martes, 17 de agosto de 2004

La tormenta en el charco (o los amigotes contraatacan)

La beca que el escritor Horacio Castellanos Moya se ha conseguido en Alemania ha desatado una tormenta en el charco de los escribanos salvadoreños. Me doy cuenta desayunando con los matutinos alemanes en la casa de una amiga en la bella ciudad universitaria de Marburg. De repente una foto de mi amigo(te) Horacio. Por la gran puta, ¿cómo se las arregló este jodido a meterse en las páginas sagradas del suplemento cultural de un rotativo de Frankfurt am Main, sede de la Ferie del Libro más importante y Meca de la industria editorial del mundo? Leyendo el artículo, me entero (con mucha pena) que el colega David Hernández (colega novelista de Horacio, colega columnista del Faro mío), ha armado un berrinche grotesco denunciando que Horacio no merece la beca porque ni es perseguido político ni buen escritor. Berrinche tan escandaloso que hasta el presidente Saca se vio obligado a intervenir en asuntos literarios, o más bien en el asunto de un literato envidioso. Porque de eso se trata, me doy cuenta leyendo las declaraciones de David Hernández. ¿Pero cual es la envidia?, pienso, que este David se las ha arreglado toda la vida con becas, primero en la Unión Soviética mientras otros quedaban para combatir, después en Alemania.

De repente me topo, siempre en el mencionado artículo del Frankfurter Rundschau, con el nombre Peter Ripken. Este señor, de gran influencia en la Ferie de Libro de Frankfurt, prácticamente el referente para los escritores del tercer mundo que quieren entrar a la Feria de Libro, es el que atiende a Horacio en Frankfurt y está públicamente defendiendo la invitación que a Horacio Castellanos han hecho. Ahora entiendo la envidia: este jodido de Horacio no se consiguió cualquier beca en cualquier lugar con cualquier mentor. No, a Horacio le dieron una beca en Frankfurt am Main, en el centro mundial de la industria editorial. Y no cualquier beca en Frankfurt, sino una patrocinada por las instancias y los hombres que organizan este evento internacional de literatura. Es obvio, si a un escritor lo acogen en esta ciudad, en este entorno, los organizadores de la Feria del Libro, no será cualquier escritor. Tiene que ser un escritor que vale la pena promocionar. De ahí la envidia de David Hernández que tiene años de vivir en Alemania y como escritor no existe.

Ya bastante intrigado, le cuento esta novela de intrigas a mi amiga, catedrática de ciencias políticas, y resulta que conoce a Peter Ripken. Al rato estamos hablando no sólo con Peter Ripken sino también con Horacio.

El día siguiente estamos sentados en un jardín cervecero en Frankfurt. Los amigotes celebrando, diría David Hernández. ¡Qué no le quepa ninguna duda! Que se vuelva verde de envidia David, pero yo me alegro que a Horacio le hayan dado la oportunidad de pasar un año escribiendo, en una especie de refugio libre de limitaciones y presiones de todo tipo. Yo conozco a Horacio, he visto de cerca la disciplina con que escribe, incluso en situaciones adversas, de inestabilidad económica, inseguridad, amenazas, o incluso la terrible tensión que causa su segundo oficio, el de periodismo.Entonces, aparte de las frustraciones y envidias de David Hernández (y Geovani Galeas quien después se incorporó en la campaña contra Horacio), ¿cuál es el problema?
Si a mí me preguntan si Horacio es perseguido político, digo que no. No creo que alguien lo vaya a matar, no veo que alguien lo vaya a echar preso. Pero esto no significa que las reacciones adversas que sus escritos han causado en El Salvador no afecten negativamente sus posibilidades de seguir escribiendo en El Salvador. Claro que las afectan. Yo mismo le recomendé salir del país después de nuestra aventura con Primera Plana. ¿Quién, en un medio salvadoreño, le iba a dar trabajo al director de un semanario que se metió con todos al mismo tiempo? Otros escritores y periodistas críticos caen en desgracia con unos, pero ganan defensores en otros. Te metes con la derecha y te vuelves héroe de la izquierda. O al revés. Pero Horacio siempre logra que lo odien los izquierdosos al mismo tiempo que los derechistas. Los empresarios al mismo tiempo que los literatos y los directores de los medios. Esta su virtud lo impregnó a Primera Plana, lo que hizo este periódico tan bueno y al mismo tiempo tan inviable económicamente. Y por supuesto, Horacio se volvió persona non grata en los medios salvadoreños. Por esto tuvo que salir para probar suerte en México y Guatemala.

¿Lo han perseguido en Guatemala? Que yo sepa, no. Pero a su jefe y amigo Zamora lo amenazaron de muerte permanentemente, le mandaron comandos armados a su residencia. Claro que a Horacio, el metiche salvadoreño-hondureño en estos bonches chapines, quien además antes había redactado el informe de derechos humanos por el cual fue asesinado el obispo de Guatemala, le entraron dudas si Guatemala era el lugar más seguro para escribir novelas.

