martes, 24 de marzo de 2015

Carta a Hato Hasbún


Estimado Hato:
Realmente no sé si felicitarte o darte el pésame por el nuevo nombramiento como Comisionado Presidencial de Seguridad. Tendrás que cargar el bulto más grande, incómodo y difícil de este gobierno. Aunque te da mucho poder, nadie te va a envidiar este cargo…
Te deseo, de todo corazón, éxito en esta misión de enfrentar y revertir la espiral de violencia en la que todos estamos atrapados. Aunque la primera vez, cuando el presidente Funes te puso al frente del gabinete de Seguridad, entre el 2009 y el 2011, resultara una “misión imposible”, déjeme decirte que no estás condenado a repetir el fracaso, si estás dispuesto a aprender de las experiencias de los últimos años.
En el pasado no tan lejano de la postguerra, nosotros dos fuimos buenos amigos – pero no supimos preservar y desarrollar esta relación, cuando vos te fuiste al centro del poder y yo asumí un papel de crítico del gobierno. Como en los últimos años ningún otro medio me ha funcionado para comunicarte contigo, aprovecho esta carta para darte algunos consejos.
I. Para enfrentar bien este nuevo reto, esta vez no puedes cometer el error de dispersión. No puedes seguir siendo el hombre “multiusos” y “apagafuegos” de los presidentes. Sobre todo, no puedes ser secretario de comunicación de Casa Presidencial y al mismo tiempo Comisionado de Seguridad. El secretario de comunicación tiene que cuidar y promover la imagen del presidente y su gobierno. Esto lo mete en una lógica que es incompatible con el esfuerzo serio de construir una política del Estado para enfrentar la violencia y la inseguridad. Urge separar estas funciones. De todos modos, muchos tienen la sospecha que los esfuerzos de Seguridad de este gobierno, de su Consejo de Seguridad Ciudadana, y por ejemplo la marcha del 26 corresponden más a una estrategia de comunicación publicitaria que a una estrategia de enfrentar la violencia – y los factores que la generan.
II. Como Comisionado Presidencial de Seguridad tienes que construir un gabinete de seguridad que asuma la tarea indelegable de construir una estrategia de Seguridad Pública. Con planes medibles. No pueden seguir delegando esto a un Consejo plural que representa la sociedad civil.
III. Una vez que ustedes, como gobierno, definan su Estrategia y Plan de Seguridad Pública, queda espacio para convertir el Consejo de Seguridad Ciudadana en lo que realmente necesitamos como complemento: una instancia autónoma de la sociedad civil, que se encarga de construir un Plan de Paz. La seguridad es tarea del Estado, en cambio, la paz es tarea de toda la sociedad. El Consejo, para que sea ciudadano, tiene que dejar de servir como instrumento para llenar los vacíos del gobierno. Tampoco puede servir para generar financiamiento, mediante la cooperación internacional y la empresa privada, para la PNC, las cárceles y otras funciones del gobierno.
El Consejo sólo tiene sentido si se encarga, no de la seguridad pública, sino de crear condiciones para la paz: prevención y reinserción, creación de empleo para sectores marginados, transformación de los barrios. Y sobre todo, el Consejo tiene que ser un espacio de diálogo y concertación, sin ninguna exclusión.
Si asumís tu cargo con esta concepción, con audacia, y sobre todo con este sentido de inclusión, tendrás apoyos donde ahora ni te lo puedes imaginar. Los que hemos acompañado, desde el 2012, el proceso de la tregua con el fin de crear condiciones favorables para que el Estado, la sociedad y la empresa privada puedan comenzar a atacar las raíces de los problemas de marginación y violencia, podremos movilizar energías en las comunidades, los barrios, e incluso entre los pandilleros para construir un proyecto de paz.
Te hago el reto: Hablemos de esto, en serio, sin pajas, sin temores, sin exclusiones, para identificar puntos de coincidencia para un proyecto común: parar la escalada de violencia  y movilizar toda la energía, de todos, hacia un esfuerzo compartido de condiciones para la paz.
Saludos, Paolo Lüers 
(Mas!/El Diario de Hoy)

sábado, 21 de marzo de 2015

Carta a las cúpulas

Estimados políticos:
Está en sus manos que salgamos de la polarización exagerada de la reciente campaña electoral y de la bochornosa crisis del escrutinio, con un gesto que restablezca la credibilidad y la confianza en el sistema democrático del país. Es muy simple: Conviertan la elección del presidente de la Asamblea y de toda la Junta Directiva en una expresión de la concertación, y no de la prolongación e institucionalización de la polarización.

