sábado, 13 de abril de 2013

Regresando de Washington


Al sólo bajarnos del avión que nos trajo de regreso de Washington, nos enteramos en El Diario de Hoy que nuestras gestiones en la capital norteamericana fueron un rotundo fracaso. Gracias por informarnos, porque si no fuera por este artículo, don Antonio Cabrales (veterano dirigente empresarial y ex-presidente de FUSADES) y yo no nos hubiéramos percatado de nuestro fracaso. Más bien veníamos en el avión haciendo balance positivo de nuestra misión...

Mi colega y corresponsal de El Diario de Hoy en Washington, Tomás Guevara, cita a otro ex-colega (y durante años gran amigo mío), Douglas Farah, para sostener que regresábamos "con las manos vacías".
El problema es que mis estimados colegas asumen que fuimos tan estúpidos para pensar que con unas visitas a oficinas de congresistas y funcionarios del gobierno de Estados Unidos podíamos "generar apoyos concretos económicos a favor del referido proceso de pacificación". Claro que regresamos a San Salvador con las manos vacías, sin maletas llenas de dinero...
No fuimos a Washington para pedir dinero. Fuimos a visitar al State Department, a agencias de seguridad pública de Estados Unidos, a congresistas, a representantes y analistas de organismos internacionales (OEA, Banco Mundial, BID, Fondo Monetario) y de tanques de pensamiento para explicar y someter a discusión seria los orígenes y los éxitos del proceso, que hace un año se inició con la tregua entre las pandillas - así como los peligros que este proceso corre y las grandes oportunidades que abre para encaminar a nuestro país en la ruta al crecimiento y la paz social.
Llevamos una sola solicitud a los Estados Unidos: urge que actualicen su análisis de la situación de seguridad pública en El Salvador, tomando en cuenta la tregua, los pactos municipales, el diálogo con las pandillas – y que hagan los cambios correspondientes a su política, sus programas de prevención, sus planes de combate a la violencia. Tienen que contemplar la necesidad de coordinar con el gobierno y la empresa privada de El Salvador un Plan Nacional de Reinserción para los pandilleros, sus familias y las comunidades donde se han generado la violencia.
En El Salvador nadie podrá exitosamente efectuar una política de seguridad, reinserción y desarrollo en contra de las estrategias norteamericanas. Y si ahora esta estrategias no corresponden al viraje que la realidad nacional salvadoreña ha dado, alguien tiene que ir a Washington para insistir que se revisen las estrategias. A esto fuimos – y diga lo que diga Douglas Farah sin haberse acercado a esta misión, nadie nos cerró la puerta: ni en el Senado, ni en la Casa de Representantes, ni demócratas ni republicanos. Ni siquiera los funcionarios de agencias de seguridad que nos recibieron. Tampoco los analistas de los organismos multilaterales.
¿Por qué fuimos nosotros acompañando al ministro? Don Antonio y este servidor representamos a la Fundación Humanitaria en el Comité Técnico de Coordinación, creado para dar transparencia, sostenibilidad e institucionalidad al proceso de reducción de la violencia y delincuencia que se inició en marzo del 2012 con la tregua entre las pandillas. Luego de muchos meses de discusión y presión de aclarar su rol en este proceso, en enero del 2013 el gobierno salvadoreño decidió a delegar oficialmente al ministro de Justicia y Seguridad a integrar este Comité, compuesto por los dos mediadores, representantes de la Fundación Humanitaria y de la OEA.
El carácter amplio y plural de este Comité, y el hecho que en él cooperamos con el ministro de Seguridad representantes de la sociedad civil, la Iglesia y el sector privado (incluyendo declarados críticos de este gobierno) han sido los factores que nos han abierto muchas puertas en Washington. La duda principal que todos nuestros interlocutores expresaron, es sobre cómo hacer sostenible este proceso inédito de reducción de violencia. Bueno, para esto se creó la Fundación Humanitaria con empresarios, intelectuales, académicos, representantes de organizaciones no gubernamentales. Para esto precisamente se creó luego el Comité Técnico para coordinar todo este proceso. Para esto fuimos a Washington. La tregua, la reducción de la violencia y la reinserción son asuntos demasiado serios y complejos para dejarlos al gobierno. A ningún gobierno, mucho menos a uno que ya va de salida. Requiere que la sociedad civil los tome en sus manos. Antes y después de las elecciones.
El éxito de nuestras discusiones en Washington no se mide en lo que llevamos en nuestras manos o maletas, sino en haber representado y explicado a nuestros socios en Estados Unidos con claridad este concepto: la conversión de algo que empezó con un diálogo con las pandillas y una tregua en un proceso amplio de diálogo de la sociedad sobre la reinserción a la vida productiva y la convivencia civilizada de medio millón de ciudadanos. Es el inicio de una gestión que al final va a aclarar las dudas y generar el apoyo necesario para que los salvadoreños logremos hacer sostenible este proceso de paz que hemos iniciado. Todos nuestros interlocutores gubernamentales en Washington, incluyendo el State Department, se han comprometido a revisar detenidamente su análisis, sus estrategias y sus políticas hacía el problema de seguridad pública en El Salvador. Insistimos y seguiremos insistiendo que los Estados Unidos remuevan las restricciones que ahora están aplicando y que en el caso de Colombia las han flexibilizado para poder acompañar y apoyar y hacer sostenible un proceso de paz. Los congresistas que nos recibieron se comprometieron a trabajar juntos para lograr lo mismo para El Salvador. No sé si esto es un éxito, pero seguramente es un paso positivo que hemos logrado.
"Tregua de pandillas sin apoyo de EEUU" es el título del artículo mencionado que el Diario de Hoy publica en base de las apreciaciones del analista norteamericano Douglas Farah. Sólo que nadie estaba buscando que Washington apoye la tregua. ¿Y para qué? Lo que aspiramos es que apoyen el esfuerzo inmenso que necesitamos hacer todos para aprovechar la ventana de oportunidad que se ha abierto al país, por primera vez, para avanzar con la prevención, la rehabilitación y la reinserción - ahora que podemos parar la guerra en las calles de nuestras colonias.

