad.

Pero este nuevo exabrupto del presidente tiene un trasfondo político. Él ha decidido, una vez más, no enfrentar la crisis social con un plan de austeridad de su gobierno, sino sólo con algunas medidas paliativas. Por más que este presidente improvise y tome decisiones con el hígado, sabe que esto puede erosionar su amplio apoyo popular y meterlo en problemas de convulsión social – incluso de una oposición popular a su régimen. Por tanto, tiene que hacer algo para evitarlo…

Demonizar a los transportistas es casi un deporte nacional. El sistema de transporte público es obsoleto, deficiente y abusivo. Los motoristas están mal pagados, mal entrenados, mal supervisados y no sorprende que algunos traten mal a los usuarios y manejen como cafres. Con todo esto, no hay grupo social más odiado en El Salvador que los trabajadores y empresarios del transporte. Me atrevo a decir que la mayoría es gente decente, que trata de sobrevivir, pero algunos son pícaros o incluso mafiosos. Pero, ¿tienen ellos la culpa de que nuestro país no tenga un sistema moderno, eficiente y ecológicamente sostenible de transporte público? No. Los empresarios son parte del problema, pero los únicos que lo pueden resolver son los gobiernos. Sin una política pública coherente y la disposición de invertir en ella, nunca habrá solución.

Para el gobierno siempre tiene rédito político culpar a los transportistas de una crisis permanente que no está interesado en resolver. Todos los gobiernos -de ARENA, del Frente, y ahora de Bukele- han armado pleitos con los empresarios de transporte, aprovechando el hartazgo de la gente con el mal servicio que reciben, pero sin ofrecer nunca soluciones. En todos los casos, al rato se pusieron de acuerdo con los transportistas, básicamente para que todo siga igual, incluyendo la corrupción, en la cual son socios los empresarios y los funcionarios. Y no es diferente ahora…

Así, nunca vamos a salir del desmadre que es el transporte público. Así, siempre los usuarios van a sufrir de un servicio deficiente. Así, el transporte público siempre va a ser el monstruo que amenaza el medio ambiente y la sostenibilidad de nuestras ciudades, cuando en otros lados ya lo han convertido en la solución, haciendo más vivibles las ciudades y reduciendo el tráfico de vehículos.

Lo que más ha obstaculizado cualquier solución del problema de transporte masivo es el manejo populista que le dan los gobiernos. Lo que ahora está pasando, con el nuevo desmadre que el gobierno está armando con su improvisación, su arrogancia y su desprecio a los debidos procesos administrativos y jurídicos, es la mejor muestra de que este régimen representa lo peor de los mismo de siempre: incapacidad, demagogia, represión. Peor que antes, porque hoy de paso se llevan de encuentro el Estado de derecho.

El Estado necesita una política coherente y audaz de transporte público, y en ella serán indispensables los empresarios, los gobiernos locales, y un gobierno central capaz y dispuesto de concertar. El gobierno solo no puede resolver el problema, la muestra de esta verdad la tenemos hoy a la vista en las calles de nuestra ciudad.

Mientras no superemos el populismo, no saldremos de esta crisis.

Saludos, Paolo Luers



 

sábado, 12 de marzo de 2022

Carta al presidente: La hoja perdida de su discurso. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 12 marzo 2022

Su extravagancia Nayib Bukele:

Tiene que revisar quiénes de sus colaboradores en Casa Presidencial le están haciendo quedar mal ante el pueblo… y ante el mundo. Urge.

¿Sabe usted quién de sus encargados de propaganda fue responsable que en su medio oficial, el Diario El Salvador, saliera en la portada un titular diciendo que usted anunció “11 MEDIDAS PARA ALIVIAR LA CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL”?

¡Qué metida de pata! Ni los jefes del G7 juntos se han atrevido a decir que tienen capacidad de aliviar la crisis económica mundial mientras no se pare la guerra en Ucrania. Pero usted sí. Hasta a mí, quien no responde por sus arrebatos, me da pena esta absurda fanfarronería…

Lo que sí todos esperaban de usted era que tomara las medidas necesarias para aliviar la economía familiar de sus ciudadanos ante el impacto terrible que sufren por la crisis económica mundial, provocada por el conflicto militar y económico entre Rusia y el mundo democrático.

Usted, aunque anunció que iba a tomar 11 medidas, se quedó corto y sólo anunció dos que realmente tendrán impacto positivo para la gente: la reducción de impuestos sobre la gasolina y la importación libre de aranceles de los productos básicos de alimentación. Y ahí se quedó usted dando vueltas en el mismo punto, sin nunca llegar a las otras medidas necesarias para enfrentar la crisis. Lo que pasa es que alguien de su equipo, para dejarlo en ridículo, le quitó la hoja más importante de su discurso: el programa de austeridad. Y aunque es campeón de improvisación, no supo cómo concluir su discurso..

Le tengo buenas noticias: Una de mis fuentes en Casa Presidencial me hizo llegar la hoja escondida. Así que para que el pueblo esté tranquilo, con la presente carta doy a conocer este programa, que constituye un viraje importante en sus gestión gubernamental:

    - “Vamos a dejar de usar fondos públicos para comprar Bitcoin y comenzar a vender los millones ya invertidos en esta criptomoneda”.

    - “Vamos a dejar de subvencionar con fondos públicos la empresa Chivo SA de CV. También ordené a la PNC que retire el despliegue de seguridad para los kioscos y ATM de Chivo. Esta empresa tiene que contratar seguridad privada, como todo el resto del sector privado”.

    - “Esta suspensión de subvenciones incluye que ya no se va a usar fondos del Estado para dar gratis los servicios veterinarios”.

    - “He decidido vender 15 de las 16 camionetas Tahoe de la caravana presidencial”.

    - “Todos los turistas y peregrinos de Bitcoin, que ‘Milena mi amiga’ trae al país, van a perder el privilegio de que el gobierno los trate como visitas del estado, con transporte gratis en camionetas, helicópteros y con escolta policial”.

    - “Hemos suspendido el contrato con la empresa israelí NSO. Ya no pagaremos lo que nos cobran por cada intervención telefónica ilegal realizada con su programa Pegasus”.

    - “Para los funcionarios del Ejecutivo se suspenden definitivamente los vales de gasolina. Solicitaremos que la Asamblea decrete las misma medida para los diputados”.

    - “Se suspenderán los beneficios de telefonía gratis para funcionarios y diputados”.

    - “He ordenado la suspensión definitiva de los contratos con las 3 agencias de relaciones públicas en Washington. De todos modos no sirvieron para nada”.

    - “El Estado, incluyendo sus autónomas, va a dejar de subvencionar al Diario El Salvador. Como cualquier otra empresa, tendrá que adaptar sus gastos y su personal a sus ingresos”.

    - “En el presupuesto de Casa Presidencial se reducirá en por lo menos 50% los gastos de comunicación. Sólo se difundirá publicidad informativa. No habrá fondos para publicidad política y propaganda”.

    - “En el presupuesto que Casa Presidencial de al Organismo de Inteligencia del Estado se eliminará todos los rubros secretos de espionaje a opositores, periodistas, empresarios, sindicalistas y gremios”.

    - “Estas medidas solamente son el inicio de nuestro programa de austeridad”.

Hasta aquí la hoja perdida. Todavía no puedo entender cómo es posible que le escondieran la hoja con la parte más importante y audaz de su discurso. Pero no se preocupe: Con esta publicación sus medidas de austeridad quedan debidamente difundidas.

Que se componga pronto, presidente. Saludos, Paolo Luers