Horacio hubiera hecho el ridículo si a raíz de todo esto hubiera solicitado asilo político en Alemania. Pero no lo hizo. Aceptó una beca para un año, de una institución que por suerte tiene una concepción más integral de las presiones y limitaciones que pueden obstaculizar el trabajo de los escritores. Y una concepción más integral del albergue que quieren otorgar a escritores. Este albergue sirve para que un escritor que ya ha mostrado su potencial literario, lo pueda potenciar libre y protegido de presiones. Que bueno que existen estas becas con esta concepción de albergue. Que bueno que no las limitan a personas que están perseguidas por matones y torturadores. Que bueno que para la beca en cuestión hayan escogido a Horacio Castellanos.
Posdata: Por más repugnantes que sean los pleitos (y este que armó David Hernández es bastante repugnante), a veces producen cosas inesperadas y buenas. En este caso, son varias. Horacio se consiguió una simple y modesta beca. David Hernández le consiguió a Horacio la publicidad en los medios alemanes que para si mismo nunca logró David Hernández. Resultado de esto, espero ver a Horacio como una de las estrellas de la próxima Feria del Libro en Frankfurt. Segundo: al fin vuelvo a coincidir (aunque sea en un punto) con Marvin Galeas, quien en su columna en el Diario de Hoy escribe: “Espero que su polémica estadía en Alemania, con gastos pagados, le sirva para continuar creciendo como escritor de novelas.” Y tercero: me encanta el hecho insólito que El Diario de Hoy dedica una página entera al análisis de dos columnas publicadas en El Faro, una de David Hernández en contra y una de Roberto Turcios en defensa de Horacio. (Publicado en El Faro)

lunes, 21 de junio de 2004

“Reformistas” o Reformistas

Un día de estos me topé con uno de los dirigentes de los "reformistas" en el FMLN. Hablando de cómo va la noble causa, le pregunté si realmente pensaba que las diferencias con los ortodoxos son nada más diferencias de estilo, de método, así como lo estaban diciendo Oscar y Hugo. Mi camarada de viejas andanzas me estaba viendo como a alguien que no quiere entender las cosas obvias, y me dijo: “No jodás, Chele, ¿vos creés que vamos a cometer el mismo error de Facundo y declararnos socialdemócratas? Facundo ya tenía la dirección del partido, declaró que lo quería transformar en un partido socialdemócrata, y lo desbancaron. Los ortodoxos sólo están esperando que cometamos el mismo error, para hacernos mierda. El problema es que las bases no aceptan ni entienden esto. Nosotros dos nos podemos poner de acuerdo bien fácil que, en El Salvador, cualquier política de izquierda, o es socialdemócrata o es mentira populista. Pero esto no hay que decirlo. Nunca. La política socialdemócrata se hace, no se declara." Entonces, le pregunto, ¿es paja lo que Ustedes dicen que en el Frente no hay diferencias ni de ideología ni de visión del país, que sobre esto hay unidad y la van a mantener? "Claro que es paja, pero es un discurso que hay que mantener hasta que se logre la transformación del partido. Una vez que está transformado, le podemos poner etiqueta socialdemócrata si es necesario..."

Le dije a mi amigo (y mediante esta columna lo digo a todos sus compañeros "reformistas" en el Frente): no sean tan hipócritas y no sean tan cobardes.

¿Cómo imaginarse la democratización de un partido si los dirigentes del cambio no dicen claramente que están enfrentados a una concepción e ideología autoritaria?¿Cómo será posible transformar a un partido sin decir a la base, al electorado y a la opinión pública adónde va el viaje?

La transformación de un partido no es tarea conspirativa sino política, es trabajo de concientización, de dirección audaz y de transparencia. Si los “reformistas” del FMLN se quedan en el plano conspirativo, tratando de arrebatar la dirección del partido a los ortodoxos, están condenados al fracaso. Sus adversarios son más experimentados y menos escrupulosos para la conspiración y el cínico uso del control burocrático para hacer fraude.

Me imagino que los dirigentes “reformistas” no se atreven a decir claramente qué tipo de partido diferente al FMLN existente y qué definición ideológica diferente al comunismo-populismo quieren construir porque tienen miedo de perder la batalla – y perder todo, incluyendo los cargos en la Asamblea y las alcaldías. Es un círculo vicioso: por miedo de perder están librando una batalla tan tibia, sin decir adónde quieren llevar al partido y al país – y por ser tan tibios y por falta de claridad ideológica van a perder. Perderán no sólo la batalla por el control del partido, sino también (y esto es mucho más grave) se quedarán sin haber acumulado fuerzas, experiencias e ideas para la construcción de una izquierda democrática, deliberante, responsable y creativa.

