Las escenas del strip tease en
el penal de Izalco pueden ser de muy mal gusto, pero ojo: La disco móvil
y el show de bailarinas no matan. Podemos todos estar de acuerdo que
este tipo de eventos no son admisibles en una cárcel, pero no podemos
darnos el lujo de indignarnos más de este video que de los 25 homicidios
que ahora tenemos todos los días, cuando en septiembre del 2012 (una
posible fecha de la grabación del video) tuvimos 158 homicidios (o sea,
5.1 al día); y en agosto del 2013 (la otra posible fecha de la fiesta de
Izalco) tuvimos 242, o sea 8.06 al día.
Y estos números no fueron flor de un día
ni de 1 ó 2 meses, sino representan el promedio de estos años. Los 24
meses del 2012-13 mostraron un promedio diario de 7 homicidios. Esto no
le quita nada a lo asqueroso de un show strip tease en un penal, ante cientos de hombres sedientes de sexo – pero pone el problema en su justa dimensión. El país no está
en una crisis de seguridad al borde de caer en una crisis humanitaria
debido a unas muchachas desnudas bailando en el penal, tampoco debido a
la tregua (de la cual esta fiesta nunca fue parte) – sino debido al
fracaso de todas las políticas de seguridad ‘post-tregua’ de los
gobiernos de Funes y Sánchez Cerén.
Está bien que hechos como la fiesta de
Izalco haya sido denunciada y que sea investigada. Es obvio que ahí se
violaron el buen gusto y la ética. La fiscalía debe determinar si además
se violaron leyes. Pero otra cosa es usar la indignación sobre estas
chocantes imágenes para desacreditar el trabajo de los mediadores y su
intento de convertir una tregua entre pandillas en un genuino proceso de
reducción de violencia, con participación de la sociedad civil, el
sector privado, los liderazgos comunales, las iglesias, alcaldías y el
servicios públicos del Estado en las comunidades. La intención (y ahí se
unen voceros del FMLN con otros de la oposición) es vetar que ante el
evidente fracaso total de la guerra frontal contra las pandillas surjan
alternativas que incluyen el diálogo y la inserción. Para esta
intención, los videos de Izalco son un regalo de Dios – o mas bien de
las entrañas del aparato de inteligencia que los filtró. Y no serán los
últimos.
NADA QUE VER CON LA TREGUA
Me
consta que los mediadores y sus equipos de trabajo no tuvieron nada que
ver con hechos como la fiesta nudista en Izalco y otras que se dieron
en muchos penales antes, durante y después de la tregua, debido a la
corrupción existente en Centro Penales, y debido al oportunismo con el
cual todos los gobierno (de Flores hasta el actual) han buscado canjear
ciertos beneficios para los pandilleros presos contra cortos períodos de
calma y, sobre todo, contra apoyo electoral.
Los mediadores de la tregua, monseñor
Fabio Colindres y Raúl Mijango, y sus colaboradores trabajaron de manera
diferente. Quiero explicar dos diferencias de fondo: 1) Fueron los
primeros que entraron en diálogo con los cabecillas no buscando réditos
electorales ni reducciones coyunturales de la violencia, sino buscando
romper la escalada de violencia y abrir caminos a la reinserción; 2) no
ofrecieron nada a los reos que no les corresponda por ley y por decencia
de un sistema democrático. Más bien los retaron que, antes de pedir
algo, muestren su voluntad de conducir sus pandillas a abandonar la
violencia.
Concesiones a los reos como fiestas con
bailarinas desnudas nunca fueron parte del concepto de la tregua. O sea,
no fueron parte de los cambios en los penales que los mediadores
gestionaron ante el gobierno para crear un clima mas favorable para la
tregua.
Los equipos de mediación propusimos y conseguimos cambios como:
-reunificación de los internos con sus familias, sobre todo sus hijos, que muchos de ellos no los habían podido ver por años;
-esto incluyó también más oportunidades de visitas conyugales. Que esto
fue aprovechado para meter prostitutas, no es extraño dado el grado de
corrupción en centros penales.
