martes, 4 de febrero de 2014

Carta a los que no fueron a votar

Estimados ciudadanos:
Ustedes se quedaron este domingo 2 de febrero en casa. Estoy hablando de los 47% aptos a votar. Pero en especial me dirijo al 12 % que normalmente han ido a las urnas, pero esta vez no fueron. Y muy en particular estoy hablando a los 300 mil salvadoreños que en el 2009 votaron por Rodrigo Ávila y que esta vez se quedaron en casa.



Les pregunto: ¿Qué les pasa? Con su abstención, por un pelito llevan al FMLN al poder. No me digan que esto era su intención, porque entonces hubieran votado de un solo por el FMLN – y no lo hicieron. El FMLN no creció ni un sólo voto del 2009 al 2014, sino perdió incluso algunos votos en su camino por el gobierno.
Muchos de ustedes no votaron, simplemente porque no les gusta el candidato Norman Quijano. Pero tampoco les gusta Salvador Sánchez Cerén. Pero por la inacción de ustedes, casi sale electo en primera ronda, aun sin que su partido, con todo el apoyo y abuso del gobierno, haya crecido en votos.
Muchos dicen: Ningún candidato me gusta, por eso no voy votar. Pero uno de los candidatos será presidente, aunque con la mitad de la mitad de los que tienen derecho a votar. Pero será presidente y gobernará por 5 años, sirviendo a los intereses de un cuarto de la población.
Muchos de ustedes viven en los municipios periféricos de San Salvador que más sufren de la violencia. Le han retirado masivamente el voto a ARENA en Soyapango, Ilopango, Mejicanos, Apopa, Tonacatepeque, San Martin, Quezaltepeque – y me dicen: “No nos convence la campaña de Norman Quijano, nos da miedo que con él regresemos a los métodos de la mano dura. No queremos que nuestras comunidades vuelvan a ser zonas de guerra...”
Tienen razón. Comparto esta preocupación. Pero no se engañen: El FMLN tampoco tiene la más mínima idea de cómo resolver los problemas que sus comunidades sufren, y el gobierno Funes tampoco ha invertido ni un cinco en la rehabilitación de estas comunidades. La reacción de ustedes no puede ser quedarse en casa y dejar que una minoría ponga presidente. Ustedes tienen que votar por el que más confianza ofrece que va a crear crecimiento económico y oportunidades de empleo. Y no es el profesor Sánchez Cerén.
Muchos otros de ustedes no están satisfechos con la poca apertura y renovación dentro de ARENA. 100% de acuerdo. Yo tampoco. Me hubiera gustado un candidato de la reovación ideológica, de la apertura; un paladín de la reforma social, de la defensa de la democracia, y de la lucha contra la corrupción. No surgió este príncipe azul. Pero por retirarle el voto a la oposición es una especie de suicido. Por que si no votamos, con seguridad el 9 de marzo sale victorioso el candidato que representa todo lo contrario: el autoritarismo, el partido que centraliza el poder, la erosión de la independencia de los poderes del estado...
En la segunda ronda, el 9 de marzo, ustedes van a tener que salir a votar. Todos. El voto por un candidato no es declaración de amor, tampoco es un cheque en blanco.
A partir de hoy, observen las señales que van a mandar los dos candidatos y los personajes que los rodean y que completarán sus equipos de gobierno. Obsérvenlos todos los días, con desconfianza, con exigencia. Y al final tomen la decisión y aporten a que uno de los dos se convierta en presidente. Si no quieren que uno de ellos asuma el poder, tienen que votar por el otro, aunque no sea su príncipe azul. No ir a votar el 9 de marzo no es opción. Es un voto para el FMLN que ya tiene a todo su voto histórico y potencial movilizado, disciplinado y uniformado.
Nos vemos el 9 de marzo, esta vez haciendo colas largas para decidir el rumbo del país.
Saludos, Paolo
Posdata: Todo lo de arriba aplica igualito a los 300 mil votantes de Tony Saca que a partir de hoy forman parte de los que piensan que no tienen opción.
(Más!/E

sábado, 1 de febrero de 2014

Un voto razonado

Mañana votaré por Norman Quijano - a pesar de mi desacuerdo con su decisión de poner en el centro de su campaña la condena a la tregua y el combate frontal contra las maras, en vez de privilegiar la búsqueda de soluciones no violentas y la reinserción. He expresado en varios artículos mi oposición a esta manera oportunista y populista de usar el dolor y el miedo de la gente para ganar votos.

