Parece que lo que están construyendo en el corazón del centro
histórico, en la Plaza Barrios frente al Palacio Nacional, es el
escenario medieval para el traspaso del mando presidencial. Cerraron las
calles tres semanas antes del evento, y docenas de carpinteros están
levantando unas tarimas hechas de cuartones de madera.
Conociendo al presidente electo, yo
hubiera pensado que iba a hablar a sus representantes en la comisión
preparatorio del evento del traspaso de mando para decirles: Miren,
ármenme una onda como si fuera la llegada de los Rolling Stones. Hablen
a estas compañías que no solo te arman tarimas sino espectáculos, pero
del primer mundo. Vamos con todo para que vean que somos diferentes…
Pero obviamente no dio esta orden. Alguien tomó la decisión de no usar los servicios existentes de espectáculos.
Estas compañías existen en El Salvador.
Tienen sistemas modulares de metal. Uno les da un dibujo de lo que
quiere construir y exhibir, y lo arman en dos patadas, con sonido y
luces incluidos, al tamaño y la altura que uno pida. Y como son módulos
prefabricados y reutilizables, sale mucho más económico que armar una
estructura de madera para un solo evento. Esto es, literalmente,
regresar al tiempo medieval…
Bueno, cada uno tiene derecho de hacer sus fiestas a su manera. Pero
lo que sí podemos exigir es que se transparenten los costos de esta
manera medieval de hacer unas tarimas y escenografías, y que se diga
cuanto hubiera costado en el sistema modular de metal.
Tienen que
haberlo cotizado. Se necesitan además una explicación porque era
necesario cerrar el paso vehicular 3 semanas antes del evento. También
habría que preguntar cómo piensan reciclar todo el montón (mejor dicho,
el bosque) de madera que están utilizando para su obra.
¿O
quedaría montado en un museo esta escenografía del día histórico en
que en nuestro país se declaró por cerrada la post guerra?
Hagamos un ejercicio de lógica. Si hay
indicios de que fiscales hayan utilizado métodos ilegales para preparar
acusaciones y conseguir condenas, hay que investigarlos y apartarlos de
los casos.
Si esto afecta a los casos, en el
sentido de poner en peligro las condenas, no puede ser razón para no
investigar a las fiscales o de no apartarlos de los casos donde han
manipulado testimonios o pruebas.
“Ponen en peligro que se les caiga el
‘caso Corruptela’ por andar investigando y cambiando fiscales” – con
este grito al cielo denuncian que los favorecidos de esta serían Luis
Martínez, el ex fiscal general preso en Mariona; Enrique Rais, el
empresario prófugo en Suiza; y Mauricio Funes, el ex presidente asilado
en Nicaragua. Ellos son los acusados en este caso.
¡Momentito! La cuestión no es si se les
cae una condena o no, la única cuestión relevante es si hubo o no hubo
ilegalidades en los procedimientos de la fiscalía – y la única manera de
saber es investigando a los fiscales al cargo del caso. Y a sus
superiores, incluyendo el entonces fiscal general Douglas Meléndez,
porque hay fiscales que alegan que han sido obligados a dar falsos
testimonios. Acordémonos que el tal ‘caso Corruptela’ incluye las
irregularidades presuntamente cometidas por el entonces fiscal Luis
Martínez para favorecer a Rais y Funes. Y resulta que ahora aparecen
indicios que esta investigación sobre casos amañados también tuvo mañas.
Parece increíble: Al actual fiscal
general Raúl Melara le toca investigar si bajo el mando de su predecesor
Douglas Meléndez se manipularon pruebas para comprobar que el fiscal
general anterior Luis Martínez había ordenado manipular juicios…
Si el nuevo fiscal general no logra que
estas investigaciones internas se concluyan apegadas a las leyes y de
manera transparente, el daño para la institución fiscalía sería
irreparable. En cambio, si esta vez la fiscalía procede bien, se
comprueba que estamos avanzando en la lucha contra la corrupción
judicial.
No entiendo la denuncia que FUNDE ha
hecho contra la decisión del fiscal de investigar las irregularidades.
En cualquier policía y cualquier fiscalía se necesita que se investiguen
a los investigadores – y que se suspendan y castiguen al encontrarles
irregularidades.
Lo que quiero decir es: Ir al fondo en
estas investigaciones internas es mucho más importante que el daño que
esto podría causar al ‘caso Corruptela’. Y si de hecho, luego de todo
este desmadre, se perdiera este caso, la culpa la tendrán quienes han
tratado de ganarlo con métodos fuera de la ley y la ética – no quienes
decidieron investigar, exhibir y subsanar estas ilegalidades.
