jueves, 28 de noviembre de 2013

Columna transversal: Ir contra corriente

Un buen amigo me dijo: “Dejá de escribir ya sobre las pandillas y su tregua. Tenés razón, y muchos lo sabemos, pero nadie te va a apoyar. Es un tema demasiado impopular. Te estás aislando, vas totalmente contra corriente. Estás desgastando el capital político que tanto te ha costado acumular como analista.”

Ir contra corriente no me importa. Me preocuparía lo contrario: seguir la corriente. Esta columna de opinión se llama “transversal” porque creo en la necesidad de ir (y escribir) diagonal a las acostumbradas coordenadas izquierda-derecha. El concepto de esta columna no nació hace pocos años cuando comencé a escribir en El Diario de Hoy. Nació en 1979, cuando fundamos en Alemania un periódico nuevo, rebelde e irreverente llamado “Die Tageszeitung”. Fui editor de internacionales y comencé una columna llamada “Querspalte”: columna transversal.
Cuando 25 años y 1 guerra más tarde volví a atreverme a publicar una columna de opinión, a invitación de Carlos Dada de El Faro, no fue casualidad que la bauticé con el mismo nombre. Quise retomar mi labor de columnista precisamente donde la había interrumpido para irme a la militancia guerrillera – y con la misma concepción: independencia, crítica, polémica, provocar debate... pensar transversal.
Si con esto he acumulado en el transcurso de los años “capital político”, como dice mi amigo, ¿en qué consiste? Consiste en credibilidad basada en independencia; en la disposición de tocar temas y fibras que causan reacciones adversas; en no callarse, ir contra corriente, asumir riesgos...
Así que le dije a mi amigo: “El capital de un escritor (pero también de un político, un académico, un líder...), ¿para qué sirve si no estamos dispuestos a invertirlo y ponerlo a trabajar para una causa necesaria, pero impopular?”
Y este es el caso con la tregua. Aunque “tregua” es un mal término para describir el fenómeno. Es un proceso complejo y contradictorio de las pandillas y sus contornos sociales de repensar la mecánica de exclusión-autoexclusión, que ha desencadenado en una escalada loca de exclusión-violencia-represión-más violencia-más exclusión. La tregua nos confronta con una pregunta: ¿Cómo hacemos, como sociedad, para volver a integrar a la vida productiva y al sistema de valores compartidos a esta minoría que subsiste fuera de la ley?
Muchos han criticado los primeros pasos que se han hecho en esta dirección: la tregua entre pandillas, con la cual se logró reducir los homicidios; los acuerdos municipales y comunitarios, con los cuales se logró reducir las extorsiones, si no de manera general, por lo menos en los lugares donde hay condiciones; y todo el sistema de mediación e intervención social que incluye el trabajo de los dos mediadores iniciales (monseñor Fabio Colindres y Raul Mijango), pero donde participan alcaldes, concejales, líderes comunitarios y religiosos, la Fundación Humanitaria y otras ONGs – además de docenas de pandilleros convencidos que se está abriendo una puerta a la reinserción de su gente. Mediante este sistema de solución de conflictos se han salvado vidas, negocios, comunidades. Pregunten en Apulo o en Valle del Sol.
Dicen que en este esfuerzo se han cometido errores. Por supuesto, no podía ser de otra manera: Es un proceso inédito, para el cual nadie ha escrito manuales o guiones. Uno de los errores principales ha sido presionar al gobierno a tomar protagonismo en este proceso. El gobierno ha hecho mucho daño a este proceso, tanto con su inicial postura de querer capitalizar los logros; como con su actual postura de querer asumir el control de los mecanismos de mediación que la sociedad civil ha desarrollado – y de obstaculizar a los mecanismos independientes que no se dejan controlar por el gobierno. El principal error del gobierno: Hablar mucho de la tregua y sus logros, pero no cumplir en nada con sus promesas de invertir en las comunidades.
No le voy a hacer caso a mi buen amigo - y mucho menos a todas las presiones y amenazas que uno recibe. No voy a dejar solos a los que se están jugando la vida para mantener funcionando este proceso inédito y peligroso de reducir la violencia y de crear condiciones para que, entre todos sin exclusión, podamos comenzar a rehabilitar las comunidades y a rehacer el tejido social. Hay confianzas construidas en casi dos años de discusión, diálogo y construcción de soluciones alternativas a la violencia y la represión. Desde mi trabajo de periodista, así como desde mi participación en la Fundación Humanitaria y en los esfuerzos de mediación, voy a seguir aportando para que se construyan puentes de entendimiento y se abran canales de debate nacional.
Estoy seguro que el siguiente gobierno no está condenado a repetir los errores del actual gobierno que no supo definir su rol: facilitar los procesos de entendimiento que surgen de la sociedad civil; y focalizar su inversión social en las comunidades donde desde décadas se está reproduciendo la mecánica exclusión-violencia. 
(El Diario de Hoy)

