martes, 3 de mayo de 2016

Carta a… no sé a quien mandar esta carta, porque nadie parece escuchar. De Paolo Luers

Estimados amigos:
En noviembre del año 2007, René fue arrestado por primera vez. Tenía 16 años. Su pecado: Un mascón de futbol nocturno en una cancha de su colonia.

Conocía a René toda su vida. Es hijo de una señora que fue empleada de mis vecinos, así que creció junto con mi hijo hasta llegar a los 12 años, cuando se mudaron a San Martín. Cuando le pasó lo mismo por segunda vez -esta vez combinado con una tremenda paliza a manos de los policías-, me dijo: Me tratan como pandillero, así que me voy a hacer pandillero. Y al próximo policía que me toca, lo voy a matar…

Me impactó tanto lo que me dijo el bicho que escribí una columna titulada “Botan con una mano lo que construye la otra”. Mi conclusión, en noviembre del 2007: “Urge revisar los códigos para poder soltar a los inocentes sin tenerlos tres noches en bartolinas. Urge borrar la concepción policíaca de cuotas de detenciones que cada patrulla debe cumplir para quedar bien. Pero lo que más urge es una cosa mucho más de fondo. Hay que volver a la presunción de inocencia. Hoy tenemos presunción de culpa. Los bichos tienen que probar su inocencia. No puede ser que los policías y fiscales vean a cada joven y a cada pobre como presunto maleante. Si no, vamos a seguir produciendo pandilleros.”

Y así pasó. René se hizo pandillero. Terminó en el centro de detención juvenil de Tonacatepeque. Se echó 7 años, se portó bien, sacó su bachillerato en la cárcel, no se metió en problemas. Hace medio año le dieron libertad condicional. Va cada 15 días al juzgado para firmar. Con su antecedente, no ha encontrado trabajo.

El otro día que lo vi, René me cuenta que ya no duerme en la dirección donde está registrado. “Me vinieron a buscar para matarme.” – “¿Quiénes, los de la pandilla? No aceptan que te calmaste?” Se ríe, como si hubiera dicho una estupidez: “No, hombre… son policías. Tienen la lista de los que salimos, con direccione y foto, y matan uno tras otro. Tengo que ir clandestino. Nunca duermo en casa. Si me encuentran en casa, me matan a mi, a mi compañera y hasta a mi hija. Y vos leés en el diario: hombres vestidos de negro, fuertemente armados, sacaron a dos personas de su casa, y encontraron los cadáveres en un predio…”

¿Cuáles son la opciones que tiene René? ¿Tiene opción de reinserción? Lo convirtieron en pandillero a puras patadas. Lo tuvieron en Tonaca siete años – y ahora lo obligan a vivir en la clandestinidad. ¿Cómo va a vivir clandestino sin volver a delinquir? ¿Cuál reinserción?

René tiene orgullo. Le sobra. Por orgullo, por ver lesionada su dignidad, se metió en la pandilla. Y ahora no va a ir pidiendo limosnas a una iglesia o un ONG. O le dan una salida digna, o seguirá luchando contra lo que llama “el sistema”. ¿Puede ganar esta lucha? No, tiene absolutamente claro que no puede ganar. Ni siquiera puede definir lo que significaría “ganar”. Pero seguirá luchando. Sabe que se va a hundir. Terminará muerto o preso otra vez.

No sé cómo ayudarle a René. No hay nada que puedo hacer. No se va a separar de la pandilla mientras el resto del mundo le persigue para matarlo o le dan sermones, pero no le abren las puertas de reinserción.

René está convencido que “el sistema” ha decidido eliminarlo. Lo dice con tristeza, pero también con coraje. Y aunque trato de convencerle que sí hay salidas, estoy convencido que no está equivocado. El gobierno ha quemado todos los puentes que podrían marcar salidas. La violencia se ha vuelto un circuito cerrado. Violencia produciendo más violencia.