Para hacer esto, los “reformistas” en el FMLN deberían ser más honestos y más audaces. Deberían dejarse de paja, enarbolar de un solo y sin rodeos la bandera de la socialdemocracia y pelear consecuentemente por ganar adeptos, dentro y afuera del FMLN. Ganen o pierdan la batalla por la dirección del FMLN, siempre habrán hecho algo valioso por la transformación del país. Habrán aportado a formar un contingente de mujeres y hombres decididos a romper con los dogmas y a tomar en sus manos las reformas que necesita este país y que ahora están bloqueados por el empate fatal entre las ortodoxias de derecha e izquierda. Si los “reformistas” en el Frente fueran serios y responsables, estarían ya preparando la última batalla contra los ortodoxos, dispuestos a cualquiera de las dos cosas: transformar profundamente (y no sólo de estilo) al Frente en un partido socialdemócrata o abandonarlo y ponerse a la cabeza de una izquierda socialdemócrata.

Soy soñador, pero no soy ingenuo. Sé que nada de esto va a pasar. Conozco a mis “reformistas” y por algo les pongo entre comillas: no van a romper su esquema conspirativo de la política. No van a decir en público lo que dicen en privado: que a la izquierda no queda otra política que la socialdemócrata. Por lo tanto, no van a avanzar los cambios en la izquierda. Más bien, seguirán siendo obstáculos. Hablar de cambios y no tener el valor de nombrarlas transparentemente es bloquear el cambio.

Están creando la ilusión del cambio, consiguiendo que nada cambie. No conciben romper con el dogma de la unidad que, administrado por los ortodoxos, no es sino una camisa de fuerza. Para el caso que ganen, prometen mantener la unidad, o sea están preparados a limitar el cambio en el FMLN a lo que es digerible para los comunistas. Para el caso que pierdan, también prometen mantener la unidad del partido. Denuncian que la dirección del partido está preparando fraude, y siguen prometiendo mantener la unidad del partido. Reciben amenazas de muerte, denuncian que provienen por parte de los ortodoxos dentro de su propio partido, y siguen jurando mantener la unidad. Sólo hay tres explicaciones: los “reformistas” o son masoquistas, o son tontos o... no son reformistas.
Creo que hay de todos en esta rara coalición anti-Schafik: masoquistas que les gusta el papel de víctima; tontos que no entienden a quien están enfrentados; farsantes que agarran la bandera de las reformas para usurparlas; e impostores que predican el cambio para que todo quede igual.
Y algunos quienes realmente están dispuestos a luchar por la creación de una alternativa. A ellos les deseo buena suerte. (Publicado en El Faro)

lunes, 7 de junio de 2004

Adiós, Paquito, adiós Schafik

Para entender la transición de Paco Flores a Tony Saca, no hace falta analizar los discursos. Basta ver los gestos. El montaje en Casa Presidencial de la reunión de concertación con toda la oposición fue un gesto contundente, cerrando la puerta detrás del presidente saliente. El mensaje, entregado con una gran sonrisa: lo que no pudiste hacer en cinco años, yo lo hago en tres días, así que adiós, Paquito, no nos veremos.

Por el otro lado, también hablan los gestos y las caras, mucho más que las declaraciones: un Schafik incómodo, de invitado en la casa que considera legítimamente suya. Logró cambiar de un día al otro su discurso, pero su cara ni siquiera trata de simular que está parado a la par de Tony Saca porque éste, después de ganarle las elecciones, le acaba de ganar la primera batalla política, obligándole a posar en la foto que va a marcar la presidencia de Tony Saca.

Paco Flores y Schafik Hándal realmente estaban hechos uno para el otro. Dos maestros del monólogo, cada uno atrincherado en su visión del mundo, sin capacidad y sin disposición al diálogo. Pero Flores fue sustituido por Tony Saca, y Schafik se negó a entregar el mando. Así que lo que le funcionó muy bien con Flores, la terquedad y el discurso radical, con Tony Saca lo lleva al aislamiento. Teniendo como contraparte a Paco Flores, el FMLN no estaba obligado a definir una visión del país que tenga puntos comunes con los demás actores. Teniendo como contraparte a un Tony Saca quien no tiene ningún problema de romper con ningún tabú de los gobiernos areneros anteriores, el FMLN de repente está obligado a aparecer en Casa Presidencial, pero con las manos vacías, sin planteamiento. El viejo ya no le funciona, y el nuevo está siendo vetado precisamente por Schafik, quien no permite que en el FMLN surja un planteamiento diferente basado en la necesidad de llegar a una visión compartida del país para sacarlo adelante.
Es difícil imaginarse que de este diálogo surja una verdadera concertación que permita abrir espacio a las profundas reformas que necesita el país: la gran reforma política (reforma electoral, ley de partidos, descentralización del estado, conversión de los concejos municipales en entes pluralistas, etc.); la inclusión de la otra mitad de la población a la economía formal, al régimen del estado de derecho y al sistema político; y el desarrollo de políticas económicas que no se queden en un crecimiento macroeconómico sino que transforman la situación social de todos. Para atacar estos temas, no es suficiente tener un nuevo gobernante dispuesto a dialogar y líderes de oposición que siguen coqueteando con la confrontación social para consolidar su liderazgo. La derecha sola, por más que alguien como Tony Saca la esté empujando a nuevas actitudes de apertura, no puede producir las reformas. La derecha sola, sin tener como contraparte una izquierda comprometida a servir de motor a las transformaciones políticas y sociales, no pasará de cambios cosméticos. El FMLN obviamente no es ni quiere ser esta izquierda necesaria. El FMLN está participando en la concertación con Tony Saca no por convicción, sino exclusivamente porque el flamante presidente lo emboscó y lo puso en la defensiva no dejándole otra opción más que participar y cambiar su discurso.

