sábado, 11 de junio de 2011

Carta al subsecretario de transparencia de la Presidencia

Estimado Marcos Rodríguez:

Voy a prestarte espacio en mi carta para tus pensamientos. El público necesita conocerlos, no porque sean excelentes, sino por que son peligrosos. En una carta a los organizadores de la protestas contra el ‘Decreto Néstor’ tu planteas: “La salida al conflicto actual no va por el lado de volver al pasado. Por el contrario se debe aprovechar el empujón para continuar hacia adelante y establecer las bases de una segunda republica... La salida de la situación actual pasa por una negociación seria y abierta al escrutinio ciudadano por parte de los poderes del estado...”

Estás haciendo eco a tu jefe Mauricio Funes, que en su extraño comunicado pide un ”acuerdo institucional” entre ejecutivo, legislativo y Corte Suprema. Pero vas aún más lejos, hablando de una “segunda república”...

De repente todo el mundo quiere negociar y pactar acuerdos con la Corte y su Sala Constitucional. El FMLN también: Medardo González ya dijo que estaban dispuestos a suspender el “decreto Néstor”, siempre y cuando la Sala haga un acuerdo de no tocar los fondos discrecionales al gobierno...

Por suerte los magistrados de la Sala (por lo menos 4 de los 5) tienen claridad que la Corte no debe negociar con nadie: ni sentencias, ni decretos, ni mucho menos “una segunda república”, o sea una nueva constitución.

Por suerte, el presidente de Corte, al entrar el jueves en la reunión con los diputados de la Asamblea, dejó claro que no venían a negociar sus sentencias.

Tu presidente, en su comunicado, amenaza a la Corte Suprema con una “depuración” y con “revisar la probidad moral y jurídica” de los magistrados. Por suerte, la Constitución no le permite al presidente a ninguna de las dos cosas.

Y por suerte, todavía hay una Sala de lo Constitucional que vigila el cumplimiento de la Constitución.

En tu carta cierras con una pregunta: “¿Quién se atreve a afirmar públicamente que en materia de democracia y respeto al estado de derecho lo que teníamos antes del 1 de junio del 2009 era mejor que lo que hoy estamos viviendo?” Mi respuesta es: yo, desde que ustedes cocinaron el ‘Decreto Néstor’... Y lo mismo dicen miles de jóvenes ‘indignados’.

Saludos, Paolo Lüers

Ya salió a la venta el libro “JODIENDO EN SERIO”, con las mejores Cartas de Paolo, junto a las mejores caricaturas de Alecus.

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jueves, 9 de junio de 2011

Carta al doctor Fabio Castillo

Estimado Fabio;

El 28 de marzo de 2009, yo te dediqué una columna en el Diario de Hoy titulada “El Padrino”. Estaba pendiente la elección de nuevos magistrados para la Corte Suprema de Justicia y sonaba tu nombre. Para objetar esta idea, yo escribí: “¿Quiere el país permitir que el padrino del futuro presidente y dirigente orgánico del futuro partido de gobierno esté controlando el Poder Judicial? Si Fabio Castillo va para la Corte, va para magistrado presidente. Va para cambiar la correlación de fuerzas en la Corte y en todo el aparato judicial. Va para cambiar la relación entre los poderes del Estado.”

Esta columna me atrajo, por parte tuya, la memorable frase del tabernero que mejor no se meta a opinar de cosas que no entiende...

Después de haberte visto esta semana en la entrevista del Canal 33 y luego tus planteamientos en un foro de El Diario de Hoy, me retracto de lo escrito en 2009. No sólo has mostrado que no sos el padrino de Mauricio Funes, sino su más ácido crítico (más ácido incluso que yo). También mostraste que tienes los huevos y la independencia intelectual necesarios para defender el sistema republicano de la separación de poderes y la independencia de la Sala de lo Constitucional.

¡Que alivio ver a un hombre de izquierda tan brillante como vos en primera fila para enfrentarse a la maniobra anti-constitucional del presidente Funes para neutralizar el control que la Sala de lo Constitucional ejerce sobre su gestión! ¡Tratándose del presidente que tú apoyaste desde los inicios de su candidatura!

