sábado, 12 de agosto de 2017

Carta sobre el último día del juicio en el “caso tregua”: La Fiscalía es una desgracia

Si hubiera podido grabar solo una parte de esta vista pública, hubiera escogido las “últimas palabras” de los acusados. Más que los discursos de los fiscales, más que los 23 testimonios, más que los alegatos de los defensores, estas palabras mostraron lo que está al centro de este juicio: un drama humano de gente trabajadora, con compromiso social y con la justicia, que encuentran sus vidas destruidas, no por sus acciones, sino por el afán de la Fiscalía de ganar un juicio político y mediático contra “la tregua”.

Nunca han hablado los acusados, todos hablaron sobre ellos: los fiscales, sus abogados, los testigos, incluso un pandillero convertido en testigo criteriado. Ellos, como no existían, ni tampoco sus vidas, familias y carreras truncadas. Al fin hablaron.

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El policía: Soy de la segunda promoción de oficiales de la PNC, con un record limpio. Me metí en este proceso por órdenes, con una misión clara: contribuir a que la reducción de homicidios causada por la tregua se sostuviera y garantizar que en todo este proceso no se viole ninguna ley. Expuse mi vida, porque durante 18 meses tuve contacto diario con pandillas, dentro y fuera de los penales, que nunca supieron que era oficial de inteligencia. Hoy la Fiscalía me acusa de asociación ilícita, por el hecho de relacionarme con pandilleros. (La FGR pidió 14 años de cárcel para él.)

La sicóloga:
La fiscalía me acusa de falsedad ideológica de las evaluaciones que nos tocó hacer de los reos de Zacatecoluca. Las hicimos con apego a la ley. Tuvimos años de conocer los antecedentes de todos los reos. Me agarraron presa, cuando mi esposo estaba en cuidados intensivos, y mis hijas quedaron solas. Tuve que internarme en el psiquiátrico, porque encontré mi vida y mi familia destruidas. Solo hicimos lo que la ley, nuestro compromiso social y nuestros conocimientos profesionales nos dictan. Los fiscales y los peritos que nos acusan ni siquiera conocen cómo funciona un Penal de Máxima Seguridad, nunca han entrado, nunca han hablado con sus internos, pero nos acusan. (La FGR pidió 6 años de cárcel para ella.)

El director de penal:
Es increíble cómo trabaja la fiscalía. Me hicieron un interrogatorio peor que como en el Ejército tratamos a guerrilleros capturados. Me destruyeron 32 años de servicio, soy de los fundadores del penal de Izalco, he capacitado a cientos de custodios. Y ahora estos fiscales me mandan a un “Nalo” (el pandillero criteriado) para acusarme. Lo conozco, estuvo preso en el penal que dirigí, sé que clase de hombre es. He visto cómo actúa, cómo miente, cómo conspira. Y la Fiscalía le da permiso de acusarme. Lo que no les voy a perdonar, señores fiscales, es que tocaron a mi familia. Me dan lástima. Yo solo le pido justicia, señor juez. (La FGR pidió 14 años de cárcel para él.)

Raúl Mijango no pudo hablar, porque por orden del juez fue internado de emergencia al Hospital de Especialidades del Seguro Social. Conociéndolo, hubiera dicho algo así: Toda mi vida he luchado contra la injusticia, así que esto aquí no me sorprende.

La vista pública terminó. La justicia está en manos del juez.

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Posdata: Es una experiencia nueva para cualquier periodista convertirse en noticia y que de repente todas las cámaras te apunten a vos. Esto me pasó el jueves, cuando estaba sentado escuchando al testigo criteriado y de repente comienza a hablar de mí, acusándome de haber entregado 100 mil dólares a las pandillas. Lo que es falso. Y le doy la razón a los acusados arriba citados: esta Fiscalía es capaz de cualquier abuso.


DECLARACIÓN PÚBLICA DE PAOLO LUERS

En la vista pública del “caso tregua”, hoy la FGR presentó como testigo a Carlos Eduardo Burgos Nuila alias “Nalo”, ex líder de la pandilla Barrio 18-Revolucionarios. Este testigo recibió de la fiscalía “criterio de oportunidad” y aceptó “colaborar” con la fiscalía, a cambio de que le fueron sobreseídos las acusaciones por asesinato y que tampoco fuera imputado por delitos que él mismo confesó. En su mismo testimonio ante el juez confirmó que antes de su captura en el 2016 fue el encargado de su pandilla para coordinar todas sus actividades de extorsión, venta de drogas y compra de armas de guerra. Confesó que coordinó la extorsión a una reconocida empresa de alimentos, y nunca fue imputado por este delito.
Entre otras cosas que testificó, “Nalo” me acusó de haber entregado en enero del 2014 la suma de 100 mil dólares a los representantes de las tres pandillas, con el fin de que en la segunda ronda de las elecciones presidenciales apoyaran a ARENA.
Esto es falso. Es una fabricación que la Fiscalía ha hecho extorsionando a un delincuente para que haga testimonio falso a cambio de impunidad.
La verdad es que me reuní con los representantes de las tres pandillas, a pocos días de la primera ronda de las elecciones presidenciales, con el fin de convencerlos que no negocien pactos electorales con ningún partido, y que cesen su intervención en el proceso electoral. Esto es de conocimiento público, porque yo mismo hice público.
Los mismos pandilleros, entre ellos “Nalo”, me habían informado que antes de la primera ronda electoral habían tenido reuniones con Benito Lara y con Arístides Valencia, y que a través de ellos el FMLN les solicitaba apoya electoral a cambio de que el próximo gobierno iba a revivir el proceso de pacificación. También me informaron que luego de la primera ronda habían tenido una reunión con Salvador Ruano y Ernesto Muyshondt, quienes les pedían que cesaran su intervención en las elecciones a favor del FMLN. Si en estas reuniones con el FMLN y con ARENA se habló de entrega de dinero, no me consta. Nunca me hablaron de esto.
A raíz de esta información decidí hablar con la dirigencia de ARENA y pedirles que se abstuvieran de buscar cualquier tipo de pacto electoral con las pandillas, y que no siguieran reuniéndose con ellas. Me lo prometieron, y les informé que iba a reunirme con los voceros de las tres pandillas para hacerles el mismo planteamiento: que no hagan pactos electorales con nadie; que dejaran que la gente en sus comunidades ejercieran libremente su voto; y que no comprometieran la credibilidad del proceso de pacificación con pactos oscuros con partidos. Tampoco en esta reunión con ARENA se habló de dinero.
Este fue precisamente mi planteamiento en la reunión que se celebró pocos días después con seis pandilleros, dos de cada pandilla. No se habló de dinero, mucho menos hubo entrega de dinero.
Es sumamente preocupante que la fiscalía ponga a uno de estos seis pandilleros, detenido en 2016 y luego convertido en testigo acusador, a que a cambio de impunidad haga falsos testimonios para sostener el caso político y mediático de la FGR contra la tregua y contra la labor que como mediadores hemos hecho para reducir la violencia.
A pesar de disponer de estas declaraciones falsas de “Nalo” desde febrero del presente año, la FGR nunca me llamó a declarar sobre estas acusaciones. Saben que las declaraciones del criteriado no tienen validez comprobatoria. Por esto, en vez de judicializarlas, hoy las introdujeron de contrabando en el actual juicio, donde por cierto no tienen relevancia alguna para comprobar los delitos imputados – con el único fin de atacar la credibilidad de un periodista que ha externado serias críticas a la gestión de la fiscalía.
San Salvador, 10 de agosto 2017
Paolo Luers, periodista
(MAS! / El Diario de Hoy)

