jueves, 30 de junio de 2011

Carta a la presidenta del Tribunal de Ética Gubernamental

Estimada licenciada Silvia Lizette Kuri de Mendoza:

Así que si quiero sobornar a un ministro, tengo que hacerle entrega del dinero el fin de semana, preferentemente en la playa o en un burdel, para que se a claro que el hombre en este momento preciso no está ejerciendo su cargo público. Lo mejor sería tomarle foto o video donde se ve que está de pijamas o medio desnudo en el momento de recibir el pisto. Como prueba que realmente está recibiendo el dinero en su tiempo libre y en su calidad de ciudadano cualquiera.

Esta es, en esencia, el contenido de la resolución del Tribunal de Ética Gubernamental que usted preside, sobre el caso Disneylandia. Me refiero a la demanda interpuesta contra el presidente de la República por el viaje a Disneylandia, con toda su familia y en un jet privado.

A pesar de que el presidente reconoció en público que el avión privado le fue proporcionado por un ‘empresario amigo’, su Tribunal llegó a la conclusión que el presidente, al aceptar este regalo de entre 100 y 200 mil dólares, no atentó contra ninguna ley ni violó la ética gubernamental. Por una razón muy simple: porque “los hechos tal y como han sido planteados en la denuncia se basan en situaciones que no están vinculadas a la competencia funcional que se le adjudica al servicio público denunciado, es decir que no fueron efectuados por el denunciado en el ejercicio de sus funciones como servidor público.”

En cristiano este enredo quiere decir: el presidente estuvo choteando, cuando recibió el generoso regalo de su ‘amigo empresario’. Por tanto no estaba ejerciendo la presidencia y no tenía porque atenerse a las restricciones que tiene el presidente de recibir regalos, dinero, donaciones...

Así de simple, ustedes declararon ‘improcedente’ la denuncia. Ni siquiera averiguaron quién era el ‘empresario amigo’ que pagó el avión para la familia presidencial.

Así que, quien quiere sobornar a un ministro o jefe policial, que lea bien la sentencia del Tribunal de Ética para saber a qué horas y adónde hacerlo...

Gracias por la aclaración, licenciada. Le saluda Paolo Lüers

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miércoles, 29 de junio de 2011

Manual oficial para la corrupción


Paolo Lüers

¿Recuerdan cuando el presidente de la República llevó a la familia de su señora a Disneylandia en Florida?

¿Recuerdan que para este viaje usó un avión privado? ¿Recuerdan que al salir al público las fotos de la familia presidencial en el avión de lujo, el secretario de comunicaciones de Casa Presidencial declaró que los costos de este viaje en avión privado no fueron pagados con fondos del estado, sino por un 'amigo empresario' del presidente que no querían identificar?

Bueno, un grupo de ciudadanos presentó una demanda en el Tribunal de Ética Gubernamental para que investigara si el presidente, al aceptar este tipo de regalo (valor del viaje: entre 100 y 200 mil dólares) de un empresario ha violado la ética gubernamental.

Citamos de la resolución que emitió el Tribunal de Ética Gubernamental, el día 23 de junio 2011. Es un texto digno de publicar, por la trascendencia que tendrá para nuestra cultura política de corrupción:

"Los hechos tal como han sido planteados en la denuncia que se le atribuyen al Presidente de la República no encajan en el ejercicio de la función pública, tal como es definida en la letra a) del art. 3 de la LEG; por ello, no pueden ser objeto del procedimiento administrativo sancionador que la Ley de Ética Gubernamental establece.
Por ende, es procedente de conformidad con el art. 55 letra c) del Reglamento de la Ley de Ética Gubernamental, declarar la improcedencia de la denuncia presentada, en virtud de que los hechos tal y como han sido planteados en la misma se basan en situaciones que no están vinculadas a la competencia funcional que se le adjudica al servicio público denunciado, es decir que no fueron efectuados por el denunciado en el ejercicio de sus funciones como servidor público.
Si bien es cierto los denunciantes exponen que las funciones del señor Presidente de la República 'no se suspenden y se ejercen durante del período presidencial correspondiente que es de cinco años', este Tribunal no puede dejar de mencionar que lo que no se suspende es el cargo público; ya que cuando el funcionario público realiza una actividad de naturaleza privada no actúa en nombre del Estado o al servicio de éste o de sus entidades en cualquiera de sus niveles jerárquicos, sino más bien su actuar se mueve en el ámbito privado, por lo que las conductas ejecutadas en ésa esfera no corresponden al marco de la Ética pública.