Esta es la carta más triste que me ha tocado escribir en años. Saludos,
e2b99-firma-paolo






 (Mas!/El Diario de Hoy) 

sábado, 30 de abril de 2016

Carta a los artistas salvadoreños: Cero tolerancia con la censura

Estimados amigos:
El jueves en la noche una exposición colectiva de 7 artistas salvadoreños tuvo que montarse en la calle, porque Casa Presidencial había ordenado cerrar las puertas de la Sala Nacional “Salarrué” para que nadie viera esta muestra pictórica. Todos pensábamos que en El Salvador ya estaba superada la censura como instrumento del poder político de disciplinar el arte. Pensábamos mal…

Por suerte, los artistas ya no aceptan la censura. Inmediatamente montaron sus obras en la acera encima de la Sala Nacional, a la orilla del Parque Cuscatlán, convocaron a la comunidad artística y los medios, y convirtieron la exhibición en una protesta contundente contra la censura gubernamental.
Resulta que en El Salvador la Secretaría de Cultura no es del Estado, como debe ser, es de la Presidencia de la República. Pero Casa Presidencial puede ser muy dueña de la Secretaría (y a través de ella de la Sala Nacional, del Teatro Nacional, de la Biblioteca Nacional, de la Compañía Nacional de Danza, del CENAR, de las Casa de Cultura…), pero no son dueños ni amos de los artistas.

¿Qué hay detrás de esta censura? ¿Qué tiene esta exposición que Casa Presidencial no pudo tolerar?
El recibo-contrato de César Menéndez
La introducción al catålogo, firmada por la Secreretaria de Cultura
“La Ultima Cena” es un proyecto colectivo que surgió hace dos años. La primera vez escuché de esta idea por boca de los dos hombres que la impulsaron: el pintor Antonio Bonilla y el coleccionista Gerardo Martínez. Llegaron a La Ventana y me expusieron, con mucho entusiasmo, la idea: “La última cena marera”. En el catálogo de la exposición (con introducción de la actual Secretaria de Cultura de la Presidencia Silvia Elena Regalado), Gerardo resume su idea así: “Dios ha escogido lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios; y El ha escogido lo débil del mundo, para avergonzar a lo que es fuerte; y lo vil y despreciado del mundo ha escogido… y en este momento esto se resume en nuestro país en una palabra: pandillas. Así que, tenemos asociaciones ilícitas, a los monstruos y demonios que avergüenzan nuestra sociedad, pero que necesitan del rescate, y a la vez a nuestro El Salvador, plasmados en un lienzo.”

Gerardo Martínez expuso esta idea a los artistas, y les ofreció financiarles a cada uno su obra. Y varios de los mejores aceptaron el reto con entusiasmo y se apuntaron: César Menéndez, Mayra Barraza, Antonio Bonilla, Mauricio Mejía, Juan Carlos Lazos Tablas, Hernán Reyes y Salvador de la Mancha.
El recibo-contrato de César Menéndez
El recibo-contrato de César Menéndez
Cuando ya los cuadros, todos de gran formato, estaban listos, propusieron el proyecto a la Secretaría de Cultura. Mayra Barraza, directora de la Sala Nacional y artista participante; Augusto Crespín, pintor y Director Nacional de Artes; y Silvia Elena Regalado, escritora y Secretaria de Cultura, abrazaron la idea – y se comenzó a organizar la exhibición.

Pero los artistas (tanto los autores de la muestra, como los que dirigen la Secretaría) no tomaron en cuenta que en el transcurso del año que se trabajó la idea, el país ha cambiado. Cuando comenzaron a pintar las obras de “La última cena”, el gobierno hablaba del “gran diálogo nacional” para combatir la violencia. Cuando la muestra estaba lista, el gobierno habló de “la gran guerra contra las pandillas”, comenzó a diabolizar cualquier diálogo con los sectores fuera de la ley. Y cuando se trató de inaugurar la muestra, el país discutía masacres, batallones de limpieza, despliegue militar, defensas civiles con o sin armas, ejecuciones extrajurídicas…

