martes, 15 de diciembre de 2020

Carta a los que vigilan el gasto público: Ojo con los medios gubernamentales. De Paolo Luers



Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 15 diciembre 2020; en ensalmador.com lunes 14 

Estimados magistrados de la Corte de Cuentas y la Corte Suprema, fiscales, diputados, periodistas y organizaciones ciudadanas anti corrupción:

Siempre he sostenido que el diario oficialista que ha creado el gobierno Bukele no es sujeto válido de observación, ni siquiera de crítica, de su producción editorial, de su aporte al periodismo y la cultura. Pero sí debe ser sujeto de nuestro escrutinio de malversación de fondos públicos. Como producto editorial el ‘Diario El Salvador’ es tan irrelevante como las publicaciones de publicidad comercial que reparten en los supermercados, pero como expresión de corrupción es relevante.

Por tanto, analizar o denunciar el extraño manejo de la verdad que hace este medio no tiene sentido, pero es necesario analizar, describir y eventualmente llevar a juicio sus formas ilegítimas de financiamiento. Invito a todos ustedes a no evadir esta responsabilidad.

Esto lo he sostenido como regla para mi labor, pero también en discusiones con colegas periodistas, editores y columnistas. Jamás comentaré las (des)informaciones y opiniones difundidas en este boletín, porque caen por su propio peso. Nunca un diario oficialista (de un gobierno o partido) tiene credibilidad, y peso solamente cuando una dictadura le crea un monopolio prohibiendo medios independientes. 

Pero ayer la voz oficial del gobierno y del partido de Bukele publicó una nota, por cierto en portada, que sí merece comentario en el rubro corrupción o malversación de fondos. El ‘Diario El Salvador’ tendrá la mayor circulación en el país”, dice el titular, y luego se  “informa” que “a partir de mañana, el tiraje del periódico será cuadruplicado”.

¿Tiraje cuadruplicado? Cualquiera que conoce la industria de periódicos impresos y los enormes retos que enfrenta un sistema de circulación sabe que esto solo será posible si se cuenta con una subvención sustancial y permanente. Cualquier inversionista privado se plantearía un aumento de su tiraje y una ampliación de su sistema de circulación gradual, dependiendo principalmente del crecimiento gradual de sus ingresos por venta de anuncios. Pero para el gobierno esto no es ningún problema, ya que en este caso la subvención proviene de fondos públicos. El único problema para ellos es cómo esconder y disfrazar estos gastos indebidos dentro del caos que -para este fin- han creado en el manejo de sus presupuestos.

Ya que operan con fondos públicos, se dieron el lujo de fijar el precio de venta al público de su impreso al 50% de sus competidores comerciales e independientes. Y como piquete publicitario, generosamente anunciaron que el 100% de sus ingresos por circulación se queda en manos de sus distribuidores y no del periódico. Bien galán ser generoso con fondos públicos.

Entonces, no recibirán ni un centavo de la venta de sus productos. Y el otro producto que vende un periódico, los anuncios, casi en su totalidad se limita a publicidad gubernamental. O sea, casi la totalidad de sus costos de producción (redacción e impresión) proviene de fondos públicos, sin que exista una ley que respalde estas derogaciones.

Es la responsabilidad de todos ustedes, sobre todo de las instancias estatales que tienen que ver con el presupuesto y su ejecución, con malversación y corrupción, investigar cómo este gobierno disfraza fraudulentamente el financiamiento de la propaganda oficialista y partidista. 

Saludos, A todos ustedes, cada uno con sus facultades y capacidades, les compete monitorear y controlar el gasto público. Uno de los rubros es el gasto creciente del gobierno en publicidad y propaganda, tanto el gasto declarado como, y sobre todo, el encubierto.

Siempre he sostenido que el diario oficialista que ha creado el gobierno Bukele no es sujeto válido de observación, ni siquiera de crítica, de su producción editorial, de su aporte al periodismo y la cultura. Pero sí debe ser sujeto de nuestro escrutinio de malversación de fondos públicos. Como producto editorial el ‘Diario El Salvador’ es tan irrelevante como las publicaciones de publicidad comercial que reparten en los supermercados, pero como expresión de corrupción es relevante.

Por tanto, analizar o denunciar el extraño manejo de la verdad que hace este medio no tiene sentido, pero es necesario analizar, describir y eventualmente llevar a juicio sus formas ilegítimas de financiamiento. Invito a todos ustedes a no evadir esta responsabilidad.

Esto lo he sostenido como regla para mi labor, pero también en discusiones con colegas periodistas, editores y columnistas. Jamás comentaré las (des)informaciones y opiniones difundidas en este boletín, porque caen por su propio peso. Nunca un diario oficialista (de un gobierno o partido) tiene credibilidad, y peso solamente cuando una dictadura le crea un monopolio prohibiendo medios independientes. 