Por otro lado, los denunciantes atribuyen al servidor público denunciando la transgresión a la prohibición ética de solicitar o aceptar, directamente o por interpósita persona, dádivas, regalos, pagos, honorarios o cualquier otro tipo de regalías, por acciones relacionadas con las funciones del cargo público, contenida en la letra a) del art. 6 de la LEG.

Sin embargo, en su relato los denunciantes no establecen que el Presidente de la República se haya comprometido con el empresario que supuestamente le prestó el avión privado en realizar algún tipo de acciones relacionadas con la función de su cargo público a cambio de dicha prestación...

En vista de ello, a la presente denuncia le afectan dos motivos de improcedencia, pues los hechos atribuidos al señor Presidente de la República, licenciado Carlos Mauricio Funes Cartagena, se suscitan en su esfera privada sin incidir en el ejercicio de sus funciones; y tampoco transgreden la prohibición ética de solicitar o aceptar, directamente o por interpósita persona, dádivas, regalos, pagos, honorarios o cualquier otro tipo de regalías, por acciones relacionadas con las funciones del cargo público [letra a) del art. 6 de la LEG], por las razones antes expuestas."

Quiere decir: Cualquier soborno a un funcionario público "no corresponde al marco de la Ética pública" y no será sancionado, siempre y cuando:
el funcionario lo reciba fuera de horas hábiles, o sea dentro de la "esfera privada";
no dejen constancia escrita del favor que el 'donante' recibirá a cambio.

Así de fácil. El Tribunal de Ética Gubernamental emitiendo el manual de corrupción. Sin investigar quién es el 'empresario amigo' que pagó por el viaje de la familia presidencial. Sin ni siquiera pedir una explicación al funcionario denunciado. Por lo menos, en la resolución no se menciona nada al respecto.

¿Para qué sirve un Tribunal de Ética que no establece, por lo menos los hechos?

(El Diario de Hoy)

Certifica.com

martes, 28 de junio de 2011

Carta al director de la unidad de salud

Estimado director:

Hoy sí lo fregaron. Tiene que lidiar con el dengue, el rotavirus y otras pestes recurrentes. Tiene que manejar un presupuesto y bodegas de medicina que nunca alcanzan. Tiene un sólo inspector para el papeleo interminable de los permisos de salud de los comedores, restaurantes y hoteles..

Y ahora viene la Ley de Control del Tabaco y le nombra a usted policía de tabaco, para poner multas a quien fume en una oficina, una funeraria, un cafetín, una discoteca. No sólo esto, su inspector de salubridad va a tener que encargarse de los permisos de vender tabaco que los sabios diputados se inventaron. Ya veo al pobre hombre multando a las señoras de canasto o de las tienditas.

Pero esto no es todo: usted no sólo va a andar de policía, sino también de juez especial anti-tabaco. Porque la unidad de salud será la entidad que va a recibir denuncias, hacer inspecciones, escuchar testigos, emitir multas, resolver quejas, recibir recursos de descarga, emitir resoluciones...

Le felicito: trabajo interesante va a tener: un experto en saludo convertido en todo un experto legal. Va a lidiar con señoras encachimbadas que ya no pueden vender cigarros en la calle. Con fumadores iracundos porque la suegra no lo deja fumar en su propia casa. Con meseros que se niegan a actuar de policías auxiliares.

El resultado: Más papeleo, más inspecciones, más burocracia. Posiblemente menos salud preventiva, porque su personal tendrá menos tiempo para combatir las diarreas o las gripes. No tomando en cuenta las campañas de re-educación a os fumadores.

Estoy en favor de una ley que regula adónde no se puede fumar. Es necesaria. Pero sin tanta paja y tanta burocracia.

Saludos, Paolo Lüers

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sábado, 25 de junio de 2011

Carta al canciller de la República Hugo Martínez

Estimado Hugo:


¿Cómo te sientes cuando sos ministro y el presidente te obliga a sustituir de una Comisión Consultiva a un hombre que aparte de ser el experto jurídico idóneo para el cargo ha sido tu amigo y mentor durante años?

Cumpliste la orden presidencial y despediste a tu amigo Fabio Castillo, aunque no tenías porqué hacerlo: esta orden no tuvo fundamento jurídico, mucho menos moral. El presidente lo mandó a purgar “por falta de confianza”. Pero el doctor Castillo no estaba en un cargo de confianza del presidente. Lo había nombrado el presidente Calderón Sol, precisamente por ser “de confianza” del partido FMLN, no del presidente. Lo había nombrado para que la Comisión Consultiva de Cancillería sea plural, para que critique y corrija al gobierno.

El actual presidente no entiende estas cosas, ya lo sabemos. Pero tú, Hugo, sí las entiendes. Has estado junto a don Fabio en esta misma Comisión Consultiva. ¿Apenas fuiste hombre “de confianza” de los presidentes Paco Flores y Tony Saca?