Carta al Fiscal General de la República

Estimado Luis Martínez:
Todo el mundo está tratando de entender cómo un fiscal general puede presentar, en un caso tan prominente como el de CEL, una acusación tan débil. Al principio tampoco lo entendí. Disculpe que lo diga así, licenciado, pero pensé: Este señor es demasiado astuto y ambicioso como para correr el riesgo de perder un caso contra personajes tan importantes, sólo para quedar bien con el presidente de la República y dos candidatos presidenciales, quienes a como dé lugar quieren que se enjuicie toda la política de privatizaciones de ARENA.
Ahora me doy cuenta que esto es precisamente su intención, señor fiscal general: perder el caso. Usted armó una comisión investigativa especial, compuesta de la manera que igual que la comisión especial de la Asamblea podía llegar a una sola conclusión: Tienen razón Saca y Funes de negarse a cumplir el contrato con ENELy el fallo del arbitraje internacional. Hay que acusar a los responsables que atentaron contra el interés nacional...

Usted recibió el informe de su comisión, y sin mayor examen, le dio trámite: Presentó acusación contra 21 ex-funcionarios, muchos de ellos ligados el ex-presidente Flores. Pero usted no firmó órdenes de captura contra don Billy Sol, el presidente de la CEL de Flores; o contra Miguel Lacayo, su ministro de Economía; o contra Tono Rodríguez, su cuñado y gerente general de la empresa geotérmica. Usted no firmó orden de captura contra nadie, porque sabía que este caso lo iba a perder. Usted, lo que básicamente hizo es darle trámite a una acusación que vino de Casa Presidencial, que se avaló en la Asamblea Legislativa, y medio se legitimó en una comisión especial de la fiscalía, compuesta por usted de la manera que nadie detuviera esta locura.

Así que usted cumplió lo que Casa Presidencial, la mayoría legislativa, dos candidatos presidenciales y una opinión pública manipulada con un discurso seudo patriótico le solicitaron: Puso en el banquillo de los acusados a los arquitectos de la política energética de ARENA. Que esta acusación no iba a prosperar, que los jueces la iban a desestimar, esto ya es otra historia...

Usted se quitó la presión. Funes, Saca y el FMLN felices, porque por lo menos durante la campaña electoral estarán sentados en el banquillo de los acusados personeros prominentes de la oposición, y con ellos toda la política económica y energética de ARENA.

Bien hecho, licenciado. Un caso mal preparado, con todas las de perder. Preparado por una comisión, que usted compuso para este fin, y a la cual al final le puede echar la culpa, cuando el caso colapsa ante los tribunales.

Mientras tanto, termina la carrera electoral, y al final sabremos quienes habrán fortalecido su poder y quienes lo verán debilitado o incluso del todo perdido. O sea, al final sabremos con quienes hay que arreglarse... Y dependiendo quienes serán, se va a contar  y justificar la historia del caso CEL, que empezó como un bombazo y terminó como cohete soplado.

Usted hizo lo que le demandaron: presentar el caso. Pero lo presentó, sabiendo que lo iba a perder. ¿Quieren un caso? Aquí está. ¿Se perdió? Ni modo, la justicia habló. Al final, gane quien gane las elecciones y el poder, no le podrá reclamar nada al señor fiscal general.