Entonces, ¿porqué votaré mañana por Norman Quijano? Les voy a dar mis razones. Me gusta la idea del voto razonado. Primero, tampoco los otros dos candidatos me inspiran confianza en cuanto a sus propuestas de seguridad. Ninguno responde a mi preocupación central: ¿Cómo reducir y prevenir la violencia que agobia al país, y cómo atacar las raíces de esta violencia: marginación, exclusión, destrucción del tejido social?
Ya conocemos la política de super mano dura que implementó Elías Antonio Saca en su mandato anterior, y que nos llevó a ser el país más violento del planeta. También ya sufrimos la incapacidad, la improvisación y la politización de la PNC que caracterizaron la política de Seguridad, cuando entre junio del 2009 y noviembre del 2011 estuvo bajo el control total del FMLN. Saca entregó un país con 15 homicidios diarios, y el FMLN entregó el control de la PNC, del aparato de inteligencia y del ministerio de Seguridad y Justicia con la misa tasa record de homicidios.
La situación comenzó a mejorar sustancialmente, cuando Funes se vio obligado a quitarle al FMLN el control de Seguridad. Cada paso que se avanzó a partir de este momento encontró resistencia, conspiraciones e intentos de boicot por parte del FMLN y de muchos (no todos) sus cuadros dentro de la PNC. El FMLN se opuso a la despartidización y la reestructuración de la PNC y de Inteligencia; se opuso a la tregua entre pandillas y la forma como la facilitaron el Ministerio de Seguridad y Centros Penales. No hay ninguna razón de pensar que FMLN tenga un mejor concepto que Norman para los temas seguridad, combate a la delincuencia, reducción de violencia, reforma policial, prevención y reinserción. La triste realidad es que ninguno de los tres candidatos ha presentado una estrategia que inspira confianza. Así que Norman Quijano está en buena compañía: hasta la fecha, todos aplazan en esta materia tan esencial.
Una vez electo el nuevo presidente, habrá que entrar con él y su equipo en el trabajo de construir una política realista de Seguridad, que no puede partir de botar lo logrado en dos años de tregua y el subsiguiente proceso de diálogo, mediación y reducción de violencia. Hay que construir sobre lo logrado - y corregir los errores que el gobierno de Funes ha cometido.
Funes, durante dos años, habló permanentemente de la tregua y sus logros, pero no invirtió ni cinco en las comunidades, donde se originó y se sigue reproduciendo la violencia. Pura paja. El próximo gobierno tendrá que hacer precisamente lo contrario: dejar de hablar de treguas, pero focalizar su inversión social en la rehabilitación de las comunidades.
El nuevo gobierno tendrá que negociar, no con las pandillas, sino con los alcaldes - y junto con ellos definir planes de desarrollo para los municipios más afectados por exclusión y violencia. El nuevo gobierno tendrá que crear el espacio y la condiciones, para que los alcaldes y los líderes comunitarios hagan lo necesario para que la inversión en sus comunidades lleve a la reinserción de los que ahora están fuera de la ley. La reinserción es la única prevención efectiva.
 
A pesar de su campaña dañina, yo voy a votar por Norman, porque lo conozco como hombre responsable y práctico. Muy a pesar del discurso agresivo que caracteriza su campaña, con Norman será más fácil construir esta política realista de Seguridad que necesitamos. Sobre todo luego de su decisión valiente de encargar el área Seguridad de su gobierno, no a los halcones dentro de su partido que quieren revivir las políticas fracasadas de mano dura, sino a Facundo Guardado. O sea a un hombre que tiene liderazgo, sensibilidad social y capacidad de generar acuerdos. Es la muestra que Norman no quiere regresar al pasado, sino abrir un capítulo nuevo.
Hay una razón todavía más imperiosa que me hace votar por Norman. De los tres candidatos, Norman es el único que puede asegurar las dos cosas básicas que necesita el país: blindar nuestras instituciones democráticas, y crear el clima de confianza indispensable para que el país vuelva a crecer económicamente y se mantenga fiscalmente viable. El populismo desfrenado de Saca, así como el autoritarismo de Sánchez Cerén, José Luis Merino y Cia. ambos son amenazas para la democracia y para el desarrollo económico y social.
Incluso si Saca o Sánchez Cerén nos ofrecieran un programa mejor racionado de Seguridad e Inversión Social que Norman Quijano (cosa que no es el caso), no votaría por cualquiera de los dos. ¿De qué sirve que un candidato me presente el mejor programa de Seguridad del mundo, si el conjunto de sus políticas lleva a el país a la quiebra y la democracia al colapso? La primera condición para poder enfrentar de raiz los problemas de inseguridad y violencia es levantar la capacidad  del país de generar desarrollo económico y humano. De las tres opciones electorales, sólo Norman y su equipo pueden enfrentar este reto.
Mañana voy a votar por Norman -  a pesar de su pésima campaña. Y pasado mañana voy a comenzar a trabajar para que con el nuevo gobierno el país arranque con una visión realista y responsable sobre cómo enfrentar la violencia, la delincuencia, la marginación. La presencia de personajes como Facundo Guardado, Joaquín y Salvador Samayoa, el Chele Quiroz, Miguel Ángel Simán, Claudia Umaña, René Portillo Cuadra, Sandra de Barraza, a quienes Norman ha incorporado en su equipo, me da la certeza que hay apertura. Hay que aprovecharla.
(El Diario de Hoy)

Carta a las pandillas

Amigos:
En los últimos 2 años, ustedes a veces han mostrado más madurez y responsabilidad que los políticos. Les exhorto que lo hagan nuevamente, en esta coyuntura electoral caracterizada por tanta inmadurez y demagogia. Les exhorto que cumplan a la letra el compromiso que con su palabra
asumieron de no atentar contra la libre voluntad del pueblo que mañana se expresará en las urnas.
En varias comunidades miembros las pandillas han utilizado amenazas para influir en el voto de las personas. Esto no se vale. Cuando ustedes asumieron el compromiso de no atentar contra las elecciones, esto incluía el absoluto respeto por la libertad de cada ciudadano de votar por el candidato que quiere. Es cierto, no ha habido choques violentos contra actividades ni activistas de ningún partido, por lo menos no por parte de ustedes. Pero esto no es suficiente. Tienen que dejar a sus vecinos en la libertad de ir a votar por quien decidan.

Claro que ustedes mismos también tienen este derecho. Incluso, tienen el derecho a pedir el voto para el candidato de sus preferencia. Pero no usando violencia, coerción, chantaje.

