lunes, 27 de marzo de 2006

Discurso de un estadista que no fue

Últimamente, para escribir algo positivo, hay que recurrir a la ficción. Ni modo. Transcribo, a continuación, el discurso que el señor Presidente de la República, Elías Antonio Saca, no pronunció en la ciudad de Chalatenango, el día 22 de marzo. Por un momento, imaginémonos, que hubiera ido y hablado personalmente, asumiendo su rol de jefe de Estado, convirtiéndose –en un momento de crisis del presidencialismo salvadoreño- en estadista...

A continuación, el texto del discurso histórico que Tony Saca escribió para ir a Chalatenango, el día 22 de marzo de 2006. La versión auténtica y literal. Las diferencias entre la posición real de Tony Saca y esta versión del discurso se deben a que tuve que inventarlo.


“Estimados miembros de la familia Serrano; querido pueblo salvadoreño; señores expresidentes de la República, a los cuales yo solicité apoyarme en este momento histórico; señores miembros del Estado Mayor de la Fuerza Armada, a los cuales ordené acompañarme, porque aquí también voy a hablar a nombre de la institución armada de la cual soy Comandante en Jefe; señores firmantes de los Acuerdos de Paz de 1992 a quienes pedí personalmente presenciar este acto con el cual quiero cerrar un capítulo de nuestra historia de la cual ustedes han sido protagonistas; excelentísimos embajadores a los cuales invité como testigos, ya que la deuda que hoy quiero saldar también es con la comunidad internacional:

A nombre del Estado salvadoreño que represento como presidente de la República, y a nombre de la Fuerza Armada salvadoreña que represento como su Comandante en Jefe, me dirijo al pueblo salvadoreño para pedir perdón por los abusos, atropellos, crímenes que a nombre y bajo la responsabilidad del Estado y de la Fuerza Armada han sido cometidos contra ciudadanos salvadoreños durante el conflicto armado.

Muchos me han aconsejado no decir esta palabra: “Pido perdón”. Algunos me han aconsejado ni siquiera participar en este acto y dejar que algún miembro de mi gabinete hiciera las declaraciones requeridas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Esto hubiera sido un acto de cobardía. Yo estoy aquí, no sólo para cumplir con algo que nos ordenara una Corte internacional. Estoy aquí para saldar una deuda del Estado salvadoreño con su pueblo y con la historia. Por esto, digo: “Pido perdón.”

Me han aconsejado, en concreto, mandar al señor canciller a que hable a nombre del Estado. Pero Chalatenango no es un país extranjero a donde se manda al ministro de relaciones exteriores. Y el asunto que hay que tratar hoy no es un asunto externo que El Salvador tiene pendiente con la comunidad internacional. Es un asunto interno. Por esto estoy aquí, el presidente de la República.

Hemos dicho miles de veces que lamentamos profundamente todos los hechos sucedidos durante el conflicto armado que imperó en nuestro país por más de 12 años y que afectó directamente a todas y cada una de las familias salvadoreñas.

Es cierto, pero no es suficiente. Más allá de lamentar, hay que asumir responsabilidad. Cada uno por lo que le corresponde. Por esto no estoy hablando de los atropellos en general, tampoco estoy hablando de los abusos a los derechos humanos cometidos por la otra parte beligerante en el conflicto. Hoy estoy hablando de los asesinatos, las masacres, los secuestros, las desapariciones, las violaciones, las torturas, los robos cometidos por y a nombre del Estado. Para estos abusos, como Presidente de la República pido perdón a las víctimas y sus familias.

Que nadie me entienda mal: No estoy diciendo que esta ha sido la conducta general que el Estado y su Fuerza Armada hayan tenido durante el conflicto. Pero hubo abusos que se han cometido a nombre de Estado, ejecutados por órganos de este Estado – y el Estado tiene que asumir su responsabilidad. Esto no resta nada al honor de nuestra Fuerza Armada, por lo contrario. Esto no ofende a los miles de soldados de nuestra Fuerza Armada que han cumplido su deber, muchos de ellos de manera heroica, muchos de ellos a costa de su propia vida.

Por lo contrario: No asumir el Estado su responsabilidad por los crímenes cometidos a su nombre pone en duda el honor de los soldados y oficiales que han actuado bajo la dirección del Estado y sus autoridades máximas.

Quiero aclarar otra cosa: Yo personalmente no me siento responsable de los crímenes por los cuales pido perdón hoy. Pero como presidente represento al Estado. Hay quienes últimamente me han señalado que mi actuación en el pasado proceso electoral haya sido dañino para la institución de la presidencia. Aunque yo no comparto esta crítica, tomo muy en serio la reflexión y el debate sincero sobre el rol que debe jugar un jefe de Estado. Tal vez sea esto lo que me ha impulsado a convertir este acto público, de una obligación frente a un organismo internacional, en un gesto de asumir, frente a todos ustedes, mi rol como jefe del Estado, tomando responsabilidad por los errores cometidos, pero también por conducir al país a un futuro de plena vigencia de los derechos humanos y por hacer el siguiente paso: un nuevo acuerdo nacional para superar la pobreza y la violencia.

Para lograr esto, la mesa tiene que estar limpia. Por eso estoy asumiendo responsabilidad por el pasado. Pero también por el futuro.