Felicidades le dice Paolo Lüers 
(Más!/EDH)

martes, 26 de noviembre de 2013

Última carta a Mel Zelaya

Estimado ex-presidente de Honduras:
Le dediqué varias cartas durante la crisis desatada en Honduras antes, durante y después de su deposición mediante un golpe de Estado. Luego de todo esto, incluyendo el absurdo episodio de su “República Fronteriza de Las Manos” (cuando Daniel Ortega le permitió instalarse en un pedazo de Nicaragua fronterizo con Honduras); y luego de su humillante regreso a Tegucigalpa... yo me imaginé que usted nunca iba a volver a dar de qué hablar.
Pero hay que reconocerle algo: Usted no se rinde tan fácil. Hizo todo lo posible por regresar a Casa Presidencial. Aunque sea por la puerta trasera, como “primer caballero”. Como usted no pudo ser reelecto, puso a su esposa de candidata, pero usted se quedó dirigiendo el partido y las relaciones con el ALBA.

Mal cálculo. Su esposa llenó todos los requisitos legales para ser candidata, pero no los políticos para ser electa. Ustedes no entendieron que los ciudadanos hondureños están cansados del permanente discurso de refundación de la república, constituyente y democracia popular que tienen años de escuchar de ustedes.

Así como hizo mal el cálculo en el 2009, cuando apostó que “el pueblo” lo iba a reinstalar en el poder, se equivocó hoy pensando que “las masas” iban a votar por su esposa para que usted retome el control del país. No se dio cuenta que esta opción dinástica ya no funciona luego de la payasada de la esposa de Álvaro Colom, que quería suceder a su marido en la presidencia en Guatemala; luego del espectáculo en que ha convertido al gobierno nicaragüense la pareja Daniel&Chayo; y luego del desastre en que hundió su país Argentina la señora Cristina de Kirchner, quien logró suceder a su esposo difunto en el poder...

Los hondureños, una vez más, no se comportaron como "pueblo en lucha" o "masas organizadas", sino como ciudadanos: Ante el peligro de regresar, bajo un segundo gobierno Zelaya, a la conflictividad del 2009, con injerencia de Venezuela y Cuba; y ante la evidente ausencia de un liderazgo nuevo y progresista, optaron por el “mal menor”: dar continuidad al complejo proceso de recuperación económica del país. Yo creo que el Partido Nacional, igual que bajo el débil liderazgo de Porfirio Lobo, difícilmente va a resolver sus inmensos problemas sociales, de institucionalidad y de inseguridad bajo Juan Orlando Hernández. Pero sí comparto la convicción de la gran mayoría de hondureños que con el regreso de los Zelaya la crisis y todos los problemas se hubieran profundizado. Por esto el 55% votó por los dos partidos tradicionales de Honduras -el Nacional y el Liberal- claramente opuestos al regreso de los Zelaya.

Si esta correlación de fuerzas se refleja también en el nuevo Congreso (todavía no hay resultados de las elecciones parlamentarias), habrá una mayoría sólida para iniciar la recuperación económica del país. Y cuando se logre la recuperación económica, tal vez futuros liderazgos nuevos pueden iniciar la recuperación del tejido social tan deteriorado en Honduras que está detrás de la horrible inseguridad que vive su país.

Ustedes tienen que pensar si quieren tratar de ejercer una política de veto y de obstrucción, para la cual no han recibido un mandato en las urnas; o si deciden llegar a acuerdos de nación que aceleren la rehabilitación del país. Si quiere, pida consejo a la izquierda mexicana, que acaba de separarse de su líder López Obrador que no supo aceptar su derrota.

Adiós, Mel Zelaya. Paolo Lüers
(Más!/EDH)

sábado, 23 de noviembre de 2013

Carta a "la Sala"

Estimados magistrados de la Sala de lo Constitucional:
Elías Antonio Saca tiene el derecho de enfrentar la voluntad de los votantes. Y los ciudadanos tenemos derecho a votar por él, los que así decidan; o de votar contra él, los que decidan llevar al poder a ARENA, el proyecto político declarado muerto por quien fue su máximo dirigente durante su presidencia.