En su reciente reunión con el representante de la OEA y con monseñor Fabio Colindres, ustedes reafirmaron públicamente su compromiso de seguir avanzando con el proceso de reducción de violencia, para abrir caminos para la reconciliación y reinserción. Este compromiso lo tienen que honrar, gane quien gane las elecciones, porque el compromiso no es con un partido o el gobierno, sino con la sociedad, con las comunidades, con sus mismas familias.

Entiendo su molestia con muchos mensajes de esta campaña electoral que prácticamente les declaran la guerra a ustedes. Pero ahí regreso al inicio de esta carta: Si ustedes reaccionan a esto no con violencia, sino con madurez y responsabilidad, se puede prevenir esta guerra. En tiempos de campaña, los políticos tienden a ser irresponsables, ya lo sabemos. Entonces, los ciudadanos podemos darles una lección, actuando maduros donde ellos actúan con el hígado.

Luego de la campaña, gane quien gane, necesitamos volver a habilitar los puentes de entendimiento. No los quemen ustedes, reaccionando con violencia a las provocaciones, ni del ministro de Seguridad y algunos policías, ni de los partidos que quieren explotar el miedo de la gente.

Espero que este domingo 2 de febrero ustedes nuevamente humillen a los políticos dando muestras de madurez que ellos no están dando. ¿Cómo? Cumpliendo al pie de la letra su palabra empeñada de respetar las elecciones.

Si hay clicas o individuos que no respetan este compromiso que ustedes asumieron, todavía tienen tiempo para pararlos. Que mañana todos juntos vivamos una fiesta de libertad y paz.

Saludos, Paolo Lüers

viernes, 31 de enero de 2014

“Si el gobierno nos acompaña, el café puede dar mucho al país” - Carlos Borgonovo

Conversaciones con empresarios
Entrega III: Carlos Borgonovo, cafetalero
En días anteriores hablamos con Óscar Panameño, de Torogoz, y Pablo Durán, de Pan Santa Eduvigis. Hoy la conversación es con el representante de otra empresa familiar: Carlos Borgonovo, de la firma productora, beneficiadora y exportadora de café Borgonovo Pohl S.A. de C.V. Borgonovo es a la vez presidente de la Asociación Salvadoreña de los Beneficiadores y Exportadores de Café (Abecafé), que aglutina el sector privado del café y representa más del 60 % de la exportación salvadoreña de café. La firma Borgonovo Pohl cultiva café en fincas en Talnique/La Libertad y El Refugio/Santa Ana. Es considerado uno de los productores y exportadores grandes del país.