Cerrar un capítulo y abrir uno nuevo no significa olvidar. No estoy pidiendo a ninguno de ustedes que olviden los abusos que han sufrido en el conflicto armado. Tampoco estoy diciendo que nos olvidemos de los problemas que el país ha enfrentado durante el proceso electoral recién pasado. Si hubo problemas, hay que resolverlos fortaleciendo las instituciones de nuestra democracia. Si esto requiere reformas legislativas, comencemos a trabajar para hacerlas. Si esto requiere de reformas constitucionales que sólo serán posibles con el concurso de los dos partidos mayoritarios, comencemos a trabajar para remover los obstáculos.

Yo estoy aquí ante ustedes para remover, por lo menos, algunos obstáculos que provienen de nuestro pasado y que yo, como presidente de la República, puedo remover de manera unilateral. Termino con el llamado que cada uno hago lo suyo para remover los obstáculos que nos impiden resolver los problemas del país. Hay pasos que puede y debe dar cada uno, asumiendo su parte de la responsabilidad en el pasado y para el futuro. Habrá pasos que sólo podremos hacer juntos: los partidos, los sectores productivos, los ciudadanos.

Gracias."

(Publicado en El Faro)

sábado, 25 de marzo de 2006

Lecturas peligrosas

En el debate "La encricijada-resultados de las elecciones" fueron señalados, con mucha claridad, los riesgos que de estas elecciones emanan para la gobernabilidad democrática. Tienen que ver, sobre todo, con las percepciones, con las lecturas que los partidos -sus direcciones, pero también sus bases- hagan de los resultados, de la voluntad popular.

Varios de los panelistas lo dijeron: si la lectura del FMLN es que la votación alta por sus diputados significa que el pueblo ratificó la línea confrontativa y maximalista del partido, como se manifiesta en el rotundo no al TLC y la exigencia de regresar al colón; y si la lectura de ARENA es que su avance en las elecciones parlamentarias y municipales significa que el pueblo ratificó su línea de exclusión de la oposición, así como se ha manifestado en la aprobación del TLC sin discusión parlamentaria – entonces no podemos esperar nada bueno.

Si además los pocos que se han esforzado -con escasa inteligencia, con nula creatividad, mal acompañados, pero esforzado- a construir y una oposición diferente del poco apoyo electoral sacan la conclusión de que el pueblo quiere más confrontación (prepotencia gubernamental contra prepotencia “revolucionaria”) y por lo tanto tiran la toalla – entonces el panorama se vuelve aun más triste.

Yo salgo de este interesante debate con la sospecha de que las primeras lecturas talvez no sean correctas y suficientes, que antes de sacar conclusiones y definir estrategias hace falta más reflexión, más debate, más examen crítico de las elecciones y de la tal “voluntad popular”. Tengo duda que realmente sea cierto que ARENA y el FMLN, cada uno, haya recibido de sus electores un mandato para seguir haciendo lo mismo. Que no es cierto que el alto voto para ARENA es un voto que ratifica la política de exclusión, imposición y erosión de la institucionalidad que ha sido la estrategia de ARENA, por lo menos en decisiones trascendentales (como construir presupuesto nacional, aprobación del TLC, composición del TSE; etc.). Que tampoco es cierto que el alto voto para el FMLN es expresión de apoyo para la actitud de imposición e intolerancia internas de la dirección del FMLN, ni para su política de intransigencia frente al gobierno, los demás partidos, la empresa privada, etc.

Las direcciones del FMLN y de ARENA talvez subestiman la cantidad de votos que han obtenido no en su apoyo, mucho menos para ratificar sus políticas y actitudes, sino en contra del contrincante. Ese descontento, creciente sobre todo en las capas medias, con la situación económica del país, provoca un amplio voto de protesta que no encuentra otra opción para expresarse que no sea el voto razonado por el FMLN.

Igualmente, el alto grado de rechazo y miedo que provoca el FMLN en todos los sectores se traduce en voto por ARENA, pero sin convicción y adhesión ideológica.

Podría ser que la suma de los votos de protesta (los que votaron FMLN porque rechazan a ARENA, sumados a los que votaron ARENA porque rechazan al Frente) sea más grande que la suma de los votos duros y convencidos de los dos partidos grandes.

Talvez se engañan los direcciones partidarias si asumen que han sido ratificadas en sus líneas y que las elecciones pasadas les han dado un mandato para mantener la polarización.
(Publicado en encuentroselfaro.net)

lunes, 20 de marzo de 2006

Crónica de un viraje esperado

Después de las elecciones de marzo 2006, días tensos. La reñida lucha por la alcaldía de San Salvador. Una candidata se proclama vencedora, aunque los números –a esta altura- indican que cualquiera de los dos puede salir electo. El otro se proclama alcalde electo también y recibe el respaldarazo del presidente de la República. El Tribunal Electoral se niega a proclamar a ninguno de los dos electos y anuncia que procede a revisar los votos impugnados cuyo número supera la distancia entre los candidatos. Gritos de fraude por parte del FMLN. Diputados y dirigentes del FMLN irrumpen en la sede del conteo. Insultos en el hotel, piedras, garrotes y balas en la calle. Al fin de la noche el Tribunal declara a la candidata del FMLN alcaldesa electa, con 44 votos de diferencia. El Frente celebra una doble victoria: no sólo ganaron la alcaldía capitalina, también se adjudican haber derrotado un fraude electoral. Fiesta. Durante los días y noches de alboroto, pleito y fiesta, ya nadie en el FMLN puso atención al hecho que ARENA había ganado 7 diputados más que en el 2003; que la derecha recuperó el control absoluto de la Asamblea; que la izquierda perdió el control territorial en el norte, en el oriente y en el occidente del país, y que en el centro metropolitano, ARENA les llegó tan cerca como nunca.

