sábado 7 de noviembre de 2009

El Ejército -¿con las manos atadas o para combatir?

El Ejército salió a las calles. Al fin el Ejecutivo se decidió a usar todos los recursos en el combate a la delincuencia. Buena decisión.

Sacar al Ejército era necesario, no para prestarle más hombres a la PNC, sino para hacer lo que la policía difícilmente puede lograr: romper el control que los pandilleros han establecido en muchos cantones, colonias, barrios y comunidades. La policía no está hecha para la ocupación militar de terreno.

Entonces, entre la disyuntiva entre militarizar la policía, para que puede recuperar y mantener el control territorial, o hacer uso del ejército que está entrenado y organizado para esta tarea, lo correcto era llamar a la Fuerza Armada.

Ahora hay que garantizar que el Ejército tenga suficiente respaldo para enfrentar esta tarea. Lo peor que podemos hacer es mandar a la calle, pero con una mano atada. El jueves un periódico reportó que el ministro de Defensa declaró que los soldados tendrán derecho de usar sus armas “para su defensa personal”. El viernes otro periódico cita al presidente diciendo: “El soldado va a patrullar con armas. Si no, no tiene sentido. Y tiene que patrullar con ellas para utilizarlas cuando sea conveniente.” - Muy bien. Pero el presidente agrega: “No tiene sentido portar un arma que no se va a utilizar en defensa propia.” - Muy mal, señor y Comandante en jefe de la Fuerza Armada. Los soldados no salen “en defensa propia”, salen para defender al ciudadano.

Si el ministro de Defensa y el presidente de la República no dan al soldado el mensaje inequívoco que su misión es defender a los ciudadanos, de nada sirve sacar al ejército. El soldado tiene que tener la orden y el respaldo legal y moral para hacer uso de todas sus capacidades (incluyendo el arma) para proteger al ciudadano de cualquier amenaza a su vida e integridad por parte de los delincuentes.

El gobierno no está mandando este mensaje. El ministro de Seguridad se expresa de manera que deja entrever que no está de acuerdo que el ejército interviene, mucho menos con sus propios mandos, tácticas y maneras de operar. Con esto, el ministro se acopla a la posición de su partido, el FMLN, cuyos dirigentes han dicho claramente que no aceptan una intervención del ejército que trascienda el esquema de la patrullas conjuntas bajo el mando de la PNC. Pero este esquema ya fracasó.

¿Y el presidente? El presidente habla de usar el arma sólo en “defensa propia” y de “presencia disuasiva”. ¿Será disuasiva la presencia de miles de soldados, o llevan la misión de intervenir, recuperar y mantener control territorial, combatir a las pandillas? Esto tiene que estar bien definido, sobre todo para los militares que ya están en la calle.

El ministro de Seguridad dice: “La participación de la Fuerza Armada es sólo una parte del plan integral de combate a la delincuencia”. Correcto. Precisamente por la falta de un pan integral -cuya elaboración es tarea del ministro de Seguridad- muchos tenemos duda de la eficiencia de la decisión de involucrar al ejército. Si el resto de las instituciones del Estado -pero sobre todo PNC, fiscalía, sistema carcelario, el Consejo Nacional de Seguridad Pública, jueces- no hacen su parte y si para esto no existe un plan integral, el ejército tampoco puede hacer milagros.
Lástima que no conocemos tal plan integral, del cual el ministro habla. Ojalá que lo comunique, si no a la opinión pública, por lo menos a los mandos militares a la hora de diseñar sus operaciones.

Los militares están claros que están condenados al éxito. Si ellos fracasan y la delincuencia sigue igual, estaremos peor que antes. Porque habremos quemado el último cartucho. El último recurso legal. Si el Ejército no pudo, ¿quién? Luego de eso, la ley de la selva...
Ya dijimos: Una manera de hacer fracasar al Ejército en su misión antidelincuencial es mandarlos con las manos atadas, sin suficiente respaldo. Otra manera de hacerlos fracasar es mandarlos a todas partes, de manera dispersa, con una concepción de persuasión. Para asegurar éxito, la misión tiene que ser focalizada..