¿Estás orgulloso de nuestro café?
Claro, por supuesto. El café nuestro es conocido por su excelente calidad. Sobre todo por una calidad consistente año por año.
Nosotros en El Salvador recogemos la uva en la finca del productor, la procesamos en los beneficios, controlamos el proceso de uva a exportación, y así podemos dar año por año la misma calidad.
En otros países, cuando el café llega al exportador, ya ha pasado por dos o tres manos. Por esto hay mucho comprador internacional que viene a El Salvador buscando hacer alianzas a largo plazo. Para ellos, el negocio con nosotros ya no es simplemente de volumen, sino de calidad. Quieren hacer alianzas con aquellos empresarios cafetaleros que van a estar a largo plazo, que han sido fieles y consistentes en su calidad. Entonces, dentro toda la crisis, se abren oportunidades que hay que aprovechar.
Algunos dicen que la caficultura salvadoreña se está muriendo...
Está pasando por una época difícil, pero no está muriéndose. Pueden quebrar empresas cafetaleras, pero nunca el café. No es primera vez que nos vemos con la necesidad de renovar nuestros cafetales. En los años 50, cuando vino la revolución del borbón, el empresario agrícola se volcó a renovar sus cafetales con borbón, que era mucho más productivo. Y pasamos de una agricultura de baja productividad a una de alta productividad.
¿Algo comparable nos toca ahora? ¿La renovación de los cafetales?
Estamos en una encrucijada. Tenemos la gran oportunidad de crear una nueva caficultura, como hicimos en los años 50, buscando variedades resistentes de alta productividad y excelente taza. Nos toca rediseñar nuestra parque cafetalero.
¿Y esto lo pueden hacer los cafetaleros solos – o qué tipo de apoyo necesitan?
Son inversiones de largo plazo. Necesita productores que creen en el negocio, dispuestos a arriesgarse a largo plazo. Tenemos que ir trabajando en estas capacidades empresariales, en toda la cadena
productiva, y convencer a los productores que se vayan uniendo a este esfuerzo. Hay ejemplos en el país de productores visionarios, que se embarcaron en la renovación de su parque cafetalero, y con mucho éxito. No se trata de renovar el 100 por ciento, sino de dar un primer paso. Hay que buscar los financiamientos a largo plazo, para aquellos productores que tienen la capacidad de endeudamiento y que están dispuestos a arriesgar también su capital propio. Empezamos a renovar la parte afectada por la roya, y la otra sigue produciendo. Luego, cuando la parte nueva ya produce, iremos gradualmente renovando.
Son inversiones grandes. ¿Ustedes piden ayuda financiera al Gobierno?
No. Lo que necesitamos para invertir es confianza. Si no existen las condiciones que a uno le dan confianza, no podemos invertir a largo plazo. Una condición es la seguridad. Hay muchos productores que ni pueden ir a su finca, porque están siendo extorsionados. Otra condición es capacitación, para llegar a una caficultura bien tecnificada y de alto rendimiento.
¿En qué consiste la tecnificación en la caficultura?
Es de manejo integral: estudios de suelos, escoger bien las variedades idóneas para la tierra de su finca; abonos, etc. Requiere de investigaciones, que no las puede hacer cada productor por su cuenta. Ya estamos llegando al tema central: la institucionalidad del café. Una institucionalidad sectorial que es igual que la institucionalidad democrática de un país.
¿Estás hablando del problema de Procafé?
Hay que reconstruir toda la institución sectorial, empezando con el Consejo Salvadoreño de Café, donde están el gobierno y el sector privado, y donde se debe de construir una visión de largo plazo para la caficultura. La renovación de nuestros cafetales es parte de esta visión y hay que articular
todos los actores que interactúan con la cadena productiva del café: el sector financiero, abonos, gobierno, productores, beneficiadores, exportadores, academia... Este plan tiene que tener una visión a 20 años plazo, no es para el quinquenio de un gobierno.
¿Este plan ahora no se está trabajando?
Entre las asociaciones gremiales ya tenemos acordados los lineamientos básicos. Hay un consenso generalizado que tenemos que embarcarnos en una renovación, y que se necesita una reestructuración financiera. Y tenemos que definir cuál va a ser el rol del Estado: de facilitar y crear las condiciones para que podamos invertir. No queremos que nos regalen nada. Para renovar, necesitamos créditos blandos a largo plazo. No podemos estar renovando con tasas de interés de 10 %. Para facilitar las condiciones, tiene que haber un liderazgo, el Estado como facilitador tiene que estar involucrado en esta gran construcción de la nueva caficultura. Y no para ayudar a los empresarios, para el mismo Estado es importantísima la caficultura, por el tema del medio ambiente.
¿Tú estás diciendo que la caficultura es un asunto de interés nacional, más allá del interés sectorial de los cafetaleros?
Claro. Por un lado el rol de los cafetales para el medio ambiente. Pero también para el empleo. Con la roya hemos perdido más de 100 mil empleos. Si esto no se revierte, habrá otra migración fuerte a las ciudades, porque la mano de obra del café está concentrada en zonas donde la caficultura es la única fuente de empleo. Los que más sufren de esta crisis de la roya son las comunidades que dependen de la caficultura durante todo el año, no solo en los meses de la corte. Este año, para muchos no hubo este sustento.
Una manera de crear este empleo que tanto necesita el país, es invertir en la renovación del café. La renovación de los cafetales requiere de mucha mano de obra, con todos los trabajos que por años hay que hacer para que los nuevos cafetales sean productivos.
Regresemos al Consejo Salvadoreño del Café. Tu dijiste que hay que reconstruir la institucionalidad...
Cuando entró este gobierno, hizo cambios profundos en el Consejo, metieron gente que no supo articular consensos. Acabaron desarticulando toda la institucionalidad cafetalera. Los ministros que están ahora al frente, el de Agricultura que ya es el tercer ministro en esta cartera, y el de Economía, han hecho todo lo posible para volver a encarrillar las instituciones. Ha sido un desorden grave, y ahí veo la prioridad para el futuro: Tenemos que construir instituciones con visión de largo plazo y más autónomas del gobierno de turno.
¿Esta ya es una demanda de ustedes al próximo gobierno?
El próximo gobierno tiene que rehacer la institucionalidad y respetarla. Debe tener la habilidad de consensuar, con todo el sector, no importando el tinte político, una visión país. Tenemos que tener una institucionalidad del sector café que trasciende gobiernos.
¿El café podrá recuperar su función como columna vertebral de nuestra economía?
Claro. No solo de la economía, también del desarrollo social y de la preservación del medio ambiente. Si los cafetales mueren, la gente va a talar los árboles para sobrevivir, se van a sembrar cereales, y vamos a quedar mas deforestados, con erosión peligrosa...
¿Cuáles han sido los errores que se han cometido que hay que corregirlos?
En el problema de la roya, el ministro de Agricultura fue mal asesorado. No se apoyó en nosotros, sino en otras personas de su confianza. Por esto no se tomaron la medidas adecuadas de forma inmediata. El Consejo del Café estaba enfrascado con el pleito sobre el futuro de Procafé, y cuando Procafé sonó la alarma por la roya, dijeron al ministro que era una exageración, una maniobra política. Se equivocaron por un prejuicio político. Como estaba desarticulada la institucionalidad del café, y a Procafé el Gobierno lo tiene sin fondos, no hubo una respuesta ágil, basada en investigación. Básicamente se acabaron dos cosechas de café.
¿Tiene el país la capacidad de investigación necesaria para este tipo de crisis y para la renovación que planteas?
No la tenemos. La perdimos. Éramos líderes a nivel mundial, pero ahora nos llevan años luz en Brasil y Colombia en investigación y tecnología del café. Esto es parte esencial de la institucionalidad que hay que reconstruir.
Ahí entra el problema de Procafé. Entiendo que esto es la institución al cargo de la investigación...
Sí, pero el gobierno Funes lo dejó sin dinero. La contribución para Procafé es de los productores. Nos descuentan 50 centavos por quintal para Procafé. Este dinero entra al Consejo y de ahí contratan los servicios de Procafé. Este gobierno decidió que el Consejo no siga contratando a Procafé. Es más, no contratan a nadie para investigación. Entonces, Procafé se quedó sin financiamiento. Fue una decisión personal del presidente Funes que dijo que no iba a dar un centavo a Procafé, porque según él se usó para fines políticos. Pero es la institución de investigación de los caficultores, financiada por nosotros, no por el gobierno.
¿Se puede recuperar la capacidad de Procafé si un próximo gobierno deja de boicotearlo?
La infraestructura sigue existiendo, pero muchos agrónomos ya no están. El gobierno quiere concentrar toda la investigación y la transferencia de tecnología en Centa, sin participación del sector privado. Hay que reactivar Procafé como institución independiente y profesional. Si no, no podremos enfrentar los retos del futuro.
Por una parte, la caficultura, de todos modos, no se puede abandonar, porque tiene importancia mucho más allá de los intereses empresariales. Es esencial para nuestro medioambiente y para el desarrollo humano en el campo. Además tú me dices que la caficultura se puede reactivar y hacerla rentable. Es un mensaje bastante optimista.
Hay oportunidad para el café en nuestro país. Tenemos que aprender a navegar los ciclos de precios bajos y altos en el mercado global. Con una visión a largo plazo, y con gobiernos que nos acompañan, el café puede dar mucho al país. Necesitamos capacidad empresarial combinada con un gobierno que nos asegura las condiciones básicas: seguridad, certidumbre, confianza, instituciones sólidas. Nosotros en El Salvador no podemos crecer extendiendo los cafetales, como por ejemplo en Honduras. Tenemos que crecer aumentando productividad y calidad. Otra cosa que esperamos del próximo gobierno es que remueva los obstáculos legales que nos dejó la reforma agraria, reformando la ley de arrendamientos, para permitir producción a mayor escala.
¿Alguna conclusión final, Carlos?
Yo tengo fe que el país está fértil para un boom económico, si creamos las condiciones. Y el café puede tener un papel esencial para impulsar este boom. Con crecimiento económico podemos responder a las necesidades de inversión social.
¿Tú aceptas que como sector cafetalero, que ha sido predominante en la economía, ustedes tienen una deuda social histórica?
Cuando hablo de renovación de la caficultura, parte esencial es incluir las comunidades en el desarrollo. Es un compromiso que tenemos que asumir. Tenemos el mejor café del mundo, y lo podemos poner en función del crecimiento y del desarrollo humano de nuestra gente en las comunidades que viven del café.
¿Sos optimista, entonces?
Sí. Pueden quebrar empresas cafetaleras, si no se suben al proyecto de renovación, pero no puede quebrar el café. Puede quebrar un gobierno, pero no el país y su economía.
(El Diario de