Es esencial para nuestra democracia que en un caso tan clave como el de Elías Antonio Saca el veredicto esté en manos de los ciudadanos, y no de una Sala de la Corte. ¿Por qué? Porque la pretensión de Saca de recuperar el poder no es un problema jurídico, sino un problema eminentemente político, que no se resuelve por una sentencia judicial. Sólo se resolverá por la decisión del votante. Ustedes, como jueces, pueden sacarlo de la carrera, pero no pueden curar la enfermedad política y ética detrás de la candidatura de Saca. El único punto final irreversible es cuando sufra la clara derrota electoral que se le avecina. Una sentencia de ustedes, que inhabilite su candidatura, sería todo lo contrario - le daría oxígeno a Saca, convirtiéndole en víctima y ahorrándole la humillación del desastre electoral.
Estoy seguro que ustedes no se harán cómplices de la peligrosa tendencia de judicializar la política en nuestro país. La justicia (sobre todo la constitucional que ejercen ustedes en la Sala) es para defender los derechos constitucionales de los ciudadanos. La justicia tiene que intervenir en procesos políticos exclusivamente cuando estos atentan contra los derechos ciudadanos. En el caso de las múltiples demandas de inconstitucionalidad que existen contra varias candidaturas presidenciales, no sólo contra la de Saca, el único derecho irrevocable de los ciudadanos en juego es nuestro derecho al voto.
La práctica de intervenir en procesos electorales mediante la inhabilitación de candidatos es propia de regímenes autoritarios. Veamos lo que está pasando en Venezuela: El gobierno se hizo del control de instituciones originalmente creadas para controlar el poder, como la fiscalía, la Corte de Cuentas (que allá se llama Contraloría General), y las usa para abrir expedientes contra candidatos opositores y luego declararlos “inhabilitados” a ser electos. En estos días, faltando dos semanas a las elecciones municipales, nuevamente los periódicos de Venezuela están llenos de estos casos.
Apliquemos la fórmula básica de la democracia: Que decida el pueblo. Sólo en casos muy extremos y cristalinamente claros deberíamos permitir que sobre las candidaturas decidan magistrados de la Corte de Cuentas o de la Corte Suprema de Justicia. Esto obviamente no es el caso en las demandas que existen contra las candidaturas de Saca, Quijano y Sánchez Cerén.
Confío en su sabiduría y su responsabilidad, magistrados. Hasta ahora, (casi) no me han fallado. Y la vez que sentí que sí fallaron, fue precisamente cuando cometieron el error de judicializar la política - sin defender un derecho constitucional de la ciudadanía. Fue cuando inhabilitaron a dos ex-militares a ejercer cargos de seguridad pública, y con esto descarrillaron toda una política de seguridad pública.
Por esto repito: Cuidado con la inhabilitaciones vía sentencias. Dejen que inhabilitemos en las urnas a candidatos corruptos o autoritarios.
Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)

jueves, 21 de noviembre de 2013

Carta a Norman Quijano

Estimado Norman:
Cuando usted anunció las medidas de austeridad que piensa implementar al sólo llegar a Casa Presidencial, muchos se quedaron incrédulos.


