martes, 29 de noviembre de 2016

Carta a los señores del Fomilenio: No se presten a maniobras del gobierno

Estimados amigos:
Tienen razón mis amigos William Pleitez y Bobby Murray, quienes a nombre de la Corporación Fomilenio han puesto en la agenda nacional la urgencia de dar mantenimiento adecuado a nuestra red vial. El actual gobierno ya es el tercero que ha dejado abandonadas las carreteras, porque han usado el FOVIAL, que todos nosotros financiamos cada vez que echamos gasolina, para financiar proyectos que por ley corresponden a Obras Públicas, no al FOVIAL: reconstrucción de carreteras y obras nuevas, incluyendo los pasos a desnivel, túneles, etcétera.

Ustedes, que están a cargo de Fomilenio, deberían seguir presionando al gobierno que se haga cargo del mantenimiento. Pero no deben prestarse a ayudar al gobierno a zamparnos un aumento del impuesto para el FOVIAL de 20 a 37 centavos por galón de gasolina o diesel.

La ley es clara: El impuesto para FOVIAL es exclusivamente para el mantenimiento de la red, no para su renovación, ni mucho menos para proyectos nuevos. Esto es tarea del MOP, y lo tiene que financiar poniendo los costos en el presupuesto nacional. Pero dentro de la política inconstitucional de no poner todos los costos en el presupuesto, los gobiernos de Saca, Funes y Sánchez Cerén han optado por vaciar las cajas del FOVIAL, pagando de este fondo específico las inversiones en nuevas obras. Esto tiene para ellos la ventaja de poder artificialmente reducir el déficit en su presupuesto general, pero con la grave consecuencia que ya no quedan fondos para el mantenimiento. El lamentable estado de las carreteras refleja esta realidad.

La Asamblea, y específicamente la oposición legislativa, debe ver esta problemática en el contexto de sus actuales negociaciones para obligar al gobierno a presentar un presupuesto completo y equilibrado, incluyendo las inversiones del MOP. Aprobarle al gobierno el aumento de 17 centavos por galón para el FOVIAL significaría legitimar otra forma de manipular el presupuesto. Y los voceros del Fomilenio no pueden hacerse cómplices de esta maniobra. Ni tampoco los diputados.

Una vez que las inversiones del MOP ya no se carguen al FOVIAL, se puede hacer, con la ayuda de los expertos de Fomilenio, un análisis de las necesidades de mantenimiento. Y si este análisis llega a la conclusión que hay que ajustar el monto del impuesto del FOVIAL, la Asamblea tendrá que aprobar el aumento que sea necesario para garantizar el mantenimiento adecuado. Pero no para ayudar al gobierno a esconder montos que no quiere incluir en el presupuesto del MOP. Y no serán 17 centavos adicionales por galón, sino tal vez un reajuste de 7 % que plantean los expertos del Fomilenio. Estrictamente para mantenimiento, y ni un centavo más.

La presión del Fomilenio y sus autoridades, que tienen mucho prestigio, tiene que ser sobre el gobierno, para que ordene sus finanzas, y no sobre la Asamblea, para que apruebe nuevas cargas a la población. La imagen de ustedes, acompañando al gobierno cuando solicitaron el aumento del impuesto, se presta a muchos malentendidos.

Atentamente, su amigo

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(MAS!/El Diario de Hoy) 

lunes, 28 de noviembre de 2016

No puedo odiar a Fidel, pero tampoco adularlo

Nunca voy a olvidarme de la manera generosa y cariñosa que Cuba, en plena guerra salvadoreña, recibió a nuestros lisiados de guerra, y les dio atención médica, prótesis, educación y esperanza. Por órdenes directas de Fidel.

Tampoco voy a olvidar que las tres niñas, que luego me adoptarían de padre, luego de haber quedado huérfanas en la guerra salvadoreña, encontraron en Cuba un hogar seguro para superar sus traumas y crecer estudiando. Por órdenes de Fidel. Ellas no serían las mujeres fuertes y seguras que hoy alegran mi vida, si se hubieran tenido que quedar en El Salvador durante la guerra. Pero tampoco si luego del fin de la guerra no hubieran salido de Cuba…

No voy a olvidar con qué apoyo incondicional nos recibieron en Cuba cuando necesitábamos apoyo para terminar nuestros documentales de guerra, y cuando asistimos a los Festivales de La Habana. Santiago Álvarez, el padre del documental cubano, y los colegas de la Televisión cubana y del ECIFAR (Estudios Cinematográficos, de Televisión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias) nos brindaron apoyo moral y técnico, incluso cuando las eminencias del ICAIC (el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos) no quisieron parar bola a estos cineastas-guerrilleros que no correspondimos ni a su estética ni a su discurso revolucionario. Por órdenes de Fidel recibimos todo el apoyo que pedimos – y más: Contra fuerte resistencia de la élite cultural cubana pudimos competir en igualdad de condiciones en los festivales de La Habana y ganar premios para nuestras producciones.

Por esto, sobre todo por la historia de los lisiados y de los cientos de niños acogidos por Cuba, como mis hijas, me es imposible unirme al coro de desprecio a Cuba, que se expresa ahora que murió Fidel. Pero tampoco me puedo unir al otro coro, que endiosa a Fidel Castro. No puedo odiar la revolución cubana, ni puedo continuar viéndola como ejemplo a seguir.