Uno podría pensar: Lo que comienza así, no puede terminar bien. Una Asamblea con mayoría de derecha, pero con capacidad de veto y bloqueo del FMLN. Las alcaldías rojas del área metropolitana enfrentando los inmensos problemas de la ciudad, pero sin apoyo del ejecutivo. Tú me vetas, yo te veto. Así de oscuro el panorama cuando se sentó el polvo.

De repente, algo pasó. Nadie sabe dónde ni cuando empezó. En medio de los consejos de guerra de los dos bandos, comenzaron a escucharse voces diferentes. Voces muy bajitas y muy aisladas. “Momento, antes de meterse cada uno en su trinchera, listos y preparados y predispuestos para una guerra de posiciones de por lo menos tres años, ¿quién dice que no hay alternativa”, dijo un empresario cercano al presidente. Nadie le hizo mucho caso. Todo el mundo ocupado con almacenar municiones contra el FMLN y su labor de sabotaje a la gobernabilidad.

“Momento, ¿porqué no probamos otro camino. Nadie ganó, nadie perdió. En vez de aceptar un empate de inmovilidad, ¿por qué no tratar de crear una situación en que nadie gana, nadie pierde y el país avanza?”, dijo un intelectual de trayectoria de izquierda –pero también de independencia- a sus ex compañeros. Nadie le paró bola, todo el mundo almacenando municiones contra una derecha que está dirigiendo al país a una nueva dictadura.

Como ARENA no hizo caso a su amigo empresario, ni el Frente a su amigo intelectual, los dos dijeron: Creamos un cortocircuito. Salgamos de los padrones. Rompamos moldes. Empezaron a hablar entre ellos. No hicieron ningún intento de superar las diferencias filosóficas, ideológicas que de manera muy marcada los separaban. Hicieron el ejercicio de identificar fríamente las coincidencias y las posibilidades de llegar a coincidencias en varios de los problemas muy graves, pero también muy prácticos, del país. La gran sorpresa: la lista de posibles coincidencias era muy larga e incluyó campos como industria, agronomía, turismo, seguridad, cárceles, salud, educación. Y la otra sorpresa: No dolía. Ninguno de los dos se sentía traidor a su ideología. Quedaron suficientes diferencias.

Con esta experiencia sorprendente, decidieron proceder de forma concéntrica. Cada uno iba a hablar primero con sus amigos. El empresario de derecha comenzó a hablar con intelectuales de derecha. El intelectual de izquierda comenzó a hablar con los pocos empresarios que apoyaban la izquierda.

Después se juntaron los círculos. En abril se celebró una serie de reuniones con empresarios, representantes de gremios, tanques de pensamiento de izquierda y de derecha, reconocidos académicos y respetados dirigentes religiosos. Reuniones a puertas cerradas, muy discretas. Muy prácticas. Repitiendo la misma dinámica: mantener diferencias, para que nadie tema por su identidad, y al mismo tiempo identificando coincidencias. El mismo resultado, la misma sorpresa: Hay soluciones que pueden ser apoyadas por derecha e izquierda. El país no está condenado a la inmovilidad, sólo porque hay un empate entre ARENA y el FMLN.

A finales de abril vino la parte decisiva y más difícil: influir en los partidos. Ambos partidos mayoritarios ya estaban listos para la guerra de posiciones. Iban a tomar posesión en la Asamblea, en las alcaldías, como si fueran casamatas, trincheras. Pero también en cada uno de los partidos –por muy enfrentados que fueran- había gente crítica y por nada feliz con la perspectiva de otros tres años de inmovilidad y polarización estéril. Los empresarios y los intelectuales hablaron con ellos, primero uno por uno, después enfrentándolos con la sorpresa de un grupo compuesto por gente de derecha y de izquierda; después confrontándolos mutuamente, o sea gente de ARENA con gente del FMLN.

Sembraron en la cabeza de varios líderes de los dos partidos primero la duda, después la idea loca de volver el empate político-electoral en la base de una concertación que respeta las diferencias ideológicas, pero llega a un pacto de gobernabilidad para sacar al país de la incapacidad de avanzar y reformarse.

A finales de abril tiene lugar la primera reunión bilateral informal entre los dos partidos. Las dirigencias se ven obligadas a arriesgarse y hacer un ejercicio que primero lo ven como meramente hipotético: identificar los puntos donde ambos pueden coincidir, sin perder su identidad política e ideológica. Algunos de los conspiradores iniciales han propuesto, cada uno a sus amigos en los partidos, una regla novedosa, también de manera hipotética: Que se acuerde que nadie tome crédito de las medidas que emanen de un posible pacto nacional. Que todas las medidas sean presentadas por comisiones multi-partidos o interinstitucionales (gobierno central, alcaldías), ninguna por el presidente, por los alcaldes o por las fracciones. La otra regla de un hipotético pacto nacional: dejar suficientes campos de desacuerdo. O sea, dejar suficientes campos abiertos donde enfrentarse en las próximas elecciones, sin tener que romper las coincidencias alcanzadas y la políticas consensuadas.