viernes, 11 de agosto de 2017

¿Otras elecciones fallidas? Columna Transversal

Recuerdo, como si hubiera sido ayer, la jornada caótica del 1 de marzo 2015, en la cual serví de secretario de una Junta Receptora de Votos. La jornada comenzó a las 3 de la madrugada y terminó a las 7 de la mañana siguiente. 27 horas. En el día, durante la votación, todo iba bien. El caos comenzó cuando iniciamos el conteo. El Tribunal Supremo Electoral no había creado las mínimas condiciones para un conteo correcto, rápido y confiable. Las “mesas” electorales no tenían a mesas, nos hicieron trabajar sobre pupitres de niños, donde ni siquiera cabían los formularios por llenar. Las actas estaban compuestas por papel químico, con 12 copias, de las cuales más de la mitad salieron ilegibles. Ni siquiera había suficientes sillas. Los vigilantes de los partidos tuvieron que turnarse los asientos o sentarse en el piso.

La mayoría de los miembros de las JRV no tenía la suficiente instrucción y los pocos que entendieron cómo contabilizar las marcas por cara y los votos cruzados perdieron horas explicándoles a los demás y enfrentando la desconfianza de los que nunca lo entendieron.

Todos nos acordamos de las consecuencias: No sólo el conteo se alargó hasta la mañana del lunes, sino luego, en el escrutinio final del TSE, cientos de actas resultaron incompletas o incongruentes, miles de votos mal asignados o no contabilizados. Pasamos semanas hasta que recibimos el resultado final y pocos salieron convencidos de que eran correctos.

Desde estas elecciones fracasadas han pasado dos años y medio, pero poco o nada han hecho la Asamblea y el Tribunal para evitar que el caos y el fracaso se repitan. Igual que la Asamblea anterior, la actual no cumplió su responsabilidad de legislar sobre la aplicación del voto cruzado. Las reglas las sigue definiendo el Tribunal Electoral –el mismo que mostró nula capacidad de organizar las últimas elecciones y el escrutinio final de manera transparente, rápida y confiable. En marzo 2015 hubo un consenso de que el magistrado presidente Julio Olivo tenía que ser sustituido: por incapacidad, arrogancia, y parcialidad. El señor continúa al mando del Tribunal y dando declaraciones incoherentes.

Ahora, luego de 29 meses perdidos, nos damos cuenta de que la mayor parte de los problemas que hicieron fracasar las elecciones del 2015 aún no están resueltos: hay falta de financiamiento, por culpa no sólo del gobierno sino también de la Asamblea que aprobó el presupuesto; faltando 6 meses y medio a las elecciones de marzo de 2018, nadie sabe qué tipo de tecnología se va a adquirir para optimizar el conteo en las mesas y luego transmitir y procesar los datos. Lo más probable es que el conteo otra vez se hará de forma manual.

Y se agregó un problema adicional: la Sala sentenció que los miembros de las 10 mil Juntas Receptoras ya no serán seleccionados y entrenados por los partidos, sino que tendrán que ser ciudadanos no afiliados. Nadie sabe de dónde van a salir y cómo los van a entrenar y motivar. Otra vez: la Asamblea tuvo suficiente tiempo para legislar al respecto, pero nuevamente dejó al Tribunal definir las reglas y los mecanismos.

Con la insuficiencia de presupuesto electoral es casi inevitable que las condiciones físicas en las mesas serán igual de insuficientes (para no decir infrahumanas).

La única manera de garantizar un conteo rápido y confiable sería dotar cada mesa con una computadora, adecuadamente programa, que generaría las actas, en vez de llenar a mano infinidad de formularios, luego apuntar los votos haciendo rayas en pizarras y sumarlas con calculadoras. Es poco probable que se dispondrá de las computadoras, de los programas y de gente entrenada para manejarlos. El TSE habla de la compra de escáneres, para digitalizar las actas y luego transmitirlas. Pero escáneres son tecnología del siglo pasado que no ayuda en nada a las juntas a contabilizar los votos y las marcas por cara.

La manera más adecuada de reclutar y entrenar a los decenas de miles de miembros de la Juntas Receptoras hubiera sido mediante convenios con las universidades, pero para esto a Asamblea hubiera tenido que emitir un decreto. Lo más probable es que no habrá suficientes voluntarios y que los sorteos entre ciudadanos resultarán en juntas receptoras que sin la motivación suficiente para este trabajo maratónico -y que muchos de ellos, otra vez, no tendrán la preparación idónea.

Si Gobierno y la Asamblea no garantizan, de manera inmediata, el presupuesto adecuado para las elecciones; si el TSE no adquiere la tecnología adecuada (que por cierto le fue ofrecida); y si no se diseña un mecanismo adecuado para reclutar y entrenar al ejército que necesitan las mesas, está programada otra elección caótica sin confiabilidad en los resultados. La primera vez puede haber sido por accidente e incapacidad, la segunda vez huele a diseño de fraude.
(El Dario de Hoy)
 

miércoles, 9 de agosto de 2017

Venezuela: ¿Golpe o solución política?

El pasado fin de semana, pasaron dos cosas en Venezuela: el sábado 5 de agosto, un grupo de militares y civiles atacó la Brigada 41 de Blindados del Batallón Paramacay, de la ciudad de Valencia; y el domingo 6 de agosto, dirigentes opositores y disidentes se sentaron juntos en el Foro de Defensa de la Constitución, organizado por la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas.

El primer evento recibió la máximo atención en medios internacionales y redes sociales, el segundo pasó casi desapercibido. Pero el segundo evento, el hecho que opositores y disidentes chavistas dieron el primer paso para formar una alianza para defender la Constitución y restablecer la institucionalidad del país, es el más importante y posiblemente trascendental para el futuro de Venezuela. Lo que puede abrir el camino para salir de la caótica y peligrosa situación no es un golpe militar, tampoco una guerra civil, sino este intento de crear un frente común, amplio y plural entre todos que quieren que Venezuela regrese a la democracia y recupere su capacidad de definir su destino en elecciones libres.

Los dirigentes opositores que participaron en este foro (Henrique Capriles, ex candidato a la presidencia y gobernador de Miranda; Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional al punto de ser abolida por la “Constituyente” de Maduro; y Freddy Guevara, dirigente de Voluntad Popular y vocero de Leopoldo López), dejaron claro: No se trata de que los chavistas disidentes que se oponen a la “Constituyente” se pasen a la alianza opositora. Se trata de la posibilidad que unan esfuerzos para defender y hacer valer la Constitución, lo que equivale a producir la salida del poder de Maduro.