Es difícil no a amar a los cubanos, su alegría, su hospitalidad – su capacidad de subsistir tan parecida a la de los salvadoreños. Pero también es imposible amar las profundas injusticias en el país que prometió el fin de las desigualdades. Ya en los años 80 que frecuentemente viajé a Cuba, era penoso observar la brecha insoportable entre los que tenían acceso a dólares y privilegios, y los que tuvieron que sobrevivir en una miseria generalizada. Como invitados del partido, siempre éramos partícipes de los privilegios. Más difícil aun era observar la falta de libertad, de debate, de pluralismo de pensamiento – y el miedo de la gente de hablar con franqueza. En 1989 estuvo con mis amigos del ECIFAR, militares y cineastas, cuando comenzó el juicio contra el general Arnaldo Ochoa, héroe de la guerrilla, del combate contra la invasión de la Bahía de los Cochinos, y de la guerra de Angola. Fui testigo del terrible impacto que este juicio -y el posterior fusilamiento de Ochoa por supuesto narcotráfico- tuvo entre los militares cubanos. Todos sabían que el apoyo al narcotráfico se había dado por órdenes de los hermanos Casto, y que Ochoa y otros fueron los chivos expiatorios que había que sacrificar. Mis amigos del ECIFAR dejaron de hablar de política – y del futuro. Dejaron de creer en una revolución que estaba comiendo a sus hijos más fieles. Yo también.

Años después observé como un militar golpista llamado Hugo Chávez llegó a la renunión del Foro de Sao Paulo en San Salvador, donde (con toda razón) nadie le quería hacer caso – y como por órdenes de Fidel a este hombre se convirtió en líder y ‘faro’ de la izquierda latinoamericana, corrompiéndola. Vi de cerca en Venezuela como, por órdenes de Fidel, cuadros partidarios, policías y militares cubanos ayudaron a Chávez a desmontar la democracia, las instituciones republicanas, y levantar un régimen represivo.

Fidel no hizo esto por amor al burdo populismo y militarismo de Chávez, sino para garantizar, por unos años más, la sobrevivencia económica de su país. Igual como había hecho antes, convirtiendo su movimiento de rebeldía patriótica y anti dictatorial en un satélite y Cuba en bastión militar de la Unión Soviética – sacrificando la revolución cubana, no por amor al comunismo, sino por cálculos geopolíticos y para no verse obligado a hacer la paz con Estados Unidos. Esta paz de todos modos la hizo, años después, su hermano Raúl, cuando la Unión Soviética ya no existía y Venezuela entró en crisis. Y ahora, inundado de dólares, Cuba se ha convertido en el país con más la desigualdad social del continente – pero hasta ahora sin conceder a la disidencia y la oposición más derechos a organizarse y expresarse.

No tengo razón de alegrarme de la muerte de Fidel, pero sí de la certeza que sin él como guardián del discurso revolucionario, la transición democrática en Cuba será más dinámica, más audaz y más rápida. Y porque así, sin el papa de la fe socialista, tal vez también la izquierda latinoamericana, incluyendo la salvadoreña, se logre liberar de la tutela de un socialismo antidemocrático.

(El Diario de Hoy) 

viernes, 25 de noviembre de 2016

Telegramas urgentes a figuras e instituciones públicas: A ver quién se anima a contestar

Diputados: Elegir magistrados de Corte de Cuentas cercanos al PCN no es buena idea. Ya sabemos como trabajan.

Embajadores:
En vez de inspeccionar un sitio de construcción en el penal Izalco, pidan visitar un penal donde pueden hablar con internos, p.ej. ejemplo Quezaltepeque. Pregunten por tuberculosis.

Alcalde Bukele:
¿Cómo se les ocurrió comprar los dominios para las clonaciones de LPG bajo mi nombre y pagarlos con su propia tarjeta de crédito?

Oscar Ortiz:
¿Quién en CAPRES tiene formación suficiente para conocer la palabra ‘Némesis’, pero no suficiente para conocer sus significados: venganza o enemigo invencible?

ARENA:
¿El partido y su fracción va a respaldar la iniciativa de René Portillo Cuadra de penalizar la manipulación del presupuesto?

Mauricio Interiano:
¿Vas a defender a las diputadas que no votaron por los 550 millones – o vas a defender el derecho del jefe de fracción de imponer como votar?

Fiscal General:
¿Por qué aun no ha emitido orden de captura contra Mauricio Funes? ¿Sólo porque ya se ausentó?

Hato Hasbún:
¿Dónde estás? De todos los temas que durante años hablaste diariamente, ahora sólo escuchamos a Oscar Ortiz.

General Atilio Benítez
: Le recomiendo que, al solo tener la votación de la Asamblea a su favor, renuncie al fuero y defienda su honor ante la corte. Lo apoyaría.

Diputado Gallegos:
Sólo creería en su nuevo discurso conciliador, si públicamente renunciara a postulados que ha defendido durante años: la pena de muerte y el derecho de tomar la justicia en sus manos. Ya llegó al cargo, haga un Trump…

Prensa Gráfica:
Cuidadito que no vaya crear su propio ‘némesis’. Estas batallas, como la que ustedes tienen contra Bukele, o las ganan, o habrán hecho invencible al adversario. Vea Trump.

Gerson Martínez:
A nombre de todos los que amamos el arte, le rogamos que deje de aprovechar su cargo para imponer sus gustos cursi. O instala un comisión de expertos independientes, o deje de poner monumentos.

Secretaria de Cultura de la Presidencia:
¿Cuándo va a cumplir la promesa de exhibir las obras de la “Ultima Cena”, censuradas el año pasado? ¿O hay un veto definitivo de CAPRES?

Casa Presidencial:
¿Qué pasa con el nieto del presidente y su salida de parranda nocturna, que terminó con un ciudadano muerto y la fuga del lugar del accidente? ¿El presidente va a mantener silencio?