Queda, entonces, pendiente la constitución, fuera y dentro del FMLN, de una izquierda propositiva y responsable que sepa aprovechar las debilidades de la derecha y las consecuentes aperturas en la derecha y su entorno empresarial, para participar creativamente en la formulación de una visión básica del país y su desarrollo compartido por todos. Porque la derecha, representada en ARENA, no está dando estos signos de apertura, reformismo y conciencia social por casualidad o por ocurrencias del señor Tony Saca. ARENA se está empezando a mover hacía la búsqueda del entendimiento porque las políticas de la ortodoxia neoliberal que ellos mismos han aplicado durante 15 años los han llevado a la puerta de la ingobernabilidad, produciendo incluso el crecimiento desmesurado del FMLN, pero un crecimiento meramente cuantitativo, sin ningún componente de cualitativo o de transformación democrática.

El FMLN, así como va, seguirá debilitándose, resultado de una acertada política de la ARENA de Tony Saca. Schafik, con la salida de Paco Flores, queda peleando con molinos de viento. Como no tienen una política alternativa, se van a quedar con la peor de las opciones: el doble discurso. Radical y populista en la plaza, servil en Casa Presidencial. “Ya con semitas en la mesa, caminaban las cosas”, describe Calderón Sol el mecanismo de concertación con el FMLN.

Por esto al “adiós Paco” yo agrego “adiós Schafik”. Tony Saca y su propia soberbia han derrotado a Hándal mucho más allá de la derrota electoral. Lo van desnudando. Pronto se verá que detrás del discurso revolucionario no hay ninguna concepción realista de los cambios que necesita el país.

Por más exitosos que ahora estén los cuadros históricos del Partido Comunista y del ala comunista de las FPL en evitar la transformación democrática del FMLN, a largo plazo el FMLN va a cambiar. Antes de verse reducido al papel de oposición insignificante, como ha sido la suerte de los partidos comunistas en muchos países, el FMLN va cambiar o va a dividirse. Schafik puede ganar tiempo, pero no la batalla. Puede ir contra la lógica, pero no contra la historia. Sin embargo, así como van las cosas dentro del FMLN, con una oposición interna tibia, temerosa y casi tan ortodoxa como la dirección, cualquier cambio real tomará tiempo, bastante tiempo. Tiempo que el país no tiene. Es preciso el surgimiento de una izquierda socialdemócrata, fuera del FMLN. Urge un contingente fuerte de izquierda que haga su trabajo, sea cual sea el desenlace del conflicto interno del FMLN. Su constitución como partido y su intervención en el panorama político es impostergable. Hoy es cuando hay espacio, hay oportunidad y hay necesidad. (Publicado en El Faro)

lunes, 31 de mayo de 2004

Fotos

A veces una foto puede cambiar la historia. Una de esas fotos recorrió el mundo en 1967. Salió en las portadas de casi todos los periódicos del mundo. Captaba a un general sur-vietnamita ejecutando a un prisionero. Esta foto hizo más que cientos de comentarios o reportajes para cambiar la historia de la guerra de Vietnam. Cambió la vida de muchas personas. Uno ve la foto y elementos de juicio y emociones antes aislados caen en su lugar, formando opiniones, provocando actitudes y acciones, forjando personalidades. Yo era un estudiante de literatura y lingüística de 23 años en la Universidad Técnica de Berlín, con una carrera asegurada en la industria cultural alemana. De un día al otro, la foto me cambió, me hizo cambiar de rumbo. Primero me hizo cambiar el tema de mi tesis: empecé a desarrollar, a partir de esta foto, una teoría sobre el nuevo lenguaje visual desarrollado por los periódicos y la televisión. Viví, trabajé, soñé con esta foto por casi dos años, hasta que dejé la tesis y la carrera para dedicarme plenamente al movimiento contra la guerra norteamericana en Vietnam, Laos y Camboya.Al mismo tiempo, la foto del general vietnamita ejecutando a su prisionero hizo nacer en mí el deseo de ser fotógrafo. Quería obtener este poder que tiene la fotografía sobre la mente.
Una sola foto me generó dos impulsos que por años intentaron propulsarme en direcciones distintas: las ganas de hacer de la fotografía mi profesión y la tentación de poner mi vida en función de la política como arte para cambiar el mundo. Una década más tarde, en 1980, estos dos impulsos se combinaron y me catapultaron a El Salvador para participar en la guerra como fotógrafo.

No sé si alguna de mis fotos tocó la vida de alguna persona como la foto del general vietnamita tocó la mía. Vi algunas fotos mías convertidas en póster y pegados en todas las universidades alemanas, una de un niño guerrillero, otra de un sindicalista en el momento de su captura por la guardia, los dos con caras llenas de una increíble mezcla de tristeza, desafío y orgullo.