Aunque todavía parece muy difícil de implementarla, de repente se vislumbra una solución política a la crisis venezolana. El punto de partida: un acuerdo entre la oposición antichavista y la fracción de chavistas institucionales, que no aceptan la decisión de Maduro y su cúpula militar de resolver la crisis mediante la represión y la ruptura constitucional. No se trata de un acuerdo para gobernar juntos, demasiado los separa ideológicamente para poder pretender esto. Se trata de unirse sólo para restablecer la democracia, la independencia de los poderes y el pluralismo político – para luego medirse en elecciones. Los dos campos no pueden ser aliados, pero sí competir en elecciones y convivir en un país democrático.

Para los chavistas disidentes, sería el único camino para preservar su movimiento como fuerza política en la Venezuela post Maduro. Si el cambio se produce por un golpe de Estado o una insurrección popular, el chavismo se extingue de una vez por todas. Si los chavistas disidentes se convierten en parte de la solución, pueden aspirar a ser parte de una futura Venezuela pluralista y democrática.

Para la oposición, esta solución política posiblemente sería la única forma de derrocar al régimen militarista sin tener que pasar por un baño de sangre.

La conformación de este frente común en defensa de la Constitución y para producir una transición política pacífica (o más bien menos violenta, porque no hay forma de asumir que Maduro y sus militares van a irse voluntariamente) va a encontrar fuertes resistencias: dentro de la oposición hay muchos que verán como una traición negociar con cualquier chavista; y en el chavismo hay muchos que no dudarán de usar la aparato represivo contra los disidentes en sus filas. La fiscal general Luisa Ortega recién destituida por la “Constituyente”, chavista histórica, ya está sintiendo esta amenaza. Sin embargo, en el mencionado foro se sentó a la par de Henrique Capriles, Julio Borges y Freddy Guevara. Igual lo hizo Miguel Rodríguez Torres, ex general de división, ex ministro del Interior de Chávez y partícipe del 4F, el fallido golpe de Estado de Chávez de 1992. Ellos saben que con Maduro y su mafia narco militar en el poder no tienen ningún futuro, a menos en la cárcel haciéndoles compañía a los dirigentes opositores.

La oposición venezolana tiene un enorme reto adelante: en medio del caos y la convulsión encontrar estrategias racionales – pero sin suspender la presión en la calle. El debate real no es si seguir o no con la movilización en la calle, sino ¿Cuál es la solución política, una vez que la calle logre su objetivo de forzar la salida de Maduro y Cia?

Muchos en las filas de la alianza opositora MUD, como María Corina Machado, están cayendo en un romanticismo de resistencia que cae en posiciones de anti política. Se oponen a la participación en las elecciones de gobernadores (lo que llevaría a Maduro a poner 23 gobernadores, cuando ya no tiene fuerza electoral para poner ninguno) – y van a hacer todo que puedan para evitar el surgimiento de un frente común con los chavistas que abandonan a Maduro. Es la hora de la racionalidad y de la política, representada por dirigentes como Henrique Capriles. Hoy más que nunca es válido lo que siempre sostuve: Todo depende de la capacidad de Capriles y Leopoldo López a ponerse de acuerdo y asumir un liderazgo compartido.


Vea el discurso de Capriles en el Foro:




Lea también:
Oposición y chavismo disidente en un mismo foro: ¿qué dijeron?

(El Diario de Hoy/Observadores)

martes, 8 de agosto de 2017

Carta sobre el primer día de la vista pública del “caso tregua”: FGR 0-2 Defensa.


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Monseñor Fabio Colindres testificando en la vista pública del “caso tregua”

Al fin llega la hora de la verdad y la justicia. Luego de mucha campaña mediática y política sobre el tema, ayer comenzó ante el tribunal especializado la vista pública en el “caso tregua”.

La Fiscalía General de la República, encabezada por Luis Martínez (ahora preso por fraude procesal) construyó este caso como un juicio político, tratando de penalizar -y así erradicar de una vez por todo del instrumentario político- el diálogo y la mediación como método de enfrentar la violencia que sufre el país. Y el actual fiscal, por más que trató de desmarcarse del gansterismo de la fiscalía de Luis Martínez, en este caso opera exactamente igual: politizando la justicia, tratando de criminalizar una política pública – y como no logra definir como delito la tregua, la mediación y la decisión del Estado de facilitarlas, simplemente porque no son delitos, apuesta a una condena en el juicio mediático. Jurídicamente, ante el juez, sólo imputa a los acusados de delitos menores: principalmente de haber formado una asociación ilícita para introducir ilícitos a penales.

Arrancó con el desfile de testigos de la fiscalía. Los acusados: el mediador Raúl Mijango y 18 servidores públicos que ejecutaron la decisión del gobierno de Mauricio Funes de facilitar la mediación de monseñor Colindres y Raúl Mijango para hacer sostenible el cese de hostilidades entre las pandillas. Luis Martínez y Douglas Meléndez construyeron el caso contra ellos alrededor de 2 testigos principales: el ex director de la PNC, general Francisco Salinas; y monseñor Fabio Colindres (aparte de su estrella: “Nalo”, un dirigente de la pandilla Barrio 18 convertido en testigo criteriado).

Pero ya en el primer día, la fiscalía sufrió un serio revés: Resulta que el general Salinas y monseñor Colindres, ambos llamados por la fiscalía para testificar contra la tregua, la defendieron. Y no sólo la tregua y la mediación como concepto válido y exitoso, defendieron la actuación de Mijango y de Roberto Castillo, el oficial de inteligencia policial asignado por el ministro de Seguridad y el director de la PNC para acompañar y monitorear el proceso de mediación.

Lo más penoso que puede pasar a un fiscal es que sus testigos de cargo se conviertan en testigos a favor de los acusados. Colindres y Salinas testificaron que detrás de la mediación no hubo una asociación ilícita para favorecer a los delincuentes, sino una política oficial del gobierno de reducir la violencia y crear condiciones para la pacificación. Monseñor, citado por la fiscalía para confirmar que Mijango y Castillo introdujeron celulares a los penales, pero en casi dos horas los fiscales no lograron ninguna declaración que sostuviera esta acusación. El general Salinas, llamado para comprobar que el subinspector Castillo actuaba por cuenta propia y en asociación con Mjango, testificó que actuaba bajo el mando suyo y del ministro de Justicia, en una operación de inteligencia montada para monitorear el proceso de la mediación y de la tregua – y precisamente para asegurar que no se cometieran delitos en este contexto. 

Arrancó mal el caso de la fiscalía. Tampoco a los otros tres testigos que presentó este primer día –un miembro del Centro de Inteligencia de la PNC y dos empleados administrativos de la Dirección de Centros Penales- lograron los fiscales arrancar declaraciones que sostienen sus acusaciones.

Un día negro para la fiscalía. Viendo como los tres fiscales interrogaron a sus propios testigos, uno se forma una idea de la reingeniería que el próximo fiscal general tendrá que dar a la Fiscalía General para volverla efectiva. 

El sábado les contaré de los testimonios de otros dos testigos claves: Carlos Eduardo Burgos Nuila alias ‘Nalo’, un jefe de la 18 convertido en testigo criteriado de la fiscalía; y el primer testigo de la Defensa: general David Munguía Payés.

Mientras tanto, no crean todo lo que publicarán los medios sobre el caso. Saludos,
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(MAS!/ El Diario de Hoy)

sábado, 5 de agosto de 2017

Carta a la Sala: Alguien tiene que aplicar la racionalidad

Blanco y negro es bellísimo en fotografía, pero en política es fatal. La fotografía en blanco y negro saca la belleza de las miles de variaciones de gris entre la luz y la sombra, pero en política el pensamiento reducido a blanco y negro niega la existencia de toda la gama de grises.

