miércoles 7 de marzo de 2012

Mi voto razonado


Mi voto razonado

Si viviera en Morazán, mi voto por diputación sería para Florencia Portillo. Es la tercera de tres en la lista de candidatos del Frente para este departamento. Quiere decir, es la candidata por la cual el partido no quiere que voten, es la cara bonita de relleno. Pero los miles de ex-combatientes guerrilleros de Morazán merecen una representación legislativa mejor que el diputado Darío Chicas, quien durante años ha calentado una silla en la Asamblea sin aportar nada. Por esto muchos van a votar de abajo para arriba en la lista del Frente, como muchos en todo el país que quieren producir un cambio en este partido. Yo no creo en este cambio, pero si fuera ciudadano de Morazán, votaría por Florencia, porque la conozco como mujer de principios y que escucha a la gente.

Si votara en San Miguel, yo votaría por Mario Salamanca del Partido de la Esperanza como diputado. Mario Salamanca ha mostrado su sentido de independencia y profesionalidad en el Tribunal Supremo Electoral, y además es tal vez el único que puede evitar que San Miguel elija dos diputados de GANA.

Si fuera de Sonsonate, votaría por Ana Guadalupe Martínez para diputada. Ana Guadalupe ha sido mi jefa durante años de guerra y conozco de cerca su sentido de justicia y humanidad. Nunca me convenció su idea de convertir la Democracia Cristiana en un partido decente de reforma, pero sí el entusiasmo y la entrega con que se propuso este reto. Ana es el mejor ejemplo para ilustrar cómo la reforma electoral y el voto por persona han cambiado radicalmente el uso racional que podemos hacer del voto. Si la elección fuera por bandera y lista bloqueada, como antes, una excelente diputada como Ana Guadalupe nunca hubiera recibido mi voto, por que hay banderas por las cuales no puedo votar. La verde es una. Ahora, votando por personas, no me importa su bandera...

Sin embargo, no voy a votar ni por Florencia, ni por Ana Guadalupe, ni por Mario. Vivo en San Salvador y aquí me toca votar. Y en este departamento hay un problema serio: hay que escoger entre 192 candidatos de 8 partidos, más 2 candidatos no partidarios.

Yo voy a hacer caso omiso a la propaganda del Tribunal Suprema Electoral que nos dice que primero hay que escoger el partido favorito y luego decidir si votamos por la bandera o por un candidato. Haré lo contrario: voy a escoger, entre los 194 candidatos a diputado en San Salvador, a mi candidato favorito, a la persona que más confío, a quien quiero que me represente a mi en la Asamblea. A quién voy a reclamar, criticar y exigir una vez que es legislador. En esta decisión, su militancia partidaria es un factor entre varios, pero no el determinante. Cuentan las cualidades personales.

Luego de escoger a mi candidato favorito, decidiré si además quiero apoyar a otros candidatos - siempre del mismo partido, porque votar por candidatos de diferentes partidos no permite la ley. Para tanta democracia todavía no nos consideran aptos...

Entonces, la lógica es al revés de lo que dice el TSE: Escoge a tu candidato favorito y luego vea si dentro del partido que lo postuló hay otros candidatos más que quieres apoyar.

El candidato de mi confianza es Edwin Zamora - y ha sido postulado por ARENA.  ¿Por qué Edwin? Porque admiro su decencia, su apego a principios, pero a la vez tiene una gran apertura a ideas nuevas. Además tiene capacidad ejecutiva y liderazgo probado. No sólo habla, también hace, resuelve, empuja. Y sobre todo, porque lo creo capaz de introducir y consensuar nuevas visiones en su propio partido y de transformar y renovarlo. Y para crear una correlación favorable para este proceso de transformación, también marcaría las fotos de Ana Vilma de Escobar y David Reyes. Quiero usar mi voto para fortalecer el liderazgo de estas tres personas.