Lo hipotético, una vez que se articulaba con lógica y rigor, en cierto momento dejó de ser hipotético. Al principio por una minoría en cada partido, una concertación de este tipo comenzó a verse como una opción a considerar. Muchos dirigentes muy escépticos empezaron a considerar la posibilidad de un pacto nacional, no necesariamente por convicción, sino simplemente porque les pareció práctico.

Por otra parte, creció la presión. Suave, pero persistente. Reuniones con académicos, con organismos internacionales, con los gremios empresariales, con las iglesias. Todos empujando hacía un pacto interpartidario de gobernabilidad. Más bien un pacto para ejecutar las reformas y las medidas drásticas que necesita el país, pero que ningún partido tiene el valor de asumir.
Se discutió el viejo problema de concertación y co-gobierno. Quedó claro: nada de co-gobierno. Un pacto entre partidos y entre instituciones estatales, con medidas consensuadas, pero bajo la responsabilidad ejecutiva de los gobiernos respectivos.

En mayo al fin la reunión bipartidaria, donde el presidente Tony Saca y dos dirigentes areneros, junto a tres dirigentes del FMLN (que por su parte representan diferentes tendencias dentro de su partido) proponen a sus partidos y a la nación un pacto de gobernabilidad y reforma institucional para el período de 2006 al 2009. Incluye reformas institucionales, una política integral para enfrentar el crimen organizado (incluyendo las pandillas), y medidas de fomento a la producción nacional.

Todavía no están claras las medidas concretas, pero hay un acuerdo, a esta altura, casi irrevocable. Nadie se puede echar atrás porque el costo política sería inmenso debido al alto nivel de expectativa que el acuerdo bipartidario ha despertado en la población, en la comunidad internacional, en el mundo de los organismos internacionales.

Está abierta la discusión sobre las reformas, las medidas, las políticas, las legislaciones concretas. Identificar los campos donde se puede avanzar y llegar a consenso. Identificar igualmente los campos donde nos sigamos enfrentando, ofreciendo al pueblo diferentes visiones de cómo avanzar del punto de partida que es: cortar el nudo gordiano y devolver al país la capacidad de avanzar y reformarse.
(Publicado en El Faro)

lunes, 13 de marzo de 2006

Se fortalecen los conservadores de todos los colores

Sea cual sea el resultado matemático final de las elecciones del 12 de marzo, los resultados políticos ya están a la vista. El gran ganador: el Frente. Pasó por una de las peores crisis de su historia, perdió una buena parte de su dirigencia y militancia cuando se formó el FDR; perdió con ello la posición de fuerza ganada en las elecciones del 2003 y la capacidad de veto en la Asamblea. Perdió protagonismo. Pero salió de esta crisis no sólo intacto, sino fortalecido, crecido, vitalizado. Aunque los resultados oficiales todavía no lo respaldan, todo indica que el Frente volvió a tener la fracción más grande en la Asamblea Legislativa y que volvió a ganar la alcaldía capitalina. Los dos premios mayores. Sobre todo después de que el presidente de la República había convertido en punto de honor la conquista, por parte de ARENA, de estos dos premios principales. No pudieron. Y con esto ya está claramente identificado el perdedor político de estas elecciones: Tony Saca. Apostó todo, empeñando incluso su prestigio y popularidad como presidente, para ganar más gobernabilidad - y sale teniendo mucho menos.

Por más que los dos partidos mayoritarios hayan hablado de conquistar 43 diputados, o sea la mayoría en la Asamblea, nunca se trató de esto. Se trató de la mayoría calificada de 56 diputados que necesita el Frente para recuperar su capacidad de veto, para dejar al presidente sin presupuesto, sin préstamos internacionales, sin fiscal. Un Frente con más de 28 diputados tiene la llave en la mano. Puede botarla y deja al país ingobernable. O puede usarla parta conseguir, como prebenda, más magistrados en la Corte Suprema, más influencia en otras instituciones del Estado. O podría usar esta llave para iniciar una nueva fase de concertación: plantear a la nación la concertación de un nuevo pacto nacional, una nueva reforma institucional con el fin de tener un sistema donde la gobernabilidad deje de ser obstáculo para la democracia y la democracia deje de ser obstáculo para la gobernabilidad. Con la idea que en el 2009 salga un ganador con plena gobernabilidad -y además plena legitimidad democrática- para resolver de fondo los problemas económicos y sociales del país.

El problema es que este resultado del 2006 no favorece, en ninguna de las fuerzas políticas, las tendencias que seriamente apuestan a la concertación y a la búsqueda de unas reformas que faciliten una gobernabilidad a la vez democrática y productiva. En el Frente, el resultado electoral positivo se va a leer como la aprobación, por parte del pueblo, de la línea dura, confrontativa y antisistema que se ha impuesto en el FMLN. Los concertadores, los reformistas, los renovadores que todavía quedan en el Frente salen sumamente debilitados y con poca influencia.

En ARENA existe el peligro que Tony Saca, quien apostó todo y consiguió poquito, pierda el poder de reformar a ARENA. A partir de ayer, le costará más seguir jalando a su partido hacía una derecha concertadora, abierta a programas sociales, a reformas democráticas, a políticas de inclusión. Van a volver a levantar cabeza los más reaccionarios, los más retrógrados, los partidarios del neoliberalismo puro y excluyente, queriendo retomar el control del partido, buscando a posicionarse para el 2009.

Las tendencias confrontativas en los dos partidos mayoritarios se fortalecen mutuamente. Los tambores de guerra que suenan por parte de los más combativos en el FMLN despiertan a los fantasmas del pasado en ARENA. Y viceversa.