Un ejemplo de esto es el fatal debate que en el país se ha armado sobre la Ley de Extinción de Dominio, o más bien la ausencia de un verdadero debate.

La Ley de Extinción de Dominio tiene el propósito de permitir al Estado decomisarles a los criminales sus bienes ilegales, acumulados como resultado de actividades criminales. Es una herramienta necesaria para combatir el narcotráfico, la corrupción, el crimen de cuello blanco, la mafia, la extorsión, el enriquecimiento ilícito de funcionarios públicos. La idea es pegar a los criminales donde más les duele: en el fruto financiero de sus actos ilícitos.

En El Salvador esta ley fue introducida en 2013 por presión de Estados Unidos en el contexto de la aprobación del Fomilenio II. Se hizo mal y de mala gana.

Esta ley tuvo problemas de inconstitucionalidad. La Constitución prohíbe al Estado cualquier forma de confiscación a sus ciudadanos. Muchos juristas señalaron que esta ley, así como fue aprobada y aplicada en El Salvador, chocaba con esta garantía constitucional y con las reglas del debido proceso. Por tanto, voces calificadas entre abogados y constitucionalistas abrieron un debate sobre la necesidad de reformar esta ley, y algunos interpusieron demandas ante la Sala de lo Constitucional.

Su argumento principal fue que el Estado no puede confiscar bienes a sus ciudadanos antes de que estén vencidos en juicio. Y no puede ser que el Estado invierta el principio básico constitucional de la presunción de inocencia y aplique lo contrario, la presunción de culpabilidad. Resulta que en los juicios de Extinción de Dominio, el ciudadano tiene que comprobar el origen legal de sus bienes, cuando debería ser el Estado que comprueba su origen ilícito.

Comenzó un debate perverso. Los defensores de la Ley de Extinción de Dominio, encabezados por el fiscal general y la embajadora de Estados Unidos, rechazaron cualquier intento de reforma con el argumento que reformarla equivalía a proteger la corrupción y el crimen organizado.

Y por supuesto, aparte de los constitucionalistas que estaban preocupados por el Estado de Derecho y el debido proceso, también comenzaron a moverse los corruptos y sus protectores en la Asamblea. No perdiendo tiempo con análisis constitucional, armaron en la Asamblea su coalición de pícaros y dentro de un combo con otros intereses oscuros reformaron dicha ley, unos para protegerse a ellos mismos y sus bienes mal habidos y los otros para conseguir en este combo $500 millones de los fondos de pensiones.

El rechazo a esta manera de reformar una ley, sin debate y análisis profundos, no dejó de  esperarse. Pero los críticos a esta reforma ilegítima cayeron en el vicio del blanco y negro. En su indignación contra el madrugón de los pícaros desapareció el análisis diferenciado sobre la problemática de esta ley. Solo por el hecho que FMLN y GANA habían hecho una mala reforma, que de hecho protege a los corruptos, se descartó cualquier reforma. De repente, todos que articulan argumentos legítimos contra los vicios de inconstitucionalidad de la Ley de Extinción de Dominio están bajo sospecha de querer proteger la corrupción.

Lo racional sería revertir las reformas malintencionadas del bloque FMLN-GANA y volver a abrir el debate sobre cómo reformar esta ley para que el Estado tenga un instrumento legítimo, apegado a la Constitución, de combatir la corrupción y el crimen organizado. Pero esta racionalidad no existe, ni en la Fiscalía, ni en la Asamblea, ni en la Presidencia, ni en la embajada de Estados Unidos, porque todos insisten en el blanco y negro.

Ojala que la Sala, que todavía tiene que pronunciarse sobre la constitucionalidad tanto de la ley original como de su reforma precipitada, aplique esta racionalidad y defina cómo y en qué puntos hay que reformar esta ley. Porque ahora tenemos dos versiones de esta ley y ninguna de las dos sirve.

Saludos,



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(MAS! / El Diario de Hoy)

jueves, 3 de agosto de 2017

Carta a Leopoldo López: Tu hora llegará


Leopoldo:
Es la tercera vez que te dedico una carta. Publiqué una hace más de 3 años, cuando te entregaste a La Guardia, en la plaza pública, puño en alto. Llamo La Guardia a la Guardia Nacional Bolivariana, porque de nacional y de bolivariano no tiene nada. Y porque aquí, en El Salvador, La Guardia es símbolo de la maquinaria de represión de la dictadura militar, de la cual sólo nos deshicimos luego de 12 años de guerra civil. Ahora vemos en Venezuela las mismas escenas de La Guardia reprimiendo estudiantes en la calle para defender un régimen militar contra la ira de su pueblo. Espero que a ustedes no les toque una guerra civil para conquistar la libertad.

La segunda carta te la dediqué cuando estabas en huelga de hambre en la cárcel militar Ramo Verde, pidiéndote que no sacrificaras tu vida. Desde que te conocí, en el 2008, cuando todavía eras alcalde de Chacao, nunca he tenido duda que Venezuela necesita líderes como vos que la conduzcan para adelante y no para atrás.

Cuando luego de más de 3 años de cárcel te dieron arresto domiciliario, muchos decían: A este hombre ya lo compraron, canjeó su semi-libertad por la desmovilización del pueblo en la calle… Sólo gente que no te conoce podía pensar esto.

Y ahora te encarcelaron otra vez, llegaron a medianoche como suelen hacer los esbirros de dictaduras militares, para sacarte de tu casa, de tu familia. Igual pasó a Antonio Ledezma, que es otro que no se ha callado. Sabiendo el costo que esto iba a tener, ustedes aprovecharon su arresto domiciliario, no para desmovilizar la resistencia, sino para darles ánimo a los miles y miles de estudiantes, amas de casa y gente de los cerros que ya pasaron más de 100 días enfrentándose en las calles a la maquinaria represiva de Maduro. La verdad es que a Maduro no le quedaba otra opción: vos sos demasiado peligroso para no tenerte en la cárcel. Te sacó para bajar la presión que ya no aguantaba, en la calle y en el teatro internacional – pero la presión no bajó. Continúa la lucha de la gente en la calle –y la presión de los gobiernos democráticos del mundo, porque su objetivo y motivación no es liberar a Leopoldo o Antonio, sino liberar Venezuela.

Está jodido Maduro: Sos demasiado peligroso para él fuera de la cárcel, pero aun más peligroso encarcelado. El poder de los líderes opositores crece en la cárcel. Igual Maduro que no se atrevió a suspender su Constituyente, aunque está dividiendo sus propias filas chavistas, porque hubiera sido un triunfo para la oposición y de la calle – pero realizar su proyecto de imponer una constitución cubana también lo está acercando aun más al abismo. Maduro no tiene opciones. Vos sí: Sólo tenés que sobrevivir la cárcel, y tu hora llegará, tarde o temprano. Creo que temprano.