Ahora hay fotos de Iraq que me hacen sentir que van a cambiar no sólo el rumbo de esta guerra, sino la percepción del mundo de muchas personas. De todas las fotos impactantes que nos vienen desde Iraq, hay dos que tienen esta característica: la foto de la militar norteamericana Lynndie England llevando a un prisionero iraquí desnudo amarrado del cuello como si fuera perro; y la foto del norteamericano Nick Berg, sentado frente a un grupo de barbudos encapuchados, antes de su decapitación. Son las fotos síntesis de este conflicto.

Pero hay una gran diferencia. Las fotos de Vietnam dieron dirección a toda una generación. A mí me hicieron revolucionario, me hicieron fotógrafo.Las fotos de Iraq son igualmente impactantes, pero lo que al final provocaron fue confusión. Confusión peligrosa. Materia prima de odios y rencores que envenenan generaciones.

Para explicar el porqué de esta diferencia, a lo mejor tendría que retomar mi tesis que abandoné en 1970. La diferencia no reside en las fotos. Reside en los momentos históricos, en la naturaleza de los conflictos. En la guerra de Vietnam (así como en la de El Salvador y antes la guerra civil de España) era fácil tomar partido. Es más, era casi obligatorio. Había buenos y había malos. No quiero decir que en estas guerras todo era blanco y negro, que de un lado todos eran malos y del otro, todos buenos. Nada de eso. Pero en esencia había en estros conflictos un bando que tenía la razón histórica y las fotos podían tener este efecto de hacer visible esta esencia y obligar al lector a tomar partido.

En la guerra de Iraq, no existen los buenos. Uno puede estar en contra de lo que están haciendo los Estados Unidos en Iraq, pero difícilmente en pro del otro bando. El dilema comienza con no saber quién es el otro bando. Termina con rechazar totalmente la visión del mundo que este otro bando propaga; sean seguidores de Saddam Hussein o de Osama Bin Laden, o fundamentalistas chiítas, no hay donde encontrar coincidencias. Ninguna. Tampoco sobre la manera de resolver este conflicto. Uno dice: entregar el poder provisional a la ONU, ellos dinamitan la sede de la ONU, de la Cruz Roja y de los corresponsales.

La guerra de Estados Unidos en Vietnam, Camboya y Laos no sólo generó un movimiento internacional contra la guerra norteamericana, sino un movimiento mundial en favor de un mundo más justo. Esto no va a pasar hoy.

No es que las fotos hayan perdido este poder mágico de poder tocar a las personas. Nos tocan profundamente. Las fotos de torturas y ejecuciones en Iraq hicieron llorar, hicieron pensar, hicieron protestar a muchas personas. Pero para cambiarlas, se necesita rumbo. Y rumbo no se ve. (Publicado en El Faro)

lunes, 17 de mayo de 2004

Círculo vicioso

Ojalá que no sea cierto. Dicen que Elías Antonio Saca va a nombrar a Julio Rank como su Secretario de Comunicaciones. Sería un error grave. Me cuesta creer que Saca, asesorado por el consejo de sabios que le ayuda a construir su gobierno, quiera mandar una señal tan negativa al inicio de su gestión.

¿Qué significa poner a Julio Rank, ex-director de prensa de TCS, al frente de las comunicaciones del gobierno? Muy simple, muy claro: significa que la política de comunicación del futuro gobierno va a ser manejada por Boris Eserski. En un momento cuando todo el mundo todavía está a la expectativa si Saca, una vez que asuma la presidencia, logra independizarse de su mentor Eserski, el nombramiento de Rank como secretario de comunicaciones realmente sería fatal.

Entre todas las posibilidades que tenía Saca -y cuales seguramente evaluó el consejo de sabios- ésta es la peor. Nombrar para este puesto a un periodista, siempre es un problema. Sobre todo para la ética profesional del gremio de periodistas. Incluso si fuera un periodista excelente en cuanto a capacidad y ética profesional, no se subsanaría este problema. Pero cuando se trata de un prominente ex-periodista de la empresa mediática más poderosa del país, muy vinculada al partido de gobierno y, en particular, al futuro presidente (y, además, la empresa con la más alta facturación al gobierno por publicidad), el problema se vuelve aun más grave. Tan grave que hay que hacer el llamado a Elías Antonio Saca que reconsidere esta decisión. No porque este columnista, hace varias semanas, le haya sugerido adoptar una política de información radicalmente diferente a la de los gobiernos anteriores, privilegiando la transparencia sobre la propaganda y la autopromoción, sino porque está en juego la credibilidad de este nuevo gobierno y porque de ella depende, en gran parte, la gobernabilidad.

Está en juego también la credibilidad de los medios. Para que puedan cumplir verdaderamente su papel de conciencia crítica de la sociedad, tienen que ser mucho más vigilantes de las fronteras que los separan de las esferas del gobierno.

