jueves, 21 de julio de 2011

Carta a Mauricio Funes:

Estimado presidente:

Le felicito. Hizo lo correcto vetando la Ley Anti Tabaco. Tiene razón reclamando que esta ley es “excesiva más allá de lo razonable". Coincido plenamente con usted cuando critica la ley por la “utilización innecesaria de la figura de la prohibición”. Me gusta que el presidente de la República piense en la libertad del individuo y en la libertad económica y exija que la ley sólo restringa estas libertades al grado que sea necesario para proteger tas libertades de los no fumadores, no para castigar a los fumadores.

Su veto es una decisión valiente. Sobrarán críticos que dirán que usted sólo quiere seguir fumando habanos en Casa Presidencial; y que yo le apoyo sólo porque quiero que mis clientes sigan fumando libremente en La Ventana. Los dos sabemos que esto no es cierto. Como usted señala correctamente en el veto, está en juego un principio y estoy contento que lo compartimos: no debe haber invasión excesiva del Estado en la conducta de los ciudadanos.

Yo, por mi parte, no tengo ningún inconveniente que haya una ley que prohíba fumar dentro de mis restaurante y mi bar. Pero igual que usted no estoy de acuerdo que para vender cigarros tenga que gestionar una permiso. Y tampoco que se quiera prohibir fumar en las mesas al aire libre de mi restaurante. Ahí está lo “excesivo” que usted señala.

Tengo dos años de esperar alguna acción suya que yo pueda aplaudir. Cuando vetó la reforma electoral hecha por el FMLN para defender el voto por bandera, casi lo hice, pero decidí esperar un tiempo prudente. Y cabal, usted dejó pasar la segunda versión, aunque tiene la misma inconstitucionalidad.

Ahora, con este nuevo veto, me dejo ir aplaudiéndole, senor presidente, porque siento que es una decisión que requiere el valor de ir contracorriente y contra la moda de lo ‘políticamente correcto. Ojala no me defraude.

Saludos, Paolo Lüers

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