Si tú ante las cámaras de televisión te arrepentís de tu apoyo a este presidente, lo mínimo que este tabernero puede hacer es arrepentirse, también en público, de haber expresado dudas de tu vocación republicana de defender la independencia de la Corte, aunque sea contra tu partido y contra el presidente que tu apoyaste.

Tuviste la razón, Fabio, en señalar que este tabernero estaba meando fuera del tarro.

Ya no importa todo esto. Lo que importa es que en aquel entonces se hizo una selección correcta de magistrados – y hoy hay que defenderlos. En esto estamos juntos, el padrino y el tabernero.

Además te tengo que confesar: Me hiciste reír como nunca a la hora de las normalmente tan insufribles y aburridas entrevistas de la mañana.

Con mucho respeto, Paolo Lüers

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miércoles, 8 de junio de 2011

Abolir el "Decreto Néstor"

La Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia hizo lo correcto: declaró inaplicable el fatal decreto, con el cual el presidente y la Asamblea intentaron paralizar su trabajo y dejar sin protección jurídica a la ciudadanía contra actos y decisiones que violan sus derechos constitucionales.

Resuelto esto, los magistrados hicieron lo que es su deber constitucional: analizaron y admitieron la siguiente demanda en su agenda de trabajo. Resulta que la demanda que admitieron no es contra la Ley de Amnistía, ni contra el TLC, ni contra la dolarización, como muchos quisieron hacernos creer para justificar su golpe contra la Sala. La demanda admitida por la Sala, inaplicando el "Decreto Néstor" (cuya única finalidad es otorgar poder de veto al magistrado Néstor Castaneda), es contra la Ley de Presupuesto "ante la presunta inconstitucionalidad de la creación de gastos imprevistos", con el cual el gobierno Funes y sus fieles aliados en la Asamblea querían burlar una sentencia de la Sala que prohibía las transferencias indiscriminadas de fondos de los ministerios a la Presidencia, para su uso indiscriminado...

Ahora se explica la urgencia de Funes de aprobar sin debate y sin estudio jurídico el "Decreto Néstor". Detrás de la cortina de humo (=los rumores que la Sala estaba al punto de meter al país en un caos declarando inconstitucional la Amnistía, el TLC y la dolarización), Funes había conseguido que hasta ARENA participara en el golpe contra la Sala.

Aparte de declarar inaplicable el "Decreto Néstor" y admitir, con los cuatro votos usuales, la demanda contra el manejo de gastos imprevistos del gobierno FUNES-FMLN, la Sala hizo otra cosa correcta y prudente: dejó claro que no tiene en su agenda de trabajo ninguna demanda contra las leyes que dieron vida a la Amnistía, el TLC y la dolarización. Punto.

Con esto, se abre la posibilidad de salir de la crisis constitucional en que Funes y la Asamblea han metido al país. Porque con la decisión de declarar inaplicable el "Decreto Néstor" todavía no está resuelta la crisis. Todavía se escuchan los tambores de guerra, de distintos actores políticos: diputados de GANA y del PCN amenazando con un decreto legislativo para remover a los cuatro magistrados de la Sala, lo que sería otro golpe al orden constitucional; cabezas calientes incluso amenazando con abrir antejuicios contra los cuatro integrantes de la Sala; y voces de la izquierda trasnochada, pescando en aguas movidas, invocando el "derecho a la insurrección"; y Dagoberto Gutiérrez hablando ya de la necesidad de una constituyente para dar al país una nueva constitución...

Para parar en seco todos estos juegos irresponsables con explosivos, no hay caminos jurídicos. Es una crisis política que requiere una salida política: los dos partidos mayoritarios tienen que asumir su responsabilidad y ponerse de acuerdo para abolir el "Decreto Néstor" y devolver al país la seguridad jurídico y la protección de sus derechos constitucionales.

Algo ya se está moviendo en el FMLN y en ARENA, pero en la dirección equivocada: los dos proponen una concertación entre los tres poderes del Estado: ejecutivo, legislativo y judicial.