Posdata. Ya que muchos preguntaron: El viaje de los representantes de la sociedad civil no fue pagado por el gobierno salvadoreño.

(El Diario de Hoy)

Carta a un salvadoreño en Washington


Querido Luis Reyes: 
Todo el mundo en Washington me dijo que tenía que ir donde Luis Reyes... No tenía muchas ganas, más bien quería dormir luego de tantas reuniones. Pero bueno, me dijeron que nos estabas esperando, que querías conocerme. Fui, para no faltar a la cortesía...
Y pasé una noche maravillosa en el 'Lauriol', el famoso restaurante que vos pusiste cerca de Dupont Circle. "El fruto de 30 años de duro trabajo, papito", me dijiste cuando te pregunté cómo habías logrado lo que estaba viendo y que me costaba creer: en el corazón de Washington, en la mejor zona, donde compiten los mejores restaurantes, un salvadoreño construyó un restaurante de tres pisos, que en una buena noche despacha a unos 2,500 comensales, con buenísima comida, con afluencia de latinos y blancos, afroamericanos y turistas... No, disculpe, vos y tu gente no despachan, atienden con buen servicio y amabilidad latina . Yo como dueño de restaurante y servidor de tragos soy testigo que esto es lo más difícil en este negocio: crecer tanto y mantener la calidad y el calor humano...
Claro, pensaría cualquiera: típico caso de fuga de capital, algún grupo empresarial salvadoreño invirtiendo en Estados Unidos. Neles pasteles: típico caso de fuga de cerebros y corazones. Esta empresa (que maneja otro restaurante exitoso en la capital norteamericana) la puso un salvadoreño de Chirilagua, uno de tantos de Oriente que llegaron a Washington sin absolutamente nada más que las ganas de echar riata y ayudar a su familia. Este restaurante, que ya es parte de la leyenda urbana de esta metrópolis, fue puesto por un guanaco que anduvo descalzo hasta que por sus propios esfuerzos, ya teniendo 10 años y trabajando, pudo comprar su primer par de zapatos; por un guanaco que comenzó a trabajar lavando platos para hacerse mesero; que pasó años de mesero para hacerse cocinero; que aprendió bien el arte de la cocina para poner su propio negocio; que se rompió la espalda vendiendo comida a los salvadoreños para un día poder poner un restaurante de verdad... no un lugar que apela a la nostalgia, sino un restaurante que apela al buen gusto.
El restaurante Lauriol en Washington
Y ahí está: uno de los restaurantes más exitosos, tal vez el más exitoso, en el centro del poder imperial. Suena como la típica historia del 'sueño americano' - y lo es. Pero más que esto la tuya es la extraordinaria historia de la realidad salvadoreña que dice así: Nunca dejá que te jodan, nunca dejá de luchar, no hay obstáculo que no se puede vencer.
Esta es la verdadera realidad de los guanacos, no la miseria. La realidad de gente como vos que superan la miseria. No la lloradera que se queja de todo y siempre se siente víctima, sino la manera humilde como vos asumís el éxito que has tenido mediante el trabajo y la terquedad.
Aparte de todo esto, dejame decirte que simplemente la pasé bien en tu lugar. Con buena comida y buena compañía me relajé luego de un tenso día de reuniones complicadas para explicar a los políticos de esta nación poderosa cómo nosotros en El Salvador, sin ayuda de nadie, estamos resolviendo el problema de la violencia.
Gracias, Luis. Nos das ánimo y valor para seguir echando riata.
Paolo Lüers
Posdata para los que estaban preocupados que me tenían que pagar el viaje a Washington: Tranquilos, nos invitó la OEA. O sea, hicimos pagar al tío Sam para que lo ilustremos...
(Más!/EDH)