Si ustedes, los dirigentes de ARENA, no se equivocan en la postulación de candidatos para la presidencia y la Directiva de la Asamblea; y si ustedes, dirigentes del FMLN, aceptan que la presidencia del órgano legislativa le toca a la oposición, no solo sus partidos, sino el país entero ganará credibilidad.

El simple hecho que el FMLN reconozca la nueva correlación de fuerzas generada por las elecciones de 2015, en vez de alterarla mediante la compra de voluntades, sería una señal que no pasaría desapercibida por los inversionistas y la comunidad internacional. Mostraría que el FMLN es capaz de actuar con lógica de gobierno y de país, y no se deja arrastrar por intereses de control partidario. Para hacer esto posible, se necesita una posición clara del Presidente de la República.

En cambio, si la señal es que el FMLN, a toda costa y sin pensar en el interés del país, sigue en al camino de consolidar, a toda costa y desatendiendo el interés nacional, su control de las instituciones del Estado, se autocondena a gobernar un país sin ninguna salida de la crisis.

No me voy a meter en el debate de quién debería ser el próximo presidente de la Asamblea propuesto por ARENA. Pero tiene que ser una personalidad apta para la construcción de consensos y la administración racional de diferencias. Incluso si el FMLN lo aceptara, de nada serviría al país que la Asamblea sea dirigida por una persona que actúe como Sigfrido Reyes, sólo al revés. Así como el FMLN tiene que reconocer que no ganó las elecciones, ARENA tiene que reconocer que la sociedad lo convirtió en primera fuerza no para actuar pegado al pasado sino para responder a la expectativa de apertura política, pluralismo y renovación. Si esto no se expresa, de manera clara, en su propuesta para la dirigencia de la Asamblea, no lograría un acuerdo con el FMLN, ni mucho menos restablecer la confianza del país y de los inversionistas en el futuro del país.

Así que las dirigencias de ambos, FMLN y ARENA, tienen una gran oportunidad de mostrar su madurez y su genuino interés de actuar en el interés nacional, no solo en el interés partidario.
El argumento de ustedes, dirigentes del FMLN, que la elección del próximo presidente de la Asamblea tiene que responder a la gobernabilidad, y que por esto no puede ser la oposición que asuma este cargo, es una gran falacia. La gobernabilidad de un país no se expresa en el hecho que un partido controla todos los órganos del país, sino en la inclusión de todo el espectro político, la pluralidad - y en la capacidad de concertar políticas del Estado. Les puede parecer más fácil gobernar controlando todo el Estado, pero esta no es el tipo de gobernabilidad y estabilidad que esperan los ciudadanos y los inversionistas. Esperan estabilidad basada en equilibrio, no de control.

Por otra parte, espero que ARENA esté suficientemente renovada para ejercer su rol de oposición en un esquema de gobernabilidad de este tipo.

Si ustedes, quienes dirigen los dos partidos mayoritarios, se equivocan y definen mal el concepto de gobernabilidad y de oposición, respectivamente, el país no tiene futuro. Saludos, Paolo Lüers 
(Mas!/El Diario de Hoy

martes, 17 de marzo de 2015

Carta a los ticos

Queridos amigos que encontré en San José:
Pasé una semana maravillosa entre ustedes. Su actitud relajada –“¡pura vida!”- me ayudó desintoxicarme de las fiebres que vivimos en El Salvador, que siempre nos hacen sentir al borde del abismo. 