Y las fuerzas que han escogido como su bandera la concertación y la ruptura de la polarización no han sabido conectar con los votantes. Cambio Democrático y la Democracia Cristiana -aparte de unos éxitos muy puntuales y personales como de René Canjura en Nejapa y Orlando Mena en Santa Ana- han sido rechazados por el electorado, tal vez, incluso, nuevamente condenados a la muerte legal.

En el caso del Frente Democrático Revolucionario, dudo que políticamente sobreviva estas elecciones – y los errores que cometieron: en adoptar un lenguaje parecido al Frente, en escoger a Carlos Rivas Zamora como su candidato emblema, en toda su estrategia de comunicación.
El rol muy positivo que los parlamentarios de Cambio Democrático, del FDR y del PDC han jugado en la actual Asamblea -generando gobernabilidad basada en concertación democrática- no ha sido reconocido por el pueblo votante. Más bien, el pueblo ha reestablecido en la Asamblea -y en el mapa político salvadoreño- el “status quo antes” del mutuo bloqueo, del veto, de la polarización estéril y de la confrontación sin resultado productivo. El votante, por razones que habrá que analizar detenidamente, ha fortalecido a los conservadores de todos los colores.

Parece, entonces, muy poco probable que los tres años sin votaciones que el calendario electoral nos regala antes de la fecha histórica del 2009, cuando esté por definirse toda la estructura de poder del Estado, puedan aprovecharse para resolver los problemas del país. Ni siquiera para allanar el camino para posteriores soluciones...

Esto obliga a los que dentro de la derecha y dentro de la izquierda -adentro y afuera de los partidos- realmente tienen voluntad de llegar a un pacto nacional capaz de resolver los problemas del país a repensar seriamente el mapa político. Con el mapa así como está dibujado, sólo hay callejones sin salida y caminos enredados que al final de muchas vueltas nos llevan al mismo punto.
(Publicado en El Faro)

lunes, 27 de febrero de 2006

¡País entrará a la OTAN!

Al fin puedo dormir tranquilo. Mi país de origen –la Alemania donde viven mis hermanos, mis sobrinos, mis ex novias- está fuera de peligro. Ya con una potencia como El Salvador integrada a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), nadie se va a atrever atacar a Alemania. Los comunistas de Corea del Norte no van a lanzar sus bombas atómicas contra la tierra de mis padres ya que saben que tendrán que vérsela con el batallón Cuzcatlán. Los caricaturistas alemanes pueden dibujar sin miedo de los iraníes, de los árabes y de Osama Bin Laden.

Lástima que todo esto es un invento. Una mentira estúpida. La pregunta es: ¿Mentira de quién? ¿A dónde y cómo se originó esta mentira? ¿En el gobierno de George Bush para hacerle un regalo de bienvenida a su amigo Tony Saca? No creo, ya que el mismo día ya había recibido su regalo bien chivo para su campaña electoral: el anuncio precipitado que Estados Unidos va a dar un año más de TPS a los salvadoreños. Siempre se anuncia 60 días antes de vencer el TPS en curso, pero esta vez –para ayudar a su amigo quien se ha metido en un gran lía poniéndose metas imposibles a cumplir en estas elecciones- George Bush violó las normas establecidas y le dio su regalo antes del tiempo. Entonces, no tenía porque darle otro. Mucho menos de mentirita.
Entonces, ¿quién se inventó la mentira de la entrada de El Salvador a la OTAN (versión I para completos idiotas) o del status de “socio estratégico de la OTAN” (versión II para idiotas un poco más escépticos que no se creen cualquier cosa)? ¿Tony Saca o alguien de su séquito que lo acompañó a Washington? Tampoco lo creo. No me parece que Tony Saca esté en aprietos tan desesperantes para que caiga tan bajo.

Entonces, si no fue el gobierno de Bush y tampoco el de Saca, ¿quién más queda para inventarse semejante locura? ¿Quién puede ser tan estúpido como para no saber que la OTAN no es una organización para consentir a los amigos del gobierno de turno de Estados Unidos donde entra quien se porta bien con mandando tropas a donde le digan, armando berrinches diplomáticos con los enemigos de Washington, manteniendo su embajada en Jerusalén, reconociendo a Taiwán? La OTAN, gracias a países europeos como Francia y Alemania, no es el organismo dócil que Estados Unidos quisiera tener. Precisamente porque la OTAN se negó a asumir como propia la guerra de Estados Unidos contra Irak, tuvieron a recurrir a países como El Salvador para darle carácter multinacional a las fuerzas de ocupación de Estados Unidos y de Gran Bretaña en Irak.
¿Quién, entonces, puede ser tan estúpido o sinvergüenza para publicar una noticia como “País entra la OTAN: El presidente Saca anunció ayer, en Miami, el ingreso de El Salvador como observador” (El Mundo, sábado 25 de febrero); o para escribir “El Salvador será incorporado en calidad de socio estratégico, no miembro, a la OTAN, según lo informó el viernes el presidente salvadoreño Antonio Saca” (El Diario de Hoy, 25 de febrero)?

Obviamente, por más que inventen, El Salvador no es candidato a ser incorporado a la OTAN, ni como miembro, ni como miembro observador, ni como socio estratégico – estatus que no existe, mucho menos como un premio que pueda otorgar el presidente de Estados Unidos a su antojo y conveniencia política.