En una situación donde pasan leyes que quieren penalizar que alguien se siente en una mesa para hablar con pandilleros, ¿cómo Casa Presidencial iba a permitir que su Secretaría de Cultura iba a exponer en su Sala Nacional unos cuadros, donde Jesús celebra la última cena con mareros tatuados? El arte es libre, pero no para tanto…

Primero uno de los artistas, que además tiene un cargo en la Secretaría, quiso retirar su obra. Pero Gerardo Martínez había pagado por estas obras, y además cada artista pintó su cuadro libremente, sin interferencia ninguna en su creación y contenido. Aceptaron la idea central – ya cada uno plasmó en el lienzo su propia visión. Por tanto, el coleccionista y promotor de la exposición insistió que todos los cuadros se exhibieran. Pero, un día antes de la inauguración vino la orden de censura – directamente de Casa Presidencial.
La expo va al exilio: a la calle
La expo va al exilio: a la calle. Foto: El Faro
El poder político no aguanta que nadie, ni los artistas, se salgan del guión oficial que ahora se llama: guerra. Pero por suerte, pueden controlar a la Secretaría de Cultura y sus Sala, pero no al arte ni a los artistas. La exposición se hizo. No en la Sala, pero en la calle. Le gente vino, la solidaridad funciona.

Toca a ustedes, los artistas, defenderse de la censura, de la imposición, de la intolerancia. Toca a nosotros, los escritores y periodistas, entender que la censura comienza contra el arte – pero si no la paramos, continuará contra los medios, el periodismo, la literatura.

Pueden haber muchos que no les gusten los cuadros de Antonio Bonilla, César Menéndez y Cía. No se trata de esto. Se trata de la libertad. No puede ser el gobierno es quien decida qué es bueno o malo en el arte.

Ánimo y aplauso para los artistas de la muestra “La última cena”. Saludos,
e2b99-firma-paolo

Mayra Barraza: La última Cena: "Duchamp" en El Salvador
Mayra Barraza: La última Cena: “Duchamp” en El Salvador

Antonio Bonilla: "La última Cena: La Incertidumbre de la Espera"
Antonio Bonilla: “La última Cena: La Incertidumbre de la Espera”

César Menéndez: "La última Cena de la Reconciliación"
César Menéndez: “La última Cena de la Reconciliación”

jueves, 28 de abril de 2016

Carta a los 84 diputados y sus suplentes: Aténganse a las consecuencias de sus actos

Estimados ciudadanos:
Antes de votar por la confiscación de los ahorros de pensiones de los salvadoreños, lean con atención el art
ículo 106 de nuestra Constitución:

“Se prohíbe la confiscación ya sea como pena o en cualquier otro concepto. Las autoridades que contravengan este precepto responderán en todo tiempo con sus personas y bienes del daño inferido. Los bienes confiscados son imprescriptibles.”
.
¿Se acuerdan como termina su protesta cuando asumieron su cargo?: “…que Dios y la Patria os lo demanden.” 
Bueno, Dios no sé que hará cuando aprueban una confiscación inconstitucional, pero miles de ciudadanos tomaremos esto de forma muy literal y les demandaremos ante la justicia.
Saludos, Paolo Luers
(Mas!/El Diarioade Hoy) 

viernes, 22 de abril de 2016

Columna transversal: ¿Cuántas "emergencias" hacen un estado fallido?

Ya tenemos emergencia declarada de seguridad, carcelaria y de agua. What’s next? ¿Qué es lo siguiente? ¿Emergencia de inundaciones, porque en los suburbios el suelo ya no puede absorber las aguas lluvias? ¿Emergencia de educación y de salud, porque no les pagan sus escalafones y bonos a profesores, médicos y enfermeras? ¿Emergencia de huelga de policías? ¿Emergencia de Zika? ¿Emergencia de falta de medicamentos (en el Rosales ya se da, aunque el gobierno no lo declara)? ¿Emergencia de tráfico en el área metropolitana? ¿Emergencia del café? ¿Emergencia de pensiones? ¿Emergencia de altos costos de la energía que no permite crecimiento económico? ¿Emergencia aeroportuaria?