Resistí, Leopoldo. Aunque te vuelvan a someter al más hermético aislamiento, nunca estarás solo. Un abrazo, tu amigo
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(MAS! / El Diario de Hoy)

martes, 1 de agosto de 2017

Carta a los periodistas: Zanahoria y garrote

Colegas:
Escribo estas líneas el Día del Periodista – el día que un montón de enemigos de la libertad de expresión nos felicitan con mensajes hipócritas. Con excepción del día de rendición de cuentas del gobierno ante la Asamblea, el 31 de julio es el día que más mentira se difunde. Hasta los funcionarios oficiales encargados de la mentira, como Marcos Rodríguez y Eugenio Chicas, nos felicitan, cuando el resto del año tratan de impedir, manipular, amedrentar -y a veces comprometer con dádivas- el ejercicio libre del periodismo.

No lo he visto todavía, pero estoy seguro que el empresario publicista encargado de comunicaciones de ARENA está preparando un comunicado cursi sobre la libertad de expresión, la misma que se dedica a limitar dentro de su partido.

Los dueños del poder siempre nos quieren amedrentar a los periodistas para que nos supeditemos a sus diseños. A veces tratando de comprarnos, a veces amenazándonos. Con zanahoria y garrote se domestica al burro.

Lamentablemente, en nuestra profesión sigue habiendo burros. Cada vez menos, por suerte. Oficialmente ha desaparecido la práctica de las mentas, los tradicionales sobresueldos que en Casa Presidencial y otras oficinas (no solo del gobierno) pagaban a periodistas, editores y entrevistadores. ¿Ha desaparecido de verdad esta práctica? ¿Y los que estaban en planilla de Tony Saca y Mauricio Funes, se auto purificaron?

Año con año, las universidades gradúan mucho más comunicadores que los medios profesionales pueden absorber. Entonces, aceptan trabajos en oficinas estatales, algunas abiertamente opuestas incluso a la más flexible interpretación de ética y profesionalismo del periodismo, como Transparencia Activa, Radio Nacional, TV de El Salvador, AvancES; otros en las docenas de equipos de fake news disfrazados de medios digitales, montados por partidos, por la Alcaldía de San Salvador, por Casa Presidencial y por algunos empresarios que quieren limpiar sus negocios y nombres…

Los que aceptan estos empleos, tienen que saber que su trabajo nada tiene que ver con periodismo. Por supuesto que la libertad de expresión es válida para ellos, incluso cuando la abusen para manipular, desinformar y difamar – pero que no traten de pasar por periodistas. No son nuestros colegas, son tóxicos para nuestra profesión.

Los periodistas tenemos un compromiso con la ética profesional. Como cualquier profesional, tenemos el derecho de equivocarnos, pero nunca de vendernos a intereses ajenos a nuestra profesión. Esto incluso nos obliga a luchar, dentro de los medios que nos emplean, por nuestra independencia y contra la censura.

¿Estamos seguros que dentro de nuestro gremio -entre los reporteros, editores, columnistas, directores de medios, entrevistadores- han desaparecido la corrupción, la censura, la autocensura, las lealtades falsas con poderes externos (y opuestos) al periodismo? Yo no estoy seguro.

¿Estamos seguros que en nuestros medios podemos ejercer el periodismo crítico e investigativo, sea quien sea el afectado, y sin que nos inhiban las relaciones económicas o políticas que tenga con el medio? Tampoco estoy tan seguro.

Podemos afirmar con orgullo que el periodismo salvadoreño ha avanzado. Hay más pluralismo, más periodismo investigativo, más espacio para crítica y debate que nunca.

Pero no hay razones para bajar la guardia. Todavía la frontera entre periodismo y comunicación oficial es difusa, y hay puertas giratorias entre ambos. Además, es fácil tener medios críticos teniendo gobiernos tan desastrosos como nos están tocando ahora, y que además no son socios naturales de los empresarios mediáticos. La prueba de profesionalidad, la ética, el coraje y la independencia la enfrentaremos con el cambio de gobierno en el 2019. Ahí veremos de qué estamos hechos los periodistas.

Con todos estos peros: ¡Feliz Día del Periodista!


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(MAS! / El Diario de Hoy)

No es solidaridad con Maduro, es plena coincidencia

Lorena Peña, fiel vocera de lo que el FMLN realmente pretende, escribió un mensaje en Twitter que aparentemente nada tiene que ver con Venezuela, ni con la ruptura constitucional que efectúa Maduro con su Constituyente, ni con el apoyo solidario que el FMLN y el gobierno de El Salvador están dando a sus socios chavistas. El apoyo a Maduro ya lo había hecho público Lorena Peña, como todos los fieles funcionarios del partido y del gobierno. Pero luego publicó esta frase en Twitter: “Si la sala no se metiera de estorbo donde no le toca, el país caminaría mejor. Y sin arena mucho mejor.”

Esta frase explica porqué el FMLN y su gobierno están apoyando a Maduro. No es porque se sientan obligados a ser solidarios con un régimen que tanto les ha apoyado financieramente. No son tan románticos. El FMLN apoya la manera cómo Maduro quiere salir de la crisis de la pérdida definitiva del apoyo popular, por que se siente en una situación similar, aunque obviamente no tan dramática, que el chavismo. Habiendo perdido el apoyo mayoritario popular, debido a los efectos de sus malas políticas, el FMLN identifica dos obstáculos para seguir gobernando: una Sala independiente, que insiste en someter a control constitucional las actuaciones del gobierno – y la existencia de una oposición fuerte que a pesar de todos sus problemas puede llegar a construir mayoría electoral.

Maduro tenía la suerte que Hugo Chávez, antes de heredarle el poder, ya había removido el primero de estos obstáculos: la justicia independiente. El chavismo controla el Tribunal Supremo en su totalidad, incluyendo su Sala de lo Constitucional. Esto le permite a Maduro seguir gobernando, apesar de que en 2015 salió electa una Asamblea Nacional con mayoría calificada de la oposición. Simplemente puso al Tribunal Supremo de Justicia a asumir todas las competencias de la Asamblea. Pero no pudo eliminar el segundo obstáculo: la oposición. Por lo contrario: Maduro logró quitarle las competencias constitucionales a la Asamblea, pero no logró deshacerse de ella. La oposición se atrincheró en la Asamblea, y el golpe de estado contra el parlamento convirtió el movimiento opositor en movimiento de defensa de la Constitución.

Precisamente este último obstáculo pretende Maduro remover con su Asamblea Constituyente, electa el 30 de julio de manera inconstitucional y además fraudulenta. Lo primero que hará esta Constituyente será disolver la Asamblea Nacional, usurpar sus funciones, y dictar una Constitución al estilo cubano, donde ya no cabrán partidos políticos de oposición, elecciones libres ni instituciones independientes. Ahí también se terminará de rebelión de la Fiscal General Luis Ortega, vieja militante chavista, que había osado a declararse independiente del gobierno de Maduro y defensora del Estado de Derecho – y para colmo de traición declaró inconstitucional la composición y la actuación del Tribunal Supremo de Justicia y la convocatoria de la Constituyente.