En el contexto de la actual
investigación se reveló algo que parece insólito: Hay testimonios de
fiscales, quienes confesaron delitos, luego se hicieron ‘testigos
criteriados’ de acusación contra su ex jefe Luis Martínez – y siguen
ejerciendo como fiscales. No puede ser.
Si estos fiscales/testigos realmente cometieron delitos, hay que apartarlos de lafiscalía. Si no cometieron delitos, hay que castigar a los otros fiscales que losobligaron a hacer confesiones y acusaciones falsas. Por esto es tan importante laactual investigación interna – y habrá que ampliarla hacia un montón de otros casosprominentes de las fiscalías de Martínez y Meléndez.
Saludos,
Posdata:
No, todo esto no es prueba de que estemos retrocediendo en la lucha
contra la corrupción, como muchos denuncian. Todo lo contrario, el hecho
que hoy conocemos las irregularidades es el primer paso a resolver el
problema.
Ningún presidente tiene la obligación de nombrar
a ministros que me gustan. Y ningun presidente lo hizo, con muy pocas
excepciones.
3 de las 4 ministras nombradas provienen del círculo interno del futuro presidente. Pero Michelle Sol es la primera donde no se detecta ninguna otra razón que explique su nombramiento.
Alexandra
Hill: No es nada depreciable el consejo que le
dio Roberto Lorenzana de mejor documentarse bien antes de ir a entrevistas. Por
lo demás, me gusta su compromiso con los que se han metido en problemas y con
darles segundas oportunidades.
Nayib Bukele: Todavía estamos esperando la carne. ¿Qué va a hacer con Seguridad? ¿A quiénes va a poner donde hay: en CEL, GEO, INE, CEPA, ANDA?
Mauricio
Interiano: Que raro que alguien que proviene del mundo de los ejecutivos
corporativos no entienda que ciertos fracasos obligan a renunciar. Aunque no
sea el único responsable.
Comisionado Landaverde:
Echarle la culpa de los homicidios al futuro gobierno es la declaración
de bancarrota menos elegante. Mejor se hubiera quedado con los 20 años de Arena…
Comisionado
Cotto: Usted dijo que se quedará en la PNC. Sería
más digno renunciar, porque la única manera de quedarse con el uniforme sería
como agregado policial en Qatar.
Tengo que corregir el telegrama del 18 de abril: Mauricio Landaverde y Howard Cotto piden $260 mil – cada uno. Si no, amenazan con quedarse en la PNC. Disculpen, piden $350 mil cada uno.
Pero queda válido el otro telegrama: Sres.
Comisionados Cotto y Landaverde: Recibimos su demanda extorsionista. Queda
rechazada. Espero que el presidente electo no decida otra cosa.
Raúl Melara: ¿Entendí bien la noticia de que la fiscalía tiene testigos criteriados quienes a pesar de ser confesos de delitos siguen siendo fiscales? Por favor, dígame que no es cierto.
Oscar
Ortiz: Para tener un mandato claro para los
cambios que hay que hacer en el Frente, tenés que decir en público y con toda claridad
qué piensas hacer con el partido.
Sigo pensando lo imposible: La crisis de ARENA (tal vez) se resolverá si Carlos Calleja y Javier Simán intervienen juntos. Muy transitoriamente, por supuesto, como facilitadores para crear un COENA de consenso.
Corte
Suprema de Justicia: ¿Ya quedan perdonados y
olvidados los pecados que el jefe de Probidad Carlos Pineda cometió cuando
quiso chantajear a los diputados a que voten por su elevación a magistrado? Ya
nadie habla de su sustitución. Por lo contrario: Corte Plena le ayudó a salvar
a Gallegos. Quien por su parte apoyó su candidatura a la Sala.
Nuestro Tiempo:
En honor al nombre que escogieron, entren en acción ahora, con palabras
claras. Alguien tiene que llenar el vacío de liderazgo y visión, antes
de que lo ocupe el nuevo gobierno.
Al
juez especializado que preside el caso
tregua: Espero que usted haga honor a la independencia de los jueces y
absuelva a los 19 acusados.
Espero que la columna “Cuando el deber llama”
que publicaste este lunes no sea un aviso que hayas aceptado un cargo
en el gobierno. Simplemente no creo que alguien tan crítica,
independiente y exigente como vos quepa en un gabinete presidido por
Nayib Bukele.