En un país vulnerable siempre habrá emergencias. Porque siempre hay problemas impredecibles, como destares naturales. Pero la mayoría de las emergencias que enfrentamos -y que el gobierno no sabe atender- surgen de problemas previsibles y prevenibles. Nadie critica al gobierno cuando se ve obligado a declarar estado de emergencia para atender un terremoto o tormentas. Por lo contrario: Todos nos sumamos al esfuerzo de superar este tipo de crisis.
Pero la emergencia carcelaria, aunque fue declarada hasta ahora, tiene décadas de existir. Muchos han advertido que se volverá insostenible. Un país no puede tener una política de seguridad que principalmente descansa en arrestar diariamente a docenas de personas sin invertir en nuevas cárceles. Por esto tenemos un sistema carcelario apto para 10 mil internos, pero metimos a más de 30 mil y nos sobran unos 4 mil que están en bartolinas de la policía - y a ellos el Estado ni siquiera puede garantizar la comida diaria y un lugar para dormir acostado. Ni hablar de asistencia de salud o de justicia pronta.
La emergencia del agua no es debida a un desastre natural que nos agarró de sorpresa. Es la suma de todas las negligencias y corrupciones de décadas.
La emergencia de medicamentos para administrar quimioterapia a los pacientes con leucemia no es resultado de que de repente nos hayan salido más pacientes, sino refleja la incapacidad del Ministerio de Salud de no programar algo perfectamente calculable. Saben cuántos pacientes hay, saben qué medicamentos necesitan a qué frecuencia – y no logran administrarlos…
La emergencia del café sí tiene que ver con una causa natural, la plaga de la roya, pero tampoco era imprevisible. Otros países han renovado a tiempo sus cultivos de café logrando un parque menos vulnerable a la roya. En El Salvador no hemos tenido políticas para asegurar la sostenibilidad de las fincas de café – y el precio de esta negligencia no solo pagarán los caficultores y sus trabajadores, sino todo el país con el impacto ecológico de la crisis del café.
La crisis de las pensiones, con la medicina que quiere administrar el gobierno, se convertirá en emergencia, con toda seguridad. Si regresamos al sistema de reparto, donde el Estado tiene que asumir la totalidad de las pensiones, programamos una emergencia que tendrían que atender los siguientes gobiernos. Y será no sólo una crisis de pensiones, sino una profunda crisis fiscal del Estado.
La crisis de energía es previsible para los próximos años, porque ya tenemos el tercer gobierno que no ha invertido en fuentes de energía sostenibles. No se ha terminado ninguna presa hidroeléctrica, y los dos proyectos diseñados (Chaparral y la ampliación de la 5 de noviembre) son tan infestados de mala planificación y de corrupción que al final tendrán costos que en vez de bajar el precio de la energía lo dispararán. Al mismo tiempo hemos sacado del país al socio internacional que tenía la capacidad de ampliar nuestra capacidad de generación geotérmica…
Nuestro aeropuerto internacional, hace 30 años el más moderno de Centroamérica, ahora ya es obsoleto y al punto de perder las clasificaciones internacionales de seguridad.
¿Cuántas “emergencias” hacen un estado fallido? 
(El Diario de Hoy) 

jueves, 21 de abril de 2016

Carta al fiscal general: ¿Una ley Mijango?

Estimado lic. Douglas Meléndez:
Leo en La Prensa Gráfica la siguiente frase, basada en declaraciones suyas: “La comisión legislativa de seguridad discutirá, en los próximos días, una propuesta de reforma penal para establecer penas de prisión para quienes hagan tratos, o lleguen a acuerdos, con pandilleros para conseguir beneficios, según dijo ayer el fiscal general de la República, Douglas Meléndez.”