Saludos a todos,


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(MAS!/El Diario de Hoy)

martes, 22 de noviembre de 2016

Carta a ARENA: Hagan lo correcto, sin dejarse chantajear por nadie

Estimados areneros:
Voy a retomar unas palabras que les dije en cartas anteriores. El 29 de octubre, saliendo de viaje, les escribí: “Espero que los diputados no le den ningún cheque en blanco al gobierno; o sea, ningún préstamo sin que el gobierno corrija el presupuesto para el 2017 y firme con el FMI los compromisos adquiridos en la negociación.” Al regresar me di cuenta que exactamente esto pasó: un salvataje sin garantías de nada. Ustedes le aprobaron al gobierno 550 millones de dólares, pero el presupuesto para el 2017 no está corregido para responder al mandato constitucional. Ustedes dieron votos para una Ley de Responsabilidad Fiscal que, según los expertos de su propio partido, no tiene dientes. Se inyectó sangre, pero no lograron parar la hemorragia.

Al solo regresar al país y sin todavía poder entender bien lo que había pasado, les escribí en la carta del 15 de noviembre: “Como oposición tienen la obligación de evitar que el gobierno lleve al país al impago – pero no de ayudarle al gobierno a esconder datos y seguir mintiendo a la ciudadanía. Esto sería complicidad. En estas negociaciones fiscales no puede haber compromiso de confidencialidad con el gobierno que vaya encima del compromiso de transparencia que ustedes tienen con los ciudadanos.” Ahora, una semana después me doy cuenta que no hay transparencia sobre cómo se llegó al acuerdo sobre los 550 millones. O sea, nadie entiendo cómo ARENA, que tuvo el sartén por el mango, al fin se dejó torcer el brazo. Tuve que armar el rompecabezas arrancándoles confidencias a varios de los actores y expertos involucrados.

No tiene sentido derramar lágrimas sobre leche derramada. La negociación no ha terminado, y si ustedes están dispuestos a hacer un análisis crítico (y autocrítico), lo que no se logró en la primera ronda se puede arreglar en las siguientes.

Para lograr esto, hay algunos pasos lógicos que tienen que dar.

  • Cambiar su el equipo de negociación y no permitir nunca que uno de sus negociadores vaya sólo a una bilateral a Casa Presidencial.
  • Ahora que el gobierno está urgido que se elijan los magistrados de la Corte de Cuentas, aprovechar esta situación e insistan que se seleccionen exclusivamente profesionales idóneos e independientes. Si el FMLN no accede a esto, que se olvide a cobrar el cheque de los 550 millones..
  • Poner como condición para cualquier acuerdo futuro que primero se haga una reforma a la recién aprobada Ley de Responsabilidad Fiscal, poniéndole los dientes necesarios. La otra vía sería poner los dientes que faltan directamente al Código Penal. Si el presidente veta esta reforma, no habrá acuerdo.
  • Una vez que se tiene una legislación con sólidos dientes penales, se resuelve el problema con el presupuesto 2017. El mismo gobierno lo va a retirar y rehacer el presupuesto, como la Constitución manda – para evitarse consecuencias legales.
  • Poner como segundo candado un acuerdo vinculante con el Fondo Monetario Internacional.
  • Involucrar a los diputados y la opinión pública en cada paso de la negociación. Escuchen a su propia gente y sus amigos. Todos sabemos que en la última votación, si no hubiera sido por presión de la jefatura, mucho más que 3 diputados se hubieran negado a ratificar el acuerdo de la mesa fiscal.
  • Insistir en que el gobierno conteste la pregunta de Manuel Hinds: ¿Dónde está el pisto, que al gobierno entró por recaudación y préstamos?
Una vez que están los 4 candados (una Corte de Cuentas independiente, acuerdo con el FMI, Ley con dientes, y transparencia hacía la sociedad), y sólo entonces, la mesa estará nivelada y se podrá discutir la esencia del asunto: ¿Cómo parar la hemorragia?

Una vez que se tenga los candados y esté parada la hemorragia, hay que ponerle al paciente la sangre que sea necesaria. Antes, no tiene sentido. Cualquier neurocirujano les puede explicar esto.

Les deseo la paciencia, la sabiduría y el coraje de hacer lo correcto, sin dejarse chantajear por el gobierno y por su propios miedos a las encuestas. Saludos,


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(MAS!/El Diario de Hoy)

martes, 15 de noviembre de 2016

Carta a la oposición: ¿Confidencialidad o transparencia?

Estimados amigos:
Okay, ya lograron el salvataje de las finanzas públicas. Con los 550 millones de dólares en bonos, que ustedes autorizaron, el gobierno supuestamente puede llegar al fin del año, cumpliendo sus obligaciones con pensionados, militares retirados, proveedores, acreedores, alcaldías, maestros, médicos, policías etcétera.

¿Y ahora qué? 


Todavía nadie ha contestado la pregunta del millón (más bien de los millones) que todos nos hemos hecho: ¿Qué hicieron con los fondos reservados en el presupuesto vigente para todas las obligaciones que ahora se pagarán con los 550 millones de deuda adicional? ¿Qué se hizo este pisto? Si han incurrido en gastos adicionales, fuera del presupuesto, ¿por qué no solicitaron autorización a la Asamblea? Si el presupuesto no fue modificado por la Asamblea, autorizando gastos no previstos, la única conclusión es que estamos pagando dos veces por las mismas cosas, una vez con los impuestos incluidos en el presupuestos 2016, y ahora autorizando 550 millones, que en algún momento también tendremos que cancelar.

Ahora hay dos posibilidades: O la oposición, en la ‘mesa fiscal’ con el gobierno, recibió respuestas satisfactorias a estas interrogantes, entonces cabe preguntar: ¿Por qué la oposición no ha hecho públicos estos datos? En este caso tenemos un problema de transparencia. O ustedes como oposición han autorizado 550 millones de salvataje sin ninguna rendición de cuentas confiable por parte del FMLN y su gobierno. En este caso tenemos un problema político grave.