Pero vos hiciste en su columna una
comparación extraña para argumentar que los profesionales preparados para
cargos en el gobierno no deberían negarse a aceptarlos, solamente porque no les
parece propicio el ambiente alrededor de un presidente electo “que miente, ataca, difama y desinforma para
explotar el hartazgo de la población sin ofrecer reformas concretas
sustanciales a cambio”. Negarse a colaborar con el nuevo gobierno “sería
el equivalente a quemar el autobús donde vamos todos con tal de demostrar las
imperfecciones del conductor”.
Es una comparación forzada. Si estamos
sentados en un bus y resulta que está al punto de chocar por su manera
irresponsable de manejar del conductor, lo que vamos a hacer es tratar de
bajarnos antes de que nos mate el conductor. O en un caso extremo, trataríamos
a sacar del timón al conductor ebrio, drogado o loco. Lo que a nadie se le ocurriría
sería quemar el bus.
En primera instancia yo trataría de no
subirme a un bus si tengo desconfianza de que el conductor, por ebrio o inepto,
nos va a hacer torta. Entonces, si choca, mala suerte para los que se subieron,
desatendiendo las advertencias. Trágico también para los que el busero se
llevaría de encuentro – pero de todos modos, yo no lo hubiera podido evitar,
aunque me hubiera subido.
Quedémonos con la figura de comparación: Si
usted está al punto de subirse a un bus y ve que el conductor no es de confiar,
¿tendrá sentido sentarse a la par de él para ayudarle a conducir?
Dejemos el bus y hablemos del gabinete de
gobierno. Coincido contigo, Cristina, que es legítimo que alguien, aunque no
esté comulgando con todas las ideas del presidente electo, acepte participar en
el gobierno – si ve posibilidades de aportar por el bien del país. Por más
personas que hagan sin perder el sentido crítico, mejor. Pero tampoco podemos
comparar la decisión de alguien que no quiere ser parte de este gobierno,
porque no cree en su rumbo, con un terrorista que quema el bus, en vez de hacer
lo posible para prevenir que choque.
Ambas posiciones son legítimas: la de
participar para evitar que el gobierno fracase; y la negarse a participar de un
proyecto político en el cual uno no tiene confianza. No se puede tildar de traidores
a los que aceptan participar, y tampoco acusar de sabotaje a los que se
mantendrán en posición crítica o opositora. Tomen en cuenta que uno sirve al
país desde el gobierno o desde la oposición – ambos papeles son necesarios, y
ambos hay que cumplirlos bien y con responsabilidad.
Así
que estimada Cristina, cuidadito con los malos motoristas que suelen chocar los
buses, casi todo los días. Lo mejor es siempre tratar de evitar que tomen
control del volante. Pero si no se pudo, mejor apartarse…
Y cuidadito con figuras de comparación
que no funcionan para fortalecer un argumento. Estoy seguro que coincidimos en
que sería mejor que los que formen el gabinete del gobierno entrante no sean
los peores que rodearon al futuro presidente en toda su trayectoria. Hasta
ahora, con los nombramientos de Cancillería y Cultura, no vamos tan mal –
aunque hasta ahora el dilema que tematizaste (aceptar o no un cargo) no ha
existido, ya que ambas mujeres nombradas provienen del círculo interno, casi
familiar del presidente electo.
Olvídense de la CICIES. No necesitamos
una comisión internacional que ataque la corrupción por el lado de la
investigación y persecución penal. Ya se ha mostrado que esta parte de
la lucha contra la corrupción funciona en manos de nuestras
instituciones, y con mejores presupuestos y asistencia técnica
internacional lo harán aún mejor.
Pero hay otra parte de la lucha contra
la corrupción que está en pañales: la consecuente e integral reforma
del Estado que erradique la incapacidad e ineficiencia en la
administración pública y la deficiencia de los servicio a la
ciudadanía. Por que es errónea la idea de que la corrupción comienza
donde un funcionario robe al Estado o acepte sobornos. Esta es la parte
de la corrupción que es más fácil erradicar, y de hecho El Salvador y
otros países latinoamericanos lo están haciendo con bastante éxito. La
parte de la corrupción mucho más difícil es la que comienza con la
contratación de un funcionario no capacitado para su cargo, y que
continúa con estructuras burocráticas que en vez de solucionar
problemas los complican.
La “corrupción delictiva”, para llamarla de algún modo que
la distingue de la “corrupción sistémica” que tiene que ver con la forma
ineficiente como se organiza el Estado, es más fácil de detectar y
erradicar porque el Estado tiene instrumentos para hacerlo: instrumentos
institucionales de investigación y de persecución, como la PNC, la
Fiscalía, Corte de Cuentas, tribunales, la Sección de Probidad. Algunas
trabajan bien, otras todavía no, pero será fácil mejorarlas con recursos
adecuados y asistencia internacional, sin necesidad de una Comisión
Internacional que entra en conflicto con el orden constitucional del
país.