Las pasadas transgresiones a esta frontera que separa el periodismo del poder político han causado graves daños a la credibilidad de ambos. Cuando Cecilia Gallardo de Cano (la ex-ministra de educación y persona de confianza del ex-presidente Alfredo Cristiani) fue instalada en la dirección de La Prensa Gráfica, sustituyendo a un grupo de editores que habían entrado en conflictos con la familia propietaria del diario y poniendo orden en una redacción cuyos miembros restantes estaban a punto de entrar en huelga, le costó a La Prensa Gráfica años de retraso en su desarrollo. Tal vez no en su desarrollo financiero, pero sí en su desarrollo periodístico. Si en esta situación, la familia Dutriz hubiera tenido el valor de poner al mando del periódico a un periodista, tal vez hubieran tenido menos desarrollo financiero, pero seguramente La Prensa Gráfica hubiera tenido un tremendo desarrollo editorial.

Cuando Flavio Villacorta, un ex-editor de La Prensa Gráfica, asumió la dirección del Organismo de Inteligencia del Estado, la confusión se volvió completa. Pareciera que los medios son parte integral de este circuito de funcionarios que van rotando entre diferentes dependencias del estado. Esta confusión provocó que uno se hiciera varias preguntas algo feas: ¿Acaso un periódico, un ministerio de educación y una agencia de seguridad de estado son conducidos con los mismos criterios y calificaciones? ¿Si es así, cuál es el denominador común que vuelve factible la libre rotación entre estas tres funciones?

¿Cuál sería este denominador común si adicionalmente tomamos en cuenta el caso de Mauricio Sandoval, un ex-publicista convertido en jefe de seguridad del estado y después de la PNC, y que Ricardo Chacón, después de salir de La Prensa Gráfica para trabajar en las comunicaciones de casa presidencial, cierra el círculo vicioso asumiendo la dirección de El Mundo?

Vaya, pero esto es historia. Reciente, pero historia. En parte, historia ya superada, ya que todo indica que Gallardo de Cano trabajó duro y se hizo periodista, conduciendo hoy un periódico con más independencia que aquella Prensa Gráfica que le tocó intervenir hace algunos años, cuando sus periodistas reclamaban mayor profesionalismo e independencia para su medio.
Hoy está otra vez en el tapete la relación entre medios y poder gubernamental. Podemos continuar con el círculo vicioso por el cual van rotando funcionarios entre los medios y el gobierno, produciendo mezclas mal olientes de intereses entre poderes que deberían estar limpiamente separados y cada uno jugando su papel con independencia y credibilidad.
Yo entiendo que el presidente necesita, para conducir las comunicaciones de su gobierno, a una persona de su plena confianza. Sólo le sugiero que no la busque entre los periodistas, y mucho menos entre los periodistas de TCS.

El nuevo presidente va a necesitar a alguien que puede concebir y conducir un nuevo estilo de comunicaciones gubernamentales, comprometidas con el principio de la transparencia y no con el vicio de la permanente campaña de autopromoción del gobernante y del gobierno.
Tal vez la persona que filtró a la prensa la información sobre los elegidos por el consejo de sabios se equivocó, o tal vez incluyó el nombre de Julio Rank para que todos los periodistas protestáramos. Tal vez todavía hay tiempo para evitar lo peor. Tal vez el presidente electo es de la poca gente en política que sabe escuchar. Para el caso que sea así, me atrevo a darle un consejo: llame a Federico Hernández. Este poeta convertido en diputado podría hacer una labor excelente y construir un nuevo concepto de comunicación estatal. (Publicado en El Faro)

lunes, 10 de mayo de 2004

Problemas de tránsito

El miércoles 28 de abril, tres microbuseros de la línea 41A fueron asesinados, dentro de sus vehículos y enfrente de sus pasajeros, en Soyapango. El mismo día, dos microbuses, de las líneas 42C y 46C respectivamente, fueron destruidos por participantes en protestas violentas convocadas por el Sindicato de Trabajadores del Seguro Social, en el centro de la capital.Un día negro para el gremio de los transportistas. No sólo para los transportistas, sino para el país. Un país en el que en el camino al trabajo corres el riesgo que te saquen a punta de pistola del autobús para quemarlo o para ejecutar al motorista, anda mal.

El día 30 de abril, el Viceministerio de Transporte, en un comunicado publicado en los periódicos, condena los ataques y exhorta a los transportistas "a continuar en su esfuerzo por brindarle a la población un servicio cómodo, seguro y moderno."

Perfecto. Muy considerado por parte del Viceministerio. Comparto la parte de condena del comunicado, aunque no me atrevería a hablar del servicio cómodo y seguro de microbuses. Junto al Viceministerio, estoy "preocupado por la seguridad de la población usuaria y de los empresarios transportistas". Este comentarista, igual que el Viceministerio, "condena las acciones violentas".