No sé si usted se expresó de esta manera poco precisa (lo que en asuntos legales siempre es un problema peligrosos), o si el periodista no le captó bien la idea. Por ello, le voy a hacer un par de preguntas que usted debería aclarar antes de llevar esta iniciativa al seno de la Asamblea.

Dice: “Para conseguir beneficios…” ¿Beneficios de quién, señor fiscal? Si está hablando de beneficios de las pandillas, la iniciativa suya tendrá sentido. Por supuesto hay que castigar a quienes negocian con ellos armas, drogas, lavado de dinero, aunque no estoy seguro si para esto necesitamos nuevas leyes. Asumo que esto está cubierto en el código penal.

¿O estamos hablando de beneficios propios, es decir propios de los que negocian con pandillas? Bueno, tengan cuidado, porque lamentablemente todos los días empresas y ciudadanos se ven obligados a negociar con pandilleros sobre el monto y las modalidades de la renta que les imponen. La empresa que llega a un acuerdo sobre la renta, genera un beneficio propios: puede seguir distribuyendo sus productos en los barrios. Ya también genera un beneficio para la pandilla que reciben la renta. ¿Realmente queremos penalizar estas negociaciones? Hace poco un vocero del gobierno ya hizo declaraciones en esta dirección…

¿Y cómo encajan en esta iniciativa de ley las negociaciones que generan un beneficio para terceros, digamos para los habitantes de un territorio o para cierto sector del comercio? ¿Un alcalde que habla con las pandillas de su municipio para conseguir que los comedores y otros negocios de una zona de turismo popular sea segura y libre de extorsión, será perseguido bajo esta nueva legislación, aunque el beneficio es para cientos de familias y el público en general? ¿Un profesor de una escuela rural o un pastor que logra convencer a los pandilleros que dejen en paz a la escuela, con todo y alumnos y maestros, ustedes lo quieren convertir en delincuente? ¿O quieren que dejen de ofrecer sus buenos oficios, por miedo de persecución penal?

¿El que asume la difícil y a veces peligrosa misión de mediar entre pandilleros de diferentes clicas para que dejen de masacrarse entre ellos, afectando a la vez a todos que viven en los respectivos territorios – lo quiere criminalizar? ¿Quieren que ya nadie se atreva a ejercer el coraje civil para meterse donde todos están paralizados por miedo, unos de los pandilleros, otros de las autoridades que podrían interpretar su intervención como asociación ilícita?

En otra parte de sus declaraciones, usted lamenta que la ley actual no le permite acusar a los mediadores de la tregua del 2012-2013. Quizás sería buena que usted se tomara un par de horas para hablar con quienes hemos estado en este esfuerzo de reducir los homicidios (con mucho éxito) y las extorsiones (con menos éxito). Si tiene voluntad de escuchar, se dará cuenta que “la mediación” fue la suma de miles de intervenciones de cientos de personas que trataron de cortar las cadenas de venganza, de aliviar la situación de comunidades enteras, de quitarle las amenazas a muchos empresarios, escuelas, familias…

Releyendo la sentencia de la Sala de agosto 2015, la famosa sobre el terrorismo, me encuentro con esta frase:
No resulta admisible desde las bases del Estado Constitucional de Derecho, el uso de mecanismos para-jurídicos que impliquen negociaciones con el crimen en general, y menos con el crimen organizado, bajo las condiciones de reducir los índices delincuenciales a cambio de beneficios que no encajan en el marco normativo penitenciario que informa la finalidad de la pena art. 27 Cn.; o a cambio de dejar sin efecto la vigencia y aplicación de la legislación penal.

De esta jurisprudencia saco dos conclusiones: 1) De esto pueden derivarse implicaciones penales para aquellos funcionarios del Estado y del sistema judicial que tienen la facultad de otorgar este tipo de beneficios penitenciarios y o de suspender la aplicación de la legislación penal. Los ciudadanos no tenemos esta facultad y por tanto no podemos caer en esta ilegalidad. 2) Se habla claramente de “beneficios” fuera del marco de la ley. Beneficios que están dentro de la ley no constituyen ilegalidades, y por tanto pueden ser sujeto a diálogo e incluso negociación. Por ejemplo: acceso a programas de reinserción escolar o laboral.