Regresemos a la frase de Lorena Peña, identificando como obstáculos para el gobierno del FMLN la existencia de una Sala de lo Constitucional independiente y de una oposición que no se alinea. Ahí encontramos la explicación del hecho, de otra manera difícil de entender, de la alineación incondicional del FMLN y del gobierno de El Salvador con Maduro y su golpe contra la Constitución. Se ven en la misma situación, enfrentando los mismos obstáculos, incapaces de recuperar el apoyo popular, y ambos están decididos a remover los obstáculos constitucionales para mantenerse gobernando. La Venezuela de Maduro sigue siendo el faro que ilumina el camino del FMLN.
(El Diario de Hoy-Observador)

lunes, 31 de julio de 2017

Adiós a Chamba Ruano, un alcalde de calle

Alcalde que no te encontrás en la calle, no sirve. Alcalde que tenés que buscar en su despacho para hablarle de un problema, no sirve. Chamba Ruano fue uno de estos alcaldes que pateaba la calle. Su muerte deja un gran vacío en Ilopango. Sobre todo en las comunidades afectadas por marginación y violencia.

Conocí a Chamba el 22 de enero del 2013, cuando me invitaron de testigo a la firma del “Pacto Municipal de No Violencia” enfrente de la alcaldía de Ilopango. Fue el primero de 11 actos de este tipo, en 11 municipios del país, gobernados por alcaldes de diferentes partidos. Chamba fue el primer alcalde que tuvo el valor de pararse en plaza pública para dar la mano, y luego el micrófono, a los líderes de la MS13 y del Barrio 18 en su municipio. La plaza estaba repleta de ciudadanos, reporteros, pandilleros, policías del CAM y de la PNC. También estaban presentes el ministro de Justicia y Seguridad, David Munguía Payés, monseñor Fabio Colindres, el pastor David Rivas, empresarios y líderes comunitarios. Entre todos ellos y los pandilleros se firmó el compromiso de erradicar en Ilopango la violencia y las extorsiones, pero también la exclusión social. Se firmó un pacto para construir la paz social y para abrir oportunidades para todos. El gobierno se comprometió a aportar los recursos para este reto que asumió Ilopango.

A pesar de que el gobierno nunca cumplió su palabra, Chamba sí cumplió la suya. Se convirtió en mediador, se metió en las comunidades para hacer realidad el compromiso con la no violencia. No se quedó solamente retando a los pandilleros de cumplir su palabra, sino que les ofreció sus buenos oficios para poder cumplir. Estuve con Chamba en discusiones con los pandilleros de las comunidades, hablando con ellos con firmeza, retándolos, regañándoles, pero también ayudándoles a buscar formas no violentas de resolver conflictos. Muchos veces lo amenazaron, pero comenzaron a respetar su valentía y su compromiso con las comunidades.

Ilopango comenzó a cambiar. El diálogo y la mediación comenzaron a desplazar el uso de la violencia para resolver conflictos entre pandillas rivales y las comunidades que controlaban, entre ellos y las autoridades municipales y policiales. El ejemplo más contundente es Apulo: las pandillas siguen existiendo, pero han dejado a aterrorizar y extorsionar a los vecinos y comerciantes – y el turismo volvió a reactivarse en el Lago de Ilopango.

Muchos de estos logros se han mantenido a pesar de la indiferencia del gobierno de Funes y de la hostilidad del gobierno de Salvador Sánchez Cerón, con su decisión de sustituir la guerra contra la violencia por una nueva guerra violenta contra las pandillas. Gracias a las confianzas que ha creado Chamba Ruano, se ha logrado evitar que la nueva ola de violencia, desencadenada en 2015/16 en todo el país, convirtiera Ilopango de nuevo en uno de los municipios más violentos del país.

Muchos, incluso en su propio partido ARENA, han criticado a Ruano por su papel protagónico en el intento de sustituir la violencia por caminos de diálogo, inclusión y mediación. Contrincantes fuera y dentro de su partido trataron de desbancarlo, pero la gente de Ilopango lo siguieron apoyando. Ganó con gran mayoría las elecciones primarias de ARENA por la candidatura a alcalde, y sin duda se hubiera reelegido en marzo del 2018. En múltiples visitas a varias comunidades de Ilopango, algunas con Chamba otras sin él, pude constatar que este alcalde de barrio, de calle, de permanente discusión con su gente era un líder casi sin competencia en su municipio. El hecho que armara pleitos con la cúpula de ARENA, obviamente le hizo daño en el partido, pero en Ilopango le ganó más apoyo y credibilidad.

Tuve discusiones conflictivas a acaloradas con Chamba, chocando con su terquedad, tratando de moldearlo, enojándome porque no se dejaba. Muchas veces resolvimos estas discusiones con unos tragos, abrazándonos al final. Nunca me tomó mal la crítica, ni yo a él sus ataques de locura.

Su repentina muerte me impactó mucho, porque las andanzas conjuntas y riesgosas forjan amistad. Fui al velorio en Ilopango. Docenas de personas desconocidas me agradecieron por haber sido amigo de Chamba Ruano cuando otros lo atacaron. Para ellos, Chamba ha sido un alcalde que se pudo equivocar, cometer errores, echarse demasiado tragos, armas demasiados pleitos – pero a quien respetan porque nunca los traicionó. Esta gente no quiere tener líderes impecables, políticos streamline, con discursos pulidos y políticamente correctos. Quieren líderes de carne y hueso que dicen lo que piensan y hacen lo que dicen.

sábado, 29 de julio de 2017

Carta gráfica sobre el “éxito” de nuestro gobierno

Números y gráficos hablan más claro que palabras. No mienten. El presidente, su ministro de Justicia, y su director de la PNC reclaman que su política de Seguridad es exitosa y que la muestra es que han logrado bajar en un 50% el número de homicidios.

Viendo los números, sabemos que es mentira. Los números de homicidios hoy, luego de 3 años del gobierno de Sánchez Cerén, son exactamente iguales que en junio 2014, cuando asumió el gobierno. Pero durante 2015 y 2016 nos hicieron pasar por el infierno, con 11,953 víctimas de homicidio en sólo dos años.

HOMICIDIOS JUNIO 17


Celebrar como éxito el hecho que hoy el número de muertos es exactamente igual que cuando asumieron el gobierno, es un insulto a la inteligencia y las emociones de los salvadoreños.

Saludos,

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(MAS! / El Diario de Hoy)

viernes, 28 de julio de 2017

Columna Transversal: Racionalidad y ética

El único antídoto al populismo es la racionalidad. Muchos en este país se sienten frustrados de la política que no resuelve los problemas de país y ni siquiera define las prioridades de los problemas a resolver; muchos han perdido la confianza en los políticos, la tolerancia con el mal gobierno del FMLN y la paciencia con la oposición.

Esta frustración tiene dos escapes: uno es la antipolítica que ofrece el populismo, predicado por “líderes” que ofrecen apartar los partidos y los complicados mecanismos de una institucionalidad que funciona, pero no para establecer mejores instituciones, sino para constituir una relación directa y apasionada entre un ‘líder’ y ‘el pueblo’; la otra salida es introducir racionalidad a la política, o más bien, racionalidad y ética.

Nos predican como loros que hay que “despolarizar” la política. Y esto lo repite un coro de loros. Pero nuestro problema no es la polarización, ni la confrontación, sino la falta de confrontación transparente entre proyectos de políticos, propuestas de políticas públicas, definiciones de las prioridades, proyectos de solución a las crisis de seguridad, de educación y de crecimiento. No se trata de despolarizar, sino de definir de manera racional los polos, de desapasionar la política, de hacerla racional, discutible, transparentando con toda claridad las opciones. Tenemos un exceso de pleito – y un déficit de debate.

