"Si detesta a Bukele no puede adorar a Trump – y quien detesta a Trump no puede apoyar a Bukele. Representan lo mismo: el menosprecio a la democracia y sus instituciones; su ansiedad de control que los hace dinamitar el orden constitucional; su violencia contra quienes piensan diferente; su egomania."
En la voz del autor:
Publicado en MAS! y DIARIO DE HOY, martes 25 marzo 2025
Estimada amiga:
Usted ha sido mi fiel lectora desde los tiempos que fue de las señoras guardianes de del legado del major Roberto D’abuisson y yo un izquierdista que criticaba ambos, ARENA y el FMLN. Éramos amigos improbables, pero amigos nos hicimos y quiero pensar que aprendimos algo uno del otro. Ahora su amor por mi es aun más grande, porque le encanta la manera como yo critiqué a Nayib Bukele desde el principio de su carrera política, cuando era candidato a alcalde de Nuevo Cuscatlán.
“Usted está diciendo lo que nosotros ya no nos atrevemos a decir”, me escribió recientemente, “aunque no estoy de acuerdo con su rechazo poco objetivo al presidente Trump.”
Le pongo ejemplos de lo peligroso que es un personaje como Trump en el poder – usted compárelo con lo que vive en El Salvador bajo el poder de Bukele.
· Trump amenaza con tomar posesión de Groenlandia, el canal de Panamá, Canadá y la franja de Gaza - “de una u otra manera”, sin descartar el uso de fuerza militar. No es broma sino una amenaza seria que repite casi todos los días.
· Extorsiona a Ucrania con suspenderle la ayuda militar, a menos que le ceda sus recursos naturales y sus plantas de energía eléctrica.
· Con su política de America First, con sus ataques a las organizaciones internacionales y con su uso de tarifas para extorsionar a sus socios comerciales rompe las reglas de convivencia mundial establecidas luego de la Segunda Guerra Mundial. Con esto pone en peligro la paz y en crisis la economía mundial.
· Deporta a inmigrantes venezolanos, violando la orden de un juez federal. Su intención es imponer que en general las acciones de Casa Blanca dejen de ser sujetas de control judicial.
· Manda a inmigrantes venezolanos a una carcel para terroristas en El Salvador, basado en un pacto con Nayib Bukele que no corresponde a derecho internacional.
· Amenaza con procesos de remover de sus cargos a jueces que tratan de parar acciones ilegales de su gobierno.
· Extorsiona con amenzas contra sus clientes corporativos a bufetes de abogados que han presentado demandas contra decretos ejecutivos presidenciales – no solo para que se abstengan a demandar su administración sino para que acepten casos pro bono por valor de millones de dólares para demandar instituciones o empresas que no asumen los lineamientos ideológicos de su movimiento MAGA.
· Extorsiona a las universidades, retirándoles el financimiento federal para proyectos de investigación para obligarlos a restringuir la libertad de expresión y de enseñanza de sus estudiantes y profesores.
· Ordenó al Departamento de Justicia a despidir y enjuiciar a los fiscales y agentes del FBI que antes de su regreso al poder lo investigaron por diversos delitos.
· Ordenó el desmantelamiento de la Agencia Internacional de Desarrollo AID, del Departamento de Educación y otras dependencias federales sin la autorización necesaria del Congreso. La intención es que la Casa Blanca no dependa de las decisiones del Congreso.
· Autoriza que agentes de Migración ordenen la deportación de residentes y turistas por tener en sus teléfonos o laptops indicios de opiniones adversas sobre él y su gobierno.
· Etcétera, etcétera, etcétera...
· Trump, igual que Bukele, es mentiroso compulsivo, inventando en sus discursos o en sus redes sociales cualquier cosa, cualquier calumnia, cualquier distorsión de los hechos. La verdad no es un valor para ellos, sino un obstáculo a remover. Prefieren destruirla hasta que la gente no sepa distinguir entre realidad y propaganda.
· Trump, igual que Bukele, no tiene ninguna intención de unir la sociedad, sino de profundizar sus divisiones para poder dominarla.
Mi respuesta a su carta es, en esencia: Si detesta a Bukele no puede adorar a Trump – y quien detesta a Trump no puede apoyar a Bukele. Representan lo mismo: el menosprecio a la democracia y sus instituciones; su ansiedad de control que los hace dinamitar el orden constitucional; su violencia contra quienes piensan diferente; su egomania.