¿Todavía piensas que puedes ser presidente de la República? Si es así, en vez de despedir a Fabio Castillo, hubieras tenido que renunciar, para mostrar que sos hombre de principios y carácter. Después de la experiencia actual, el país no va a tolerar otro hombre que se olvide de sus amigos al sólo llegar a Casa Presidencial...

La gente no te va a perdonar que sacrificaste a tu mejor amigo, a tu mentor, sólo para quedarte bien con el presidente – o para quedarte con el cargo, los viajes, los fondos de representación....

Para mi -y para muchos- has sido uno de los pocos ministros decentes de este gobierno. Manejaste bien las relaciones exteriores, con pragmatismo y credibilidad. Si quieres construir sobre este capital político, no te queda otra que renunciar.

Si quieres llegar a presidente, tienes que estar dispuesto a correr riesgos. ¿Estás
dispuesto a competir sin ministerio, sin aval presidencial, pero fiel a tus amigos? Si no, no vales la pena.

Saludos, Paolo Lüers

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jueves, 23 de junio de 2011

Carta a los ‘indignados’

Amigos:

Las últimas sinvergüenzadas cocinadas entre Asamblea y Casa Presidencial fueron suficientes para colmar la paciencia a cualquiera. La negativa del FMLN y su presidente de derogar el infeliz ‘decreto Néstor’, con el cual los partidos trataron de amarrarle las manos a la Sala de lo Constitucional, dejando al país en crisis institucional y sin protección de sus derechos constitucionales; luego el pacto entre FMLN y GANA, repartiéndose el control del Tribunal Suprema Electoral y de la Corte de Cuentas; y una ‘reforma’ electoral, que no cambia nada, sino deja en manos de los partidos el control de quienes serán los diputados.

Ustedes, los jóvenes profesionales y estudiantes, al fin han salido a la calle y al debate público para mostrar su ‘indignación’ sobre este maltrato a la democracia. Lo tienen que seguir haciendo. En voz alta. Con esto ustedes ya obligaron a ARENA a retractarse de su apoyo al decreto 743 y a asumir la defensa de la división de poderes.

Con sus movilizaciones y su múltiple irrupción en el debate nacional, ustedes ya crearon un clima, en el cual el PCN y el PDC ya no pueden seguir como antes. Ahora ustedes tienen que mostrar que tienen la fuerza moral y comunicativa para impedir que la política de componendas siga prosperando bajo el nombre de GANA y siga penetrando a ARENA y el FMLN.

Ustedes tienen en sus manos el poder de restablecer en las elecciones del 2011 los equilibrios y contrapesos que fueron sistemáticamente destruidos con la compra de diputados y partidos en la Asamblea actual, y con los pactos de impunidad del nuevo gobierno con el saliente. La juventud manda.

Para esto, no es suficiente indignarse. Requiere más: involucrarse. Esta nueva generación ya no puede quedar afuera de la política, de los partidos, de las instituciones. Donde las puertas están abiertas (por ejemplo en ARENA, que para sobrevivir necesita de apertura) ustedes tienen que irrumpir. Donde las puertas todavía están cerradas (en el FMLN), ustedes tienen que golpearlas y romperlas. No vaya ser que toda esta ola de ‘indignación’ en sectores termine en abstencionismo y frustración. No vaya ser que los ‘indignados’ que hasta hace poquito creyeron en ‘el cambio’, no provoquen un cambio en la izquierda – y que los ‘indignados’ de derecha no tomen ventaja de la necesidad de ARENA de renovarse.

Saludos, Paolo Lüers

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Sin institucionalidad democrática, el país no puede salir de su crisis

Hay dos crisis entrelazadas que afectan el desarrollo de nuestro país: la falta de seguridad pública y la falta de crecimiento económico.

Enfrentar con éxito ambos problemas requiere de entendimientos nacionales entre todos los actores: los poderes del Estado, los partidos, la empresa privada, los diferentes sectores de la sociedad civil. Concertar estos entendimientos básicos requiere, como condición indispensable, construir confianza, transparencia, certidumbre. Esto nos lleva a la imperiosa necesidad de primero enfrentar la tercera crisis que se está generando en nuestro país: la erosión de la institucionalidad democrática.

