domingo, 1 de diciembre de 2013

Un dialogo en facebook: Sobre periodismo

El periodista Lafitte Fernández publicó en facebook el link de una publicación del medio digital que dirige (diario1), en la cual publican los supuestos documentos del Departamento de Tesoro de Estados Unidos que días antes mostró y citó el presidente Funes en la entrevista con Nacho Castillo. Obviamente luego los entregó al diario1 y otros medios. Luis Martínez, el fiscal general de la República, declaró que contrario a lo que había dicho Funes estos documentos no han sido proporcionado al presidente por la Fiscalía General; que los documentos en su poder no tienen el mismo contenido que los publicados por Funes, y que además la ley le prohíbe compartirlos con el presidente.

A raíz de esta publicación se dio el siguiente diálogo en facebook entre Lafitte Fernández, director de diario1 y Paolo Lüers, columnista de El Diario de Hoy de Más!.
Paolo Lüers: El fiscal dijo claramente que la ley solo le permite compartir este tipo de documentos con autoridades competentes. El presidente, por mas que juega a super-fiscal, no es autoridad competente. Y filtrando estos documentos, sea como sea que los consiguió extraoficialmente, puede estar cometiendo delito. De paso sea dicho: que el presidente filtre estos documentos a los enemigos (La Pagina, diario1) del investigado, esto sí es juicio paralelo...
Lafitte Fernández: Me impresionas amigo Paolo. Resulta que ahora, or hacer periodismo, soy enemigo de los encartados. Si sigo tu pensamiento, amigo, porque así te considero, el deber es callar. Paolo, creeme que te expulsarían de las mejores escuelas de periodismo de los Estados Unidos y del mundo. Lo que le interesa al periodismo es la verdad. La verdad es que el Presidente Funes hizo una denuncia. Sólo en este país del planeta los medios callan pese al tamano de la denuncia. Y no sólo callan sino que, sin informarle a sus lectores, se ponen del lado de los acusados. Es no lo ves en ningún sitio del planeta. Pero allá aquellos que crean que los lectores son imbéciles. Aquí ocurre algo tan grave como que hay una severísima acusación sobre el destino de $10 millones y, entonces, si sigo tu conducta, hay que aplaudir al Fiscal General por no enseñar un documento que revela conducta que nos interesa a todos. Es decir, hay que ponerse de lado del silencio y no de la búsqueda de la verdad. Paolo, amigo, consúltale el caso a los periodistas alemanes. Consultalo. Informar es juicio paralelo. Cada vez me sorprendes más amigo....dinamitaste todas las enseñanzas de las escuelas de periodismo. Viva el silencio.....aquí lo público vale depende de quien pronuncie la denuncia. Y entonces, como el documento se consiguió extraoficialmente, también somos delincuentes. Abra la puerta de la cárcel, amigo Paolo, que con mucho gusto cruzo la puerta de la celda que quieres construir. Un abrazo
Paolo Lüers: Nuestra diferencia es que tú tomas como verdad o como prueba lo que diga el señor presidente. Yo no he ido a ninguna escuela universitaria de periodismo, mi escuela ha sido la calle, el debate, la guerra, la lucha por la paz. Y en esta mi escuela, el periodista se niega a ser instrumentalizado del poder de turno. Se niega a tomar ciegamente como verdad lo que diga el presidente. En este mi escuela, uno siempre se pone muy alerto cuando la fuente es oficial, y aun más cuando la fuente oficial te filtra “información de inteligencia”. Porque es la fuente (en este caso el presidente de la República) quien define el momento de hacer público el informa. Es la fuente (Funes) quien define qué parte de la información la filtra y qué otra no. Y cuando estamos a semanas de las elecciones, esta tu fuente obviamente es fuente interesada, parte de la campaña. Así que cuidado con lo que manejas como fuente. Está bien que busquemos “la verdad”, pero cuidado con quién (en qué momento político y con qué intención) nos alimenta con pedazos de información que bien pueden ser la verdad, pero también pueden ser lo contrario.
¿Y me estás insinuando que yo te estoy diciendo “delincuente” y abriendo “la puerta de la cárcel”. No se vale, colega: Vos bien sabés que siempre he estado en primera línea para rechazar cualquier intento de penalizar el ejercicio de la libertad de prensa.