martes, 9 de abril de 2013

Carta al candidato presidencial Capriles


Querido amigo Henrique:
Nuevamente no te puedo acompañar en la recta final de tu campaña: Tengo el honor de ser el único corresponsal extranjero que el gobierno bolivariano de Venezuela no deja entrar al país para cubrir las elecciones. Aunque todavía tengo la duda si la decisión de negarme la visa fue tomada realmente en la cancillería en Caracas - o si el camarada encargado de negocios de la embajada venezolana en San Salvador más bien consultó el caso a su amigo Medardo González en las oficinas del FMLN...
Sea como sea: Te agradezco la invitación de acompañarte en tu cierre de campaña y en la crítica noche de espera del conteo de votos y de las negociaciones a puerta cerrada entre el Consejo Nacional de Elecciones, la Fuerza Armada y a saber quienes más...
Quiero decirte que nuevamente mostraste ser un líder con visión y cojones. Cuando perdiste las elecciones contra Hugo Chávez en octubre, muchos de tus amigos te aconsejaron no volver a postularte a las elecciones de gobernador dos meses después. Ellos sabían, igual que vos, que el régimen iba a invertir todos sus recursos y trucos para vencerte nuevamente y así sacarte del juego político. Pero no dudaste en tomar la decisión valiente de aceptar el reto. Apostaste todo tu capital político. Ya ganaste.

Hoy, luego de la muerte de Chávez, hubiera sido más cómodo y tal vez prudente no postularse en una carrera casi imposible de ganar. No por la calidad del contrincante Nicolás Maduro, que es un pésimo candidato, sino porque tienen que correr contra el fantasma de un Chávez ya elevado a una especie de personaje en que se fusionan Cristo, el Che y Simón Bolívar... Pero tú no eres cómodo ni tan prudente, sino más bien consecuente: Alguien tiene que dar la batalla, y el único que lo puede hacer con dignidad y decoro, es Henrique Capriles Radonski.
Y has logrado crear una situación donde, independientemente si desafiando las probabilidades ganas contra la maquinaria chavista y la ausencia de un arbitro confiable, o si pierdes, siempre será ganancia política y acumulación para la Venezuela democrática, moderna y abierta.
Uno podría decir: ¿Cómo no va a ganar contra un candidato que confiesa que tiene alucinaciones: no sólo con pajaritos que hablan, sino además con una conspiración de le derecha salvadoreña contra la revolución bolivariana? Lastimosamente la cosa es al revés: Es muy difícil que la razón gane en un país que permite este tipo de leyendas, mentiras, mitos, y santificaciones alrededor de un líder muerto.
Te mando un gran abrazo, Henrique, y te deseo la mejor de las suertes el 14 de abril - y después.
Tu amigo Paolo Lüers
(Más!/EDH)