Para la alcaldía de San Salvador, me picarían las manos de votar por Andrés Espinoza, un hombre independiente quien corre bajo la bandera amarilla de Cambio Democrático. Es un macho sin dueño con ideas nuevas y provocativas. Sin embargo, votaré por Norman Quijano, porque en las alcaldías es importante que se premien las buenas gestiones. Por esta misma razón votaría por Oscar Ortiz si fuera residente de Santa Tecla. Votando por uno de los mejores alcaldes del país, de paso apoyaría al único hombre que tal vez, en algún momento, podría ponerse a la cabeza de un movimiento para democratizar al Frente... Pero en general, en la elección de alcaldes la capacidad del candidato y sus obras prevalecen sobre la militancia partidaria y asuntos ideológicos.

Cada vez más ciudadanos hacen uso racional e inteligente de su voto. Cada vez menos se sienten amarrados a ideologías y lealtades partidarias. 
(El Diario de Hoy)

martes 6 de marzo de 2012

Carta a Ernesto Rivas Gallont

Estimado don Neto:

Usted le tocó los huevos al tigre, y no le gustó. Usted escribió una columna titulada “¿Tony Saca Presidente? ¡Dios Nos Guarde, Dios Nos Libre!” y la publicó en su espacio dominical en La Prensa Gráfica. Obviamente no le gustó por nada al ex-presidente de la República con intenciones de ser el próximo. Comenzó a mover sus hilos para que este sacrilegio no quedara impune.

El primero que reaccionó fue Guillermo Gallegos, quien en las mismas paginas editoriales de la Prensa asumió la defensa de su mentor. Dejaba entrever que Gana, así como había dado sus votos para des-criminalizar la crítica periodística, los podría usar para volver a perseguir a los necios como usted, don Neto, que continuaban usando la crítica para manchar la reputación de gente tan honorable como don Elías Antonio Saca y de partidos tan limpios como Gana...

El segundo en reaccionar fue el tío del ‘ofendido’, quién suspendió el programa que usted dirigía en la radio Club de su propiedad. De un día al otro.

Y el tercero en reaccionar para aliviar y reparar el dolor del ‘ofendido’ fue José Roberto Dutriz, director ejecutivo de La Prensa Gráfica, quién le cerró el espacio de expresarte libremente en las paginas de su periódico. En concreto, se negó a publicar su siguiente columna, en la cual iba a contestar al diputado Gallegos y su defensa a Tony Saca.

Así usted hizo lo correcto, anunciando en su blog: “Dejaré de escribir en LA PRENSA GRÁFICA.” Siempre el caballero, lo hizo de forma muy educada, agradeciendo a la familia Dutriz la amistad mostrada durante años.

Como bien sabe, don Neto, yo no soy tan caballero como usted: Me encanta que haya mandado al carajo a un periódico que está tratando de callarlo - sólo para no quedar mal con un hombre que (¿quien sabe? Mejor curarse en salud) puede volver al poder.

Una razón más para evitar que esto pase, don Neto. Lo felicito. Yo hubiera hecho lo mismo. Los medios que nunca están dispuestos a arriesgar sus buenas relaciones con el poder, sea quien sea quien lo ostente, no son para nosotros, don Neto.

Paolo Lüers
(Más!/EDH)

sábado 3 de marzo de 2012

Otra carta al Tribunal Suprema Electoral

Honorables magistrados:

“Busque en la papeleta la columna de tu partido y no te salgas de ella” - esta es la frase más repetida de estos días. Sale todos los días encabezando los anuncios de prensa del Tribunal Supremo Electoral, dentro de su campaña ¿Cómo votar este 11 de marzo por diputadas y diputados?” Sale en radios, en televisión, en anuncios los sitios WEB de los medios: “¡Busque la columna de tu partido...!”

Si yo fuera uno de los candidatos no partidarios inscritos para competir por una diputación, ya hubiera demandado a ustedes para que suspendan esta campaña. El problema es que ustedes son el juez...

La Sala de lo Constitucional obligó a la Asamblea Legislativa a decretar una reforma electoral que permita la participación de candidatos independientes o no partidarios.

¿Cómo puede el TSE hacer la campaña para explicar esta novedad bajo el lema: “Busque en la papeleta la columna de tu partido y no te salgas de ella”?

Claro, al final del anuncio, como última de las formas de votar, su anuncio pone: “4. Marca sobre una fotografía de un candidato no partidario.” Pero todo el rollo empezó así: “Busque en la papeleta la columna de tu partido y no te salgas de ella...”