jueves, 30 de enero de 2014

Carta al ex-presidente Flores

Estimado Paco:
Tú sabes, mucha gente aquí sabe, y alguna gente en Taiwan sabe, pero nadie dice para qué vino este dinero chino: al partido ARENA, para financiar la campaña de Tony Saca. Y me imagino que ahí se fue, cabalito y enterito, tal como fue pactado con Taiwan. No revelando esto, cumpliste con los chinos, y tal vez piensas que cumpliste con tu partido. Irónicamente cumpliste con Tony Saca, quien entonces fue tu candidato y hoy es tu adversario que pide tu cabeza por estos fondos.


Pero no cumpliste con la ley. Esta operación fue ilegal, aquí y en la China. Allá es ilegal regalar pisto a un partido extranjero. Y aquí es ilegal que un mandatario reciba cheques a su nombre, sea para su beneficio personal o para su partido. Es ilegal. Otra cosa muy diferente es si hay un delito todavía aplicable y que se puede comprobar...
Con tus declaraciones tal vez estás protegiendo a tus amigos chinos. Pero flaco favor estás haciendo a tu partido y su candidato Norman Quijano. Que la gente no sepa adónde terminó este pisto, hace mucho más daño que confesar que la campaña de ARENA que llevó al poder a Tony Saca fue
financiada por los chinos. ¿Y qué? Las campañas siempre están siendo financiadas por alguien. Cada candidato tiene a su Nikki Salume. ¿Que en este caso fue un país extranjero? ¿Y qué? La campaña actual del FMLN está financiada por Venezuela. En montos que dejan a los 10 millones de los chinos como propina...
Digas o no digas adónde terminó el dinero chino, Norman de cualquier manera te tiene que separar de la campaña. Si no es que tú te apartas.
Si lo que hiciste con los cheques chinos fue delito o no, lo va investigar la fiscalía y, si hay caso, determinar un tribunal. La comisión en la Asamblea es un circo político-electoral, además con payazos de tercera. Nadie razonable los toma en serio. El problema es que aceptaste bailar en este circo.
Queda en tus manos, Paco: O vas a la fiscalía, no al circo de Merino, y declaras que ARENA en el 2003 se financió con dinero chino, aunque tal vez era ilegal. O queda la sospecha que el presidente Flores se enriqueció con este pisto chino.
Tú puedes declarar que ARENA recibió este dinero y lo invirtió en la campañna de Tony, incluso sin comprometer a los chinos. En vez de cómplices, los chinos serían víctimas. La cosa es que alguien tiene que pagar el costo, y es justo que seas tú, porque tú fuiste presidente en aquel entonces, y aceptaste el deal. El que menos tiene que asumir el costo es Norman. El es el futuro, vos el pasado de ARENA y del país.
Todavía hay tiempo para arreglar este asunto. Que el costo que tienes que asumir tal vez incluye un juicio, ni modo. La justicia es la justicia y hay que empezar a aplicarla a todos, incluyendo presidentes. Llámense Flores, Saca o Funes.
Ya que la caja de Pandora se abrió, a insistencia de Funes, nadie la va a poder cerrarla. Todo va a salir, y por más que hagan, también surgirán cuestionamientos a Saca y Funes. Tal vez al fin la señora justicia no es tuerta.
Haga lo correcto, Paco. Saludos Paolo
Posdata a mis lectores: Si Funes, Merino y Gallegos piensan que con este circo que armaron pueden cambiar la suerte electoral, están equivocados. Los payazos nos pueden hacer reir y llorar, pero no nos pueden lavar el cerebro.