Para dejarlo claro, colega: Rechazar la manera como el presidente abusa de su cargo para intrometerse en investigaciones y juicios no equivale a ponerse del lado de los acusados. Yo le he dicho en público a Paco Flores que le exijo que aclare lo que pasó con los cheques de Taiwan. Lo que pasa es que tenemos un presidente que ha dicho en público que para él no vale la norma constitucional que cualquier persona es inocente hasta que se prueba su culpa. Funes dijo que las acusados por él son culpables hasta que prueban su inocencia. Contra esto si tiene que reaccionar el  periodismo y ponerse del lado de la norma que nos asegura seguridad jurídica: Somos inocentes mientras no comprueban nuestra culpa. Y si el acusador es el presidente de la República, más vale que recordemos esta norma.
No sé si esta es la tribuna adecuada de discutir estas cuestiones tan esenciales para nuestro oficio. Tal vez deberíamos mejor armar un debate público y directo.
Saludos, Paolo
Lafitte Fernández: No, mi querido Paolo. Yo no tomo como verdad lo que dice el presidente Funes. Mi deber, y el de todos los periodistas salvadoreños, es informar lo que dice el gobernante. El problema es que tú, y tus amigos, no informan ni jota sobre una denuncia de esa envergadura. Y entonces, le estás creando una nueva regla al periodismo: no se publica nada de lo que diga el presidente mientras no se pruebe que es verdad. Problema: ni siquiera dejan que arranque esa búsqueda de la verdad. Impresionante,l Paolo, tu posición!. Publicar una denuncia del gobernante no es instrumentalizarse, Paolo. !Qué equivocado estás!. Y no hay que ir a una universidad para entender eso. Más violatorio y ridículo es el camino que defiendes: yo no publico lo que dice el gobernante pero sí defiendo a quienes ataca. Qué nombre le puedo dar a eso, Paolo? Y es obvio que ese es el camino que han seguido. Claro que uno debe estar atento a las filtraciones oficiales. Pero, y esa es la diferencia, no por publicar posiciones oficiales, estás lejos de l;a verdad. Pregúntale, por favor, a un periodista alemán qujé haría si quien hace la denuncia es la presidenta Angela. Callan? Salen a informar, exclusivamente, la posición de los acusados como es el nuevo estilo que encabezas? . Claro que lo que dice Funes no es la verdad. Pero, por lko menos que debemos luchar es que, si la denuncia es tan grave, el Fiscal General enseñe los documentos que tiene para saber quién dice la verdad. No me vengas con esas pajas, Paolo, que se puede cometer un delito o se entorpece la investigación. Si repetimos eso, Paolo, el buen periodismo no existiría. Por qué te asusta el momento o la intención? Tú vienes de una democracia moderna y avanzada. Acaso la fiscalía alemana o los periódicos se pensionan cuando se acercan las elecciones? No, Paolo, es cuando más robustas aparecen esas instituciones. Tú deber, y el mío, es procurar que los votantes lleguen a las elecciones bien informados. O no es así? Ya te tragaste, o sos parte de los creadores, que el buen periodismo debe silenciarse en estos períodos? O defiendes que, en estos momentos, ocultamos lo que hicieron los acusados y sólo les abrimos espacios para que se defiendan. Penoso papel, mi querido Paolo. No has pensando, Paolo, que si Funes no se mete en esos temas, no habríamos sabido de tan abominables casos. Tendríamos ciudadanos bien informados? Si Funes se equivoca, que él cargue con la culpa., No te parece que lo más sano es que el Fiscal General muestre los documentos para saber quién miente. Si Funes miente, yo seré el primero en salir a defender a Flores. De eso no te quepa la menor duda. Ahora, hasta donde entiendo, porque lo escuché el sábado y otros sábados, Funes lo que sale a pedir es que investiguen lo que pasó. Recuerda Paolo, y si no lo sabes ye mando libros, la verdad jurídica es muy lejana, en algunas ocasiones, a la verdad periodística. Si te sigo, entonce no sabríamos nada de CERl ENEL , nio de PERLA, ni de los $10 millones. El buen periodista sabe siempre que los acusados están bajo un principio de inocencia, pero no calla, JAMAS, de lo que se le acusa al personaje. Busca la verdad. Pero no se silencia. Y acepto, con mucho gusto, un foro público sobre este tema. El periódico que dirijo atiende tu solicitud. O si quieres, buscamos otra cancha. Al fin y al cabo son los lectores que ganan con esto, amigo.
Paolo Lüers: “Mi deber, y el de todos los periodistas salvadoreños, es informar lo que dice el gobernante.” Bueno, colega, esta norma de ética periodística sí es nueva para mi. No todo lo que dice un gobernante es digno de reportar. Puede ser que lo que el gobernante quiere que sea noticia no lo tomamos como tal, sino que la nota es: El gobernante quiere manipular; o el gobernante interviene en investigación de la fiscalía...