Vi sus caras incrédulas siempre cuando les conté lo que está pasando en El Salvador: los 15 asesinatos cada día; elecciones sin resultados; nuevas ideas sin contenido. Para que vean que no estoy inventando, les voy a dar un update.
Regresé luego de 8 días fuera del país, y aun no hay resultados de las elecciones del 1 de marzo. Los magistrados del Tribunal Suprema Electoral todavía no han renunciado, ni ha habido manifestaciones masivas exigiendo transparencia. En vez de esto, habrá una marcha blanca contra la violencia. No vayan a pensar que es una marcha de protesta contra las fracasadas políticas de seguridad del gobierno. No, es una marcha convocada por el gobierno, y para que sea masiva, han decretado un día laboral de asueto…
Al tal Sitramss, del cual les conté, el gobierno le prolongó la fase de pruebas, con pocos buses circulando, pero congestionando el tráfico en la mitad de la ciudad. Tanto la tarifa que los usuarios van a pagar como la ruta de la segunda fase, que en el futuro paralizará la otra mitad de la ciudad, siguen siendo el secreto más protegido del Estado.
Pero hoy un grupo de organizaciones y ONGs afines al gobierno dijeron que no nos preocupáramos, que todo es perfectamente transparente.
Obviamente no esperaba regresar, luego de una semana de ausencia, a un país que haya resuelto sus problemas principales. Claro que todavía los negocios van mal; claro que la violencia no ha desaparecido. Todos pensábamos, tal vez de manera ingenua, que era por las elecciones  que el país, sus políticas y su economía estaban paralizados. Me doy cuenta que no es así: las elecciones pasaron, y como no tienen resultados, no han desenredado nada. En vez de crear más claridad sobre el rumbo del país, han creado más incertidumbre – y menos confianza en las reglas del juego…
Ustedes me preguntarán por qué todavía tengo optimismo. Les repito: Todo esto es resultado de un estancamiento en el desarrollo de los partidos políticos y otros liderazgos del país. Pero si para algo sirvieron estas elecciones, no es tanto que cambiarán un poquito de correlación de fuerzas a favor de la oposición, sino que están rompiendo el bloqueo de los relevos y de la renovación política. En la oposición más que en el bloque gobernante, pero una vez que la renovación rompa moldes en un partido, el otro estará obligado a abrirse también.
Está irrumpiendo en la política, al fin, la generación de la postguerra. Muchos de los dinosaurios no han logrado reelegirse – y los que quedaron lo tendrán cuesta arriba para seguir dominando el debate nacional. Obligadamente, aunque muchos traten de evitarlo, también la izquierda va a recuperar su principal virtud: su capacidad renovadora y transformadora.
Sigo optimista y dispuesto a empujar este proceso. Por esto, amigos ticos, tengo que rechazar su gentil invitación de retirarme a una playa en el Caribe tico, o a uno de los barrios vibrantes de San José. Aquí hay mucho trabajo por hacer.
Saludos, amigos ticos, desde El Salvador, país que a pesar de todo tiene un gran potencial de volver a convertirse en un motor más del desarrollo de Centroamérica. Paolo Lüers
(Mas!/El Diario de Hoy)


domingo, 15 de marzo de 2015

Carta desde un viaje de desintoxicación

Estimados lectores:
Aquí se camina en el centro de la ciudad. Miles de gente en las plazas, las calles, los parques. Músicos en una esquina. Teatreros en otra. Niños dándoles semillas a las miles de palomas. Turistas tomando fotos. Son las 10 de la noche y la gente sigue paseando.

La mañana siguiente tomo el bus al barrio de las universidades. Tomo el bus. Pago un poco más de $0.50. Los estudiantes usan pases mensuales que cuestan como $15. Primera sorpresa: hay paradas de buses cada 2 cuadras. A nadie se le ocurre pedir que el bus pare en media cuadra. No hay musicón. Los buses son limpios, cómodos, no se suben vendedores, nadie parece tener miedo. Van estudiantes, pero también señores trajeados con sus maletines de ejecutivo.