Además, la lucha contra la parte delictiva de la corrupción (los
presidentes que usan partidas secretas para robar millones; ministros y
alcaldes que se dejan sobornar) tiene la gran ventaja de tener la
opinión pública no sólo de su lado, sino presionando a las
instituciones, pidiendo resultados.
¿Pero quién denuncia, quién investiga, quién erradica la corrupción
que no se deja definir como delitos perseguibles sino que requiere
transformaciones estructurales en el Estado? Nadie. Leemos en los
periódicos de un presidente y otros funcionarios presos por corrupción,
de otro presidente prófugo por corrupción, de alcaldes procesados por
corrupción, pero nunca leemos de investigaciones que nos explican que
cientos de millones de dólares se pierden por ineficiencia.
Lastimosamente no es cierto aquella consigna del presidente electo que
dice que “el dinero alcanza cuando nadie roba”. Es una visión muy corta
de la corrupción y de las reformas que necesita el Estado para erradicar
la ineficiencia sistémica. Al final del día lo que perdemos por la
corrupción/robo es nada en comparación con la corrupción/ineficiencia…
La crisis permanente de los hospitales públicos y de los medicamentos
no se explica ni por el montón de dinero que robaron los presidentes ni
tampoco por lo poquito que pueden estar robando directores o
administradores del área salud. Se explican por fallas en el aparato
gubernamental que impiden que los recursos existentes sean bien
aprovechados y se reflejen en beneficios de los usuarios.
Lo mismo en el sistema escolar, en la manera como se administran la
PNC, el agua, la política energética. Podemos armar el mejor sistema de
investigación policial, la mejor fiscalía, el mejor sistema judicial, la
mejor CICIG y posiblemente agarrar y meter presos a todos los ladrones
metidos en salud, Educación y Seguridad, en ANDA y CEL, y con esto se
aun no van a mejorar los servicios públicos que dan estas instituciones,
porque siguen sin tocar las fallas sistémicas de esta administraciones
públicas que evitan que trabajen con eficiencia.
Y para esta tarea no tenemos instrumentos. Así que, si queremos
institucionalizar la disposición internacional de ayudarnos en la lucha
contra la corrupción, no pensemos en una CICIG que duplique el trabajo
de la Fiscalía General. Pensemos en una comisión que nos ayude a
reformar el Estado y a hacer más eficiente el servicio público y las
instituciones que brindan servicios a la ciudadanía. Para esto se
necesitan leyes adecuadas, como por ejemplo la permanentemente
engavetada Ley de Servicio Público; se necesita reforma profunda de la
burocracia; tecnología adecuada para hacer el aparato estatal a la vez
más eficiente y más transparente; sistema de evaluación de funcionarios y
de incentivos…
En esta reforma del Estado se tendrá que enfrentar a resistencias muy
fuertes de grupos de interés incrustados en el aparato del Estado;
funcionarios privilegiados igual que sindicatos. Para esto hay que hacer
investigaciones, elaborar propuestas, movilizar la opinión pública.
Invito al futuro presidente de establecer y dotar de total autonomía una
Comisión Internacional de Reforma del Estado –y a comprometerse a poner
en práctica sus recomendaciones. CIRES en vez de CICIES. Simplemente
insistir y tratar de imponer una CICIES a la guatemalteca sería
demagogia.
Esto de Venezuela parece un campeonato mundial de conspiración
política, militar y de inteligencia. Imagínense las escenas en aquella
casa donde Leopoldo López guardaba arresto domiciliario, vigilada las 24
horas por agentes del temible Servicio Bolivariano de Inteligencia
(SEBIN): entran generales del SEBIN y del ejército, a veces juntos, a
veces por separado y se sientan con el líder opositor para
instrumentalizarlo dentro de su plan de dar un auto-golpe. Quieren
deshacerse de Nicolás Maduro, quien ya está quemado internamente e
internacionalmente, pero necesitan que el nuevo régimen sea percibido
como gobierno de transición y legítimo que cuenta incluso con el apoyo
de líderes opositores.