(Más!/EDH)

miércoles, 29 de enero de 2014

“Amarrémonos todos los pantalones y saquemos este país adelante”: Pablo Durán


Conversaciones con empresarios de Paolo Lüers
II. Pablo Durán, dueño de la panadería Santa Eduvigis
Pablo Durán es el hombre que convirtió Santa Eduvigis en una floreciente empresa panificadora, cuyos productos todos conocemos. La empresa fue creada por su madre, y ella le puso del nombre de Eduvigis de Andechs, porque, según esta señora humilde de Metapán, dicha santa muy venerada en Alemania y Polonia es la patrona del pan de los pobres. Pablo Durán ya entregó la dirección ejecutiva de su empresa familiar a su hijo.
Yo conocí la casa matriz de esta panadería en 1984, cuando mis amigos salvadoreños en Los Ángeles me encargaron semita: "Pero tiene que ser de la Eduvigis en la Modelo". En este mismo lugar donde crecieron los hijos de la fundadora sigue funcionando una de las tiendas y también las oficinas centrales de la empresa, donde realizamos esta entrevista. Hoy Santa Eduvigis exporta semita y otros productos a Estados Unidos e Italia. El 25 % de su producción va para la exportación. Pablo Durán se convirtió en el presidente de la gremial de los exportadores, Coexport.


¿Cómo clasificas tu empresa, Pablo?
Nosotros hemos tenido una transformación de la microempresa a pequeña y de pequeña a mediana empresa. Mi madre empezó hace 58 años una tienda de barrio, luego empezó a hacer pan, una empresita informal. Se formalizó en 1978, se formó una sociedad anónima, en la cual fuimos socios ella y los cuatro hijos; en 2000 nos convertimos en una fábrica y ahora exportamos pan a Estados Unidos e Italia.

¿Sigue siendo una empresa familiar?
Sí, pero ya de tercera generación: Hoy mis hijos y los hijos de mis hermanas son socios y mi hijo es gerente general y yo me quedo de presidente de la sociedad y me dedico a abrir nuevos mercados.
¿Con este tipo de empresas que tú representas, medianas, familiares, tratando de crecer exportando, ¿cuáles han sido sus problemas en los últimos años?
Bueno, originalmente para este tipo de empresas no existió ningún apoyo para su desarrollo. Más bien obstáculos de tramitología, de burocracia... Se creó Coexport, que es una gremial privada, que empezó a apoyar a sus socios a entrar en la exportación. Luego en 2005, en el gobierno de Saca, se creó Foex, el Fondo de Fomento de Exportación. Nos ayudaron con registro de marcas en Estados Unidos, con ferias, etc.