 

sábado, 30 de noviembre de 2013

Carta al expresidente Francisco Flores

Estimado Paco:
El presidente de la República te está acusando de haberte robado 10 millones de dólares provenientes de una donación del gobierno de Taiwán.

Es obvio que Funes (quien ha asumido la parte sucia de la campaña del FMLN, para que su candidato Sánchez Cerén puede seguir perfilándose como abuelito buena gente) lanza esta acusación en el contexto de la fase decisiva de la carrera electoral. Este me hace dudar de la validez de la acusación.

Funes dijo que los documentos del Departamento de Tesoro de Estados Unidos sobre el recorrido de estos 10 millones por diferentes bancos (documentos que él mostró en público y luego filtró a varios medios digitales para su publicación) le fueron entregados por la Fiscalía General salvadoreña. Pero el fiscal general dijo enfáticamente que esto no es cierto. Otra razón para dudar.

El hecho que Funes lanza esta nueva acusación en el momento en que se le comienza a caer al suelo el caso CEL, tampoco le da mucha credibilidad. La jueza puso en duda todo este edificio de acusaciones, que todo el mundo sabe que, más allá de la fiscalía, provienen de Casa Presidencial. Otra razón para dudar de la nueva acusación...

Pero la razón más fuerte de desconfiar de la credibilidad de Funes en su rol de investigador, acusador y juez de la corrupción es el hecho que lanza esta nueva acusación en el momento en que él se encuentra irremediablemente enredado en sus mentiras sobre los 3 millones de dólares que recibió de Nicolás Salume: Antes dijo que era un préstamo que él personalmente iba a repagar al empresario; luego declaró que fue una donación de Salume a él como candidato; al fin dijo que no los recibió él sino el FMLN, como préstamo, pero que luego fue condonado. Con el agravante que, una vez investido de presidente, nombro al hijo del donante presidente de la CEL, y luego al donante mismo primer designado a la presidencia. Hay quienes sostienen que el hijo sacó de la CEL y negocios relacionados mucho más que los 3 millones que su papá prestó-donó-condonó a Funes.

Claro que un presidente, enredado en sus propias explicaciones, mejor pone a la nación a hablar de otros cheques, que involucran a otro presidente, de otro partido.

Vaya, pero a pesar de todas estas dudas que provoca la actuación de Funes, vos no puedes hacerte el maje y confiar que nadie le va a creer. Por muy dañada que esté la credibilidad de Funes, así será la tuya también, si no salís pronto al encuentro de la acusación y aclarás el destino de los 10 millones de dólares de Taiwán.