sábado, 6 de abril de 2013

Carta a la diputada Claudia Ramírez


Estimada diputada:
¿Es usted el famoso voto 56 que tan desesperadamente estaban buscando quienes quieren darle en la nuca a la Sala de lo Constitucional?
Usted dice que no. ARENA dice que sí. No voy a especular sobre esto, ni tampoco si la compraron o no. Pronto veremos la verdad: sus votaciones en la Asamblea.
Usted renuncia a su militancia de más de 30 años, según usted, porque ARENA abandonó sus principios. Por ejemplo, cuando el COENA instruyó a sus diputados a votar por el Alba-magistrado Padilla como presidente de la Corte Suprema. Y como no hubo discusión posible en el partido, ya que Jorge Velado no le contestó el teléfono, usted renunció...
Fíjese que yo coincido plenamente con usted: Dar sus votos por Padilla fue un error y una vergüenza. Pero en el gran debate que se armó sobre este caso, nunca escuché a Claudia Ramírez expresando su oposición, su disidencia, sus principios. El coronel Ochoa armó un berrinche y muchos le dimos la razón (de todas formas terminó a la par de Saca). Los diputados Edwin Zamora, Ana Vilma de Escobar, David Reyes se expresaron en este debate. Pero usted no.
Tampoco le armó a Donato Vaquerano ni al COENA ningún berrinche ni le escuchamos ninguna declaración de principios cuando todos ustedes votaron por los 800 millones, por el magistrado Trejo...
Es más: 90 % de los ciudadanos (o sea todos que no somos de Santa Ana) se enteraron de la existencia de Claudia Ramírez hasta cuando renunció. Antes no apareció en el radar ni siquiera de los observadores de la vida política y legislativa. No apareció, porque estaba callada. Si usted hubiera peleado durante años por sus principios (o los de ARENA, si es que estos existen y están definidos), para al final cansarse de tanto gritar y nadie escuchar - yo entendería su renuncia. Yo la apoyaría.
Pero las únicas expresiones suyas de oposición y disidencia fueron 33 intentos infructuosos de llamar a Jorge Velado, pero nunca un debate serio en la fracción, una entrevista para movilizar la opinión pública, un discurso para mover la conciencia de la militancia...
Todas las frustraciones y críticas que usted expresó en la entrevista con Moisés Urbina me parecen entendibles. Mucha gente las comparte. Pero ninguna de ellas (y ni siquiera la suma de todas) es una razón para renunciar al partido y declararse independiente. Yo puedo perfectamente aceptar que usted se frustró de la política partidaria y del trabajo legislativo. Tiene derecho de tirar los guantes, para que otro con más paciencia y más ganas de pelear las retome. O sea: Tiene derecho de renunciar a la diputación, renunciar a la política.
Si mañana usted, como todo el mundo teme, se une al bloque conducido por el FMLN y Gana, Funes y Saca, porque lo de una diputada independiente es paja y no lleva a nada, ¿con qué principios y valores lo va a explicar?
Piense bien su próximo paso, Claudia Ramírez. Su única salida decente es que renuncie a su diputación..
Posdata: Quien quiera usar esta carta para tapar los problemas de ARENA de convertirse en un partido democrático, no ha entendido nada.
(Más!/EDH)

jueves, 4 de abril de 2013

Carta al director del Instituto Salvadoreño del Seguro Social


Dr. Leonel Flores:
Siempre dormí tranquilo, con la confianza que todo lo relacionado a la medicación (el tipo de medicamento y la dosis adecuada) está (y siempre estará) en manos de mi médico. La sola idea de que esta decisión esté en manos de unos burócratas es una pesadilla.
Pero el otro día me visitó un señor de unos 70 años, que se me presentó de esta manera: "Soy un ciudadano común y corriente, pensionado con el ISSS y asiduo lector de sus columnas...". Me contó que padece de una enfermedad crónica y que, desde hace varios años, está en tratamiento en el Seguro Social. Cada vez que va a la consulta, su médico le prescribe su medicina: una pastilla por día. Lo han tratado con un poco más y con un poco menos, para al fin llegar a esta dosis: una pastilla al día. Y cada vez le despacharon en el Seguro su provisión pastillas.
Pero en la penúltima consulta, el médico le dijo: "Mire, hoy sólo le voy a prescribir la mitad de sus pastillas. Tómeselas como siempre, cada día, sólo que media pastilla". El señor, sorprendido y contento, le preguntó al médico: "¿He mejorado, entonces, doctor?". La respuesta del médico: "No, señor, usted está igual. Sólo que nosotros tenemos instrucciones de la Dirección de reducir la dosis de ciertos medicamentos. Esta vez tengo que reducirla a la mitad, y la próxima vez la voy reducir al 25 por ciento. Me siento mucho, pero así son las instrucciones. Dicen que es para ahorrar".
El señor comenzó a aplicarse la nueva dosis: media pastilla diaria. Pero a los días comenzó a sentirse mal. Fue a la farmacia y compró el complemento de su medicación.