Pero ayer la voz oficial del gobierno y del partido de Bukele publicó una nota, por cierto en portada, que sí merece comentario en el rubro corrupción o malversación de fondos. "El ‘Diario El Salvador’ tendrá la mayor circulación en el país”, dice el titular, y luego se  “informa” que “a partir de mañana, el tiraje del periódico será cuadruplicado”.

¿Tiraje cuadruplicado? Cualquiera que conoce la industria de periódicos impresos y los enormes retos que enfrenta un sistema de circulación sabe que esto solo será posible si se cuenta con una subvención sustancial y permanente. Cualquier inversionista privado se plantearía un aumento de su tiraje y una ampliación de su sistema de circulación gradual, dependiendo principalmente del crecimiento gradual de sus ingresos por venta de anuncios. Pero para el gobierno esto no es ningún problema, ya que en este caso la subvención proviene de fondos públicos. El único problema para ellos es cómo esconder y disfrazar estos gastos indebidos dentro del caos que -para este fin- han creado en el manejo de sus presupuestos.

Ya que operan con fondos públicos, se dieron el lujo de fijar el precio de venta al público de su impreso al 50% de sus competidores comerciales e independientes. Y como piquete publicitario, generosamente anunciaron que el 100% de sus ingresos por circulación se queda en manos de sus distribuidores y no del periódico. Bien galán ser generoso con fondos públicos.

Entonces, no recibirán ni un centavo de la venta de sus productos. Y el otro producto que vende un periódico, los anuncios, casi en su totalidad se limita a publicidad gubernamental. O sea, casi la totalidad de sus costos de producción (redacción e impresión) proviene de fondos públicos, sin que exista una ley que respalde estas derogaciones.

Es la responsabilidad de todos ustedes, sobre todo de las instancias estatales que tienen que ver con el presupuesto y su ejecución, con malversación y corrupción, investigar cómo este gobierno disfraza fraudulentamente el financiamiento de la propaganda oficialista y partidista. 

Saludos, 



domingo, 13 de diciembre de 2020

Jorge Velado: Hombre de principios, político tolerante. De Paolo Luers

1960-2020

Publicado en EL DIARIO DE HOY, sábado 13 diciembre 2020

¿A cuántos dirigentes políticos-partidarios conocemos, a quienes podemos hablar y pedir una cita urgente, y quienes te invitan a su casa, a la hora que sea, sin la mínima idea si van a recibir una crítica, un reclamo, o una propuesta, o preguntas incómodas? Yo sólo conocí a uno: Jorge Velado, y lamento que ya no está con nosotros. Bueno, como muchos lamenté cuando renunció a la presidencia de ARENA, porque con razón temíamos por la continuidad del proceso de renovación, democratización y modernización de este partido. Pero siempre estaba Jorge ahí, disponible a escuchar hasta las críticas más desesperadas a su partido. Cuando se enfermó y tuvo que retirarse de la vida pública, comenzó a hacer una terrible falta. Y ahora que falleció, todos que tuvimos la suerte de ser sus amigos sentimos un gran vacío.

De hecho, en la mayoría de las docenas de veces que le caí a su casa para hablar y discutir, antes y después de su retirada del COENA, era para expresarle preocupación por el rumbo de su partido, a veces acompañada de una forma de crítica franca que muy pocos políticos aguantan, ni hablar de apreciar, entender y procesarla. Jorge siempre me recibió con la más sincera apertura, siempre invitaba al metido a un buen café o un buen whisky, dependiendo de la hora, y siempre escuchaba. Así como están las cosas hoy, con un gobierno tan hostil y tan sordo para la crítica, y con los partidos de oposición tan poco curiosos de lo que piensan los ciudadanos de ellos, cuánta falta hacen hombres como Jorge Velado.


Jorge hace falta por otras muchas razones. Extraño a los líderes que no les importa su ego, su imagen, ni su interés de poder o de enriquecimiento. Líderes que administran con paciencia y sin protagonismo los conflictos, en vez de crearlos, profundizarlos e instrumentalizarlos. Líderes que asumen un partido dolido y desanimado luego de la derrota del 2009 y la traición y división provocadas por Tony Saca, Herbert Saca, Gallegos y Funes, y logran unificarlo, motivarlo y renovarlo. Esta última calidad es la que más necesitaríamos ahora, en toda la oposición, y lastimosamente no han aparecido dirigentes como Jorge Velado.


Perdí un interlocutor; un hombre puente y concertador; fiel a sus principios, pero tolerante, y sobre todo a un amigo. Descanse en paz, Jorge. Y mis más sentidos abrazos para Kalena, toda la familia y los muchos amigos de Jorge Velado.