Billy Sol Bang, con sus 86 años, dio el ejemplo que ahora todos esperamos que sigás: Poner la cara, explicar lo que pasó. Billy lo pudo hacer porque es inocente.

Aquí hay dos posibilidades, Paco: O el destino que diste a los 10 millones fue legal - entonces lo único que hay que hacer es explicarlo bien. O no fue tan legal - y en este caso el responsable tiene que hacerse cargo y enfrentar la justicia, antes de que este problema se lleve de encuentro a tu candidato, tu partido y tu país.

Si vos no das pronto una explicación pública y clara (o probando tu inocencia, o asumiendo la responsabilidad), este caso puede acabar de hundir la candidatura de Norman Quijano y el futuro de tu partido.

Esperando tus palabras, Paolo Lüers
(Más!/EDH)

jueves, 28 de noviembre de 2013

Columna transversal: Ir contra corriente

Un buen amigo me dijo: “Dejá de escribir ya sobre las pandillas y su tregua. Tenés razón, y muchos lo sabemos, pero nadie te va a apoyar. Es un tema demasiado impopular. Te estás aislando, vas totalmente contra corriente. Estás desgastando el capital político que tanto te ha costado acumular como analista.”

Ir contra corriente no me importa. Me preocuparía lo contrario: seguir la corriente. Esta columna de opinión se llama “transversal” porque creo en la necesidad de ir (y escribir) diagonal a las acostumbradas coordenadas izquierda-derecha. El concepto de esta columna no nació hace pocos años cuando comencé a escribir en El Diario de Hoy. Nació en 1979, cuando fundamos en Alemania un periódico nuevo, rebelde e irreverente llamado “Die Tageszeitung”. Fui editor de internacionales y comencé una columna llamada “Querspalte”: columna transversal.
Cuando 25 años y 1 guerra más tarde volví a atreverme a publicar una columna de opinión, a invitación de Carlos Dada de El Faro, no fue casualidad que la bauticé con el mismo nombre. Quise retomar mi labor de columnista precisamente donde la había interrumpido para irme a la militancia guerrillera – y con la misma concepción: independencia, crítica, polémica, provocar debate... pensar transversal.
Si con esto he acumulado en el transcurso de los años “capital político”, como dice mi amigo, ¿en qué consiste? Consiste en credibilidad basada en independencia; en la disposición de tocar temas y fibras que causan reacciones adversas; en no callarse, ir contra corriente, asumir riesgos...
Así que le dije a mi amigo: “El capital de un escritor (pero también de un político, un académico, un líder...), ¿para qué sirve si no estamos dispuestos a invertirlo y ponerlo a trabajar para una causa necesaria, pero impopular?”
Y este es el caso con la tregua. Aunque “tregua” es un mal término para describir el fenómeno. Es un proceso complejo y contradictorio de las pandillas y sus contornos sociales de repensar la mecánica de exclusión-autoexclusión, que ha desencadenado en una escalada loca de exclusión-violencia-represión-más violencia-más exclusión. La tregua nos confronta con una pregunta: ¿Cómo hacemos, como sociedad, para volver a integrar a la vida productiva y al sistema de valores compartidos a esta minoría que subsiste fuera de la ley?
Muchos han criticado los primeros pasos que se han hecho en esta dirección: la tregua entre pandillas, con la cual se logró reducir los homicidios; los acuerdos municipales y comunitarios, con los cuales se logró reducir las extorsiones, si no de manera general, por lo menos en los lugares donde hay condiciones; y todo el sistema de mediación e intervención social que incluye el trabajo de los dos mediadores iniciales (monseñor Fabio Colindres y Raul Mijango), pero donde participan alcaldes, concejales, líderes comunitarios y religiosos, la Fundación Humanitaria y otras ONGs – además de docenas de pandilleros convencidos que se está abriendo una puerta a la reinserción de su gente. Mediante este sistema de solución de conflictos se han salvado vidas, negocios, comunidades. Pregunten en Apulo o en Valle del Sol.
Dicen que en este esfuerzo se han cometido errores. Por supuesto, no podía ser de otra manera: Es un proceso inédito, para el cual nadie ha escrito manuales o guiones. Uno de los errores principales ha sido presionar al gobierno a tomar protagonismo en este proceso. El gobierno ha hecho mucho daño a este proceso, tanto con su inicial postura de querer capitalizar los logros; como con su actual postura de querer asumir el control de los mecanismos de mediación que la sociedad civil ha desarrollado – y de obstaculizar a los mecanismos independientes que no se dejan controlar por el gobierno. El principal error del gobierno: Hablar mucho de la tregua y sus logros, pero no cumplir en nada con sus promesas de invertir en las comunidades.
No le voy a hacer caso a mi buen amigo - y mucho menos a todas las presiones y amenazas que uno recibe. No voy a dejar solos a los que se están jugando la vida para mantener funcionando este proceso inédito y peligroso de reducir la violencia y de crear condiciones para que, entre todos sin exclusión, podamos comenzar a rehabilitar las comunidades y a rehacer el tejido social. Hay confianzas construidas en casi dos años de discusión, diálogo y construcción de soluciones alternativas a la violencia y la represión. Desde mi trabajo de periodista, así como desde mi participación en la Fundación Humanitaria y en los esfuerzos de mediación, voy a seguir aportando para que se construyan puentes de entendimiento y se abran canales de debate nacional.
Estoy seguro que el siguiente gobierno no está condenado a repetir los errores del actual gobierno que no supo definir su rol: facilitar los procesos de entendimiento que surgen de la sociedad civil; y focalizar su inversión social en las comunidades donde desde décadas se está reproduciendo la mecánica exclusión-violencia. 
(El Diario de Hoy)