En la siguiente cita, el médico, así como había advertido, le redujo nuevamente la dosis. El paciente le contó que la reducción del medicamento le había afectado, y el doctor le dijo: "Yo sé, es lógico. No es la dosis adecuada para usted". Estaba tan apenado que le enseñó a su paciente el memo de la Dirección General. Y ahí decía: "Por razones de ahorro...".
El pensionado sigue pagando de su bolsa las tres tercios de su medicamentos, ya que sólo recibe la cuarta parte. Dice que él lo puede costear, aunque haciendo otros sacrificios. Pero pregunta: "Y los que no pueden gastar en medicina, ¿qué hacen?".
El razonamiento de este señor es convincente: "Yo ya pagué todo esto. No estoy pidiendo limosnas. Pagué durante toda mi vida laboral para estas medicinas que necesito ahora, ¡y viene un Director General y me cambia la dosis!".
Entonces, doctor Flores, explíqueme: ¿Es cierto que ahora son contadores y burócratas quienes deciden la dosis de medicamentos vitales para la salud de los pacientes? Usted me va a decir: Pero yo soy médico. Cierto, pero la ética dice que es el médico que trata al paciente, que lo conoce y lo diagnostica, quien determina la medicación, no un médico convertido en burócrata y político que nunca ha visto al paciente...
¿O nunca le dieron clase de ética profesional adonde sea que usted estudió?, le pregunta
(Más!/EDH

Columna transversal: ¿Cómo canalizar las frustraciones de la ciudadanía - a la transparencia o al populismo?


Cada vez más se me acercan ciudadanos y lectores para darme información que ellos consideran que puede ser útil para mis columnas o mis cartas. Es la ventaja de ser, además de escritor, servidor de tragos y cafés: Hay un lugar público donde la gente puede buscar a este columnista.
La carta que hoy mismo sale publicada en este periódico y su hermano callejero "Más!", está basada enteramente en una de estas visitas. Mientras estaba escribiendo esa carta, me vino a buscar en La Ventana una profesora de Soyapango. Me cuenta el gran dilema en que se encuentra: La llamaron del Ministerio de Educación para obligarla a aumentar la nota a una alumna, para que pase del grado. La profesora, para no meterse en problemas (pero para tampoco simplemente ceder a esta solicitud indecente), buscó una salida salomónica: Convocó a todos los alumnos que habían salido mal en matemáticas a un examen de reposición. El problema: La única que no se presentó a este examen fue la alumna con la madre de ciertas influencias en el partido, y por tanto en el ministerio. Se le cayó a la profe su salida salomónica al dilema entre mantener la ética o mantener el empleo...
Vino desde Soyapango a mi café para contarme todo esto y para pedirme consejo. Le dije que mientras no se decidiera a enfrentar la evidente corrupción en el ministerio, a pesar de todos los problemas, incomodidades y riesgos que esto le causará, nada se podría hacer. Yo como columnista no puedo sustituir la demanda ciudadana. De todos modos: Mientras no puedo publicar los nombres de la profesora, de la alumna, de la mamá de la alumna, de la directora y de la persona del ministerio, poco impacto puede tener lo que yo puedo escribir sobre el caso. Le recomendé documentar todo el caso con fechas, nombres, llamadas, etc. y mandar el expediente, junto con una carta, al ministro de Educación. "¿Cuál ministro?", me dijo. "Esto es uno de los problemas que hay en el Educación, no hay ministro. No había antes y no hay ahora".
Varios ciudadanos me buscaron en La Ventana para entregarme documentos que supuestamente comprueban la corrupción en la CEL. Han leído mis artículos y se sienten animados a "darme más municiones". El problema es: Mientras no puedo confirmar la autenticidad de los documentos; mientras mis testigos no estén dispuestas a testificar en público, ¿qué voy a escribir yo más allá de lo que ya escribí sobre el "triángulo mágico CEL-GEO-INE, donde no desaparecen barcos, pero sí millones de dólares"? Aunque las fuentes no quieren dar la cara, no quieren que se citen por su nombre, sus informaciones siempre son útiles, porque nos dicen por dónde buscar.
Otros ciudadanos simplemente vienen para desahogarse. El hecho que uno escribe cosas críticas al Gobierno, a la corrupción, a los partidos, anima a muchos a confiarle a uno sus teorías de conspiración, sus frustraciones. Me pongo muy nervioso al escuchar a estos ciudadanos resentidos. Si el Gobierno, los partidos, las instituciones del Estado, los liderazgos de la sociedad no reaccionan pronto y no dan atención a esta olla donde se están cocinando frustraciones con la democracia y su funcionamiento, los resentidos van a buscar liderazgos peligrosos: demagogos, reaccionarios, autoritarios, encantadores de serpientes...
Gente como Elías Antonio Saca, pero también por el lado "izquierdo" Nayib Bukele, ya están desarrollando estrategias para captar este enorme potencial de resentimiento. Si logran que los frustrados, los que se sienten engañados, los excluidos, los resentidos se sientan comprendidos y representados por estos líderes, de repente vamos a tener estas "masas" sin las cuales los caudillos nunca pueden concentrar el poder necesario para convertirse en tiranos.
Las frustraciones de los ciudadanos necesitan canales de expresión. Nada mejor que una prensa libre y crítica que retome las denuncias, las investigue, las tire al público y rete al poder. Si esto no existe, las frustraciones se vuelven resentimientos y se buscan vías de escape: movimientos populistas, que a veces se disfrazan de izquierda, pero que al final siempre llevan a fascismo.
(El Diario de Hoy)