En el pasado usted me ha aguantado opiniones que cuestionaron convicciones que por décadas atesoró. Espero que esta vez tampoco se rompa nuestra mútuo respeto.
Saludos,
* * *
Para Raúl Mijango.
Como todo prisionero político, para sobrevivir
pasó escribiendo, siempre y cuando no le nieguen
papel y lápiz.
Si existiera su libro, quizás no hubiera escrito
esta segunda parte del mío.
Raúl murió el 28 de agosto 2023,
luego de que durante años de encarcelamiento
le negaron la debida atención médica.
Capítulo 10: El espacio se estrecha
A partir de esta experiencia y su inesperado impacto en toda la población del penal de Ciudad Barrios, comenzamos a planificar cómo darle continuidad: Los del Teatro del Azoro comienzan a preparar el workshop de teatro; trato también de involucrar a bailarines de la Compañía Nacional de Danza; soñamos con ampliar este programa a otras cárceles y con las otras pandillas. Tanto los reos como los artistas están entusiasmados. Hicieron clic.
Tiberio discutiendo con el director de Azoro los alcances de los talleres de teatro. Foto: Paolo Luers |
Pero el arte, una vez que sale de los salones, tiene dos poderosos enemigos: la política y el miedo. Ambos, en este caso, muy entrelazados. En el país empieza a ganar terreno una contraofensiva contra todo lo que tiene que ver con la tregua, con el trabajo con las pandillas, con la mediación, con la sola idea del diálogo con criminales. Políticos, fiscales, y medios comienzan a cuestionar ‘los privilegios’, que según ellos se le están dando a los pandilleros en las cárceles: “Son criminales, ¿por qué́ de repente les entran a los penales televisores, libros, grupos musicales y de teatro, curas que celebran misas, bodas y bautizos?” El entusiasmo de muchos de los artistas se comienza a desinflar: ¿Vale la pena arriesgarse a que le relacionen a uno con pandilleros y con la tregua, tan diabolizada en la opinión pública?
Al gobierno también le está entrando pánico: En unos meses vamos a elecciones presidenciales, la oposición ataca con un discurso de mano dura. ¿No será́ mejor bajar de perfil la tregua? Por presiones del gobierno, la Dirección General de Centros Penales comienza a restringir el acceso a los penales, prefieren que ya no lleguen espectáculos, artistas, instructores. La prensa habla de ‘fiestas porno’ en los penales. Consiguieron fotos y videos de estas fiestas, pero no explican que tuvieron lugar antes de la tregua, cuando la regla en los penales era la corrupción y todo se podía comprar: celulares, sexo, drogas. En esta situación política, a los artistas les entra el miedo, la precaución. Se suspende el workshop.
La pregunta del millón que en el equipo de mediación discutimos una y otra vez: ¿Cómo hacer sostenible la tregua y abrir camino para un verdadero proceso de paz e inclusión social? La tregua solamente es una ventana de oportunidad, que habrá que saber aprovechar. Para darle sostenibilidad a este proceso, hay que atacar los problemas en la raíz de la violencia. Pero para esto se necesitan fondos, inversiones en las comunidades, creación de oportunidades para los jóvenes, voluntad política para una reforma penitenciaria, inversión focalizada en las escuelas en las zonas marginadas, y compromisos de la sociedad civil, las iglesias, las ONG, la empresa privada. Pero el gobierno no está dispuesto a cambiar sus prioridades de inversión social y a focalizarla para dar sostenibilidad a este frágil proceso de paz. A los 10 alcaldes que se han metido en el proceso, estableciendo pactos locales de reducción de violencia, el gobierno los deja colgados de la brocha: sin fondos, sin seguridad jurídica, y expuestos a ataques y amenazas de parte del fiscal general, Luis Martínez, de los medios, de muchos políticos.
Sin recursos y sin lograr involucrar activamente a la sociedad civil para poder transformar la situación de las comunidades y las condiciones infrahumanas en las cárceles, sólo nos queda recurrir a la provocación de hechos simbólicos, para sostener el ánimo y la disposición de los pandilleros, pero también de los mediadores locales y los alcaldes, a seguir en el camino abierto por la tregua. A puro discurso no se logra nada, y desde el principio los mediadores nos negamos a hacer promesas que no podíamos cumplir. No confiamos en sermones y promesas, y mucho menos los pandilleros. ¿Qué se ofrece que tenga esta fuerza simbólica? ¿Religión, arte, golpes comunicacionales?