Observamos con suma preocupación que en este campo estamos retrocediendo. Para poner al país en capacidad de enfrentar, de manera integral, los problemas complejos de seguridad y de empleo que impiden su desarrollo, los partidos políticos y el gobierno tendrían que trabajar responsablemente para: resolver la crisis institucional creada por el decreto 743 que tiene como única intención paralizar la labor de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. Sin la derogación de este decreto queda debilitada la única institución de control y contrapeso democrático que ha actuado con independencia; crear una Corte de Cuentas que cumple su función de controlaría con independencia y rigor profesional; aprobar una reforma electoral que establece con claridad y apego a la Constitución y las sentencias de la Sala de lo Constitucional las reglas del juego para las elecciones del marzo del 2012.

Lamentablemente, está pasando lo contrario: El presidente y sus partido están haciendo todo en su poder para evitar que se resuelva la grave crisis constitucional entre Asamblea Legislativa y la Sala de lo Constitucional. La única forma de resolverla es la derogación del decreto 743.

En la plenaria de jueves 16 de junio, la Asamblea nuevamente fue escenario de pactos que fortalecen el control partidario sobre la Corte de Cuentas y el Tribunal Suprema Electoral, pasándose encima de la demanda unánime de la sociedad civil que exige la despartidización de estas instituciones, para que pueden asumir con independencia y credibilidad el papel que la Constitución les asigna.

En la misma plenaria, la Asamblea aprobó, por segunda vez, una reforma electoral propuesta por el FMLN, que nuevamente desafía la sentencia de la Sala de lo Constitucional, para bloquear el derecho del votante de hacer valer su voto por candidatos específicos. Esta decisión, combinada con la negativa de la Asamblea de reconocer futuras sentencias de la Sala que no sean de unanimidad, puede efectivamente llevar a un vacío legal que pone en peligro la credibilidad de las próximas elecciones. El presidente de la República tiene en sus manos el poder de evitar este peligro. Lo único que tiene que hacer es vetar la nueva 'reforma' electoral.

La sociedad civil ve en las decisiones de la actual mayoría parlamentaria un retroceso grave para la institucionalidad democrática del país. A menos que el presidente de la República asuma el liderazgo para revertir este proceso y para defender la institucionalidad, haciendo uso de su veto y, sobre todo, influyendo en los partidos que participan en su gobierno, este deterioro de la institucionalidad constituirá un obstáculo más enfrentar las tareas que más urgen al país: construir un plan de nación para enfrentar la delincuencia; y encarrillar al país hacía el crecimiento económico y la creación de empleos.

Si los diferentes órganos del Estado asumen su deber de resolver la crisis institucional democráticamente y apegado a la Constitución, estarían creando un clima de certidumbre, confianza y concertación que permitiría atacar entre todos -gobierno, empresa privada, sociedad civil- la crisis de crecimiento y la crisis de seguridad.

En un clima de confianza en la institucionalidad democrática del país, la empresa privada y sus gremios no tendrían resistencia de recibir la propuesta de un plan de seguridad que el presidente prometió entregarles hace varias semanas.

Estaría el camino abierto para la sociedad entera de discutir y enriquecer esta propuesta, para llegar a un plan estratégico conjunto que corresponde a los problemas reales de delincuencia en el territorio nacional, tendiente a resolver los graves problemas que la inseguridad causa a la población y al desarrollo y la economía del país.

Una vez removidas las graves dudas en la institucionalidad y en el funcionamiento efectivo de los contrapesos y controles, estoy seguro que la empresa privada estaría más que dispuesto a discutir este plan de seguridad dentro del contexto de las propuestas que sus gremios ya han hechas públicas para incentivar el crecimiento económico y la creación de empleos. Si es en este contexto de la reactivación de la economía, estoy seguro que la empresa privada estará dispuesta incluso de llegar a acuerdos sobre el proyecto de un impuesto especial para financiar un plan concertado de seguridad.

En cambio, si el presidente no asume el liderazgo para resolver la grave crisis de institucionalidad, y los partidos del gobierno siguen tomando decisiones legislativas que la agravan, resulta difícil imaginarse cómo el país puede enfrentar con éxito, o sea conjuntamente, sus graves problemas de seguridad y falta de crecimiento económico.

(El Diario de Hoy)

martes, 21 de junio de 2011

¿De cuál crimen organizado estamos hablando?

Todo el mundo habla del 'crimen organizado'. De repente, el adversario a vencer es un poder transnacional, con organización altamente sofisticada, capaz de mover a miles de soldados del crimen (incluyendo a los pandilleros), con fondos ilimitados derivados del narcotráfico, que superan los presupuestos de seguridad de los estados centroamericanos.

Un monstruo cuyos tentáculos y fondos envuelven, penetran, neutralizan o incluso ponen en función del crimen estructuras del estado y del mundo empresarial y bancario, policías, sistemas judiciales, gobiernos, partidos, alcaldías, fiscalías.