Juan Guaidó y Leopoldo López en frente de la base aérea La Carlota en Caracas, en la madrugada del 30 de abril
Y por su parte, Leopoldo, quien me consta que no es ningún
sencillo, tratando de instrumentalizar a los generales para que generen
las fisuras que la oposición necesita dentro de las fuerzas armadas,
para luego usar la movilización popular para hacer caer el debilitado
edificio del régimen chavista…
Los generales venezolanos reportando a sus referentes cubanos, que
controlan cada movimiento del SEBIN y de las fuerzas armadas —y los
cubanos negociando con los agentes rusos, que llegaron hace pocas
semanas para hacerse cargo de la operación de rescate— no de Maduro,
sino del régimen. Porque ojo: Los cubanos y los rusos andan juntos en
Caracas, pero no necesariamente tienen los mismos intereses…
En otro escenario, Moscú intercambiando mensajes con Washington.
Ambos descaradamente lanzando campañas públicas de desinformación sobre
la situación real en las calles de Venezuela, pero al mismo tiempo
tratando de evitar que la situación se salga de control. Para Washington
se trata de convencer a los chavistas que están dispuestos a mandar sus
marines si algo le pasa a Juan Guaidó, al mismo tiempo que aseguran a
los rusos que de ninguna manera van a intervenir militarmente.
Nada de esto lo vimos en televisión. Sólo vimos lo que pasó el 30 de
abril en las calles de Venezuela: la sorpresiva aparición de Leopoldo
López a la par de Guaidó, pero también flanqueado de miembros bien
armados del SEBIN, de la Guardia Nacional y del Ejército. Los dos
líderes más emblemáticos del país, encabezando una manifestación
opositora, pero sin lograr detonar un levantamiento popular masivo que
obligue a las tropas militares a tomar posición.
¿Qué pasó? Dicen que los planes (hechos para el 1 de mayo, tanto de
un auto golpe para deshacerse de Maduro como el de Leopoldo y Guaidó de
usar este autogolpe para de una sola vez hacer caer al régimen) se
frustraron, porque otros efectivos del SEBIN, a lo mejor por orden de
los cubanos, planificaron detener a Guaidó en la mañana del 30 de abril
—lo que obligó a los conspiradores (de ambos lados) a adelantar sus
acciones. La idea era que la concentración popular masiva del 1 de mayo
coincidiera con la aparición de Leopoldo y con la operación del
autogolpe militar. Esto se frustró —y ni los opositores ni los
conspiradores militares consiguieron su objetivo. Maduro, aunque
visiblemente asustado y debilitado, se mantiene en el Palacio de
Miraflores…
La otra razón del fracaso es que la actuación de Estados Unidos
carece de credibilidad. Nadie les cree la amenaza de intervención
militar, ni los rusos, ni los cubanos, ni los chavistas, solamente los
sectores más retrógrados dentro de la oposición venezolana. ¿Y cómo iba a
ser diferente, si la Operación Venezuela de Washington está a cargo de
un fanático veterano de la Guerra Fría como Elliot Abrams, quien depende
de dos tigres de papel como John Bolton y Donald Trump?
Todo esto parece una novela mal lograda, escrita en partes
por mentes bastante brillantes (como Leopoldo López y algunos generales
jóvenes de inteligencia venezolana), pero en otras partes por
trogloditas como Elliot Abrams y algunos adeptos de la anti-política
dentro de la oposición venezolana. Para nosotros puede ser una novela de
suspenso divertida, para los venezolanos sigue siendo una pesadilla.
Está llegando a su fin el gobierno
actual. Ya vendrán las evaluaciones de sus 5 años en el poder, los balances,
los resúmenes críticos y otros acríticos. Y las recomendaciones para el
gobierno entrante de cómo manejar mejor la Seguridad Pública…
Uno de los temas principales a evaluar
será el de seguridad pública, las políticas contra la delincuencia, las
pandillas, la violencia.
Basado en datos oficiales he preparado un
gráfico que pone en relación la curva de homicidios con las fechas políticas y
con quienes han estado al frente de la política de Seguridad y su
implementación.
Antes de comenzar a analizar y a sacar
conclusiones y recomendaciones para el gobierno entrante, veamos las cifras.
Veámoslas fríamente. Y luego hablemos.
Todos los datos
de homicidios son oficiales proporcionados por la PNC. Por favor, tocar
la imagen para verla entera
Como ven, el gobierno actual, que tanto
habla de “reducción de homicidios”, entrega el poder con más homicidios al mes que
cuando asumió el gobierno. Y en el camino, en el 2015 y 2016, implementaron
políticas que resultaron en una violencia tan alta como en tiempos de guerra.
Hay
que analizar bien estos números – y otros que las instituciones deberían
proporcionar sobre desapariciones, extorsiones, hurtos y robos. Luego hablemos.