jueves, 20 de marzo de 2014

Columna Transversal: Cut your losses

Digo esto en inglés, porque no funciona bien en español: Reducir las pérdidas asumiéndolas. Norman Quijano y ARENA tienen que reconocer ya que perdieron la batalla por la presidencia y dedicarse al futuro. No hay que perder ni un día más para entrar en serio en la tarea de ponerse en forma para las elecciones del 1 de marzo del 2015 (que son las que realmente van a definir el rumbo del país); y en su renovación (de liderazgo, ideario y funcionamiento). De paso sea dicho: estas dos tareas urgentes son dos caras de la misma medalla: Sin renovación, ARENA no estará en condiciones de construir mayoría para el 2015.

No dije que ARENA perdió las elecciones, sino que perdió la batalla por la presidencia. Un partido tiene que estar preparado para ganar en las urnas,y también en las mesas. Si no se capacita para ambas batallas, pierde. Esto es lo que pasó el 9 de marzo. Un partido que no es capaz de movilizar el día de las elecciones un aparato electoral que garantiza que no se pierda en la mesa del conteo ningún voto ganado en la urna, no gana elecciones. Por lo menos no cuando el árbitro es tan parcial como nuestro TSE y cuando el adversario a vencer es el FMLN.
El hecho que ahora ARENA esté llorando y pataleando para que se abran las urnas y se revisen uno por uno los 19 mil votos anulados y los 4 mil impugnados, se debe a un hecho constatable que vale la pena resaltar: ARENA ya no es la maquina electoral invencible de antes. Esta vez se enfrentaron dos maquinas electorales muy disparejas: la del FMLN, super-organizada, altamente motivada, y en la cual cada miembro de junta receptora de votos, cada vigilante de urna, cada supervisor estaba entrenado para lograr anular el máximo de votos de ARENA. Y esta maquina se enfrentó a la de ARENA, en su mayoría compuesta por voluntarios con poca experiencia, sin disciplina partidaria - bien motivada, pero poco entrenada.
Resulta que los vigilantes e integrantes de mesa del FMLN sistemáticamente y en todas las urnas usaron todo tipo de argumentos, hostigamientos y tácticas de desgaste para anular o impugnar votos emitidos para ARENA. Obviamente todos habían recibido línea y entrenamiento para este efecto. Y resulta que sus homólogos de ARENA no estaban preparados, por nada, para esta batalla. Nadie les había enseñado cómo conseguir la anulación de votos, y nadie los había preparado para resistir la presión, a la cual los sujetaba la maquinaria del FMLN, para anular voto de ARENA.
He entrevistado a docenas de personas que cuidaron urnas para ARENA. Al interrogarlos en detalle, todos dijeron que luego de rebatir múltiples intentos de anular votos, al fin dejaron pasar 1 ó 2. Algunos salieron de esta batalla con la satisfacción de haber frustrado 10 intentos de robarles votos y que “solo me metieron dos goles”. No querían ser exageradamente necios, y de todas formas nunca se imaginaban que el resultado iba a ser tan reñido que literalmente cada voto contaba.
Hasta después, cuando vieron el escrutinio nacional, se dieron cuenta que estos 1 ó dos votos nulos que dejaron pasar en su conteo, multiplicados por los más de 10 mil urnas, podrían haber definido las elecciones...
También la dirección del partido se dio hasta después se dio cuenta del fenómeno de las anulaciones masivas. Y cuando ARENA empezó a exigir a gritos que abran las urnas para revisar, inmediatamente el FMLN le restregó en la cara: ¿Y ustedes desconfían de su propia gente, que firmó todas las actas, incluida la constancia de anulaciones e impugnaciones?
La culpa no es de los voluntarios de ARENA. En su gran mayoría son ciudadanos queriendo cumplir un deber cívico. No tienen la malicia de los aparatos electorales profesionales que saben que a veces las elecciones no se ganan o pierden en las urnas, sino en las mesas. Un partido que no es capaz de organizar, motivar, entrenar y supervisar un aparto electoral que en las meses no pierde ningún voto ganado en las urnas, pierde las elecciones. Es parte de la tarea, igual que convencer y movilizar a los votantes.
Si para distraer de este fracaso, de esta misión no cumplida, ARENA inventa otras denuncias de fraude, como las del voto doble de los activistas del FMLN y el voto de los privados de libertad, corre el peligro de perder algo mucho más valioso que una elección: credibilidad. Norman Quijano no merece esto.
Es cierto: Hay que cobrarle al TSE, al presidente de la República y al FMLN todas las irregularidades y violaciones a la ley electoral que cometieron. Ni Funes ni el TSE pueden salir en caballo blanco de estas elecciones viciadas. Pero no reconocer el resultado, cuando se ha perdido por no cumplir las tareas que correspondieron al partido, es un error fatal. Y peor error aun es meter en este lío y exponer a incalculables riegos a la Sala de lo Constitucional, que bien puede ser la última línea de defensa de la institucionalidad democrática. Además, con su recurso Norman Quijano se obliga a mantener, aunque ya peligrosamente aislado, la posición dura de no reconocer a un gobierno, que ante el pueblo y el mundo ya se está constituyendo – por lo menos para las semanas que necesita la Sala para sentenciar. Lo mejor para Norman Quijano y ARENA sería retirar la demanda, felicitar al gobierno entrante y dedicarse a ponerse en forma para la tercera ronda electoral en marzo del 2015. Pasando por la renovación de su liderazgo, su ideario y su funcionamiento.
(El Diario de Hoy)