Parece que fueron nuestros colegas de la prensa nacional. No cualquier reportero inexperto. No, esta mentira tiene firmas prominentes. Nadie menos que Ricardo Chacón, flamante jefe de redacción del Diario de Hoy; y Álvaro Cruz, flamante editor jefe de El Mundo.

Parece que lo que pasó es lo siguiente: Tony Saca dijo algo como: El presidente Bush me afirmó que –aparte de su alianza principal que es la OTAN- tiene otros aliados estratégicos –no miembros de la OTAN- y El Salvador es uno de ellos, así como Israel, Egipcio y otros.
Esta forma un poco enredada de decir: Seguimos siendo fieles cheros de Estados Unidos, en los reportes de nuestros prominentes enviados especiales Chacón y Cruz se convirtió en otra cosa. Aliado estratégico de Estados Unidos se convirtió en incorporación como socio estratégico a la OTAN. Socia estratégico no miembro de la OTAN se convirtió en “incorporado como socio estratégico, no miembro, a la OTAN”. En El Mundo entramos de un solo como miembro, en El Diario de Hoy nos incorporamos como aliado estratégico. Las dos afirmaciones son totalmente falsas. La pregunta sigue siendo: ¿Lo dijo –como afirmaron Chacón y Cruz- Tony Saca?
Ser aliado estratégico de Estados Unidos es una cosa. Ser aliado estratégico de la OTAN, es otra muy diferente. Una cosa es unilateral. La otra –si existiera- sería multilateral. Y la “incorporación como socio estratégico, no miembro, a la OTAN” es un estatus que simplemente no existe.

La Prensa Gráfica, esta vez, lo reportó casi correcto. Casi. La enviada especial Adriana Valle reproduce correctamente la frase de Tony Saca: “El Salvador podría convertirse pronto en aliado estratégico no miembro de la OTAN, aseguró el presidente Saca”. Una frase muy ambigua del señor presidente, si la dijo así. Pero ya en el titulado, la Prensa Gráfica, enreda lo enredado aun más: “El presidente Saca dijo que muy pronto Estados Unidos incluirá a El Salvador como aliado estratégico no miembro de la OTAN…” ¿Incluirá a qué? Seguramente no a los Estados Unidos. Entonces, ¿a la OTAN? De nada le sirvió a la Prensa Gráfica que su enviada especial reportó de manera correcta…

Un periódico más serio y menos dócil no le hubiera dejado pasar semejante ambigüedad al presidente, Hubiera preguntado: ¿Señor presidente, perdóneme, pero aliado estratégico de quién? ¿Del presidente Bush, o de Estados Unidos, o de la OTAN? ¿En su frase, señor presidente, quiso decir “no miembro de la OTAN” (lo que sería correcto), o “aliado estratégico de la OTAN” (lo que sería falso)? ¿O quiso insinuar la segunda cosa sin decirlo explícitamente (lo que seria una forma más sofisticada para mentir)?

Lo significativo es que ninguno de los tres periódicos –ni siquiera los señores Chacón y Cruz que son buenos amigos con fácil acceso al presidente- le hizo estas preguntas de precisión. Nada les hubiera costado consultarlo para evitar malentendidos. Escribieron lo que resulta siendo mentira burda – una metida de pata periodística suficiente seria para renunciar o ser renunciados.

O por lo menos para después aclarar y pedir disculpa por la ofensa a la inteligencia del lector. Pero ni El Mundo ni El Diario de Hoy rectificaron su noticia de la incorporación de El Salvador a la OTAN. Ya sabemos que no tienen esta costumbre practicada recientemente y con mucho valor y absoluta transparencia por el New York Times, en el caso de su reportera estrella involucrada en una maniobra de la CIA y del vicepresidente de Estados Unidos. Pero tampoco escuché de Tony Saca ninguna aclaración. ¿Será que uno está hablando de manera difusa para permitir que el otro lo malinterprete – y al final todos se hacen los suizos? ¿Será que en tiempos de campaña todo se vale?
(Publicado en El Faro)

viernes, 24 de febrero de 2006

¡Nada nuevo!

Después del “Encuentros” sobre el peso específico de las elecciones 2006 quedó claro: El resultado será bastante parecido al de hace tres años. Algunos lo predijeron explícitamente y los demás no contradijeron.

Entonces: nada nuevo. ¿Nada nuevo? A veces la falta de novedad es la sensación. Así es con estas elecciones. Teóricamente tendría que cambiarse la correlación de fuerzas, y si esto no pasa –que parece lo más probable- tiene graves consecuencias.

El presidente de la República se jugó todo, asumiendo la campaña como propia, pidiendo mayoría parlamentaria para su partido, convirtiendo las elecciones de medio tiempo en un referéndum sobre su política presidencial. Lo hizo sabiendo que matemáticamente es imposible que ARENA logre 43 diputados. Incluso en el caso más positivo posible para él –con ARENA subiendo de 27 diputados que ganaron en 2003 a 30 ó 31- el resultado será un fracaso par Tony Saca, debilitando una presidencia hasta ahora muy fuerte, y arriesgando su liderazgo –hasta ahora indiscutible- en el partido. Posiblemente, Tony Saca pierde la capacidad de seguir transformado ARENA de un partido reaccionario en una fuerza liberal, desideologizada, con raíces en las clases medias.