martes, 2 de abril de 2013

Carta con seis demandas a los candidatos presidenciales


Estimados candidatos:
Ya pasó Semana Santa, entremos en serio en este volado de las candidaturas. Hasta ahora ha sido calentamiento y mucha paja. Nada de sustancia. Es hora de preguntar: "Where is the beef?", como lo hiciera Walter Mondale en las primarias demócratas del 1984, cuando su rival Gary Hart estaba hablando a los cuatro vientos de la necesidad de "nuevas ideas", pero sin nunca aterrizar en nada. Con la simple pregunta "¿Y adónde está la carne?", Mondale lo desinfló de una vez por todas y ganó las primarias.
Queremos beef. Demandamos sustancia. Aquí mis seis demandas. Recogidas en incontables pláticas, algunas en la barra donde sirvo tragos, otras en la calle o en las redes sociales.
Primero: Los que son funcionarios públicos, que renuncien a sus cargos. Norman y Óscar, ustedes no pueden seguir siendo alcaldes y candidatos al mismo tiempo. Renuncien ya. Y Salvador Sánchez Cerén, sabemos que usted como vicepresidente no puede renunciar, pero puede (y debe) dejar de inaugurar cualquier cosa del gobierno, y abstenerse a hacer viajes oficiales. Antes de ser candidato tampoco lo hizo...
Segundo: Pónganse de acuerdo entre las tres campañas sobre cómo controlar las campañas adelantadas. Como el árbitro no sirve para esto, pongan entre ustedes las reglas. Nos toman del pelo y disfrazan la campaña proselitista adelantada con 'consultas' para elaborar el programa de gobierno, o con inauguración de casas y comités de barrios en cada colonia. Todos sabemos que todo esto es campaña adelantada y que las consultas son camuflaje.
Tercero: Aparte de las giras y consultas, y de los mamotretos ilegibles que de ahí salen, hagan el esfuerzo serio de formular, cada uno en un documento de 2 páginas, sus 4 propuestas prioritarias al país. Sus apuestas. Sus ideas fuerza. Pero estén seguros: nosotros les vamos a preguntar cómo se come estas cosas. O sea, "Where is the beef?"
Cuarto: Bájense los pantalones y hagan públicos los fondos de campaña. ¿Cuánto va a gastar cada uno y cómo lo va a financiar? Así de simple.
Quinto: Debate. Pónganse de acuerdo sobre el formato, al anfitrión, la moderación. Y adelante. Sin guantes, sin tomar prisioneros. El que sobrevive se convierte en presidente: "Last man standing..."
Sexto: Queremos ver a los hombres y las mujeres de cada uno de ustedes. Dime con quién andas y te digo si sirves de presidente. Así de simple. ¿Quienes van a manejar los asuntos claves del gobierno, como seguridad, educación, salud, hacienda, el gabinete? ¿A quienes van a poner adonde está el pisto? Queremos verlos, conocerlos, chequearlos. Y queremos ver cómo funciona cada uno de ustedes en la cuestión clave para un gobernador: ¿Se rodea de incondicionales o de profesionales críticos e independientes; de mañosos, o de incorruptibles; de los cheros de siempre, o de gente fresca?
Una vez que ustedes respondan a estas seis demandas básicas, podemos escoger presidente.
Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)