¿El gobierno de Funes mantuvo este apoyo?
Sí, pero ya sólo con fondos propios, antes eran fondos de cooperación. Estamos hablando de solamente 3 millones de dólares anuales para todo el sector productivo. Con esto no se hace nada. De manera que las 2,159 pequeñas y medianas empresas exportadoras, solo logran abarcar el 4 % de las exportaciones. El resto son empresas grandes.
¿La exportación genera empleo, o sólo hace más seguros los empleos existentes?
Mire, la gran empresa exportadora, compite por su tecnología. Pero nosotros, los pequeños, nos basamos en mano de obra. Viste que nuestra fábrica sigue siendo muy artesanal y emplea mucha gente. El gobierno debería tener políticas para ambos sectores, el sector grande para fomentar productividad, y el nuestro para fomentar empleo.
¿Cuáles son las políticas de fomento, no sólo de la exportación, sino del desarrollo productivo de la mediana empresa, que genera la mayoría de empleos en el país, que el gobierno Funes no ha desarrollado, o que ha mal desarrollado?
Al país le ha faltado una visión de desarrollo. Si vos tenés 2,159 pymes exportando, vas a encontrar una diversidad de actividades que está tratando de realizarse muy individualmente. Deberíamos concentrar los esfuerzos, con una sola visión del país, hacía mercados específicos y productos específicos. Necesitamos una política pública que genere una visión conjunta de exportaciones y de desarrollo nacional. No hay una estrategia de desarrollo.
Una vez que se tenga una estrategia de este tipo, habría que asignarle fondos para que tenga impacto...
...y no fondos pequeños. 3 millones de dólares que asigna el gobierno anualmente al desarrollo de 157 mil pymes, eso no es nada. Debe haber una decisión clara de poner recursos financieros y organizacionales, para entre todos tener un enfoque de desarrollo, como lo han tenido los asiáticos. Así como estamos, hay un desgaste, muchas empresas haciendo lo mismo, compitiendo en el mismo mercado con el mismo producto; entonces, los esfuerzos se diluyen.
¿Y la nueva instancia que ha creado el gobierno Funes, el Fondo de Desarrollo Productivo (Fundepro)?
Está bien como mecanismo. Todos recurrimos a Fundepro, toda la empresa pequeña y mediana, no sólo para buscar apoyo para la exportación, sino para el desarrollo de tecnología productiva. El defecto del Fondo es que no permite el acceso para todo el mundo. Para darte un apoyo financiero, te exigen que pongas inversión con capital propio, que muchos no tienen. Entonces, lo que más necesitan el apoyo, no tienen acceso. Esto tiene un impacto negativo en la generación de empleo, porque todo lo que hacemos el sector pyme es artesanal e intensivo de mano de obra. Cualquier política que fomente aumentar la producción, genera proporcionalmente el empleo. Pero esta política no existe.
Y el resultado podría ser a corto plazo, porque no son empleos que requieren una gran capacitación en tecnología...
Depende de cada sector. Por ejemplo, nosotros tenemos problemas para conseguir mano de obra calificada en la industria panificadora. Y no hay una política del estado de invertir en la formación vocacional según un plan estratégico de desarrollo. Urge formar trabajadores y técnicos calificados en los rubros estratégicos que se definan. Pero lamentablemente no están definidos...
¿Qué otros obstáculos hay que el gobierno pone o que no remueve?
Hablemos de la burocracia, la tramitología. Se ha avanzado en los tiempos que requiere montar una empresa. Ya no cuesta más que un mes. El problema viene con los permisos de operación: OPAMSS, Medio Ambiente, Agricultura, Salud, Bomberos... Ahí te puede tomar cuatro meses y aún no pudiste operar. ¿Qué hacen las empresas? Se hacen informales, para no pasar por toda esta burocracia. Debería haber una sólo instancia para todos los permisos, la famosa ventanilla única.
¿Cómo se puede fomentar la formalización de estas empresas?
Flexibilizar los requisitos. Muchas empresas nacen en las casas, es imposible que cumplan desde el principio todos los requisitos de salud, por ejemplo. Las exigencias deberían ser graduales. Otros obstáculos para el desarrollo de las empresas son los servicios. Viste que en mi fabrica no tenemos agua, pagamos diariamente por pipas. Igual el costo de gas propano y energía eléctrica es casi prohibitivo para muchas empresas. No hay una política de Estado de proveer servicios confiables y a precios competitivos.
¿Y el costo que causa la inseguridad?
Este es el factor que realmente te mete en crisis, porque no lo puedes controlar como empresa. Si no tenés agua, pedís una pipa. Te sale caro, pero no te hace crisis de operación. Para la seguridad no hay pipa que puedes pedir. Y esto incluye la seguridad para tus empleados, que viven en zonas inseguras y se transportan de manera insegura. Todo esto causa inestabilidad e incertidumbre, que afectan la empresa. En vez de estar pensando en cómo producir y vender mejor, estás siempre ocupado pensando en otras cosas.
¿Cómo ves el factor psicológico, anímico de la economía? Hay gente que han dejado de creer en el país y su economía, en su capacidad de crecer – y este pesimismo afecta la economía. ¿Tú compartes este pesimismo, o eres de los optimistas que dicen: Con tal que nos cambien las condiciones políticas, vamos a crecer?
En este momento estamos en un punto medio. Queremos ser optimistas e invertir, pero la realidad política nos hace pesimistas y nos causa incertidumbre. La causan los políticos. Viene un partido y te dice: Vamos a cambiar el modelo económico, pero no te dicen cómo. Entonces, se crea incertidumbre y pesimismo. A veces pienso que mejor no veo televisión, ni leo periódicos, porque esto sólo me va a deprimir... Si además el presidente dice una cosa, su partido otra, la Asamblea otra diferente, más crece la incertidumbre. Y si además los canales de comunicación entre gobierno y empresa privada se cierran, estás en la total incertidumbre. Si esto no cambia y si esta incertidumbre se alarga otros cinco años más, llegas a la decepción y la falta de inversión. Si cambia y creamos confianza en vez de incertidumbre, podemos crecer.
¿Qué importancia tiene, para crear confianza, la institucionalidad democrática del país?
Bueno, si llegamos a una situación como en Nicaragua o Venezuela, donde ya no existen instituciones que controlen y limiten el poder del gobierno, solo podrán avanzar y crecer los empresarios que pactan con el gobierno. Ojalá que en El Salvador nunca tengamos que vivir esto. Y esto es lo que está en juego en estas elecciones. Existe el peligro que la única manera de hacer negocio sea cuando el empresario se haga cómplice del gobierno o socio del partido del gobierno. Esto funciona a corto plazo, como en Nicaragua, pero a largo plazo mata la libre empresa.
¿Y esto está en juego en esta elección?
Creo que sí. Para mí, el gobierno tiene que ser el facilitador del quehacer empresarial, no el que controle. Lo que más necesitamos es seguridad jurídica. Saber con claridad cuáles van a hacer las reglas y los planes.
Te lo pregunto de manera directa: ¿Puede o no volver a arrancar nuestra maquinaria productiva y de crecimiento?
En este momento no teneos esta capacidad. El nuevo gobierno tiene que crear las condiciones para que la recuperemos. Primero, dar seguridad jurídica. Segundo, garantizar el respeto a las instituciones democráticas. Tercero, cambiar la relación entre gobierno y empresariado, para poder unir esfuerzos. Mientras no tengamos todo esto, va a crecer más el sector informal, y aumentan la pobreza y la inseguridad.
¿Qué es lo que el próximo gobierno no debe hacer?
No debe seguir confrontando con el sector privado. Este gobierno ha tratado de negociar con unos cuantos empresarios grandes, pero dejando fuera todo el sector pequeño y mediano representado en ANEP y otros gremiales. Esto tiene que terminar. Hay que volver a abrir los canales de comunicación y entendimiento. Y para esto necesitamos a un presidente que es integrador - del gobierno y del país. Se necesita liderazgo.
Hablemos de la parte fiscal.
Necesitamos políticas de inclusión del sector informal en el sistema tributario. Solo 15 mil empresas pagan impuestos, el 90% no paga. Además, si el próximo gobierno no tiene una política de austeridad, vamos a incurrir en más impuestos. Y esto ahogará el crecimiento. Hay que controlar el gasto público.
Si el próximo gobierno hace lo suyo en cuanto a austeridad y control del gasto público, ¿ustedes como empresarios estarían dispuestos a asumir sacrificios también?
El sacrificio que hay que hacer para recuperar la economía tiene que ser de todos: gobierno, trabajadores, empresas. Y la empresa tiene la capacidad y la voluntad. Necesitamos un verdadero pacto fiscal.
Primero definir lo que se necesita hacer y cuánto cuesta. Luego que el gobierno ponga su parte, reduciendo gastos, y las empresas la otra. Las dos partes tienen que cumplir. La reforma fiscal del 2012 los empresarios la cumplieron pagando los impuestos que se pusieron.
El que nunca ha cumplido el compromiso de austeridad es el gobierno. El nuevo gobierno tiene que dar el ejemplo de austeridad y de confiabilidad, cumpliendo su parte. Y así nos amarramos todos los pantalones y sacamos este país adelante. En este sentido, los empresarios sí somos optimistas.