Tengo entendido que ustedes han puesto como condición que la mesa fiscal que tienen con el gobierno revise punto por punto el presupuesto 2017, para asegurar que esta vez sea completo, realista y equilibrado. Cosa que teóricamente no puede ser sujeto de mucha negociación, por que es un mandato constitucional.

Lo que no tengo claro es si ustedes, antes de autorizar este salvataje, consiguieron del gobierno un compromiso legalmente vinculante que garantiza una exitosa y estricta revisión del próximo presupuesto. Digo vinculante, porque promesas y discursos no valen el papel donde están impresos. Si no hay compromisos vinculantes, por ejemplo plasmados en un convenio suscrito con el Fondo Monetario Internacional, ustedes nuevamente terminaron dando al gobierno un cheque en blanco. Y ya sabemos lo que los gobiernos, sobre de corte  populista, hacen con cheques blancos.

Ya no esperamos nada del gobierno en cuanto a transparencia en todos estos asuntos, pero de ustedes sí. Tienen la obligación inalienable de compensar el permanente déficit que el gobierno tiene en cuanto a rendición de cuentas. Si no ustedes, ¿quién va a explicar a los ciudadanos lo que se negoció y acordó en la mesa fiscal  y en base de qué datos antes no disponibles? Estoy de acuerdo que ustedes, como oposición, tienen la obligación de evitar que el gobierno lleve al país al impago, y de ayudarle al gobierno a salir de la crisis, pero no tienen ninguna obligación de ayudarle al gobierno a esconder datos y seguir mintiendo a la ciudadanía. Esto sería complicidad.

En este sentido, en estas negociaciones fiscales no puede haber compromiso de confidencialidad con el gobierno que vaya encima del compromiso de transparencia que ustedes tienen con los ciudadanos. Saludos,
44298-firma-paolo 

(MAS!/El Diario de Hoy) 

sábado, 12 de noviembre de 2016

Carta a los escépticos: “Lo resolvemos”


Estimados amigos:
Muchas veces encontré gente en El Salvador que me dijo: “Qué locura lo del millón de refugiados de Siria, Irak y Afganistán que la señora Merkel ha admitido en Alemania.” Yo siempre dije: no es locura, es lo único decente que los alemanes y su gobierno pueden hacer.

¿Recuerdan la frase célebre que Angela Merkel repitió cada vez que algunos alemanes resentidos y racistas se quejaron: “Wir schaffen das” (lo resolvemos)? Es la versión de la señora Merkel, la política menos populista de Europa, de la consigna de Obama: “Yes, we can.” Pero ella con esta su frase no estaba prometiendo transformaciones, ni ‘el cambio’, ni un mejor mundo. No estaba prometiendo nada a sus votantes, los estaba retando a hacer lo correcto, lo decente, lo difícil pero factible.

En dos años, un millón y medio de refugiados de países con guerras civiles (que más bien son guerras anticiviles) han llegado a Alemania y reciben atención médica y sicológica, un techo, cursos de alemán y vocacionales. La meta: integrarlos en la sociedad alemana.

Ahora que estoy en Alemania, fui a visitar el ‘Café Mandela’ en Osnabrück, uno de miles de centros de atención a los refugiados en todas las ciudades alemanas. Estos son manejados por Iglesias, sindicatos, ONGs e iniciativas ciudadanas. Miles de voluntarios trabajan en estas instituciones.
En ‘Café Mandela’ los asilados reciben asesoría legal, ayuda para conseguir trabajo o apartamentos, pero sobre todo contacto humano. Cientos de ciudadanos alemanes frecuentan el café para hablar con los recién llegados, para jugar ajedrez con ellos, para organizar rondas de discusión o de artesanía. En esencia, les hacen sentir bienvenidos y tomados en cuenta.

Encuentro en esta tarde a 5 señoras alemanas dando clases individuales de alemán. Cada una ha adoptado a uno, dos o tres refugiados, y llegan dos o tres veces cada semana para practicar conversación. Encuentro a tres abogados que dan asesoría para enfrentar la carrera de obstáculos en la burocracia. Encuentro a una sicóloga alemana que habla árabe y da atención a los traumas de guerra que sufrieron en sus países, sobre todo a niños. Encuentro a dos médicos que dan consulta gratis. Encuentro a dos jóvenes de Alepo que asisten a tres diferentes cursos de alemán, para poder conseguir trabajo lo antes posible. Encuentro que una muchacha de Etiopía da clases de artesanía a sirios y alemanes.

La coordinadora del ‘Café Mandela’ es la única que tiene un salario, lo paga la Iglesia Luterana. Todos los demás son voluntarios: estudiantes, pensionados, profesores, profesionales. Una muchacha, estudiante de la Universidad de Osnabrück, tiene un año de dedicar entre 4 y cinco horas diarias al ‘Café Mandela’. Ella dice: “aprendí con este trabajo mucho más que en la carrera académica”.

Me cuenta que en Osnabrück, una ciudad de 165 mil habitantes, viven como 6 mil refugiados. “¿Cómo 165 mil habitantes no vamos a tener capacidad de integrar a 6 mil asilados?” Y me repite la frase de Merkel: “Wir schaffen das!”

En Osnabrück hay unas 50 iniciativas como el ‘Café Mandela’. No todos los ciudadanos comparten esta ‘cultura de la bienvenida’ (un término nuevo en el léxico alemán), pero tampoco hay ataques a asilados, ni marchas de los movimientos antiinmigrantes. La ciudad y sus instituciones no son rebasadas. Resuelven.