El único problema: el comunicado gubernamental se refiere exclusivamente a la destrucción de los dos vehículos. La muerte a punta de pistola de los tres microbuseros, ocurrida el mismo día, ni siquiera la menciona. ¿Son más importantes los buses que las vidas? ¿Es más condenable la destrucción de un bien que la destrucción de una vida? ¿O simplemente se explica la reacción (y la no-reacción) del viceministerio porque la quema de vehículos es un problema generalizado y los asesinatos son un hecho aislado? Obviamente, las tres respuestas son "no".

Vaya, van a decir algunos, otro escribano que defiende los actos violentos de los sindicalistas y estudiantes. Les tengo que defraudar. Como izquierdoso que soy, me caen mal los cobardes que a saber donde estaban cuando la única forma de romper el silencio era la toma de catedral y cuando podía costar la vida ocuparla, y quienes hoy heroicamente se toman catedral cuando, como escribió mi colega José Luis Sanz en La Prensa Gráfica, sólo tenían que haber convocado una conferencia de prensa para exponer su problema. Detesto a los pseudo-izquierdistas que se han olvidado que en las manifestaciones de verdad, cuando de verdad se trataba de exponer su vida defendiendo causas que valían la pena hacerlo, la presencia de los fotógrafos y camarógrafos era un seguro de vida, y quienes hoy se quitan sus frustraciones atacando a periodistas. Me recuerdo de una las caricaturas más geniales de Alecus: en el primer cuadro hay un camarógrafo filmando a un policía golpeando a un manifestante; en el segundo cuadro, hay un policía observando como el manifestante ataca al periodista. Antes y hoy.

De regreso al comunicado. Una obra insólita de oportunismo: condenar cuando conviene, y callar cuando no conviene o cuando condenar no tiene beneficio político. Resolver el problema de los microbuseros de la línea 41A, que está parcialmente paralizada por el miedo de los transportistas y los usuarios de quedar atrapados en medio de la guerra entre maras, requiere un poco más que publicar comunicados. Requiere enfrentar la triste verdad que la mano dura de Paco Flores no ha creado el clima de seguridad que prometió. Requiere toda una política de concertación y acción social que involucre a las comunidades, al gremio de transportistas, a la PNC y a las escuelas.

Más fácil publicar comunicados huecos, sobre todo cuando al mismo tiempo sirven para aprovechar los pasos torpes de la oposición política y del movimiento social. (Publicado en El Faro)

lunes, 3 de mayo de 2004

Sólo preguntando

Como en el caso Federico Bloch todo lo que va más allá de los meros hechos deducibles de la escena del crimen queda envuelto en un manto de silencio, no puedo opinar sobre este caso de trascendencia nacional. En un momento en que nadie habla en voz alta, pero todo el mundo, en privado, divulga especulaciones y teorías de las más insólitas, sólo me queda decir: me niego a opinar, porque para opinar primero necesito información; pero también me niego a callar, ya que en este tipo de casos, el silencio es lo que provoca más especulaciones, más veneno, más daño. Entonces, sólo me queda preguntar.

¿Por qué nos enteramos de la renuncia de Federico Bloch a TACA solamente después del asesinato? Cuando en la noticia sobre su muerte se habla del ex-presidente de TACA, ejecuto una rápida búsqueda en Internet. Sólo encuentro dos menciones muy escuetas de su renuncia en fechas anteriores a su muerte. Una en un servicio informativo de la industria aérea, llamado speednews.com, con fecha del 23 de abril:

“Federico Bloch this week announced his resignation as CEO of TACA. Roberto Kriete, Chairman, assumed Bloch's duties.” Nada menos, nada más.

La otra mención, casi igualmente escueta, salió el mismo día 23 en el vespertino salvadoreño El Mundo:

“El presidente del Grupo Transportes Aéreos del Continente Americano (TACA), Federico Bloch renunció a su cargo después de varios años de estar dirigiendo las operaciones de la compañía, pero no se dieron detalles de su retiro.” Siguen algunos datos sobre la trayectoria de Federico Bloch, pero ningún elemento que explica la renuncia.

En La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy, los dos diarios de mayor circulación y a los cuales normalmente no se escapa una noticia de tal trascendencia, no encontré nada, hasta después del asesinato. Supongo que las noticias del 23 en El Mundo y en speednews.com tienen que haberse originado en algún tipo de comunicado o de TACA o de Federico Bloch, y si es así, tiene que haber llegado también a los demás medios. Es más, tendría que haber estrellado como una bomba en la mesa de economía de cualquier medio. Esto me lleva a la segunda pregunta, que es una variación de la primera: ¿Cómo explicar que la renuncia del presidente de la compañía más poderosa de Centro América no se ha convertido en noticia del día, no ha generado debate, análisis, editoriales?

Imagínese que Bill Gates declarara que renuncia a Microsoft por razones familiares. Imagínese que este hecho sólo se reportara en un periódico estadounidense de segunda categoría (con el perdón de los colegas del Mundo), mientras que el Wall Street Journal, en New York Times y el Washington Post (con el perdón de estos tres periódicos de compararlos al Diario de Hoy o La Prensa Gráfica) guardaran silencio... Simplemente no se puede imaginar este caso.