El presidente ya dijo que el Ejército no va a operar en todo el país, sino de manera concentrada en las zonas más conflictivas. Ojalá que esto signifique que como comandante en jefe realmente dé a la tropa la misión de recuperar y mantener el territorio donde los pandilleros han usurpado el control. Ojalá que pongan a los soldados a hacer lo que mejor saben: ocupar territorio y no soltarlo. Esto significa acampar en ciertas comunidades. No entrar y salir, sino entrar y quedar. Sólo de esta manera pueden romper la situación fatal que existe en muchas zonas suburbanas y rurales: que por falta de capacidad del Estado de ejercer control y ofrecer protección a la población, esta se la arregla con las bandas de delincuentes que sí ejercen control local.

La otra manera de focalizar la misión del Ejército, tal vez la más efectiva a corto plazo, es que tomen control de la cárceles, por lo menos de las cárceles donde están concentrados los conocidos jefes de las pandillas. Todo el mundo sabe que de ahí se dirigen las pandillas a nivel nacional, se organizan los secuestros, las extorsiones, las ejecuciones. Tomar control de las cárceles y efectivamente someter a los jefes pandilleros a un régimen de aislamiento que no les permite seguir coordinando, planificando y dirigiendo las operaciones de miles de pandilleros, difícilmente se logra sin militarizar las cárceles.

El país no se puede dar el lujo de tener a activistas de Derechos Humanos dirigiendo el sistema carcelario. Tal vez si el problema principal de nuestras cárceles fueran las violaciones a los Derechos Humanos. Pero el problema de nuestras cárceles es que se han convertido en el estado Mayor de la delincuencia. Ahí no hay u exceso de represión sino una falta de control y autoridad.

Para cumplir la meta del ministro de Defensa quien quiere que el Ejército logre una baja de 10% en los homicidios, sólo hay que militarizar las cárceles y se logra, de un sólo, reducir la operatividad de las pandillas en mucho más que 10%.

Resumiendo: Es correcto incorporar al Ejército en el combate a la delincuencia. Pero que sea combate, no ‘presencia disuasiva’.

(El Diario de Hoy)

viernes 6 de noviembre de 2009

Carta al soldado en la calle

Hermano:

es importante que cuando saldrás a las calles para romper el control que los pandilleros han establecido en muchos cantones, colonias, barrios y comunidades, sepás que tenés el apoyo de la gran mayoría de los salvadoreños.

Incluyendo los que como guerrilleros nos enfrentamos a la Fuerza Armada durante la guerra civil.

¡En esta nueva guerra estamos juntos, hermano!

Nosotros, igual que ustedes, conocemos la importancia que tiene la disputa del control territorial. Nosotros, igual que ustedes, sabemos que el Estado, cuando pierde la capacidad de ejercer su autoridad sobre parte de su territorio, pierde la guerra. Porque pierde el apoyo de la gente.

A la gente, si el Estado no la puede proteger, no le queda otra que arreglárselas con la autoridad de facto, o sea con las pandillas. Eso es exactamente lo que está pasando - y por llamamos al ejército.

Otra gran lección de la guerra: Quien trata a la población civil de enemiga, pierde. Estoy seguro que ustedes sabrán marcar la raya entre reprimir al delincuente y reprimir a la población.

Ustedes son el último cartucho en esta batalla. El último recurso legal. Si ustedes no la pueden ganar, ¿quién? Luego de eso, la ley de la selva...

Ayer leí unas declaraciones supuestamente del ministro de Defensa, diciendo que los soldados podrán usar su arma, pero sólo en defensa propia. Estoy seguro que citaron mal al general. Porque ustedes salen para defender a los ciudadanos. Si es necesario, con las armas. Si no es así, mejor que no los saquen.

Un abrazo, Paolo Lüers

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jueves 5 de noviembre de 2009

Carta a un pandillero

Hola, Mario:

así que te hiciste pandillero. Desechaste todos los esfuerzos que tu mamá ha hecho por vos y te uniste a los perdedores.