Los discursos populistas abundan. Se han apoderado de la izquierda, desplazando su acumulación histórica de análisis y pensamiento críticos. Se manifiestan, de manera aún más desenfrenada, en la supuesta “nueva izquierda”, personificada en la figura mesiánica de Nayib Bukele, que tiene muchos vasos comunicantes con la supuesta “nueva derecha”, fundada por Tony Saca, su engendro GANA y su “teórico” cantinflesco Walter Araujo. Pero ARENA, luego de rendirse ante el populismo de Saca, tampoco se ha liberado de esta tentación. En vez de apostar consecuentemente al antídoto del populismo, la racionalidad, sigue jugando con la tentación de enfrentar al populismo de sus adversarios con otro propio. De repente se perfila una batalla entre “nueva visión” de Carlos Callejas contra las “nuevas ideas” de Bukele; o “el país primero” contra “el pueblo primero”…

Pero sería absurdo que empresarios, si deciden meterse en política ante las deficiencias de la clase política, lo hicieran adoptando otra versión del clásico discurso de los políticos que esconden con demagogia su incapacidad de generar y gestionar soluciones y prioridades. O tienen la capacidad de introducir racionalidad a la política, o mejor no se metan. Necesitamos su capacidad de ejecutar, pero no nuevos gurús.

Lo mismo hay que decir a la emergente clase media profesional, que se está aglutinando en movimientos ciudadanos, y que está a un paso de meterse en política, sea a corto plazo con candidaturas no partidarias, sea a mediano plazo construyendo un partido centrista. Es preocupante que en este contingente de la nueva política, que debería ser la reserva moral y racional del país, también se escuchan discursos populistas. Hay quienes convierten la crítica a la corrupción en una cruzada, con peligro de terminar en una cacería de brujas. De repente la justa y necesaria crítica a la política establecida se convierte en discurso contra “la clase política”, muy parecido al discurso del populismo de izquierda que se declara en guerra contra “la casta política” y “los partidos del sistema”.

El motor de arranque de los movimientos ciudadanos decididos a meterse en política es la genuina y justificada frustración con la impunidad y la poca voluntad de los partidos y de la institucionalidad del país de enfrentarlas. La ruptura con un orden establecido de corrupción siempre arranca con la frustración y la indignación, incluso el resentimiento, pero ellas no pueden ser la base para una “nueva política”. Tiene que someter las emociones y pasiones a un proceso de análisis que genere racionalidad.

La oposición -ni ARENA, ni mucho menos los nuevos actores ciudadanos que se están articulando- no deben caer en la tentación de recoger y articular el resentimiento de la gente. No se puede construir una alternativa política sobre resentimientos, sino solamente sobre propuestas y soluciones racionales. Y racional, para definirlo bien en este contexto, incluye hablar con franqueza de las medidas impopulares y de los sacrificios colectivos necesarios para enfrentar y solucionar los problemas no resueltos del país.

A los “renovadores” dentro y fuera de ARENA les toca una tarea histórica compartida: introducir racionalidad a la política. Y ética, que en última instancia es lo mismo. Porque los discursos populistas se visten de un enorme ímpetu moral (o moralista), pero la ética, para ser válida, está basada en racionalidad.
(El Diario de Hoy)
 

martes, 25 de julio de 2017

Carta a los partidos: Nos deben las “fiestas democráticas”

Amigos de todos los colores:
No nos den paja: Las elecciones internas de todos los partidos –las famosas primarias– no son fiestas democráticas, como nos quieren vender. Tampoco, por lo menos en el caso de ARENA, son puras farsas, como nos quieren hacer creer los profetas de la anti-política. Son trámites para medio cumplir con la Ley de Partidos Políticos que ya no permite la asignación de candidatos por dedo. Con énfasis en la palabra medio.

Resultaron electos los candidatos de siempre, los oficiales, los que tienen la venia de las cúpulas. Más algunos desconocidos. Las bases han votado, pero no han elegido. Esto es evidente en los casos -lastimosamente todavía mayoritarios- donde había un solo candidato para alcalde, y las bases sólo podían ratificarlos. Pero también en la elección de candidatos a diputados, cuando no había más precandidatos que cupos en la planilla, y por tanto lo único que podían hacer las bases era decidir quiénes van a ir en los primeros puestos de la planilla de su partido.

Esto ya es algo, aunque en muy pocos casos las bases han hecho uso de este derecho. Ningún disidente o renovador ha desplazado a ningún dinosaurio.

Para que las primarias se conviertan en fiestas democráticas y en expresión genuina del pluralismo interno de los partidos, primero habría que permitir y construir este pluralismo. Si cada partido tuviera en su seno corrientes políticas, que expresaran matices bien definidos dentro del ideario general del partido, y si estas corrientes o tendencias se pudieran expresarse libremente en debates internos, otra cosa sería. Entonces, las bases, conociendo qué posición específica representa cada uno de los precandidatos, podrían componer planillas de candidatos representativos de la pluralidad de su partido. Sería una gran ganancia.

En el FMLN, esto es explícitamente prohibido. Las tendencias que históricamente hubo en el seno del FMLN, fueron proscritos, creando un partido centralizado con pensamiento único. Pero debajo del agua sí existen: comunistas, castristas, chavistas, algunos socialdemócratas (aunque no se hacen cargo de su pecado), y nuevamente los bukelistas. Pero como esta pluralidad no se puede expresar libremente, las bases sólo pueden votar por individuos, en algunos casos adivinando qué representa cada uno ideológicamente.

En ARENA es diferente, siempre ha sido más plural. Hay conservadores, los viejos guerreros anticomunistas, liberales, libertarios, socialcristianos, y se ha acercado incluso uno que otro socialdemócrata. Pero como no hay clima de debate, las primarias no son realmente políticas, y nadie sabe con qué criterios las bases votan.

Tampoco hay, en ningún partido (y menos en sus bases), algo tan elemental como un examen crítico y riguroso de la actuación de sus alcaldes y diputados – antes de votar en primarias por su reelección o su sustitución. ¿Con qué criterio habrán los militantes votado por caras nuevas como Milena Mayorga o Emilio Correa, si nadie tiene la más mínima idea qué posiciones representan? ¿O con qué criterio los militantes han vuelto a dar lugares privilegiados a políticos impresentables como José Luis Merino, Mario Marroquín, Blandino Nerio, Carlos Reyes, el “Diablito” Carlos Ruiz, Ricardo Velázquez Parker, Chico Merino, Guillermo Gallegos? No puede haber sido en base de méritos. Tiene que haber sido en base del poder de caciques que tienen sobre las estructuras del partido.

Todos ellos regresarán a la Asamblea, a menos que pase un milagro y la mayoría de los votantes haga uso del voto por cara para eliminarlos. Pero sorpresa: ningún partido promueve esto.

Ojala que los partidos nos sorprendan y convierten las primarias para sus candidatos presidenciales en competencias reales entre propuestas políticas, y no entre caras y apellidos. En el caso del FMLN esto parece imposible. En el caso de ARENA, difícil, aunque sería su única forma de ganar.