El error de Tony Saca de apostar todo a la conquista de una mayoría parlamentaria le puede salir muy caro. No tenía ninguna necesidad de arriesgarse. No había peligro que el FMLN ganara más poder. Incluso una lleve pérdida de ARENA hubiera servido a fortalecer el rol del presidente. Un presidente muy popular que se ubica encima de los pleitos partidarios, frente a un partido menos popular, le da más poder para transformar al partido. Lean la biografía política de Charles de Gaulle.

El precio se elevará aun más, ya que el PCN le va a cobrar muy caro a Tony Saca y ARENA el favor de completar la mayoría que ARENA prometió, pero no pudo alcanzar por su propia fuerza. Es hasta incomprensible que un hombre con instintos políticos tan desarrollados como Tony Saca no haya hecho una apuesta totalmente diferente: crear las condiciones para que puedan surgir y fortalecerse fuerzas de oposición con los cuales se puede concertar. El precio que esto le hubiera costado a Tony Saca talvez hubiera sido elevado –me imagino que por esto no escogió esta ruta- pero hubiera sido a la vez una inversión en el país, en la gobernabilidad. En cambio, lo que le tocará pagar al PCN no construye gobernabilidad, sólo compra tiempo y atrasa soluciones.

Para la izquierda, un resultado parecido al status quo tendría impactos tal vez aún más profundos. Si el FMLN no pierde votos y termina recuperando -vía votación popular- las diputaciones que perdió con el éxodo del FDR, quedaría validada la política inflexible de la dirección del Frente. Un resultado de este tipo significaría un cheque en blanco para los ortodoxos: pueden seguir reprimiendo o expulsando al grupo reformista, sin costo electoral ninguno. Pueden seguir políticas de veto a la gobernabilidad, sin pagar costo electoral alguno. Pueden seguir pensando, incluso, que están en el camino correcto. El pueblo no se puede equivocar…

La otra cara de la misma moneda: Si el FDR y CD no logran restarle votos al FMLN, quedaría confirmada la percepción de que salir del FMLN significa un paso al vacío; que no hay opción electoral de izquierda más allá del FMLN; y que las bases pueden ser inconformes con curso y dirección del FMLN, pero no están dispuestas a abandonarlo, castigarlo, sustituirlo.

El corto intermedio del G-14 en la Asamblea será la historia triste de un grupo de diputados que tenían sus meses de fama. Sus éxitos como negociadores, concertadores, y facilitadores de soluciones a problemas entrampados parece no gozar, a la luz de las encuestas, de respaldo en las urnas. Este resultado no sólo confirmaría el status quo, sino peor: restablecería el status quo antes transitoriamente alterado por la salida de un grupo de reformistas del FMLN, el surgimiento del FDR y la constitución de grupo parlamentario G-14; el votante, reestablecería el orden de las cosas –una asamblea dominada por la polarización estéril entre ARENA y el FMLN- eliminando la fuerza que por unos meses logró cambiar la correlación y avanzar a la gobernabilidad.

Entonces, serias consecuencias de una elección “sin novedades”. Como dije, a veces -en tiempos que necesitan el cambio- la ausencia de novedad puede ser un acontecimiento grave.
La derecha alemana logró ganar por lo menos 5 elecciones con un solo eslogan: “Keine Experimente! ¡Nada de experimentos!” Lograron apelar al miedo colectivo al cambio, a lo desconocido – y mantenerse en el poder más de 20 años. La diferencia es que aquí el eslogan “¡Nada de experimentos, defendamos el status quo!” es compartido por la derecha y la izquierda.

(Publicado en encuentroselfaro)

lunes, 20 de febrero de 2006

Guerra cultural, no entre culturas

Solicité al Faro que publicara las caricaturas danesas sobre Mahoma que han causado manifestaciones, quemas de embajadas, docenas de muertos, editores encarcelados en los países musulmanes, llamados públicos a asesinar a los caricaturistas. (Momento, ¿realmente son las caricaturas que han causado todo esto? No aceptemos esto de antemano...)

Quería verlas publicadas. Porque, ¿cómo vamos a debatir sobre algo que nadie conoce? El Faro decidió no publicar las caricaturas. Error. Escuché varias razones, ninguna –para mí- aceptable. Por ejemplo, que las caricaturas fueron publicadas, por el periódico danés, sólo con la intención de provocar... ¿Y qué? ¿Quién dice que es ilegítimo que un periódico quiera provocar? Quítele al caricaturista las ganas de joder, ¿y qué queda? ¿Quién va a decidir sobre lo legítimo de las intenciones que lleva a un medio a publicar una caricatura, una columna, un reportaje? ¿Una comisión estatal? ¿Una comisión interconfesional con participación y derecho a veto de un obispo católico, un ayatola y un diputado de un partido comunista de corte ortodoxa?

Otro argumento era que reproducir las caricaturas sólo echaría más leña al fuego; que ya hay varios muertos, mejor no provocar más... No seamos ingenuos: El combustible de las acciones de ira colectiva y violenta contra las embajadas de varios países (acusados de haber “permitido” la reproducción de las caricaturas de Mahoma) no es la publicación de las caricaturas. Los miles de enfurecidos musulmanes ni siquiera las han visto. Sus autoridades político-religiosas les han dicho que sus sentimientos religiosos han sido ofendidos. El combustible de esta violencia provee los movimientos fundamentalistas y algunos gobiernos islamistas. Necesitan la permanente movilización, el fanatismo colectivo pare mantener su poder y su control autoritario sobre sus pueblos.