No me venga con la paja que me diste la última vez sobre los chavos buena onda, sobre la amistad, sobre el barrio...

No, papito, te fuiste con los ‘loosers’, los que buscan lo más fácil, lo más cómodo, porque no tienen los huevos ni el cerebro de hacer algo que valga la pena con su vida.

Vos dijiste: “¡La vida es lucha, y nosotros ponemos el pecho!” Si, papito, tenés razón, la vida es lucha, pero no es lucha contra los vecinos. Quitarle el celular a las chavas que van a estudiar no es lucha. No es poner el pecho. Es cobardía.

Vos decís “Soy de la mara, ¡¿y qué?!” - pero esto es otra gran paja. ¿Sabés qué es ‘mara’ para los guanacos? Es algo chévere, es amigos, es cheros, es vacile, es la gente de uno, es barrio. Es todo lo contrario a lo que ustedes son: una banda de delincuentes que no conocen amistad y destruyen el barrio.

Estos inútiles nos quieren robar hasta las palabras bonitas como ‘barrio’ y ‘mara’. Pero no, bicho, a mi no me vas a dar paja: La decisión que tomaste es hacerte maleante, ¡y punto!

Vos decís que querés respeto. ¿Cuál respeto? El respeto se gana, pero no cuchillo en mano. La gente tal vez te tendrá miedo, pero el respeto lo perdiste cuando te fuiste con los inútiles que asaltan a sus propios vecinos.

Vos no tenés necesidad de eso. Yo te conozco de chiquito. Sos más. No lo botés. ¿Querés mostar que sos hombre? Okay, salite de esta banda de perdedores.

Paolo Lüers

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miércoles 4 de noviembre de 2009

Columna transversal: El Muro, reflexiones personales



20 años han pasado desde la caída del muro de Berlin. Todo está analizado y reportado sobre el muro, pero no todo está dicho. Quiero agregar unas reflexiones muy personales.

Me enamoré irremediablemente de Berlin cuando visité la metrópolis, por primera vez, con 16 años. Llegué de la más profunda provincia a una ciudad que unía los dos mundos de la Europa polarizada: Este y Oeste. Tomé la decisión de mudarme a Berlin en cuanto saliera del bachillerato.



Cuando dos años después eché anclas en Berlin, primero me sentí defraudado: Habían dividido la ciudad en dos. Es más: La parte que quedaba accesible, Berlin Occidental, la amurallaron completamente. Berlin ya no era puente entre Este y Oeste, sino frontera, punto de confrontación.

Pero también esta nueva ciudad cercada tuvo sus encantos igualmente o aún más irresistibles. Me convertí en isleño, como nos llamábamos los habitantes de Berlin Occidental.

Aun así, en una ciudad convertida en baluarte del anticomunismo, nació en Berlin Occidental la nueva izquierda, la rebelión de los estudiantes, el movimiento antiautoritario que cambiaría el país.


El muro nos separaba a nosotros -los estudiantes rebeldes e izquierdosos de Berlin- no sólo del resto de la ciudad del otro lado, sino del comunismo como tal. No sólo en un sentido físico, sino en el sentido ideológico. Por más radicales que nos volvimos en los años subsiguientes al 1968, el muro era la barrera que nos hizo inmunes contra los comunistas...

El muro se convirtió en el símbolo de la división del mundo en dos bloques: el socialista-oriental y el capitalista-occidental. Este símbolo muy publicitado opacó durante muchos años la otra división que los constructores del muro habían marcado: entre la izquierda comunista y la izquierda democrática.

El muro también era la barrera contra la cual nos estrellamos todos los días quienes en Berlin Occidental queríamos construir una alternativa de izquierda. Las manifestaciones contra la guerra americana en Vietnam no fueron reprimidas por la policía, sino por los obreros de Berlin, quienes nos tiraban piedras y nos gritaron "¿Por qué no van a vivir al otro lado del muro?"