¿Realmente Norman Quijano va a poner la casona en la Masferrer (la del semáforo privado) al servicio de alguna obra social y quedarse viviendo en su casa?
¿Realmente Norman Quijano va a dejar de hacer uso de los símbolos del poder arrogante que Mauricio Funes llevó al absurdo: las “caravanas de la muerte”, la flota de carros de lujo que mueven al presidente, sus familiares y sus amistades?
¿Realmente tendremos a un presidente que se quedará con la mitad del Batallón Presidencial para asegurar su seguridad, y que destina la otra mitad a reforzar la seguridad de la ciudadanía?
Muchos reaccionaron con escepticismo. Demasiadas veces nos han mentido.
Como era de esperar, Mauricio Funes se declaró ofendido. Cuando hablan de los excesivos lujos y símbolos de prepotencia que él exhibe, el presidente lo (re)siente como crítica personal. Y lo es. Entonces, agarra los micrófonos y se le echa encima a usted: ¿Cómo se atreve Quijano a hacer este tipo de propuestas, cuando como candidato ocupa todo un dispositivo de seguridad de la PNC, con 15 efectivos y cuatro oficiales?, grita el señor presidente, visiblemente agitado y encachimbado...
Pero con este exabrupto, el presidente de la República le tiró un pase divino para que usted le meta gol. Sólo hubiera tenido que envolver en papel de regalo a los policías, los oficiales y demás recursos del gobierno asignados a su seguridad – ya mandarlos al presidente con una nota: Señor, tiene razón, no necesito que el gobierno me cuide.
Y para rematar, usted hubiera mandado de una sola vez de regreso a su labores normales a todos los agentes del CAM asignados a su seguridad. Se hubiera quedado con su propia seguridad, pagada por su partido y su campaña. Hubiera dejado ahuevado a Funes, y a la vez mostrado que sus planes de austeridad no son pajas, sino hechos.
Sin embargo, en vez de agarrar esta pelota que torpemente le pasó el presidente, jugarla y meterla, usted se va a la defensiva y comienza a justificar: que esta escolta policial le corresponde por ley; que todos los candidatos la andan; que no son 15 sino menos; que no los ocupa todos los días, sino sólo el fin de semana...
Al mismo tiempo, los diputados de ARENA, un poco ahuevados y casi a escondidas, dan su voto para recetarse un bono navideño de 4 mil dólares. Otra oportunidad perdida de mostrar con hechos que la oposición va en serio con su discurso contra el despilfarro.
¿O será que estoy equivocado? Tal vez el cálculo ARENA era: Si no agarramos el bono, este dinero queda en la caja chica de Sigfrido Reyes y lo gastará en a saber qué barbaridad. Mejor cobremos los bonos, los juntamos, $4000 x 28= $112,000, y mandemos un cheque de este monto a un asilo de ancianos o huérfanos, para que celebren navidad.
Tal vez usted y su partido nos sorprenderán. Mientras tanto, me quedo escéptico, como el resto del país.
Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)

martes, 19 de noviembre de 2013

Carta al Tribunal Supremo Electoral

Estimados magistrados:
Ustedes no hicieron nada durante un año contra la campaña electoral adelantada, cuando sí era urgente que impusieran el cumplimento de la Ley. Ahora de repente les agarra la fiebre de intervención y comienzan a actuar... ¡de censores!
Ustedes se hacían los majes, cuando obviamente se estaba violando la ley y todos los partidos comenzaron sus campañas. Y hoy se hacen los fuertes cuando los partidos hacen lo que se hace en campaña electoral: resaltar las debilidades de los adversarios y las fortalezas del propio candidato y su programa. Tan fuertes se hacen que incluso emiten amenazas a los medios de comunicación, cuando ustedes sólo tienen autoridad de multar a los contendientes, no a los medios.

Aquí se ha creado una gran confusión con el término de “campaña sucia” que todo el mundo invoca. Claro que en esta campaña, como en todas, hay anuncios que son horribles, de forma y contenido. Hay que criticarlos, pero no para pedir censura, sino para aumentar el costo político para quien hace mal su campaña. El juez es el votante, no unos burócratas como ustedes.

En este sentido, yo he criticado duramente los dos spots de televisión de la señora Maritza Herrera Rebollo contra la participación electoral de Salvador Sánchez Cerén. Le dije a la señora y al partido ARENA que están equivocados: al candidato del Frente hay que criticar por las barbaridades que propone, por los atentados que su partido está cometiendo contra el orden democrático, no por su rol en la guerra contra un régimen que no dejaba espacio a la oposición. Ahora vienen ustedes y prohíben estos spots, amenazando a los medios a multarlos en caso que los siguen difundiendo.

Los prohíben argumentando que “únicamente a los partidos políticos o coaliciones contendientes” conservan el derecho de hacer propaganda utilizando los medios. Bueno, pero este párrafo del Código Electoral está hecho de la misma hule que el otro que por esto ustedes nunca aplican: el que prohíbe la propaganda electoral adelantada. La señora va a alegar lo mismo que alegan los partidos cuando pautan propaganda hasta un año antes del plazo legal: No estamos pidiendo el voto. La señora no está pidiendo el voto para nadie, por tanto (bajo la mismo lógica del TSE) no está haciendo propaganda electoral... Es más, señores magistrados, ella está haciendo exactamente los mismo que hace el presidente de la República con sus spots, como hace ALBA, y como hace el movimiento 5+ (que pide 5 años más para el Frente).