Carta al Fiscal General de la República

Estimado Luis Martínez:
Todo el mundo está tratando de entender cómo un fiscal general puede presentar, en un caso tan prominente como el de CEL, una acusación tan débil. Al principio tampoco lo entendí. Disculpe que lo diga así, licenciado, pero pensé: Este señor es demasiado astuto y ambicioso como para correr el riesgo de perder un caso contra personajes tan importantes, sólo para quedar bien con el presidente de la República y dos candidatos presidenciales, quienes a como dé lugar quieren que se enjuicie toda la política de privatizaciones de ARENA.
Ahora me doy cuenta que esto es precisamente su intención, señor fiscal general: perder el caso. Usted armó una comisión investigativa especial, compuesta de la manera que igual que la comisión especial de la Asamblea podía llegar a una sola conclusión: Tienen razón Saca y Funes de negarse a cumplir el contrato con ENELy el fallo del arbitraje internacional. Hay que acusar a los responsables que atentaron contra el interés nacional...

Usted recibió el informe de su comisión, y sin mayor examen, le dio trámite: Presentó acusación contra 21 ex-funcionarios, muchos de ellos ligados el ex-presidente Flores. Pero usted no firmó órdenes de captura contra don Billy Sol, el presidente de la CEL de Flores; o contra Miguel Lacayo, su ministro de Economía; o contra Tono Rodríguez, su cuñado y gerente general de la empresa geotérmica. Usted no firmó orden de captura contra nadie, porque sabía que este caso lo iba a perder. Usted, lo que básicamente hizo es darle trámite a una acusación que vino de Casa Presidencial, que se avaló en la Asamblea Legislativa, y medio se legitimó en una comisión especial de la fiscalía, compuesta por usted de la manera que nadie detuviera esta locura.