El bus corre por una avenida de 6 carriles. No hay carril especial para los buses. El recorrido, que es como ir del Salvador del Mundo a Santa Tecla, me toma menos de 10 minutos. Camino hacia el campus universitario. Miles de estudiantes, cafetines, comedores, risas. Las mujeres me parecen guapas, pero luego me doy cuenta que simplemente están vestidas y arregladas con gusto. Todas. Hay dos universidades a la par: la estatal y una privada. No puedo distinguir los estudiantes de una y otra, visten igual, no hay distintivos de clase social.
Para regresar tomo el tren, que conecta las universidades con el centro. El tren pasa por las calles, como si fuera tranvía. También conecta con ciudades vecinos, como si alguien va de San Salvador a San Martín o Apopa. Me cuentan que el sistema de trenes pasó abandonado por décadas, pero recién volvieron a reactivarlo, sin grandes construcciones e inversiones. En el tren hago una encuesta: van estudiantes, empleados, banqueros, ejecutivos. Muchos dejan su carro, moto o bicicleta en la estación, van en tren a la U
o la oficina, y los recogen en la tarde.
El tren me deja en una colonia, cerca del centro, donde antiguas bodegas han sido convertidas en museos, galerías, teatros, restaurantes. De ahí camino al centro, pasando por otra colonia llena de bares, cafés, restaurantes. Camino la última parte con un grupo guiado por un arquitecto que explica la historia de este barrio, sus casas antiguas, sus construcciones modernas. Llegando al centro, ceno en un restaurante que conocí hace 30 años, cuando las andanzas de la guerra me llevaron a esta ciudad. La decoración, la comida, el ambiente – todo igualito. Luego me cuentan que es como un monumento histórico. Comida típica y barata. Los comensales: pensionados, estudiantes, empleados, vendedores, policías, turistas. Regreso a este lugar casi todos los días. Nunca me encontré al ex presidente y premio Nobel, que dicen que llega ahí caminando como todos los demás. Cuando conté a mis amigos aquí de las caravanas de Funes, me vieron con cara de incrédulos. Igual cuando les conté del Sitramss. Seguramente piensan que soy un exagerado…
Mañana, como casi todos los sábados, es día de “Enamórate de la ciudad”. Habrán espectáculos en  cada parque: en uno jazz, en otro la sinfónica, en el tercero danza o teatro. Las calles que conectan los parques se llenarán de ventas de artesanía, cuadros de pintura, juegos infantiles, ventas de dulces. Todo gratis. Todo al aire libre. También los museos, teatros y hasta las iglesias ofrecen exposiciones o shows. Caminaré hasta el cansancio.
No he viajado lejos. Aquí no más en Centroamérica, está San José, la capital de Costa Rica. Otra ciudad es posible. Me tomó una semana de desintoxicarme del stress que vivimos los salvadoreños a diario: de elecciones, pleitos, asaltos, operaciones policiales, Sitramss, Funes…
Hay mucho trabajo por hacer. Saludos, Paolo Lüers
PS: Claro que los ticos no ven su ciudad así de ideal. También se quejan de desorden, corrupción, inseguridad. Nada es perfecto. La mía es la vista de un viajero que viene de donde asustan. Sin embargo, no es casualidad que el dicho nacional tico es: “¡Pura vida!” 
(Mas!/El Diario de Hoy}