Espero que usted, como garante del estado de Derecho, tome en cuenta todas estas consideraciones, antes de que los políticos, en su afán de mostrar mano dura, aprueban una ley especial insostenible para echar preso a Raúl Mijango.

Saludos,
e2b99-firma-paolo 

(mas!/El Diario de Hoy) 

sábado, 16 de abril de 2016

Carta al prepotente de ANDA: el problema es usted

Estimado señor Marco Fortín:
Luego de 7 años que usted preside ANDA, el gobierno tuvo que declarar otro estado de emergencia, esta vez del agua. Ya sabemos que usted no va a renunciar voluntariamente de este cargo que le da tanto poder de vivir su prepotencia y otras tentaciones… Su chero Mauricio Funes lo puso “donde hay”, y por razones que nadie entiende, el profesor Sánchez Cerén lo mantuvo, a pesar de las permanentes quejas, denuncias, protestas.

Lo más lógico hubiera sido que al declarar emergencia de agua le hubieran despedido. Pero parece que el FMLN prefiere mantener la crisis permanente de ANDA para hacer presión que aprueban la Ley General de Agua del FMLN, con todas sus medidas confiscatorias…
El gobierno prefiere ir por el “estado de emergencia”, porque le permite contrataciones directas sin licitaciones y otros candados presupuestarios.

Los expertos serios sostienen que no es falta de agua lo que genera esta crisis sino la mala administración y falta de mantenimientos. Luego de 7 años de dirigir ANDA ya no pueden echar la culpa a los 20 años de ARENA, aunque todos sabemos que los gobiernos anteriores tampoco administraron bien el recurso agua.

Usted nos cuenta que al bajar el nivel del agua en los pozos se le quemaron 15 bombas. Si quiere, le conecto con el viejito que me está dando mantenimiento a los sistemas de agua en mi negocio y en mi casa. Le puede poner los flotadores y relés que apagan las bombas. Es veterano de guerra y aprendió mecánica en los talleres guerrilleros en Chalate.

En El Diario de Hoy de viernes 15 publicamos la gráfica que demuestra que el 38.16% del agua que ANDA produce se pierde por fugas (números de 2014).

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En el 2009, cuando ustedes se hicieron cargo del gobierno y de ANDA, la fuga era de 35.03%. ¿Qué ha hecho usted en 7 años, si solo redujo la escandalosa fuga del sistema de agua en un miserable 3%?
Si quiere de veras atacar la crisis del agua, el gobierno debe impulsar un par de medidas lógicas:

-Contratar a un presidente de ANDA probo, competente e independiente que convierta la institución en una verdadera autónoma.

-Echar a todos los cuadros del FMLN que han metido a ANDA en los últimos 7 años (entre otros, para vigilarle a usted), y sustituirlos por profesionales competentes.

-Eliminar de la Ley General de Agua toda la carga ideológica y las medidas confiscatorias y centralizadoras, para que al fin el país pueda consensuar un marco legal moderno para la política del agua.

-Crear una Autoridad Autónoma Metropolitana de Agua, con participación de ANDA y los gobiernos locales, con una Junta Directiva compuesta por profesionales independientes y competentes.

-Tomar como base para las tarifas el costo real del agua, con un sistema de subsidios que favorece a las familias que viven en pobreza, y con tarifas de volumen para aquellas industrias que dependen del suministro de agua a precios competitivos.

-Definir un plan de inversión, a lo mejor mediante Asocios Público Privados, para 3 fines: modernizar todo el sistema de suministro de agua, incluyendo las tuberías; construcción de plantas de reciclaje de las aguas residuales y negras del área metropolitano; construcción de reservorios de captación de aguas lluvias.

Pero para todo esto, señor Marco Fortín, usted sería obstáculo. Hay que removerlo.