Al principio, cuando los alemanes se vieron enfrentados con el número mágico del millón de refugiados que llegaron cuando Angela Merkel abrió las fronteras, mucha gente se asustó. Hoy que el número ha llegado a 1.5 millones, pero repartidos entre todas las ciudades y pueblos del país, resulta que no hay ninguna razón para asustarse. Vi en Baviera pueblos con 5 mil habitantes que les toca albergar a 100 ó 150 refugiados y no hay crisis, hay suficientes recursos, tanto económicos como humanos para atenderlos. Y habrá también para integrarlos. “Wir schaffen das!”

Angela Merkel tuvo razón cuando dijo que Alemania, si no está dispuesta y capaz a resolver este reto, sería un país inhumano. Y que ella no quiere gobernar un país inhumano. Y en ‘Café Mandela’ me di cuenta que muchos ciudadanos dicen lo mismo y lo traducen en acción.

En el ‘Café Mandela’ me sentí orgulloso de mi otro país. El mundo no es como lo pinta Trump. Para él, Merkel es un pésimo ejemplo, un peligro para el la civilización del hombre blanco.

¿Qué significa todo esto para nosotros en El Salvador? No sé. Hay que reflexionar sobre esto. No tenemos ninguna ola de refugiados. Pero tenemos cientos de miles de compatriotas que igual necesitan integración.

Saludos,

44298-firma-paolo 

viernes, 11 de noviembre de 2016

Carta a mis amigos en Estados Unidos: ¿Por qué ganó un populista?



Estimados amigos:
¿Qué diablos pasó para que ustedes ayer amanecieran con lo impensable: un presidente Donald Trump? Este hombre, que tan merecidamente se ganó el desprecio y rechazo de la mayoría de las mujeres, la mayoría de los afroamericanos y latinos, y la mayoría de los mejor educados del país, ganó las elecciones. ¿Cómo es posible? Revisando las redes sociales veo que muchos de ustedes se están haciendo las mismas preguntas.

Revisando los primeros análisis, la culpa directa la tienen los hombres blancos, que viven en ciudades con menos de 50 mil habitantes o en zonas rurales; que además nunca terminaron el college y que además son evangélicos o católicos creyentes y tienen más de 45 años. Este es el perfil del votante que llevó al poder a Trump.

Muchos analistas superficiales (o interesados) incluyen en este perfil a los trabajadores y los desempleados, pero las cifras demuestran otra verdad: Entre los que ganan menos de 50 mil dólares al año, una gran mayoría ha votado demócrata, como siempre. Y entre los que ganan más de 100 mil al año, una clara mayoría ha votado por Trump. Es mentira el análisis que están vendiéndoles que la culpa la tienen los trabajadores, y que el tema que hizo ganar a Trump es la economía y los jobs.

Lo que algunos llaman la ‘Trump Revolution’, no es una revolución social, como la quieren vender. Mentira. ¿Cómo va a haber una revolución social encabezada por un especulador multimillonario? Es una ‘revolución’ cultural, más bien una contrarrevolución para revertir los avances de una sociedad liberal, tolerante y abierta: derechos de mujeres; derechos civiles de afroamericanos, minorías raciales y migrantes; conquistas sociales como el seguro médico para todos. Los motores principales de esta contrarrevolución no son la pobreza y el desempleo, sino el racismo, el nacionalismo, el machismo, la mentalidad autoritaria,  y el profundo miedo a las transformaciones que desembocan en una sociedad donde un afroamericano o una mujer pueden ser líderes de la nación. Lo que llevó al poder a Trump fue una coalición oportunista de todas estas corrientes que apostaron a él, porque no aguantan la idea de que luego de un negro asuma la presidencia una mujer.

Culpa del triunfo de Trump también tienen el 29 % de latinos que votaron por Trump, pensando que los van a aceptar como ciudadanos legítimos si se desmarcan de los migrantes nuevos, contentos que ya son los últimos en el ‘food chain’ y en la cadena de discriminación. Es el rechazo de los últimos que entraron al barco contra los náufragos…

Pero del desastre que ahora espera a Estados Unidos con un presidente populista y autoritario también tienen culpa las elites liberales (e incluso de izquierda) que movilizaron contra Trump pero sin entusiasmo por su propia candidata. A estas elites liberales hay que preguntar: Si no lograron apoyar de todo corazón a Hillary, ¿por qué diablos no postularon a alguien que puede defender y continuar con credibilidad y pasión contagiosa las reformas y el avance de los derechos civiles?

Y por supuesto tiene culpa la elite republicana, que no pudo esconder su menosprecio por Trump, pero que no hicieron nada para abortar su ascenso a la candidatura y ahora a la presidencia. Pensaron -y siguen pensando- que podrán instrumentalizarlo, cada uno por sus propios fines, unos contra el aborto, otros contra Obamacare, otros contra la globalización y el libre comercio, otros contra la integración racial y de migrantes y otros contra el feminismo. También los industriales y los conservadores alemanes pensaron que podían instrumentalizar a Hitler…

¿Qué hacer ahora? Esto lo tienen que contestar -no sólo en discurso, sino en la práctica- ustedes, mis amigos. Les deseo mucha sabiduría y muchas valentía. Saludos, su amigo



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(MAS! El Diario de Hoy)

lunes, 7 de noviembre de 2016

Columna transversal: El reencuentro

90 años son una vida larga. Y a veces una vida llena. Fui a Alemania a celebrar los 90 años de mi hermano mayor. Aparte de sus hermanos, hijos, nietos y sobrinos habían llegado a Düsseldorf gente de la India y Eritrea. Escucharlos hablar del impacto que mi hermano Lüder ha tenido sobre sus vidas y comunidades me ha hecho tomar conciencia de la vida que este hombre ha llevado, de su compromiso humanitario —y del carácter revolucionario de su labor de toda la vida.