Así que usted cumplió lo que Casa Presidencial, la mayoría legislativa, dos candidatos presidenciales y una opinión pública manipulada con un discurso seudo patriótico le solicitaron: Puso en el banquillo de los acusados a los arquitectos de la política energética de ARENA. Que esta acusación no iba a prosperar, que los jueces la iban a desestimar, esto ya es otra historia...

Usted se quitó la presión. Funes, Saca y el FMLN felices, porque por lo menos durante la campaña electoral estarán sentados en el banquillo de los acusados personeros prominentes de la oposición, y con ellos toda la política económica y energética de ARENA.

Bien hecho, licenciado. Un caso mal preparado, con todas las de perder. Preparado por una comisión, que usted compuso para este fin, y a la cual al final le puede echar la culpa, cuando el caso colapsa ante los tribunales.

Mientras tanto, termina la carrera electoral, y al final sabremos quienes habrán fortalecido su poder y quienes lo verán debilitado o incluso del todo perdido. O sea, al final sabremos con quienes hay que arreglarse... Y dependiendo quienes serán, se va a contar  y justificar la historia del caso CEL, que empezó como un bombazo y terminó como cohete soplado.

Usted hizo lo que le demandaron: presentar el caso. Pero lo presentó, sabiendo que lo iba a perder. ¿Quieren un caso? Aquí está. ¿Se perdió? Ni modo, la justicia habló. Al final, gane quien gane las elecciones y el poder, no le podrá reclamar nada al señor fiscal general.

Felicidades le dice Paolo Lüers 
(Más!/EDH)

martes, 26 de noviembre de 2013

Última carta a Mel Zelaya

Estimado ex-presidente de Honduras:
Le dediqué varias cartas durante la crisis desatada en Honduras antes, durante y después de su deposición mediante un golpe de Estado. Luego de todo esto, incluyendo el absurdo episodio de su “República Fronteriza de Las Manos” (cuando Daniel Ortega le permitió instalarse en un pedazo de Nicaragua fronterizo con Honduras); y luego de su humillante regreso a Tegucigalpa... yo me imaginé que usted nunca iba a volver a dar de qué hablar.
Pero hay que reconocerle algo: Usted no se rinde tan fácil. Hizo todo lo posible por regresar a Casa Presidencial. Aunque sea por la puerta trasera, como “primer caballero”. Como usted no pudo ser reelecto, puso a su esposa de candidata, pero usted se quedó dirigiendo el partido y las relaciones con el ALBA.

Mal cálculo. Su esposa llenó todos los requisitos legales para ser candidata, pero no los políticos para ser electa. Ustedes no entendieron que los ciudadanos hondureños están cansados del permanente discurso de refundación de la república, constituyente y democracia popular que tienen años de escuchar de ustedes.

Así como hizo mal el cálculo en el 2009, cuando apostó que “el pueblo” lo iba a reinstalar en el poder, se equivocó hoy pensando que “las masas” iban a votar por su esposa para que usted retome el control del país. No se dio cuenta que esta opción dinástica ya no funciona luego de la payasada de la esposa de Álvaro Colom, que quería suceder a su marido en la presidencia en Guatemala; luego del espectáculo en que ha convertido al gobierno nicaragüense la pareja Daniel&Chayo; y luego del desastre en que hundió su país Argentina la señora Cristina de Kirchner, quien logró suceder a su esposo difunto en el poder...

Los hondureños, una vez más, no se comportaron como "pueblo en lucha" o "masas organizadas", sino como ciudadanos: Ante el peligro de regresar, bajo un segundo gobierno Zelaya, a la conflictividad del 2009, con injerencia de Venezuela y Cuba; y ante la evidente ausencia de un liderazgo nuevo y progresista, optaron por el “mal menor”: dar continuidad al complejo proceso de recuperación económica del país. Yo creo que el Partido Nacional, igual que bajo el débil liderazgo de Porfirio Lobo, difícilmente va a resolver sus inmensos problemas sociales, de institucionalidad y de inseguridad bajo Juan Orlando Hernández. Pero sí comparto la convicción de la gran mayoría de hondureños que con el regreso de los Zelaya la crisis y todos los problemas se hubieran profundizado. Por esto el 55% votó por los dos partidos tradicionales de Honduras -el Nacional y el Liberal- claramente opuestos al regreso de los Zelaya.