Es como si el Ministerio de Turismo hiciera una campaña publicitaria llamada “¿Adónde comer bien en El Salvador?”, y cada anuncio empezara así: ¡”Entra en tu Centro Comercial favorito y no te salgas de él!” Y al final de toda una lista dijera: “4. También puedes ir a comer en uno de los restaurantes afuera de los Centros Comerciales.”

Esto se llama manipulación. Y lo más grave: No es uno de los jugadores que está manipulando, ¡es el arbitro!

Así que honorables señores magistrados, les solicito que en los últimos días que faltan para las elecciones reparen el daño: Quiero ver entre lunes 5 y domingo 11 de marzo anuncios del TSE que digan:

“Vote por el candidato (o los candidatos) de tu confianza.
Si escoges dentro de la lista presentada por un partido, puedes marcar sobre una o varias fotos, pero sin salir de la misma columna de un partido.
Si escoges a un candidato no partidario, sólo puedes marcar una foto.
Si no quieres influir sobre quiénes de los candidatos salgan electos, no marqués ninguna foto, marque solamente la bandera de tu partido favorito.”

Votar es fácil. A menos que alguien con presupuesto multimillonario se propone a confundir.

Saludos, Paolo Lüers

jueves 1 de marzo de 2012

Carta al Trribunal Supremo Electoral

Carta al Tribunal Supremo Electoral

Estimados magistrados:

Disculpen mi necedad, pero mientras la propaganda confusa y manipuladora del Tribunal Electoral está saliendo cada día en prensa y cada 5 minutos en televisión y radio, yo también voy a repetir las aclaraciones necesarias para que la gente no se confunda.

Uno puede mentir diciendo cosas falsas, pero también miente quien no dice la verdad completa. El Estado no tiene derecho de hacer esto. Ustedes son la máxima autoridad del Estado para las elecciones, y tienen el deber de explicar bien la nueva forma de votar. Es parte de su mandato constitucional.

¿Por qué el Tribunal gasta millones en una campaña que nos trata como idiotas que no saben cómo marcar su papeleta - pero no hablan de lo que de hecho mucha gente no entiende? Es fácil marcar la bandera o marcar una foto, esto no requiere de tanta explicación, pero lo que no explican ustedes es el efecto práctico que tienen el voto por la bandera y el voto por candidato.

Es su deber como autoridad electoral explicar a la gente que quién vota sólo por la bandera no ejerce plenamente su derecho al voto. Es su deber de explicar al votante que quien vota sólo por la bandera no participa en el segundo conteo, del cual depende quienes de los candidatos salgan electos.

Es su deber constitucional explicar al ciudadano que quien no sólo quiere votar, sino también elegir y decidir, tiene que votar por uno o varios candidatos.

Es su deber como máxima autoridad electoral aclarar que es mentira lo que dicen algunos partidos: que para apoyar al partido hay que marcar la bandera. La gente debe escuchar de boca oficial que cualquier voto por un candidato vale igual para el partido que la bandera marcada.

Para que esto sea claro, ustedes tienen que confirmar a la gente que para establecer el total de votos de un partido se toman en cuenta igual los votos por su bandera como los votos por cualquiera de sus candidatos.

No sigan repitiendo hasta el último día el mismo spot que explica técnicamente cómo votar. Esto ya todo el mundo lo sabe. Expliquen mejor cómo podemos hacer valer el pleno peso de nuestro voto. Expliquen que sólo votar por la bandera es un desperdicio del pleno derecho al voto directo que la reforma nos ha dado...

Nuevamente: Mientras ustedes repiten y repiten y repiten la misma campaña incompleta, yo repito la aclaración necesaria...

Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)

sábado 25 de febrero de 2012

Carta a los diputados


Carta a los diputados

Estimados:

Luego de 9 años de discusión, aprobaron una ley de medicamentos. Todos cayeron en la trampa del populismo: los de izquierda, que promovieron esta ley; y los de derecha, que a pocos días de las elecciones no se atrevieron a negar sus votos a una versión populista y demagógica de esta. 