En defensa de los Acuerdos de Paz. Columna Transversal de Paolo Luers

16 de enero del 1992. Rompiendo el protocolo: 
El presidente Cristiani da la mano a los dirigentes del FMLN

Editorial de EL DIARIO DE HOY,  domingo 13 diciembre 2020

"Los mal llamados Acuerdos de Paz fueron acuerdos de dos cúpulas negociando en nombre de los que arriesgaron su vida” (Nayib Bukele, 25 de noviembre 2020)

No es la primera vez que quien ahora ejerce el cargo de presidente de la República expresa que no se siente comprometido con los resultados de las negociaciones, que pusieron fin a la guerra civil y sentaron las bases, no sólo para la paz, sino para la democracia del país. Lo significativo es adónde y a quiénes lo dijo: en la Escuela Militar Gerardo Barrios y a los futuros jefes militares, en una ceremonia de graduación de subtenientes. Descalificar los Acuerdos de Paz frente a los oficiales formados bajo su gobierno significa nada menos que deslegitimar la nueva doctrina institucional de la Fuerza Armada adoptada luego de la guerra. Significa poner en cuestión la esencia misma de los Acuerdos de Paz: la desmilitarización del país. Esto no sólo incluye la subordinación de la Fuerza Armada a la Constitución, sino además su carácter apolítico, no deliberativo, su separación de la Seguridad Pública.

Este desconocimiento de los Acuerdos de Paz de 1992, por parte del presidente de la República, es el intento de romper con el sistema político, el cual lejos de ser un pacto de cúpulas, surgió de un consenso forjado entre todos los sectores del país y toda la comunidad internacional. No podemos permitir que un presidente sediento de alcanzar el poder ilimitado e incontrolable logre producir esta ruptura. Los Acuerdos de Paz merecen defenderse entre todos. Cuando digo todos, no sólo hablo de los excombatientes de ambos lados, soldados y guerrilleros, sino de las Iglesias, de los partidos políticos de todo el espectro ideológico que juraron cumplir con la Acuerdos, de los sindicatos y organizaciones de campesinos, de los empresarios y sus gremios.

Cuando hablamos de defender los Acuerdos de Paz, ¿qué significa en concreto?

Si enumeramos todos los principales acuerdos que en su conjunto se firmaron en 1992, nos damos cuenta que son precisamente las reglas del juego que el gobierno y los partidos de Bukele están atacando y tratando de debilitar y deslegitimar:

La desmilitarización. Bajo las órdenes de Bukele, la cúpula militar instalada por él desafía sistemáticamente los mandatos de los Acuerdos de Paz y de la Constitución de no meterse en política. El corazón de la paz alcanzada fue: Los militares mantienen el privilegio de las armas, pero dejan de meterse en política; los guerrilleros entregan las armas por siempre, pero ganan el pleno derecho de participar en el sistema político. Esto nos lleva al segundo eje central de la paz:

El pluralismo político. La guerra estalló por que una de las fuerzas políticas existentes, la izquierda en todas sus expresiones, estaba excluida del sistema y sujeto a censura y represión. Los Acuerdos de Paz establecieron un sistema pluralista, en el cual mayorías y minorías, derecha e izquierda, partidos tradicionales y partidos emergentes, podían competir libremente. El sistema no fue perfecto, porque no hubo igualdad de condiciones para todos, pero le dio al país la estabilidad necesaria para poder recuperar su fuerza económica y comenzar a disminuir la pobreza. Los ataques feroces de Bukele y sus seguidores no solo a los partidos que compiten contra los suyos, sino al sistema partidario, demuestran su menosprecio al pluralismo. No es compatible con su anuncio populista que sólo él representa “al pueblo”.

La división de poderes. Este principio es el corazón del sistema republicano que El Salvador adoptó consecuentemente con los Acuerdos de Paz. Nuevamente, no funcionó a la perfección, pero antes del surgimiento del populismo autoritario de Bukele y Cía. había disputas sobre el alcance de la independencia del parlamento, de la Corte Suprema, de la Fiscalía, de la Corte de Cuentas y del Tribunal Electoral, pero no había quienes se dedicaran sistemáticamente a erradicar la división de poderes. Hoy estamos ante una sistemática labor de deslegitimar a estas instituciones, siempre cuando cumplen su papel de contrapeso contra el poder ejecutivo. El populismo siempre pretende ganar poder movilizando a las masas contra las instituciones que supuestamente son obstáculos para la labor del líder a favor de “el pueblo”.

El consenso social contra la violencia política y en defensa de la libertad de prensa. Gracias a este consenso social tan fuerte y profundo, forjado en nuestro proceso de paz, somos el único país de la región (junto con Costa Rica) donde durante décadas no ha prosperado la violencia política ni ataques a la libertad de prensa. Hemos tenido cualquier forma de violencia, pero no violencia política ni contra periodistas, como abundan en Honduras, Nicaragua, Guatemala y México. Luego de lo vivido entes y durante la guerra, la sociedad civil entera ha levantado una barrera moral contra ambos flagelos: la violencia política y la restricción de la libertad de expresión y en particular de la prensa. El gobierno actual y los partidos Nuevas Ideas y Gana que lo sostienen, promueven el odio y los resentimientos como arma política y electoral, atacan diariamente a los medios y periodistas independientes.