Si esta correlación de fuerzas se refleja también en el nuevo Congreso (todavía no hay resultados de las elecciones parlamentarias), habrá una mayoría sólida para iniciar la recuperación económica del país. Y cuando se logre la recuperación económica, tal vez futuros liderazgos nuevos pueden iniciar la recuperación del tejido social tan deteriorado en Honduras que está detrás de la horrible inseguridad que vive su país.

Ustedes tienen que pensar si quieren tratar de ejercer una política de veto y de obstrucción, para la cual no han recibido un mandato en las urnas; o si deciden llegar a acuerdos de nación que aceleren la rehabilitación del país. Si quiere, pida consejo a la izquierda mexicana, que acaba de separarse de su líder López Obrador que no supo aceptar su derrota.

Adiós, Mel Zelaya. Paolo Lüers
(Más!/EDH)

sábado, 23 de noviembre de 2013

Carta a "la Sala"

Estimados magistrados de la Sala de lo Constitucional:
Elías Antonio Saca tiene el derecho de enfrentar la voluntad de los votantes. Y los ciudadanos tenemos derecho a votar por él, los que así decidan; o de votar contra él, los que decidan llevar al poder a ARENA, el proyecto político declarado muerto por quien fue su máximo dirigente durante su presidencia.


Es esencial para nuestra democracia que en un caso tan clave como el de Elías Antonio Saca el veredicto esté en manos de los ciudadanos, y no de una Sala de la Corte. ¿Por qué? Porque la pretensión de Saca de recuperar el poder no es un problema jurídico, sino un problema eminentemente político, que no se resuelve por una sentencia judicial. Sólo se resolverá por la decisión del votante. Ustedes, como jueces, pueden sacarlo de la carrera, pero no pueden curar la enfermedad política y ética detrás de la candidatura de Saca. El único punto final irreversible es cuando sufra la clara derrota electoral que se le avecina. Una sentencia de ustedes, que inhabilite su candidatura, sería todo lo contrario - le daría oxígeno a Saca, convirtiéndole en víctima y ahorrándole la humillación del desastre electoral.
Estoy seguro que ustedes no se harán cómplices de la peligrosa tendencia de judicializar la política en nuestro país. La justicia (sobre todo la constitucional que ejercen ustedes en la Sala) es para defender los derechos constitucionales de los ciudadanos. La justicia tiene que intervenir en procesos políticos exclusivamente cuando estos atentan contra los derechos ciudadanos. En el caso de las múltiples demandas de inconstitucionalidad que existen contra varias candidaturas presidenciales, no sólo contra la de Saca, el único derecho irrevocable de los ciudadanos en juego es nuestro derecho al voto.
La práctica de intervenir en procesos electorales mediante la inhabilitación de candidatos es propia de regímenes autoritarios. Veamos lo que está pasando en Venezuela: El gobierno se hizo del control de instituciones originalmente creadas para controlar el poder, como la fiscalía, la Corte de Cuentas (que allá se llama Contraloría General), y las usa para abrir expedientes contra candidatos opositores y luego declararlos “inhabilitados” a ser electos. En estos días, faltando dos semanas a las elecciones municipales, nuevamente los periódicos de Venezuela están llenos de estos casos.
Apliquemos la fórmula básica de la democracia: Que decida el pueblo. Sólo en casos muy extremos y cristalinamente claros deberíamos permitir que sobre las candidaturas decidan magistrados de la Corte de Cuentas o de la Corte Suprema de Justicia. Esto obviamente no es el caso en las demandas que existen contra las candidaturas de Saca, Quijano y Sánchez Cerén.
Confío en su sabiduría y su responsabilidad, magistrados. Hasta ahora, (casi) no me han fallado. Y la vez que sentí que sí fallaron, fue precisamente cuando cometieron el error de judicializar la política - sin defender un derecho constitucional de la ciudadanía. Fue cuando inhabilitaron a dos ex-militares a ejercer cargos de seguridad pública, y con esto descarrillaron toda una política de seguridad pública.
Por esto repito: Cuidado con la inhabilitaciones vía sentencias. Dejen que inhabilitemos en las urnas a candidatos corruptos o autoritarios.
Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)