Saludos,


(MAS!/El Diario de Hoy) 

martes, 12 de abril de 2016

Carta al director de la PNC: ¿Quién anda matando, comisionado?

Estimado Howard Cotto:
¿Se dieron cuenta cómo han cambiado las noticias diarias de homicidios? Solo revisen los titulares y se darán cuenta que lo que se registra son homicidios múltiples de supuestos miembros de pandillas, en diferentes partes del país. Nada de policías asesinados. Nada de soldados asesinados. Pocas notas de pandilleros matando a ciudadanos.

Titular de La Prensa Gráfica de lunes 11 de abril: “Diez pandilleros mueren en tres homicidios múltiples. Los crímenes fueron cometidos ayer en los municipios de San Juan Nonualco, Monte San Juan y en la playa El Cuco.”

El Diario de Hoy, domingo 10 abril: “Mueren seis pandilleros en dos tiroteos.” Incluso, las comunicaciones del gobierno reflejan lo mismo: “El Director de la Policía Nacional Civil (PNC), Howard Cotto, brindó este lunes un consolidado de las acciones de seguridad realizadas durante el periodo vacacional de Semana Santa, entre las que destacó 18 enfrentamientos armados que dejaron como resultado 20 pandilleros muertos”. (Diario 1, 28 de marzo).

¿Qué está pasando, comisionado? Las pandillas han emitido dos pronunciamientos, reiterando su decisión de unilateralmente suspender acciones violentas. Parece que en buena parte lo están cumpliendo. La estadística diaria de las muertes lo confirma.

Sin embargo, siguen muriendo pandilleros todos los días, siempre en incidentes de homicidios múltiples, donde sabemos quiénes son los muertos, pero nunca sabemos quiénes son los responsables de estas muertes.

Los periódicos dedican páginas enteras a estos eventos, y comienzan a surgir las interrogantes, no solamente en El Faro, sino igual en los rotativos principales: ¿Hay operativos de “limpieza social”, y de quiénes? ¿Hay comandos de exterminio, y de quiénes? ¿Qué ha investigado la PNC al respecto? ¿O acaso no hay investigaciones?

San Blas, Zaragoza, San Hilario, Mercedes Umaña, Monte San Juan, Playa Cuco… Una lista larga de lugares donde se cometieron masacres y donde no conocemos los resultados de las investigaciones.
Vemos fotos de supuestos pandilleros muertos, luego de “enfrentamientos con la Policía”, pero los muertos andan en calzoncillos o descalzos. ¿Se enfrentaron así con la PNC, o fueron sorprendidos?

Aunque muchos ciudadanos, tal vez la mayoría, se muestran contentos de las muertes de delincuentes, hay que hacer estas preguntas incómodas a ustedes, comisionado. Y la PNC las tendrá que contestar, por el bien de la misma institución.

La Prensa Gráfica, que no está bajo sospecha de defender a pandilleros, ya asume que se trata de crímenes: “Los crímenes fueron cometidos ayer en los municipios de San Juan Nonualco, Monte San Juan y en la playa El Cuco”, escribe el 11 de abril, para luego detallar que cuatro de ellos, en Monte San Juan, murieron “en un enfrentamiento con agentes policiales.”

¿Será que los pandilleros sostienen el “cese al fuego” que según ellos ordenaron a todos los miembros de las tres pandillas principales y que lo que vemos reflejado en las masacres de las últimas dos semanas son acciones de exterminio?

Todo lo que pido es que usted, como director general de la PNC, explique en público lo que está pasando y lo que ustedes están investigando.

Ojo, Howard: No estoy acusando a nadie. Estoy haciendo las preguntas que pocos se atreven a hacer en esta coyuntura. Algo de información relevante deben tener ustedes.

Muchos dirán que no importa, que son delincuentes y merecen la muerte que ellos mismos siembran. Pero nosotros, los periodistas y los policías, no podemos asumir esta posición.

Saludos,

e2b99-firma-paolo 

(Mas!/El Diario de Hoy)