Saludos,
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(MAS! / El Diaro de Hoy)

sábado, 22 de julio de 2017

Carta a la conciencia nacional: Apostemos a la reconciliación

Howard Cotto apareció en televisión confirmando que la PNC ha recibido ordenes de captura contra los exguerilleros que en 1991 dieron muerte a 3 asesores militares norteamericanos, luego de haber derribado su helicóptero militar en el municipio de Lolotique. El director de la PNC y también exguerrillero dijo que no se sabía los nombres de los imputados, porque “no eran figuras conocidas en la opinión pública”.

Bueno, comisionado: Como se trata de excompañeros y amigos míos, te voy a decir quiénes son: Se llaman Fernán Hernández “Aparicio” y Severiano Fuentes “Porfirio” y han sido destacados combatientes en la lucha que te ha catapultado a tu cargo en la PNC – que yo sepa, más destacados que vos.

Y encima del sacrificio de pelear en la guerra, ellos han hecho otro que ningún otro comandante o combatiente ha sido capaz de hacer: Luego de la firma de la paz, se presentaron voluntariamente a la justicia. No querían que el controversial caso del helicóptero norteamericano que derribaron, y de la muerte que dieron a dos sobrevivientes, se convirtiera en obstáculo para el complicado y frágil proceso de implementación de los Acuerdos de Paz.

“Porfirio” y “Aparicio” tuvieron la hombría de asumir su responsabilidad. Ante el juez se hicieron cargo de haber derribado la nave, y de haber dado “tiros de gracia” a los dos militares norteamericanos sobrevivientes, pero mal heridos. El tercero había muerto en la caída del helicóptero. Asumieron su condena e ingresaron al penal de Mariona.

Luego fueron sobreseídos, en cumplimiento de la Ley de Amnistía, y salieron libres. Ahora, al haber declarado la Sala de lo Constitucional inconstitucional esta amnistía, los andan buscando para que 25 años después cumplan su condena. Por esto las órdenes de captura que emitió la fiscalía, cuyo titular tampoco se molestó en darles el beneficio de mencionarlos con sus nombres y explicar las circunstancias.

Estos dos hombres, tratados por el director de la PNC y el fiscal general como unos fulanos anónimos que no vale la pena identificar por su nombre y su trágica historia, al ser capturados pagarán el costo de la suspensión de la amnistía – y de la negligencia de la Presidencia de la República y de la Asamblea Legislativa. Ambos no han cumplido con la sentencia de Sala que les mandaba generar una Ley de Reconciliación Nacional que buscara soluciones a este tipo de casos, sobre todo los que no son de “crímenes de lesa humanidad.”

Precisamente este semana, en una audiencia de seguimiento convocada por la Sala, se hizo evidente que ni en Casa Presidencial ni en la Asamblea se está trabajando en esta legislación indispensable para no dejar un vacío legal y ético luego de la suspensión de la amnistía. Simplemente nadie ha hecho caso a esta parte de la sentencia.

En este vacío legal, del cual nadie se hace responsable, están cayendo las vidas de “Porfirio” y “Aparicio” y sus familias.

Están en la misma situación que el coronel Benavides, quien fue condenado en el caso del asesinato de los jesuitas, luego amnistiado, y luego de la sentencia de la Sala recapturado para cumplir su condena. Pero en este caso, la UCA y los jesuitas han solicitado al Estado que le conmuten la condena y lo pongan en libertad. Una iniciativa valiente y profundamente humana.

Lo mismo hay que exigir en el caso de “Porfirio” y “Aparicio”. Igual que el coronel Benavides no constituyen ningún peligro para la sociedad. Presentándose en 1992 voluntariamente, han mostrado que para ellos la paz tenía prioridad sobre sus intereses personales. Espero que los jesuitas, el Cardenal Rosa Chávez y la ciudadanía respalden la solicitud de reducir su condena y concederles libertad.

Saludos,
44298-firma-paolo
(MAS! / El Diario de Hoy)
 

jueves, 20 de julio de 2017

Carta a la generación salvadoreña de postguerra: Rebélense contra la hipocresía

 
Hitler y Staffenberg Iizqu.)
Amigos:
El 20 de julio, aniversario del atentado que un grupo de altos jefes militares alemanes intentaron para matar a Adolf Hitler, siempre fue un día complicado durante mi juventud en la postguerra. Declarado por ley “Día de la Resistencia”, pero nunca fiesta nacional, nunca “día nacional”, tuvimos que asistir al colegio en vez de ir a un lago o las piscinas públicas. No había clases, pero un acto solemne, donde tuvimos que escuchar el sermón del director, que nadie podía entender. No sólo porque éramos muy jóvenes, sino por su incongruencia. Todos sabíamos que el tipo había sido ferviente militarista y nazi durante la guerra, y ahora, democratizado y “desnazificado” el país, le tocó hablarnos de la “noble resistencia” y del “honor de los verdaderos patriotas y militares”.

Por suerte, también tuvimos un profesor que no sólo una vez al año, no sólo el 20 de julio, nos hablaba del nacionalsocialismo, del nacionalismo, del militarismo, de los crímenes de guerra y del Holocausto. Claro, este hombre no fue nazi durante la guerra, sino preso político, por el crimen de ser socialdemócrata. Por supuesto, a él jamás lo dejaron dar el discurso del 20 de julio…

Los discursos oficiales en el Parlamento, de ministros, jueces, fiscales y diputados, siempre se parecían más al sermón de nuestro director que a lo que nuestro profesor de historia nos hizo estudiar. Nunca explicaron porqué ellos no habían hecho nada contra la dictadura, la guerra y los campos de concentración. Más bien resaltaron a los “héroes del 20 de julio” como prueba que no todos en su generación eran o nazis o cobardes.

Tampoco explicaron que la élite militar prusiana, en gran parte proveniente de familias aristocráticas como su líder, el Conde Claus Schenk von Stauffenberg, se rebeló contra los nazis cuando comenzaron a perder la guerra, en 1944, no sin antes armarle a Hitler la formidable máquina militar que necesitaba para invadir a Polonia, Francia y la mitad de Europa.

Nadie en estos discursos oficiales mencionaba que la persecución de socialdemócratas, comunistas, y sindicalistas y el exterminio de los judíos comenzó en 1933 – y la resistencia de los militares del 20 de julio hasta 10 años más tarde. O sea, cuando ya habían muerto millones en los campos de batalla, las prisiones y los campos de concentración.

Esta ambivalencia y hipocresía escuchó mi generación de postguerra en nuestras casas, nuestras escuelas, de nuestros fiscales, jueces y gobernantes.

Llegando a la edad propicia para racionar y cuestionar, y topándonos en las universidades con la misma amnesia y las mismas mentiras, nos rebelamos. Surgió la famosa consigna “Debajo de las togas, el tufo de mil años”, haciendo alusión a las vestimentas medievales que en aquel entonces todavía usaban los catedráticos dando clases – y al “imperio de mil años” proclamado por Hitler.

La hipocresía de la generación de nuestros padres y profesores produjo la rebelión estudiantil de los años sesenta.

La historia es para conocer y entenderla. Y para actuar. Saludos,
44298-firma-paolo
(MAS! / El Diario de Hoy)