Y para completar esta pregunta clave: ¿Cómo además se explica que la renuncia del ejecutivo probablemente más importante de Centro América ni siquiera se convierta en el centro de atención después de su muerte violenta ocurrida a pocos días de su no anunciada salida de la presidencia ejecutiva de TACA?

Por más que uno trata de encontrar sentido en todo este asunto, más preguntas surgen: ¿Por qué el sitio web oficial de la línea aérea taca.com, en su página news.taca.com, es tan escueto sobre el caso Bloch? Durante los primeros días después del asesinato de su principal ejecutivo, TACA en su página web se redujo a un comunicado que es tan escueto y frío que a mí, cuando lo leí por primera vez el día siguiente al asesinato, me dejó helado:

“El GRUPO TACA, ante el trágico fallecimiento del Ing. Federico Bloch, quien durante más de 25 años formó parte de su cuerpo de ejecutivos, aportando a la empresa su visión, liderazgo, profesionalismo y valiosa experiencia, lamenta y repudia ese hecho de violencia. Confía en que las autoridades respectivas pondrán al servicio de la investigación y esclarecimiento de este suceso todos los recursos a su alcance. Los directivos, vicepresidentes y personal de las diferentes áreas del GRUPO TACA, con quienes estableció invaluables relaciones profesionales y de amistad, se unen en el dolor por tan infausta noticia y expresan a madre, doña Carmencita de Bloch, a su esposa Jacqueline, hijos y demás familia, su más sentido pésame y elevan sus oraciones por el eterno descanso de su alma.”

Ni una palabra sobre su renuncia (no se puede adivinar hasta qué fecha llegaron los 25 años). Y obviamente, si no se menciona la renuncia, no se pueden mencionar las razones. Repito: sólo estoy preguntando, no tengo ninguna información sobre las circunstancias de la separación de Federico Bloch de la TACA, mucho menos de una posible relación con su muerte. Pero, si no se habla del asunto, si todo el mundo lo envuelve en silencio, es inevitable que la gente se haga tres preguntas feas: ¿No será que lo renunciaron? En este caso, ¿cuál puede ser la razón que no se puede decir? Y la más fea de las preguntas que el silencio provoca: ¿No habrá una conexión entre la razón de la renuncia y la razón del asesinato?

Envolver un caso tan espectacular como el trágico asesinato de uno de los empresarios más prominentes del país en silencio tiene su precio: las preguntas feas, la especulación desenfrenada. Con un daño grave a la familia, a la empresa, al país.

Todas estas preguntas, por lógica y oficio, tienen que haberse hecho los investigadores de la fiscalía y de la PNC encargados del caso. Entonces, ¿con base en qué información no divulgada el director de la PNC insiste en adjudicar el asesinato de Federico Bloch al crimen común?
Tiene que ser información no divulgada, ya que toda la información hasta ahora publicada no apunta en esta dirección, a menos que el asesinato al clásico estilo ejecución ya sea considerado común en El Salvador. Entrando en esta materia, surgen un montón de preguntas: ¿Por qué los asesinos, quienes ya tenían en su poder a la víctima en su propio vehículo, optan por ejecutarlo casi en público, cerca de la entrada a un recinto residencial de familias casi tan pudientes como Federico Bloch? ¿Por qué no lo mataron en un lugar donde no hay testigos y dejan el cuerpo en un barranco de una zona marginal, con toda la seguridad de que todo el mundo va a culpar a las maras? ¿Por qué la policía llega con tanto atraso a la escena, aunque el hecho fue reportado como asesinato de manera inmediata? ¿Por qué después los expertos de la policía criminal necesitan otras 8 horas para llegar al lugar y asegurar las evidencias?

El problema en este tipo de casos es que una vez que se comience a preguntar y a desconfiar de la los medios reportaron que el presidente de Nicaragua viajó a San Salvador para expresar a la familia Bloch sus condolencias, pero no hubo indicios que hiciera lo mismo el presidente de El Salvador? ¿Por qué participó en la ceremonia fúnebre en el lago de Coatepeque el presidente de Honduras, pero nuevamente no el presidente de El Salvador?

Que nadie se equivoque: todas estas preguntas no me las invento yo; se las hacen miles de personas en El Salvador y, por la importancia internacional del trabajo realizado por Federico Bloch en el mundo, sobre todo en el contorno internacional de la industria aérea. Yo sé que es delicado y sensible el tema y que duelen las preguntas, pero no se enojen con el mensajero. Formular todas estas preguntas hubiera sido responsabilidad de los principales medios de comunicación. No lo hicieron. Lo evadieron y siguen haciéndolo.

Puedo entender el silencio de los afectados, ciertamente de la familia que tiene todo el derecho de no hablar en público sobre su trágica pérdida; y hasta cierto punto también de TACA. Pero los medios de comunicación, los periódicos, los periodistas, ¿qué razón válida pueden tener de no decir la verdad, o cuando la verdad sigue oculta, por lo menos hacer las preguntas pertinentes? (Publicado en El Faro)