Con la existencia de este tipo de crimen organizado, protegido por las esferas del estado que controla, nos explican el nivel de violencia en nuestros países, la cifra horrenda de homicidios - y, sobre todo, la incapacidad del estado de asegurar la seguridad de sus ciudadanos. Frases como "Estamos perdiendo la guerra contra el crimen organizado y los narcotraficantes" se escuchan no sólo en cafeterías y otras tertulias, sino de la boca de funcionarios y dirigentes políticos. Y coros de loros lo repiten. También en los principales medios.

Una vez establecido este cuadro de una guerra imposible de ganar, ¿por qué seguir hablando de la guerra que a diario se está perdiendo en los barrios y cantones de Soyapango, Sonsonate, San Miguel, Quezaltepeque, Lourdes etc? Ya no se habla de la incapacidad del estado de lidiar con los 50 pandilleros en Las Palmas a la orilla de San Benito, o con los 10 aprendices de pandilleros en La Pedrera en la Escalón. Tener que reconocer que se está perdiendo la guerra en el terreno de la delincuencia social contra bandas de jóvenes que muy poco tienen de sofisticación en su forma de organización, comunicación, armamento y operación, sería una declaración de bancarrota. Claro, resulta mucho menos humillante si logran crear la leyenda de un adversario superior, una mafia con mando centralizado y recursos ilimitados.

El crimen organizado de este tipo obviamente existe. Y obviamente hay que combatirlo y desarticularlo. Pero no existe en la forma y con el alcance como nos quieren pintar. Y sobre todo: no es esta forma del crimen organizado la que tiene jodido al país, frena nuestro crecimiento económico y mantiene en un estado de toque de queda a una buena parte de la población, que está condenado a vivir o trabajar en zonas del país y de nuestras ciudades, donde el estado ha perdido el control y la capacidad de proveer seguridad a sus ciudadanos y sus empresas.

Hay que decirlo, aunque muchos lo van a objetar: No son ni los perrones, ni los zetas, ni mucho menos los contrabandistas de Metapán y Texistepeque, ni los lavadores de dólares de cuello blanco que mantienen a cientos de miles de salvadoreños en pánico a la hora de salir de sus casas, ir a la escuela o subirse a un bus. Son los pandilleros de la vecindad, conocidos con nombres y apellidos por todos, incluyendo los policías, las patrullas militares y los vecinos. Son adolescentes de pésima preparación escolar, dirigidos por delincuentes de poca monta, quienes han adquirido la capacidad y el espacio para paralizan el transporte, cobrar renta, asaltar buses y matar a la loca para imponer control territorial y colaboración.

Lo que tiene al país en crisis, no es el crimen organizado ni las organizaciones transnacionales al estilo de la mafia, cuyo interés principal es traspasar la droga de los países productores del Sur a los principales países consumidores del Norte. Ellos no tienen interés ninguno en aterrorizar a las señoras de las tienditas y los motoristas de las casas distribuidoras. No viven de la extorsión ni promueven ritos de iniciación que llevan a niños de 13 años a decapitar a sus pares. No estamos viviendo en Ciudad Juárez, donde la guerra contra la logística narco ha creado un clima de terror y una guerra frontal entre el estado y el crimen organizado.

Vivimos en El Salvador, donde el enemigo prioritario a vencer se llama delincuencia social, y tiene dos apellidos: MS y 18. Obviamente, también es crimen organizado, pero no hay que confundirlo con las mafias internacionales. Que existen conexiones entre ambos niveles de delincuencia, es cierto. Pero para evitar que miles de pandilleros se convierten en soldados del crimen organizado, la mejor receta es desarticular las pandillas, secar el cultivo del crimen social.

Entonces, ¿por qué en El Salvador últimamente se habla más de los zetas que de la pandilla MS; más de 'carteles' que de la 18; más de Texistepeque, donde supuestamente reina una mafia con conexiones internacionales, que de Soyapango, donde reinan las pandillas locales? No he escuchado a nadie contando que los ciudadanos de Metapán, Concepción y Texistepeque sean objetos de extorsiones masivas y masacres de mujeres jóvenes.

¿Por qué de repente la delincuencia y la violencia ya no son problemas locales que para combatirlas requieren de coordinación con las alcaldías y las comunidades, sino últimamente aparecen como problemas regionales que hay que combatir en conferencias internacionales, en cooperación con las policías de Guatemala y México? ¿ Es porque a Washington sólo le interesa financiar la guerra al narcotráfico y no la guerra al hampa en nuestros barrios; o es porque de esta manera se encubre el tremendo fracaso de la política nacional y local de seguridad?

El Diario de Hoy)