jueves, 12 de marzo de 2015

Carta a monseñor Vincenzo Paglia y los obispos salvadoreños

Excelentísimos monseñores:
Con entusiasmo hemos todos recibido la noticia de la inminente beatificación de monseñor Oscar Arnulfo Romero. Felicito a la Iglesia Católica por esta decisión. Felicito al arzobispo Vincenzo Paglia, quien durante años ha defendido en Roma la causa de la canonización de Romero. Si ustedes, la Iglesia, y todos nosotros sabemos aprovechar bien este evento, a celebrarse el 23 de mayo en San Salvador, el país entero ganaría un símbolo que nos puede unificar.
Dicho esto, les suplico, monseñor Paglia y obispos salvadoreños, que asuman la celebración oficial de la beatificación como un acto de la Iglesia. Yo estoy claro que este evento trasciende los límites confesionales de la Iglesia Católica. Bueno, la personalidad de Oscar Arnulfo Romero y su importancia histórica trascienden su Iglesia y desde hace años son patrimonio del pueblo salvadoreño en general.
Entonces, cuando digo que ustedes tienen que asumir este evento como Iglesia, por supuesto será la Iglesia en su diálogo con el pueblo, con toda la sociedad civil.
Lo que no pueden ustedes permitir es que el evento de la beatificación se convierta en un acto del Estado. Ustedes mejor que yo saben cuánto daño a la causa de la canonización de Romero ha hecho la extrema politización de su figura por parte de la izquierda salvadoreña y, desde que ascendió al poder, el gobierno de nuestro país.
El proceso de la canonización, así como usted monseñor lo ha descrito recientemente, es un proceso religioso-teológico. No tiene nada que ver con las relaciones de Estado entre el Vaticano y El Salvador. Es un proceso interno de la Iglesia Católica, donde el Vaticano como entidad religiosa se relaciona con la Iglesia Salvadoreña.
Yo sé que el gobierno tendrá que intervenir, como ya lo anunció, en la logística y la seguridad del evento, así como en la creación de condiciones migratorias para los feligreses de otros países y continentes que quieren participar. Pero esto es el límite aceptable de la participación del Estado. Espero que la foto, donde todos ustedes aparecen con el canciller Hugo Martínez se debe a esto – y nada más.
El Salvador es una república laica. El Estado no debe intervenir en asuntos internos de las iglesias, ni mucho menos apropiarse de ellos. El gobierno no debe tratar de capitalizar y hacer suyo un evento de carácter eminentemente religioso. Conociendo el oportunismo de nuestros gobernantes, y la manera sistemática como su partido ha querido reclamar a Oscar Arnulfo Romero como uno de los suyos, no le faltarán ganas de convertir el evento del 23 de mayo en un acto de Estado y, peor aun, de partido.
Ustedes, si realmente quieren que monseñor Romero se convierta en autoridad moral y espiritual de toda la sociedad salvadoreña, los jerarcas de la Iglesia, no pueden permitir esto.
Estoy seguro que usted, monseñor Paglia, y varios de los obispos salvadoreños tienen claro lo delicado de este asunto. Otros miembros de la Conferencia Episcopal, me temo, estarían felices de aprovechar este magno evento para volver a consolidar la alianza Iglesia-Estado, que durante décadas fue el eje central del poder en El Salvador. Irónicamente fue Oscar Arnulfo Romero quien marcó la ruptura de esta alianza, que por nada fue santa.
No me tomen mal este comentario, monseñores. De ninguna manera pretendo interferir en sus asuntos internos, pero sí en la relación política Iglesia-Gobierno, sobre todo cuando es inadecuada.
Con mucho respeto los saludo. Paolo Lüers
(Mas!/El Diario de Hoy)


martes, 10 de marzo de 2015

Carta al secretario general oscuro de un partido por alquiler



Estimado señor Rodolfo Armando Pérez Valladares:
Aunque usted firma como secretario general de uno de los partidos que compitieron en las últimas dos elecciones, es muy poco lo que se sabe de usted. Su pagina en facebook revela que es egresado de la Escuela Militar Capitán Gerardo Barrios y "oficial de comunicaciones", pero ni siquiera conocemos su rango militar. Sabemos que usted formó un partido llamado "Partido Salvadoreño Progresista", que dice representar a los militares del país; tiene por consigna "Orden, seguridad y disciplina"; y tiene en su organigrama un "Estado Mayor". Sabemos que su partido sacó el 0.42% de los votos en la primera ronda presidencial del 2014. Después de esto, ya no supimos nada, y el PSP y su persona volvieron a la oscuridad de la cual nacieron.