"Consideramos que es necesario cuanto antes un diálogo serio, abierto y sincero entre los Órganos de Gobierno, es lo mínimo que la sociedad nos demanda. Por lo que esta debe ser una oportunidad para salirle al paso a futuros intentos de violación de la Constitución por ningún Órgano del Estado," expresó el 4 de junio el FMLN en un comunicado de su Comisión Política. Y ARENA, en vez de asumir su responsabilidad de convertirse en protagonista de la solución, también tira la pelota al campo equivocado: "Los tres órganos del Estado deben hacer el mayor de los esfuerzos para solventar sus discrepancias", declaró el COENA el 6 de junio.

Receta equivocada. No es una concertación entre los titulares de los tres poderes que va a resolver esta crisis. Con su actitud prepotente y su menosprecio a la institucionalidad, Funes ya perdió la autoridad y para convertirse en arquitecto de soluciones. Al presidente de la Corte Suprema de todos modos no le corresponde meterse en negociaciones políticas. Y el presidente de la Asamblea lastimosamente no tiene el don de la concertación.

Para solucionar esta crisis política, la única solución reside en que ARENA y FMLN asumen su responsabilidad como fuerzas mayoritarias. Hace falta un acuerdo entre los dos para romper el entrampamiento entre los poderes del Estado, aboliendo el "Decreto Néstor". El Frente, aunque ha sido cómplice, de todas formas ha declarado que no avala el controvertido decreto. ARENA tiene la oportunidad de corregir su error, cometido en base de miedos infundados que la Sala iba a declarar inconstitucional sus aportes históricos al país (Ley de Amnistía, TLC, dolarización).

Y para romper de un sólo también el entrampamiento de la reforma electoral (que tiene mucho que ver con el enfrentamiento entre poder judicial y poder legislativo), los dos partidos deben ponerse de acuerdo sobre una legislación electoral sin residuos, pero que garantice oportunidades justas a candidatos independientes y partidos minoritarios, y que facilite la votación por candidatos en vez de listas.

Los cuatro magistrados pueden aportar a un clima propicio para esta solución sin participar en ninguna negociación, pero adoptando actitudes más prudentes, más transparentes y menos prepotentes, sin sacrificar en nada sus principios y el cumplimiento de apego a la constitución.

(El Diario de Hoy)

martes, 7 de junio de 2011

Carta a una amiga indignada

Querida amiga:

Te emputaste. Fuiste a hacer lo que jamás habías hecho en tu vida: protestar en frente de Casa Presidencial.

Lo que te indignó fue la maniobra del presidente Funes de quitarse de encima la única instancia de control y equilibrio a su gobierno: la Sala de lo Constitucional. Te diste cuenta que es por obra de Funes que ahora queda paralizada la capacidad de la Sala de suspender actos inconstitucionales del Estado contra los ciudadanos. Te diste cuenta que así todos quedamos sin protección efectiva de nuestros derechos constitucionales.

Te emputaste con los partidos que aprobaron esta maniobra. Sobre todo con ARENA, que como oposición nunca debió haber entregado al presidente este poder sin control institucional. Sin embargo, no fuiste a protestar frente al COENA, sino frente a Casa Presidencial, porque entendiste que este golpe provino del presidente. Los partidos mezquinamente defendieron sus intereses, pero el presidente orquestó esto para conseguir más poder.

Una vez protestando en la plaza pública, te diste cuenta que ya estaba tomada por los agitadores profesionales de siempre: las ‘organizaciones sociales’ de Dagoberto Gutiérrez y del pastor Chamagua. Vos como ciudadana trajiste un rotulito hechizo, ellos trajeron pancartas, banners y altoparlantes. Una vez más, los manifestantes profesionales de la izquierda radical, que quieren aprovechar los errores y pecados de Funes para promover su agenda radical, se ofrecieron como defensores de la democracia para robarse las cámaras.

Te admiro que con todo esto (y sabiéndolo) fuiste a protestar. No permitiste que los agitadores profesionales de la Tendencia Revolucionaria, de la Radio Mi Gente y de otras organizaciones talibanes lograran arrogarse la representación de la ciudadanía.

Te admiro, porque el domingo siguiente fuiste otra vez, esta vez al Salvador del Mundo, para no dejar que otros te roben el derecho de manifestarte. Para no permitir que los mismos que llevaron a Funes al poder, hoy te instrumentalizan para promover su agenda anti-sistema.

