jueves, 27 de agosto de 2020

Carta (actualizada) a los pandilleros: Pararon la matanza. De Paolo Luers

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 27 agosto 2020


El 23 de agosto 2019, publiqué esta carta. Hoy, un año más tarde, se sostiene la radical reducción de la violencia de las pandillas. Vale la pena volver a publicar esta carta, con algunas actualizaciones.

Si ustedes han decidido parar la matanza, hay que felicitarles. Si ustedes han tenido la capacidad de implementar esta decisión durante 15 meses, hay que felicitarles. En todo este tiempo, la cifra de homicidios ha bajado a menos de 4 diarios. Insólito. Aunque el gobierno nos quiere convencer de que esto es resultado de su operativo llamado ‘Control Territorial’, solo hace falta darse unas vueltas en las comunidades y los barrios donde ustedes viven para darse cuenta que es paja.

Cualquiera que ha estudiado el fenómeno de las pandillas no se deja engañar por los noticieros, las declaraciones triunfales de los miembros del gabinete de Seguridad y los videos de campaña publicitaria. Detrás de la imagen que quieren vendernos, no es difícil detectar que los movimientos de la PNC y de la Fuerza Armada no están diseñados para provocar enfrentamientos y causarles bajas o capturas a las pandillas. Por lo contrario, las patrullas se mueven bajo un esquema de evitar cualquier enfrentamiento y a veces en zonas donde ni siquiera hay con quien chocar.

Si fue sorpresa que buena parte de los operativos de la PNC resultaron siendo cachetadas de payaso, más sorpresa fue cuando nos dimos cuenta que al mismo tiempo ustedes se replegaron de cualquier acción violenta. Cero ataques a policías y soldados y la ausencia casi total de homicidios. Pero la mayor sorpresa fue que incluso cuando el gobierno aplicó medidas muy fuertes y humillantes en los centros penales, ustedes no respondieron con nuevos ataques.

No sabemos cómo y por qué ustedes tomaron esta decisión. No sabemos si esta decisión la tomaron las ranflas que guardan prisión o las jefaturas en el terreno. No sabemos cómo se pusieron de acuerdo las diferentes pandillas. No sabemos si les ofrecieron algo a cambio de abstenerse de cometer homicidios. No sabemos si ustedes quieren cambiar la situación y el ambiente nacional para luego proponer entendimientos, o si simplemente es una decisión unilateral porque están cansados de una guerra que nadie puede ganar.

Yo no lo sé y tampoco conviene especular. De todos modos, bienvenido sea que tengamos menos violencia, menos muertos, menos familias dolientes. La sociedad salvadoreña siempre ha tenido la sospecha de que ustedes usan su capacidad de bajar o aumentar la cifra de muertes para chantajear al Estado y conseguir beneficios. Se dice que en “la tregua” ustedes jugaron con el dolor de la gente. Fui testigo que no fue del todo así, que hubo un interés genuino de buscar alternativas a la violencia. Si no, yo no hubiera participado de “la tregua”.

Esperamos que hoy tampoco sea así. Esperamos que detrás de su decisión actual de cesar la matanza haya un interés auténtico en abrir espacio para soluciones pacíficas. Esperamos no volver nunca a vivir meses sangrientos como aquellos del 2015, luego de que el gobierno del FMLN hizo colapsar todo lo logrado con la tregua y ambas partes regresaron a la guerra con ánimos de venganza.

En estos 15 meses que han parado la matanza, ustedes mismos deben haber sentido cómo cambió para mejor la vida de sus comunidades y sus propias familias. Esto es suficiente incentivo para mantener en pie esta decisión. No usen la violencia como moneda de cambio en un juego perverso con políticos que los quieren usar para sus fines partidarios. Si lo han hecho anteriormente, en el 2014, ya vieron a qué desastre este juego nos ha llevado a todos en los años sangrientos del 2015 y 2016.

Ustedes han mostrado que pueden parar la matanza. Lo mostraron en el 2012, pero la politiquería no permitió que fuera sostenible. No permitan que de nuevo la politiquería se imponga. Que no les quepa duda de que de nuevo hay políticos gobernantes que quieren usarlos para fines oscuros. 

Les hablo en serio,