No estoy diciendo que hay que censurar estas campañas. Por lo contrario, para aplicar justicia pareja, no hay que censurar los spots de nadie. Si realmente son tan malos y causan tanto repudio en la población, que cada partido pague el costo de los spots malos que difunde. Pero en las urnas, no en el TSE...

Prohibieron otro spot, firmado por ARENA, de la manera que queda prohibido decir: “Un voto para Saca es un voto para el FMLN.” Bueno, esta frase puede ser correcta o no (yo coincido con ella),  ¿pero cómo se atreven a prohibirla?

Otro ejemplo: Ustedes ya prohibieron varios anuncios reclamando que usaban las fotos o los colores de otros candidatos. Okay, para esto parece que sí hay base legal. Entonces, viene ARENA y publica un anuncio con una silla vacía, diciendo que corresponde al candidato del FMLN, quien prefirió no participar en un evento junto con los demás candidatos. Y el TSE prohíbe este nuevo spot, diciendo que no se puede ni siquiera mencionar el nombre del adversario. ¿Cómo van a debatir sin referirse al contrincante? Esto es ridículo - pero a la vez autoritario y un abuso. Ustedes no son censores. No les corresponde juzgar si una campaña es negativa o positiva. Esto corresponde al votante. Para eso son las elecciones.

Dejen de jugar a jueces sobre la moral y la ética de otros. Además, les queda muy mal esta pose.

Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)

sábado, 16 de noviembre de 2013

Carta a Ana Vilma de Escobar

Estimada Ana Vilma:
felicidades por la manera cómo encaraste al presidente de la Corte de Cuentas, zampándose a su propia conferencia de prensa, en la cual te iba a difamar denunicando irregularidades en tu gestión al frente del Seguro Social. Pero cuando de repente  te tuvo en frente en persona (y para más joder, los dos frente a las cámaras), el señor se acobardó y prefirió disculparse y afirmar que no tiene nada contra vos. Una gran lección que diste. Lo pusiste en su lugar.


Sin embargo, al sólo retirarte vos de la Corte de Cuentas, el señor se armó nuevamente de valor. Cambió de lenguaje - y hasta de mímica. De actor de caballero se transformó en el patán que es - y de funcionario público en activista. “Gatillera con silenciador” te dijo, lo que quiere decir: “sicaria”. Y te acusó de haberte metido a punta de pistola a su sala de reuniones, cuando todos en la tele te vimos entrar tranquila – y a él saludándote, un poco sorprendido, pero todavía con maneras...

Repite: Te felicito por esta lección que nos diste a todos que la maejor defensiva es la ofensiva.
Lo que vino luego ya no me gustó. Decidiste declararte mujer víctima del machismo, cuando en realidad, igual que Don Billy Sol y los otros acusados en el caso CEL, sos una ciudadana atropellada por funcionarios públicos abusando del poder del Estado.

Este señor Tóchez no te atacó en tu calidad de mujer, Ana Vilma. Te atacó en tu calidad de ciudadana. La ley que hay que invocar para defenderse de este tipo de ataques del Estado es la Constitución, y no la “Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres.”

Está fuera de lugar la declaración que diste cuando te enteraste de la última ofensa del presidente de la Corte de Cuentas: “Me siento indignada. Soy la presidente de la Comisión de la Mujer e Igualdad de Género en la Asamblea Legislativa”. Este señor, por muy patán y machista que obviamente es, no estaba actuando contra la igualdad de las mujeres, sino contra tu derecho ciudadano a ejercer la oposición sin represalias de ninguna autoridad estatal. Su pecado no es machismo sino el autoritarismo antdemocrático. Lo hubiera hecho igual con cualquier hombre opositor. Meter en esta cuestión el aspecto de género es como si Billy Sol protestara que le están coaccionando los derechos de un anciano...

Este gobierno y sus aliados están tratando de usar las instituciones para intimidar a opositores. De esto tenemos que defendernos, hombres y mujeres, no de un ataque de funcionarios misógenos. 

Saludos, Paolo Lüers
(Más!