A vos te preocupa la crisis institucional que han creado los partidos y Funes. A ellos les encanta esta crisis, porque les va a permitir hablar peste de la democracia liberal y propagar la democracia directa o popular. Ya van a hablar de la necesidad de una constituyente, de un referéndum o plebiscito, como ya lo están pidiendo en Honduras...

Qué bueno que te tomaste tu pedazo de la plaza pública, junto con otros ciudadanos preocupados, y no dejar que sólo hablen los profesionales de la protesta. Que admirable que tuviste el valor de poner a la protesta tu cara de ciudadana indignada.

Saludos, Paolo Lüers

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sábado, 4 de junio de 2011

Carta al diputado Guillermo Ávila Qüehl

Estimado diputado:

Usted hizo lo correcto al negarse a dar su voto a este extraño contubernio que ARENA decidió consumar con PCN-GANA-PDC para sabotear la reforma electoral. Para no hacerse cómplice, usted se apartó de la votación. Mejor hubiera quedado votando, pero en contra, con la frente en alta y la voz alzada: un arenero defendiendo principios republicanos...

ARENA nuevamente puso la conveniencia encima de los principios. Y para más joder: una conveniencia falsa, tratando de recuperar la anhelada ‘unidad de la derecha’, pero con socios que durante los últimos dos años no han aportada nada a la construcción de un bloque de oposición, más bien han dado gobernabilidad al gobierno del FMLN encabezado por Mauricio Funes.

PCN y a GANA saben que la reforma electoral ordenada por la Sala de lo Constitucional afecta sus posibilidades de seguir siendo fuerzas con capacidad de chantaje y extorsión en la Asamblea. Para ayudarles ARENA les prestó sus votos, esperando que tal vez estos partidos regresen al bloque anticomunista.

Usted, doctor Ávila Qüehl, ha sido el único diputado de ARENA consecuente con la misión de renovar la credibilidad de su partido, basado en principios y en el compromiso con las reformas del sistema político-partidario-electoral. Estoy seguro que muchos en su partido lo van a apoyar. Sobre todo los jóvenes que ya no aceptan las viejas políticas de pactos oscuros.

Este pleito es sobre la reforma electoral. La Sala de lo Constitucional está al punto de fallar sobre la inconstitucionalidad del sistema de cocientes y residuos. Esto va al corazón del PCN, cuyo poder de extorsión política está basado en este mecanismo de los residuos que distorsiona las elecciones. Y va al corazón de GANA, que quiere heredar esta posición y solo lo puede hacer mediante residuos.

En un sistema electoral reformado como la Sala de lo Constitucional manda, PCN y GANA no se mueren, pero se verían reducidos a las minorías que son. Perderían el poder de veto y chantaje que ahora tienen, unos por el sistema electoral distorsionado, otros por poner a la venta sus diputados.

Este es el trasfondo del decreto que ARENA apoyó para ponerle candado a la Sala. Le dieron poder de veto al único magistrado opuesto a las reformas. Otro madrugón en la Asamblea, sin debate, sin estudio. Usted hizo lo correcto al oponerse.

Lástima que usted no quiere reelegirse.

Saludos, Paolo Lüers

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jueves, 2 de junio de 2011

Columna transversal: La amnistía a juicio

Lo que está siendo sometido a juicio y posible condena en Madrid no sólo son los 20 ex-militares salvadoreños: es la Ley de Amnistía de El Salvador.

No voy a discutir la responsabilidad o inocencia de los 20 militares acusados por la Audiencia Nacional de España. Estoy seguro de que la mayoría de ellos es culpable de la muerte de los jesuitas y sus empleadas. Aunque para muchos suene raro o chocante: esto no es el punto.

El punto es si un tribunal español tiene la razón y el derecho de arrogarse autoridad por encima de la legislación salvadoreña. El debate que plantea la orden de captura emitida por un juez español contra 19 ex-militares salvadoreños no es sobre la culpa o la inocencia de los acusados. Es sobre la Ley de Amnistía que los salvadoreños acordamos en el contexto de la negociación y posterior aplicación de procesos bien complejos y delicados: el cese al fuego, que implicaba fuerzas regulares e irregulares de ambos bandos; la incorporación de los combatientes de ambos lados a la vida civil; la inclusión de los insurgentes al sistema político legal; y de la desmilitarización del país.