No siempre lo he visto así. Por el contrario. Yo me autoproclamé el revolucionario de la familia, el que quería cambiar el mundo —y siempre he visto a mi hermano como el conservador del clan.

Cuando comencé a politizarme, tuve dos influencias contrarias en la familia: mi hermano Ulf, catedrático y activista del trabajo social, me haló hacia la izquierda; Lüder trató de halarme hacia un profundo cristianismo y un movimiento internacional, de auge en los años 60, que se llamaba “Moral Re-Armament”, algo como “Armamento Moral”. Cuando tenía 15 años, Lüder me llevó a un congreso de este movimiento —y salí espantado. Para mí, era una secta. Me fui politizando con la izquierda, en el Partido Socialdemócrata y luego con el movimiento estudiantil antiautoritario del 68. Y todo lo que mi hermano representaba para mí era una desviación de los verdaderos problemas del mundo, que gritaban por transformaciones radicales, no por sermones moralistas.


Cuando yo estaba inmerso en la rebelión del 68, Lüder anunció que iba a vender su exitoso negocio de arquitecto paisajista e invertir todo —dinero, trabajo, compromiso personal— en proyectos humanitarios en la India. Primero inició un proyecto de pozos para agua potable, luego fundó una organización que recogía a niños huérfanos o abandonados y les dio techo, comida, salud y educación. Igual, para mí esto era poner parches, yo quería la revolución. Cuando dejé mi carrera como periodista para trabajar en una fábrica y organizar las bases para radicalizar el sindicato, ni siquiera tuve conciencia que estuve haciendo algo muy parecido al rumbo que había tomado mi hermano.

Igual, cuando fui a El Salvador para participar en la guerrilla, nunca se me cruzó por la cabeza que los dos estábamos en vidas paralelas. No pude verlo, las diferencias ideológicas eran demasiado grandes…

Hablando con sus amigos de la India y Etiopía, donde Lüder luego lanzó proyectos similares para jóvenes, hoy me doy cuenta que en ambos países lo ven y admiran como un revolucionario social. Me cuentan que en la India unos 40 mil niños se beneficiaron de la labor de mi hermano, con una concepción bien emancipativa. Miles de ellos llegaron a graduarse en universidades, y muchos de ellos ahora son líderes de la emergente sociedad civil de la India. Los que llegaron a Düsseldorf son exalumnos de los proyectos dirigidos por Lüder y hablan de él como si fuera Martin Luther King o Nelson Mandela. Semejante cosa pasó en Etiopía donde Lüder comenzó su trabajo en 1974, en medio de una guerra civil y una sequía, que ambos mataron a cientos de miles. Miles de jóvenes no solo fueron rescatados sino convertidos en líderes sociales, comunales, religiosos y políticos.

En los últimos 20 años, cada vez que vi a mi hermano, nos dimos cuenta que ambos habíamos flexibilizado nuestras posiciones y desarrollado mucho más tolerancia —y autocrítica. Pero fue hasta esta fiesta de sus 90 años y escuchando a sus amigos de la India y de Eritrea, que tomé conciencia del impacto social y revolucionario que durante décadas ha tenido mi hermano, supuestamente un moralista incapaz de ver que al mundo hay que cambiarlo. Lo cambió profundamente, mucho más que yo. También me di cuenta que mi hermano ha inculcado a sus 4 hijos, ahora profesionales hechos, un enorme respeto por las decisiones personales y políticas que yo he tomado en mi vida. Hablando con ellos, resulta que siempre han visto que la vida de su padre y la de su tío eran vidas paralelas y no contrarias. Uno de ellos me dijo: Aunque casi no te conozco, para nosotros siempre has sido un ejemplo en cuanto al compromiso de intervenir donde hay pobreza e injusticia.

Mi hermano tuvo que cumplir 90 años para que yo me diera cuenta de todo lo que compartimos, a pesar de diferentes vestimentas ideológicas.

Me doy cuenta que en última instancia no son las ideologías las que cuentan, sino las acciones y su consistencia. Qué bueno que haya decidido viajar a Alemania para celebrar el cumpleaños de mi hermano mayor.
(El Diario de Hoy)

sábado, 5 de noviembre de 2016

Carta a los borregos: Condenados a la ridiculez

En El Salvador, con justa razón ha aparecido en el debate público el término ‘borregos’. Se refiere a la tendencia de estar ciego a los pecados de los propios y defender la corrupción o los errores de personas, solo por su ideología cercana. Es parte de la inmadurez de nuestra cultura política. Ya hay muchos que se han liberado de este ‘borreguismo’ y constituyen una opinión pública crítica y auto crítica.

El borreguismo tiene incluso una dimensión internacional. Se encuentra gente de izquierda que a capa y espadas defienden a personajes como Cristina Kirchner, ex presidenta de Argentina, a pesar del carácter evidentemente corrupto de su gestión. No la defienden porque sea de izquierda, porque nunca lo ha sido, sino porque fue fiel aliada de Hugo Chávez y su infeliz sucesor Maduro, a quien los simpatizantes y dirigentes del FMLN también defienden, con el peligro de hundirse con él, y muy a pesar del visible desastre en que ha metido a Venezuela.