Cuando al fin cayó el muro, el 9 de noviembre de 2009, en El Salvador estábamos en los últimos preparativos de la ofensiva insurgente. Me imagino que yo era el único guerrillero salvadoreño que bailaba de alegría de las noticias de la caída del muro de Berlin. Las discusiones fueron tensas. La izquierda salvadoreña, incluyendo los sectores no comunistas, sentía la caída del imperio soviético como amenaza para su futuro. Incluso los dirigentes del ERP, quienes poco después se declarararon socialdemócratas y salieron del FMLN, me criticaron de ‘anticomunista’ - porque yo festejaba con alegría la caída del muro como inicio de la caída del bloque comunista.

Las discusiones con mis compañeros en Alemania eran aún más complejas. La primera vez que llegué al Berlin reunificado, en 1992, de todos modos tuve una misión algo cuesta arriba: explicar a los comités de solidaridad y la izquierda alemana porqué habíamos firmado la paz en vez de luchar "Hasta vencer por morir"...

Pero el punto más conflictivo de mi reencuentro con mis amigos y compañeros era otro: Ellos sintieron ofensiva mi alegría por la caída del muro y del régimen totalitario en Alemania Oriental. Compañeros que jamás fueron simpatizantes del Partido Comunista y su estado socialista amurallado resultaron traumatizados por la caída del muro. La vieron como triunfo de la derecha, no como triunfo de la humanidad. Ya la vi como oportunidad para la izquierda, ellos como amenaza.



Este extraño viajero quien desde Centroamérica había solicitado su solidaridad activa con la insurgencia, ahora les dice que firmar la paz fue una decisión mucho más revolucionaria que seguir la guerra contra la voluntad popular. Y además les dice: "Ustedes actúan como si el muro de m.... les cayó en la cabeza. El muro les cayó a Erich Honecker y al Partido Comunista, ¡no a nosotros!"

Años después de la caída del muro, me enteré que en los archivos de la Stasi (la Seguridad del Estado de la Alemania Oriental) estaba registrado, en un detallismo detalles ridículo, todo lo que habíamos hecho, dicho, discutido durante la rebelión estudiantil, en la organización de las marchas contra Vietnam, luego durante los subsiguientes años de trabajo organizativo en los barrios, las fábricas y los sindicatos...


Resulta que la izquierda de Alemania Occidental siempre ha sido sujeto de vigilancia, espionaje, infiltración de soplones por parte de la Stasi, la hermana de la KGB soviética. Viendo el dossier que la Stasi acumuló sobre mi persona, al fin entendí porqué de repente no me dejaron entrar a Berlin Oriental, y porqué siempre fui sujeto de controles excesivos en cada viaje de tránsito por la República Democrática de Alemania, para llegar de Berlin Occidental, donde vivía, a Alemania Occidental. La Stasi había llegado a la conclusión que nosotros éramos obstáculos para sus planes de infiltrar e instrumentalizar esta nueva izquierda.



La izquierda espiando a la izquierda. Por todo esto, para mi, hay un muro entre izquierda democrática e izquierda comunista. Este muro no cayó.










Lo único que extraño del muro de Berlin es que haya desaparecido este gigantesco mural, medio de expresión artística, política y rebelde de generaciones de alemanes.







(Fotos de diferentes sitios Web)

lunes 2 de noviembre de 2009

Carta a Sigfrido Reyes, vicepresidente y futuro presidente de la Asamblea:

Estimado Sigfrido:

Te felicito. Lograste terminar de destruir lo poco que a este primer órgano del Estado ha quedado de decoro, poniendo en la Directiva a vendedores y compradores de diputados.

Lograste al fin ser presidente, pero de la Junta Directiva de la bolsa de compraventa de voluntados y votos.

Lograste conseguir nuevos socios para tu proyecto político de la democracia popular: Gallegos y Cia., entre ellos Mario Tenorio y Miguel Bolaños. Nada menos que el ex-jefe de fracción de Arena y el ministro y viceministro de gobernación de Tony Saca.