Que lástima que ustedes, los diputados de ARENA, Partido Esperanza y Concertación no tuvieron el valor de pelear por una ley que realmente resolvería el problema: una ley que garantiza la libre competencia en el mercado de medicinas, en vez de crear una nueva burocracia estatal para regular los precios. Dicen que ya tuvieron consenso sobre una versión decente del la ley, cuando a última hora el FMLN gobierno cambiaron el texto. Y como ellos ya tuvieron comprados los votos de Gana, el resto no quería quedar afuera de la jugada populista. La fábrica de leyes malas en acción.

El problema a resolver eran los privilegios de algunas empresas que no dejaban que funcionara el mercado y la competencia. Por esto los horrendos precios de las medicinas. Pero esta ley que acaban de aprobar no resuelve el problema del abuso, sólo lo regula. Van a seguir abusando del consumidor, o sea del enfermo, sólo un poco menos. Vamos a tener abuso regulado.

Para erradicar el abuso hubieran tenido que hacer algo radical: liberalizar el mercado, en vez ponerlo en manos de papá Estado. Con esta su ley será diez veces más difícil que alguien importe medicinas, sólo las empresas grandes podrán hacerlo. Si hubieran hecho lo contrario, quitando los obstáculos a la importación para empresas nuevas y pequeñas o incluso al consumidor final, rápido se hubieran reducido los precios.

En serio: ¿Por qué no me permiten pedir mi medicina por internet al precio más barato que algún distribuidor ofrezca en Estados Unidos? Siempre cuando el medicamento tenga la aprobación de las autoridades de salud competentes, ¿cuál sería el problema?

Esta su ley no va a dar el fruto deseado: los precios no van a bajar mucho, no habrá más oferta de más competidores, sino menos.

Y una pregunta, señores diputados: ¿Qué ley van aprobar ustedes para que el público tenga acceso a las consultas médicas de 3 ó 5 dólares que ustedes ahora prohibieron en las farmacias? Porque si no, la gente que hasta ahora ha pasado consulta en farmacias, tendrá que pagar consulta privada cara. Al fin les saldrá más caro el asunto que sin esta ley que supuestamente protege al bolsillo del consumidor...

Una vez que salgan de la goma de tanto celebrar su ley de medicamentos, nos deberán respuestas a estas interrogantes.

Paolo Lüers 
(Más!/EDH)

jueves 23 de febrero de 2012

Carta a los jefes de campaña de los partidos

Estimados amigos:

Siempre antes de las elecciones salen algunos fantasmas: por ejemplo grupos armados de carácter político.

A ustedes quienes dirigen y diseñan las campañas electorales, les solicito: no lo conviertan en tema de campaña política. Son fantasmas. Esto quiere decir: no son reales. Querer asustar con ellos para ganar votos, sería irresponsable.

Acaba de saltar uno de estos fantasmas: la banda de Sesori, la “nueva guerrilla” en Oriente...

Por suerte, no fue un partido que detectó el fantasma. Fue la policía. Pero antes de que algún partido ceda ante la tentación de querer sacar raja electoral de esta extraña noticia de una “nueva guerrilla” en el norte de San Miguel, quiero advertir lo siguiente: por suerte en El Salvador no tenemos violencia política en el sentido de grupos que apuestan a la lucha armada o la represión armada como instrumento de su estrategia política. Definitivamente no lo tenemos. No porque no existan algunos locos tanto en la izquierda como en la derecha que sueñan con aventuras de este tipo, sino simplemente porque la sociedad no lo permite. Punto.

La banda de Sesori no es una guerrilla, sino una banda de delincuentes comunes que hay que desmantelar con toda la fuerza de la ley. Pero no hay que buscarle una quinta pata al chucho.

Por esto es importante que nadie lleve este asunto a la contienda electoral. La gente de todos modos no va comprar el cuento a ningún partido que en la recta final de la campaña electoral empieza a hablar de fantasmas.

Todos conocemos los grupo armados que existen y que hay que desmantelar: las pandillas. Que algunos de ellas de repente usen un lenguaje “revolucionario”, no tiene nada que ver con la realidad. Siguen siendo maleantes.

El país, por suerte, ha superado la violencia como instrumento de alcanzar o defender el poder político. Las raras excepciones confirman la regla.

No creamos problemas donde no las hay.

Paolo Lüers
(Más!)