Igual no cuesta encontrar simpatizantes -y sospecho incluso dirigentes- de ARENA que se dedican a defender a Donald Trump, porque siempre han simpatizado con los republicanos. Y tal vez porque algunos planteamientos de Trump en materia de impuestos y en contra de las excesivas regulaciones del Estado les simpatizan. Pueden tener incluso razón en compartir ciertas posiciones con Trump, pero no en hacerse del ojo pacho ante el hecho de que este hombre es profundamente antidemocrático, racista, populista manipulador y que propone políticas que son sumamente peligrosas para El Salvador. Sus políticas antiinmigrantes, por ejemplo, son una amenaza para nuestros compatriotas y para nuestro país. Y su retórica contra el Libre Comercio, puesta en práctica de una administración Trump, sería un atentado contra nuestros intereses nacionales. Sin embargo, en las redes sociales aparecen salvadoreños que defienden a Trump, simplemente porque son ‘de derecha’ o porque disienten con las políticas de Obama y Hillary Clinton.

Hay muchas razones para disentir de la señora Clinton, y varias de las críticas que le hacen las comparto. Pero de ahí a desear ver en la Casa Blanca a un patán como Donald Trump es un paso irracional. No menos irracional que desear que Nicolás Maduro siga gobernando en Venezuela, a pesar de que ya hundió a ese país en lo económico, social, político y moral.

A los borregos de izquierda y de derecha hay que decirles: usen su propia cabeza, en vez de dejarse dominar ciegamente por esquemas ideológicos. En política (y en la vida) todo es relativo, uno puede ser de izquierda y detestar a Ortega, Maduro y Funes; o de derecha y oponerse a Trump y al intento de Juan Orlando Hernández de introducir la reelección presidencial en Honduras. Uno puede ser de izquierda y hablar en voz alta contra la supuesta corrupción de Mauricio Funes o contra los presuntos grupos de exterminio que organiza el FMLN. Igual que uno puede ser de derecha y exigir que se castiguen a funcionarios de ARENA envueltos en casos de corrupción. Estas cosas no son traición. Por lo contrario, traición es la complacencia con la corrupción en el propio campo. Limpiar la casa no es traición, pero permitir que se siga ensuciando lo es. No defender principios es traición.

Por suerte, los borregos están perdiendo la batalla contra una sociedad cada vez más crítica. Es más: la gente se ríe de los tontos útiles que siguen apoyando a líderes falsos. Quedan como pendejos y carentes de carácter. He detectado que el humor es el arma más efectiva contra el borreguismo…
No se preocupen: No es una falla salvadoreña. En mi viaje a Alemania (donde escribo esta carta) he encontrado a muchos alemanes -de izquierda y de derecha- que repiten consignas tontas contra la globalización y la integración europea, cuando ambos son la base del bienestar y la riqueza de su país. Se dejan movilizar por populistas que apelan a sus peores resentimientos y sus más oscuras emociones. Pero también en Europa existe una sociedad civil racional y crítica que es inmune contra estas payasadas de Marine Le Pen (derecha) o Pablo Iglesias (izquierda). Accidentes como el Brexit pasan, pero no se van a repetir. También en Estados Unidos suficientes republicanos tienen el valor de oponerse a Donald Trump, y es por esto que no va a ganar, no por el encanto de Hillary Clinton.

Así que, estimados borregos de todos los colores, acostúmbrense al hecho que en todas partes van perdiendo la batalla. A Maduro lo van a sacar del Palacio de Miraflores los habitantes de los barrios, que hace 10 años fueron baluartes del chavismo. Y a Trump lo van a derrotar los republicanos con principios.

Saludos,


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(MAS!/El Diario de Hoy)

jueves, 3 de noviembre de 2016

Carta a los usuarios de las redes sociales: Luchemos contra los trolls

Sólo en lo que va de este mes de octubre, más de 3 mil cuentas falsas han invadido mi cuenta de Twitter. Unos 100 diariamente. Lo sé, porque me he tomado la molestia de todos los días revisar los nuevos seguidores a mi cuenta – y de bloquear a todas las cuentas que a todas luces son falsas y no representan a personas reales que quieren participar del maravilloso intercambio de información y opinión que nos facilita Twitter. Para mi, este medio de comunicación es tan valioso que vale la pena dedicar cada día una hora para mantenerlo limpio.

Son avalanchas de cuentas falsas, que solo se pueden explicar con la existencia de centros de desinformación que planifican, financian y dirigen estas invasiones, a lo mejor con protección de instancias estatales y con ayuda de programas especializadas que generan miles de cuentas falsas. No tengo idea porque estos centros de trolles han decidido invadir masivamente mi cuenta – y las de otros que nos dedicamos a la generación de opinión pública y debate de ideas. Parece no tener sentido, pero algún propósito oscuro tendrán para dedicar tantos recursos a estas invasiones.

Tal vez su propósito sea poder denunciar que entre mis 51 mil seguidores hay un alto porcentaje de cuentas falsas, y con esto restar credibilidad a lo que publico. Ya los trolls relacionados a algunos de los centros de desinformación, por ejemplo el mal llamado ‘Sociedad Civil’ y otro conducido por el tal ‘Brozo’, se han dedicado a denunciar que este servidor está comprando cuentas falsas para inflar su número de seguidores.

Como durante varios años no revisé la lista de mis seguidores, es bien posible que en ella se hayan infiltrado h miles de cuentas falsas, que difícilmente voy a tener capacidad y tiempo de erradicar. Una reciente publicación del periódico español ABC afirmó que según sus investigaciones centros digitales relacionados con el FMLN han acumulado no menos de 300 mil cuentas falsas en Twitter. Sólo en El Salvador…

Otros tuiteros, como Marvin Galeas, ante esta contaminación de Twitter han decidido retirarse de este medio. Yo no estoy dispuesto de hacer esto – por tanto opto por la otra opción: eliminar diariamente las cuentas falsas que caen. No las puedo eliminar de Twitter, pero sí de mi cuenta, bloqueándolas. Todos que aman Twitter como medio de comunicación democrático deberían hacer lo mismo, en vez de abandonar este espacio de comunicación social y dejarlo a los desinformadores. La democracia así es: abre espacios también a los enemigos de la democracia. No la podemos abandonar por esto, más bien hay que defenderla. Lo mismo es válido para las redes sociales y su gran potencial de democratización de las comunicaciones.