Los que ahora aplauden como un acto de justicia las órdenes de captura contra casi todos los integrantes del Alto Mando de la Fuerza Armada Salvadoreña del año 1989 de hecho están negando la legitimidad de la Ley de Amnistía de 1992. Aquí nunca han logrado suficientes apoyos para su idea de abolir la Ley de Amnistía. Y nunca los van a conseguir, ya que el FMLN siempre va a hablar mal de la Amnistía, pero nunca va a moverse para abolirla. Por razones obvias: los favorece igual que a los militares. Entonces, los detractores de la Amnistía utilizan una corte española para ponerla a juicio.

Los que celebran el juicio en España quieren que los beneficios de la Amnistía aprobada en 1993 para militares y guerrilleros se quiten al mismo Alto Mando, con el cual Naciones Unidas y el FMLN organizaron conjuntamente el complicado proceso de cese al fuego, de separación de fuerzas y posterior desmovilización de fuerzas guerrilleras, batallones especiales, y cuerpos de seguridad. Y nadie cuestiona que los jefes militares, incluyendo los ahora acusados ante la Audiencia Nacional española, cumplieron a cabalidad esta difícil tarea de la aplicación de los Acuerdos de Paz, al igual que los comandantes guerrilleros. Ambos contra fuertes resistencias ideológicas en sus propias filas. Pero cumplieron y el cese al fuego, contra todos los pronósticos, funcionó. Los Acuerdos de cumplieron. La Fuerza Armada se redujo, su estructura de mando se limpió, los cuerpos de seguridad y los batallones contrainsurgentes fueron disueltos.

Hay una razón jurídica para el país y sus autoridades judiciales de no aceptar los resultados del juicio en Madrid, empezando con las órdenes de captura y la subsiguiente solicitud de extradición. La razón se llama Ley de Amnistía, y obviamente ninguna corte de otro país puede suspenderla.

También hay una razón política para rechazar cualquier erosión de la Ley de Amnistía, sean jueces españoles, acusadores estadounidenses o activistas salvadoreños quienes lo intenten. La Ley de Amnistía es pieza clave en todo el sistema de acuerdos y medidas que en su conjunto hicieron posible la paz en El Salvador. Quitar esta pieza puede desbaratar el sistema. Aceptar estos acuerdos ha sido costoso para todos los implicados. Todos han tenido que aceptar sacrificios en campos donde pensaban que estaba en juego su honor, sus principios y su supervivencia política. Todos se han tenido que tragar sapos amargos. La Ley de Amnistía era, para muchos, un sapo difícil de tragar. De los dos lados. Hay quienes todavía sufren ataques de rabia cuando ven pasar por la calle o la televisión a un comandante guerrillero. Hay otros que todavía quisieran ver en la cárcel a los mandos militares.

Pero hay una tercera razón para no aceptar este nuevo ataque a la Amnistía. Es una razón ética. La reconciliación sólo es posible si todos entendemos que la guerra nos llevó (a unos por acción, otros por complicidad, otros por omisión) a atentar contra los Derechos Humanos. No hay quien pueda tirar la piedra sin caer en hipocresía. A mi, como ex-guerrillero que ha combatido a los señores acusados en Madrid, me daría pena pedir que los echen presos, luego de haber firmado con ellos la paz. Como anoche me dijo un amigo: Sería de poca madre.

(El Diario de Hoy)

miércoles, 1 de junio de 2011

Dos años perdidos


Paolo Lüers
OBSERVADOR POLITICO

Un amigo me preguntó si no iba a redactar, para el 1 de junio, un balance de los dos años de gobierno del FMLN y de Funes. Lo reflexioné bastante.

Para hacer un balance, hay que contraponer lo positivo con lo negativo, y sacar un saldo. El problema es: Por más que me rebusco, no encuentro lo positivo en la gestión del binomio simbiótico FMLN-Funes durante sus dos años de gobierno.