Ningún periódico salvadoreño publicó las caricaturas –tampoco El Faro que existe precisamente para llenar los vacíos que censura y autocensura dejan en los medios tradicionales. Pero todos publicaron las noticias y comentarios sobre el relajo que causaron – o más bien, sobre el caos y la violencia que provocaron los movimientos islamistas fundamentalistas. Un fenómeno interesante: todos los medios llegaron a la misma decisión. Desde El Diario de Hoy hasta El Faro. Desde el punto de vista editorial, un absurdo. A menos que reconozcamos la “ley” islámica. O sea, el derecho de una religión (y mañana de otra) de imponer a todos los demás sus normas religiosas, sus prohibiciones, sus “leyes”. Imponer vía amenaza de muerte. Pregunten al escritor Salman Rushdi lo que significa vivir bajo la condena de muerte expresada públicamente por “autoridades” islámicas... O a los editores de un periódico argelino que están presos por haber publicado las caricaturas para facilitar a los creyentes musulmanes argelinos la posibilidad de decidir ellos mismos si han sido ofendidos...

Coincido con Tayip Erdogan y José Luis Rodríguez Zapatero –los jefes de gobierno de Turquía y España- quienes hacen un llamado conjunto a la cordura y la tolerancia (vea El Faro del 13 de febrero). Un intento muy loable de dos estadistas comprometidos en la lucha contra los diferentes fundamentalismos que se articulan en sus respectivos países y religiones. Lo que Erdogan y Zapatero no dicen: No estamos frente a un conflicto entre culturas (oriental contra occidental) o religiones (Islam o Cristianismo). Estamos frente a una guerra cultural, pero entre la cultura cerrada del fundamentalismo y la cultura abierta de la tolerancia. Este conflicto existe dentro de casi todas las culturas, todas las religiones, todas las ideologías políticas. Así como hay fundamentalistas islámicos, hay musulmanes tolerantes que los confrontan, abiertos a la modernidad y el pluralismo. Hay fundamentalistas judíos en permanente y violento conflicto con los judíos liberales. En las Américas existe una lucha entre evangélicos fundamentalistas contra protestantes progresistas. Lo mismo pasa en la Iglesia Católica.

La misma batalla cultural existe dentro de la mayoría de los movimientos políticos. En los partidos comunistas y movimientos anarquistas siempre han habido fundamentalistas que quieren convertir estos movimientos en sectas, no pocas veces por la fuerza, con amenazas, asesinatos, eliminación física del disidente. La derecha política no es exenta de esta dualidad, a veces violenta, entre conservadores y liberales.

Donde primero chocan los fundamentalistas –del color político o religioso que sean- es contra la libertad de expresión. La libertad de expresión, ejercida por intelectuales, artistas, académicos, periodistas, disidentes, es la enemiga principal del fundamentalismo. De toda clase de fundamentalismo. El fundamentalismo religioso o político no tolera disidencia ni crítica, mucho menos la crítica satírica, la burla, la caricatura irreverente. No puede haber periódicos satíricos en estados dominados por fundamentalistas, ni en Irán, ni en Corea del Norte, ni en el hipotético Estado de Israel del que sueñan los ultras religiosos.

Regresando a las caricaturas danesas (que, dicho sea de paso, no son gran cosa): No importa si son o no de mal gusto. No importa incluso si hay grupos que de verdad se sienten ofendidos. No importa si las caricaturas constituyen violaciones a las “leyes” religiosas del Islam. Las normas, prohibiciones, mandatos religiosos sólo pueden tener vigencia para quienes voluntariamente los adopten y se sometan a ellos. Convertirlas en leyes estatales, ya es una aberración, la cual muchos ciudadanos y movimientos políticos laicos de los países musulmanes rechazan. Querer aplicar estas “leyes” al resto del mundo, constituye una arrogancia inaceptable.

¿Qué razón podríamos tener para condonar el intento de los fundamentalistas de imponer sus criterios, su moral, sus “leyes”? Ninguna. Por lo contrario: hay que combatir los fundamentalismos de todos los colores. En casa y en el mundo. Un arma efectivo es el humor, el irrespeto, la sátira. Al intento de exigir –vía amenaza, chantaje, violencia- respeto a normas religiosas que no son mías, yo contesto con irrespeto.

Ahora atacan la embajada alemana en Teherán, porque un caricaturista publicó en un periódico de Berlin una caricatura que ofende a los iraníes. El artista, para criticar la decisión del gobierno alemán de utilizar la fuerza militar para mantener la seguridad del Mundial Alemania 2006, dibujó una caricatura que muestra al equipo alemán vestido de uniforme militar y armado de fusiles; y al equipo iraní armado de cinturones de explosivos. Puede ser que fue de mal gusto. ¿Y qué? Ahora, el gobierno islámico en Irán exige al gobierno alemán que sancione al caricaturista. ¿Vamos a aceptar que las caricaturas y sus contenidos –o el buen gusto- sean asuntos de competencia de los gobiernos?

De paso sea dicho: el artista alemán recibió amenazas de muerte y tuvo que esconderse. Ojalá que a ningún editor o político alemán se le ocurra pedir perdón al gobierno en Teherán que tiene a cientos de creyentes musulmanes en la cárcel, por el delito de querer un Estado laico, con libertad de expresión, con tolerancia religiosa, sin imposiciones religiosas.

PD: Nunca es tarde: Sostengo la solicitud que El Faro publique las caricaturas.
(Publicado en El Faro)