Bloquear a las cuantas falsas es fácil: Todos los seguidores nuevos aparecen en el timeline de ‘notificaciones’ – y usando las aplicaciones de Twitter en Android o IOS es bien fácil bloquearlas. Muchos ni siquiera se toman la molestia de poner fotos, entonces parecen unos huevitos. Si además no tienen propios seguidores o muy pocos, y tampoco han publicado contenido, simplemente hay que bloquearlos. Son trolls o blots, son mentira, son una peste. Muchas de las cuantas falsas se identifican con nombres que incluyen combinaciones de cifras; muchas otras tienen en vez de fotos muñequitos o grafitis… hay que bloquearlos.

Yo lo voy a seguir haciendo diariamente, hasta que se cansen a invadir mi cuenta. O hasta al fin Twitter se decida a identificarlas y erradicarlas. Tiene la tecnología para hacerlo. Es parte de la lucha contra la contaminación que vuelve hostil nuestro ambiente.

Dedos a la obra. Saludos,
44298-firma-paolo
(El Diario de Hoy)

martes, 1 de noviembre de 2016

Carta a Elías Antonio Saca: No quiero que te humillen, quiero justicia

Estimado Tony:
No me causa ninguna satisfacción el hecho que estés ahora en las bartolinas de la DAN, posiblemente en la misma celda que hace poco habitó Paco Flores y luego mi amigo Raúl Mijango. Me causa tristeza. Satisfacción me causa ver que la justicia al fin da señales de poner fin a la impunidad.

Muchos han expresado alegría por la noticia de tu arresto. Pero temo que no es tanto la alegría de que nace de la justicia, sino más bien la alegría del mal ajeno, la famosa ‘Schadenfreude’ en alemán. Detesto esta reacción maliciosa de sacar alegría del hecho que alguien fue arrestado en la boda de su hijo. Asumo que esto se hizo debido al sentido populista que ya anteriormente, en otros casos, hemos observado en el accionar del actual Fiscal General.

¿Por qué todo esto me causa tristeza? Porque ahora los últimos tres ex presidentes de la República están involucrados en juicios de corrupción. ¿Qué dice esto sobre nuestra democracia? Significa, por una parte, que está en grave peligro de perder legitimidad. Ya hay muchas voces que gustosa y maliciosamente cuestionan el sistema de la democracia representativa, expresada en los partidos políticos. Esto solo abre espacio para demagogos aun peores que ya están al acecho. Pero por otra parte, el hecho que tres ex presidentes estén enfrentando la justicia significa una gran oportunidad de regeneración. Cuál de los dos escenarios será el desenlace de esta situación, ahora depende principalmente de la manera cómo actúe nuestro sistema de justicia, empezando con la Fiscalía y también de la madurez de la sociedad civil, que puede ir por el camino del populismo y querer ver espectáculos; o puede ir por el camino correcto de exigir justicia imparcial, libre de venganzas, show mediático y efectos populistas.

Pero estoy seguro que todo esto no te preocupa. Tu actuación como presidente y como ex presidente nunca fue marcada por el interés en la institucionalidad. Todo lo contrario, tú fuiste quien convirtió la corrupción en sistema, primero en ARENA, luego en el gobierno. No inventaste la corrupción, pero le diste coherencia, la legitimaste con discursos populistas. Fuiste tú quien contaminó el partido, el Estado y la sociedad con este virus del populismo, sustituyendo la racionalidad de la política con la irracionalidad del desenfrenado clientelismo.

Y fuste tú quien abrió el espacio para esta otra versión del populismo simbolizada por Mauricio Funes: el populismo lleno de odio, rencor, sed de venganza e intolerancia. Sin la irresponsabilidad tuya, esta enfermedad nunca hubiera podido capturar al Estado. Y ahora tú mismo caes víctima de estos fantasmas que despertaste. Es irónico, porque tú nunca fuiste vengativo, ni en particular intolerante, ni consumido por odio como Funes y muchos de los que le siguieron en el gobierno. El populismo al que tú abriste espacio, ahora es tan vengativo que cuesta creer que vas a tener un juicio imparcial.

Precisamente esto es lo que hay que exigir. Solo si los juicios contra Funes, Luis Martínez, Quique Rais y el tuyo realmente sirven para descubrir la verdad, o sea, los mecanismos y esquemas de la corrupción incrustados en nuestro sistema político y judicial- nos servirán como primeros pasos de regeneración democrática. En cambio, si estos juicios van en la misma dirección que los juicios vengativos que Mauricio Funes y Luis Martínez celebraron contra Paco Flores y en el caso CEL-ENEL, sólo van a profundizar el problema.

Por esto, no puedo sacar satisfacción de la manera como la PNC y FGR pusieron en escena tu arresto, en medio de la boda de tu hijo. Este espectáculo, igual que la forma mediática como se hicieron los allanamientos en las casas de Funes, no aportan nada a la justicia, solamente al morbo. Este morbo es incompatible con la justicia. Como siempre en El Salvador, poco pan y mucho circo…

Por la simpatía que me despertaste, cuando enfrentaste mis duras críticas con humor y debate, deseo que tengas la capacidad de enfrentar tu juicio con dignidad. No quiero que te humillen, quiero que se haga justicia.

Saludos desde las montañas de los Alpes,
44298-firma-paolo

(MAS!/El Diario de Hoy)