Me imagino que ya te pusiste de acuerdo con tu camarada, el nuevo ministro Humberto Centeno, que retire rápido las acusaciones de corrupción contra tus nuevos amigos Miguel Bolaños y Mario Tenorio.

Oh Sigfrido, siempre he admirado la capacidad de ustedes los comunistas de mostrar, al mismo tiempo, la más absoluta ortodoxia en el discurso y un extremo pragmatismo en la práctica. Los corruptos de ayer se vuelven los socios de hoy.

Todo esto, por supuesto, por el bien de la revolución. Bueno, si se puede combinar con un bien personal no hace daño, ¿verdad Sigfrido?

Disculpe, Sigfrido, que no voy a cerrar esta carta deseándote los mayores éxitos en tu gestión al frente de la Bolsa de Compraventa de voluntades políticas.

Paolo Lüers

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Bolsa de voluntades

Hablan de “la nueva realidad política” como si el país hubiera celebrado nuevas elecciones y la renovada voluntad del pueblo se expresara en una nueva correlación de fuerzas legislativas. Yo prefiero hablar de la Asamblea convertida en bolsa de compraventa de voluntades.

El Frente, junto con los 12 diputados ex areneros recién adquiridos, se tomó el Parlamento. Bueno, la directiva. En vez de desbancar a don Ciro, como intentaron hacer el jueves, el FMLN+12 se dejaron convencer del presidente Funes de que sería mejor salvarle la cara y dejarlo unos 15 meses más en la silla desde la cual dirige la Asamblea.

Claro, de nada les hubiera servido comprarse a los 12 ex areneros si al mismo tiempo se ganan la enemistad del PCN. Así hubieran ganado la mayoría simple, pero perdido toda esperanza de alcanzar la mayoría calificada que Funes y el Frente necesitan para la aprobación de los créditos y del presupuesto extraordinario.

Funes hizo entrar en razón al FMLN+12 e hizo que Sigfrido Reyes aceptara esperar 15 meses antes de coronarse como presidente, aunque sea solamente de la Asamblea.

Entonces, había que negociar con el PCN. Un día después del intento de desbancarlo se sientan con él a transar. Una ronda memorable: compradores y ofertantes de voluntades políticas, juntos con los “brokers”, definiendo la “nueva realidad política del país” y fijando los precios de diputados, secretarios y vicepresidentes de la Asamblea. En el mundo financiero esto se llamaría manipulación de la bolsa, y para evitarlo hay instituciones con autoridad de supervisión y sanción. En política, se llama negociación y no hay autoridad que la supervise o sancione más que nuestra conciencia ciudadana...

¿Alguien realmente se sorprendió de que Ciro Cruz Cruz Zepeda estuviera dispuesto a apoyar el golpe de Estado en la Asamblea, con tal que le dejen otros 15 meses de presidencia legislativa?
El jueves le enseñaron el palo; el viernes, la zanahoria. Le dijeron: “Te vamos a joder de cualquier manera, porque ahora somos el FMLN+12. Si te unís a nosotros, te dejamos 15 meses más; si no, te vas hoy mismo”.

Don Ciro agarró la zanahoria y seguirá presidiendo la directiva de la Asamblea, sólo que a partir de hoy una directiva donde manda el Frente. ¡Felicidades!

Los resultados de esta transacción: Un voto (con su respectivo salario) más para el Frente en la directiva; uno menos para ARENA, uno menos para el PDC, los dos partidos que se mantuvieron fuera del pacto. Y se quedan con tres votos cada uno los dos grupos que constituyen el “pool” de votos disponibles que están en oferta: PCN y los 12.