Claro, en aras de la imparcialidad podría poner lo 'menos peor' para contrarrestar lo malo. Por ejemplo: "En comparación al desastre que este gobierno ha creado en los campos de seguridad, empleo e inversiones-crecimiento, no estuvo tan mal su gestión en los campos de Salud y Obras Públicas..."

Pero esto es eufemismo. El mismo que emplean algunas encuestas que, para que el gobierno no salga tan mal en su evaluación, introducen categorías como 'algo bueno'. Todos los que están descontentos, pero no tienen intención de hundir al gobierno, van a contestar 'algo bueno' en vez de 'malo' o 'muy malo'. Pero todos sabemos que 'algo bueno' en realidad quiere decir que el evaluado fracasó. Pero las encuestas amigables suman algo bueno + bueno + muy bueno y les sale un saldo positivo.

No veo sentido en estos ejercicios de 'balance' o 'análisis balanceado'. 'Algo bueno' habrán hecho los pocos ministros capaces de este gobierno, sin duda, pero más a pesar del FMLN y a pesar de Casa Presidencial. No son logros de una estrategia adecuada, porque esta no existe.

Así que, en vez de hacer un acto de balance, mejor digamos de un sólo porqué hablamos de dos años perdidos.

Hemos perdido dos años en La Unión. En vez de corregir el pecado de la administración Saca e proceder inmediatamente a gestionar la concesión del puerto a un consorcio privado, Casa Presidencial pasó dos años encargando, pagando y revisando nuevos estudios que al final llegaron a la misma conclusión que presentaron antes la vice-presidenta Ana Vilma Escobar y la Comisión Nacional de Desarrollo, luego abolida por Casa Presidencial.

Hemos perdido dos años con discursos populistas de un Pacto Fiscal y al mismo tiempo con medidas unilaterales que sabotearon y al fin mataron esta idea: dos reformas tributarias no consensuadas; la tercera en marcha (con el impuesto a la inversión para financiar la seguridad pública); aumento de los gastos del ejecutivo y de los empleados públicos; aumento sustancial del endeudamiento. Como todos estos han sido medidas unilaterales e impuestos mediante la maquinaria legislativa FMLNGANA, ya no quedó ni cascarón del Pacto Fiscal.

Hasta ahora, luego de dos años perdidos con toda esta acrobacia hipócrita de un Pacto Fiscal para justificar sus políticas impositivas y hacer crecer el gasto público, el país empieza a hablar de acuerdo nacional para la inversión y el empleo. Ojo, no es el gobierno que introduce este tema al debate nacional, es la administración Obama que ayuda a corregirle la plana (o sea el plan de gobierno del 2009 y el Plan Quinquenal del 2010) al gobierno Funes. Y es la empresa privada que esta semana rompió el empate de la confrontación entre gobierno y sector privado lanzando la propuesta de unir esfuerzos entre gobierno, empresa privada, partidos políticos y la sociedad en general para construir una 'visión común para forjar el crecimiento económico y social a través de la generación de empleos'.

Es en este contexto, enfocado en empleo, inversión y crecimiento, que hay que discutir y decidir la política fiscal, posibles reformas tributarias, el gasto público y también la seguridad pública. El gobierno FMLN-Funes ha perdido dos años de poner parches en todos estos campos, sin capacidad de presentar al país una visión global y una estrategia integral.

Veamos, en este sentido, el campo de Seguridad Pública. Ahora, para justificar un impuesto nuevo para Seguridad, el gobierno vuelve a presentar, supuestamente esta misma semana, su plan de seguridad. De lo poco que ha trascendido, es más de lo mismo: más policías, más tecnología, pero no un cambio en la estrategia y en la visión que se tiene de la delincuencia y de la violencia a combatir. Pero incluso si presentaran hoy un plan con nueva y correcta visión estratégica, nos tocaría preguntar: ¿Y en qué perdieron dos años sin plan y, por tanto, sin resultados que mejoren la seguridad de los ciudadanos?

Resumidas cuentas, el saldo es rojo. Dos años perdidos y pocos indicios que los que conducen este gobierno, en Casa Presidencial y en la dirigencia del FMLN, tienen claridad del tiempo perdido y de los cambios de rumbo que necesitan hacer.

(El Diario de Hoy)

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