Una policía civil e institucional. La abolición de los antiguos cuerpos de Seguridad supeditados a la cúpula y doctrinas militares y sus sustitución por una policía civil y obediente al control de la fiscalía y los jueces, fue el logro más audaz de los Acuerdos de Paz, y todos somos testigos de cómo bajo las órdenes de Bukele la PNC se vuelve a militarizar y convertir nuevamente en un instrumento de control político del gobierno.

El muro en honor a las víctimas de la guerra,
Parque Cuscatlán/San Salvador

Estos son los principales logros que la Nación conquistó al decidirse terminar el conflicto armado y a la vez el autoritarismo y transitar a la democracia. Cada uno de estos logros está en grave peligro si Bukele alcanza su meta de tomar control de la Asamblea, y luego del resto de poderes e instituciones, a partir de las elecciones de febrero 2021. Es tarea de todos, no sólo de los partidos de oposición, a defender y perfeccionar el sistema político que surgió de un amplio consenso luego de la guerra.

Defender los Acuerdos de Paz, los compromisos asumidos en ellos, es la única forma de defender nuestros derechos y nuestras libertades. ¿Qué se cree Nayib Bukele para desafiar los Acuerdos de Paz?


sábado, 12 de diciembre de 2020

Carta a Sulen Ayala: Tu lucha. De Paolo Luers



Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 12 diciembre 2020

Me gusta la imagen que usaste para mupis y vallas. Bien diseñada, diferente, llamativa. También me parece correcto el mensaje que escogiste: Vas a luchar contra la corrupción. Coincido, la corrupción debería ser el tema central de estas elecciones. Exponiendo la manera mafiosa que este gobierno maneja los fondos públicos, se desarman dos consignas que han sido claves para el ascenso de poder de Bukele: “Devuelvan lo robado” y “Los mismos de siempre”.

Pero fue un error escoger el titular, además en mayúscula: MI LUCHA. Para mí, como antifascista de la generación alemana de la posguerra y post dictadura nazi, esto rompe con un tabú que en mi país de origen tiene un amplísimo acuerdo social y ético: Nunca usar, y mucho menos jugar, con los símbolos del nazismo. Y el título del libro-credo de Adolf Hitler, “Mein Kampf” (Mi Lucha), es uno de los símbolos más representativos, igual que la esvástica. Por tanto, en Alemania un afiche como el tuyo descalificaría a quien lo difunda.

Pero no estamos en Alemania, donde hasta los niños de primaria saben lo que representa las palabras “Mi Lucha”. En El Salvador la mayoría de la gente desconoce a Adolf Hitler y su odioso libro. Pocos saben que ahí expuso todas sus intenciones diabólicas, como la exterminación de los judíos y desatar una guerra. Aquí el uso del título de su libro en comunicación política no apela ni logra movilizar a sentimientos fascistas de la gente, como por ejemplo lo pretende el uso permanente de la frase “nosotros somos el pueblo” de otros candidatos e incluso del presidente. 

Pero sí hubieras tenido que tomar en cuenta que la frase “Mi Lucha” despierta sensibilidades y abre un flanco para malas interpretaciones, como de hecho ya se han expresado, no solo por parte de enemigos de la lucha contra la corrupción actual, sino también por amigos de esta causa. Lo primero (los ataques de los oficialistas) no tiene mucha importancia, pero lo segundo (la molestia entre amigos y aliados) sí hay que tomarlo en serio. 

Yo tengo el gusto de conocerte desde hace años, ver cuáles son las luchas que peleaste, entender por qué te metiste en política electoral. Por tanto yo sé, sin duda alguna, que de fascista no tenés nada. Tenés convicciones de derecha que no comparto, pero coincidimos plenamente en la necesidad de enfrentar al autoritarismo y su intención de hacerse del control de la Asamblea, y partir de ahí, de todo el Estado. Coincidimos en priorizar esta lucha encima de cualquier otra que podría dividir la oposición.

Así que la no tan feliz redacción de tus afiches no me causa ninguna sospecha, pero sí me provoca a escribirte esta crítica. Yo te recomendaría que no sigan usando la frase “Mi Lucha”. Puedes decir: “Mi compromiso es luchar contra la corrupción” o algo por el estilo. El mensaje es correcto, aunque hay palabras que los dictadores han hecho suyos y quedan quemadas por siempre.

A vos te han atacado por ser mi amiga, y a mí, por ser amigo tuyo. Sigue siendo un honor.

Saludos,