Entiendo perfectamente por qué Rodolfo Parker, el secretario general del PDC y hasta el sábado vicepresidente de la Asamblea, no peleó su cargo. Le felicito de que se haya retirado. Lo que me cuesta entender es que Parker y su PDC al fin dieron sus votos a esta nueva directiva. Si Rodolfo Parker está convencido de que la salida de los 12 de ARENA y el nuevo pacto legislativo FMLN+12+PCN es resultado de “una conspiración liderada por Venezuela y teniendo como referentes principales a José Luis Merino y Sigfrido Reyes que buscan la instalación del socialismo del siglo 21 en el país” (vea entrevista en El Diario de Hoy del 1 de noviembre), ¿por qué diablos vota por Sigfrido Reyes como vicepresidente y futuro presidente de la Asamblea? Si Rodolfo Parker dice que el golpe que el viernes se consumó en la Asamblea constituye “una posible inconstitucionalidad”, resulta absurdo avalarlo con sus votos.

Igual la actitud de ARENA. Hay que felicitarlos por negarse a participar en esta rifa. Gallegos ofreció, con la generosidad de quien se siente ganador: Si participan, les aseguramos sus tres votos en la directiva. Si no quieren ensuciarse las manos, les quitamos uno...

Lo más decoroso, pero tal vez políticamente no tan prudente, hubiera sido que PDC y ARENA se retirasen de esta directiva que nació de una reunión nocturna entre vendedores, compradores y facilitadores de voluntades políticas, votos legislativos y cargos bien remunerados.

Hicieron bien en no participar del chanchullo. Pero se quedaron cortos. Casi siempre hacer lo correcto tiene un alto precio. Se necesita valor y visión para asumir este costo. Hay que empezar a negarse al chantaje. En este sentido, la salida de los 12 diputados es dolorosa para ARENA, pero puede ser la gran oportunidad para renovar y consolidar al partido.

Igual, el hecho de que ahora el FMLN+12+PCN tomó control de la directiva legislativa es doloroso, porque es una alteración de la voluntad popular expresada en enero. Pero si este es el impulso que la nueva ARENA necesitaba para realmente asumir su rol de oposición, tal vez al final no resulte tan negativo.

Por otra parte, no hay que dar por perdida la batalla para evitar que el Frente disponga de una mayoría calificada en la Asamblea. ARENA tiene la obligación de seguir recordando al PCN e incluso al grupo de los 12 que han sido electos para hacer contrapeso al nuevo gobierno, y de seguir retándolos a asumir este papel. La batalla no está perdida. No es cierto que el viernes el PCN haya decidido incorporarse en un bloque con el FMLN y los 12. Sólo ha reafirmado su trayectoria de jugar a dos bandos. En última instancia, irá con el más fuerte. Y todavía nadie sabe quién saldrá realmente fortalecido de todo esto...

(El Diario de Hoy)

sábado 31 de octubre de 2009

Otra carta al ministro de Hacienda


Estimado señor Cáceres:

Gracias por contestar la carta que le mandé sobre su magnífica y novedosa idea de cobrar IVA sobre las propinas.

Como yo le mandé mi carta vía este periódico, es entendible que usted me contestara en otro periódico. Gracias.

Dice usted en La Prensa Gráfica: “¿Por qué a los restaurantes les aflige, si este dinero no es de ellos?”

Qué raro escuchar este argumento del ministro de Haciendo, quien por definición está obligado de afligirse del dinero no sólo del Estado sino de todos nosotros...

¡Que revelador que al ministro de Hacienda le parezca extraño que alguien se aflige por dinero que no sea propio!

La mayoría de los restaurantes son empresas familiares, donde los empleados se afligen por el negocio y el negocio por sus empleados. Sólo así pueden prosperar.

Los restaurantes podrían quitarse el paquetazo fiscal muy fácilmente: simplemente dejando de cobrar propinas. Fácil, pero irresponsable. Porque afectaría a sus empleados. Prefieren pelear para lograr que se quite esta tontería del paquetazo fiscal.

La otra cosa que usted menciona en su gentil respuesta: Lo consultó con el sector laboral. No sé con qué sindicatos a hablado, pero me cuesta imaginarme un sindicato que esté en favor de joder a los meseros y cocineros. De paso sea dicho: ¿A qué sindicato consultó? ¿Del Seguro Social, o de Hacienda? Porque de los afectados -meseros y cocineros- no existe.

Atentamente, Paolo Lüers

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