jueves, 21 de noviembre de 2013

Carta a Norman Quijano

Estimado Norman:
Cuando usted anunció las medidas de austeridad que piensa implementar al sólo llegar a Casa Presidencial, muchos se quedaron incrédulos.


¿Realmente Norman Quijano va a poner la casona en la Masferrer (la del semáforo privado) al servicio de alguna obra social y quedarse viviendo en su casa?
¿Realmente Norman Quijano va a dejar de hacer uso de los símbolos del poder arrogante que Mauricio Funes llevó al absurdo: las “caravanas de la muerte”, la flota de carros de lujo que mueven al presidente, sus familiares y sus amistades?
¿Realmente tendremos a un presidente que se quedará con la mitad del Batallón Presidencial para asegurar su seguridad, y que destina la otra mitad a reforzar la seguridad de la ciudadanía?
Muchos reaccionaron con escepticismo. Demasiadas veces nos han mentido.
Como era de esperar, Mauricio Funes se declaró ofendido. Cuando hablan de los excesivos lujos y símbolos de prepotencia que él exhibe, el presidente lo (re)siente como crítica personal. Y lo es. Entonces, agarra los micrófonos y se le echa encima a usted: ¿Cómo se atreve Quijano a hacer este tipo de propuestas, cuando como candidato ocupa todo un dispositivo de seguridad de la PNC, con 15 efectivos y cuatro oficiales?, grita el señor presidente, visiblemente agitado y encachimbado...
Pero con este exabrupto, el presidente de la República le tiró un pase divino para que usted le meta gol. Sólo hubiera tenido que envolver en papel de regalo a los policías, los oficiales y demás recursos del gobierno asignados a su seguridad – ya mandarlos al presidente con una nota: Señor, tiene razón, no necesito que el gobierno me cuide.
Y para rematar, usted hubiera mandado de una sola vez de regreso a su labores normales a todos los agentes del CAM asignados a su seguridad. Se hubiera quedado con su propia seguridad, pagada por su partido y su campaña. Hubiera dejado ahuevado a Funes, y a la vez mostrado que sus planes de austeridad no son pajas, sino hechos.
Sin embargo, en vez de agarrar esta pelota que torpemente le pasó el presidente, jugarla y meterla, usted se va a la defensiva y comienza a justificar: que esta escolta policial le corresponde por ley; que todos los candidatos la andan; que no son 15 sino menos; que no los ocupa todos los días, sino sólo el fin de semana...
Al mismo tiempo, los diputados de ARENA, un poco ahuevados y casi a escondidas, dan su voto para recetarse un bono navideño de 4 mil dólares. Otra oportunidad perdida de mostrar con hechos que la oposición va en serio con su discurso contra el despilfarro.
¿O será que estoy equivocado? Tal vez el cálculo ARENA era: Si no agarramos el bono, este dinero queda en la caja chica de Sigfrido Reyes y lo gastará en a saber qué barbaridad. Mejor cobremos los bonos, los juntamos, $4000 x 28= $112,000, y mandemos un cheque de este monto a un asilo de ancianos o huérfanos, para que celebren navidad.
Tal vez usted y su partido nos sorprenderán. Mientras tanto, me quedo escéptico, como el resto del país.
Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)