Escuché los ‘audios presidenciales’ que
publicó la revista digital ‘Factum’. Lo que se presencia ahí, tiene
algo insuperablemente cómico. Algo tan cínico que raya en lo absurdo.
Algo tan absurdo que da risa.
Hay que ubicarse en el tiempo y en el contexto. La grabación refleja
una reunión celebrada el 11 de octubre del 2013. Los participantes son:
Mauricio Funes, entonces presidente de la República, acompañado por su
capo ‘Mecafé’; y Tony Saca, su antecesor en Casa Presidencial,
acompañado por su capo-primo Herbert y por su incondicional César Funes.
A esta altura del partido, Tony Saca ya se había robado decenas de
millones de dólares de fondos públicos. Cuanto realmente robó nunca lo
vamos a saber. Según la acusación del fiscal Douglas Meléndez, se quedó
con la totalidad de la partida reservada de CAPRES, unos 300 millones.
Pero como esto obviamente fue paja mediática y por tanto no lo pudo
comprobar, Meléndez aceptó un juicio abreviado, así que nunca se
estableció cuál fue la porción que de hecho se apropió Saca. Cuando los
presidentes se juntaron para tomar whisky y conspirar, buena parte de
este dinero ya estaba invertido: en sus empresas, en su mansión – y en
su partido GANA.
Por su parte Funes, con 4 años en CAPRES, posiblemente ya había
superado las cifras de Saca. Según Douglas Meléndez, cuando Funes
entregó el poder en junio del 2014, había malversado unos 350 millones, y
nadie sabe que porcentaje te quedó a él, a Vanda, a la Michy y a sus
hijos…
Entonces, aquel 11 de octubre del 2013 están sentados dos dones
tomando whisky. Ambos perfectamente sabían que el otro se había robado
una fortuna – pero de esto, entre caballeros, no se habla. Hablaron
sobre como joder a otro ex presidente, Paco Flores, y como convencer a
la ciudadanía que este su enemigo común se había quedado con 10 millones
de dólares que el gobierno de Taiwán había mandado con cheques a su
nombre. Obviamente, los ahí reunidos, ladrones todos, no se dieron paja
mutuamente hablando de ética, moral y corrupción, tampoco de los
víctimas del terremoto supuestamente defraudados por Flores. No, las
lágrimas de cocodrilo quedaron reservados para los discursos públicos de
Funes. Entre ladrones no se habla así, así que se concentraron en
discutir cómo involucrar a un periodista corrupto, a un fiscal
corrompible, a un fiscal general amigo y a un ministro de Seguridad
inescrupuloso (Ricardo Perdomo). Todo con un solo fin: joder a Paco
Flores – y por tanto a ARENA, faltando cinco meses a las elecciones.
Aunque no lo mencionaron, se trató de facilitar que don Tony podía
regresar al poder y seguir robando. Punto. Una cosa sumamente práctica,
que tiene que ver con sobornos, con amenazas, con tráfico de información
falsa – no con pendejadas nobles como justicia o verdad.
Ahí reside lo cómico de estas conversaciones, lo cínico y lo absurdo.
El triángulo conspirativo entre dos presidentes anteriormente
enfrentados ideológicamente, pero unidos en la corrupción y el odio a
Paco Flores; y el tercero, ausente pero siempre presente: el
todopoderoso Fiscal General Luis Martínez.
No era la única vez que se puso a funcionar este triángulo mafioso
para joder a un adversario. Igual los mismos tres conspiraron para
hundir a don Billy Sol y los otros acusados en el caso CEL-ENEL. Con el
mismo cinismo: todos los conspiradores sabían perfectamente quienes
habían convertido la CEL y a Geotérmica en hoyos negros de la
corrupción: primero Saca, luego Funes, usando los mimos operadores. Con
el caso CEL-ENEL querían matar dos pájaros con un tiro: desacreditar a
Billy Sol, Paco Flores y ARENA – y a la vez levantar una cortina de humo
para esconder su propia administración fraudulenta en la CEL.
Hoy Tony Saca y Luis Martínez conviven en Mariona. Tal vez todavía
andan discutiendo porqué no les funcionó su jugada contra don Billy.
Bueno, la segunda jugada sí les funcionó. No lograron condenar a Paco
Flores, pero sí matarlo. Tampoco Saca logró regresar a poder, pero por o
menos lograron que llegara Sánchez Cerén.
En
resumen, los ex presidentes nos obsequiaron una ópera bufa surrealista, y
el que debe estar riéndose a carcajadas es Paco Flores, apreciando
desde donde esté las piruetas que dio la vida a los tres señores que lo
querían joder…