En caso que el próximo gobierno no haga estos cambios sino siga igual o peor que el actual, ¿qué pasaría con la economía?
Si el próximo gobierno sigue con una concepción de regalar a la gente subvenciones, pero sin levantar la economía, va a ser un desastre. No podemos seguir regalando si no producimos más.




(El Diario de Hoy

martes, 28 de enero de 2014

Carta a Vanda Pignato

Estimada Vanda:
No te digo primera dama, porque no me gusta este título. Y te hablo de vos, porque en otra vida, aun muy lejos del poder y la fama, nuestros caminos se cruzaron durante la guerra. Vos como representante de Lula (también todavía lejos del poder) ante el FMLN, y al mismo tiempo representante del ERP ante el poderoso PT de Lula. Yo como internacionalista convertido en militante de la insurgencia salvadoreña. Dos biografías entrelazadas.


La semana pasada pasé sin tiempo de ver televisión, y cuando este domingo me senté a ver los diferentes programas de debate electoral, me llevé la sorpresa del año: un bombardeo intenso con tu cara, en anuncios de la presidencia y otros del FMLN. Parecía como si el gobierno, en el último momento, hubiera cambiado de candidato y la nueva fórmula fuera Vanda&Alba...
Claro, yo sé que nosotros, como salvadoreños nacionalizados, no podemos optar por la presidencia; y también sé que ALBA no es una bella candidata, sino un consorcio feo de lavado de fondos sustraídos al pueblo de Venezuela y a varias alcaldías salvadoreñas - fondos que terminan en manos del FMLN.
De hecho, nadie piensa que ahora la candidata es Vanda y ya no el profesor Sánchez Cerén. Pero todos nos quedamos con una sensación muy fea. Muchos pensaron que un gobierno del FMLN
pondría fin a los principales vicios del actual gobierno, en el cual vos has tenido una cuota muy alta de poder: el nepotismo y la corrupción, por una parte; y la terrible indefinición política, por otra. Muchos están apoyando con entusiasmo al FMLN, porque están hartos del desgobierno, de la corrupción y de la arrogancia que ha exhibido desde Casa Presidencial la pareja Mauricio&Vanda. Y ahora resulta que la campaña del FMLN está centrada en dos mensajes: la difusión de odio al cargo del presidente de la República; y la difusión de un mundo feliz, donde todo es sonrisa y felicidad, al cargo de la extraña fórmula Vanda&Alba.
Entonces, el mensaje ya no es el original del Frente que dijo “Hoy sí vamos a hacer los cambios profundos que con Mauricio y Vanda no se pudieron hacer”, sino de repente la buena nueva es: “Todo sigue igual, los cambios de Funes han sido fantásticos y los vamos a continuar...”
Pero esto es una pesadilla, tanto para la izquierda como para la derecha. Nadie realmente quiere que el próximo gobierno se parezca al actual de Funes. Ni la gente de izquierda ni mucho menos la gente de derecha.
La gente del FMLN quiere socialismo. Por eso están contentos con su candidato Sánchez Cerén, que sigue siendo partidario fiel de Castro y Chávez. La gente de la oposición quiere  un gobierno comprometido con la libertad de la empresa privada y con las garantías republicanas de la división de poderes. Pero nadie quiere que El Salvador siga igual que en los últimos 5 años: en indefinición, incertidumbre, bajo gobernantes corruptos y prepotentes. Por esto no cuajó la opción Saca, a la cual ustedes apostaron originalmente. ¿Vos no te das cuenta que sos, igual que tu esposo, la cara de un gobierno fallido? Él la cara enojada, y vos (últimamente) la cara sonriente. ¿No te das cuenta, Vanda, que ambas caras son insultantes? La de Mauricio por su obsesivo odio; la tuya, porque trata de esconder detrás de una cara artificial de sonrisa falsa los graves problemas del país que ustedes, en vez de resolverlos, los agravaron. Hay que ser optimista. Pero el optimismo, si es sincero, parte de reconocer los problemas y los errores.
De paso, todos ustedes violan la legalidad flagrantemente, metiéndose desde Casa Presidencial y sus secretarías y ministerios en la campaña proselitista del FMLN.
Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)