Hasta las elecciones del 1 de marzo 2015, cuando el PSP tuvo un interesante renacimiento. Con un logo nuevo y un discurso izquierdista, totalmente contrario al militarista del 2014, el PSP firmó una coalición con el FMLN para respaldar la candidatura de Bukele para la alcaldía capitalina. Pero usted, su supuesto secretario general, ya sólo apareció dando las firmas necesarias para la transacción…
El día de las votaciones, el PSP sorprendió a los demás partidos (menos al FMLN, me imagino) con el despliegue de un ejército de vigilantes en cada centro de votación de la ciudad de San Salvador. Fuera de San Salvador, estaba invisible. Pero en el municipio de San Salvador el PSP tuvo una presencia mayor que la mayoría de los partidos minoritarios que sí tienen vida política real, como el CD, PSD y DS. La gran mayoría de estos vigilantes provenían de otros municipios, pero el Código Electoral les permitía emitir su voto en la elección del alcalde de San Salvador.

¿Quién organizó este ejército, usted como secretario general de un partido militarista de "orden y disciplina", o los nuevos patrones del partido? Porque los que vimos comandar a esta tropa el 1 de marzo no fueron militares, sino familiares y amigos cercanos del candidato Bukele.

Por razones que a primera vista parecían poco razonables, el PSP también presentó una lista de 20 candidatos para el Parlamento Centroamericano. En el escrutinio final del PARLACEN, actualmente en proceso, el PSP lleva apenas 0.40% de los votos. Años luz de ganar una curul.

La razón de participar como PSP en la elección del Parlacen, sin ni siquiera hacer una mínima campaña, hay que buscarla en el Código Electoral: Los partidos que solamente participan en la elección de los Concejos Municipales no tienen derecho de llevar vigilantes a las mesas de votación. Para cumplir la función del pacto con Bukele: aportar vigilantes -y por tanto votos adicionales- a su campaña, el PSP tuvo que participar en la elección del Parlacen o de la Asamblea Legislativa. Escogieron el Parlacen, porque solo tuvieron que presentar a 20 candidatos más sus 20 suplentes. En cambio, para la Asamblea hubiera sido un número mucho mayor.

Esto se llama "ingeniería electoral", y el FMLN obviamente maneja este arte mejor que ARENA. En elecciones muy apretadas -como entre Bukele y Zamora- esto puede ser decisivo. Mientras no se cambie el Código Electoral y regule que los vigilantes de urna de los partidos tengan que estar inscritos en el padrón electoral del municipio donde ejercen su cargo (como es el caso de los miembros de la Juntas Receptoras de Voto), esta ingeniería es legal, lamentablemente. Todos los partidos la utilizan, pero nunca en un operativo tan masivo y bien organizado como el aquí descrito, donde un partido cascarón, que en términos prácticos no tiene vida, es utilizado por otro partido (además de ideología contraria), para conseguir votos adicionales. O más bien por su candidato, quien de paso se hace de su propio partido. Por lo de las moscas…

Hay que cambiar el Código Electoral para evitar estas prácticas. Resulta ilógico que este vacío de ley permita a ciudadanos de otros municipios participar en (o incluso definir) la elección de un alcalde. Hay que investigar también si la manera como Bukele ha instrumentalizado el PSP no implica ninguna violación a la Ley de Partidos. Por lo menos hay que transparentar los fondos que el PSP ha recibido y gastado para esta operación de ingeniería electoral.

Usted, desde su oscuro papel de líder de un partido militarista por alquiler, obviamente no va a aportar a transparencia del "fenómeno PSP".

Saludos, Paolo Lüers
(Mas!/El Diario de Hoy

jueves, 5 de marzo de 2015

Carta a los “sabios”


Estimados rectores universitarios:
Siempre se dice que las encuestas pre-electorales tienen dos funciones: medir la opinión pública, y al mismo tiempo influir en ella. Las encuestas generan la percepción sobre perdedores y vencedores, y así se convierten en un poderoso instrumento de las campañas proselitistas.