-acceso a noticias, periódicos, libros. En este contexto se gestionó la
instalación de plasmas, más o menos 1 por cada 200 reos, para
entretenimiento e información.
-actividades culturales; formación de grupos de música, teatro, danza,
pintura. Yo sé que muchos dirán: ¡DANZA, miren los videos! Pero no: hubo
(y espero que sigan existiendo) grupos serios de danza artística en
varios penales;
-mejoramiento de la asistencia de salud; mejor salubridad en los penales
(agua, basura, limpieza, reparaciones de sistemas de desagua,
ventilación, etc.)
-mas proyectos productivos en los penales;
-acceso de los medios a los penales.
¿Esto ha desnaturalizado el carácter de
la pena y convertido las cárceles en hoteles? De ninguna manera.
Cualquiera que ha visitado los penales, en su extrema situación de
hacinamiento y abandono, puede testificar que la vida en ellas por nada
es envidiable. Sigue siendo un infierno. Invito a los religiosos,
embajadores, empresarios, periodistas que han podido visitar los penales
durante la tregua que digan en público lo que vieron y olieron. No se
callen ante la campaña de mentiras.
Todas estas medidas arriba mencionadas
juntas definitivamente aportaron a la creación de un clima más favorable
para el diálogo, para la gestión de acuerdos tendientes a reducir la
violencia en los penales, en las escuelas, en el transporte público,
etc. El resultado: tasas de homicidios que ya no subieron de un promedio
de 7 al día; ausencia total (por casi 2 años) de asesinatos de
policías, soldados, custodios y sus respectivas familias – cosas que hoy
vemos casi diarios; recuperación de la paz en muchos centros escolares y
suspensión del reclutamiento forzoso de alumnos. Inicio de pláticas y
experimentos locales de reducción de extorsiones.
EL DESMONTAJE DE LA TREGUA
Todo esto empezó a revertirse cuando en
junio del 2013 el gobierno de Funes une fuerzas con el fiscal general
Martínez para desmontar todos los mecanismos de la mediación que eran
indispensables para mantener sostenible la tregua. Y esto no fue culpa
de orgías en los penales u otros excesos que se pueden haber dado
durante la tregua, igual como se dieron antes y después de ella. El
nuevo auge de violencia que se comenzó a gestionar a finales del 2013 y
que culmina en el 2015/16, no es culpa de la tregua, sino de la forma
torpe e irresponsable en que la boicotearon y desmontaron Ricardo
Perdomo, Luis Martínez, Benito Lara, Hato Hasbún, Mauricio Landaverde y
Howard Coto – para sustituirla con la declaración de una guerra frontal
de la cual ninguno de estos señores tiene idea como ganarla. No es culpa
de los mediadores, que pueden haber cometido errores, pero que nunca
fomentaron actos de violencia, ni dentro de los penales ni en los
barrios – es culpa de políticos del FMLN y también de ARENA que
quisieron ganar elecciones prometiendo mano dura y satanizando la
tregua.

Así que, cada cosa en su dimensión.
Investiguen el escándalo de Izalco o cualquier otro abuso en el sistema
penitenciario. Si hay delitos, castíguenlos. Pero no usen estos
escándalos y el morbo que despiertan para desviar la atención de los
verdaderos escándalos en Seguridad Pública: la tensión interna en la
PNC; los operativos de exterminio contra sospechosos de ser miembros o
colaboradores de las pandillas, como por ejemplo la masacre de San Blas;
la pésima situación humanitaria y de hacinamiento en las bartolinas y
los penales; la militarización de la operatividad de la PNC; las
deficiencia de investigación en PNC y FGR; los obsoletos conceptos de
redadas; la falta de liderazgo de Casa Presidencial, donde el presidente
delega las cosas más importantes a sus asesores más ineptos…
(El Diario de Hoy)