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Ejemplos de eventos e imágenes de gran impacto que pusieron la tregua en la agenda del país: El nuncio apostólico celebrando misa en el penal Ciudad Barrios |
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El secretario general de la OEA saludando al Viejo Lyn en el panel Mariona. Foto: Paolo Luers |
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Entrega de armas de las pandillas a la OEA enfrente de la Catedral de San Salvador, con participación de autoridades, policías y pandilleros |
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El impacto que tuvo el evento con el Teatro del Azoro en Ciudad Barrios nos confirmó́ que el arte podría ser un recurso poderoso. Cuando llegamos a otra reunión en Ciudad Barrios, pocos días después del espectáculo, Tiberio y su equipo de administración de la población interna nos presentaron un plan, que incluso, con pocos recursos, ya están poniendo en marcha: cambiar todos los grafitis en el penal, muchos de ellos representativos de la cultura de violencia propia de las pandillas, por ‘mensajes positivos’. Ya han borrado varios grafitis al clásico estilo de las pandillas y están comenzando a sustituirlos. Todos los nuevos motivos son religiosos. Yo me burlo diciendo que “ahora parece iglesia aquí́...” —y se arma una discusión con ellos, como nunca había tenido con nadie fuera de este penal, sobre ¿qué diablos son mensajes positivos? Mientras tanto, están copiando retratos de monseñor Romero y pintando consignas que contienen la palabra paz...
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Penal Cojutepeque: murales religiosos |
Penal Ciudad Barrios: Mural religioso |
Les trato de explicar que al arte no se limita a esto, que tienen que buscar formas para expresar y procesar su experiencia, su realidad, sus anhelos. “¿Pero cómo se hace esto, Chele?”, me pregunta uno de los artistas del spray. No tengo respuestas a la mano. Quedamos que vamos a traer artistas, muralistas, diseñadores gráficos para que trabajen con ellos. Suena bien, pero ya es previsible que no va a funcionar. En la situación tensa que se ha creado alrededor de la tregua, no vamos a encontrar ni un solo artista dispuesto a meterse en este penal y trabajar con los pandilleros.
Les explico a los artistas que estos hombres están buscando redefinir su rol en la sociedad, que están abriendo sus mentes, que están desesperadamente buscando como expresarse de manera diferente, ‘positiva’, como lo llaman, entre ellos y con la sociedad. Pero a nadie de los artistas que buscamos se le enciende el foco que esto podría ser una oportunidad incluso para ellos.
Los pandilleros siguen pintando Romeros cómo y a adónde pueden. A las semanas todo el penal de Ciudad Barrios, sus patios, sus muros, están llenos de pinturas de carácter religioso. Se han conseguido un libro con pinturas sacras y las están copiando. Pero no surge un nuevo lenguaje visual que exprese su situación. Parece Hallmark versión grafiti. Pero sí, las clásicas imágenes y consignas de la pandilla han desaparecido. En varios municipios, los mismos pandilleros despintan sus grafitis llenos de amenazas y mensajes de violencia. Nunca hubo tantos retratos de monseñor Romero en los barrios pobres.
Surge otro proyecto en Ciudad Barrios. A Borromeo le han traído desde Los Angeles unas camisetas, hechas por pandilleros salvadoreños en un proyecto llamado Homeboy Industries, dirigido por un cura, para resocializar a pandilleros. Tienen el estilo visual de los clásicos grafitis de las gangs, pero nada violento. Están muy bien hechas, tanto el diseño como la confección. El estilo y os motivos parecen auténticos, hablan de la vida en el barrio. “Aquí́ en el penal podemos diseñar camisetas, chumpas y gorras a nuestro estilo, podemos crear una línea gráfica propia, tal vez incluso producirla aquí́ en el penal —y nuestras familias la pueden vender afuera o armar sus propios talleres. Homeboy Industries – me llega esta locura.”
Le damos taller a esta idea, porque no sólo se trata de un proyecto económico, sino de una oportunidad de encontrar un medio de expresión de su identidad cultural, de comunicarla y de separarla de la violencia. Pero no se materializa: Cuando al fin logramos desarrollar el concepto del proyecto, el gobierno comienza a cerrar y aislar nuevamente las cárceles. Tratamos de armar el proyecto en una comunidad, pero tampoco el clima político y la operatividad policial lo permiten. Empresarios que al principio estaban dispuestos a apoyar el proyecto se retiran. Me siento derrotado.