Luego de estas elecciones, queda comprobado que todas (!) las encuestas emitidas por sus universidades (UCA, UTEC, UFG) exclusivamente cumplieron la segunda función: generar opinión, pero lamentablemente dibujaron imágenes falsos de la opinión pública y sirvieron como armas propagandísticas del FMLN. En cuanto a su función primordial de medir la opinión de los potenciales votantes, aportaron absolutamente nada. Por lo contrario.
Incluso la últimas encuestas universitarias, publicadas en febrero, pintaban al público un panorama falso, en el cual el candidato del FMLN para la alcaldía de San Salvador llevaba una ventaja de entre 13 y 25 puntos. De hecho, a esta altura la carrera estaba bien apretada, y Bukele terminó ganando con una mínima diferencia. Tan mínima que uno se pregunta: ¿Cómo hubiera sido el resultado sin encuestas tan engañosas?
El efecto distorsionador y manipulador de las encuestas universitarias aun se duplicó por la irresponsable manera como ustedes usaron su prestigio como académicos y rectores universitarias para presentar y propagarlas. Los canales de televisión han institucionalizado sus llamadas “rondas de rectores”, donde ustedes crean la ilusión que ahí habla la sabiduría, independencia y el sentido crítico de los académicos. La triste verdad es que ahí hablan, en el mejor de los casos, ciudadanos comunes, con mediocre criterio político y con los mismos prejuicios de ninguna manera filtrados por criterios científicos. En el peor de los casos, oportunistas que sacrifican el prestigio de sus casas universitarias para quedar bien con el gobierno de turno. De sabiduría, ni la huella. 
Uno se pregunta: ¿Qué pasó en este país, donde por la Universidad de El Salvador y la UCA han desfilado intelectuales, rectores y profesores de alto reconocimiento internacional, para que hoy las “rondas de rectores” sean tertulias mediocres como cualquier otra en cafetines y en el lamentable concierto de debates y entrevistas? Ver al rector de la UES, sucesor de intelectuales de respeto como don Fabio Castillo, Félix Ulloa y María Isabel Rodríguez, tartamudear en un estudio de televisión y hacer propaganda gratis al FMLN (tal vez pensando en las próximas negociaciones del presupuesto universitario con el Ejecutivo), da pena ajena. Ver al rector actual de la UCA, o a su antecesor inmediato Chema Tojeira, ambos herederos de Ignacio Ellacuría, hablar frívolas ocurrencias, pero siempre al favor del FMLN, resulta altamente frustrante.
No sólo vendieron las encuestas universitarias como imparciales y científicamente válidos, también se dedicaron, en unísono, a desprestigiar la única encuesta que al final de día resultó válida: la de New Link y El Diario de Hoy, que diagnosticó dos veces, en enero y otra vez en febrero, que Bukele y Zamora estaban empatados. En vez de reflexionar, como corresponde a académicos serios, sobre el reto que a todos ustedes lanzaba esta encuesta de New Link, con su enfoque metodológico diferente, no les ocurrió otra coas que burlarse: ¿Cómo se les ocurre hacer una encuesta en facebook?
Obviamente no saben, porque no lo han estudiado, que esta nueva metodología del “análisis predictivo”, apoyándose en complejas fórmulas matemáticas, en muchos países ha revolucionado la forma de hacer estudios de mercado y mediciones de la opinión pública. Entiendo que va contra su naturaleza reconocerlo, pero El Diario de Hoy, luego de mucha discusión con los matemáticos, sociólogos y informáticos de New Link, tomó la audaz decisión de apostar a esta nueva metodología. ¿Saben por qué? Porque la experiencia de los últimos años con las encuestas tradicionales, como ustedes las siguen haciendo, nos llevó a la conclusión que nunca se acercan a la realidad, y que son muy vulnerables a la contaminación ideológica de sus resultados. Prueba de esto: las encuestas que ustedes tanto defienden, aunque elección tras elección producen mediciones absurdamente erróneas.
Las universidades, si quieren recuperar su credibilidad, tienen que revisar de fondo la concepción de sus encuestas.
No me tomen mal mis palabras tan francas, señores, pero alguien les tiene que decir la verdad: Están haciendo un pésimo servicio a la academia salvadoreño y al país. Saludos, Paolo
(Mas!/El Diario de Hoy