Columna transversal: Reflexiones de un viaje turístico

Cuando vine a Centro América para cubrir las guerras entre insurgencia y contrainsurgencia, mi hermano H. era escéptico.

Cuando decidí abandonar mi posición de observador periodístico para poner mi profesión al servicio de la insurgencia salvadoreña, mi hermano H. se mostró más escéptico.

Cuando al final de la guerra fui a Alemania y le comuniqué a mi familia que me iba a quedar en El Salvador para cosechar los frutos de la lucha y participar en la construcción de la democracia y de la paz, mi hermano H. se mostró más que escéptico. Me pronosticó que me iba a frustrar, que iba a fracasar...

Y así, sucesivamente, en cada estación de mi relación con El Salvador: cuando me separé del Frente, pero no del país; cuando comencé aventuras como La Ventana o mi incorporación al periodismo nacional. Siempre mi hermano se mostró escéptico, igual que casi todos mis familiares y amigos alemanes.

Al fin, ya con 72 años de edad, decidió que quería conocer El Salvador y mi vida en este país exótico, que sólo entra en las noticias internacionales por sus muertos.

Ayer se fue, luego de una semana de estar en El Salvador, con su esposa y con dos amigos. Sus palabras de despedida: "Un país con gente tan sonriente y generosa; un país con carreteras tan buenas; un país que te aguanta a vos luego de 30 años de andar jodiendo; un país con tanta gente que te quiere... es el lugar correcto para alguien como vos. No me convenciste vos, El Salvador me convenció..."

Voy a tratar de reconstruir qué es lo que vivió mi hermano en una semana de estar en El Salvador, para llegar a superar su escepticismo de décadas frente a la historia de amor entre su hermanito y este país.
Lo llevé a caminar en el centro de San Salvador, en el caos urbano que nosotros percibimos como amenazante. Pero su experiencia directa era con gente amable, con viejitos en la Plaza Libertad que saludaron a "don Paolo del MAS".

Como la Catedral estaba tomada por a saber quién y por tanto cerrada, lo llevé a la iglesia El Rosario, y quedó impresionado de la belleza del lugar, el juego de luces, y las pláticas con varios de los visitantes humildes que le contaron de la historia de este lugar, incluyendo la masacre. "Pero esta gente no estaba amargada, por nada, estaba orgullosa de que todo esto ya es pasado y superado...", me comentó mi hermano.

Lo llevé a comer en lugares exquisitos y caros, pero también en comedores populares, y en ambas categorías mis invitados tuvieron pláticas con los dueños y los empleados. Los dueños, por ejemplo, del hotel lujoso "Los Almendros de San Lorenzo", en Suchitoto, y la pupusera en el Barrio Concepción, les mostraron la misma apertura, y sobre todo, el mismo orgullo de recibirlos y satisfacerlos.

Los llevé al Boquerón, a Santa Tecla, a Suchitoto, al Lago de Coatepeque, Ataco y el Tunco, y en todos los lugares, humildes o de lujo, fueron tratados con cariño y amabilidad. Se trata de viajeros casi profesionales, que han recorrido los destinos turísticos del mundo, pero no estaban acostumbrados a este calor humano a la hora de recibir a los turistas.

Los llevé a la casa humilde de un ex-jefe guerrillero, para que conocieran a una leyenda, pero sobre todo para que se dieran cuenta que este hombre vive de manera normal, sin miedo, sin resentimientos.
Conocieron a hombres y mujeres de derecha y de izquierda, y observaron la manera cómo la pasaron jodiendo conmigo, a pesar de que me conocen como figura polémica, crítica y, como uno de ellos les dijo "un francotirador sin dueño".

Los llevé al Museo de Arte Moderno, vieron también La Ventana llena de arte, conocieron a algunos de mis amigos artistas, y llegaron a la reflexión: "Un país de estos colores y de tantos pintores no puede ser tan violento como dicen".

Las impresiones de mi hermano pueden haber sido superficiales. Sólo pasó una semana de vacaciones. Pero era suficiente para que abandonara su escepticismo y me felicitó por mi vida en este país.
Quería compartir esto, porque necesitamos que a veces nos eleven la autoestima.
(El Diario de Hoy)